ÉTICA ERISTOLÓGICA DEL
AGRADECIMIENTO
PRINCIPIOS GENERALES PARA LA APLICACIÓN RACIONAL Y EFICIENTE DEL AGRADECIMIENTO COMO CAUSA INSTRUMENTAL DE LA OFENSA
(EXTRACTO DEL TRATADO DEL AGRADECIMIENTO)
EDICIÓN 1.2
ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER
D. Marcelino J. Miguel Castro: Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser
Linares, 2026
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Ética eristológica del agradecimiento:
La obra del agradecimiento, tal como se ha desglosado en los capítulos anteriores, tiene su función más allá de la mera cortesía, siendo una herramienta social y un arma de la erística armada capaz de reconfigurar el medio y reorientar los vectores de interés de los entes implicados. Sin embargo, el dominio de cualquier arma exige, de manera inexcusable, el desarrollo de una ética que gobierne su uso. Sin un marco de principios sólidos, la destreza se convierte en un peligro potencial, y la eficiencia, en una justificación para la imposición por la fuerza.
“Un arma, sin una ética que oriente el propósito del usuario, no será más que entropía aplicada.”
La “ética eristológica” es una disciplina que estudia el código sobre el que ha de operar alguien con herramientas para controlar el conflicto o que le posibiliten conscientemente la posibilidad de ofender. Por ende, la ética eristológica es, en esencia, el código sobre el que se sostiene la técnica de seguridad aplicada al control del conflicto. Con buscar ser eristológicamente ético no se pretende limitar el potencial del Diestro Sublime, sino asegurar que dicho potencial se manifieste de manera coherente con el imperativo categórico que da sentido a su propia existencia: obtener el conocimiento y expandirlo.
ÉTICA ERISTOLÓGICA. [Eristological ethics]: 1. Conjunto de principios que conforman el código sobre el que se ha de operar en la pretensión de controlar el conflicto, en sentido al imperativo categórico. 2. Teoría de la aplicación moral de la capacidad de controlar el conflicto. 3. Disciplina que plantea los principios y normas que orientan la acción correcta en el abordaje y resolución de los conflictos, desde la perspectiva de la Eristología, reconociendo la responsabilidad inherente a quien posee superioridad en el uso de la fuerza y la necesidad de emplear los recursos disponibles con humildad, sabiduría, honestidad y coherencia, minimizando el empleo innecesario de la fuerza y favoreciendo la expansión del conocimiento.
Este capítulo se adentra en la delgada línea que separa la influencia de la manipulación, analiza los principios rectores como una brújula falible y advierte sobre el abismo de la hybris, la sombra que acecha a todo aquel que se acerca a la maestría.
“El uso de las armas únicamente quedará justificado en caso de conservarse u obtenerse más conocimiento del que sesgan o dejan inaccesible.”
Influencia pedagógica y manipulación:
La diferencia fundamental entre el uso ético y no ético de las herramientas eristológicas, como el agradecimiento, reside en el propósito subyacente. La misma obra, con estructura casi idéntica en contenido y medio, puede ser un acto de empoderamiento o de subyugación del paciente que recibe dicha obra.
Esto lo definirá si el agente comparte información o la oculta. Esta dualidad define la delgada línea, el filo de la navaja, sobre el que camina el “Diestro”, de cualquier índole, pues todo Diestro trabaja con armas, por definición.
DIESTRO. [Right side / Diestro / Skillful]: 1. Usuario de alto nivel técnico y desempeño en una disciplina marcial, independientemente la naturaleza de esta. 2. Dícese de aquel que posee un alto nivel esgrimístico. 3. En el contexto laserino, un diestro será aquel tirador con un conocimiento y capacidad sobresaliente de la disciplina en cuestión, que posea conocimiento sobre las causas y los efectos del ejercicio de las armas, así como la capacidad de aplicar la técnica en asalto. 4. Aquel individuo probadamente versado y experimentado en el arte marcial español de la 'Verdadera Destreza'. 5. Que pertenece al lado hábil del usuario. 6. Individuo que posee un amplio y cimentado conocimiento, que ha sido demostrado y/o examinado públicamente, ya sea en la esgrima histórica, deportiva, o cualquier otra disciplina culta de las armas, clásicas o contemporáneas.
