EL NOMBRE DE LA CAETRA

ANÁLISIS ETIMOLÓGICO, FILOLÓGICO E HISTÓRICO DEL NOMBRE QUE RECIBE EL ESCUDO TÍPICO ÍBERO DEL PERIODO CLÁSICO

(EXTRACTO DEL TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA CLÁSICA ÍBERA)

EDICIÓN 1.0

ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER

D. Marcelino J. Miguel Castro: Eristólogo - Hoplólogo - Maestro de Armas Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser - D. Gabriel Ruiz Talavera Programador informático Experto en bases de datos Iniciado de la Academia de Esgrima Láser - Revisado por: D. Luis Francisco Roldán Fraile: Graduado en historia del arte Karui de la Academia de Esgrima Láser

Linares, 2026

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Nombre de la caetra:

Al realizar un análisis sobre el término “caetra”, el cual hace referencia al escudo redondo típico que portaban los combatientes iberos en la Antigüedad, concretamente aquellos que operaban en orden abierto, podemos observar según su etimología, que aunque este término formará parte del latín y así fue como los romanos lo denominaron, no tiene una raíz indoeuropea clara.

Según la filología, este término está clasificado como un préstamo léxico tomado directamente de las lenguas indígenas originarias de la península ibérica.

CAETRA. [Caetra]: 1. Escudo asido, redondo y plano, con umbo y una tabla habitualmente de madera forrada en cuero, típico de los pueblos íberos del periodo clásico. 2. Forma latina de hacer referencia al escudo asido, redondo y plano.

Es muy probable, por el contacto que tuvo el pueblo romano con los pueblos de la región ibérica, especialmente en la época de la segunda guerra púnica, que este préstamo léxico fuera tomado de alguno de los pueblos iberos y su lenguaje, o de lo que se conoce como las lenguas hispanoceltas y los pueblos conocidos como celtíberos. No se sabe con exactitud si este término era exactamente como estos pueblos hacían referencia al instrumental, o si es una adaptación latinizada del término original, que apelase al objeto directamente, o a algún aspecto adyacente de este o de su uso.

Algo a destacar del término es que su utilización a lo largo de la historia no fue estática, sino que se adaptó con el propio uso del latín y cómo las diferentes culturas que utilizaban esta lengua fueron evolucionando en su uso.

En un inicio, el término se originaría como “caetra” en la fase del latín clásico literario. Esto es evidenciado por extractos de obras como las de Tito Livio o Virgilio, donde el estándar léxico de la época instaba a los autores a escribir el diptongo que incluía “caetra”.

“Cetratis Hispanis (peltae caetrae vocantur) in aciem eductis…”

"Habiendo sacado al campo de batalla a los caetrati hispanos (a estas peltas se les llama caetrae)..."

Tito Livio . Ab Urbe Condita. (Libro 28, 5)

Esta manera de escribir “caetra” variará, tendiendo el latín a ser simplificado en el latín vulgar, típicamente usado por el pueblo llano y los soldados. Este fenómeno fonético es conocido como monoptongación, por el que el diptongo formado por el grupo vocálico ae, en el cual se pronuncian ambas vocales como una sola en la sílaba siendo pronunciada como /ai/ o /ae/, es transformado con el paso del tiempo y la utilización del latín vulgar a “cetra” utilizando el sonido vocálico /e/. Esta monoptongación se ve también en otras palabras como “Caesar” y “Cesar” o “caelum” y “celum”.

En las fases medieval y visigoda del latín esta monoptongación se hacía más prominente, donde los monjes y copistas empezarán a escribir el latín tal y como se pronunciaba en la época, por lo que es considerado como latín vulgar. Autores como Isidoro de Sevilla en el siglo VII en los manuscritos medievales de las Etimologías, hacen uso del término como “cetra”, pudiendo observar el cambio en su utilización.

"Cetra scutum loreum est sine ligno, quo utuntur Afri et Hispani."

"La cetra es un escudo de cuero sin madera, que utilizan los africanos y los hispanos."

Isidoro de Sevilla. Etimologías. (Libro XVIII, 12, 5)

Algo a destacar de este fragmento para no generar confusión es que, por los datos obtenidos a través de la arqueología moderna, las caetras o cetras no están fabricadas únicamente por cuero, sino que tienen un núcleo de madera, aunque muchas estuvieran forradas de cuero para aumentar su resistencia y consistencia. Este error es muy posible que se produjera ya qué el autor escribió sobre este término siglos después de que este término fuera usado o descrito por los autores clásicos, sin conocer de primera mano el instrumental al que hacía referencia, y los catalogara como el mismo instrumental que los escudos africanos de los que posiblemente tenía mayor información.

La utilización de “cetra” se prolongó en el tiempo, siendo también usada en la lengua castellana antigua proveniente del uso del latín medieval. Las crónicas medievales utilizarían el término “cetra”, junto al término arabe “adarga”, para hacer referencia a los escudos ligeros de cuero que utilizaban diferentes tipos de combatientes en las épocas medievales más avanzadas.

