ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER - ENCORDADO NO HÁBIL

ENCORDADO NO HÁBIL

ENCORDADO SOBRE MEDIO COMPÁS TRANSVERSAL NO HÁBIL

EDICIÓN 1.1

ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER

D. Marcelino J. Miguel Castro: Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser

Linares, 2025

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ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER - MAESTRO MARCELINO MIGUEL. 2025. © (TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS)

NRA: AELMM20251004001

Encordado no hábil

“El encordado no hábil es una obra ejecutiva basada en un encordado sobre medio compás transversal, no hábil, de avance, desde la agregación por fuera del agente.”

Generalidades:

El encordado no hábil resulta ser la obra de un encordado sobe un compás transversal no hábil, que genera diferencias notables con el encordado simple, tanto en la triangulación sobre el plano inferior como en la triangulación ejecutiva de las armas.

Entre esas diferencias está la capacidad de desfasar el foco paciente respecto al diámetro común, por medio del tránsito del centro de masas agente, que reubica y reorienta dicho diámetro común girándolo a sinistrórsum y estrechándolo en proporción a la ganancia de recta que genere el agente en su medio compás.

Por otro lado la triangulación ejecutiva de las armas se ve notablemente incrementada en su eficiencia, por añadir un componente remiso a la acción del arma, que junto al componente típicamente natural que ya está presente en el encordado simple, aumentan el ángulo de ataque, sumándose el eje X como una dimensión adicional a la manera en la se evita el paralelismo de las hojas.

Es crucial entender que el encordado no hábil debe ser catalogado como una obra en sí misma, pues habrá de estudiarse, entenderse y aplicarse teniendo en cuenta sus particularidades, y disponerse como obra de manera consciente, para aprovechar el máximo potencial.

Por tanto, el estudio del encordado no hábil emergerá como necesidad, por ser un recurso que tenderá a aparecer de forma espontánea en el asalto de cualquier tirador con una experiencia mínima, dado que su estructura es notablemente elemental, lo que hace que un agente pueda concebirlo o generarlo sin entenderlo como una obra previamente constituida, dando lugar a su aplicación como obra reactiva, y por ende, sin tener la oportunidad de aprovechar plenamente sus virtudes.

“A pesar de ser una obra muy sencilla, el encordado no hábil deberá estudiarse para poder aprovechar plenamente sus particularidades.”

Preparación:

La agregación desde la que se obrará el encordado no hábil habrá de tener lugar por fuera del agente, sobre un paciente idealmente diestro, pues la aplicación sobre el zurdo decrece la potencia de éxito y complica notablemente la previsión de la continuación de la obra.

El encordado no hábil tenderá a ser idealmente preparado desde una guardia española. Esto queda justificado por precisarse una planta transversal hábil, de medio recto, relajada, que facilitará la disponibilidad del tránsito transversal del pie no hábil.

Así mismo, se usará en la preparación la angulación de medio recto de la planta, obviamente del pie no hábil respecto al pie hábil, lo que auxiliará y optimizará el tránsito de la tracción no hábil hasta su ubicación final, respetando la angulación final que el pie deberá de tener en su disposición final.

Adicionalmente, el medio recto de la planta inicial también dará lugar a que la bisectriz de planta quede orientada sobre la transversal que será típico transitar, siendo esta sutilmente de acometida, permitiendo que el centro de masas transite por la línea ideal con el menor esfuerzo necesario de la tracción y la afirmación, haciendo notablemente más rápido el desplazamiento de la anatomía y acelerando la aparición de la potencia ejecutiva de la obra.

El hecho de que la planta desde la que se obre el encordado no hábil sea óptimamente relajada también se debe a la facilidad que da esta configuración para reubicar el centro de masa en sentido a la transversal no hábil, dejando que el centro de masas proyectado transite por la transversal no hábil lo más rápido posible.

