COMPÁS DE EUCLIDES
PSUDOCOMPÁS CON PARTICIPIO, DE
INTERCAMBIO LATERAL, SIMPLE O COMPUESTO
Edición 1.1
ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER
D. Marcelino J. Miguel Castro: Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser
Linares, 2024
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Compás de Euclides:
“El compás de Euclides es el movimiento al unísono de ambos pies, como pseudocompás, desde una planta hábil, idealmente sin perder el contacto con el firme, actuando el pie adelantado un medio compás transversal extraño hábil, a la vez que el pie atrasado actúa un medio compás transversal no hábil, dando lugar a un escaso o nulo tránsito del centro de masas proyectado, y a una planta transversal no hábil y extendida, sobre la que se puede obrar un tercer medio compás, de alcance, transversal, al no hábil, para dar lugar a una planta hábil, transversal o en línea; respectivamente, y con ello, emergiendo el tránsito transversal no hábil del centro de masas proyectado, generándose la ganancia y desviación de recta.”
El compás de Euclides resulta ser una acción simultánea de la tracción hábil y no hábil, que extiende el segmento de planta por medio de la abducción de las caderas, y lo orienta paralelo a la transversal contraria a la que inicialmente se dispone, dando lugar a un intercambio lateral en la planta.
El compás de Euclides tendrá su génesis desde una planta transversal, coherente y de medio recto, relajada, con la bisectriz sobre la transversal de acometida del lado armado. Y dará lugar a una planta final transversal, contraria y de medio recto o paralela, típicamente extendida y pulsada, con la bisectriz aledaña al paralelismo con la transversal pura del lado no armado.
Acción:
El compás de Euclides habrá de tener lugar con el peso centrado, quedando el usuario erguido, con su centro de masas proyectado coincidiendo con su mediatriz de planta. Será así como al actuar la abducción de ambas caderas, el usuario no tenderá a amorrar, sino que únicamente cederá flotación.
“El compás de Euclides deberá de obrarse con el peso centrado, y erguido.”
Cuando se obre el compás de Euclides el centro de masas debe caer durante el tránsito al unísono de ambos pies, reduciendo la flotación con la abducción de la cadera y una ligera contracción de la tracción, sin generar desplazamiento notable del centro de masas proyectado. Esto será así puesto que el compás de Euclides es un recurso preparatorio de la planta, que dispone esta generando un intercambio lateral, para posteriormente dar lugar a un desplazamiento asistido por otro medio compás, y por ello deberá de tener lugar con tanta brevedad y eficiencia física en su acción como sea posible.
“En el compás de Euclides el centro de masas únicamente ha de desplazarse por el eje Y, en sentido al plano inferior, manteniéndose idealmente centrado, pretendiendo que no sea notable ningún otro desplazamiento del centro de masas proyectado.”
Al actuar el compás de Euclides es importante evitar que las plantas de los pies pierdan el contacto con el firme, por separado o al unísono. Así mismo, es crucial no generar la extensión de las tracciones, ni aumentar la flotación durante el tránsito de ambos pies. En síntesis, durante la acción del compás de Euclides no se debe perder el contacto con el firme ni dar salto alguno. Esto se justifica en la optimización de la energía usada en el compás de Euclides, pues cualquier recurso invertido en aumentar la flotación será inútil y disfuncional, dado que tan solo retardará alcanzar la posición final de la planta y dejará al usuario sin control de sus masas, total o
parcialmente, durante el aumento de flotación o mientras uno o ambos pies no estén en contacto con el suelo.
“En la acción del compás de Euclides no deberá haber salto alguno.”
Para conseguir esto se ha de retirar tracción de las piernas, pretendiendo que se disminuya el peso proyectado sobre los cimientos de planta, reduciendo notablemente la fricción de la planta del pie con el firme y permitiendo el desplazamiento de los pies sin necesidad de generar salto alguno. Siendo así, en el primer momento de este pseudocompás las piernas tenderán a generar una sutil genuflexión, debiendo terminar el compás de Euclides con la extensión casi total de ambas tracciones del usuario.
Por ende, se puede concluir que durante el compás de Euclides es crucial hacer que la flotación disminuya, evitando que en el momento inicial aumente, pues de ser así se retardará notablemente la mutación de la planta propia de este compás.
“El compás de Euclides habrá de reducir la flotación, evitando aumentarla en ningún momento, para acelerar y optimizar la energía y condición geométrica emergente.”
Será la planta transversal hábil de medio recto aquella desde la que idealmente tendrá lugar el compás de Euclides. Siendo crucial que la proyección de esta planta inicial sea plenamente coherente con la obra del compás de Euclides, así como con los matices que el agente pretenda tener en cuenta.
