ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER - EL PRIMER BROQUEL
EL PRIMER BROQUEL
DATACIÓN DE LA PRIMERA APARICIÓN DEL CONCETO Y TÉRMINO DE "BROQUEL" DE LA FORMA EN LA QUE SE ENTIENDE HOY EN DÍA.
Edición 1.1
ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER
D. Marcelino J. Miguel Castro: Eristólogo - Hoplólogo - Maestro de Armas Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Maestro en la disciplina de la Esgrima Clásica Íbera Kigen de la Academia de Esgrima Láser
Linares, 2026
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ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER - MAESTRO MARCELINO MIGUEL. 2026. © (TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS)
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Resumen:
El artículo estudia la primera aparición historiográfica del “broquel” tal como se entiende hoy, distinguiendo entre la historia lexicográfica del término y la historia técnica del concepto operativo. Metodológicamente, combina análisis filológico, lexicográfico, documental e historiográfico, además de una caracterización morfológica y funcional del arma. El trabajo traza la evolución etimológica desde el latín bucca y buccula, pasando por el francés antiguo bocle y bocler, hasta la forma castellana “broquel”, con el precedente peninsular de “bloca” en el Cantar de mio Cid. Concluye que, en el plano lingüístico, la primera documentación del término castellano “broquel” se sitúa hacia 1300 en la Gran Conquista de Ultramar, mientras que, en el plano conceptual, técnico y marcial, la primera documentación del broquel como sistema combativo corresponde al Royal Armouries Ms. I.33 (Franconia, ca. 1290-1320), que formaliza su uso coordinado con espada de una mano mediante guardias, atajos y acciones ofensivas. El artículo destaca así una notable sincronía en torno a 1300 entre la fijación léxica del término y la preservación escrita de la doctrina del broquel.
Palabras clave: broquel; etimología; esgrima histórica; Manuscrito I.33; Gran Conquista de Ultramar; historia del armamento; lexicografía histórica; espada y broquel..
Introducción:
El análisis del armamento en el ámbito europeo en general, y más concretamente aquel destinado a facilitar el atajo del arma opositora, ha de tener en cuenta las transformaciones técnicas vinculadas tanto a la evolución bélica colectiva como al combate individual.
A lo largo de la Edad Media, los combatientes adoptaron instrumentos, tanto armas como protecciones, que respondían a exigencias tácticas dispares. Frente a las los escudos concebidas para resguardar la totalidad del cuerpo ante proyectiles o cargas de caballería pesada mediante superficies de más de un metro de altura, surgió la necesidad táctica de contar con implementos manuales orientados a la confrontación interpersonal y al porte civil cotidiano.
En este ámbito específico destacó el "broquel", un escudo de empuñadura central cuya presencia quedó registrada en textos literarios, documentación administrativa e iconografía militar.
BROQUEL. [Broquel / Buckler]: Escudo redondo asido, plano, cóncavo o convexo, de pequeño tamaño, destinado a ser usado con espada.
Siendo así, a este que escribe le resulta una cuestión interesante determinar cuál fue la primera aparición historiográfica del broquel, tal como se conoce en la actualidad. Para esto, se requiere establecer una distinción metodológica entre la historia lexicográfica del vocablo y la historia técnica del concepto operativo.
Un término puede manifestarse en los códices con un significado anatómico o accesorio antes de designar formalmente una tipología armamentística; de igual modo, un sistema marcial
puede hallarse en uso práctico con anterioridad a la fijación de su nombre definitivo. Por consiguiente, la resolución de este problema historiográfico hace neceario lo que se va a abordar en este artículo, que no es otra cosa que examinar, en primer término, los fundamentos morfológicos y funcionales del arma, proseguir con la evolución etimológica que culminó en el término broquel y, finalmente, identificar tanto el manuscrito que albergó su mención léxica más remota como el tratado que formalizó por primera vez su doctrina combativa.
Definición y fundamentos:
En el ámbito técnico y operativo, el broquel, a diferencia de otros escudos redondos de tamaño tradicional, como podría ser la pelta, la caetra, o el escudo escandinavo, así como el gran escudo de lágrima normando, se concibió como un arma personal, principalmente de uso civil o para la infantería ligera. Su popularidad se extendió masivamente entre los siglos XIV y XVII debido a su manejabilidad.
En lo relativo a su configuración física, su diámetro habitual oscilaba entre los 20 y 40 cm. Se asía directamente con una sola mano mediante una "manija" central, a diferencia de las embrazaduras de otros escudos grandes que se ataban al brazo, quedando embrazados. Su centro disponía de una cazoleta metálica prominente llamada "umbo" o "bloca", diseñada para alojar los nudillos y proteger la mano.