Todo Diestro pretende influir en su paciente, ya sea por la imposición de la fuerza, o por medio del uso de su carisma. En este último caso, donde se pretende cambiar el propósito del paciente; el agente podrá hacer uso de la influencia o de la manipulación, siendo estos métodos funcionales, que se diferenciarán en su eficiencia.
A grandes rasgos, la “influencia” es la capacidad de reubicar los intereses de un ente por medio de compartir información con él. Esto lo hace un método eficiente, pues se le está aumentando su potencia de obra, mientras que el agente también está cumpliendo su propósito.
INFLUENCIA. [Influence]: 1. Efecto de una obra agente que pretende convencer a su paciente mediante el uso de argumentos ciertos y/o coherentes. 2. Efecto por el cual se genera una alteración, mejora o deterioro en el curso natural de un fenómeno, sujeto a la interacción de factores contextuales y ambientales. 3. Potencia o capacidad de un agente para modificar, condicionar o transformar la naturaleza o vector de interés de un paciente, mediante el ejercicio de acciones, obras, o presencia, sin necesidad del uso de la fuerza. 4. Capacidad de afectar indirectamente en la interpretación, el desarrollo o la evolución de cualquier proceso comunicativo, social, físico o simbólico, por medio de la intervención directa o indirecta de valores, conceptos, ejemplos, comportamientos o causas externas. 5. Técnica de control que pretende mutar el propósito del paciente para el beneficio de este. 6. Forma de reorientar los vectores de interés por medio de compartir información.
Por ende, toda influencia ha de estar sostenida en ofrecer información veraz, radicando en ello el potencial de reubicar los vectores de interés del otro, al hacerle entender otras opciones de propósito y los medios para llegar a ellos. Siendo así, a mayor capacidad agente de compartir información funcional, mayor será la influencia generada sobre un paciente.
“El potencial de influir será mayor cuanta mayor sea la capacidad de compartir información.”
En concreto, la “influencia pedagógica” es el efecto de una obra cuyo propósito es hacer más eficiente al paciente en la relación de este, tanto consigo mismo como con su entorno. Esto se fundamenta en el respeto a la autonomía del paciente. Por ende, su objetivo es aumentar la masa del otro, es decir, su conocimiento y su capacidad de obrar de manera independiente. El agente que influye pedagógicamente utiliza sus herramientas para crear un medio en el que el paciente pueda descubrir sus propias fortalezas y superar sus limitaciones. El fin último es la expansión del saber común, un propósito que trasciende al agente.
INFLUENCIA PEDAGÓGICA. [Pedagogical Influence]: Efecto de una obra cuyo propósito es aumentar la capacidad y autonomía del paciente, alineando su desarrollo con la expansión del conocimiento universal. Se fundamenta en el respeto a la agencia del otro y busca empoderar, no controlar.
La “manipulación”, por el contrario, instrumentaliza al paciente, siendo la capacidad de reubicar los intereses de un ente por medio de ocultarle información. Por ende, el objetivo tiende a ser controlar al otro para fines propios del agente, dado que no se aumenta la potencia de obra del otro, sino que se coarta al no ofrecerle información adicional.
MANIPULACIÓN. [Manipulation]: 1. Efecto de una obra agente que pretende convencer a su paciente mediante el uso de argumentos que no son ciertos y/o coherentes. 2. Técnica de control que pretende mutar el propósito del paciente para el beneficio del agente. 3. Forma de reorientar los vectores de interés por medio de la ocultación de información.
Por ende, el objetivo tiende a ser controlar al otro para fines propios del agente, dado que no se aumenta la potencia de obra del otro, sino que se coarta al no ofrecerle información adicional. No obstante, se puede manipular a un paciente por sus propios fines, incluso por fines de terceros, mas esto resultará ineficiente, por generarse la posibilidad de que, en algún momento, el manipulado sienta que sus vectores de interés se han cambiado por medio de la ocultación de información o por la falsedad, que en según qué contextos, podrían ser lo mismo.
“El potencial de manipular será mayor cuanta mayor sea la capacidad de ocultar información concreta.”
El manipulador utiliza las mismas técnicas para crear una dependencia, para explotar las debilidades del paciente y para reorientar el vector de interés del otro hacia el beneficio exclusivo del agente. En este caso, el conocimiento del agente no es un fin, sino un medio para el poder, mientras que se intenta que el paciente no acceda a información concreta.
