ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER - ARQUEOLOGÍA DEL HORIZONTE POSTALAYÓTICO BALEAR
ARQUEOLOGÍA DEL HORIZONTE
POSTALAYÓTICO EN EL
ARCHIPIÉLAGO BALEAR
CULTURA MATERIAL Y REDES DE INTERCAMBIO ENTRE LOS SIGLOS VI Y II A.C. Y SU RELACIÓN CON LA HONDA
EDICIÓN 1.1
ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER
D. Alejandro Salvador Moral: Graduado en arqueología Director de intervenciones arqueológicas Máster en Educación Iniciado de la Academia de Esgrima Láser - Dirigido por:
D. Marcelino J. Miguel Castro: Eristólogo - Hoplólogo - Maestro de Armas Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser -
Linares, 2026
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ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER - MAESTRO MARCELINO MIGUEL. 2026. © (TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS)
NRA: AELMM20260505001
Resumen:
Este trabajo analiza la evolución arqueológica del archipiélago balear durante el horizonte postalayótico (siglos VI al II a.C.), un periodo de transición marcado por la influencia de Cartago y el desarrollo de las Guerras Púnicas. El estudio examina cómo las comunidades autóctonas integraron elementos mediterráneos en su cultura material, organización social y arquitectura, manteniendo a su vez tradiciones locales.
A través del análisis de yacimientos terrestres clave en Menorca (como Torre d’en Galmés, Talatí de Dalt y Son Catlar), se documenta la transformación de los asentamientos hacia modelos más defensivos y complejos. Paralelamente, la investigación se apoya en la arqueología subacuática, analizando pecios fundamentales (como el de El Sec, Sanitja o Bajo de la Campana) que evidencian la integración de las islas en las redes de comercio de larga distancia, el tráfico de ánforas ebusitanas, metales y bienes de prestigio.
Finalmente, el artículo destaca la figura de los honderos baleares como nexo entre la cultura material (proyectiles de plomo y piedra) y la realidad bélica del Mediterráneo antiguo, contrastando el registro arqueológico con las fuentes clásicas (Polibio, Estrabón, Diodoro Sículo). En conjunto, el texto ofrece una visión multidisciplinar sobre la importancia estratégica del archipiélago como nodo logístico y cultural antes de la conquista romana en el 123 a.C.
Palabras clave: Horizonte Postalayótico, Islas Baleares, Guerras Púnicas, Arqueología Subacuática, Honda, Honderos Baleares, Cultura Material, Redes de Intercambio, Fenicio-Púnico.
Cultura material ibérica baleárica:
(Alejandro Salvador Moral)
La cultura talayótica, desarrollada entre aproximadamente el 1400 y el 123 a.C., definió de manera notable el paisaje de las Islas Baleares mediante la construcción de imponentes estructuras megalíticas, que reflejan una sociedad claramente estratificada y belicosa.
Será durante la “Segunda Guerra Púnica” (218-201 a.C.), el momento en el que los pueblos baleáricos experimentaron transformaciones significativas en su cultura material, organización social y prácticas religiosas bajo la influencia directa del conflicto entre Roma y Cartago.
ROMA. [Rome]: 1. Ciudad-estado fundada en la península itálica, que evolucionó hasta convertirse en la capital de un extenso imperio, caracterizándose por su estructura política, militar y administrativa, así como por su capacidad de expansión y asimilación de culturas, y por su papel central en los conflictos romano-cartagineses y en la historia militar de la Antigüedad. 2. Conocida como la Ciudad Eterna, es la capital de Italia y de la región del Lacio. Fundada el 21 de abril de 753 a.C., es una de las ciudades más antiguas de Europa y ha sido un importante centro humano durante casi tres milenios. A lo largo de su historia, Roma ha tenido un papel central en el desarrollo de la civilización occidental y ha sido la sede de importantes instituciones políticas, culturales y religiosas.
CARTAGO. [Carthage]: Ciudad-estado fundada por fenicios en el norte de África, destacada por su poder naval y comercial, principal adversaria de Roma durante las Guerras Púnicas.
GUERRAS PÚNICAS. [Punic Wars]: Serie de tres conflictos armados entre Roma y Cartago, ocurridos entre los siglos III y II a. C., que determinaron la supremacía romana en el Mediterráneo occidental.
SEGUNDA GUERRA PÚNICA. [Second Punic War]: Enfrentamiento bélico entre Roma y Cartago ocurrido entre 218 y 201 a. C., conocido por las campañas de Aníbal Barca, que incluyeron la célebre travesía de los Alpes.
El archipiélago balear se convirtió en un escenario estratégico donde las comunidades autóctonas intensifican sus relaciones con Cartago, generando una síntesis cultural compleja que se manifestó tanto en las manufacturas, como en las estructuras sociales, revelando una sociedad en transición que mantuvo sus tradiciones locales mientras adopta elementos de sus vecinos mediterráneos.
A continuación se presenta una lista de los principales yacimientos y sitios arqueológicos del archipiélago Balear, relevantes para el periodo talayótico final y post talayótico entre los siglos VI–II a.C.
Cabe destacar la investigación arqueológica subacuática en el ámbito balear y la costa mediterránea española, espacios donde se han documentado varios pecios relevantes para el estudio del comercio, la navegación y la interacción cultural, ya que la mayoría de los hallazgos mejor fechados corresponden a los siglos IV-III a.C.
Torre d’en Galmés:
Torre d’en Galmés es el mayor poblado prehistórico de Menorca y de todas las Islas Baleares, con una extensión superior a los 62.000 metros cuadrados y situado en la cima de una colina que domina la costa sur. Esta ubicación estratégica le otorgaba un control visual y territorial privilegiado sobre el entorno, convirtiéndose en un núcleo fundamental dentro del paisaje protohistórico menorquín.
El yacimiento presenta una amplia secuencia de ocupación. Sus orígenes se remontan al periodo naviforme, alcanzando su máximo desarrollo durante la edad del hierro con la cultura talayótica, manteniendo continuidad en época romana y mostrando huellas de reocupación islámica en los siglos XII–XIII.
