ANÁLISIS

DE UN ASALTO COMÚN

ANÁLISIS Y ESTUDIO DE UN

ASALTO DE SPARRING ACONTECIDO ENTRE

EL INICIADO LUIS FRANCISCO ROLDÁN

Y EL INICIADO RODRIGO TUDELA

ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER

D. Luis Francisco Roldán Fraile: Graduado en historia del arte Doctorando en historia y artes, cultura artística Iniciado de la Academia de Esgrima Láser (Tirador - Analista) - D. Rodrigo Tudela Villafuerte: Graduado en ingeniería de recursos energéticos, combustibles y explosivos Máster en ingeniería de minas Iniciado de la Academia de Esgrima Láser (Tirador - Ilustrador) - D. Marcelino J. Miguel Castro: Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser (Director - Revisor)

Linares, 2022

Queda terminantemente prohibida la copia y reproducción parcial o total del contenido de este volumen, sin consentimiento expreso del Kigen de la Academia de Esgrima Láser.

Si el permiso de difusión o copia de este libro fuese concedido, se habrá de nombrar este volumen como fuente, así como los autores del mismo.

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- Primera edición- NRA: AELMM20220913001

CUESTIONES PREVIAS:

En este primer análisis, podemos observar a dos tiradores. Desde la perspectiva del espectador, el más cercano es Luis Francisco Roldán, mientras que el más lejano es Rodrigo Tudela. La mejor forma para diferenciarlos a partir de ahora, dado el próximo tránsito de ambos tiradores por el plano inferior es el siguiente: Luis Francisco Roldán porta máscara de esgrima totalmente negra, mientras que Rodrigo Tudela posee una máscara donde el color blanco es el predominante. Podemos aprovechar para hacer una breve aclaración, y es que al portar ambos tiradores guantes y máscara, podemos decir que el asalto que estamos observando se puede clasificar como un sparring pesado. Igualmente, podemos mencionar que el arma usada por ambos tiradores es un daito.

Dicho esto, podemos comenzar con el análisis en este primer fotograma, en el que se puede observar la que vamos a considerar como ``guardia inicial´´ de la obra que se va a analizar, mientras que el resultado de la conclusión de la obra recibirá el nombre de ``guardia final´´. Esta es una manera útil y efectiva de analizar las obras más llamativas, ya sea por ser conclusión del asalto o por otros motivos, como aprovechamiento de la geometría, realización de acciones con el arma de compleja índole técnica, oposición de guardias, etc. Así pues, lo primero que debemos hacer es una descripción de lo que estamos observando en la imagen:

 Sobre el plano inferior, podemos distinguir el círculo común (en blanco), el círculo particular, la línea de recto, la línea de infinito (todo ello en azul para el iniciado Rodrigo Tudela, y en verde para el iniciado Luis Francisco Roldán) y el diámetro común (en blanco), que según la perspectiva ofrecida, parece coincidir con la línea de recto.

 Observamos igualmente aquellas líneas que delimitan los planos. De abajo a arriba, refiriéndonos a las líneas horizontales: plano medio, plano superior y plano coronal. También podemos ver la línea vertical. Como en el caso anterior, en el caso del iniciado Rodrigo Tudela las observaremos en azul, y en el caso del iniciado Luis Francisco Roldán, en verde. En el caso de Rodrigo, su línea vertical parece coincidir con su centro de masas proyectado.

 En rojo, podemos observar por dónde continúa la cuerda del arma de Luis Francisco Roldán, ya que la perspectiva ofrecida hace que el saya nos impida advertir dicha información. Igualmente, dichas líneas rojas nos permiten conocer con mayor precisión la angulación y rumbo de las hojas, así como la interacción que tiene lugar entre ellas.

Aclarados estos aspectos, podemos pasar al análisis en sí de los tiradores en este fotograma, comenzando del más próximo al espectador al más lejano.

PRIMER FOTOGRAMA

Luis Francisco Roldán: guardia inicial activa, estable. La planta es transversal, de medio recto, en foco, hábil adelantado, coherente, sostenida y relajada. En cuanto a la disposición del arma en el medio, esta se encuentra en rectitud derecha, hábil, con la sencillez próxima al plano medio, rumbo de la hoja que por la perspectiva ofrecida parece ser paralelo a recto o muy ligeramente paralelo a la transversal siniestra, adelante, angulación ligeramente obtusa y rectitud extendida. Afirmación en potencia activa, de ligero medio perfil, de hombro diestro, coherente, anterior. Como comentarios adicionales, podemos decir que la disposición del arma en el medio se podría llegar a entender como una oclusión de segunda, ya que comparte las características de la misma, del mismo modo que el tirador, idealmente, debería intentar mantener su arma en el plano superior. Esto facilita y aporta mayor utilidad a la mencionada oclusión en segunda, al igual que causa menos desgaste físico en el tirador en el momento de realizar acciones con el arma.

Rodrigo Tudela: guardia inicial activa y estable. Planta que, según la perspectiva, parece ser de infinito o ligeramente transversal, de medio recto, en foco, no hábil adelantado, opuesta, sostenida, entre relajada y ligerísimamente extendida. La disposición del arma en el medio se puede definir como situada en rectitud centrada, con la sencillez en el plano medio a la altura aproximada de la cintura, rumbo de la hoja recto (también podemos definirlo como paralelo a la línea de recto, pues se halla sobre la misma y, a su vez, el diámetro común de los tiradores), adelante, angulación ligeramente obtusa y rectitud extendida. Afirmación en potencia activa, de ligero medio perfil, de hombro diestro, coherente, anterior. Mano no hábil aprestada. Podemos añadir como comentario adicional la reiteración de mantener idealmente el arma en el plano superior en el desarrollo del asalto, si bien es cierto que el desgaste físico que causa dicha disposición, al igual que la predisposición corporal a la búsqueda de la comodidad anatómica, hacen que la sencillez del arma se ubique en el plano medio.