La distancia del medio o diastema en que tendrá lugar la obra eficiente del encordado no hábil será aquella en la que tenga lugar el centro dimensional del medio proporcional agente, en su estrato de sombra. Con esto se busca que dicho agente tenga a su paciente integrado en su proporcional para asegurar el éxito de la obra, pese a que dicho paciente pueda reaccionar extrañando su sencillez, consiguiendo que esto no le permita salir de dicho proporcional agente.

Para ello, la diastema del medio, o la medida del diámetro común que el agente habrá de preparar antes de un encordado no hábil, será, como máximo, la envergadura agente, más el segmento del arma, más el tránsito máximo posible del medio compás no hábil de avance transversal de acometida, más la mitad del segmento superior paciente.

“La diastema máxima del encordado no hábil será igual a la suma de la envergadura agente, más el segmento del arma de este, más el tránsito máximo posible del medio compás no hábil de avance transversal de acometida, más la mitad del segmento superior paicente y el emisor lucido de este último.”

De esta forma, la obra se preparará en previsión a la tendencia natural del paciente a embeber la rectitud, teniendo el agente diastema suficiente para encordar sobre dicha sencillez paciente, pese a que esta se contraiga y quede ubicada aledaña del centro de masas de su dueño.

De cualquier modo, esto será el caso más extremo, pues por la naturaleza de la obra del encordado no hábil, dicha obra agente tenderá a resultar inesperada para el paciente, lo que asegurará el éxito de la obra por evitar la previsión y reacción del paciente, aumentando la cercanía del agente con el paciente en la diástasis, pese a obrar idealmente teniendo en cuenta dicha reacción para asegurar el éxito ejecutivo.

Es por ello, que la diastema funcional del encordado no hábil, acorde a la diástasis del medio real será igual a la envergadura agente, más el segmento de arma de este, más el tránsito posible variable de su compás de avance transversal no hábil de acometida, más una porción notable y variable de la envergadura paciente, y su emisor lucido. Siendo así, los elementos a tener en cuenta en la preparación, por su prevista varianza, son la extensión de la rectitud del paciente, que deberá ser compensada durante la acción por el compás agente no hábil, de avance y acometida, ajustando el tránsito o la extensión de este previstos, dependiendo de la tendencia observada en el paciente para embeber, y pretendiendo no exagerar la ganancia de recta para evitar exponerse a la oclusión de aquel paciente que, por su experiencia pueda obrarla como respuesta al encordado no hábil agente.

“La diastema que se deberá buscar para la obra eficiente del encordado no hábil será medida de manera aproximada, por estar directamente relacionada con la acometida del compás que se obre, dependiendo de las condiciones del medio, teniendo en cuenta que será aproximada a la envergadura agente, más el segmento de arma de este, más el tránsito posible variable de su compás de avance transversal no hábil de acometida, más una porción notable y variable de la envergadura paciente, y su emisor lucido.”

Siendo así, se hace necesario que se organice el medio y se asegure previamente el tránsito transversal, típicamente de acometida, o sea, con cierto paralelismo con el diámetro común, y aumentando la ganancia de recta, disminuyendo la desviación de esta.

Pese a la eficiencia de la obra del encordado no hábil, en su preparación ha de tenerse en cuenta que su éxito no está asegurado, y por ende, se precisa preparar dicho encordado no hábil desde una diástasis acorde al medio proporcionado que se pretende. Siendo así, la diástasis desde donde el agente verá posible el encordado no hábil tendrá dos posibles formas de emerger.

Encordado no hábil como obra absoluta: Este tendrá lugar cuando las condiciones de la preparación del encordado no hábil emerjan tras la preparación proactiva del agente, dando lugar a la máxima eficiencia geométrica, biomecánica y dinámica.

“El encordado no hábil será obra absoluta cuando se organice el medio para su disposición.”

Encordado no hábil como obra de fortuna: Este emergerá sobre la espontánea emergencia de las condiciones ideales, cuando estas aparezcan sin necesidad de que el agente lo pretenda. Por ende, cuando aparezcan las circunstancias particulares, que permitan el encordado no hábil de fortuna, el agente deberá obrarlo de manera inmediata antes de que la mutación del medio haga tardía la obra y pierda eficiencia o toda posibilidad de éxito.

