LATENTE
SUBVARIANTE LATENTE DE LA TERCERA
VARIANTE DE LA LÍNEA EN CRUZ, DE CRUCE O
DE AVANCE
Edición 1.4
ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER
D. Marcelino J. Miguel Castro: Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser
Linares, 2023
Queda terminantemente prohibida la copia y reproducción parcial o total del contenido de este volumen, sin consentimiento expreso del Kigen de la Academia de Esgrima Láser.
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Latente:
“Subvariante latente de la tercera variante de la línea en cruz, de cruce o de avance.”
La latente es una obra ejecutiva, subvariante de la línea en cruz en tercera variante, basada en la conjugación entre el encordado y el atajo en la fase de disposición, en la que se pretende culminar el éxito ejecutivo a tiempo de un primer medio compás, que se obrará a tiempo de la extensión del rumbo y que podrá ser de cruce o de avance, dando lugar a un medio proporcionado exterior, idealmente, con tocamiento en la parte más distal del emisor lucido paciente.
La latente se diferencia de una línea en cruz en tercera variante en que la acción propia del encordado que dispone, así como el éxito ejecutivo, tienen lugar a tiempo del primer medio compás, dándose el segundo medio compás una vez que el éxito ejecutivo ya ha tenido lugar, o que el fracaso de la obra queda de manifiesto. Sin embargo, en la tercera variante de la línea en cruz, el éxito ejecutivo tiene lugar justo sobre el segundo medio compás.
“La latente es una tercera variante de la línea en cruz que actúa ejecutivamente el arma sobre el primer medio compás.”
El hecho de obrar el primer medio compás justo al inicio de la obra hace que se dificulte notablemente la previsión paciente de la obra agente, lo que desplaza al agente a kata en la diástasis de su medio proporcional, facilitándose la propiedad del medio proporcionado, que difícilmente podrá ser transferido.
“El defecto de previsión paciente es un factor fundamental para que el agente, que obra la latente, pueda generar un medio con potencia de herir.”
En la latente, dar el último medio compás tras haber concluido la acción del arma, aporta la oportunidad de organizar y adaptar la geometría de la guardia final de la obra al resultado de esta, siendo este último compás también distinto entre la latente de cruce y la de avance.
“La latente ofrecerá la posibilidad de adaptar el último medio compás para organizar la planta al medio emergente.”
Latencia en la latente:
La obra de la latente recibe dicho nombre por hacer uso del concepto de latencia, que es el tiempo que transcurre entre que todo está organizado para una obra y esta comienza a llevarse a cabo.
La latente deberá su nombre, por tanto, a su rasgo de quedar preparada por el agente, sin que este exprese nada al respecto, lo que le hace actuar una faz de pasividad justo antes de dar lugar a la obra, que resulta notablemente sorpresiva para el paciente que no la espera. Es por ello, que el agente se muestra latente ante la oportunidad de obrar sin previsión del paciente.
Latencia:
“Se llamará latencia al retraso existente entre que todo está organizado para una obra y esta comienza a llevarse a cabo.”
La latencia podrá ser voluntaria o involuntaria, siendo lo ideal que la obra de la latente se valga de la latencia voluntaria, pues será la que se pueda medir y controlar de manera intencional.
Latencia voluntaria: Retraso, pretendido por el agente, existente al obrar desde que una obra está preparada con su medio organizado. La latencia voluntaria emergerá al no expresarse el cumplimiento del ciclo OODA.
Latencia involuntaria: Retraso, no pretendido por el agente, existente al obrar desde que una obra está preparada con su medio organizado. La latencia involuntaria emergerá al interrumpirse el ciclo OODA.
Debido a la latencia que idealmente se deberá tener en cuenta, el agente habrá de integrar a la latente como una obra aislada del ruido, que no deberá entorpecer la obra de la latente. Serán varias las dificultades e imprecisiones pueden surgir si la preparación y organización del medio de la latente, entre ellas, la posición errada del fundamento.
Generalidades de la latente:
La latente, de cruce o avance, se preparará desde una guardia española, con una ligera variación a segunda en la rectitud, que no pueda dar a entender al paciente el propósito efectivo agente.