Así pues, un tirador debe luchar constantemente contra su propia comodidad en asalto para lograr un desempeño en el mismo más eficiente.

SEGUNDO FOTOGRAMA

Luis Francisco Roldán: planta ligeramente transversal, de medio recto, en foco, hábil adelantado, coherente, sostenida y ligeramente extendida. Este cambio en la planta se puede entender como resultado de medio compás de avance en la transversal siniestra, realizado con el pie no hábil. La disposición del arma en el medio parte de la señalada en la guardia inicial, iniciando aquí el encordado sobre la hoja de Rodrigo Tudela. De este modo, el movimiento del arma parece ser, según nos indica la línea discontinua roja, en natural con participio de remiso, partiendo de la diestra y superando el centro, por el plano medio. Como comentarios adicionales, podemos mencionar que esta superación del centro no se debe a la falta de control del vector de inercia generado, sino a la necesidad de superar el centro para poder alcanzar la sencillez paciente con el encordado y realizar así la supresión. Igualmente, cabe destacar que esta no es la forma más eficiente de realizar el encordado, ya que resta capacidad de alcance al agente y deja a este con una menor capacidad de respuesta a la próxima acción con el arma del paciente, si bien la caída en natural de la hoja abre la posibilidad de un tocado de supresión posterior al recuperar el control de la misma mediante un movimiento violento. Sin embargo, la menor capacidad tanto de alcance como de respuesta del agente, hace que esta posibilidad no sea eficiente. Precisamente, si el tirador que está realizando el encordado quisiera realizar el mismo de la manera más eficiente posible, debería realizar este con un movimiento accidental. Esto permite un mayor alcance sin incluir todavía la variable de la disposición anatómica, mayor precisión en el movimiento al asegurar que el contacto entre las hojas no se va a perder o se perderá de manera mínima y puntual, una simplicidad mayor a la hora de dirigir la hoja agente a la sencillez paciente, ya que la hoja de este último actúa como guía directa, la posibilidad de establecer la guardia de Fabris como protección en caso de no tener éxito en el encordado junto con la oclusión oportuna, y por último, una mayor facilidad para realizar la línea en cruz mediante la aplicación de una fuerza remisa de la hoja agente en la paciente que desplaza a esta última del diámetro común de la sencillez y permite un encordado más seguro para el agente, y más difícil de contrarrestar para el paciente aún contando con la oclusión.

Rodrigo Tudela: no ha variado la planta respecto a la guardia inicial, por lo que aún no ha llevado a cabo compás alguno. Sí que comienza a variar la disposición de su arma en el medio, ya que partiendo de la señalada en la guardia inicial, se dispone a realizar lo que parece ser una oclusión a primera, mediante un movimiento en remiso con participio de violento del centro a la diestra, por el plano medio, tal y como nos indica la angulación de su arma, destacada en rojo. Adicionalmente, podemos mencionar que esta no es la oclusión más eficiente teniendo en cuenta que su paciente está encordando por fuera, ya que con la oclusión a primera este tirador estaría guiando la hoja del arma láser de su paciente a su mano. Al contrario, debería haber llevado a cabo una oclusión a tercera (si es que está realizando una oclusión), pues de esta manera la sencillez quedaría fuera del medio, alejada del alcance de la hoja paciente, del mismo modo que la disposición teórica de la hoja con rumbo paralelo a la transversal diestra, angulación ligeramente aguda y sencillez en plano medio, aprovecharían el vector de inercia generado por el paciente con su arma al encordar. De esta manera, la oclusión a tercera

permitiría volver dicho vector de inercia en contra del paciente, pues no podría reaccionar a tiempo para evitar la supresión. Cabe destacar igualmente que el centro de masas proyectado de ambos tiradores aún no se ha desplazado, por lo que nos encontramos en el momento justamente anterior a que la variación de la disposición anatómica entre en juego, con el fin de aportar mayor eficiencia a la obra que cada tirador va a realizar.

TERCER FOTOGRAMA

Ambos tiradores comienzan a definir claramente la obra que va a realizar cada uno, ya no solo mediante la acción con el arma, sino con el acompañamiento del cuerpo. Esto permite una disposición anatómica óptima para realizar la obra, lo que aporta tres beneficios. El primero, es más sencillo realizar la obra ya que el cuerpo del tirador se acomoda a la misma. El segundo, permite implicar una mayor fuerza en la acción que se está llevando con el arma, recordando que en el caso de Luis Francisco Roldán es un encordado, mientras que en el de Rodrigo Tudela parece tratarse de una oclusión. Tercero y último, la correcta disposición anatómica permite un mayor alcance de la acción con el arma, lo que hace que el tirador gane unos centímetros que pueden ser vitales para el éxito de la obra que se pretende llevar a cabo. Ahora bien, en el caso específico de cada tirador:

Luis Francisco Roldán: la planta sigue variando, ya que busca proporcionar estabilidad al tirador, que comienza a desplazar el centro de masas proyectado como consecuencia del encordado, lo que a su vez hace que comience a variar la posición del torso, como más adelante vamos a señalar. Volviendo a la planta, esta pasa de ser transversal a infinita, de medio recto, en foco, ambidiestra o con el hábil ligerísimamente adelantado (no lo suficiente como para considerarla como transversal), coherente, de sostenida a ligeramente adelantada y a la siniestra, así como extendida. Igualmente, podemos pensar que la mayor distancia entre los pies se debe a que el medio compás de avance por la transversal siniestra aún continúa su tránsito. En cuanto a la afirmación, como hemos dicho, se refleja en ella la necesidad de acompañamiento del cuerpo al movimiento del arma para facilitar este. Es así que dicha afirmación es en potencia activa, de medio perfil pero comenzando a guiñar el torso a la siniestra (en lo que podría augurar una afirmación final de perfil de hombro diestro), de hombro diestro, coherente, anterior y mano no hábil aprestada. También, como ya se ha mencionado, el movimiento del arma parece ser en natural con participio de remiso, partiendo de la diestra y superando el centro, por el plano medio. En este fotograma se puede apreciar cómo el tirador comienza a extender el rumbo de la rectitud buscando la supresión mediante el encordado. Adicionalmente a lo ya expuesto, podemos decir que la disposición anatómica del tirador, específicamente la del torso, no es la más eficiente. Aunque está acompañando el movimiento del arma, pues el torso guiña a la siniestra y el arma ha partido de la diestra y va a acabar en la misma siniestra, debería haber huido el torso ligeramente mientras guiñaba el mismo, para así mantener la prioridad del movimiento en la obra ejecutiva, esto es primero el arma, luego el brazo, torso y por último el desplazamiento sobre el plano inferior. Sin embargo, se puede apreciar que el tirador guiña el

torso manteniendo el mismo rígido, lo que nos señala que primero ha modificado la posición del mismo, pasando a realizar después el movimiento con el arma.

Aunque la diferencia de tiempo entre la realización de ambos movimientos es prácticamente inapreciable durante el asalto, lo cierto es que ese mínimo lapso temporal es de suma importancia para dejar sin capacidad de respuesta al paciente, o al menos dejarle con el mínimo tiempo posible para que se vea obligado a actuar a tras tiempo y así conseguir dejarlo en desventaja de cara a la próxima obra.

Rodrigo Tudela: ya hemos dicho que se encuentra realizando lo que parece ser una oclusión a primera, del mismo modo que hemos señalado por qué esa no sería la oclusión más eficiente dado que su paciente está realizando el encordado por fuera. En cualquier caso, continuamos con el análisis pertinente. Lo más destacado que podemos señalar es que el tirador se encuentra en proceso de preparar la posible oclusión a primera ya comentada, lo que se refleja en su planta y en su afirmación, que deben ser acordes a la misma. Sin embargo, esto no es así, ya que la planta infinita o ligeramente transversal, de medio recto, en foco, no hábil adelantado, opuesta, sostenida, entre relajada y ligerísimamente extendida, no tiene mayor mutación que la extensión de la misma, mientras que el pie hábil, atrasado, comienza a disponerse sobre la transversal diestra, lo que hace que la planta se modifique y pase a ser de recto, ya que cada pie se encuentra en una transversal y produce una angulación entre los mismos de 90 grados. Más bien, por el movimiento del pie hábil y el tránsito que parece iniciar el pie no hábil, sería más probable que Rodrigo se halle preparando una planta de acometida tras un compás de avance por la transversal siniestra, o que simplemente no esté llevando a cabo la oclusión. Igualmente, la afirmación parece corroborar dicha posibilidad, puesto que el torso comienza a balancearse, respetando así el orden de preferencia del movimiento del cuerpo en la obra dispositiva, primero el arma y la extremidad que está asiendo la misma, luego el torso, y por último los compases. Sin embargo, y como comentarios adicionales, debemos señalar que dicho movimiento del torso no es el más eficiente en este orden de preferencia, pues más bien se debería balancear ligeramente a la diestra, siendo esto resultado de la inercia del movimiento en primer lugar del arma y el tránsito sobre la transversal siniestra. También podemos decir que, en cuanto a la planta, la misma en correspondencia con la oclusión a primera se encuentra en perpendicular al rumbo del arma durante la oclusión. Esto quiere decir, mientras el arma se encuentra en un rumbo en teoría paralelo a la transversal diestra, la planta varía desde una posición inicial hipotética de medio recto sobre la transversal diestra con el pie hábil adelantado, a una en la que los pies se siguen disponiendo sobre la transversal diestra, el pie hábil se mantiene adelantado, pero la disposición de los mismos es ahora la inversa aunque se sigue manteniendo un medio recto. Esto quiere decir que ahora es el pie adelantado, el hábil, el que se dispone sobre la transversal diestra o paralelo a esta, mientras el no hábil y atrasado queda en recto. Cabe mencionar también que en la preparación de la oclusión, primeramente se dispone la planta acorde a la misma, mientras la hoja del arma queda con un rumbo muy ligeramente orientado a la que sería la oclusión contraria a la que buscamos realizar. Esta variación de la planta no es una nimiedad. Si bien es cierto que no es un requisito indispensable para que la oclusión tenga éxito, sí que ayuda a tener un mayor desplazamiento del centro de masas proyectado, lo que da lugar a un mayor rango de movimiento sin perder estabilidad. Esto a su vez permite apartar la sencillez del medio en mayor medida y proteger al tirador de la supresión paciente, que es uno de los fines de la oclusión, más que sin la planta adecuada en la preparación de la misma. Se potencia así la posibilidad ejecutiva al estar realizando un redondo (al haber iniciado la oclusión con el rumbo del arma ligeramente orientado a la oclusión contraria a la que buscamos realizar, en este caso sería a tercera), bien por acción propia, realizando así una acción dispositiva con potencial ejecutivo de manera consciente, o por acción del paciente en su desplazamiento por el plano inferior y acompañado de su acción ejecutiva.