Una distinción clave radica en la “agencia”, pues la influencia pedagógica aumenta la agencia del paciente, le otorga herramientas y le invita a ser co-creador del medio emergente. La manipulación, en cambio, la reduce, convirtiendo al paciente en un peón dentro de la estrategia del agente.
AGENCIA. [Agency]: Capacidad de un individuo para determinar su propósito y obrar en coherencia.
Adicionalmente, la manipulación y la influencia quedan diferenciadas por el tiempo necesario para que resulten funcionales. Básicamente, la manipulación, por radicar en ocultar información o en el embuste, puede ser operada de manera inmediata, haciendo que los efectos sean notables justo tras ser usada. Sin embargo, la influencia requiere mucha más información para ser operativa, lo que precisa de más tiempo de relación para que puedan compartirse todos los datos necesarios que pueden hacer variar los intereses del paciente, al poseer la información necesaria.
“La manipulación ofrece efectos inmediatos y conflictos futuros, mientras la influencia requiere tiempo para funcionar, mas tenderá a reducir la posibilidad o magnitud del enfrentamiento.”
En síntesis, un agradecimiento que reconoce el esfuerzo y detalla la causa del éxito es, esencialmente, influencia pedagógica. Un agradecimiento que genera una deuda desproporcionada para asegurar una lealtad futura es manipulación. El Diestro debe ser capaz de discernir cómo obrar, y además ha de entender el por qué obra, pues en esa diferencia se define su integridad.
“La manipulación es inmediata y lesiva, mientras la influencia es lenta y pacífica.”
Los cuatro principios como guía ética:
La ética de la Academia de Esgrima Láser se sustenta sobre cuatro principios fundamentales: Humildad, Sabiduría, Honestidad y Coherencia. Sin embargo, es un error de neófito considerarlos como una fórmula mágica o un código deontológico que garantiza la rectitud. Estos principios no son el destino, sino una dirección marcada. Funcionan, por ende, como una herramienta de navegación interna que el practicante debe consultar y calibrar de manera constante, especialmente cuando se adentra en los territorios más complejos de la Eristología, o propios del entorno marcial alejado de la seguridad de lo doméstico. Cada principio, si no es sometido a un riguroso autoexamen, puede ser corrompido y convertirse en la justificación de su opuesto.
La humildad como prevención de la hybris: La humildad es el reconocimiento de los propios límites y de la vastedad del conocimiento aún por adquirir. Es el principio que ancla al Diestro a la realidad, recordándole que, por muy avanzado que sea su dominio, siempre es un estudiante del conflicto.
Sin embargo, la humildad puede ser fingida, convirtiéndose en una “falsa modestia”, una faz de sumisión utilizada para desarmar al opositor y manipularlo desde una aparente vulnerabilidad. El practicante debe preguntarse constantemente: ¿Mi humildad es un reconocimiento genuino de mi falibilidad, o una máscara para ocultar mi intención de dominio?
La sabiduría como garantía de la perspectiva: La sabiduría es el conocimiento funcional, la capacidad de comprender las causas y prever los efectos de una obra. Es el principio que exige al eristólogo considerar las consecuencias a largo plazo de sus acciones, más allá de la victoria inmediata en un enfrentamiento.
Y, sin embargo, la sabiduría puede degenerar en arrogancia intelectual, en la creencia de que se posee una comprensión superior que justifica cualquier medio. Un conocimiento sin una orientación hacia el otro se convierte en una herramienta fría y despiadada. La pregunta clave es: ¿Uso mi conocimiento para comprender y desescalar, o para justificar y racionalizar mi poder sobre otros?
La honestidad como fundamento de la confianza: La honestidad es la coherencia entre el propósito interno y la obra manifestada. Es el pilar sobre el que se construye la confianza y la credibilidad. En la Eristología, la honestidad no implica una transparencia ingenua, sino un compromiso con no engañarse a uno mismo y a otros sobre las propias motivaciones y las obras que tienen lugar justificadas en ellas.
El peligro reside en hacer uso de la honestidad de manera ineficiente, dando lugar a una forma de agresión encubierta donde se utiliza la verdad como un arma para herir, justificando la crueldad bajo el pretexto de la sinceridad. El eristólogo debe discernir: ¿Mi honestidad sirve para clarificar y construir, o para destruir y castigar?
La coherencia como manifestación de la integridad: La coherencia es la alineación entre los principios que se profesan y las obras que se llevan a cabo, así como la capacidad de continuar obrando pese a la adversidad, asumiendo el sacrificio.