Entre sus estructuras más destacadas, se encuentran los tres grandes talayots que se alzan en la parte más elevada del poblado. Su función, aún debatida, pudo ser defensiva, simbólica o de control territorial, y actualmente son objeto de nuevas excavaciones por parte de equipos multidisciplinares (Menorca Talaiòtica y Universidad de Boston). Igualmente, sobresale el recinto de taula, un santuario de planta en herradura vinculado a posibles rituales religiosos y de uso comunal en época talayótica y pos-talayótica. Este espacio cobró relevancia tras el hallazgo en 1974 de una figura egipcia de bronce representando a Imhotep, datada en el siglo IV–III a.C., lo que constituye una prueba de contactos mediterráneos de largo alcance.
Las excavaciones comenzaron en la década de 1940 y han continuado hasta la actualidad, con campañas orientadas a la conservación, consolidación y musealización del yacimiento. En 2025 se iniciaron nuevas intervenciones para la consolidación del talayot principal, y el estudio funcional de estas estructuras en el marco de los proyectos de la Agencia Menorca Talaiòtica y el Ministerio de Cultura, tras la declaración del conjunto como Patrimonio Mundial UNESCO.
El poblado es considerado un referente esencial para comprender la evolución de la sociedad talayótica y pos-talayótica, formando parte de los 32 yacimientos incluidos en la candidatura “Menorca Talaiòtica” a Patrimonio Mundial de la UNESCO. Cuenta con un centro de interpretación y programas activos de investigación, conservación y difusión. La complejidad de su urbanismo, la riqueza de su secuencia ocupacional y su valor ritual y productivo, lo convierten en un enclave clave para el estudio de la protohistoria del archipiélago.
MENORCA TALAIÒTICA; CONSELL INSULAR DE MENORCA; MUSEO DE MENORCA; UNIVERSIDAD DE BOSTON. Documentación y proyectos de investigación en el yacimiento de Torre d’en Galmés.
PÉREZ-JUEZ, A., SMITH, A. J., PLANAS, M. (2021). La ocupación andalusí del yacimiento talayótico Torre d’en Galmés. Pyrenae, 52(1), 227–252. La industria macrolítica del Círculo 7 de Torre d’en Galmés, Menorca (2023). Complutum.
Talatí de Dalt:
La ocupación de Talatí de Dalt se prolonga durante más de dos milenios, desde finales del segundo milenio a.C. hasta el siglo XIII d.C., con distintas fases de intensidad. El establecimiento inicial de una comunidad de pastores y agricultores se produjo en la segunda mitad del III milenio a.C., mientras que hacia finales del II milenio a.C. comenzó la construcción de las primeras estructuras talayóticas. El asentamiento alcanzó su máximo esplendor en el siglo III a.C., cuando pudo albergar alrededor de un centenar de habitantes.
Con la conquista romana en el 123 a.C. se inició un proceso de decadencia, aunque el lugar siguió ocupado. En época tardorromana y musulmana se documentan fases de reocupación, con una ocupación más reducida pero igualmente relevante desde el punto de vista arqueológico.
El poblado conserva un conjunto arquitectónico de gran interés y monumentalidad. En su centro se alza un gran talayot elíptico de perfil troncocónico, con 16,5 metros de diámetro, considerado uno de los más altos de Menorca. Junto a él se encuentra el recinto de taula, un santuario singular en el que una de las pilastras quedó apoyada accidentalmente sobre la losa horizontal, de 3,8 metros de longitud y un metro de grosor. También se documentan dos talayots secundarios en distinto grado de conservación.
En el ámbito doméstico, se han identificado casas de planta circular, salas hipóstilas únicas en Menorca interpretadas como espacios de producción o talleres, tramos de una muralla ciclópea y varias cuevas artificiales que formaban parte de una necrópolis de hipogeos colectivos.
Las primeras excavaciones se realizaron a finales de la década de 1950, bajo la dirección de María Lluïsa Serra, aunque no se publicó memoria de los trabajos. En los años 60, nuevas campañas en el recinto de taula permitieron documentar elementos rituales asociados al período post-talayótico (650–123 a.C.).
Las investigaciones modernas se desarrollaron entre 1997 y 2001, en el marco de proyectos impulsados inicialmente por la asociación “Amics del Museu de Menorca” y más tarde por “Arqueomenorca”, con Joan de Nicolás como arqueólogo principal. La última campaña se realizó en 2001, aportando materiales de las épocas pretalayótica, talayótica, romana, tardorromana y musulmana.
Las excavaciones han sacado a la luz una amplia variedad de materiales que ilustran la vida cotidiana y los usos rituales del poblado. Entre ellos se encuentran abundantes restos cerámicos, molinos de mano, fragmentos de ánforas, restos de fauna vinculados a la ganadería y al sacrificio ritual, y evidencias materiales de rituales en el recinto de taula, como hogueras, huesos de corderos y cabritos y ánforas para vino.
Se han documentado asimismo vestigios de re-ocupación en distintas épocas: un enterramiento infantil datado por carbono 14 entre los siglos V y VII d.C., cerámicas romanas en estratigrafía y materiales andalusíes que confirman la ocupación musulmana del lugar.
Este sitio ofrece un caso paradigmático para comprender los procesos de transformación socioeconómica vinculados a los cambios en la interconexión logística, en un contexto en el que las redes de intercambio a larga distancia se ven debilitadas o pauperizadas, con el colapso de Occidente.
La reocupación y revitalización de áreas y estructuras vinculadas a actividades productivas relacionadas con la obtención de recursos del medio natural, constituye un indicio claro de esta dinámica. Así, el asentamiento habría experimentado un reajuste en sus funciones, priorizando aquellas vinculadas al aprovechamiento directo del territorio circundante.
Este cambio de orientación productiva permite interpretar que, mientras en épocas de mayor esplendor y fluidez comercial las comunidades baleáricas no precisaban explotar exhaustivamente su medio inmediato; gracias a los aportes de las redes de intercambio, en momentos de crisis dichas dinámicas se ven alteradas. La consecuencia directa fue la necesidad de re-ocupar y poner en valor espacios destinados a las labores de subsistencia local, reforzando la función del asentamiento como enclave estratégico para el abastecimiento.