En la guardia que prepara la latente, el peso deberá quedar ligeramente adelantado, sin que sea notable. Idealmente, el centro de masas proyectado deberá de quedar sobre la bisectriz de la planta, lo que asistirá al desplazamiento de la masa del tirador por la transversal de acometida, cuando la planta está típicamente organizada en medio recto con el pie adelantado orientado al foco.
“La latente se apoyará en un peso adelantado y torso severo para acelerar la obra de la línea en cruz sobre primer medio compás.”
El peso adelantado deberá ser ubicado de tal manera manteniendo la severidad del torso, pues con ello se retrasará la previsión del paciente y se magnificará la amplitud de la acción de la rectitud y del torso. Será posible preparar la obra de la latente desde una variante tinta de la guardia española, siempre que dicha variante no ofrezca información al paciente sobre la
intención agente, y teniendo en cuenta que la bisectriz de planta de la guardia tinta queda disfuncional para el desplazamiento ideal de la latente de cruce.
“En la preparación de la latente el centro de masas proyectado deberá quedar ligeramente separado de la mediatriz de planta, adelantado y sobre la bisectriz de planta.”
Agregación y diámetro común de la sencillez:
Para la obra de la latente, la agregación de las hojas quedará por dentro del agente, en funcional, tal y como es útil en una tercera variante de la línea en cruz, con el fundamento idealmente sobre ambas partes proximales de los tercios débiles de las hojas, pese a ser viable la obra con una agregación más distal, que precisará de mayor ganancia de recta en el primer medio compás.
“La latente precisará la agregación por dentro del agente.”
Será importante que el diámetro común de la sencillez responda a la previsión del paciente, en su extensión, pues a mayor ángulo de las hojas agregadas, mayor diámetro común de la sencillez existirá. Esto es algo a tener en cuenta dado que el agente precisará el menor diámetro común de la sencillez posible, pues eso aumentará su éxito. Sin embargo, la previsión del paciente aumentará conforme disminuye el diámetro común de la sencillez en la preparación de la obra de la latente.
A mayor diámetro común de la sencillez al agregar en la preparación de la latente:
- Menor previsión agente.
- Menor eficiencia paciente en la acción del arma.
- Mayor ganancia de recta precisará el agente.
- Mayor asistencia del torso precisará el agente.
A menor diámetro común de la sencillez al agregar en la preparación de la latente:
- Mayor previsión agente.
- Mayor eficiencia paciente en la acción del arma.
- Menor ganancia de recta precisará el agente.
- Menor asistencia del torso precisará el agente.
En la preparación de la latente, concretamente cuando se da lugar a la latencia de la obra, la orientación del diámetro común de la sencillez deberá ser paralela al diámetro común de los tiradores, al ser posible, vertical y horizontalmente. Esto será así por la lógica del medio, que dicta que a menor paralelismo con el diámetro común, mayor será la dimensión del medio. De esta manera el agente que prepara la latente podrá determinar con mayor precisión la viabilidad de la obra, por su geometría y dinámica, y ajustar ello a las condiciones existentes y previstas. Esto resulta crucial dado que en el fracaso de la latente, la exposición agente tiene una magnitud que restringe la obra a contextos donde el potencial de éxito sea superlativo.
“Para asegurar una concepción y organización eficiente de la diástasis real del medio desde el que obrar la latente, se precisará el paralelismo entre el diámetro común de la sencillez y el diámetro común de los tiradores.”
Ángulo de las hojas y rectitud:
Para organizar el medio ideal de la latente, el ángulo de las hojas habrá de ser notable, generando una perpendicularidad que asegure la agregación durante la propia la línea en cruz y la imposición de fuerza al arma paciente, con un vector totalmente perpendicular al plano de las hojas, aumentando la eficiencia de la línea en cruz. Para ello, en la preparación, la rectitud agente deberá de quedar ligeramente a segunda y sutilmente relajada, que no extendida, pues esto facilitará la ceñida del medio.