CUARTO FOTOGRAMA

A partir de aquí, los movimientos de los tiradores se vuelven difusos, ya que ambos se encuentran inmersos en la realización de la acción con el arma contenida dentro de la obra. Esto quiere decir que están en el momento de mayor movimiento, así como mayor velocidad del mismo, ya que de la rapidez de la acción con el arma y el factor sorpresa de esta rapidez, dependerá que el paciente tenga más o menos tiempo de reflexión y reacción, es decir, contar con el lapso temporal suficiente para realizar el ciclo O.O.D.A. al completo y obrar con eficiencia, o tener que forzar el mismo saltando alguna de sus cuatro fases y perdiendo así eficiencia. En cualquier caso, esta explosión en el movimiento es crucial para que el paciente pueda actuar con desventaja, a tras tiempo y a modo de reacción improvisada, ya que de no volcar esa explosividad el paciente podría actuar a tiempo y dejar sin éxito la acción ejecutiva con el arma pretendida dentro de la obra, así como incluso volver esta en contra del agente mediante una acción dispositiva como la oclusión (aunque ya hemos indicado que en esta obra no parece que se esté llevando a cabo dicha acción dispositiva, aunque la primera impresión fuera esa). Así pues, esta explosividad del movimiento que conlleva el difuminado de los tiradores, hace que tengamos que fijarnos en gran manera en la geometría implícita en el asalto. Por tanto, las líneas que proyectan dicha geometría y la revelan en el plano inferior, en el arma láser y en el tirador, serán esenciales para continuar el análisis de aquí al último fotograma. Aclarado esto:

Luis Francisco Roldán: continúa con la variación de la planta. Una vez que ha extendido la misma y había pasado a ser infinita, busca la estabilidad necesaria para el encordado que está llevando a cabo. El encordado, previa fuerza remisa para realizar línea en cruz o no, conlleva que el tirador que lo lleve a cabo vea desplazado su centro de masas proyectado hacia delante al tener que tumbar el torso en mayor o menor medida. Esta inestabilidad momentánea se corrige con la variación de la planta, adelantando el pie hábil en este caso (aunque en este fotograma solo se observa el comienzo de lo que debería ser esa variación). Así, la modificación de la planta aporta el contrapeso necesario para poder realizar el encordado manteniendo la estabilidad a pesar del movimiento del centro de masas proyectado. Podríamos incidir en que lo ideal es la realización de un compás de Pitágoras, es decir, la alineación del pie hábil con el diámetro común de los tiradores, dando lugar a una planta de acometida, en línea, de medio recto. De este modo, a través de una mínima variación de la planta, consistente en medio compás de alcance transversal al no hábil partiendo de una planta transversal de medio recto hábil, no solo el tirador cuenta con la estabilidad suficiente para realizar el encordado, sino que además gana unos centímetros de alcance, esenciales para asegurar el éxito de su acción ejecutiva. Eso sí, dicha planta de acometida, resultante de llevar a cabo el compás de Pitágoras es tan útil como para el agente como para su paciente, ya que este puede detectar la posible intención ejecutiva de su oponente a través de la misma, prevenirse y estar totalmente preparado para el encordado del agente, perdiendo este el factor sorpresa y teniendo así dicha acción ejecutiva una eficiencia menor a la esperada. Esto se solventa mediante el ruido, la realización de una serie de obras para enmascarar la intención ejecutiva

reflejada en la planta de acometida, de manera que el agente recupera el factor sorpresa y la ventaja en la acción ejecutiva sobre su paciente, aumentando así la eficiencia de la acción ejecutiva de encordado.

De esta manera, esta mínima variación observable de la planta (que como hemos dicho, reconocemos por las líneas de geometría, en este caso la posición del segmento de planta, respecto a la línea recta y la línea de infinito), hace que tengamos que definir esta como ligeramente transversal, de paralelo, en foco, de hábil adelantado, centro de masas adelantado y que parece estar desplazándose a la siniestra según la disposición anatómica, así como extendida. La afirmación sigue variando igualmente debido a la acción con el arma y el acompañamiento del cuerpo de la misma para facilitarla, siendo esta de potencia activa, con un mayor guiño del torso hacia la siniestra que indica la posibilidad de que el tirador se sitúe de perfil completo, de hombro diestro (como hemos señalado en el fotograma anterior), coherente, anterior y mano no hábil que parece seguir aprestada, pues no es claramente advertible. El movimiento del arma continúa, en natural con participio de remiso, partiendo de la diestra y superando el centro, por el plano medio. Ciertamente, la disposición de la planta no es la más adecuada para el momento del encordado en el que se encuentra el tirador, pues de antemano debería haber realizado el compás de Pitágoras para contar con la estabilidad necesaria que haga fiable y corregible la acción ejecutiva en caso de ser necesario, así como para extender el alcance ejecutivo, aumentando la probabilidad de éxito de la acción ejecutiva. Esto se debe a que el iniciado Luis Francisco Roldán no ha respetado la preferencia del movimiento en la obra anterior, que debería haberlo dispuesto con la planta de acometida para llevar a cabo la obra que estamos analizando. No obstante, podría haber sido necesario teniendo en cuenta la oportunidad que surge, puesto que toda obra ejecutiva debe ser llevada a cabo ene el momento preciso, pese a no haber sido preparada esta.