Son Catlar:
El poblado de Son Catlar, situado en el término municipal de Ciutadella (Menorca), constituye uno de los enclaves arqueológicos más destacados de la isla. Con una superficie de 4,4 hectáreas, se encuentra entre los tres poblados talayóticos más extensos de Menorca.
El asentamiento presenta una larga secuencia de ocupación que arranca a finales del siglo IX a.C. Durante los siglos V y IV a.C. se construyó la muralla original y se consolidó la primera fase de fortificación. En el último cuarto del siglo III a.C., coincidiendo con las Guerras Púnicas, el poblado experimentó un reforzamiento defensivo con elementos de posible influencia púnica. Tras la conquista romana en el 123 a.C. por Quinto Cecilio Metelo, la puerta en codo fue cegada y el poblado entró en una nueva fase, aunque mantuvo ocupación hasta el final de la época romana.
El poblado conserva cinco talayots distribuidos en distintos puntos del recinto, además del santuario de taula, una sala hipóstila y varias viviendas de planta circular y rectangular. Las fases romanas aportan evidencias de ocupación y transformación de los espacios.
El sistema defensivo de Son Catlar constituye uno de los aspectos más singulares del yacimiento. Su muralla, con 900 metros de perímetro, rodea por completo el poblado y presenta una anchura de hasta seis metros en algunos tramos, alcanzando los tres metros de altura en las zonas mejor conservadas. Se trata de una construcción ciclópea con zócalo, y piedras verticales en hiladas horizontales, siguiendo la tradición talayótica.
Durante el siglo III a.C. se incorporaron elementos de inspiración púnica, como bastiones cuadrangulares, plataformas de artillería, cuerpos de guardia, casamatas y una singular puerta en codo, la primera documentada en las Baleares. Estas estructuras confirman la adaptación del poblado al nuevo contexto bélico mediterráneo en plena época de las Guerras Púnicas.
Las primeras investigaciones en Son Catlar comienzan en la década de los años 20, cuando Émile Cartailhac excavó en el santuario de Taula. Posteriormente, Joan Flaquer y Maria Lluïsa Serra realizaron campañas en la misma área a lo largo del siglo XX. Desde 2014, el “Proyecto Modular”, dirigido por Fernando Prados Martínez (Universidad de Alicante) y Helena Jiménez Vialás (Universidad de Murcia), ha impulsado excavaciones sistemáticas en el marco del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico (INAPH). Entre las campañas más destacadas, se encuentran la excavación de los bastiones gemelos del ángulo noreste en 2016, la datación de la muralla en 2017, el hallazgo de la puerta en codo en 2018-2019 y el descubrimiento de un aparente depósito ritual romano en 2021.
En cuanto a la cultura material encontramos cerámica de todo el espectro cronológico asociado, objetos metálicos de uso doméstico y militar, así como sillares y piezas vinculadas a la monumentalidad del conjunto.
Pecio del Sec (Mallorca):
De los principales pecios documentados, destaca el Sec (Bahía de Palma, Mallorca) fechado entre los siglos IV y III a.C. Situándose como uno de los ejemplos más antiguos de naufragios documentados en el archipiélago, es uno de los hallazgos subacuáticos más relevantes del Mediterráneo occidental para el estudio de las rutas navales procedentes de oriente.
Se trata de un mercante, probablemente cartaginés, que transportaba un voluminoso cargamento donde destaca una amplia variedad de ánforas con ejemplares griegos procedentes del Egeo, greco-itálicas procedentes del sur de Italia y, de forma especialmente significativa, ánforas púnicas de producción ebusitana, confirmando la existencia de intensas y amplias conexiones comerciales entre las Baleares y otros enclaves mediterráneos.
ÁNFORA. [Amphora]: Recipiente de cerámica, generalmente de forma alargada y con dos asas, utilizado desde la antigüedad para almacenar y transportar líquidos o grano.
Junto a las ánforas, se halló cerámica fina, entre la que se incluye vajilla ática decorada con barniz negro y figuras rojas, así como cerámica púnica y diversos recipientes utilizados en el día a día. Además, se recuperaron otros objetos vinculados tanto a la vida a bordo como a la actividad comercial, como morteros y cuencos.
A pesar de sufrir un “expolio” en los años 40 del siglo XX, la mayor parte del cargamento permaneció intacto debido en gran medida a que se encuentra entre 30-40 metros de profundidad, lo que supone un desafío logístico importante para los oportunistas.
EXPOLIO. [Spoliation]: 1. Extracción ilícita de material. 2. Adquisición de recursos limitados de manera ineficiente. 3. Obra, causa y efecto, de despojar a alguien de sus bienes, derechos o posesiones, generalmente mediante la fuerza. 4. En el ámbito histórico y artístico, acto de apropiarse indebidamente de obras, bienes o patrimonios culturales, presentes o pasados.
Se teoriza por un lado que el naufragio se produjo de manera accidental, y por otro que formaba parte de una ruta comercial mayor, controlada por Cartago, que pasaba por Ibiza y continuaría a otros puertos del área occidental del Mediterráneo.
El estudio del Sec ha permitido avanzar en el conocimiento de la arquitectura naval, la economía y la interacción cultural en el Mediterráneo antiguo. Por otro lado, la amplia variedad y procedencia de los materiales ilustran la integración de las Baleares en las redes comerciales a larga distancia, y la convivencia de productos griegos, púnicos e itálicos en un mismo contexto.
Pecio de Llucalari (Menorca):
Seguidamente, el pecio de Llucalari, localizado al sur de Menorca y hallado a gran profundidad, constituye otro de los testimonios subacuáticos más relevantes para el estudio de las relaciones comerciales entre Ibiza y Menorca en época púnica. Hasta el momento se han recuperado cinco piezas principales: un ánfora T-8111, dos morteros, un cuenco ebusitano y un cuenco troncocónico talayótico menorquín.
Se interpreta que este naufragio corresponde a un mercante ebusitano, que habría naufragado en su viaje de regreso a Ibiza tras una expedición comercial a Menorca. La cronología propuesta para el pecio se sitúa a finales del siglo V o inicios del siglo IV a.C. Esta datación lo ubica en un momento de intensa actividad comercial y de integración de las rutas baleáricas en el circuito púnico del Mediterráneo occidental.