Esto queda justificado por la necesidad de que la acción de las piernas sea notable y marcada, para que el paciente que observa el compás pueda verse condicionado por la faz vocativa que tiene su origen en la dinámica marcada con la que el agente actúa. Además la planta inicial del compás dará lugar a que la disposición de los pies quede organizada según la manera en la que quedarán en la planta final tras el compás, sin necesidad de cambiar la orientación de la línea metatarsiana de los pies, sino conservar la que ya presentan desde la planta inicial.
“El compás de Euclides tiene su génesis en la planta transversal, hábil y de medio recto.”
En la acción al unísono del compás de Euclides, manteniendo el centro de masas proyectado prácticamente estático, el pie no armado transitará en sentido de su línea metatarsiana, paralelo a la transversal no hábil, tal y como queda dicha línea. Por otro lado y a tiempo, el pie armado transitará en transversal extraño, típicamente paralelo a la línea transversal extraña de acometida del tirador, tal y como queda su línea metatarsiana inicialmente, pese a que la orientación de esta cambiará durante la acción de esta pierna.
“En el compás de Euclides los pies comenzarán a transitar por la dirección de su línea metatarsiana.”
De esta manera, durante la acción de las piernas en el compás de Euclides, el pie no armado ha de mantener la orientación de su línea, sin variarla, generándose el tránsito de este por dicha línea.
“Durante la acción del compás de Euclides, el pie del lado no armado no variará su orientación, manteniendo la de la planta inicial.”
Por otro lado, durante la acción del compás, el pie armado orientará su línea aumentando el paralelo con la del pie no armado, con la rotación externa de la cadera, llevando la bisectriz de planta a la transversal pura. La posición de la planta final del pie armado, con su línea
notablemente paralela a la del pie no armado, implicará a la musculatura de la pierna en el siguiente medio compás transversal, de alcance, al no armado, que hará al compás de Euclides compuesto.
“Durante la acción del compás de Euclides, el pie del lado armado variará ligeramente su orientación buscando el paralelo con la línea del pie no armado.”
Será así que el pie no armado, que en la planta final quedará adelantado y de talo, se desplazará en la dirección de su línea metatarsiana, siendo para ello ideal que se embeba parcialmente el tobillo, para facilitar el tránsito mientras se resta fricción con el firme. Mientras tanto, el pie armado, que quedará atrasado y de equino, se desplazará en transversal extraño, extendiendo la articulación del tobillo mientras cede tracción su pierna y rota exteriormente la cadera, permitiendo la minimización del roce entre la planta del pie y el suelo.
“En el compás de Euclides el pie que quedará adelantado transita embebiendo la articulación del tobillo, mientras el pie que quedará atrasado la extenderá, teniendo ambas acciones el propósito común de minimizar la fricción con el firme.”
En la planta final del compás de Euclides, el pie no armado que queda adelantado debe haber transitado y quedar de talo, mientras que el pie no armado, que queda atrasado, debe transitar de equino, quedando en dicha posición. Esto hará que el centro de masas proyectado conserve su posición tras el pseudocompás. De esta manera será ideal que no quede ningún pie en regular mientras que el otro pie queda en talo o equino, pues si esto fuese así, el centro de masas tendería a desplazarse en sentido de aquel pie que quede en posición regular, cambiando la manera en la que se actúan las piernas y tendiendo a transformar el compás de Euclides en un compás de Zenón mordente.
“En el compás de Euclides, al final de la acción de las piernas, el pie que queda adelantado deberá estar de talo, mientras que el pie que quede atrasado deberá quedar de equino.”
Pese a no ser eficiente en una mayoría estadística de los contextos del asalto, el compás de Euclides podrá actuarse haciendo que uno de los pies quede en posición regular al final de la acción de ambas piernas, lo que llevará el centro de masas hacia aquel pie que quede en dicha posición. Con ello se dará lugar a dos variantes del compás de Euclides, que serán la del compás de Euclides adelantado y atrasado, dejando el pie no armado o armado en regular, respectivamente.
Compás de Euclides adelantado:
“El compás de Euclides adelantado será aquel compás de Euclides que se actúe dando lugar a una planta final en la que el pie no armado, que estará adelantado, quede en posición regular, con toda la planta en contacto con el firme, generando esto que exista un tránsito transversal no armado sutil en el centro de masas, en sentido al pie no armado y en dirección paralela al segmento de planta final.”
Con el compás de Euclides adelantado se generará ganancia de recta y desviación de esta al lado no armado, lo que podrá ser útil cuando se pretenda una reubicación sutil del tirador.
Esta variante del compás hará perder eficiencia notable a la biomecánica, así como hará más compleja la continuación del compás de Euclides y la posibilidad de llevar a cabo otras obras sobre él.
