APAGÓN NACIONAL

MEMORIA DE LA CLASE DÍA 28 DE ABRIL DE 2025 EDICIÓN 1.1

ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER

Autor: Sr. Luis Francisco Roldán Fraile Graduado en historia del arte Instructor en la disciplina de la Esgrima Láser Karui de la Academia de Esgrima Láser

A la luz y con la aprobación de: D. Marcelino J. Miguel Castro Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser

Linares, 2025

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ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER - MAESTRO MARCELINO MIGUEL. 2025. © (TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS)

NRA: AELMM20250514001

Aclaración previa:

Este escrito busca recoger la experiencia acontecida el 28 de abril de 2025 desde una perspectiva personal, y en relación a la Academia de Esgrima Láser, al haber asistido a clase ese mismo día. Bajo ningún concepto se va a tratar de buscar una razón para lo ocurrido aquel día. La responsabilidad para dilucidar las razones del apagón nacional del 28 de abril, queda en manos de aquellos que, efectivamente, deben ocuparse de esclarecer el hecho.

La búsqueda del conocimiento por parte de la Academia, y su objetivo de expandirlo, hace que la especulación acerca de las razones de este hecho, no resulten más que en arrojar mantos de sombras sobre una cuestión que, por su calado en prácticamente todos los aspectos posibles (sociales, económicos, políticos, etc.), debe tratarse con la seriedad y profundidad oportunas. De ahí, que se reserve el estudio de dicho hecho a los responsables pertinentes, que contarán con las herramientas, así como con los datos, información, y conocimientos necesarios para afrontar el análisis de lo acaecido.

Hecha esta necesaria aclaración previa, puede iniciarse el desarrollo de la experiencia vivida por un servidor el 28 de abril de 2025, el día en que España se quedó sin luz (eléctrica).

Introducción

El día 28 de abril de 2025, lunes, inició como cualquier otro día en el que debo ir a trabajar. Esto significa seguir la rutina ya marcada: levantarme a las 05:30, desayunar, ducharme, vestirme, e iniciar el camino al trabajo sobre las 06:30, para llegar allí a las 07:00. El día de trabajo se desarrollaba con normalidad, incluyendo el descanso que realizo a mitad de jornada, entre las 11:30 y 11:45, aproximadamente (ya que no todos los días inicia y acaba exactamente a la misma hora).

Dicha normalidad se vería alterada a las 12:32, momento en que, tras un breve y espontáneo titubeo de las luces de la oficina, nos quedamos sin electricidad en la misma, y en todo el edificio. Y digo en la oficina y el edificio, porque es lo que se tiende a pensar inicialmente en este tipo de sucesos: que simplemente afecta a la instalación más próxima. Puede ser solo a tu casa, o únicamente a tu piso. Como mucho, se piensa en una afectación vecinal próxima, ya sea de toda una comunidad de vecinos en un piso, o una manzana de casas. Sin embargo, se tiene ya como acontecimiento de cierta relevancia que todo un barrio, o una zona amplia de una ciudad se quede sin electricidad durante un tiempo.

Teniendo en cuenta este pensamiento, así como los medios de comunicación al alcance en ese momento, tendí a pensar en la situación más obvia y más repetida: un fallo de la electricidad al nivel del edificio, ya sea por un error de la línea por la que llega la energía eléctrica, o algún fallo de la instalación del edificio, fácilmente solventable, y que no afectaría más allá de unos cuantos minutos. Este pensamiento se vio reforzado por el hecho de que en mi teléfono móvil, seguía habiendo conexión primero a la red Wi-Fi de la empresa, y luego a la conexión red mediante datos móviles.

No fue sino hasta que el fallo eléctrico perduró más de diez minutos, que el pensamiento ya no solo propio, sino general en el trabajo, se convirtió en cierta preocupación, ya que había compañeros que se habían quedado sin cobertura y sin acceso a la red en sus móviles. Fue en ese momento en que, aquellos que aún poseíamos cobertura y datos móviles, comenzamos a buscar información al respecto. Fue entonces, cerca ya de las 12:50, donde nos enteramos del alcance real del apagón.

Surgió la obvia preocupación en los compañeros por ver si este apagón había afectado de algún modo a sus seres queridos, constatándose la tranquilidad al confirmar que, aquellos que habían podido hacer contacto, simplemente les transmitían la sorpresa por el hecho, pero en ningún caso hubo que lamentar accidente o daño alguno derivado del fallo eléctrico. En vista de que el fallo eléctrico no iba a tener rápida solución, decidí continuar trabajando en aquellos documentos que no dependían de internet para su compleción, hasta que me quedé sin medios por los que poder continuar con mi trabajo.

No llegué a contactar con mis familiares, mas pensé que, aparte de saber si estaban bien, no resultaría útil para intentar aclarar qué había sucedido, pues entendiendo el nivel de alcance, entendí también que la razón de dicho acontecimiento no iba a estar a mi alcance, valga la redundancia. Tenía la tranquilidad de saber que ese día mis padres no trabajaban, y que mi hermana estaba acompañada, por lo que me dediqué a prestar atención a la información que iba llegando, e ir enterándome de la situación en la medida de lo posible. Del mismo modo, atendía a aquellos que ya elaboraban conjeturas acerca de las causas del apagón, ya que me daba curiosidad observar el pensamiento de cada uno acerca del origen del mismo.