“El ángulo de las hojas es el ángulo generado sobre el plano de la cruz por la confluencia de los segmentos de las armas o de su extensión, con vértice en el fundamento.”
En el caso de la latente, el ángulo de las hojas y el plano de estas habrá de quedar lo más perpendicular al plano inferior posible, e idealmente lo más paralelo al diámetro común, dado que será la configuración más eficiente para imponer energía a la hoja paciente por parte de un agente que se desplaza por la transversal, al interferir totalmente el desplazamiento sobre el plano inferior con la disposición de la hoja paciente. Es aquí donde surge la necesidad de adaptar la rectitud y ángulo del arma agente a cualquier ubicación y configuración posible del arma paciente, durante la preparación y latencia de la latente, teniendo en cuenta los segmentos de las armas, la ubicación de los planos del ítalo y el diámetro común de la sencillez.
Es crucial que el ángulo de las hojas marque cierta perpendicularidad sobre ellas, adaptándose el agente al paciente.
“En la preparación de la latente deberá ser notable la perpendicularidad de las hojas, pues será eso lo que asegurará la disposición de la hoja paciente durante la obra.”
Durante la preparación y latencia de la latente, sobre una guardia española, la rectitud agente deberá quedar ligeramente a segunda, sin estar totalmente extendida, sino tendente a relajada. Esto hará que se extienda el diámetro común de la sencillez, a voluntad del agente, ciñendo y compensando el error posible en la estimación del medio, Así mismo, la varianza a segunda en la preparación hará que durante la línea en cruz se pueda imponer más energía al arma opositora, teniendo en cuenta que el paciente tenderá a reaccionar a la obra agente, por instinto, con la acción de una oclusión dinámica radial o extrañando el arma, lo que no haría perfecta la aplicación de fuerza agente al arma paciente.
“La latente se preparará con una ligera radialidad a segunda desde la guardia española.”
Premisas de las armas que hacen posible y funcional a la preparación y latencia de la latente:
- El fundamento deberá quedar ubicado por dentro de la hoja agente.
- El diámetro común de la sencillez deberá ser menor que el diámetro común de los tiradores.
- El diámetro común de la sencillez no deberá ser mayor que la suma de las hojas menos un tercio de la menor de estas.
- El diámetro común de la sencillez deberá ser mayor que la suma de las hojas menos dos tercios de la mayor de estas.
- El diámetro común de la sencillez deberá quedar paralelo al diámetro común, en todos los ejes posibles.
- El plano de las hojas deberá quedar perpendicular al plano inferior y paralelo al diámetro común o aledaño a ello.
Posibles adaptaciones agentes a la rectitud paciente en la preparación de la latente, contra un opositor de misma mano armada que el agente:
- De tener el paciente el arma recta, el agente quedará a segunda, con su arma obtusa, todo ello en medida de la altura del paciente, debiéndose tener en cuenta el ángulo de las hojas, y el diámetro común de la sencillez.
- De tener el paciente el arma obtusa, con la rectitud adelante, el agente podrá quedar adelante con su arma recta o tendente a ello. También podrá tener el agente su rectitud levemente a segunda, lo que permitiría una sutil ceñida.
- De tener el paciente el arma aguda, desde cuarta, el agente podrá quedar con la rectitud adelante y la hoja recta. Esto se deberá llevar a cabo únicamente cuando se prevea la mutación paciente a su primera.
- De tener el paciente el arma aguda, desde adelante, se considerará antagonista, y por ende, el agente deberá interrumpir preparación de la latente, a menos que prevea la mutación paciente a cuarta manteniendo la hoja aguda.
- De tener el paciente la rectitud en tercera radial, la obra de la latente será disfuncional, exponiéndose el agente a la oclusión estática del paciente.
- De tener el paciente zurdo la rectitud en primera radial, la obra de la latente será disfuncional, exponiéndose el agente a la oclusión estática del paciente.