Pecios de Santija (Menorca):
A continuación el puerto natural de Sanitja, al norte de Menorca, sitio donde se han identificado los restos de dos embarcaciones púnicas hundidas durante el siglo IV a.C., lo que los convierte en algunos de los pecios más antiguos documentados en aguas menorquinas.
El primer barco, conocido como el buque de Cala Torta o “Sanitja I”, está situado al oeste de la cala y del puerto, bajo la Punta d’en Vernís, a más de 25 metros de profundidad. Por otro lado, el segundo barco, “Sanitja II”, se encuentra en un fondo rocoso, disperso entre los 11 y 19 metros de profundidad, al este de la bocana del puerto de Sanitja.
Los restos arqueológicos de ambos pecios se distribuyen sobre fondos arenosos y rocosos donde la “posidonia oceánica” no crece, y por ende, no los protege de la erosión, lo que facilita el cubrimiento y descubrimiento de materiales arqueológicos según los movimientos de sedimentos y las tempestades anuales.
POSIDONIA OCEÁNICA. [Neptune grass / Posidonia oceanica]: Planta marina endémica del mar Mediterráneo, perteneciente a la familia Posidoniaceae, con hojas largas y cintiformes, que forma extensas praderas submarinas fundamentales para el equilibrio ecológico, la producción de oxígeno y la protección de las costas frente a la erosión.
El cargamento de estas embarcaciones consistía mayoritariamente en ánforas púnico- ebusitanas, que representaban más del 75% de la carga, junto con vajilla fina de la costa catalana, posiblemente de Emporion (Ampurias) y ánforas de Cerdeña y del levante peninsular.
El análisis de los materiales establece Menorca en el circuito comercial púnico del noreste mediterráneo durante el periodo postalayótico, con rutas que conectaban el Cabo de Creus, la desembocadura del río Segura y el puerto de Mahón ubicado al este de Menorca.
Pecio de Binissafúller (Menorca):
El pecio de Binissafúller se encuentra localizado en el sureste de Menorca, en la cala homónima, a escasos metros de la orilla y a unos 7 metros de profundidad.
Durante las excavaciones se han recuperado cerca de 400 ánforas, principalmente ibéricas, además de ánforas ebusitanas (tipos PE-22 y T-8111), imitaciones ibicencas de formas áticas, cerámica púnica norteafricana y materiales turdetanos. El estudio de la arquitectura naval ha permitido documentar restos de un costado del casco (8,80 x 1,30 m), fragmentos de la roda o codaste y cuadernas con técnicas de atado y carpintería fenicio-púnicas. La cronología del pecio se sitúa entre el 375 y el 350 a.C., aunque algunos materiales de fondeo de la cala indican actividad continuada hasta el siglo III a.C.
Pecio de Cales Coves (Menorca):
Cales Coves fue uno de los “fondeaderos” naturales más importantes de Menorca desde el siglo IV a.C., hasta la caída del imperio romano de occidente, cumpliendo diferentes funciones para la navegación, abastecimiento y el comercio en el Mediterráneo occidental. Su morfología en “Y”, el abrigo que ofrece frente a los vientos, la presencia de manantiales de agua potable a nivel del mar, junto con un fondo arenoso regado de posidonia, adecuado para el anclaje, y la boca de entrada poco visible desde mar abierto, aportan características claves estratégicas como puerto seguro ideal para embarcaciones de pequeño y mediano calado.
FONDEADERO. [Anchorage]: Lugar del mar, río o lago adecuado para que las embarcaciones echen el ancla y permanezcan fondeadas.
El acceso desde los barrancos permitía una conexión directa con el interior de la isla, facilitando el transporte de mercancías hacia los poblados cercanos como: Sont Rotger, Biniadris/Lloc Nou d’es Fasser, Binicalaf, So Na Caçana y Torre d’en Galmés.
Las investigaciones arqueológicas en el área han confirmado el uso continuo de la cala como fondeadero desde el siglo IV a.C., con un auge particular entre los siglos III y II a.C., coincidiendo con la época de máxima actividad comercial púnica. El lugar declinó a partir de la conquista de Quinto Cecilio Metelo (123-121 a.C.), aunque su uso esporádico perduró hasta el siglo VII d.C.
Se ha de destacar que la cala alberga una necrópolis prehistórica con numerosas cuevas e “hipogeos” excavados en los acantilados, con una cronología que abarca desde la Edad del Bronce hasta el final del período talayótico. Las cuevas presentan una evolución arquitectónica: desde cámaras simples hasta complejas estructuras con patios, cámaras interiores y pilastras.
HIPOGEO. [Hypogeum]: Espacio o construcción subterránea, generalmente excavada en la roca.
Entre los materiales recuperados destacan ánforas del sur de la península itálica, cerámica ática, cerámicas itálicas de barniz negro, y un importante grupo de materiales púnicos, principalmente de Ibiza, aunque también del norte de África.
Hallazgo puntual: Barras de plomo con inscripción (Ibiza):
En 2008, un equipo de científicos alemanes dirigido por Marcus Heinrich Hermanns, del Departamento de Arqueología de la Universidad de Colonia, recuperó cuatro barras de plomo a 39 metros de profundidad en aguas al norte de Ibiza. Estos objetos, datados mediante análisis metalográficos en el siglo III a.C., constituyen un testimonio excepcional de la explotación minera y el comercio de metales en el Mediterráneo occidental bajo hegemonía cartaginesa
Una de las barras de plomo presenta caracteres en escritura íbera. Según Hermanns, los símbolos, aún no descifrados, se relacionan con marcas de producción más que con información comercial.
La “composición isotópica” del metal sugiere su origen en las minas de Sierra Morena (sur de la Península Ibérica), aunque no se descarta que parte del material procediera de yacimientos cercanos a Cartagena, donde existían centros de procesamiento vinculados a Cartago.
ISÓTOPO. [Isotope]: Variante de un mismo elemento químico cuyos átomos poseen igual número de protones y diferente número de neutrones en el núcleo, lo que les confiere propiedades químicas similares y masas atómicas distintas.
ISOTÓPICO. [Isotopic]: 1. Relativo o perteneciente a los isótopos, es decir, a las variantes de un mismo elemento químico que poseen igual número de protones y diferente número de neutrones en el núcleo. 2. Que implica el uso de isótopos para el
análisis, la identificación o la caracterización de sustancias o procesos.