Llegadas las 13:50, se nos informó por parte de la empresa de que la electricidad no iba a regresar dentro de lo que quedaba de horario laboral (hasta las 15:00), de modo que podíamos irnos a casa. Tras dejar todo preparado y organizado para el día siguiente, me marché junto al Iniciado Sergio Vergara, que tuvo la deferencia de llevarme en coche, y quitarme gran parte del trayecto que realizo andando cada día.

Al regresar a casa, mi padre me puso al día de su actuar: había visitado a sus padres para comprobar que todo estaba bien, y posteriormente había comprado bastante agua, por lo que pudiera pasar. Mi madre, por su parte, había visitado ya a mi abuela, y estaba atenta a poder ponerse en contacto con mi hermana en algún momento. Cabe destacar la coincidencia entre el actuar de mi padre, y el mensaje que nos envió el Maestro tras saberse de que el apagón era a nivel nacional. Dicho mensaje, que se envió aproximadamente a partir de las 13:00, decía lo siguiente:

“El apagón es a nivel nacional. Manteneos cerca del agua, no gastéis batería del móvil, y centraros en que el resto estén tranquilos. Si necesitáis algo, tened en cuenta a los Académicos en primer lugar, en orden mando. Disfrutad la experiencia”.

Este mensaje pudo facilitarse a los integrantes de la Academia aún con datos móviles, debido a que el Iniciado Alejandro Delgado hizo captura del mismo, y lo compartió por el grupo de miembros activos de la Academia. De la parte del agua ya se había encargado mi padre, así que hice lo que podía por mi parte, que era apagar el móvil para no gastar batería, ya que llegó un punto, cercano a las 13:30-14:00, en que también estaban empezando a fallar mi cobertura y datos móviles.

Habiendo visto el mensaje del Maestro, y teniendo en mente que esa misma tarde tenía clase, decidí enviarle tanto un mail, como un mensaje de texto. En el mismo, le informaba de mi intención de asistir a clase aquella tarde a pesar de la situación. Cabe mencionar que envié dichos mensajes con la esperanza de que pudieran llegar en algún momento, con algo de suerte, pero teniendo claro que era bastante posible que no llegaran a su destinatario. Mas conociendo al Maestro, y a los compañeros, tenía claro que la clase se iba a desarrollar sin contratiempos, más allá de la obvia falta de electricidad, que no de luz.

Clase del día 28 de abril: primera parte (día)

Ese día, mi clase comenzaba a partir de las 19:00. Como siempre, dejé preparado todo para comenzar mi camino al Salón de Armas unos veinticinco minutos antes del inicio de la misma, con el fin de bajar con tranquilidad y hacer frente a cualquier eventualidad que pueda surgir por el camino. Al tener el móvil apagado, y haberlo dejado en casa (previo aviso de dicho acto a mis padres), no podía asegurarme de entrar a la clase a las 19:00 justas, por lo que seguramente debí entrar dos o tres minutos antes de la hora.

Al llegar a la puerta del Salón de Armas, seguí el protocolo ya establecido de acceso a clase: llamar a la puerta, y esperar a que el Maestro diera su consentimiento para que yo accediera al Salón. A esto le sigue el saludo al Maestro (que es el mismo que el saludo de duelo), en el que, con una serie de compases de cruce, partiendo de una planta infinita y relajada e iniciando dichos compases con el pie izquierdo, Maestro y alumno se sitúan frente a frente, a una distancia prudencial, y realizan un asimento dinámico del arma ensayada, inverso (la punta de la hoja ensayada queda hacia atrás, en la parte posterior del plano vertical del agente), en el que la pinza del asimento se encuentra aproximadamente entre la zona del emisor de la guarnición, y el beru del saya, realizando un movimiento accidental de la misma, con un ligero participio de violento, sin desensayar el arma, seguido de una leve humillación (tumbado del torso). Tras unos breves momentos, Maestro y alumno recuperan la verticalidad del torso y, con ello, del segmento cordal, y una vez severos, realizan un movimiento del arma extraño con ligero participio de natural, con el fin de devolver el arma a su sitio, manteniendo el asimento en todo momento, para posteriormente, y dar un compás de avance extraño en recto, iniciado con el pie derecho.

SALUDO DE DUELO [Duelyield]: El saludo de duelo es un conjunto de reverencias, acontecidas en el inicio y final del contacto del duelo, en señal de respeto y acuerdo, así como al saludar a un Dekiru o al Kigen al entrar o salir de sus dominios.

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. (2025). Glosario general de la Esgrima Láser. Recopilación de términos y voces con particular significado y uso en el contexto esgrimístico. v0.801. Linares: Academia de Esgrima Láser. Número de Registro Académico: AELMM20230301001. Consultado el 12/05/2025.