Acción y obra:
El agente, una vez preparada la obra, la deberá mantener latente, quedando pendiente del paciente, pues será este último quien idealmente deba entrar en el medio proporcional agente, de motu propio y sin prever la obra latente del agente, para asegurar que la dimensión de la diástasis del medio agente queda coherente con la obra, por defecto de previsión paciente, aumentando el potencial de éxito. El tiempo de latencia, en la práctica, será muy breve, pudiendo ser concebido como parte de una obra de moción constante, pues, de ser correctamente medido y calculado, no será notable por parte del paciente.
“El agente, habiendo preparado la latente, quedará brevemente a la espera de que el paciente entre en su medio proporcional, para obrar con mayor potencial de éxito.”
No obstante, la latente podrá ser llevada a cabo siendo el agente quien genere la ganancia de recta que introduzca al paciente en su medio proporcional. Esto será recurrente y lo más habitual en el plano práctico, no obstante, tendrá una sutil merma en la potencia de éxito dado que no habrá muestras de que el paciente no conoce de la intención agente de obrar la latente.
“La latente más eficiente es la que tiene lugar mientras el paciente genera la ganancia de medio, siendo posible también que dicha ganancia la lleve a cabo el agente, pese a mermar sutilmente la potencia de éxito.”
Cuando la obra tenga lugar, el agente deberá de actuar el arma al unísono del primer medio compás, generando la disposición del arma paciente con la misma acción. Con ello se generará el desplazamiento de la masa del tirador agente sobre la transversal, desfasando el foco del paciente a la vez que se dispone el arma de este último fuera del diámetro común de la sencillez, con toda la energía implicada en el desplazamiento sobre el plano inferior. Es preciso, por tanto, entender que el agente está llevando al remiso al arma paciente con la imposición de la fuerza de todo su cuerpo, asistiendo así al atajo en disposición sobre el paciente.
“El agente se desplazará por su transversal no hábil y llevará al remiso a la hoja paciente con ello.”
Al obrar la latente sobre un paciente de la misma mano hábil que el agente, se propiciará que el opositor quede desplegado, con todas sus implicaciones.
La sencillez del agente, mientras se produce el primer medio compás y se desarrolla la línea en cruz, habrá de buscar el italado con su plano superior, y este, a su vez, deberá de coincidir con el plano del ítalo del paciente, buscando llevar a la punta de la hoja agente a la parte más distal del emisor agente. Esto, explicado de otro forma, dicta que ha de buscarse el alineado de la rectitud y arma agente, a la vez que se itala el plano superior agente, para aumentar la extensión del radio del extremo, en el momento de coincidir con el radio ejecutivo.
“Se alineará la rectitud y segmento del arma agente pretendiendo el mayor extremo posible tras la disposición.”
Es importante entender que el caso de la obra de la latente deberá ser efectivo, pues por la configuración de los elementos agentes en el medio dan lugar a una desventaja geométrica notable ante el paciente, de no hacerse efectivo el propósito dispositivo del atajo en segunda fase y el propósito ejecutivo del encordado, que componen la línea en cruz. Esto condiciona la obra de la latente a ser empleada como ejecutiva, sin embargo, por la enorme cantidad de medios posibles se podrá usar con cualquier otro caso, siempre y cuando se entienda que, sea cual sea el medio, en caso de libramiento del paciente, el agente perderá la propiedad de este.
“La latente será más eficiente en su caso efectivo.”
Fases de la latente:
La latente tiene dos fases diferenciadas, siendo cada una parte de un todo, emergente del estudio de la obra como un conjunto coherente de acciones u obras menores.
Primera fase de la latente:
La primera fase de la latente queda definida como la obra de la línea en cruz sobre un medio compás de cruce o avance sobre la transversal no hábil.
Segunda fase de la latente:
La segunda fase de la latente queda definida en el momento existente entre que se culmina el primer medio compás y termina el segundo, con la ubicación del centro de masas proyectado del agente allí donde lo pretenda.
Implicaciones del fracaso ejecutivo de la latente:
Dada la peligrosidad del fracaso de la latente, esta obra habrá de hacer honor a su nombre, quedando el agente relativamente pasivo antes de la acción y obra, evitándose cualquier expresión de la intención agente para retrasar o inhabilitar la previsión paciente. Esta pasividad puede tener lugar por la estaticidad del agente o por la inclusión de ruido, donde la latente quede aislada de este, por la imposibilidad de intercalarla.