COMPOSICIÓN ISOTÓPICA. [Isotopic composition]: Proporción relativa de los distintos isótopos presentes en un elemento químico o en una muestra, expresada habitualmente como porcentaje de cada isótopo respecto al total.
El hallazgo de las barras de plomo con inscripciones ibéricas confirma el papel estratégico de Ibiza como centro logístico durante la Segunda Guerra Púnica, y evidencia la integración del archipiélago balear en las redes comerciales y administrativas del Mediterráneo occidental. Estas inscripciones reflejan la interacción cultural entre las comunidades locales y el aparato púnico, y revelan un control cartaginés sobre los recursos mineros peninsulares. En conjunto, el estudio de estas piezas ofrece información clave sobre la organización de la industria metalúrgica y las cadenas de suministro en el contexto del conflicto entre Roma y Cartago.
Al margen del archipiélago encontramos numerosos pecios y restos arqueológicos asociados a la cultura post-talayótica, muchos de ellos enmarcados en la segunda guerra púnica.
Pecios en el Litoral de Dénia (Alicante):
De entre estos sitios destaca el litoral de Dénia, el cual es uno de los enclaves con mayor concentración y diversidad de pecios del Mediterráneo occidental, con más de 80 barcos hundidos registrados desde el siglo VI a.C. hasta la Edad Moderna.
Su litoral ha sido históricamente un punto estratégico para el comercio y la navegación, lo que se refleja en la riqueza y variedad de sus hallazgos subacuáticos.
Desde el siglo VI a.C. hasta la romana Dianium, Dénia fue un fondeadero natural clave gracias a su protección y a la facilidad de acceso para naves de escaso calado. No se trataba de un puerto artificial con grandes infraestructuras, sino de un abrigo natural donde las embarcaciones podían refugiarse de los temporales y cargar mercancías como vino, aceite o garum.
Esta característica explica la abundancia de pecios de época púnica y romana en la zona, y su papel como nodo de redistribución comercial en el Mediterráneo occidental que favoreció el nacimiento y desarrollo de la ciudad, facilitando el transporte y la exportación de productos agrarios y manufacturados.
Un rasgo clave de este sitio es la propia dinámica del lecho marino, la cual favorece la aparición periódica de nuevos restos, lo que convierte al fondeadero de Marineta Cassiana en un punto destacado por la concentración de pecios púnicos y romanos.
Entre los restos más antiguos destacan ánforas ibicencas del siglo VI a.C., testimonio de los primeros contactos comerciales entre las Pitiusas y el litoral levantino en zonas como la Punta del Faralló. Esta relación se intensificó en los siglos posteriores, como evidencian los pecios púnicos y ebusitanos hallados en Marineta Cassiana.
En la Punta del Faralló hasta día de hoy no se han realizado intervenciones subacuáticas sobre las naves. Por otro lado, se han identificado restos de cargamentos de cerámica púnica, que evidencian la llegada regular de productos púnicos y ebusitanos a la costa de Dénia. Entre los restos se incluyen ánforas y otras cerámicas características de la producción y comercio, confirmando la integración de Dénia en las rutas de cabotaje y redistribución de mercancías del Mediterráneo occidental en época púnica.
La importancia de la Punta del Faralló como enclave arqueológico se debe tanto a su proximidad estratégica a las Baleares, como a las condiciones naturales de abrigo y orientación, que favorecieron el fondeo y la navegación en el mundo antiguo.
En cuanto a Marineta Cassiana, se ha documentado la existencia de un pecio romano datado en torno al siglo I a.C., procedente de Ibiza y que naufragó en las costas de Dénia junto con su cargamento.
No se ha recuperado la estructura completa del barco. El hallazgo se centra en la carga cerámica y su contexto arqueológico, los cuales permiten identificarlo como un testimonio relevante de la navegación y comercio en la región.
A pesar de que la cronología es ya posterior a la destrucción de Cartago tras la 3º Guerra Púnica en 146 a.C., la carga y la tipología de las cerámicas corresponden a la tradición púnico-ebusitana, lo que refleja la pervivencia de talleres y formas cerámicas de tradición púnica en antiguas zonas de influencia cartaginesa, ahora bajo control romano. Esto evidencia la continuidad de las rutas comerciales entre las Baleares y la costa levantina, así como la persistencia de tradiciones materiales púnicas en la costa de Dénia durante la transición a la dominación romana en época tardo-púnica y romano- republicana.
Pecios del Puerto de Mazarrón (Murcia):
Por un lado Mazarrón 1, uno de los dos barcos fenicios descubiertos en la playa de la Isla del Puerto de Mazarrón (Murcia), constituye uno de los testimonios más antiguos y representativos de la arquitectura naval fenicia en el Mediterráneo occidental, ya que su hallazgo y estudio han proporcionado información clave sobre las técnicas constructivas y de navegación fenicias.
Fue descubierto en 1988 tras localizar restos de madera protegidos por una capa de posidonia muerta, lo que favoreció notablemente su conservación. Entre 1993 y 1995, se desarrolló el “Proyecto Nave Fenicia”, que permitió la excavación sistemática del pecio y que concluyó con su documentación y extracción. Actualmente el barco se encuentra restaurado y expuesto en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA) de Cartagena.
Datado en la segunda mitad del siglo VII a.C., lo convierte en uno de los barcos fenicios más antiguos conocidos en el Mediterráneo, junto con el Mazarrón 2. El Mazarrón 1 apareció fragmentado e incompleto, a unos 50 metros de la orilla y a una profundidad de 2,5 metros conservando un tramo de “quilla” de 3,98 m, junto con restos de cuatro “cuadernas” unidas a nueve fragmentos de “tracas” y parte de una de las “bordas”. La nave fue construida con una combinación de maderas cuidadosamente seleccionadas:
quilla de ciprés, tracas de pino carrasco, cuadernas de higuera, “espigas” y “clavijas” de olivo. El interior del casco estaba cubierto con resina, lo que garantiza su estanqueidad.
QUILLA. [Keel]: Pieza longitudinal y central situada en la parte inferior del casco de una embarcación, que constituye el elemento estructural principal sobre el que se ensamblan el resto de componentes del barco, proporcionando estabilidad y solidez a la estructura.