Concluido el saludo, el Maestro realiza una breve anamnesis del alumno, del que son testigos y participantes los compañeros asistentes (en caso de no ser el primero en tener clase ese día). Si el alumno entra ya vestido con el uniforme de la Academia, simplemente se dispone a sentarse junto con los otros compañeros y el Maestro, listo para iniciar o unirse a la parte teórica de la clase, o bien la práctica. En mi caso, no entré portando ya el uniforme de la Academia, así que tras el saludo, me dispuse a cambiarme en el pequeño vestíbulo del Salón, aprovechando una rendija de luz natural que entraba por la puerta. Una vez listo, me senté junto a los compañeros e Iniciados Sergio Vergara, y Gonzalo Luna.

ANAMNESIS [Anamnesis]: 1. Proceso y método de exploración clínica, en el que se realiza un interrogatorio al paciente, obteniendo un testimonio que permita identificar sus circunstancias y condiciones. 2. Primera parte de una clase de Esgrima Láser, en la que el Maestro explora la condición personal del discípulo, pretendiendo organizar su condición para optimizar el proceso de aprendizaje.

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. (2025). Glosario general de la Esgrima Láser. Recopilación de términos y voces con particular significado y uso en el contexto esgrimístico. v0.801. Linares: Academia de Esgrima Láser. Número de Registro Académico: AELMM20230301001. Consultado el 12/05/2025.

Cabe destacar que había una diferencia notable respecto a realizar el saludo en cualquier otro día. Y es que, la ausencia de electricidad, y la tardanza de mis ojos a adaptarse a la casi completa oscuridad del Salón, hizo que tuviera la sensación de realizar el saludo al vacío, a la negrura absoluta, a pesar de saber que delante de mí estaba el Maestro, y un poco más al fondo los compañeros previamente mencionados.

Después, atendiendo el Maestro a mi comentario acerca de la imperante oscuridad en el Salón, desensayó ligeramente su arma para enseñarme por medio de la luz verde que emitía su hoja, el camino a la mesa y a la silla que iba a ocupar en esa clase. Una vez sentado, el Maestro volvió a ensayar la mínima hoja que había dejado expuesta e ignita, y pasó a encender un par de velas eléctricas, con una luminosidad reducida, aunque también contaba con una lámpara de mayor potencia, en el caso de que fuera necesario su uso. Me llamó la atención que se podía regular su potencia, mediante un sensor táctil en su parte superior. Como curiosidad añadida, su forma me recordó a una seta.

Ya sentado junto a los compañeros, y con la tenue luz de las velas eléctricas, se terminó la primera parte de la sesión teórica, en la que estuvimos presentes los cuatro asistentes al Salón ese día. Dicha primera parte, al menos en el tiempo en que este que escribe estuvo presente, se basó en una reflexión acerca del posible impacto del apagón, y lo llamativo de dar una clase en completa oscuridad, observando cómo esto afecta a la atención y significación por parte del alumno a aquello que se está explicando. Se finalizó esta primera parte de la sesión teórica a las 19:30, cuando el Iniciado Sergio Vergara debía marcharse, realizando el saludo de final de clase, aunque ni mucho menos había acabado la clase para un servidor y el Iniciado Gonzalo Luna.

Al igual que ocurre con el saludo al Maestro en la entrada al Salón de Armas, el saludo al final de clase también tiene su protocolo bien marcado. Lo asistentes se disponen en círculo, incluido el Maestro. La organización de los alumnos es sencilla, con el alumno más experimentado a su derecha, y con el menos experimentado a su izquierda. Habiéndose apagado ya las luces, el Maestro pronuncia la palabra “Luz”, a lo que sigue el desensayo del arma por parte de todos los allí presentes. Dicho desensayo se lleva a cabo ignitando el arma, aprestando el saya y gobernándolo, realizando su asimento por el beru con la mano no hábil, mientras que la hábil realiza un asimento emiso del arma. Continúa el desensayo por medio de un movimiento accidental con un ligero participio de violento, debido a la inclinación propia que adquiere el arma al estar sujeta por el ceñidor, que acompañado del guiñado del torso a la siniestra, hasta estar de medio perfil, o muy cerca al perfil completo, facilita el desensayo del arma.

Lo ideal, es que tras este desensayo haya un leve derume, es decir, una ligera caída en natural del arma para demostrar ante el Maestro y los compañeros asistentes que no se ha desensayado con la intención de ofender, sino de simplemente disponer la hoja adelante para continuar con el protocolo del saludo. Tras el derume, se dispone la hoja adelante, el Maestro realiza un breve discurso reseñando acontecimientos sucedidos en clase, así como la evolución de cada uno de los alumnos asistentes. Justo al final del discurso, el Maestro dispone su arma y rectitud con una angulación marcadamente obtusa, seguido por los alumnos, y pronuncia la palabra “Fin”, que da término tanto al discurso, como a la clase en sí. En este caso concreto, la del Iniciado Sergio Vergara.

Desde el obtuso, los alumnos realizan su chiburi, que se podría definir tanto como la firma personal con el arma de cada tirador, como el símbolo que marca el final de la clase de una forma concreta para cada uno, de modo que la mente se descargue de lo acontecido, y afronte con mayor ligereza lo que está por llegar. El chiburi da lugar al ensayo del arma, en el que tras haber encabezado o embocado la hoja (haber dispuesto la parte proximal de la hoja, inmediatamente siguiente al emisor, en la boca del saya), y mediante un movimiento remiso al lado hábil con un ligero participio de natural, se produce el emberido (encaje de la punta de la hoja con la boca del saya).