Compás de Euclides atrasado:
“El compás de Euclides atrasado será aquel compás de Euclides que se actúe dando lugar a una planta final en la que el pie armado, que estará atrasado, quede en posición regular, con toda la planta en contacto con el firme, generando esto que exista un tránsito transversal extraño armado sutil en el centro de masas, en sentido al pie armado y en dirección paralela al segmento de planta final.”
Con el compás de Euclides atrasado se generará ganancia de recta negativa y desviación de dicha recta al lado armado, lo que podrá ser útil cuando se pretenda una extensión de la distancia del medio, de su diástasis o simplemente la corrección del compás de Euclides durante su obra, para evitar una apropiación del medio por parte del paciente, en base a un error de cálculo del agente.
Esta variante del compás hará perder eficiencia notable a la biomecánica, así como hará más compleja la continuación del compás de Euclides y la posibilidad de llevar a cabo otras obras sobre él.
La naturaleza de la planta a la que da lugar el compás de Euclides tenderá a no ser plenamente estable, dada la complejidad de actuar ambas piernas al unísono y con plena precisión. Se podría decir que por ello el compás de Euclides es un compás inestable. Por ende, el propósito biomecánico de este compás es dar lugar a la posterior reducción de una planta típicamente en línea. Esto hará que la planta final a la que da lugar el compás de Euclides tienda a ser pulsada, y haya de reducirse idealmente con ganancia de recta, con la acción y tránsito del pie hábil, normalmente paralela a la línea transversal no hábil del usuario.
En caso de que el agente usuario tenga control constante y firme de su centro de masas, la planta final del compás de Euclides podrá ser estable. Sin embargo, en el contexto de un asalto con una dinámica típica, el centro de masas no tenderá a ser plenamente controlado, pues existirán inercias que afectarán a él, procedentes del ruido propio generado, así como la constante adaptación de las masas del agente a la obra del paciente y geometría del medio.
“La planta final del compás de Euclides tenderá a ser inestable en asalto, al no existir la posibilidad de controlar las masas del usuario con la precisión necesaria, debido a la necesidad constante de dinámica.”
Siendo así, para aumentar la estabilidad potencial en dicho compás se deberá actuar desde una planta de medio recto, haciendo que la pierna del pie que quedará adelantado, transite con su cimiento de planta por la línea metatarsiana que inicialmente presenta. No obstante, es posible que se requieran correcciones en dicho tránsito, por necesidad de adaptarse a la entropía del asalto, lo que aumentará la inestabilidad conforme el tránsito de dicho pie, que quedará adelantado, se aleje en su tránsito de la ubicación que presenta al comienzo de la acción la línea metatarsiana.
“La estabilidad del compás de Euclides decrecerá conforme el tránsito del pie que quedará adelantado se aleja de la línea metatarsiana que genera este mismo al comienzo del compás.”
Es importante entender que en la planta final del compás de Euclides el pie que queda atrasado puede quedar de equino mientras el que queda adelantado esté de talo, existiendo la posibilidad de que ambos queden en posición regular para aumentar en lo posible la estabilidad. Sin embargo, no ha de producirse una proyección de planta en la que solo un pie quede de regular y otro quede de otra forma distinta posible, pues esto haría que se variase el centro de masas proyectado, adelantándolo o atrasándolo, perdiendo el erguido que será la configuración de la guardia más eficiente y que permitirá la máxima operatividad desde dicho compás.
“En la planta final del compás de Euclides podrán quedar ambos pies en posición regular, o quedar uno de equino y otro de talo, sin que sea eficiente que quede uno de regular y otro en otra posición.”
El compás de Euclides puede dar lugar a una planta final con mayor o menor amplitud del segmento de planta. Sin embargo, el compás de Euclides no deberá entenderse con la posibilidad de generar más o menos tránsito, dado que este compás no genera tránsito del centro de masas, sino que prepara la planta para ello al ser reducida con otro compás protésico o adicional.
“La extensión de la planta final del compás de Euclides no afectará al tránsito de este, sino al tránsito que exista al complementarlo con otro medio compás transversal, de alcance, al lado no armado, de donde emergerá el compás de Euclides compuesto.”
Para aumentar la amplitud del segmento de planta al que da lugar el compás de Euclides, será ideal hacer que ceda fuerza la articulación del tobillo del pie que quedará atrasado, reduciendo la tracción de dicha pierna. No obstante, esto hará que la superficie de contacto con el firme sea mayor, lo que en caso de que el firme sea irregular dará lugar a una mayor fricción entre la planta y el suelo, dificultando el tránsito transversal extraño al lado armado de dicho pie.
