LOS NIÑOS Y

LA ESGRIMA LÁSER

PERSPECTIVA PARTICULAR DE LA ACADEMIA DE

ESGRIMA LÁSER SOBRE LA INTEGRACIÓN DE

NIÑOS EN SU DISCIPLINA

Edición 1.1

ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER

D. Marcelino J. Miguel Castro: Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser - D. Jesús Manuel Vergara Jiménez: Analista de marketing y gestión comercial Apasionado de la historia y la ludología Aprendiz de la Academia de Esgrima Láser

Linares, 2024

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ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER - MAESTRO MARCELINO MIGUEL. 2024. © (TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS)

NRA: AELMM20241109003

LOS NIÑOS Y LA ESGRIMA LÁSER:

- Maestro, si bien durante mi formación académica he aprendido a valorar profundamente la sabiduría transmitida a través de sus enseñanzas, debo admitir que en este contexto literario me he vuelto un tanto crítico. He observado que la postura pragmática en esta conversación contrasta con la comprensión de los conceptos que estamos exponiendo. Asumiendo como cierto que el proceso de aprendizaje puede estar impulsado por la búsqueda de superación y logros, también es importante reconocer el valor intrínseco de la experiencia lúdica en sí misma. El mero hecho de desconectar del contexto rutinario y sumergirse en el juego de la Esgrima Láser proporciona una oportunidad invaluable para el disfrute y la exploración personal.

Algunas veces, nos enfocamos tanto en alcanzar metas y objetivos específicos que olvidamos el placer que proviene de simplemente estar presentes en el momento, absorbiéndonos en una actividad que nos apasiona. La Esgrima Láser, con su naturaleza dinámica y desafiante, ofrece un espacio donde podemos liberarnos de las preocupaciones diarias y sumergirnos en una experiencia gratificante y estimulante.

Además, la práctica de la Esgrima Láser como actividad lúdica no solo brinda un escape temporal del estrés y la monotonía, sino que también puede tener beneficios significativos para nuestra salud mental y emocional. El juego nos permite explorar nuestra creatividad, mejorar nuestra habilidad para resolver problemas y fortalecer nuestros lazos sociales a través de la camaradería y la oposición amistosa.

Por lo tanto, disfruto de ver cómo valoramos y fomentamos la actitud lúdica del individuo que se acerca a la Esgrima Láser con la simple intención de disfrutar del momento. Al reconocer y celebrar el placer inherente de la práctica, no solo cultivamos una mayor apreciación por el arte de la esgrima, sino que también nutrimos nuestra propia felicidad y bienestar en el proceso.

Cuando hablo de considerar la enseñanza de una disciplina marcial como la nuestra a individuos infantiles, me resulta crucial reconocer que están en una etapa de desarrollo donde su capacidad de comprensión y procesamiento de información es diferente a la de los adultos. Sin embargo, esto no significa que debamos subestimar su capacidad para asimilar conceptos más profundos a su propio ritmo y nivel de madurez.

En un supuesto caso de introducir a los niños en la Esgrima Láser, podría ser importante presentarles las bases de la disciplina de manera accesible y atractiva, centrándose en los aspectos más prácticos y lúdicos de la actividad. En lugar de abrumarlos con detalles que les podrían resultar tediosos o teorías que les serían complicadas, podríamos enfocarnos en enseñarles los fundamentos básicos, como la higiene postural, las acciones y obras más básicas, la importancia del respeto al arma y la disciplina en la labor marcial.

Al proporcionarles una comprensión sólida de los principios fundamentales de la Esgrima Láser de una manera divertida y práctica, les podríamos permitir experimentar el placer del aprendizaje y la exploración, sin necesariamente sentirse abrumados por la complejidad de la teoría. Esto les brindaría la oportunidad de desarrollar una conexión emocional con la disciplina, lo que aumentaría su motivación para seguir aprendiendo y mejorando.

Además, al enseñarles los conceptos básicos de la Esgrima Láser de manera accesible, les estaríamos proporcionando una base sólida sobre la cual podrían construir a medida que

creciesen y madurasen. Así, desarrollarían una mayor capacidad cognitiva y un entendimiento más profundo del mundo que les rodea, podrían asimilar gradualmente conceptos más complejos y teorías más profundas relacionadas con la disciplina.

En resumen, al enseñar una disciplina marcial como la Esgrima Láser a individuos infantiles, quizás podríamos adaptar el enfoque pedagógico para hacer que los conceptos fundamentales fuesen más accesibles y atractivos para su nivel de desarrollo. Al hacerlo, les brindaríamos la oportunidad de experimentar el placer del aprendizaje y la exploración, al tiempo que les proporcionaríamos una base sólida para su crecimiento y desarrollo continuo en la disciplina, a medida que avanzan en la vida.

Y para terminar esta intervención, algo más espontánea, le pido disculpas por el despropósito que supone poner en duda el sistema docente que usted ha implantado en la Academia, mostrando este interés o convencimiento de que no sólo es accesible a sujetos con una capacidad definida.