UMBO. [Boss]: Pieza, generalmente metálica de un escudo, que tiene y cumple la función de mantener a resguardo el ojo, la manija y/o la zona donde se posiciona la parte más próxima al portador.
BLOCA. [Boucle]: Término que deriva del francés 'boucle', y a su vez del latín 'buccŭla" y que hace referencia al umbo o pieza central de un escudo destinada a salvaguardar la mano del usuario.
MANIJA. [Handle / Gripe]: 1. Parte del nervio que cruza el ojo del escudo y queda destinado al asimento. 2. Elemento desde el que se ase con la mano un escudo.
En el contexto de la esgrima histórica y el combate con armas blancas cuerpo a cuerpo, el broquel desempeña funciones tácticas complejas articuladas en varias propósitos esenciales, algunos de ellos centrados en las tres fases del atajo, siendo estas la privación, la disposición y la sujeción, y otros centrados en usar el instrumento como elemento ejecutivo.
Siendo así, el primer cometido del broquel consiste en privar, organizando la geometría para que el arma opositora no tenga un área concreta a la que no pueda acceder, y con ello quede impedida de libre tránsito.
El segundo cometido del broquel es atajar en disposición, permitiendo aplicar fuerza sobre las armas del opositor y, con ello, reubicarla en el espacio.
El tercero es permitir el atajo en sujeción, que permitirá, una vez privada y dispuesta, tener control absoluto del arma opositora, restringiendo su movilidad total o parcialmente, arrebatándole el control a su usuario paciente.
Otro propósito puede ser el de ocultar las intenciones propias por medio de tapar la posición y trayectoria de la espada del agente para que el opositor no pudiera predecir el golpe.
Así mismo también puede ser usado como arma contundente, por medio del “puño de hierro”, actuando el umbo como un objeto de metal, y dando un “puñetazo”, golpear el rostro o los brazos del paciente.
PUÑO DE HIERRO. [Iron fist]: Acción ejecutiva que pretende la herida contundente con el umbo.
PUÑETAZO. [Fist]: Acción ejecutiva usando el puño cerrado para impactar.
Y por último, se podría usar el broquel como elemento de control y manipulación de la anatomía opositora, pues puede ofrecer una vía para sujetar los brazos o la espada del opositor paciente contra su propio cuerpo.
Respecto a la fabricación del broquel, se puede decir generalizando que se fabricaba de hierro o acero pulido, o bien de capas de madera resistente reforzada con bordes metálicos y cubiertas de cuero o ante.
Curiosamente, autores españoles del Siglo de Oro (como Miguel de Cervantes o Vélez de Guevara) documentan el uso de broqueles de corcho, los cuales eran ligerísimos y muy populares para las reyertas nocturnas en las ciudades barrocas. Desde una perspectiva física actual, la capacidad de respuesta biomecánica del esgrimista depende del momento de inercia del escudo respecto a su eje de manipulación. Dicha magnitud responde a la relación de distribución de masa expresada en texto plano mediante la fórmula:
I = m * r2
En esta formulación, la letra I representa el momento de inercia, la letra m cuantifica la masa del implemento y la letra r define el radio medio desde el asidero hasta el perímetro exterior. Debido a que el radio del broquel se sitúa en un intervalo de entre 10 y 20 centímetros medidos desde el centro, la inercia resultante presenta valores sensiblemente menores que los de un escudo alargado de infantería, lo cual facilita el trabajo del atajo en lapsos temporales inferiores a 150 milisegundos.
Historia de los términos que se han usado para hacer referencia al broquel, desde los más arcaicos hasta la palabra misma “broquel”:
La designación nominal de este instrumento experimentó una mutación lingüística prolongada que abarcó desde las raíces anatómicas latinas hasta las voces romances bajomedievales. En el latín clásico, la palabra “bucca” designaba la mejilla o cavidad bucal.
De este sustantivo derivó el diminutivo “buccula”, vocablo que los autores romanos emplearon inicialmente para nombrar las carrilleras articuladas de los cascos militares.
Con el tiempo, dicho término pasó a describir el resalte metálico central o relieve ornamental que guarnecía los escudos de la Antigüedad, el cual a menudo adoptaba la figura de una máscara antropomorfa o un rostro con las fauces abiertas.
Al desmoronarse el Imperio romano, los documentos notariales y crónicas altomedievales recurrieron a diversos vocablos latinos para referirse a escudos circulares asidos por una manija o a partes redondas de ellos, entre los que destacaron “umbo”, “clipeus”, “rotella” y “pugillaris”. Paralelamente, en las lenguas germánicas se utilizó la voz “faustschild”, término compuesto que aludía de manera literal al escudo empuñado directamente con el puño.