Adicionalmente, para contribuir a dicha ampliación del segmento de la planta final, el pie que quedará adelantado habrá de, idealmente, embeber la articulación del tobillo, aumentando la rigidez de la posición de talo del pie. Esto tenderá a disminuir la fricción con el firme, tanto por reducir la superficie de contacto o área individual de planta, como al contraer el segmento de la tracción sin necesidad de embeber la rodilla, dejando esta extremidad preparada para poder auxiliar en caso de ser preciso.
“La amplitud del segmento de planta final del compás de Euclides será variable, siendo la extensión de tracciones del usuario la principal herramienta para el control de esto.”
El compás de Euclides resultará ser un compás de Zenón, a efectos estrictamente geométricos, sin tener en cuenta dinámica y propósito. Es así, que la principal diferencia radica en la dinámica y el orden de las acciones de las piernas, que tendrán lugar al unísono, lo que hace que ambos compases queden diferenciados por el orden en que se desarrolla la dinámica y acción. Siendo así, y por lógica, si la acción de las piernas del compás de Euclides es llevada a cabo de manera independiente, tenderá a coincidir dinámicamente con el compás de Zenón, perdiendo la potencia de caso vocativo conforme se aumenta el intervalo temporal de la acción de las piernas.
“El compás de Euclides se puede concebir como un compás de Zenón con la acción al unísono de las piernas.”
Continuación:
Al obrar el compás de Euclides, justo tras este, el segmento de planta deberá quedar tendente al paralelismo con la línea transversal no hábil del tirador usuario, ofreciendo una notable ganancia de recta potencial al compás que siga al de Euclides, típicamente un medio compás de transversal, de alcance, al lado no armado, que lo hará compuesto.
“El compás de Euclides da lugar a una planta transversal, desde la que se podrá obrar un medio compás transversal, de alcance, al lado no armado para dar lugar a un tránsito transversal y una reorientación espontánea del foco al lado hábil del agente.”
En el compás de Euclides se hace fundamental su continuación, pues su planta es inestable. Siendo así, tras el compás de Euclides, típicamente se obrará otro medio compás transversal, normalmente de alcance, al lado no armado, que será habitualmente usado para dar composición al compás de Euclides. Esto será así por dos cuestiones principales:
- En primer lugar por la necesidad, de aquel que obra o actúa el compás de Euclides, de establecer una planta estable a la mayor brevedad posible, lo que es fundamental en su aplicación táctica al asalto, pues el compás de Euclides no genera ganancia de recta por si mismo.
“El compás de Euclides habrá de ser compuesto para adquirir estabilidad en la planta final.”
- En segundo lugar, el compás de Euclides, una vez es actuado, no ofrece desfase del foco, lo que hace necesaria una ganancia y desviación de recta para que este compás pueda asistir a la primera premisa del medio proporcionado, que es que el foco agente esté sobre el diámetro común mientras que el del paciente no lo está.
“El compás de Euclides habrá de ser compuesto para proporcionar el desfase del foco paciente, con la ganancia y desviación de recta necesaria.”
Es de esta manera que se dará lugar al compás de Euclides compuesto al continuar el compás de Euclides con un tercer medio compás transversal, que podrá ser de alcance, de cruce o de alcance corto al lado no armado.
“El compás de Euclides compuesto emergerá al continuar el compás de Euclides con un medio compás transversal, habitualmente de alcance, al lado no armado, que dará estabilidad a la planta y reorientará el foco.”
Este medio compás que continúa el Euclides se tenderá a obrar para dar base a un desplazamiento transversal, lo que hará que pretenda la reorientación del foco al lado armado del agente. De esa manera, se podrá generar el compás de transversal, no armado, de alcance, variando la planta final con la acción del último pie en actuar, siendo posible que se adapte dicho ultimo medio compás para que el compás de Euclides compuesto sea coherente con las condiciones geométricas del medio que emergen de la reacción del paciente ante el compás de Euclides agente.
quede corto y no llegue al alcance, se dará lugar a una planta transversal armada.
- Haciendo que el último medio compás del compás de Euclides quede largo, y sea técnicamente de cruce, se dará lugar a una planta en línea, que dejará el foco anatómico final agente paralelo al foco anatómico inicial, al generarse ganancia de recta y desviación de esta sin la reorientación del foco anatómico.
“El tercer y último medio compás que se obra en un compás de Euclides compuesto será el responsable de la planta final a la que se da lugar, orientación, en orden, extensión y ángulo.”
- El compás de Euclides, por la ubicación de la bisectriz de planta a la que da lugar, deja el centro de masas tendente a desplazarse sobre la transversal no hábil del usuario, con la reducción de la planta con la acción de la pierna del lado armado. Esto genera que el tránsito propio de la reducción a una planta en línea, pueda tener lugar con el peso adelantado, con un medio compás transversal, de alcance, al lado no armado, haciendo que sea el pie armado, que actúa en ese último medio compás, el que más peso del usuario sostenga.