“El encordado no hábil será de fortuna cuando aparezcan espontáneamente las condiciones sobre las que obrarlo.”

Idealmente, el plano de las hojas deberá de quedar perpendicular al plano inferior y paralelo al diámetro común al preparar la obra del encordado no hábil, manteniendo la agregación por fuera. Esto se debe a la optimización del atajo en privación que ha de preceder al encordado no hábil para que la obra sea segura, haciendo que el módulo organizativo propio del encordado aumente en su eficiencia, por impedir el libre movimiento del arma opositora, así como hacerlo de la manera más óptima, que asistirá a la función de privación del arma agente mientras su usuario transita por su transversal no hábil.

“El encordado no hábil será idealmente preparado manteniendo el plano de las hojas perpendicular la plano inferior y paralelo al diámetro común, aumentando la eficiencia y función del atajo en privación que precede a la obra.”

Será posible generar la preparación del encordado no hábil por medio de la inducción al paciente de que este empome. Esto hará que su medio particular se dilate notablemente en sentido al foco de dicho paciente, aumentando la potencia de que su emisor lucido se integre en el medio particular agente, dándose con ello un aumento considerable en el potencial de éxito del encordado no hábil agente. O sea, que adicionalmente a la preparación de la anatomía agente

y la organización de las armas, será opción complementaria inducir al paciente a que aumente su emisor lucido, desplazándolo en la diástasis en sentido al agente, tanto por aumentar el tamaño de su medio particular como por decrecer el modificador de movimiento de su arma, haciendo más lenta toda manifestación de la reacción ante el encordado no hábil del agente.

“Podrá complementarse la preparación del encordado no hábil con la inducción a que el paciente empome, aumentando la potencia de éxito de la obra.”

Pese a su preparación, el encordado no hábil será idealmente obrado intercalado entre ruido del arma. Gracias a ello el agente se desplazará a katá en la diástasis mientras dificulte la previsión del paciente por la acción constante de la sencillez y del segmento del arma. No obstante, el ruido debe de incluir de manera moderada la mutación de la sencillez a primera o tercera, pues estas geometrías de la anatomía podrían resultar perjudiciales para obrar de fortuna el encordado no hábil, al retrasar notablemente la acción del arma o impedir que se mantenga con solvencia la agregación previa, necesaria para el atajo en privación sobre el que se sostiene la obra segura.

Igualmente, el ruido previo al encordado no hábil habrá de ser moderado en los compases, evitando organizar la planta en una composición no hábil, pues esto, por el remoto del extremo al que da lugar, expondría superlativamente al agente, durante y tras la obra.

Acción y obra:

Tras su preparación, el encordado no hábil comenzará con la acción del arma, idealmente justo antes o a tiempo del medio compás transversal no hábil. Esto hará que la jerarquía ejecutiva se cumpla, ofreciendo la potencia de herir en la primera parte de la obra, despojando al paciente de testigos sobre la pretensión agente. Esto dará al agente la ventaja en el medio propia de inhabilitar la previsión paciente, así como sostendrá la acción del arma agente sobre la estabilidad del torso, lo que permitirá imponer más fuerza sobre la rectitud y el instrumento.

“En el encordado no hábil la acción del arma tendrá lugar antes o durante el primer medio compás transversal, de avance, no hábil.”

Siendo así, por el desplazamiento del torso, la sencillez del agente podrá obrar totalmente al unísono del medio compás de avance transversal, no hábil. Sin embargo, también existe la posibilidad viable de obrar de manera legata, dejando algo atrasada la sencillez en su acción, en relación a como se desplazaría por el espacio si no hubiese movimiento del torso.

Esto da lugar a dos formas de obrar el encordado no hábil:

Encordado no hábil con la jerarquía clásica:

Encordado no hábil en el que la acción del arma se produce antes o justo a tiempo del medio compás de avance transversal no hábil propio de dicha obra.