La transformación hacia el romance se produjo en el dominio galorrománico. En el francés antiguo, la voz latina “buccula” derivó fonéticamente en “bocle”, término que identificaba de forma específica la pieza metálica semiesférica situada en el centro del escudo.
A partir de “bocle” se formó el adjetivo y posterior sustantivo “bocler”, del cual procede el francés contemporáneo “bouclier”, cuyo significado original aludía al escudo que disponía de dicha guarnición abultada.
En la península ibérica, la documentación medieval refleja dos etapas cronológicas diferenciadas. En el siglo XII, los textos castellanos acogieron la voz “bloca”, que hacía referencia específica a la guarnición de metal u ornamento del centro del escudo. La presencia de este elemento quedó documentada en la épica castellana:
“...Por medio de la bloca del escudo quebrantó, nol pudo guarir, falsóge la guarnizón...”
“...Por medio de la bloca del escudo quebrantó, no le pudo proteger, le falseó la guarnición...”
Anónimo, Cantar de mio Cid, versos 3680-3681.
Hacia finales del siglo XIII se constató la recepción del galicismo “bocler” en el castellano. Durante este proceso de adopción fonética se introdujo una consonante líquida epentética, transformando “bocler” en “broquel”. En 1611, el lexicógrafo Sebastián de Covarrubias y Orozco formuló la hipótesis de que dicha inserción de la letra consonante dotaba al vocablo castellano de una sonoridad de superior firmeza articulatoria.
Durante los siglos XVI y XVII, los practicantes de la esgrima y los sectores marginales vinculados a la germanía desarrollaron denominaciones gremiales y jerárquicas para el arma, entre las cuales figuraron los apodos de “faldudo” o “muro”, al tiempo que designaron bajo el término “broquelillo de mano” a una variante de diámetro inferior a 25 centímetros empleada para el tránsito discreto durante las horas nocturnas.
Ubicación más remota del término “broquel”:
Al rastrear la aparición escrita más arcaica de la raíz léxica en la literatura vernácula europea, las investigaciones filológicas sitúan los testimonios más remotos en las canciones de gesta anglonormandas del siglo XII. En el Cantar de Roldán, conservado en el manuscrito de Oxford datado hacia 1100, se documentó la construcción sintáctica “escut bucler”, donde la voz funcionaba todavía como un adjetivo calificador:
“...Tanz colps ad pris sur sun escut bucler...”
“...Tantos golpes ha recibido sobre su escudo provisto de bloca...”
Anónimo, laise XL, verso 526.
En el corpus literario en lengua castellana, la transformación de este término en el sustantivo plenamente individualizado “broquel” cuenta con una localización cronológica e historiográfica precisa.
De acuerdo con las conclusiones del filólogo Joan Corominas en su diccionario etimológico, corroboradas por el registro del Diccionario histórico de la lengua española, la voz “broquel” apareció por vez primera en la Gran Conquista de Ultramar.
La Gran Conquista de Ultramar fue una monumental compilación caballeresca y cronística sobre las cruzadas, cuya redacción se llevó a cabo bajo el patrocinio regio de Sancho IV de Castilla en el lapso temporal comprendido entre 1284 y 1295, alcanzando su redacción definitiva hacia 1300.
Dicha obra trasladó al romance castellano amplios pasajes de poemas épicos franceses, tales como la Chanson d'Antioche y la Chanson de Jérusalem. En ese proceso de traducción y refundición textual, los escribas adaptaron el vocablo francés “bocler”, plasmando por primera vez en la literatura hispánica la forma “broquel” para designar el arma defensiva.
Aunque los manuscritos conservados, como el códice 1187 de la Biblioteca Nacional de España, proceden de copias realizadas a comienzos del siglo XIV, la crítica textual sitúa la génesis léxica castellana de la palabra en este hito narrativo alfonsí y sanchino de finales del siglo XIII.
Ubicación más remota del concepto que hoy llamamos “broquel”:
Distinta de la mera fijación de una palabra resulta la primera documentación historiográfica del broquel entendido como un instrumento, incluso sistema de combate estructurado, dotado de su morfología de asimento central y operado en conjunción con una espada de una mano.
Si bien la arqueología documenta escudos asidos en contextos prerromanos como la caetra ibérica o entre los pueblos germánicos de la Antigüedad tardía, tales testimonios carecen de un correlato teórico que describa el uso cinético y táctico del implemento.