Si durante el comienzo de la latente, el paciente libra su hoja, transferirá el medio, permitiéndose un medio proporcionado interior, con objetivo ejecutivo capital sobre el agente. Esto es así dado que el agente perderá el foco anatómico, quedando desfasado a su flanco no hábil, mientras que su arma queda presa de su vector de inercia, que será notable al pretenderse originalmente imponer fuerza sobre el arma paciente. Sin embargo, el paciente quedará con el rumbo de su arma orientado al agente desfasado, y además, el paciente quedará desplegado y relativamente perfilado hacia el agente, lo que implicará una peligrosidad notable para el agente que fracase en la latente.
“El fracaso de la latente dará lugar a la contradicción vectorial y apropiación del medio por parte del paciente.”
Tras el fracaso de la latente, de precisarse una oclusión dinámica radial, será ideal la tercera, pues aprovechará la inercia que ya está contenida en el desplazamiento de las masas y, además no se pasará la sencillez por la posición de adelante del agente, que estará dentro del medio proporcional del paciente. Dicha oclusión dinámica radial habrá de obrarse, idealmente, conforme se culmina el segundo medio compás de la latente, o donde se genera el desplazamiento sobre el plano inferior del agente, pues se deberá de obrar la retirada de los medios con la ruptura tras el lance.
“Tras el fracaso de la latente, el agente se retirará del medio, rompiendo, mientras se lleva a cabo una oclusión dinámica radial a tercera, de ser preciso.”
Latente en oposición al zurdo:
En caso de paciente zurdo, la latente deberá ser preparada y obrada únicamente cuando se sepa que dicho opositor esté o vaya a estar a su tercera, antes o durante la preparación de la latente o durante su obra. En caso de preparar la latente sobre un zurdo que está adelante, sin pretensión de mutar a su tercera, se podrá generar el libramiento por torneo y envoltura de la hoja del zurdo, causado por la diversión de esta, sea consciente o inconsciente. Esto provocaría la oclusión estática del paciente zurdo contra el agente, durante el tránsito y acción del arma de este último.
Igualmente, cuando se prepare una latente sobre un zurdo con su rectitud a su primera, será notable el peligro de fracaso, causado por la oclusión estática de dicho zurdo contra el agente usuario de la latente.
“La latente contra el zurdo se preparará y obrará únicamente cuando se prevea el sostenimiento de su rectitud adelante o la mutación a su tercera.”
Copla de la latente:
Ha llegado el agente al hueco latente agrega y espera quieto y al paciente que no ve el suceso, tercera en línea sobre medio.
Latente de cruce, particularidades:
“La latente de cruce es la subvariante latente de la tercera variante de la línea en cruz, que adelanta la acción del arma al primer medio compás, que es de cruce.”
La latente de cruce tendrá lugar como una línea en cruz en tercera variante, en la que la hoja actúa con intención ejecutiva a tiempo del primer medio compás, que será de cruce, regular o de equino, sobre la transversal no hábil de acometida, con una extensión comedida, debiendo ser complementado con el segundo medio compás para garantizar la continuación de la obra.
La triangulación sobre el plano inferior, debido a la limitación anatómica del tirador, dictará que la latente de cruce deberá generar el tránsito por la transversal de acometida, con mayor ganancia de recta que desviación de recta. Esto dicta que el medio ideal de la latente de cruce queda reducido, en su distancia, respecto medio típico de una línea en cruz en tercera variante. Así mismo, la latente de cruce precisará un menor tránsito que la latente de avance, siendo más rápida en su acción.
“El medio ideal de la latente de cruce queda parcialmente reducido, en su distancia, del medio típico de una línea en cruz en tercera variante, siendo menor que el medio de una latente de avance.”