Es el principio que exige que el Diestro sea un ejemplo vivo de su propia doctrina. Un Maestro que enseña control, y es esclavo de sus impulsos, es incoherente.
Sin embargo, la coherencia por sí sola no es garantía de virtud. Se puede ser perfectamente coherente en la persecución de un fin inmoral. La pregunta final y más importante es: ¿Mi coherencia está al servicio de un propósito constructivo y universal, o es simplemente la manifestación eficiente de mi ego?
Estos cuatro principios, por tanto, no son una solución infalible, sino un constante dilema, que ha de ser sostenido para configurar de manera continua el sustrato ético del agente, en general.
En lo particular, estos principios constituyen un enfrentamiento interno y perenne del eristólogo, donde la verdadera destreza se demuestra en la lucha diaria contra la propia capacidad para la autoindulgencia, la racionalización y la corrupción del propósito. En esencia es la lucha constante contra la pereza a superar nuestras tendencias al vicio, que nos aleja de la virtud.
Autoindulgencia, racionalización y corrupción del propósito como efectos de la pereza:
La “autoindulgencia” será la forma en la que un individuo muestre compasión consigo mismo, justificando por ello el uso de la ofensa contra otros, por entenderse merecedor de su supervivencia y notarse en desventaja, creyendo que el daño al igual queda justificado. Esto tenderá a ocurrirle a un sujeto tras haberse considerado menos capaz de superar las dificultades y entender que ha de oponerse al otro para sostener su propia existencia o la de sus intereses, que ve peligrar.
AUTOINDULGENCIA. [Self-indulgence]: Consideración propia de un individuo de que ya ha invertido energía suficiente para mantener su condición o integridad, pasando a entenderse merecedor de unos efectos que no ha sido capaz de generar, lo que tenderá a llevarlo a obrar justificando y racionalizando cualquier beneficio para sí, en detrimento de otro, por sentir que lo merece.
En esencia, la autoindulgencia resulta ser la forma en la que un individuo, por pereza, tenderá a considerarse derrotado o sin ganas para justificar más inversión de energía en su propósito, concediéndose el título de merecedor de unos efectos que no ha logrado desencadenar.
“Ser autoindulgente es asumir la incapacidad y obrar con resentimiento desde ello.”
Por otro lado, la “racionalización” es la forma en la que un ente busca justificaciones sobre las que sostener su obra, de forma inductiva, o sea, elucubrando una serie de consideraciones lógicas para hacer entender, a sí mismo y/o a otros, que su forma de
obrar esta sostenida en la razón, y no necesita adaptación. Dicho de otra forma, racionalizar es buscar motivos para obrar a posteriori de ya haber decidido la naturaleza de la obra, forzando la lógica en la que se sustenta esta para cumplir el propósito de entenderla como pertinente.
RACIONALIZAR. [To rationalize]: 1. Usar una serie de argumentos para justificar algo ya determinado. 2. Mecanismo por el cual un ente usa su razón para justificar su perspectiva sobre algo.
Se podría decir, en cierto modo, y con la debida precaución, que racionalizar también es dar motivos por los que se decide sobreponer la opinión ya formada por encima de la aspereza propia de la travesía hasta el conocimiento. Esto hará que un individuo, que tienda a ser vago, busque entre la lógica argumentos que le permitan no cambiar, permitiéndose mantener su opinión sobre su obra, sin el esfuerzo que supone la confrontación con la realidad, que casi con toda seguridad, le obligaría a adaptar su estado y obra a las necesidades reales de su medio, ganando eficiencia en su obra, mas suponiendo un esfuerzo extra notable, que quizás pretende evitar por pereza.
“Racionalizar será recurso para evitar esforzarse en evolucionar y conformarse con entender el proceso que ha dado lugar a la mediocridad presente.”
Por último, la “corrupción del propósito” es la reorientación del vector de interés hacia algo que exija menos esfuerzo, y que supla de manera superficial la necesidad del ser humano de trascender.
CORRUPCIÓN DEL PROPÓSITO. [Purpose corruption]: Reorientación del vector de interés de un ente, separándose del imperativo categórico, en sentido a un propósito más elemental, que le permita sentir la sensación de plenitud de manera inmediata, pese a ser superficial e intrascendente.