Encordado no hábil legato:

Encordado no hábil en el que la acción del arma se produce ligeramente después del medio compás de avance transversal no hábil propio de dicha obra.

El éxito ejecutivo y, por consiguiente, el tocamiento del encordado no hábil deberá, idealmente, tener lugar justo en el momento en que el pie no hábil culmina su acción de medio compás no hábil. De atrasarse ello, se amplía notablemente la posibilidad de que el paciente ocluya.

“El éxito ejecutivo del tocamiento del encordado no hábil tendrá lugar justo al final del medio compás no hábil.”

De esta forma, se hace posible que el encordado no hábil funcione como un redondo a adelante, desde primera o primera de Fabris, por generarse la ejecutiva sobre la ganancia de recta del paciente, y para ello habrá de transitarse con cierta latencia de la acción de la sencillez, en base a lo que se espera de una obra ejecutiva, dando lugar a una obra legata.

Para que el encordado no hábil tenga potencia ejecutiva, se deberá de transitar por la transversal no hábil de acometida, permitiendo que el segmento de la rectitud agente, junto y alineado al segmento del arma, alcance hasta el objetivo ejecutivo manteniendo la agregación. Se ajustará, por tanto, la acometida buscando una ganancia de recta que provea la supresión, pues de pretender un medio proporcionado más interior, y una mayor ganancia de recta, el agente se expondrá a la supresión dinámica radial de tercera de aquel paciente que sea suficientemente experimentado.

Es importante entender que, durante el tránsito propio del encordado no hábil, deberá organizarse el segmento superior para que tienda a quedar paralelo al segmento de la rectitud, alineándose estos conforme el encordado tiene lugar. Esto hará que de alguna manera el torso del agente tienda a guiñar, sin que sea ideal generar el guiñado total, pues al perfilarse totalmente se exageraría la extensión de la rectitud y con ello, sería mayor la extensión de esta de lo que inicialmente será necesario, exponiendo al agente a la oclusión del paciente.

“El encordado no hábil se obrará sobre un medio compás transversal no hábil, de avance, con notable acometida para generar la suficiente ganancia de recta, sin que se pretenda más que la supresión sobre el paciente.”

El medio compás sobre el que se generará el encordado no hábil deberá, idealmente, ser de tal. Esto está motivado por la característica anatómica de la tracción humana que, al aumentar la perpendicularidad entre los metatarsos y el segmento tibial, proporciona una extensión mayor del tránsito del pie, por retrasar el contacto con el firme, estando más tiempo el pie, y por tanto el cimiento de planta, sin traccionar contra el suelo. Esto dará lugar a que el tránsito del centro de masas por la transversal no hábil sea el suficiente, permitiendo que el diámetro común y el diámetro común de la sencillez alcancen la medida exacta con la que el agente pueda llevar su extremo al punto de tocamiento.

No obstante, el medio compás propio del encordado no hábil puede tener lugar de equino, disminuyendo notablemente la extensión de dicho medio compás, y por ende del tránsito sobre la transversal no hábil. Esto podrá ser así en los encordados no hábiles que surjan como obra de fortuna, pues será más eficiente el aprovechamiento de la oportunidad ejecutiva que la profundización en el medio proporcional del paciente, dado que el medio queda confirmado como proporcionado por existir la susodicha oportunidad ejecutiva.

“El encordado no hábil tenderá a ser más eficiente sobre un medio compás de talo, pese a poderse obrar de equino cuando surja de fortuna.”

Sea como fuere, el medio compás sobre el que se obra el encordado no hábil habrá de ser complementado con la prótesis de un medio compás de alcance, que se actuará con el pie hábil, idealmente como concludere, a tras tiempo del éxito ejecutivo o el intento de este, que deje la planta en línea, por ser esta la más eficiente para la continuación de la obra pese a su éxito.