CUADERNA. [Frame]: Pieza estructural transversal a la quilla, generalmente de madera o metal, que forma parte del esqueleto de un barco, dando forma y solidez al casco, extendiéndose desde la quilla hasta la cubierta.
TRACA. [Strake]: Cada una de las filas longitudinales de tablas o planchas que, unidas entre sí, forman el revestimiento exterior del casco de una embarcación.
BORDA. [Gunwale]: Parte superior y longitudinal del costado de una embarcación, que delimita el borde del casco y suele reforzar la estructura en esa zona.
ESPIGA. [Tang / Tenon]: 1. Parte de la hoja de un arma blanca que resulta ser una prolongación proximal de la hoja, estrecha, que recorre el interior de las piezas de la guarnición, emergiendo por la parte proximal del pomo, por donde es remachada. 2. Extremo saliente y estrecho de una pieza estructural de un vehículo naval, que se inserta en una mortaja correspondiente de otra pieza para asegurar su unión y proporcionar solidez al ensamblaje del casco.
CLAVIJA. [Peg / Dowel / Pin]: Elemento cilíndrico utilizado para ensamblar o fijar dos piezas mediante su inserción en orificios coincidentes, proporcionando unión y estabilidad.
El sistema constructivo responde al modelo fenicio donde primero se instalaba la quilla, seguida por las tracas del “forro” unidas mediante lengüetas o espigas, y se añadían las cuadernas cosidas hasta el exterior. Por otro lado, el “mástil” se ensambla en una “carlinga” abatible que permitía recogerlo cuando el barco “fondeaba”. Esto supone una innovación funcional clave para la navegación costera y el “comercio de cabotaje” durante este periodo.
FORRO. [Inner lining / Planking / Sheathing]: 1. Elemento o elementos textiles que recubren una prenda de la indumentaria o la máscara en su interior para hacerla confortable. 2. Conjunto de tablas, planchas o láminas que recubren y protegen la estructura del casco de una embarcación, formando su superficie exterior y contribuyendo a su estanqueidad y solidez.
CARLINGA. [Cockpit / Collar / Mast step]: 1. Pieza de techo transparente, típicamente móvil, que cierra la cabina de una nave y permite el ingreso de los operadores. 2. Pieza estructural transversal, generalmente de madera o metal, situada en la quilla o en la cubierta de una embarcación, destinada a alojar y fijar la base del mástil, proporcionando soporte y estabilidad a este elemento.
FONDEAR. [To anchor]: Acción de asegurar una embarcación en un punto fijo del fondo marino mediante el lanzamiento y fijación de un ancla, con el fin de mantenerla estable y evitar su desplazamiento por efecto de las corrientes o el viento.
COMERCIO DE CABOTAJE. [Coasting trade]: Actividad comercial consistente en el transporte de mercancías o pasajeros entre puertos situados en un mismo país o bajo la misma jurisdicción, utilizando rutas marítimas o fluviales interiores, sin cruzar fronteras internacionales.
Durante la excavación se recuperaron más de 8.000 fragmentos de cerámica fenicia, en su mayoría ánforas, cazuelas, ollas, platos y vasos, que representan más del 70% de los materiales encontrados. Además, se documentaron manufacturas entre las que destacan un escarabeo de plata y una punta de lanza.
El valor científico del Mazarrón 1 radica en su excelente estado de conservación, el cual permite conocer con detalle las técnicas híbridas de construcción naval fenicia, así como aspectos relevantes de la navegación antigua, los intercambios comerciales e interacciones entre los colonizadores y las comunidades autóctonas.
En cuanto a Mazarrón 2, este fue descubierto en 1994 en la bahía de Mazarrón en un entorno muy próximo al de Mazarrón 1. Al igual que el Mazarrón 1, este pecio ha sido datado en el siglo VII a.C., durante el periodo de expansión fenicia por el Mediterráneo.
La embarcación tiene una “eslora” de 8,10 metros, una “manga” de 2,25 metros y un “puntal” de 1,10 metros. Su excepcional estado de conservación lo convierte en uno de los barcos más completos encontrado en el Mediterráneo, conservando desde la proa hasta la popa, incluyendo todas las cuadernas salvo una en posición y curvatura originales. Para garantizar su preservación, se instaló un sarcófago metálico protector in situ, hasta su extracción en 2024 para ser restaurado y estudiado en detalle.
ESLORA. [Length overall]: Longitud máxima de una embarcación medida desde la parte más avanzada de la proa hasta la parte más atrasada de la popa.
MANGA. [Beam]: Anchura máxima de una embarcación, medida en la sección transversal de mayor amplitud del casco.
PUNTAL. [Depth]: Altura vertical máxima del casco de una embarcación, medida desde la parte inferior de la quilla hasta la parte superior de la borda o cubierta principal.
La nave fue construida utilizando la “técnica del casco primero”, con un ensamblaje de tracas mediante espigas y clavijas de madera de olivo, y cuadernas de higuera cosidas con fibra vegetal. Las tracas del casco eran de pino carrasco, mientras que la quilla fue realizada en ciprés, seleccionando las maderas según su función estructural. La sofisticación técnica se aprecia en sistemas como el “rayo de Júpiter”, empleado para unir la “roda”, el “codaste” y la quilla.
RODA. [Stem]: Pieza estructural vertical, o notablemente perpendicular a la quilla, situada en la parte delantera del casco de una embarcación, que une la quilla con la proa y define el perfil delantero del barco.
CODASTE. [Sternpost]: Pieza estructural vertical o inclinada situada en la parte posterior del casco de una embarcación, que une la quilla con la popa y sirve de soporte para el timón y otras estructuras de la popa.
El pecio conserva elementos clave como la sobrequilla con la carlinga del mástil, cinco “baos” completos y parte de la “tapa de regala”. La combinación de técnicas fenicias tradicionales con adaptaciones específicas, revela una notable capacidad de la ingeniería fenicia para integrar recursos e influencias del entorno en una expresión tecnológica y cultural.
BAO. [Beam]: Pieza estructural transversal, generalmente de madera, que une los costados de una embarcación y sirve de soporte para la cubierta, contribuyendo a la rigidez y solidez del casco.