Siendo así, un ente que corrompa su propósito tenderá a cambiar su objetivo en favor de algo que le recompense de forma más inmediata, sucumbiendo a la pereza de mantener un imperativo categórico inalcanzable, que le mantendrá en constante cambio, adaptación y esfuerzo, en favor de un propósito universal que supere su propia existencia. A efecto prácticos, cuando un sujeto abandone su pretensión de obtener el conocimiento y expandirlo por obtener el placer inmediato, está corrompiendo su propósito, pues el propósito último de la vida será la de mantenerse aislada de la entropía, y por ende, al sucumbir ante la pereza y abandonarse al placer inmediato, se estará fallando en el propósito último de estar vivo, que tenderá a ser aprender y adaptarse para facilitar la supervivencia de todos los entes ante la amenaza constante de la desaparición absoluta.
Dicho todo esto, se puede concluir que la “pereza” será el vicio que tenderá a justificar la obra para el beneficio propio e inmediato, haciendo que la autoindulgencia, la racionalización y la corrupción del propósito, en favor de uno mismo, hagan que el individuo se separe del resto para conservarse por encima de lo eficiente, evitando alcanzar sus objetivos en favor de mantener su integridad y placer inmediato.
PEREZA. [Sloth]: 1. Desidia o lentitud en las acciones, caracterizada por la falta de esfuerzo o reticencia al sacrificio, considerada uno de los pecados capitales, y como tal, exceso alejado de la virtud, que magnifica la potencia de que emerja el conflicto. La pereza puede ser considerado el pecado capital original, pues es el que marca que el individuo no sea capaz de generar el sacrificio necesario para oponerse a sus vicios y, por ende, no queda capacitado a superar su tendencia natural al resto de los pecados capitales.
“Será la pereza el vicio sobre el que se sostendrá el resto, por hacer al ente incapaz de superar su antítesis, mermando su adaptación necesaria al entorno.”
Advertencia sobre la hybris:
Uno de los peligros que acechan al practicante avanzado de la Eristología no es el fracaso, sino el éxito. Cada uno de los conflictos gestionado con éxito, cada vector de interés reorientado con sutileza, cada asalto evitado mediante la palabra, refuerza la autoeficacia y la confianza. Si este proceso no está anclado en una humildad inquebrantable, es casi una certeza el riesgo de caer en la “hybris”, siendo esta, recordemos, la soberbia manifestada como la arrogancia de un individuo, en este caso sostenida al ver el poder que ha adquirido por controlar el conflicto.
La hybris ha sido históricamente, y sigue siendo, la enfermedad del experto. Se manifiesta esta como la creencia de que la propia habilidad para entender y controlar el conflicto lo sitúa a uno por encima de las normas éticas que solo se aplican a los demás.
“El peligro ético emanará de los efectos del fracaso, así como de la pérdida de humildad propia del éxito continuado.”
El individuo afectado por la hybris comienza a ver a los otros como sistemas a ser gestionados, sin atribuirle agencia ni importancia en el medio. También puede llevar a entender al resto como problemas a ser resueltos o, en el peor de los casos, obstáculos a ser eliminados para la consecución de sus propios fines, que él considera superiores.
Este es el punto en que la Eristología se pervierte en su forma más peligrosa, la “perversión sofística”, donde la técnica se desvincula por completo de la búsqueda de la verdad o del interés común y se convierte en una herramienta para la gratificación del ego.
PERVERSIÓN SOFÍSTICA. [Sophistic perversion]: 1. Degradación del propósito del método eristológico, donde la técnica se desvincula de la búsqueda de la verdad universal y se emplea para la gratificación personal, el dominio sobre el otro o la victoria a cualquier coste. 2. Uso de la ironía como arma para la humillación.
El agente aquejado de hybris, será soberbio, y verá lógico y justificado el uso del agradecimiento para crear deuda. Así mismo, usará la sabiduría para confundir, y empleará la honestidad para herir. Caerá por tanto en la incoherencia con los principios que le han llevado a su capacidad. Su dominio de la técnica se convierte en la justificación de su inmoralidad.
La única profilaxis contra la hybris es la práctica constante de los cuatro principios. Siendo esto el reconocimiento diario de que el verdadero conflicto no se libra en el medio externo contra un opositor, sino en el medio interno contra la propia arrogancia.
“Solo se puede controlar el conflicto por medio de la conciencia de la propia falibilidad.”
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