Esta prótesis, que da lugar a la planta en línea del agente, tendrá como objetivo el preparar la guardia de este tanto para el éxito, como para el fracaso de la obra. Siendo así, se evitará cualquier efecto derivado del fenómeno de Damocles por ser la planta en línea la más eficiente para romper el medio y retirarse de él. Así mismo, en caso de fracaso ejecutivo de la obra del encordado no hábil, se posibilitará la reiteración ejecutiva y/o también quedará el agente en la más eficiente disposición de planta para su maniobra sobre su línea recta extraña.

“El encordado no hábil se complementará con una prótesis de un medio compás transversal no hábil de alcance, para una planta en línea, que en caso de éxito será concludere, y en caso de fracaso permitirá la continuación de la obra.”

Para que el medio compás del encordado no hábil tenga lugar, se deberá evitar tumbar o el cuerpo o amagar con ello, pues eso generaría una compensación de las masas del tirador que atrasarían la manera en la que se produce el desplazamiento del centro de masas proyectado. Siendo así, será ideal que el segmento cordal del tirador quede perpendicular al plano inferior, presentándose severo. No obstante, por la variabilidad notable de combinaciones que existen en las anatomías de agente y paciente, es posible que un agente con una ventaja de medio notable, que típicamente tendrá lugar por su altura, pueda tumbar ligeramente para mantener el medio amplio, y evitar entrar en el medio proporcional del paciente opositor.

Siendo así, la configuración ideal de la afirmación para el momento en que se pretende el éxito ejecutivo del encordado no hábil será aquella en la que quede la línea de disposición superior orientada a la transversal por la que se generará el tránsito del medio compás no hábil. Esto hará que se produzca un sutil perfilado del cuerpo sin que exista acción de ello en el agente, permitiendo cierto paralelismo entre el segmento superior y el diámetro común de la sencillez, de manera espontánea, que asistirá notablemente a la extensión de la envergadura del agente, y con ello al aumento del extremo.

Por tanto, no se guiñará el cuerpo, por ser ineficiente en este medio. Pese a ello, se podrá guiñar en caso de que el paciente esté sosteniendo un diámetro común de la sencillez más extenso de lo ideal, para lo que el guiñado podrá resultar útil por seguir aumentando el extremo.

Cabe recordar que, si el agente actúa el guiñado del cuerpo, dará lugar a una media girata, que deberá obrarse idealmente desde otro medio, por tener otro propósito distinto.

En la acción accidental del arma agente, la sencillez tenderá a hacer un movimiento violento, mientras la punta actuará en natural, dando lugar a un par que llevará al arma agente al recto. Será así que, al estar el arma agente agregada por su fuera, de manera espontánea se tenderá a tornear el arma sobre la paciente, a dextrórsum. No obstante, esto tendrá lugar siempre que tienda a quedar la sencillez del agente más alta que la sencillez del paciente. Este torneo y ligero libramiento por la envoltura, es una cosa que típica del encordado, pues siempre habrá implícita una acción violenta de la sencillez agente, que tenderá a italar o a superar el plano del ítalo paciente.

Adicionalmente, para que la acción del arma agente sea eficiente en el encordado no hábil, deberá tener lugar desde las uñas dentro con participio de abajo, propias de la privación previa por fuera del agente. Siendo así, se podrá mantener esa posición de las uñas o generar una sutil mutación en sentido a las uñas arriba, facilitando con ello el sostenimiento de la agregación y la aplicación de una leve fuerza de la hoja agente sobre la paciente.

De esta forma, se puede decir que lo ideal será que, durante la extensión de la rectitud que sostiene la acción accidental del arma, se muten las uñas a dextrórsum, quedando de uñas dentro con participio de arriba, llevando o tendiendo a llevar el rumbo del arma al paralelo a la transversal hábil del agente, y con ello, facilitando el sostenimiento de la agregación, ampliando el ángulo de ataque y ahuecando el medio particular del agente en lo referente a su rectitud armada, retirando el brazo de donde el paciente pueda alcanzar con su hoja. No obstante, estas palabras son descripción de lo pertinente en el medio ideal, pues el agente deberá siempre estar predispuesto a variar la mecánica de su acción por la dinámica cambiante y la geometría variada que puede presentar medio, en el momento del encordado no hábil.