Inmediatamente, la mano no hábil desplaza el saya en un movimiento accidental con un ligero participio de violento, mientras que el arma se desplaza con un movimiento extraño con ligero participio de natural, produciéndose el ensayado el arma. El Maestro espera a que todos los alumnos hayan finalizado su chiburi y ensayo del arma, para realizar lo propio. La oscuridad se hace de nuevo presente, el Maestro agradece la asistencia de los alumnos, y viceversa, y tiene lugar un pequeño aplauso. De nuevo, este primer saludo de clase será especialmente recordado por mí, ya que al hacerlo, mi vista ya se había adaptado a la oscuridad del Salón, y la luz emitida por las hojas de las armas láser resultó más intensa que de costumbre.

Habiéndose marchado ya el Iniciado Sergio Vergara, comenzó la segunda parte de la sesión teórica, para la cual, no desplazamos el Iniciado Gonzalo Luna y un servidor, a la calle Juan Diego de Dios Barrero. El Maestro nos explicó cómo funcionaba la red eléctrica, el proceso de gestión y transformación de su voltaje desde su generación, hasta la llegada a cualquier casa, y las diferencias entre la corriente continua y la corriente alterna, junto con las ventajas de la segunda sobre la primera. A esto le siguió una explicación de los tipos de suministro eléctrico con corriente alterna, entre ellos, monofásica, bifásica o trifásica.

Aún estaba cayendo el sol cuando el Maestro terminó la explicación, especialmente acertada y relevante en un día como ese, y nos dirigimos hacia la Plaza del Ayuntamiento. Para ello, regresamos por la misma calle Juan Diego de Dios Barrero, hasta llegar a inicio de Cid Campeador. Justo aquí, departimos unos momentos con Eduardo Hidalgo, un conocido del Maestro, y proseguimos por la calle Jaén hasta llegar a la Plaza del Ayuntamiento.

Lo primero que se hizo al llegar allí, fue solventar una duda del Iniciado Gonzalo Luna, acerca de cómo sentarse portando el arma. Para ello, el Maestro nos pidió que nos sentáramos en un banco portando el arma. Gonzalo sacó el arma de su ceñidor, mientras que yo me senté con el arma aún en el ceñidor, pero cruzando la misma delante, dejando la guarnición en el flanco derecho. De ese modo, la duda de Gonzalo quedaba resuelta. A continuación, se reflexionó acerca de cómo la falta de electricidad, de algún modo, había empujado a la gente a la calle, y había también forzado las relaciones sociales, al menos por ese día, con sus pros y contras.

Dicha socialización, y la sensación de una ciudad viva, con un número de personas en la calle por encima de lo normal, ya sea por la ausencia de electricidad o por otros motivos, comenzó a decrecer conforme la luz solar dejaba paso a la oscuridad de la noche. Así, desde la Plaza del Ayuntamiento, observando cómo cada vez había menos gente en las calles, El Maestro Marcelino Miguel, el Karui Luis Francisco Roldán, y el Iniciado Gonzalo Luna, reflexionaron acerca de la interacción del estertor de la luz solar con los volúmenes de los edificios circundantes, y de la tranquilidad que transmitía un transeúnte observando el espectáculo natural sentado en las escaleras de acceso a la Plaza. Y finalmente, se cernió la noche.

Clase del día 28 de abril: segunda parte (noche)

La noche, todavía no cerrada, llegó estando los tres aún en la Plaza del Ayuntamiento. Mis sensaciones al respecto del momento fueron, cuanto menos, curiosas. Una mezcla de interés por conocer mi ciudad en oscuridad total, junto con la incertidumbre de si la electricidad volvería pronto, o no. En cualquier caso, mi reflexión interna acerca de ese choque de sensaciones acabó tan pronto como, junto con el Maestro y el Iniciado Gonzalo, observamos un vehículo ligero de bomberos llegando a la zona de la Plaza del Bermejal, y aparcando en lo que se conoce como el callejón de la cárcel.

Los bomberos bajaron del vehículo con una serie de herramientas, y se dirigieron con premura al comercio Yves Rocher, en la esquina de la Plaza del Bermejal con la calle Baños. Ante lo llamativo de la situación, nos acercamos con cautela para observar el desarrollo de los acontecimientos, juzgar la situación, y esperar en las proximidades un tiempo prudente, por si se hacía necesaria cualquier tipo de ayuda. Pensamos que es posible que alguien se quedara encerrado en la tienda debido a la falta de electricidad, estableciendo una relación con el gran número de personas atrapadas en ascensor que debió haber durante el apagón, y el constante servicio que los bomberos debían estar ofreciendo por ello, incluida nuestra localidad.

Mas, tras pasar un tiempo, y observar que los bomberos podían acceder al interior del comercio, no parecía haber nadie atrapado dentro, aunque también es posible que no hayamos podido observar a la persona atrapada saliendo del local. Entendiendo que posiblemente era una falsa alarma, y que no iba a ser necesaria nuestra ayuda, nos dispusimos a explorar Linares al abrigo de la noche, cada vez más y más cerrada. Tras atravesar el Pasaje del Comercio, y la Corredera de San Marcos, enfilamos Isaac Peral, para luego girar a la derecha y subir por la calle Nueva.