“El compás de Euclides compuesto será idealmente obrado con el peso adelantado, lo que hará más eficiente el tránsito, la proyección de la planta final.”
Esto tendrá la función de hacer más elegante la reducción de la planta a la línea, por medio de poder seguir en equino dicho pie hábil que actúa dicho medio compás final, así como por la posibilidad de grapar la planta en línea con el peso adelantado, quedando el usuario con su masa directamente organizada para auxiliar la obra ejecutiva.
“El compás de Euclides será idealmente asistido por el tránsito de un posterior medio compás transversal, de alcance, al lado no armado, idealmente obrado con el peso adelantado, así como por la presentación de una guardia con planta en línea que apoye la obra ejecutiva, que hará ganar eficiencia en la continuación de la obra al dejar la bisectriz de planta orientada a la transversal de acometida no hábil del usuario.”
Adicionalmente, al obrarse el tercer medio compás de Euclides compuesto, con el peso adelantado, el usuario detiene con firmeza las caderas al graparse el tercer medio compás, lo que deja al agente con la tracción detenida y toda la inercia del tránsito en el torso, por ende, predispuesto para el tumbado del torso y la proyección accidental del arma aprovechando dicha inercia, siendo estas acciones fundamentales de la obra del encordado y del redondo de adelante a tercera, obras que podrían llevarse a cabo en caso de que el paciente decida obrar ejecutivamente ante durante o justo tras el compás de Euclides del agente.
“Al obrar el tercer medio compás del compás de Euclides compuesto con el peso adelantado, el usuario acumulará y reorientará la inercia del tránsito al torso, pudiendo hacer uso de ella inmediatamente tras el compás, asistiendo una posible aunque ineficiente obra ejecutiva, o una transferencia del medio en caso de que el paciente obre ejecutivamente durante el compás agente.”
Compás de Euclides compuesto:
“El compás de Euclides compuesto es un compás de Euclides en que se reduce la planta a una planta en línea con un medio compás transversal, de alcance, al lado no armado, dando lugar a un tránsito transversal y a la torsión del foco del usuario a su lado armado.”
El compás de Euclides compuesto es una variante del compás de Euclides, que tenderá a ser la forma más típica de llevarlo a cabo, pues asistirá a la eficiencia de gran parte de aquello que potencialmente se puede obrar sobre o desde un compás de Euclides.
“El compás de Euclides se llevará a cabo típicamente compuesto.”
El tercer medio compás del que se compone el compás de Euclides compuesto tendrá lugar desde la planta transversal no armada, contraria, de medio recto o casi paralela, con la bisectriz notablemente paralela con la transversal no armada del usuario. Desde ahí se llevará a cabo un medio compás, típicamente de alcance, hasta dar lugar a una planta en línea en la que el foco queda reorientado al lado armado del usuario, buscando quedar sobre el diámetro común.
Este fenómeno de la reubicación espontánea del foco, propio del compás de Euclides compuesto, tiene lugar por reducir la planta a una en línea mientras se deja la sencillez estática, lo que es típico cuando se aplica el compás de Euclides compuesto a asistir el atajo ceñido en privación con tránsito transversal al lado no armado agente.
“Cuando se obre un compás de Euclides compuesto, el foco tenderá a reorientarse naturalmente al lado armado del agente.”
Existirán tres variantes del compás de Euclides compuesto, según la extensión del último medio compás de este, que actúa el pie armado, dependiendo de si cruza, alcanza o no llega al pie no armado. Estas variantes son compartidas con el compás de Zenón, por ser composición del compás desde la planta final de estos, que es notablemente similar con sutiles diferencias, entre otras, su estabilidad.
Compás de Euclides compuesto justo:
“El compás de Euclides compuesto justo es la expresión más eficiente de dicho compás, siendo aquel en que el tercer y último medio compás es de alcance, dando lugar a una planta en línea.”
El compás de Euclides compuesto justo es la manera más eficiente de obrar el compás de Euclides compuesto, pues al concluir en una planta en línea, da lugar a la mayor extensión del medio proporcional del usuario, por orientar el foco anatómico y la potencia de obra en dirección y sentido al opositor, así como por implicar un mayor extremo y la potencia de extrañar por la línea recta extraña de dicho agente, tras el lance.
Este último medio compás habrá de actuarse con una sutil escurrida de la amura exterior del pie, o sea de la parte distal y exterior del contorno del pie.