El hito historiográfico que documenta por primera vez el concepto operativo del broquel tal como lo conocemos hoy en día es el Manuscrito I.33 de la Royal Armouries de Leeds. El Royal Armouries Ms. I.33 (también conocido como Códice de la Torre o Códice Walpurgis) es la piedra angular historiográfica del broquel. Es el tratado de esgrima y artes marciales más antiguo que se conserva en Europa.
En cuanto a su contexto de producción, se redactó en Franconia, al sur de Alemania, en una fecha estimada entre 1290 y 1320, redactado en latín eclesiástico con algunos términos técnicos en alemán medieval. El documento detalla un sofisticado sistema de combate marcial centrado exclusivamente en la combinación de una espada de una mano, típicamente de tipo XIV según la tipología Oakeshott, con una hoja ancha de entre 70 y 75 centímetros que disminuye su ancho progresivamente hacia la punta, y un broquel de cazoleta profunda con asidero transversal.
Los protagonistas del manuscrito son un instructor tonsurado y su alumno, identificado como el estudiante (“scolaris”). En los folios finales, la secuencia didáctica introduce a una mujer mencionada con el nombre de Walpurgis, quien asume el rol de combatiente y recibe la instrucción marcial del instructor frente al estudiante, acontecimiento que plantea un enigma historiográfico de notable interés dentro de la literatura militar medieval.
En lo concerniente al contenido técnico, el manuscrito describe un sistema dinámico que incluye siete guardias básicas, denominadas “custodias”, atajos, obras en primera y segunda intención y respuestas utilizando el broquel de forma activa.
Lejos de reducir el broquel a una barrera inmóvil, el texto ilustrado demuestra que la defensa y la espada obran de forma coordinada, adelantando el broquel para proteger la mano armada, ligar la espada del paciente o ejecutar directamente:
“...Nota quod generaliter omnes dimicatores sive homines habentes gladium in manibus etiam si sint ignorantes artem dimicatoriam utuntur his septem custodiis...”
“...Es de notar que, en general, todos los Combatientes, o todas las personas que tienen una espada (gladio) en sus manos, incluso los que desconocen el arte de la esgrima, utilizan estas siete guardias...”
DE ALKERSLEIBEN, Lutegerus de Alkersleiben, Walpurgis Fechtbuch (MS I.33). Liber de Arte Dimicatoria - "The Tower Fechtbuch" Traducción del Latín Medieval al Castellano moderno.
Este sistema doctrinario originado en el Manuscrito I.33 sentó las bases operativas que permitieron la pervivencia del broquel en la literatura técnica europea durante los siglos posteriores. En el Renacimiento italiano, maestros de la escuela boloñesa como Antonio Manciolino en 1531 y Achille Marozzo en 1536 sistematizaron el empleo de la espada de lado acompañada de broquel en sus tratados de combate. De igual manera, en la península ibérica, la tradición pervivió incluso tras el asentamiento de la Verdadera Destreza en el siglo
XVII, donde tratadistas como Miguel Pérez de Mendoza y Quijada preservaron el uso combinado de la espada ropera y el broquel como un método defensivo, ligado a las premisas morales de la cristiandad.
Conclusiones:
La determinación de la primera aparición historiográfica del broquel ofrece dos resoluciones documentadas según se atienda a la vertiente filológica o al testimonio conceptual y marcial del arma.
En el plano estrictamente lingüístico, la primera aparición documentada del término castellano “broquel” se sitúa hacia el año 1300 en las páginas de la Gran Conquista de Ultramar. Esta obra incorporó el término derivándolo del francés antiguo “bocler”, vocablo que a su vez hundía sus raíces en la palabra latina “buccula”, mediando el precedente peninsular “bloca”, registrado un siglo antes en el Cantar de mio Cid para señalar el umbo central.
En el plano conceptual, técnico y morfológico, la primera aparición historiográfica del broquel tal como lo conocemos hoy en día corresponde de forma unánime al Royal Armouries Ms. I.33, confeccionado en Alemania en torno al año 1300. Este documento plasmó la morfología definitiva del arma, caracterizada por un diámetro de entre 20 y 40 centímetros con asimento central de manija, y expuso por vez primera en la historia un sistema metodológico sostenido en el atajo y la ofensa como partes elementales necesariamente implícitas en la obra ejecutiva.
De este modo, la investigación histórica revela una sincronía temporal notable. Fue en torno al año 1300 cuando convergieron la fijación del término en la literatura vernácula y la preservación escrita del sistema combativo del broquel en el códice marcial más antiguo del continente europeo.
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