ADARGA. [Adarga]: 1. Escudo asido o embarazado, con plano cardioide generado por dos óvalos secantes, tendente a ser plano, fabricado en cuero doblado, pegado y fuertemente cosido, típicamente sin más estructura que la ofrecida por las pieles que lo conforman, soliendo ser usado en la península ibérica y teniendo aplicación inicialmente marcial entre los musulmanes, y posteriormente en los juegos de cañas y alcancías. 2. Escudo que es portado por Alonso Quijano en El Quijote, de Miguel de Cervantes.

Vemos referencia a esto en autores del siglo XVI como Ambrosio de morales, que menciona la relación entre los términos de “cetra” y “adarga” anteriormente mencionados, existiendo una relación de sustitución entre el término originario “cetra” y “adarga” para referirse a estos escudos de cuero, y cómo por la significativa influencia árabe en la región el término predeterminado a usar se modifica con el tiempo.

"Cetra era vocablo antiguo español, así que significaban el escudo de cuero, como ahora es el Adarga"

Ambrosio De Morales. Crónica, ( lib. 8. cap. 23.)

En épocas actuales ambos términos siguen utilizándose en ámbitos diferentes, ya que “caetra” es típicamente utilizado por arqueólogos y recreadores históricos además de otros individuos, prefiriendo hacer uso del término en su estado latino primigenio más cercano cronológicamente al de los pueblos iberos y celtíberos. Mientras que la RAE, y diversos filólogos, recogen en el diccionario el término “cetra” para hacer referencia a estos escudos típicamente recubiertos de piel, ya que sería la forma patrimonial en la que se establece el término en la lengua española, y que sobrevivió en la literatura más cercana a nuestras época actual.

Cabe destacar que la utilización del término “caetra” o “cetra” se dará en el contexto latino, mientras que en el contexto griego este término no será utilizado, siendo usado el término “pelta” o “pelté”, tal como hace referencia a ello el autor Estrabón. Estos términos harán alusión

al mismo tipo de arma, que describen los autores latinos como “caetra”, siendo escudos redondos, algunos descritos en forma de media luna, típicamente asidos y en muchos casos cubiertos de cuero, aunque pudiendo estar constituidos de otros materiales.

PELTÉ. [Pelté]: Forma griega de hacer referencia a la pelta o caetra.

PELTA. [Pelta]: 1. Escudo ligero, típico griego, redondo u oval, embrazado o asido, con un plano en que posiblemente existe un hueco semicircular en la parte del ramo o del segmento del escudo. Este instrumento es plano o sutilmente cóncavo, con o sin umbo, con una longitud de su segmento profundo notablemente inferior a la de un aspis, confeccionado con madera ligera o mimbre, con la cara posiblemente cubierta por cuero. 2. Según Diodoro Sículo, la pelta es un escudo muy pequeño tejido con nervios de animales, que podría ser una variante de la caetra, que los lusitanos manejan con enorme destreza para proteger todo el cuerpo. 3 Forma de hacer referencia al escudo asido, redondo y plano, en el contexto griego.

La raíz indoeuropea *pel- , de la que deriva el griego πέλτη (pelté), articula una familia léxica en diversas lenguas del tronco común. Así, hallamos cognados directos en el latín pellis (“piel” o “cuero”), en el germánico *fellą (que da lugar al inglés fell y al alemán Fell), e incluso en el hitita palhi- (“oreja de anima” o incluso tímpano', en alusión a la membrana externa o externa).

Esta realación filológica da a entender que la denominación del escudo no fue una metáfora poética, sino una designación por cuestiones materiales y funcionales, dado que el objeto era nombrado por su revestimiento externo visible. En contraste con la caetra, cuyo origen indígena carece de una raíz indoeuropea clara, la pelta goza de una genealogía lingüística diáfana que la conecta con la percepción táctil y material del mundo antiguo.

El término “pelta”, con el tiempo encontró un inesperado refugio en el lenguaje científico y técnico de la Edad Moderna. En la nomenclatura botánica, el adjetivo "peltado" (del latín científico peltatus) se utiliza para describir aquellas hojas cuyo pecíolo se inserta en el centro de la lámina, otorgándole una morfología circular que recuerda inequívocamente al escudo antiguo o clásico. De igual manera, en zoología y anatomía comparada, ciertas estructuras cuticulares o esclerotizadas con forma de disco reciben el mismo calificativo. Este uso metafórico, completamente ausente en la tradición textual sobre la caetra, apunta a que mientras el término latinizado de origen hispánico quedó en la actualidad restringido al ámbito arqueológico y recreacionista, el vocablo griego, vehiculizado por el latín culto del Renacimiento, permeó en las disciplinas académicas con una vitalidad semántica que perdura hasta nuestros días, conviviendo con su acepción histórica.