Rodrigo Tudela: es evidente que este tirador se halla menos difuminado respecto a Luis Francisco Roldán, de manera que o bien comenzó su movimiento después que este, o no se está moviendo en cuanto a tránsito por el plano inferior se entiende. Por tanto, su planta se mantiene infinita o ligeramente transversal, de recto, en foco, no hábil adelantado, opuesta, sostenida, entre relajada y ligerísimamente extendida. Lo mismo podemos decir de su afirmación, siendo esta en potencia activa, de ligero medio perfil, de hombro diestro, coherente, anterior. Estos dos hechos hacen que la teoría expuesta en el fotograma anterior no sea la correcta, ya que ahora no parece que vaya a transitar por el plano inferior, sino que se va a limitar al movimiento de su arma (aunque esto podría volver a cambiar en el próximo fotograma). Aún así, debemos seguir teniendo en cuenta la posibilidad de un próximo tránsito por el plano inferior, ya sea breve en cuanto a duración del mismo o reducido en cuanto a su amplitud. Es así que también mantiene el movimiento del arma láser, en remiso con participio de violento del centro a la diestra, por el plano medio. Teniendo en cuenta que no ha variado la planta para acompañar lo que hemos supuesto erróneamente como una oclusión a primera, y que de momento no parece haber indicios de una posible disposición de la planta de acometida, la opción que ahora se vuelve más plausible y que solo podemos confirmar con los fotogramas finales, es que el tirador Rodrigo Tudela se esté limitando a seguir el encordado de Luis Francisco Roldán con la hoja de su arma láser. Es decir, está intentando apartar su sencillez del medio, de modo que el encordado no consiga el objetivo de la supresión. Sin embargo, y como ya se ha explicado con anterioridad, llevar la sencillez a una disposición cercana a lo que entendemos como una oclusión a primera no es lo más eficiente cuando el paciente está realizando el encordado por fuera, ya que en realidad estamos facilitando el encordado al susodicho paciente. Esto se debe a la poca posibilidad de corrección del agente para reposicionar su sencillez, ya que la está llevando a lo máximo que su capacidad anatómica le permite, y desde ahí no hay más posibilidad de movimiento. De ahí la importancia de intentar tirar con la hoja y sencillez en plano superior, y de disponer la planta adecuada en la oclusión (aunque no podamos considerar como tal a la acción del tirador con el arma), ya que contamos con mayor rango de movimiento y con un mayor alcance. La correcta disposición anatómica no elimina las limitaciones de la misma, pero sí que las flexibiliza a favor del tirador.

QUINTO FOTOGRAMA

Luis Francisco Roldán: es claramente observable cómo el torso comienza a guiñar, para adaptarse al movimiento del arma, facilitando así la anatomía la realización de la acción ejecutiva pretendida con el arma. Además, observando la angulación de la hoja del arma láser, aguda, es advertible que la supresión mediante el tocado en la mano del paciente que está asiendo el arma se está llevando a cabo. Y aunque esto significa el éxito del tirador, no podemos sino señalar que esta angulación aguda delata que el encordado no se ha realizado de la manera más eficiente, mediante un movimiento accidental del arma, sino con uno que debe tener un mínimo participio de natural. Como ya se ha explicado, esto limita el alcance del agente, puede que de manera casi imperceptible, pero quizá la suficiente para no tener el éxito pretendido y quedar totalmente descubierto ante la reacción paciente, ya sea a tiempo (por lo que la posibilidad de recuperación y reacción del agente sería prácticamente nula), o a tras tiempo (el agente tendría un pequeño lapso para intentar reposicionarse, pero igualmente insuficiente para hacerlo sin haber llegado a estar totalmente expuesto). Ahora bien, es posible que dicha angulación de la hoja se deba al movimiento del arma del paciente, el iniciado Rodrigo Tudela, en remiso con participio de violento del centro a la diestra, por el plano medio, lo que ocasiona cierto desvío en la trazada pretendida por el iniciado Luis Francisco Roldán al interaccionar ambos vectores de inercia. En cualquier caso, el encordado en accidental debería haber sido lo suficientemente rápido para no llegar a verse afectado por el vector de inercia generado por el paciente con su arma. En cuanto a la planta, podemos discernir que el pie hábil se halla en proceso de iniciar compás, puede que el de acometida para extender el alcance mediante una mayor distancia recorrida por el centro de masas proyectado sin perder la estabilidad en el proceso, o bien simplemente va a acomodarlo para pasar de una planta infinita a una transversal. En el caso de la planta de acometida, el agente estaría realizando un compás de Pitágoras, mediante medio compás de avance por la transversal siniestra con el pie hábil.