El primer medio compás de la latente de cruce, deberá llevar al pie del usuario a quedar orientado a centro de masas del opositor. Esto podrá ser asistido por la acción del pie en equino,
haciendo que el contacto prematuro con el firme, de la parte distal de los tarsos, genere un punto de torsión sobre el que rotará el pie, facilitando la orientación de este hacia el opositor. De esta manera, la vela de la tracción del lado hábil del tirador agente quedará orientada igualmente en sentido a su opositor, lo que posibilitará la retracción de tracción en dicha extremidad y, además, posibilita el desplazamiento del centro de masas del agente en sentido al paciente, sin generarse potencia de lesión alguna, dada la idoneidad de la organización anatómica. Así mismo, dicha organización asistirá a la ruptura del medio, haciéndola más ágil.
“La orientación de pie y vela de la tracción, del lado armado del agente durante el primer medio compás de la latente de cruce, facilitará el desplazamiento de las masas del agente en sentido y dirección a su paciente, asistiendo así al tumbado de cuerpo, necesario para la culminación de la latente de cruce, y a la ruptura del medio.”
Durante el primer medio compás de cruce, se actuará un tumbado de cuerpo, dependiente en su magnitud de la distancia del medio en que se esté obrando. Este tumbado de cuerpo asistirá, tanto a extender el extremo como a imponer fuerza sobre el arma opositora, pues por la configuración geométrica de la anatomía en la obra, el tumbado de cuerpo tiene lugar en el mismo sentido y dirección que el vector de la fuerza aplicada al arma agente, lo que magnifica el ángulo de ataque de las armas en el momento del éxito. No obstante, el torso deberá de reducirse a la severidad una vez concluido el segundo medio compás.
Adicionalmente, la latente de cruce genera la asistencia del torso a la fuerza agente impuesta sobre el arma paciente, pues por la configuración geométrica de la anatomía en la obra, el tumbado de cuerpo tiene lugar en el mismo sentido y dirección que el vector de la fuerza aplicada al arma agente, lo que magnifica el ángulo de ataque de las armas en el momento del éxito.
“En la latente de cruce se tumbará sutilmente el torso durante el primer medio compás de cruce transversal al no hábil.”
En la latente de cruce, justo tras el primer medio compás de cruce, el agente queda propincuo, tendiendo a quedar ligeramente de perfilado, teniendo su segmento superior notablemente paralelo al diámetro común. Esto amplía el extremo mientras está teniendo lugar la acción del arma, el encordado y la disposición, lo que aumenta notablemente el medio proporcional y la dimensión del medio proporcionado propio que se obtiene con la latente de cruce.
La jerarquía ejecutiva de la latente de cruce es la estándar de cualquier obra ejecutiva, siendo la hoja lo primero que actúa y los compases lo último. Sin embargo, en la latente, ese proceso tiene lugar al unísono, conservando la acción de la hoja la mayor importancia entre todas las acciones que se llevan a cabo.
“La latente de cruce genera el primer medio compás a tiempo de la acción de la hoja.”
El segundo medio compás de la latente de cruce, que tiene lugar tras el éxito o fracaso de la ejecutiva, podrá ser de dos tipos, dependientes de la adaptación necesaria de la plana e inercia del tirador al medio emergente del resultado.
En caso del éxito ejecutivo de la latente de cruce:
En caso del éxito ejecutivo de la latente de cruce, el segundo medio compás a obrar será aquel que lleve al diámetro raíz del pie no hábil, inicialmente atrasado, a su diámetro raíz justo sobre el diámetro raíz del pie hábil. Esto dejará la planta en línea, con una extensión
dependiente de la transversal de acometida implícita en el primer medio compás, y perfectamente orientada al centro de masas del opositor paciente.
Se ha de recordar que tras el lance de una frase de armas, con éxito o fracaso, el agente se deberá retirar del medio, pretendiendo concluir la frase de armas. Es por ello que, pese a ser notable el éxito ejecutivo en la latente de cruce, la configuración de planta que se ha de buscar tras ella habrá de ser la más óptima para extrañar, aumentando la eficiencia de la ruptura de medio.
En caso del fracaso ejecutivo de la latente de cruce, habrá dos opciones:
- Primera opción ante el fracaso de la latente de cruce:
El segundo medio compás a obrar se abortará, comenzando un siguiente compás de alcance extraño, permitiendo la ruptura del medio de la manera más rápida posible, teniendo en cuenta la configuración anatómica de agente y paciente, mientras se reduce el arma al recto y adelante.