TAPA DE REGALA. [Caprail / Gunwale cap]: Pieza longitudinal que cubre y protege la parte superior de la borda de una embarcación, proporcionando refuerzo y acabado al borde del casco.
En cuanto a su cargamento, el mazarrón 2 transportaba una carga principal de bloques de litargirio (óxido de plomo), un total de 2.820 lingotes hallados destinados a la obtención de plata mediante procesos metalúrgicos. Entre los hallazgos asociados se encuentran una ánfora tipo Trayamar-1, una espuerta de esparto con asa de madera, un molino de mano, fragmentos de huesos animales y un ancla de madera y plomo, siendo esta la primera de su tipo documentada en el Mediterráneo.
Se interpreta que el barco formaba parte de una flotilla dedicada al transporte de mineral desde explotaciones peninsulares, y que naufragó probablemente al intentar refugiarse de una tormenta.
Pecio fenicio del Bajo de la Campana (Murcia):
El pecio fenicio del Bajo de la Campana fue descubierto frente a la costa de La Manga del Mar Menor, en la Región de Murcia. Corresponde a los restos de un barco mercante fenicio del siglo VII a.C. de 20 metros de eslora, que naufragó a una profundidad de entre 20 y 24 metros al chocar contra un arrecife rocoso conocido como el Bajo de la Campana.
El Bajo de la Campana es una formación rocosa submarina formada por tres estructuras: Isla Grosa, El Farallón y La Laja, esta última conocida como el propio Bajo de la Campana. La Laja se eleva desde unos 16 metros de profundidad hasta quedar a tan solo 2 metros por debajo de la superficie, lo que ha representado un peligro constante para la navegación a lo largo de la historia.
Este entorno ha sido escenario de numerosos naufragios, acumulando restos de pecios fenicios, púnicos, romanos y hasta barcos de guerra de época moderna, lo que subraya su importancia como punto estratégico y como enclave de estudio para la arqueología subacuática.
Los primeros indicios arqueológicos fueron detectados en 1958 por buzos comerciales y recreativos. Sin embargo, no fue hasta 2007 y 2011 cuando se realizaron excavaciones arqueológicas sistemáticas dirigidas por Mark Polzer y Juan Piñedo Reyes.
Estas campañas incluyeron aproximadamente 4.000 inmersiones y más de 300 horas de exploración subacuática.
El área excavada de unos 20 × 20 metros se encuentra en la parte oriental del Bajo de la Campana, donde los restos permanecían parcialmente enterrados entre sedimentos, formaciones rocosas y pastos marinos, una parte del pecio se concentraba en una cueva submarina situada en el borde escarpado del arrecife.
El cargamento y los objetos recuperados en el pecio ofrecen una visión de la extensa red comercial fenicia, y de la variedad de productos entre los que destacan ánforas, vasijas de terracota, cuencos y platos, elementos característicos del comercio fenicio.
Uno de los hallazgos más singulares lo constituyen los 68 colmillos de elefante, algunos de ellos con inscripciones fenicias, lo que confirma los vínculos comerciales con el continente africano, y subraya la importancia del marfil como bien de prestigio reservado a las élites. Junto a ellos se hallaron lingotes de estaño, cobre y pepitas de galena, indicativos del comercio de materias primas minerales, esenciales para la producción metalúrgica de la época.
Objetos como piñas, peines de madera de doble cara, nódulos de ámbar báltico, resinas y distintos tipos de madera, que apuntan a una red comercial de gran amplitud geográfica y a la existencia de múltiples rutas de intercambio.
Además, se documentaron objetos personales de la tripulación, tales como provisiones, piezas de juego y una piedra de afilar con grafitis fenicios, que permiten reconstruir aspectos de la vida cotidiana a bordo.
Estos hallazgos abren la teoría del posible papel del barco como vehículo de transporte de productos de lujo y materias primas destinadas a diferentes usos artesanales y comerciales.
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La producción cerámica experimentó un crecimiento considerable debido a la influencia de las potencias hegemónicas del momento, dando lugar a formas características de la cerámica local y de la tradición púnica, junto con algunas piezas de vajilla que reproducen formas griegas.
Las cerámicas púnico-ebusitanas dominaron el panorama material del archipiélago durante todo este período, aunque tras la derrota de Cartago en la Segunda Guerra Púnica se observan cambios significativos en los patrones de distribución. El yacimiento púnico Sa Galera-Palma, en un islote estratégicamente situado en la bahía de Palma, proporciona evidencias arqueológicas cruciales sobre esta producción. En este enclave se han documentado materiales que datan del 200 a.C. aproximadamente, incluyendo un “askos” púnico hallado en una cisterna tras el incendio de edificaciones.
ASKOS. [Askos]: Vasija de cerámica, generalmente de pequeño o mediano tamaño, con forma aplanada y asa lateral, utilizada en la Antigüedad para contener líquidos como aceite o vino.
Este askos presenta características formales y tecnológicas asociadas a los talleres alfareros de Ibiza, evidenciando los flujos comerciales en Ebusus (Ibiza) durante el “conflicto romano-cartaginés”, probablemente vinculados al intercambio de bienes estratégicos debido a la presencia de este ejemplar en Mallorca.
El contexto del hallazgo reviste especial interés, ya que la cisterna donde se depositó el askos formaba parte de un complejo arquitectónico manufacturero, como demuestra el descubrimiento de un molde de fundición de bronce por Lluís Plantalamor en 1967. Este hallazgo sugiere que Sa Galera (Mallorca) funcionaba como un centro de producción especializada, donde se combinaban actividades artesanales metalúrgicas y alfareras con funciones logísticas derivadas de su posición estratégica en la bahía de Palma.
La asociación estratigráfica del askos con capas de incendio indica un episodio de destrucción violenta, posiblemente relacionado con los grandes conflictos políticos y militares de la Segunda Guerra Púnica. Las cerámicas recuperadas junto al recipiente, incluyendo cuencos carenados con decoración de “goterones” y “palmetas”, confirman la cronología del evento hacia finales del siglo III a.C., coincidiendo con el declive del poder cartaginés en el Mediterráneo occidental.