“En el encordado no hábil existirá de manera ideal una sutil mutación de las uñas de adentro con participio de abajo, a adentro con participio de arriba.”

Continuación del encordado no hábil:

Tras el éxito ejecutivo del encordado no hábil, esté deberá de tener una prótesis en el concludere, compuesta de un medio compás transversal no hábil de alcance, actuado, tal y como resulta evidente, y llevando al agente a proyectar una planta en línea. Sobre dicho medio compás deberá de haber una torsión de las líneas de disposición superior y media, quedando una planta en línea, con el agente presentado de cuadrado. Con esto se ganará la posibilidad de ceñirse a primera o primera baja, ante la posibilidad de que el éxito ejecutivo no hubiese sido conclusión del asalto, ya sea como por resultar escasamente lesivo o ante la potencia de que el arma paciente quedase indómita para su usuario.

Tras dicho concludere, como en cualquier otra obra ejecutiva en primera intención, el agente deberá retirarse del medio, rompiendo mediante un compás extraño, idealmente de avanece.

“Tras el éxito ejecutivo del encordado no hábil el agente deberá complementar el medio compás no hábil con una prótesis como concludere, quedando en una planta en línea y desde ahí, romper el medio y retirarse de este.”

Por otro lado, tras el fracaso ejecutivo del encordado no hábil, el usuario deberá buscar la planta en línea el usuario, mientras muta la sencillez a primera o tercera radial. Esto ceñirá el medio, y permitirá al agente que ha fracasado extender el diámetro común de la sencillez.

Dicha mutación de la sencillez tendrá lugar sobre un medio compás que busque proyectar la planta en línea, y tras ello podrán ocurrir dos cosas, típicas y funcionales:

La primera y más recurrentemente funcional será que el agente rompa el medio obrando un compás extraño, idealmente de avance, para retirarse del medio dando fin a la frase de armas, buscando comenzar otra nueva sin que el paciente pueda aprovechar la pérdida de la iniciativa del agente, producto de la exposición inherente emergente de una obra ejecutiva, además, fallida.

La segunda continuación típica será en la que el agente, tras el encordado espera brevemente que el paciente responda ejecutivamente, pretendiendo aprovechar la iniciativa perdida del agente, y en ese momento, el susodicho agente obrará un redondo de adelante a primera, tercera o cuarta, dependiendo esto de la ganancia de recta que pueda entender que llevará a cabo el paciente en su respuesta.

“Tras el fracaso del encordado no hábil, el agente deberá de quedar en una planta en línea y retirarse del medio o aprovechar la segunda intención del paciente para obrar un redondo.”

Fases del encordado no hábil:

La obra del encordado no hábil se puede entender como monofásica, pues únicamente tiene una fase por tener lugar todas las acciones al unísono.

Dicha fase única del encordado no hábil tiene lugar desde el momento en que se comienza a actuar el arma, iniciado el encordado, hasta que concluye el compás trasversal no hábil, de avance, a tiempo o tras tiempo del éxito ejecutivo.

No obstante, al poderse complementar con una prótesis de un medio compás transversal no hábil de alcance, podrá entenderse que emergería una segunda fase en la que exista un compás, más por economía semántica, esta deberá ser entendida como una continuación, pues no estará siempre presente en la obra, salvo cuando sea preciso por falta de control de la inercia del agente.

“El encordado no hábil es una obra monofásica, que deberá ser continuada con la prótesis de un medio compás de alcance transversal no hábil, a modo de concludere, en caso de éxito ejecutivo.”

Casos originales del encordado no hábil:

El caso original del encordado no hábil será el caso efectivo, pues dicha obra será eficientemente usada para manifestar el propósito ejecutivo del agente. Esto es así dado que la obra tendrá una única fase, que se expresará de manera repentina, sin darle tiempo al paciente a obrar en base a ello.

Siendo así, se puede entender que el encordado no hábil será una obra en primera intención, que no precisa de una respuesta agente para obtener el éxito ejecutivo, y por ende, el medio proporcionado propio.