De ser así, el iniciado Luis Francisco Roldán va tarde, pues debería haber preparado dicha planta antes de llevar a cabo la acción ejercutiva con el arma, lo que le habría permitido contar con la mayor estabilidad y capacidad de alcance anteriormente citadas. Es así que es más probable que esté en proceso de la segunda opción, pasar a una planta transversal, mediante medio compás de avance en recto con el pie hábil. Habiendo explicado todo esto, podemos definir lo que sería la ``guardia final´´ de este fotograma, como activa y pulsada. La planta es de infinito y de medio recto (el pie no hábil parece estar en una angulación de 45º), pie hábil en recto que va a iniciar el tránsito por el plano inferior y por tanto incide en la disposición anatómica, de extensión extendida al haber una distancia entre los pies mayor a la que separa los hombros, y ligeramente adelantada como nos indica la flexión de la rodilla derecha a causa del inicio del tránsito por el plano inferior del pie hábil. El arma se encuentra en rectitud izquierda, con sencillez en el plano medio aproximadamente a la altura del solar, rumbo que la perspectiva no nos permite establecer con seguridad, pero que podemos intuir como ligeramente paralelo a la transversal siniestra, angulación aguda. En cuanto a la afirmación, esta es de medio perfil, viéndose afectada tanto por la trazada del arma como por el inicio del medio compás con el pie hábil, lo que da lugar a

que este medio perfil sea de hombro diestro, coherente al mantener adelantado el hombro que se corresponde con la mano armada y de clara potencia activa. La hoja se encuentra en la parte anterior del plano vertical.

Rodrigo Tudela: como ya hemos indicado con anterioridad, no está llevando a cabo la oclusión correspondiente con el lado por el que su paciente, Luis Francisco Roldán, está realizando el encordado. En lugar de llevar a cabo la oclusión a tercera en vista de que el encordado se está realizando por su fuera, el agente realiza la oclusión a primera, lo que conduce directamente la hoja de su paciente a su mano, facilitando la supresión a un paciente que no había realizado el encordado de la forma más eficiente, ni había dispuesto previamente una planta acorde de acometida para aumentar sus posibilidades de éxito en la acción ejecutiva. Vemos así como la interacción entre anatomía y geometría es esencial tanto para sacar provecho de los fallos inconscientes del paciente, cuando usamos esa interacción a nuestro favor, como para propiciar el éxito del paciente aún habiendo cometido fallos inconscientes si dicha interacción no es la correcta. Dicho esto, llama más la atención dicha oclusión a primera, ya que la planta del iniciado Rodrigo Tudela, que ahora podemos confirmar que no va a sufrir variación debido al tránsito por el plano inferior, se corresponde con la de la oclusión a tercera (anteriormente se ha explicado las ventajas que la preparación de la planta acorde a la oclusión ofrece al tirador). Se debe reseñar que la herramienta utilizada por el agente era la correcta, no así su aplicación, por lo que seguramente el iniciado Rodrigo Tudela sufrió un lapsus y cometió un fallo puntual, que ni mucho menos representa su dominio general de la disciplina de la Esgrima Láser. Hecha esta explicación, no queda más que señalar este fotograma como la lógica continuación del inmediatamente anterior. El iniciado Rodrigo Tudela probablemente ya ha sentido el tocado, o está cerca de recibirlo, por lo que no hay tiempo de reacción y continua con el movimiento del arma que estaba realizando, remiso con participio de violento del centro a la diestra, por el plano medio, tal y como nos delata la ganancia en angulación obtusa de la hoja de su arma láser, en busca de la ya mencionada oclusión a primera, aunque quizá no sea este el final del movimiento del arma, y la oclusión que pensábamos como tal podría ser en realidad otra cosa. De ser así, se señalará en el siguiente fotograma. En cualquier caso, su planta y afirmación se mantienen, aunque hay variaciones respecto al arma para poder señalar su ``guardia final´´ de este fotograma, que a su vez actuaría como ``guardia inicial´´ del siguiente (debemos reseñar que no podemos hablar explícitamente de guardias iniciales o finales en este análisis, puesto que todo es una misma obra que se ha dividido en fotogramas con el fin de poder extraer lo máximo posible de ella. Por ello, los términos guardia inicial y guardia final aparecen entrecomillados, ya que no son tal, sino una manera de llamar conjuntamente a la disposición anatómica y del arma en el medio en cada fotograma. Las únicas guardias iniciales reales serían las observables en el primer fotograma, y las guardias finales reales las que se aprecien en el último fotograma, en lo que se refiere a este análisis). La planta se mantiene infinita o ligeramente transversal, de recto, en foco, no hábil adelantado, opuesta, sostenida, entre relajada y ligerísimamente extendida. La afirmación igualmente se mantiene, siendo esta en potencia activa, de ligero medio perfil, de hombro diestro, coherente y con la hoja del arma en la parte anterior del plano vertical. El arma se encuentra en rectitud derecha, con la sencillez en el plano entre la cintura y el solar, pero el rumbo, por lo que parece indicar el fotograma, es paralelo a la transversal diestra, así como la angulación parece ser ligerísimamente obtusa. Esto vendría a corroborar la duda anteriormente surgida acerca de la realidad de la oclusión a primera, puesto que el iniciado Rodrigo Tudela parece estar llevando a cabo otra acción con el arma. De estar buscando la oclusión a primera, el rumbo de la hoja buscaría ser paralelo a la transversal siniestra, así como dejar la punta en el diámetro común de la sencillez, pues es lo que la oclusión pretende amenazar al ser la parte más proximal del paciente, obteniendo así su potencial ejecutivo aún siendo una acción dispositiva del arma. Fijándonos en el movimiento del arma a través de los fotogramas, es posible que simplemente estuviera buscando apartar la sencillez de la trayectoria del arma paciente, pero no podremos confirmarlo hasta haber realizado el pertinente análisis del sexto fotograma.