Nos resultó llamativo que en esta calle hubiera una fuente de luz que salía desde el Pasaje de Merkamueble. Al aproximarnos, pudimos comprobar que la luz procedía de las instalaciones de LogiRail, que seguramente dispusieran de algún tipo de generador eléctrico de emergencia, puede que de carácter gasógeno. Había algunos trabajadores charlando en la puerta de LogiRail acerca de la situación, y teniendo en cuenta que contaban con electricidad, cabía la posibilidad de que, quizá, tuvieran conexión a internet o cobertura móvil, y por tanto dispusieran de información que nosotros no manejábamos.

Observando esta posibilidad, el Maestro escuchó atentamente, durante unos momentos, dicha charla entre los trabajadores, pero concluyó que, posiblemente, contaban con la misma información que nosotros, y que a pesar de tener electricidad, no tenían internet ni cobertura móvil. Esto nos hizo continuar nuestro camino, llegando al cruce con Sagasta, siguiendo por la calle Nueva hasta llegar a su límite con la calle Ventanas (Benito Pérez Galdós), para así llegar a la Plaza de San Francisco. En este mínimo trayecto entre Ventanas y la Plaza de San Francisco, el Maestro nos explicó, y enseñó, a ocultarnos en las sombras y fundirnos con ellas, con la finalidad de llamar la atención lo mínimo posible durante nuestro paseo. Por supuesto, solo queríamos admirar nuestra ciudad en un contexto lumínico prácticamente desconocido para nosotros, y esperemos que irrepetible. Aún así, es cierto que tres personas vestidas de negro riguroso, y que portan un arma láser, van a resultar llamativas por uno u otro motivo en esa situación. Y por tanto, lo ideal resultaba ser discretos, más aún en una noche como esa. Estos ejercicios continuaron durante el resto del paseo, lo cual le aportó cierta diversión y reto.

Desde la Plaza de San Francisco, encaramos la calle Yanguas Jiménez, y en su cruce con Zabala, decidimos seguir cuesta arriba por la calle Marqués. Fue en esta calle, concretamente en el cruce con la calle Doctor Fleming, donde aconteció uno de los momento culmen de la noche, una situación humorística y surrealista, que quedará en el recuerdo del Maestro, el Iniciado Gonzalo Luna, y un servidor. Tras este momento jocoso, continuamos hasta llegar a la calle El Tinte (Menéndez Pelayo), giramos a la derecha por Daoiz, donde este que escribe se tropezó con el

bordillo de la acera y casi se cae (no sería la última) y de nuevo a la izquierda, para llegar a la Plaza de Colón a través de la calle Navas de Tolosa. Cabe destacar que en esta zona, varios vecinos estaban asomados en sus ventanas o balcones, con linternas potentes, o bien luces de móvil, observando aquello que acaecía en la calle. Las potentes luces de algunos de ellos, me hacía pensar que me encontraba en el patio de una cárcel, con las torres de vigilancia desde las que se emiten las luces para comprobar que nada se sale de lo corriente en las proximidades.

Una vez en la Plaza de Colón, nos sentamos en uno de los bancos durante un momento, pudiendo observar el cielo estrellado, especialmente visible al no haber contaminación lumínica. Tras esto, el Maestro departió unos momentos con el guardia de seguridad de las instalaciones que allí habían de la caseta que la hermandad de el Nazareno había dispuesto de cara a la fiesta de las Cruces de Mayo. Es bastante posible que el Maestro buscará conversar con él para evitar posibles conflictos, dándole a entender que no nos interesaba en absoluto lo que allí pudiera haber, y que teníamos otros intereses en nuestra visita a la Plaza.

El guardia de seguridad resultó muy amable y comprensivo, de modo que pudimos llevar a cabo la actividad que pretendíamos en al Plaza, que no era otra que realizar un par de sparrings de testigo de la clase de ese día. Primero, entre el Maestro y el Karui Luis Francisco Roldán. Luego, el Maestro tiró con el Inciado Gonzalo Luna. Si mal no recuerdo, cada uno de los sparrings fue a cinco asaltos, ganando el Maestro ambos por 5-0. Al haber una oscuridad ya prácticamente total en el entorno, la luz de las hojas resultaba especialmente molesta, debido al efecto de ghosting que producían, sobre todo las hojas azules del Iniciado y el Karui.

Fueron unos asaltos memorables cuanto menos, debido al contexto lumínico, y en un firme arenoso en el que no estamos acostumbrados a operar, que el Maestro aprovechó en su favor para intentar romper nuestro ciclo OODA durante los asaltos. También utilizó el propio mobiliario para jugar con la geometría en el desarrollo de los asaltos. Esto segundo tuvo lugar en el último asalto entre el Iniciado Gonzalo Luna y el Maestro, donde este último se situó tras uno de los antiguos bancos de piedra de la Plaza, obligando a su opositor a situarse al lado contrario del mismo para continuar el debate esgrimístico.

Sin embargo, hay un elemento más que se debe reseñar de los asaltos. Y es que, sin ser conscientes de ello, contábamos con público en directo en la misma Plaza de Colón, que se ubicaban en el lado opuesto de la fuente de Paría al que nosotros nos encontrábamos. Ciertamente, debió sorprenderles que tuviera lugar un acontecimiento de esas características, más aún cuando en la práctica total oscuridad, de repente aparecían una luz azul y ora verde, para al final de los asaltos, desaparecer por completo, y volver a dar lugar a la negrura cuasi absoluta.