Con el compás de Euclides compuesto justo el foco se reorienta de manera natural al diámetro común, haciendo que se compense cualquier desfase que se pudiese producir por la ganancia y desviación de recta generada.
El compás de Euclides compuesto justo, por ser la expresión más eficiente del compás de Euclides compuesto, tiene su principal aplicación en el atajo ceñido sobre un tránsito transversal al lado no armado del agente.
Compás de Euclides compuesto cruzado:
“El compás de Euclides compuesto cruzado es aquel en que el tercer y último medio compás es de cruce, dando lugar a una planta transversal hábil, acorde, con el segmento de planta sobre la transversal no hábil y la línea metatarsiana del pie hábil paralela al diámetro común.”
En esencia, el compás de Euclides compuesto cruzado es en el que el último medio compás del compás de Euclides, con el pie armado, sobrepasa notablemente la ubicación del pie no armado, haciendo que la planta facilite el guiñado del cuerpo para dar lugar a la máxima propincuidad del extremo.
Es importante entender que la planta final del compás de Euclides compuesto cruzado dificulta notablemente la continuación de la obra que se lleve a cabo desde o tras él, así como la ruptura de medio.
Este compás de Euclides compuesto cruzado tiene dos grandes aplicaciones:
- Cuando el agente esté agregado por su fuera, el compás de Euclides compuesto cruzado posibilitará la corrección del compás de Euclides compuesto justo, para dar lugar a la asistencia de un redondo de adelante a tercera, o de primera a tercera, en caso de ser necesario por generarse una ganancia de recta notable del paciente durante la acción de las piernas del agente, y con ello dar posibilidad de oponerse sorpresivamente.
- El compás de Euclides compuesto cruzado, en caso de estar agregado por dentro del agente, tiene la posibilidad de exagerar la energía impuesta a una línea de Euclides y/o continuar la disposición de la hoja paciente cuando dicha línea de Euclides aparentemente haya concluido en su encordado. De esta manera se magnificará la disposición de la hoja paciente por parte del agente, menoscabando la posibilidad de continuar la obra.
Compás de Euclides compuesto corto:
“El compás de Euclides compuesto justo es aquel en que el tercer y último medio compás tiene menos tránsito que uno de alcance, dando lugar a una planta transversal hábil de medio recto.”
El compás de Euclides compuesto corto tendrá lugar por medio de un último medio compás del compás de Euclides compuesto que no llega a posición del pie no armado, dando lugar a una planta transversal armada, acorde.
Desde dicha planta transversal armada se facilitará la continuación de la obra en cualquier otra intención que no sea ejecutiva, o incluso como ejecutiva en caso de que el diámetro común existente permita la acción del arma sin que exista la necesidad de tumbar el cuerpo.
Este compás de Euclides compuesto corto tendrá su principal función como recurso para recomponer la guardia española cuando el paciente extrañe y rompa el medio mientras el agente actúa el compás de Euclides.
Aplicación:
El compás de Euclides añadirá semántica vocativa al intercambio lateral de la planta que genera. Esto ocurrirá en base a su característica y necesaria magnificación de la dinámica en la acción de las piernas, que generarán una faz con la que cualquier observador quedará condicionado ante un movimiento tan repentino.
Esta potencia vocativa tan marcada resultará uno de los efectos emergentes más llamativos de este compás, siendo en gran parte lo que justificará su uso y el de su variante compuesta, asistiendo y generando un participio vocativo al caso de cualquier obra que tenga lugar sobre este compás.
“La semántica vocativa propia del compás de Euclides será el principal rasgo que justifica su uso y aplicación.”
Así mismo, el compás de Euclides añadirá semántica al potencial tránsito transversal al que podrá dar lugar con el compás de Euclides compuesto. No obstante, dicha vocación tendrá lugar justo antes de dicho tercer medio compás, lo que hará que el tránsito de este último no se pueda ver amparado plenamente por la vocación de Euclides.
“La semántica vocativa del compás de Euclides se ve notablemente disminuida en un tercer medio compás propio del compás de Euclides compuesto.”
Tras el compás de Euclides o su variante compuesta, tenderá a ser menos eficiente obrar ejecutivamente en primera intención, pues el caso vocativo implícito en él habrá extendido la dimensión del medio, con aistesis o sin ella, generando en una mayoría estadística de los casos la tendencia paciente a romper el medio. Por ende, se hará más compleja la obtención de un medio proporcionado sobre o justo tras el compás de Euclides, exponiendo al agente a que el paciente se apropie del medio con una obra de mayor extremo que la agente.
“Típicamente no será eficiente obrar ejecutivamente en primera intención tras el compás de Euclides.”