Un aspecto a tener en cuenta sobre el uso de este tipo de escudos, peltas o caetras las que hace referencia el autor Estrabón, es que posiblemente podrían haber sido escudos también asidos, en contraposición a la idea que plantea que fueran escudos únicamente suspendidos por correas, ya que por el resto de registros tanto sobre las caetras, como de las peltas, podemos saber que estos tipos de escudos eran manejados por medio de tomarlos con la mano, o en algunos casos embarazados, mas nunca únicamente portándolos colgados.

"Su escudo es pequeño de dos pies de diámetro, y cóncavo por su lado anterior, lo llevan suspendido por delante con correas y no tiene, al parecer, abrazaderas ni asas "

Estrabón. Geografía, ( lib. 3. cap.3. sec. 6)

Lo más probable es que el autor, al no haber tenido contacto directo con el pueblo lusitano y los usuarios de este tipo de instrumental, y basándose en fuentes previas como Posidonio de Apamea, Polibio y Artemidoro de Éfeso, acostumbrados a la manera de sujeción del aspis, entendiera que al llevar los lusitanos las caetras colgadas, estas fueran utilizadas de manera pasiva y sin asimento.

La arqueología no obstante descarta esta idea de Estrabón al haber evidencias materiales que indican que estos escudos hubieran sido asidos, por las distintas piezas de bronce y otros metales que han sido encontradas, y que se identifican como las “manijas” de estas caetras, es decir, la pieza de este tipo de escudos desde donde se establece el asimento.

MANIJA. [Handle / Gripe]: 1. Parte del nervio que cruza el ojo del escudo destinada al asimento. 2. Elemento desde el que se ase con la mano un escudo.

En el contexto helénico, los usuarios de estos tipos de escudos, a los cuales ellos denominaban pelta, o pelté, eran conocidos como “peltasta”, haciendo referencia en su denominación al tipo de escudo que portaban y por el cual se hacían identificativos este tipo de combatientes. Los peltasta además eran conocidos por ser típicamente tropas mercenarias de infantería ligera, que como parte de su panoplia portaban jabalinas o akotia, una xiphos y la pelta, teniendo una notable capacidad de movilidad ya que no cargaban con equipamiento tan pesado como un hoplita, pudiendo efectuar escaramuzas con mayor facilidad.

PELTASTA. [Peltast]: 1. Infantería ligera, típicamente mercenaria típica de los ejércitos helénicos, armada con jabalinas (akontia), xiphos y pelta. 2. Forma griega de hacer referencia al usuario de la caetra o la pelta.

Por otra parte, en el contexto latino también existían las tropas que eran identificadas con el uso de la caetra como parte de su panoplia, siendo conocidos como “caetrati”. A nivel funcional, las tropas caetrati y las peltastas hubieran desempeñado una operatividad similar, sino es que idéntica, estando su panoplia compuesta por instrumental muy parecido y siendo definidas estas tropas por el tipo de escudo que utilizaban, en este caso la caetra.

CAETRATI. [Caetrati]: 1 .Infantería ligera de la antigua Iberia que combatía como escaramuzadores armados con escudo caetra y armas blancas, entre ellas lanzas, jabalinas, falcatas y otras armas de hoja. 2. Forma latina de hacer referencia al usuario de la caetra o la pelta.

La diferencia más notable entre el peltasta y el caetrati no reside en el tipo de escudo que portaban, ya que morfológicamente hubieran sido muy similares, siendo ambos redondos, asidos, típicamente recubiertos de pieles u otros materiales textiles, priorizando que fueran ambos escudos ligeros que facilitaran a su usuario realizar escaramuzas con mayor eficiencia. La principal diferencia radica en algunos de los otros elementos de su panoplia, siendo el más relevante el uso de una xiphos por parte de los peltastas en contraposición al uso de la machaera por parte de los caetrari.

Esta diferencia es muy posiblemente una cuestión de la disponibilidad armamentística más común en la diferente regiones y contextos, aunque cabe la posibilidad de que alguno de los propios peltastas, aun siendo la xiphos más común, tuviera acceso a makhairas o kopis y por tanto hubieran sido utilizadas también por estas tropas, siendo entonces prácticamente idéntica su panoplia.

Este paralelismo reflejado en las tropas de peltastas y caetrati se transpone al de la propia pelté y la caetra, apuntando o dejando ver que el instrumental del que se habla es el mismo, utilizándose estos dos nombres dependiendo del contexto social en el que se estuviera usando.

Esto hace que sea “pelté” la denominación usada por la cultura griega, y siendo “caetra” o “cetra” la denominación que la cultura latina, lo que le da a este tipo de escudo usado por los pueblos iberos nombre en la misma época, dependiendo de la perspectiva.

Podemos también observar que es un caso muy similar al de “makhaira” y “machaera”, o incluso kopis, donde estos términos se hubieran utilizado para apelar a lo que hoy conocemos como falcata, siendo en el contexto griego “makhaira” o “kopis” y en el contexto latino “machaera”, haciendo referencia, en esencia, al mismo instrumental.

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