Dichos espectadores fueron respetuosos y participativos, animando a los tiradores y bromeando acerca de a quién apoyaba cada uno. Mas hicieron algo más que descubrimos con posterioridad, y que posteriormente se tratará. Nada reprochable, ni mucho menos. Es más, le sirve tanto al Maestro como al Iniciado Luna para observar su desempeño en los asaltos, así que en cierto modo estaban ayudando a los tiradores.

Dejando este tema de lado, una vez finalizados los sparring de testigo de clase, nos acercamos a charlar brevemente con nuestros espectadores, para conocer su opinión como personas externas a la Academia, constatando que realmente habían disfrutado, y que nosotros habíamos sido para ellos el momento culmen de la noche. Finalizada la amistosa charla, nos despedimos del amable guarda de seguridad, y nos dirigimos a la calle Viriato.

Bajando la calle Viriato en dirección a la Plaza San Francisco, nos llamó la atención la curiosa vista del campanario de la parroquia de San Francisco recortándose en el cielo estrellado. El Maestro recalcó que esa era una noche especialmente propicia para la fotografía, debido a que se podían recoger toda una serie de perspectivas de la ciudad que, como se ha mencionado

antes, se espera que sean irrepetibles. Desde la Plaza San Francisco giramos a la derecha, y avanzamos por Isaac Peral, cruzando a su acera izquierda, con el fin de subir de nuevo por la calle Nueva, donde de nuevo, observamos la luz de las instalaciones de LogiRail.

En esta segunda visita, había algunos trabajadores en la verja de acceso del pasaje de Merkamueble, que se sorprendieron ante nuestra presencia. Dicha sorpresa se debió, como ya se ha comentado, a nuestro uniforme y el hecho de portar el arma láser. Tras tranquilizar a los trabajadores, ya que uno de ellos había sugerido que se hallaban en el día de “la purga”, les explicamos nuestra actividad. Parece ser que uno de los presentes ya nos conocía previamente, a través del Iniciado Miguel Ángel Romero, Tinto, de modo que inmediatamente hubo confianza y se pudo conversar acerca de si poseían algún tipo de información a la que se pudiera acceder por medio de conexión a internet, o por la cobertura móvil. Sin embargo, tal y como ya se había sugerido previamente, no podían transmitirnos nada que no se supiera hasta ese momento.

Tras agradecer el rato de charla, bajamos de nuevo por la calle Nueva hasta Isaac Peral, llegando a las Ocho Puertas, y subiendo por la Corredera de San Marcos en dirección al Paseo de Linarejos. Mientras ascendíamos por la acera derecha de la Corredera, a la altura de la Biblioteca Municipal tuvo lugar el segundo tropiezo de la noche por parte de un servidor, que logré solventar asiéndome al árbol más próximo cual Tarzán urbano. No hubo una tercera, que hubiera sido la vencida.

Cruzamos Julio Burell, pasamos por la acera de Santa Margarita, y ya nos internamos en el Paseo de Linarejos, en el que ya estaban dispuestas las casetas de la Feria del Libro. Avanzamos hasta un poco más adelante del escenario que se había dispuesto a continuación de las casetas, donde nos dimos cuenta, empíricamente, de la potencia de los faros de los coches en una noche como esa, sin luz artificial en las calles. Resultaba curioso observar cómo un gran número de automóviles se aproximaban desde la izquierda de la Ermita de la Virgen de Linarejos, lo que sugiere que estaban accediendo a Linares por la calle Pista de Valdeinfierno A. A pesar de deducir por dónde venían los automóviles, nos quedó la duda de saber de dónde venían sus ocupantes. Además, una vez que estábamos bajando el Paseo de Linarejos, de vuelta al centro de Linares, bajaban más coches, de los que de forma previa podíamos adivinar su llegada, debido a que los faros iluminaban las casetas de la Feria del Libro, proyectando momentáneamente nuestras sombras.

Cruzamos de nuevo la calle Julio Burell, y bajamos por la Corredera de San Marcos. Al llegar de nuevo a las Ocho Puertas, decidimos optar por adentrarnos en la calle Puente, donde pudimos observar que, tras nosotros, se aproximaba alguien que usaba una luz, que parecía de la linterna de un móvil, para alumbrarse. Dejamos pasar al hombre, apartándonos a un lado de la calle. El color de nuestra vestimenta nos hizo pasar desapercibidos en un principio, pero el hombre nos iluminó brevemente, y tras ello, decidió apretar el paso. De la calle Puente pasamos a la calle La Virgen, donde tuvimos un breve y amistoso encuentro con las fuerzas del orden, a las que ya habíamos podido observar previamente en varios puntos de la ciudad. Tras esta breve parada, desembocamos en la calle Canalejas. Ascendimos por la misma hasta llegar al Pasaje del Comercio, llegando nuevamente a la Plaza del Bermejal. Desde la misma, mientras accedíamos a la Plaza del Ayuntamiento, pudimos ver cómo el edificio de El Corte Inglés contaba con suministro eléctrico, seguramente a partir de un generador de emergencia de algún tipo.