GOTERONES. [Drops]: Se denomina así, en el estudio de las cerámicas clásicas, a aquellos motivos decorativos consistentes en la aplicación de puntos o manchas alargadas, semejantes a gotas, sobre la superficie de piezas cerámicas.
PALMETAS. [Palmettes]: Se denomina así, en el estudio de las cerámicas clásicas, a aquellos motivos y elementos decorativos consistentes en la aplicación de puntos o manchas alargadas, semejantes a gotas, sobre la superficie de piezas cerámicas.
La exportación de cerámica hacia Mallorca, Menorca y la costa peninsular adquirió un carácter masivo durante este período, lo que permite establecer una vinculación directa con la hegemonía cartaginesa previa al conflicto y el reclutamiento de mercenarios, entre los que destacaron los honderos baleares. Esta intensificación de la producción alfarera no solo respondía a demandas locales, sino que formaba parte de una red comercial mediterránea más amplia controlada por Cartago.
A nivel tecnológico, la evidencia arqueológica de Sa Galera del molde de bronce es una muestra material en torno a los talleres metalúrgicos que operaban en estos enclaves insulares, indicando un nivel de especialización técnica considerable y la integración de las islas en circuitos de intercambio de materias primas y productos metalúrgicos.
Estas producciones metalúrgicas insulares habrían estado orientadas a la satisfacción de demandas comerciales tanto locales como a larga distancia.
Los proyectiles de honda constituyen el vestigio arqueológico más directo vinculado a los honderos baleares. Se han clasificado en dos grandes grupos: por un lado, las piedras naturales, seleccionadas por su forma ovalada, con tamaños de entre 4 y 8 cm de diámetro. Estas han sido halladas en contextos tanto domésticos como defensivos; por ejemplo, en el yacimiento de Cap de Forma (Menorca), se documentaron más de 1.200 proyectiles en un radio de 200 metros alrededor de un talayot.
Por otro lado, los proyectiles de plomo, introducidos por influencia cartaginesa a partir del siglo IV a.C., presentan una manufactura más sofisticada. Los análisis realizados mediante espectrometría de masas (E.M.) en las islas Pitiusas indican aleaciones con estaño de entre el 2 y el 5 %. Un estudio reciente en Son Catlar (Menorca) identificó marcas de impacto en las murallas del sitio, teorizando que estas zonas pudieron ser utilizadas como espacios de entrenamiento con hondas.
Aunque las propias hondas no se conservan debido a su composición orgánica, se han encontrado moldes de piedra para proyectiles de plomo como los hallados en Puig des Molins (Ibiza) que evidencian una producción estandarizada. Según las fuentes históricas, Diodoro Sículo describe que los honderos baleares llevaban tres tipos de hondas: una larga, otra mediana y una corta, diferenciadas por el tipo de proyectil y la distancia de uso.
La huella de la honda se extiende por todo el Mediterráneo occidental ya sea mediante fuentes escritas o hallazgos arqueológicos, que permiten la documentación mediante la participación activa en conflictos, desde Sicilia hasta “Cartago Nova”.
CARTAGO NOVA. [New Carthage]: Ciudad fundada por los cartagineses en el siglo III a. C. en la costa mediterránea de la península ibérica, que se convirtió en uno de los principales centros políticos, militares y económicos de Cartago en Hispania, y que tras su conquista por Roma en el año 209 a. C. pasó a ser una de las ciudades más importantes de la provincia romana, conocida actualmente como Cartagena.
Por un lado en Lilibeo (Sicilia) se han encontrado proyectiles de plomo con inscripciones púnicas, que coinciden cronológicamente con la posible participación balear en la Primera Guerra Púnica (264–241 a.C.). Seguidamente en el sitio de la Batalla del Metauro (207 a.C.), en la región de Umbría (Italia), se documentaron proyectiles de honda lo que confirma la participación activa de unidades de honderos en campañas púnicas en territorio itálico.
Por otro lado, análisis isotópicos mediante “multicolector espectrómetro de masas con plasma acoplado inductivamente” (MC-ICP-MS) en proyectiles de plomo hallados en Montjuïc (Barcelona) revelaron coincidencias con isótopos presentes en las minas de s'Argentera (Ibiza), lo que podría indicar la presencia de honderos baleares y sus áreas de abastecimiento e intercambio desde sus islas de origen durante la Segunda Guerra Púnica.
MULTICOLECTOR ESPECTRÓMETRO DE MASAS CON PLASMA ACOPLADO INDUCTIVAMENTE. [Multi-collector inductively coupled plasma mass spectrometer]: Instrumento analítico que permite la determinación simultánea y precisa de la abundancia isotópica de varios elementos químicos, mediante la ionización de la muestra con un plasma acoplado inductivamente y la detección de los iones generados en múltiples colectores dispuestos en paralelo.
En cuanto a contextos funerarios destaca la necrópolis de Byrsa en Cartago, la actual Túnez, en la cual se han hallado varias tumbas cuyos individuos fueron enterrados con ajuares asociados a las sociedades ibéricas, como botones de hueso con espirales, material cerámico o puñales de antenas.
Finalmente, las fuentes clásicas corroboran el registro arqueológico. “Polibio” (II.7.12) describe gestas de los honderos como: "llovían piedras que destrozaban escudos y yelmos", por otro lado, “Estrabón” (III.5.1) señala que "cada hondero lleva tres hondas, tejiéndolas con crin de caballo".
POLIBIO. [Polybius]: (c. 200 a. C. – c. 118 a. C.) Historiador griego de la Antigüedad, célebre por su obra Historias, en la que analiza el ascenso de Roma y su sistema político, así como los acontecimientos de las Guerras Púnicas y la expansión romana en el Mediterráneo.
ESTRABÓN. [Strabo]: (c. 64 a. C. – c. 24 d. C.) Geógrafo e historiador griego, conocido principalmente por su obra Geografía, un extenso compendio en el que describe las regiones conocidas del mundo antiguo, sus pueblos y características físicas, y que constituye una de las fuentes más importantes sobre la geografía y etnografía de la Antigüedad.
Estos testimonios históricos aportan información sobre las manufacturas y el equipamiento a la vez que destacan el impacto que estas unidades ejercían sobre el campo de batalla.
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