SEXTO FOTOGRAMA

Luis Francisco Roldán: finaliza el encordado pretendido, teniendo éxito en su ejecución, y logrando así la supresión del paciente. Como se ha señalado en el fotograma inmediatamente anterior, ni la planta ni la disposición anatómica eran las óptimas para tener éxito en el encordado, lo que prueba en parte que no hay que realizar cada movimiento con el cuerpo y el arma apegado a la tratadística para lograr el tocado. Sin embrago, sí que es imprescindible seguir esta si queremos lograr el desempeño ideal en asalto, exponiéndonos lo menos posible en el mismo y obteniendo constantemente el máximo beneficio posible de la geometría, la anatomía y la biomecánica. Esto, a la larga, aumentará nuestra probabilidad de éxito en el asalto, e igualmente nos hará más conscientes durante el mismo de los momentos de exposición innecesaria y compromiso técnico. Aclarado este punto, podemos observar como tanto la afirmación como la planta del iniciado Luis Francisco Roldán siguen mutando, buscando la comodidad respecto al movimiento realizado con el arma. Esta, por su parte, ha variado muy ligeramente su posición en el medio, pues parece haber llegado al final de su trazada tras haber realizado la supresión. Es por ello que la rectitud es la misma, cambiando el plano de la sencillez ligeramente, en plano medio pero más próximo a la cintura, y la angulación, que podemos definir claramente como ligeramente aguda. La afirmación parece seguir variando desde el medio perfil hasta el perfil completo, encontrándose en un punto medio de ambas. Sigue siendo de hombro diestro, coherente y anterior. El inicio del tránsito con el pie hábil parece señalar ya lo que se busca con él, tal y como se refleja en la posición del pie no hábil respecto a las líneas de geometría proyectadas en el plano inferior (en color verde), viéndose complementado con el teórico medio compás que está llevando a cabo el pie hábil y el supuesto lugar que ocuparía este al finalizar el tránsito. De esta manera, se estaría llevando a cabo medio compás con el pie hábil, en recto, buscando establecer una planta en transversal, posiblemente de medio recto y hábil adelantado, tal y como indica la posición del pie no hábil por detrás de la línea de infinito y a la siniestra de la de recto, mientras el hábil podemos pensar que quedará por delante de la línea de infinito y a la diestra de la línea de recto.

Es así como el iniciado Luis Francisco Roldán completa la obra pretendida con una guardia final que respondería a la definición siguiente. Sería pulsada y activa, si bien una vez los tiradores fueran conscientes del tocado, pasaría a ser estable y pasiva. La planta, tal y como la observamos en el fotograma, es de un ligero transversal, de paralelo (puesto que la posición del pie hábil, que va a iniciar el tránsito, nos indica que se halla sobre la transversal siniestra de manera momentánea, al igual que el pie no hábil), extendida y de peso adelantado. En el caso de que el medio compás con el pie hábil se llevara a cabo tal y como se esperaba, la planta sería transversal, de medio recto, hábil adelantado, ligeramente extendida y de peso adelantado. El arma se halla en rectitud izquierda, con la sencillez en el plano medio entre solar y cintura pero más cercana a esta última. El rumbo es paralelo a la transversal siniestra, mientras que la angulación es aguda. La rectitud se halla extendida, tal y como debería encontrarse tras haber realizado un encordado. La afirmación está más próxima al perfil completo que al medio perfil, siendo de hombro diestro, y por lo tanto coherente. La hoja se encuentra en la parte anterior del plano vertical.