Descendimos por Avenida de Andalucía, donde se hizo un breve ejercicio para observar el efecto de la negrura predominante, y el por qué el hombre que nos encontramos en la calle Puente se asustó al percatarse de nuestra presencia. Aún con la iluminación de El Corte Inglés, donde se quedaron el Maestro y el Iniciado Gonzalo Luna, mi figura se desdibujaba al internarme ligeramente en la parte no iluminada de Avenida de Andalucía, siendo plenamente reconocible únicamente tras desensayar el arma.

Continuamos bajando por Avenida de Andalucía, hasta ya regresar al Salón de Armas. Después de que el Maestro nos enseñara una linterna de gran potencia, entramos ya en el Salón, donde se hizo el saludo final de clase. No recuerdo con exactitud las palabras del Maestro en este segundo discurso, mas es probable que hiciera referencia a la experiencia que estábamos viviendo, su apreciación de la misma, y lo remarcable de que, a pesar de las dificultades, tanto los Iniciados Sergio Vergara y Gonzalo Luna, como este que escribe, decidieran ir a clase, sin dudar. Una vez más, la luz de las armas láser deslumbraba como nunca antes lo habían hecho, debido a la total oscuridad. Tras finalizar el Maestro su discurso, los alumnos realizamos nuestro chiburi y ensayamos el arma, siguiéndonos el Maestro.

SALUDO COMÚN. [Group salute]: Acto común al final de una clase o evento en que un Dekiru/Maestro o el Kigen reflexiona sobre aquello que resulte necesario o importante.

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. (2025). Glosario general de la Esgrima Láser. Recopilación de términos y voces con particular significado y uso en el contexto esgrimístico. v0.801. Linares: Academia de Esgrima Láser. Número de Registro Académico: AELMM20230301001. Consultado el 12/05/2025.

Una vez finalizada oficialmente la clase, reflexionamos brevemente acerca de todo lo acontecido ese día, me cambié, y dejé sin pagar la clase al Maestro, ya que no pude sacar el dinero antes de ir a la misma. Una vez más, la falta de previsión ante la ausencia de un servicio que ya entendemos como básico, cotidiano y siempre presente, pero que altera en gran manera nuestro quehacer cuando está ausente. Tras despedirnos el Iniciado Gonzalo y este que escribe del Maestro, nos dirigimos cada uno a nuestra casa.

Lo que más recuerdo de este camino de vuelta, es atravesar la calle Sagasta, desde su encuentro con Antón de Jaén, a Isaac Peral. Aun habiéndola transitado previamente, de día y de noche, y conocer aproximadamente su extensión, la noche cerrada y la oscuridad casi total hacían que, a no más de unos metros de distancia, quedara todo oculto tras un manto de tinieblas. Esto me hizo dudar en algún momento de si, tras dicho manto, seguía estando realmente la calle. Yo sabía que dicho pensamiento no tenía sentido, que la calle seguía estando. Mas no conseguí deshacerme de la sensación de que la calle se iba construyendo conforme avanzaba por ella. No tuve esa sensación en las calles recorridas previamente (Avenida de Andalucía, Plaza del Ayuntamiento, Radio Linares, Antón de Jaén), ni volvería a tenerla en las posteriores (Isaac Peral, Viriato, Julio Burell).

Epílogo: días 29 y 30 de abril

Cuando el día anterior me marché del trabajo, no había forma de que se pusieran en contacto conmigo para trasladarme la forma de actuar: no ir el día siguiente a trabajar, esperar a que volviera la luz para acudir allí… La decisión que tomé fue ir a trabajar como cualquier día normal, siguiendo la misma rutina que había seguido el día anterior: levantarme a las 5:30, desayunar, asearme, vestirme, y dirigirme al centro de trabajo. Eso sí, con la ligera diferencia de no contar con electricidad, de modo que tuve que guiarme con una pequeña luz a pilas, que resultó más que suficiente. Además, pude levantarme a la hora gracias a que dejé el móvil apagado la mayor parte del día anterior para ahorrar batería, de modo que pude usarlo de despertador.

El camino al trabajo sin iluminación alguna me resultó curioso, pues sumaba perspectivas únicas de Linares que probablemente no se vuelvan a ver, si bien es cierto que se acercaba el amanecer, y ya se podía ver mejor. No fui el único que tomó la decisión de ir al trabajo sin saber bien para qué al no haber electricidad, la mayoría de compañeros optaron por esa opción. Por supuesto, el tema de conversación eran las pocas noticias que habían llegado acerca del apagón, y cómo se había afrontado el día anterior. Esta fue la tónica hasta aproximadamente las 8:40, momento en que regresó la electricidad, y pudimos ponernos a trabajar con normalidad.

Mas las consecuencias de los sparrings que se habían llevado a cabo el día anterior en la Plaza Colón, comenzaron a resonar por la noche, cerca de las 23:00, cuando el Iniciado Rodrigo Tudela compartió un vídeo de TikTok, en el que se podía observar al Maestro Marcelino Miguel, y al Iniciado Gonzalo Luna tirando, mientras este que escribe era espectador privilegiado. Como ya se había anunciado previamente, nuestros animadores inesperados de la Plaza Colón habían grabado este segundo sparring, quedándose sin grabar el primero seguramente por lo inesperado del mismo.