De manera intrínseca, por ser el encordado no hábil una obra que tendrá lugar idealmente sin ser anunciada y con una dinámica muy contrastada, emergerá un caso vocativo repulsivo, tendiendo a generar la reacción extraña del paciente y de su sencillez al ser consciente del desfase de su foco y del súbito estrechamiento del diámetro común de la sencillez que provoca el encordado no hábil del agente.

“El encordado no hábil será idealmente una obra en primera intención, que posee un caso ejecutivo efectivo del que emerge necesariamente un caso vocativo repulsivo.”

Casos adicionales del encordado no hábil:

Adicionalmente a su caso más eficiente, el encordado no hábil tendrá implícita cierta semántica complementaria, inherente a su obra y a los efectos de esta. Esta semántica adicional será un caso vocativo repulsivo, y emergerá del notable desplazamiento del agente, que hará al paciente reaccionar instintivamente ante el estímulo repentino de ver a toda la anatomía del agente desplazarse, ganando recta y estrechando súbitamente el diámetro común.

Aparte, el encordado no hábil también generará un inevitable caso inductivo, el cual se producirá de dos maneras:

- El paciente no experimentado, ante el encordado no hábil del agente, tenderá a extrañar su sencillez, que de estar adelante la rectitud, lo hará llevándola sutilmente a primera para exagerar la acción extraña del arma, pues el cabo de esta obliga a evitar la contracción al torso que de otra manera generaría dicha acción extraña.

- El paciente experimentado, ante el encordado no hábil del agente, tenderá a llevar su sencillez a tercera o cuarta, en caso de ser diestro, pretendiendo la oclusión dinámica radial del opositor.

Siendo así, la comprensión del caso inductivo del encordado no hábil permitirá al agente predecir la ubicación de la sencillez del paciente a tiempo y a trastiempo de la obra, haciendo plausible la reiteración de la ejecutiva una vez haya fracasado el encordado no hábil, y previamente a retirarse del medio.

Aplicación del encordado no hábil:

Ha de quedar claro que el propósito del encordado no hábil será el de obtener un medio proporcionado exterior, con objetivo ejecutivo idealmente sobre la sencillez del paciente.

La supresión del paciente, reduciendo en lo posible la lesión sobre este, ha de descartarse como propósito útil o ideal, pues la precisión y puntería del agente será notablemente inferior a la posible desde un encordado simple, dado que el tránsito transversal sobre el que tiene lugar el encordado no hábil añadirá una capa dinámica que hará complejos los cálculos para el agente, tanto en la diastema como en la diástasis, existiendo siempre la posibilidad de resultar más lesivo de lo deseado.

“El encordado no hábil habrá de entenderse como una obra con mayor potencial lesivo que el encordado simple, habiendo de tener en cuenta la mayor tendencia a la imprecisión agente y para poder prevenir los efectos posibles del arma ante ello.”

En encordado no hábil tendrá su máxima eficiencia en el medio en que el paciente ya tenga su rectitud adelante o ligeramente a primera, y sea visible cierto embebido de esta, y/o se prevea que no extrañará. Es por ello que idealmente se obrará mientras el arma del opositor paciente está actuando en reducción, ya sea de su primera, segunda o tercera al centro. Esto será así pues el hecho de estar reduciendo inhabilitará que pueda extrañar, dado que el vector de reducción no admite el participio de extraño al estar presente el torso del paciente, que será obstáculo físico para el cabo del arma. Así, el abdomen o tórax del paciente quedará impidiendo materialmente que el diámetro común de la sencillez pueda extenderse extrañando, sin obtusar o agudar el arma, cuando la reducción tenga lugar dentro del blossen.

Es por ello que será interesante que se procure durante la preparación que el opositor se ciña a su primera, segunda o tercera, buscando obrar tras ello, mientras se reduce el arma al centro.

“Idealmente el encorado no hábil se llevará a cabo cuando se prevea la estaticidad de la sencillez del paciente sobre el diámetro común o cuando se entienda que está transitando a él.”