Potencia vocativa:
El compás de Euclides tiene un participio vocativo que será participio de cualquier otro caso en que se lleve a cabo. Esto hace que cuando dicho compás se obre siempre existirá una tendencia del opositor paciente a extrañar o extender la diástasis ante la obra agente. Entre otros muchos efectos, esto dotará al agente de la potencia de continuación de la obra ante un fracaso de esta, así como posibilitará el desplazamiento consciente de los medios por el área.
“El compás de Euclides, por su semántica vocativa, tenderá a hacer que el opositor extrañe ante la obra agente, lo que extenderá la potencia de continuación de esta.”
La semántica vocativa del compás de Euclides emerge de la dinámica marcada de la acción de ambas tracciones, que en mayor o menor medida afectará a la manera en la que el paciente percibe la faz del agente que obra el compás, haciendo que tienda a reaccionar con el desplazamiento a aná en la diástasis, de manera instintiva. Típicamente, dicha ampliación del medio por parte del paciente tendrá lugar con aistesis, expresada en la reubicación a una radialidad de la sencillez en caso de que esté en la rectitud adelante. Esto hará que el paciente tienda a precipitar cualquier oclusión radial que tuviese prevista llevar a cabo, lo que podrá dar ventaja al paciente y destilar cierto caso prospectivo del compás de Euclides.
“El compás de Euclides tenderá a hacer que el paciente extienda la diástasis, con aistesis, pudiendo hacer que se precipite en llevar a cabo cualquier oclusión que tuviese prevista.”
Además, cualquier paciente tenderá a abortar cualquier ganancia de recta que esté transitando, así como tendrá el instinto de romper, con un compás extraño, que podrá ser recto en caso de que dicho paciente tenga una notable experiencia o destreza adquirida. No obstante, en el caso de que el paciente que aborta sea un tirador experimentado, el aborto de su compás le llevará a mantenerse notablemente más dispositivo ante la obra del agente, al menos durante el resto de la frase de armas, lo que en general contribuirá a la extensión diastática del medio.
Es importante no pretender generar la obra ejecutiva sobre un compás de Euclides, cuando el paciente no tenga posibilidad o intención de extrañar, pues que esto haría que el agente quedase irremediablemente dentro del medio proporcional, en la planta pulsada propia del compás de Euclides y con la necesidad de reducirla con ganancia de recta para obtener estabilidad. Además, la imposibilidad de extrañar hará al paciente tender a la desesperación, aumentando su tensión intencional y haciendo que el horizonte de sucesos aumente en su dimensión. Con esto se dará lugar a un aumento notable de la potencia de la común herida, pues el paciente desesperado tenderá a ser ejecutivo, pese a arriesgar o perder en la obra su propia integridad.
“No será eficiente usar el compás de Euclides para dar soporte a una obra ejecutiva en la que el paciente no pueda extrañar, pues eso dejará al agente necesariamente dentro del medio proporcional de un paciente que tenderá a la desesperación, tendiendo a generarse la común herida.”
Este participio vocativo, presente en el compás de Euclides, lo conforma como un recurso eficiente para aumentar la diástasis, en contextos donde el agente usuario quede encajonado, y por tanto restringido en su potencia de ruptura del medio extrañando, pues la vocación tenderá a forzar al paciente a aflojar, emergiendo la extensión de la diástasis y la posibilidad de que el agente pueda desplazar el medio en sentido a su foco.
“El compás de Euclides facilitará al agente la posibilidad de alejarse de los límites del área, por medio de la extensión de la diástasis que tiene lugar con dicho compás, por su caso vocativo emergente de su dinámica.”
Obras emergentes del compás de Euclides:
Existen obras concretas que emergen de la acción anatómica del compás de Euclides, al combinarse dicho compás con las acciones de torso y rectitud de otras obras estrictamente ejecutivas:
El compás de Euclides da energía a la línea de Euclides, que resulta ser una línea en cruz, que agregada desde dentro, tendrá lugar sobre el diámetro común, remesando la hoja paciente al lado no armado del agente. Esta se verá asistida por el aumento repentino de la propincuidad generado durante el compás de Euclides.
“El compás de Euclides asistirá a la línea en cruz para dar lugar a la línea de Euclides.”
El compás de Euclides, cuando dé compás a una línea de Euclides, o sea, tras ser usado para dar dinámica a una línea en cruz agregada por dentro, que disponga el arma paciente al lado no armado agente, proporcionará la oportunidad de reducirse al recto y a una planta en línea, buscando la guardia de Fabris, estocando o tajando en violento y a tiempo sobre la sencillez
paciente por haber invadido el diámetro común, emergiendo la oclusión agente en contra del paciente.
“La línea de Euclides dará la posibilidad de invadir el diámetro común con el arma agente, generando la potencia de oclusión sobre el paciente.”