Conforme se reduce el arma, se embeberá la rectitud, evitando que el paciente tenga potencia de cazar la mano agente. Idealmente se tumbará el cuerpo a tiempo del primer medio compás de alcance extraño, permitiendo compensar el desplazamiento de las masas del tirador en el extraño y el embebido de la rectitud.
- Segunda opción ante el fracaso de la latente de cruce:
El segundo medio compás será curvo y llevará a una planta en línea, que dará base a una guardia española erguida, que se podrá defender por medio de oclusiones dinámicas radiales, dado el medio resultante. Desde esta guardia y en este medio emergente, el tirador quedará con potencia de obrar, y a priori no herir, poseyendo posibilidad de romper el medio con libertad, de permitirlo el área.
Latente de avance, particularidades:
“La latente de avance es la subvariante latente de la tercera variante de la línea en cruz, que adelanta la acción del arma al primer medio compás, que es de avance.”
La latente de avance tendrá lugar como una línea en cruz en tercera variante, en la que la hoja actúa con intención ejecutiva a tiempo del primer medio compás, que será de avance, regular o de talo, sobre la transversal no hábil, pura o de acometida, con una extensión comedida, debiendo ser complementado con el segundo medio compás para garantizar la continuación de la obra.
La triangulación sobre el plano inferior, debido a la limitación anatómica del tirador, dictará que la latente de avance deberá generar el tránsito por la transversal pura, de acometida e incluso conservada, con una ganancia de recta que no tiene necesariamente que superar a la desviación de recta. Sin embargo esto tendrá que ser adaptado al medio, pues existe la posibilidad de que la latente de avance precise una notable ganancia de recta, en caso de que el paciente esté
extrañando a tiempo. Igualmente, es posible que el paciente esté generando ganancia de medio, lo que hará que la latente de avance pueda ser obrada con un tránsito transversal puro, e incluso conservado.
“El medio ideal de la latente de avance queda parcialmente reducido, en su distancia, del medio típico de una línea en cruz en tercera variante, siendo mayor que el medio de una latente de cruce.” El primer medio compás de avance transversal no hábil, de la latente de avance, podrá ser regular o de talo, dependiendo esto de dos cuestiones principales:
Talo cuando se precise notable extensión del compás:
- En la latente de avance, el primer medio compás de avance de talo tendrá lugar cuando se pretenda aumentar la extensión del compás, dado que actuar de talo la extremidad en el medio compás, aumenta notablemente la amplitud máxima de dicho compás, siempre que el centro de masas se desplace en el mismo sentido y tras el movimiento de la pierna que actúa de talo.
Talo cuando se obre sobre un medio dificultado:
- En la latente de avance, el primer medio compás de avance de talo tendrá lugar cuando se pretenda obrar sobre un medio dificultado, donde los compases sea complejos de llevar a cabo por la irregularidad del firme, siendo el compás de talo lo que hará adaptarse a la anatomía las alteraciones del terreno.
El primer medio compás de talo, deberá de quedar obrado de manera que posibilite un guiñado de cuerpo, pues este será potencialmente necesario para el éxito ejecutivo de la obra.
Será importante pretender que, tras el primer medio compás de avance, la línea del pie que ha actuado quede a 45º o cercana a ello, respecto a la posición pretendida del pie hábil, una vez este actúe, pues es eso lo que dará lugar a que la continuación de la obra esté sostenida por una planta final estable, que permita la retirada de los medios o el mantenimiento del equilibrio para, al terminar la latente, poder obrar con soltura las oclusiones dinámicas radiales faciliten el debate al usuario agente.
“El primer medio compás de avance de la latente de avance deberá asistir la creación de una planta final de medio recto.”