No se le dió mayor importancia, en principio, más allá de observar el elevado número de “Me Gusta”, y las distintas reacciones que se podían leer en los comentarios, que tocaban prácticamente todas las vertientes y opiniones posibles. Fue ya el miércoles día 30, cuando el vídeo parecía haberse viralizado, apareciendo en el medio de comunicación “El Español”, y por lo tanto, alcanzando una mayor difusión. Por supuesto, ni la descripción del vídeo dada por “El Español”, ni de nuevo, los comentarios que se podían encontrar en la misma, interpretaban acertadamente lo que se podía ver en el mismo. Una vez más, se trataba de la mera opinión subjetiva de personas que desconocen nuestra actividad y que, por tanto, es normal que pequen de ignorancia en este sentido. Si bien es cierto que, entre los comentarios, una persona había hecho el esfuerzo de buscar qué entidad aparecía en el vídeo, dejando el enlace a la página web de la Academia de Esgrima Láser, aunque ese comentario se perdió entre los demás, ya que no contaba con reacción alguna por parte del resto de visitantes. Un “easteregg” para aquel que tuviera curiosidad en aquel momento leyendo los comentarios, o para el que lo encuentre en un futuro.

El medio de comunicación anteriormente mencionado también publicó el vídeo con la misma descripción en su cuenta de Twitter, donde ya no solo se vertían todo tipo de opiniones de todo tipo de personas, sino que también entidades deportivas centradas en el uso de, lo que llaman, “sable de luz”, señalaban que se estaba usando esta o aquella forma de combate, casi apropiándose de lo que se podía ver en el vídeo, y tornándolo en publicidad de su entidad. Evidentemente, ante esta situación, surgió el debate en el grupo de la Academia, ya que quizá se debía actuar ante ello, dándonos a conocer, y señalando el carácter real de aquello que se mostraba en el vídeo.

Mi opinión ante la situación fue requerida por al Iniciado Alejandro Delgado, no porque mi opinión valga más que la de otros compañeros, mas es posible que al portar el grado de Karui se

prestara más atención a mis argumentos. Di mi opinión por medio de tres mensajes de audio, resumiendo a continuación los puntos principales de mi intervención:

- La Academia está bien conforme está, y funciona mejor sin expandirse en demasía, debido al “axioma de la caterva”.

AXIOMA DE LA CATERVA. [Crowd axiom]: Principio elemental que dicta que a mayor número de individuos, menos lógico resultará el ente resultante.

- Los comentarios sirven de filtro para observar quién parece estar interesado de verdad, y quién no. Es decir, si alguien tiene interés real, buscará quiénes somos y se pondrá en contacto con nosotros.

- Si nos damos a conocer en los comentarios, se empezarían a formular preguntas que no podrían responderse solo con texto, llegando un punto en que, seguramente, habría que derivarlas al Maestro.

- El hecho de que se nos identifique como parte de una entidad deportiva en un polo totalmente opuesto al nuestro, en cuanto al entendimiento del uso del arma láser y las consecuencias que acarrea se refiere, ayuda a distraer la atención de nuestra Academia y, por tanto, contribuye a que podamos continuar con nuestro trabajo de una forma sosegada y discreta.

- Así pues, se debe dejar pasar la situación para mantener la discreción de la Academia, y continuar trabajando como hasta ahora: sin llamar la atención, y sin parar de publicar libros y artículos. Si en algún momento la Academia es foco de atención, la razón de dicho foco debe estar en el trabajo que se ha llevado a cabo, no en la probabilística detrás de que un vídeo se vuelva viral, o no.

Los compañeros y compañeras compartieron dicha opinión, por lo que lo sucedido en redes se tomó como una anécdota en la historia de la Academia de Esgrima Láser, nada más, entendiéndose en cambio como hito el hecho del apagón, y nuestra reacción ante ello. Con los días, la situación se relajó hasta que, como siempre ocurre con los vídeos virales, pasó de moda en unos pocos días, desapareciendo bajo la oleada de nuevos temas de debate, mofa o distracción.

Desde entonces, hasta el día en que se publica este artículo, no ha vuelto a haber un fallo eléctrico generalizado, y se ha recuperado poco a poco la tranquilidad y la confianza en cuanto a la omnipresencia de la electricidad se refiere. Mas ha quedado claro que se debe estar preparado para estos casos, y que no se puede depender para casi cualquier actividad de una fuente de energía, sin estar bien prevenido de cara a su más que segura futura ausencia temporal.

Para finalizar este escrito, me gustaría utilizar unas palabras del Iniciado Alejandro Delgado, que creo que resumen bien lo que aconteció el día 28 de abril, en lo que a la Academia de Esgrima Láser se refiere:

“Cuando se hizo la oscuridad, nosotros aportamos la luz”.

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Bibliografía

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. (2025). Glosario general de la Esgrima Láser. Recopilación de términos y voces con particular significado y uso en el contexto esgrimístico. v0.801. Linares: Academia de Esgrima Láser. Número de Registro Académico: AELMM20230301001. Consultado el 12/05/2025.