El compás de Euclides puede dar soporte a la línea de Euclides ceñida, que tal y como se entiende de su nombre, es aquella línea en cruz sobre un compás de Euclides, que tiene lugar mientras el agente está atajando en privación y ceñido a su lado hábil.
“El compás de Euclides dará lugar a una línea de Euclides ceñida, cuando se obre una línea de Euclides desde un atajo ceñido en privación, que deje la hoja paciente al lado no armado agente, para dar lugar.”
El compás de Euclides da lugar a la falaciata de Vergara, que resulta ser una falaciata que usa una línea de Euclides como su obra en caso inductivo, para tras ella ejecutar al paciente que, inducido, ha mutado su rectitud de adelante a primera o tercera, aprovechando para la ejecutiva el tránsito transversal agente, propio del tercer medio compás del compás de Euclides compuesto.
La falaciata de Vergara aumentará la vocación y la inducción sobre el paciente, haciéndolo más propenso a extrañar y mutar su rectitud y sencillez. Sin embargo, a la vez que magnificará la primera fase de la falaciata de Vergara, haciendo la inducción más verosímil, también disminuirá considerablemente la potencia ejecutiva tras ello, pues la diástasis se extenderá considerablemente, como producto de la misma vocación propia de la línea de Euclides, haciendo que el paciente quede fuera del medio proporcional agente, o tendente a ello.
“El compás de Euclides podrá ser usado para aumentar la vocación sobre el paciente en una falaciata, emergiendo la falaciata de Vergara.”
Consideraciones biomecánicas:
El compás de Euclides únicamente podrá ser llevado a cabo por sujetos con una anatomía regular que les permita la acción libre de ambas piernas, así como por individuos que tengan un estado físico capaz de soportar las implicaciones de las inercias y fuerzas generadas durante este compás, sin que se vea comprometida su integridad física y sin dar lugar a una exposición a la obra paciente mayor a la estrictamente necesaria.
“El compás de Euclides precisa de una anatomía capaz de generar la acción de las piernas de manera firme.”
Este compás de Euclides generará presión notable en el acetábulo del hueso coxal y el rodete cotiloideo de la cadera hábil. Así pues, para evitar potenciales lesiones, habrá de limitarse y adaptarse de manera consciente la presión generada en la acción de abducción de las caderas, sobre terrenos irregulares o resbaladizos, que no permitan la fricción notable de la suela del calzado contra el firme. Esto será así para evitarse la exposición del agente ante un fracaso o error en el compás, que podría dar lugar a la apropiación del medio por parte del paciente.
“El compás de Euclides deberá de actuarse con precisión y sobre un firme que lo permita para evitar lesiones.”
Por ende, habrá de evitarse obrar el compás de Euclides sobre superficies irregulares, inestables, o resbaladizas, que no otorguen control preciso de la extensión del pseudocompás para evitarse lesiones en las piernas y caderas derivadas de un amorramiento o de la acción refleja de evitarlo.
“El compás de Euclides podrá dar lugar al amorramiento, haciendo que el usuario haya de cuidarse tanto del amorramiento como de los efectos potencialmente lesivos de evitarlo in extremis.”
Nombre:
El compás de Euclides es denominado como compás sin serlo, pues el movimiento de ambas piernas, y por ende de los pies, no tiene lugar de manera alternativa, sino al unísono. Esto hace que no cumpla plenamente uno de los requisitos fundamentales para considerar a una acción de las piernas como compás. Es por ello, que pertenece a una tipología de acciones u obras denominada pseudocompás, a la que pertenecen los movimientos que se tratan como compases sin cumplir plenamente los requerimientos para denominarse así.
Pese a ello, por eficiencia comunicativa, el compás de Euclides y su variante compuesta son entendidos como compases, permitiendo una organización clasificatoria y haciendo más sencilla la interlocución teórica.
“El compás de Euclides, pese a su nombre, no es un compás, sino un pseudocompás.”
Copla del compás de Euclides:
Piernas extrañan y avanzan a la vez, separándose entre ellas con notable estrés, pierna hábil adelante y la otra al revés, con sorpresa al agente imponerse le ves.
Pierna no armada, transita en transversal, a tiempo la otra extraña a su lado por igual, el agente acorta al suelo su flotación total, quedando listo para seguir el pseudocompás.
Euclides compuesto sin dilación emergerá, siendo continuado con otro medio compás, de alcance, corto o cruzado, con el que foco orientará gando medio a su opuesto, listo para ejecutar.
Y del compás de Euclides nacen tres niñas, que con el carácter de su padre, se ganan la vida, son la falaciata de Vergara, y otras dos mellizas: línea de Euclides y línea de Euclides ceñida.
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Blibliografía:
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