Rodrigo Tudela: este fotograma aclara dos dudas que han surgido en el fotograma anterior. La primera, es qué acción estaba llevando a cabo exactamente con el arma. Descartada la oclusión, tal y como indica la rectitud, rumbo y angulación del arma, parece que debemos inclinarnos finalmente por un movimiento con el fin de apartar la sencillez del medio y, con ello, evitar el tocado a través del encordado paciente. Este movimiento, que ya no parece corresponderse con la definición que anteriormente hemos hecho del mismo, podemos decir que es (si lo seguimos desde el primer fotograma) remiso, del centro a la diestra, con la sencillez que se desplaza por el plano medio a la altura aproximada de la cintura, variando al finalizar el mismo al plano medio a la altura del solar, mutando igualmente el rumbo y angulación de la hoja que pasan a ser agudos (o al menos, eso parece discernirse de la imagen). Definido el movimiento, podemos intuir que, lo que quizá quería realizar el iniciado Rodrigo Tudela era un remesón con carácter defensivo, realizándolo mientras su paciente está llevando a cabo el encordado, con el fin de desviar la trayectoria del arma del paciente Luis Francisco Roldán. Buscaría así finalizar momentáneamente la agregación que hace posible el encordado. Sin embargo, esto no hace más que facilitar la obra ejecutiva paciente y, a su vez, aclararnos la segunda duda. Esto se debe a que el remesón, efectivamente, busca apartar la hoja paciente del medio únicamente mediante la fuerza bruta, es decir, con un vector de inercia en remiso lo bastante potente como para que el paciente no pueda resistir el mismo y ceda el medio al no poder evitar que su arma salga del mismo tras el embate del agente. Sin embargo, sería más probable este funcionamiento del remesón si no existiera agregación previa, ya que la fuerza que puede contraponer el paciente al mismo es menor. Al querer realizar el iniciado Rodrigo Tudela el remesón partiendo de una agregación, ha dado lugar a que el paciente pueda no solo resistir mejor el mismo, sino aprovecharlo a su favor. Esto se debe a que el paciente Luis Francisco Roldán se hallaba inmerso en la realización de su obra ejecutiva mediante el encordado, lo que da lugar a que el vector de inercia del remesón interactúe con el del encordado. Esta interacción de un vector de inercia remiso, y otro que suponemos accidental en un encordado ideal (ya que el iniciado Luis Francisco Roldán parece haber realizado un movimiento del arma natural con participio de remiso, partiendo de la diestra y superando el centro, por el plano medio), partiendo de una agregación, da como resultado que el vector de inercia paciente, en un ideal accidental, se desvíe de su trazada original pero no pierda la potencia ejecutiva, ya que el vector de inercia remiso no hace más que conducirlo a la sencillez aunque esta ya no esté en su posición original. Además, el hecho de pretender el remesón hace mantenerse estática la sencillez, cosa que si hubiese mutado, habría ampliado el diámetro común de la sencillez, y por tanto no hubiera alcanzado el extremo del iniciado Luis Francisco Roldán a la sencillez agente. Podríamos pensar que ha ocurrido lo mismo aún con el movimiento del arma en natural con participio de remiso, partiendo de la diestra y superando el centro, por el plano medio, ya que el mismo buscaba la sencillez del iniciado Rodrigo Tudela, y por tanto, aunque el vector de inercia no sea accidental, la fuerza remisa ha terminado haciendo el mismo trabajo que el caso ideal de un encordado mediante un movimiento del arma en accidental. Puede que, de no haber partido de una agregación, el agente hubiera tenido éxito con el remesón, dejando descubierto a su paciente. En cualquier caso, parece evidente la necesidad de previsualizar cual sería la teórica interacción de los vectores de inercia que se van a desarrollar con el arma en cada obra. Una vez desarrollado este aspecto, podemos decir que el remesón no cumplió su función, todo lo contrario, facilitó el encordado al paciente al guiar la hoja de este a la sencillez del agente. Dicho esto, podemos señalizar la guardia final del agente, Rodrigo Tudela, en esta obra. Esta es activa y pulsada (como en el caso anterior, al ser conscientes los tiradores del fin del asalto, debería pasar a ser pasiva y estable). La planta se mantiene infinita o ligeramente transversal, de recto, en foco, no hábil adelantado, opuesta, sostenida, entre relajada y ligerísimamente extendida. La afirmación igualmente se mantiene, siendo esta en potencia activa, de ligero medio perfil, de hombro diestro, coherente y con la hoja del arma en la parte anterior del plano vertical. Es lo relativo al arma lo que se diferencia en gran medida con el resto de fotogramas ya que, como hemos explicado, lo que vamos a puntualizar de la misma se debe al resultado final del vector de inercia generado por medio del remesón. Es así que el arma se encuentra en rectitud derecha, con la sencillez en el plano medio,

aproximadamente a la altura del solar. El rumbo y la angulación de la hoja parecen ser agudos, mientras que la rectitud se encuentra prácticamente en completa extensión, lo que viene a indicar la finalización inmediata o próxima del movimiento del arma.

CONCLUSIONES

Una vez desarrollado el análisis táctico del asalto, podemos extraer una serie de conclusiones.

o Primero, es vital que la acción con el arma se vea acompañada adecuadamente de la anatomía. Este acompañamiento debe realizarse de acuerdo a las necesidades de la acción con el arma, puesto que esto va a determinar que sea necesario disponer el cuerpo antes o después de llevar a cabo la acción con el arma.

o Segundo, tener siempre en cuenta la geometría durante el desarrollo del asalto, y la interacción de la misma con la anatomía propia, así como con la geometría y anatomía del paciente. Esto es lo que va a dictaminar si la obra que vamos a llevar a cabo es la más eficiente, independientemente del éxito o no de la misma.

o Tercero, el éxito de una obra depende tanto de la correcta preparación agente, como de una respuesta errónea paciente. Por tanto, una obra en la que el agente no ha dispuesto su anatomía de manera óptima, o el movimiento del arma no es igualmente el óptimo (o ambas opciones, como en este caso), puede tener éxito si la respuesta del paciente no se realiza en base al aprovechamiento de los fallos en la preparación de la obra del agente.

o Cuarto, no hay que confundir posibilidad de éxito de una obra, con probabilidad de éxito de una obra. En este caso, el iniciado Luis Francisco Roldán tenía posibilidad de éxito, aunque fuera nimia, pues su obra ejecutiva siempre va a intentar guardar una amenaza para su opositor. Sin embargo, la probabilidad de éxito era realmente baja, pues no había acondicionado su anatomía ni realizado el movimiento correspondiente con el arma durante el encordado para aumentar dichas probabilidades y, con ello, el porcentaje de éxito de su obra.

o Quinto y último, es esencial respetar la prioridad del movimiento del cuerpo, así como la correcta disposición anatómica y el movimiento eficiente del arma si se quiere alcanzar el ideal de la disciplina de la Esgrima Láser en asalto. Esto es, conseguir el tocado sobre el paciente, exponiéndose a su vez el agente lo menos posible, teniendo en cuenta incluso las posibles consecuencias de una teórica pérdida de la mano armada por parte del paciente, pues la hoja seguiría ignita, y las consecuencias de ello para el agente podrían ser fatales, siendo así completamente fútil su esfuerzo y éxito en asalto.