El encordado no hábil, idealmente, tendrá aplicación sobre el paciente que sea diestro, pues el zurdo tenderá a obrar la oclusión de su tercera ante el encordado no hábil del agente, haciendo que las hojas tiendan a quedar paralelas, y por ende dando lugar a la potencia de común herida.

Adicionalmente, el encordado no hábil tendrá una aplicación interesante estadísticamente cuando el paciente esté empomando, por no ser capaz este de imponer fuerza sobre su arma con solvencia, reduciéndose la posibilidad de oclusión.

De esta forma, se podrá inducir que el opositor paciente empome, siempre que este siga quedando por fuera del agente, haciendo que al extenderse el medio particular de dicho paciente, se integre su emisor lucido en el extremo potencial del agente, y por ende, en el medio proporcional de este.

Así mismo, cuando el paciente esté cintando, o sea, cambiando de mano su arma, también existirá una oportunidad ideal para que el agente encuerde de no hábil, entendiéndose el indes, o momento ideal para ello, cuando se produce el contacto de ambas manos pacientes sobre su arma. Esto no será idealmente aplicado a la cinta de salto, pues esto podría dejar al agente en causa libre, por quedar el paciente en causa indómita, emergiendo de ahí los riesgos derivados de que, en caso de fracaso, el arma paciente caiga al firme y la reacción de esto pueda genrerar daños al agente, aumentar los daños pretendidos al paciente, dar lugar a daños colaterales, tanto por la hoja como por los efectos termodinámicos asociados.

Oposición al encordado no hábil:

Cuando agente y paciente comparten mano armda, la manera más eficiente de oponerse al encordado no hábil será con la oclusión dinámica radial de tercera. Esto tendrá idealmente lugar justo a tiempo del encordado no hábil, dando lugar a la extensión del diámetro común de la sencillez, y en caso de poder mantener la agregación, generando la transferencia del medio, pasando a que el paciente del encordado no hábil ocluya ejecutivamente al agente.

También se podrá oponer el paciente del encordado no hábil con oclusión de primera baja, haciendo que el mismo agente se vea ejecutado por el encordado espontáneo que se genera. Para ello se deberá divertir la fuerza que el agente disponga sobre el arma paciente, siendo esta última sostenida únicamente para mantener la agregación y que la punta o el tercio débil pueda alcanzar la sencillez paciente.

Si el paciente de un encordado no hábil es suficientemente experimentado, y puede prever el encordado del agente, podrá obrar una oclusión dinámica radial de cuarta, dando lugar a la inmediata transferencia del medio. Esto tendrá mayor aplicación conforme más alto sea el paciente del encordado no hábil, que está ocluyendo, pues más rápido se alcanzará el módulo protectivo de la oclusión dinámica, que es el apartar la mano de la trazada paciente.

Consideraciones biomecánicas:

Como toda obra obrada sobre un compás, será preciso que este esté obrado con precisión biomecánica y continencia en la extensión del compás, siendo ideal reducir al mínimo dicha extensión para culminar el compás con la mayor brevedad posible y, adicionalmente, no concluir el tránsito con un diámetro común que ubique al agente dentro de medio proporcional paciente.

Es por ello que, de pretender contener notablemente la extensión del compás, se deberá obrar de equino y generar el tránsito claramente de acometida del pie no hábil, que actúa primero.

Nombre:

El nombre del encordado no hábil está sostenido en la necesidad de añadir al nombre el hecho de que el encordado se genera sobre un compás, incluyendo la dirección y sentido de dicho compás. Además, este nombre resulta estrictamente funcional, permitiendo diferenciar el encordado no hábil del encordado simple, o del encordado hábil.

Copla del encordado no hábil:

Agregado por fuera, medio no hábil se mueva. Transversando y encordando, que a la vez se hiera.

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BIBLIOGRAFÍA

DIAZ DE VIEDMA, L, 1639: Método de enseñanza de Maestros. Barcelona: Matevad.

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