Durante la obra del primer medio compás de la latente de avance, se actuará un ligero guiñado de cuerpo, dependiente en su magnitud de la distancia del medio en que se esté obrando. Este guiñado de cuerpo generará un decrecimiento en la extensión del primer medio compás de avance transversal sobre el que se actúa, pues la masa del torso tenderá a retener el tránsito del pie no hábil que está actuando. Sin embargo, será crucial guiñar el cuerpo ligeramente para asegurar que el radio del extremo coincide con el radio ejecutivo, pues sin la guiñada, se dificultará y se deberá de actuar un tumbado de cuerpo, que haría perder el control de las masas al usuario. Adicionalmente, el guiñado del torso, en la latente de avance, genera la asistencia del torso a la fuerza agente impuesta sobre el arma paciente. No obstante, el torso deberá de reducirse al medio perfil una vez concluido el primer medio compás, preparando así el segundo medio compás y la potencia de obrar en continuación a la obra.
“La latente de avance genera el primer medio compás a tiempo de un guiñado de cuerpo y de la acción de la hoja.”
En la latente de avance, justo tras el primer medio compás de avance, el agente queda con el extremo remoto en el momento de la acción del arma y del atajo, lo que da como resultado un medio proporcional de menor amplitud comparado con el de la latente de cruce, lo que hace a la latente de avance menos eficiente que su obra hermana, teniendo en cuenta el modificador de movimiento del medio. No obstante, el ligero guiñado del torso puede disminuir la desventaja, permitiendo aumentar la propincuidad del extremo del agente, aumentando también la velocidad con la que se lleva a cabo la obra completa.
“En la latente de avance se guiñará sutilmente el torso durante el primer medio compás de avance transversal al no hábil.”
Adicionalmente, será durante ese primer medio compás que se tendrá que prever la posibilidad de obrar una oclusión dinámica radial a cuarta, ante la potencia de que el paciente pretenda, en causa libre, cazar la mano armada agente, al notar que entra en su medio proporcional.
“Durante el primer medio compás de la latente de avance, deberá estar prevista la obra de una oclusión dinámica radial a cuarta, por la posibilidad de que obre ejecutivamente el paciente.”
El segundo medio compás de la latente de avance, que tiene lugar tras el éxito o fracaso de la ejecutiva, podrá ser de dos tipos, dependientes de la adaptación necesaria de la plana e inercia del tirador al medio emergente del resultado.
En caso del éxito ejecutivo de la latente de avance:
El segundo medio compás a obrar será aquel que lleve al pie hábil, inicialmente adelantado, a quedar justo sobre el diámetro raíz del pie no hábil que quedará atrasado en su planta final. Esto dejará la planta en línea, con una extensión dependiente de la transversal de acometida implícita en el primer medio compás.
En caso del fracaso ejecutivo de la latente de avance:
El segundo medio compás a obrar será un medio compás curvo, que lleve al pie hábil inicialmente adelantado a generar una planta final transversal no hábil, con la bisectriz de planta sobre el diámetro común o aledaña a este, quedando el agente remoto, con la posibilidad de obrar para reducir el arma al diámetro común, mientras su torso queda fuera del medio proporcional del opositor paciente, durante el tiempo en que este está reaccionando a la latente de avance agente.
Adicionalmente, el medio compás curvo preparará la ruptura y retirada del medio, al quedar la bisectriz de planta notablemente paralela al diámetro común, se hará más eficiente el desplazamiento en ruptura del agente tras su fracaso, con un compás completo de alcance o cruce desde la planta no hábil final.
Bibliografía:
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MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús y PARRILLA SÁNCHEZ, Juan. Diálogos con el Maestro. Filosofía elemental de la Esgrima Láser y su implicación en la comprensión y el desarrollo de su técnica funcional. Volumen I. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2021. NRA: AELMM20220419001.
MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. Tratado general de la Esgrima Láser. Comprensión, práctica y aplicación de sus destrezas universales y específicas. Tomo I - Premisas técnicas y expresiones fundamentales de la Esgrima Láser, que usa el daito como causa instrumental ponderada y generalista. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2022. NRA: AELMM20220909001.
MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. Glosario general de la Esgrima Láser. Recopilación de términos y voces con particular significado y uso en el contexto esgrimístico. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2023. Número de Registro Académico: NRA: AELMM20230301001.