- Jesús, con honestidad creía que podía responderte de manera más directa en clase. No obstante creo útil y enriquecedor replicar tus palabras con la misma naturalidad con la que tú me has regalado las tuyas, y además, considero práctico hacerlo en negro sobre blanco. Esto dará lugar a una dinámica y fluida, en la que podemos hacer partícipe al lector de matices muy profundos del método docente de la Academia de Esgrima Láser, y de los motivos para que tenga al adulto como objetivo final.

En primer lugar te apunto que “Academia de Esgrima Láser” ha de ser escrito con mayúsculas. Esto tiene su justificación en el hecho de que es el nombre propio de una entidad, y por tanto, ha de tratarse como tal en el lenguaje escrito.

Así mismo ocurre con la Esgrima Láser propiamente dicha, pues esta es una variante única de la esgrima, y por tanto, ha de ser tratada como un ente particular, que también tiene su nombre propio.

“Esgrima Láser y Academia de Esgrima Láser han de ser escritos con mayúsculas, pues son nombres propios de una disciplina y de la entidad que la rige, respectivamente.”

A partir de aquí, he de decirte que considero, humildemente, que esta respuesta tuya es precipitada. Y digo esto por estar sustentada en la parcial comprensión de lo que yo te expongo, dado que no creo que hayas tenido en cuenta algunos de los matices que están implícitos en mis palabras. Es por ello que voy a analizar tu texto y darte justificaciones y argumentos sólidos por los que entender presta tu exposición. Sin embargo, hay un número considerable de ideas expuestas que indiscutiblemente comparto, y esas no las contestaré pues ya las considero acertadas.

El texto lo encabezas con:

“[...] debo admitir que en este contexto literario me he vuelto un tanto crítico. [...]”.

Esto es algo que me alegra, puesto que se está cumpliendo con el objetivo de este trabajo. En esencia debemos entender cada una de nuestras palabras como peldaños sobre los que otros se puedan apoyar para llevar su vista más allá. Por tanto, quedo contento con tu espíritu crítico, y además agradecido por ello, pues es motivo de que esté escribiendo este libro contigo.

No obstante, asegúrate siempre de que has ahondado suficiente en aquello a lo que replicas, pues es crucial que los interlocutores estén tratando sobre el mismo tema, manteniendo plena atención en los matices del discurso de aquel que tienen enfrente.

“Tanto en el asalto esgrimístico como en la dialéctica es fundamental prestar atención a la absoluta totalidad de la expresión de aquel a quien damos oposición, pues de los matices emerge la certeza en la previsión y comprensión de lo ocurrido.”

Más adelante comentas que:

“[...]He observado que la postura pragmática en esta conversación contrasta con la comprensión de los conceptos que estamos exponiendo. Asumiendo como cierto que el proceso de aprendizaje puede estar impulsado por la búsqueda de superación y logros, también es importante reconocer el valor intrínseco de la experiencia lúdica en sí misma.[...]”

Has de entender que, pese a resultar muy tajante en mi afirmación, es un hecho empírico y científico que la experiencia lúdica en sí misma se compone de la superación de logros, pues en caso de no verse, de vez en cuando, satisfechas las expectativas de éxito, no emerge diversión, sino frustración. Y es en esos éxitos donde radica el disfrute, ya sea por sentir el éxito o por sentir la incertidumbre ante una recompensa que llega de manera impredecible. Es por ello que los deportistas disfrutan de sus experiencias ganadoras y los ludópatas son presos de su irrefrenable deseo de probar suerte de nuevo, esperando que esta vez les llegue el premio que ansían para tener su dosis de dopamina. En ambos casos gracias al éxito o sus efectos colaterales.

“[...] Cuando hablo de considerar la enseñanza de una disciplina marcial como la nuestra a individuos infantiles, me resulta crucial reconocer que están en una etapa de desarrollo donde su capacidad de comprensión y procesamiento de información es diferente a la de los adultos. Sin embargo, esto no significa que debamos subestimar su capacidad para asimilar conceptos más profundos a su propio ritmo y nivel de madurez. [...]”

Por supuesto que los infantes son esponjas de información. Estoy empíricamente convencido de ello. No obstante, hacer mención a que “no debemos subestimar” puede dar a entender al lector que en algún momento lo hemos hecho. Claro está que no es así, ni tú ni yo menospreciamos la capacidad de aprendizaje de nuestros menores. Me consta que ambos sabemos bien de la facilidad con la que engullen información, en tu caso, por ser un orgulloso padre de dos criaturas, y en el mío, por poder decir orgulloso que mi experiencia docente supera ya las dos decenas de años.

El problema con el aprendizaje de los niños es muy concreto. En esencia, ellos adquieren información de manera veloz, sin embargo no tienen un volumen suficiente de esta para dar contexto a sus recuerdos, ideas y elucubraciones. Es por ello que la experiencia y el hecho de contrastar sus creencias es fundamental, pues solo así descubren la verdadera forma del mundo, al salir de la caverna platónica en la que su corta edad los mantiene cautivos.

“Los niños generalmente presentan una mayor facilidad para absorber información. Por contrapartida, disponen de una menor experiencia, lo que dificulta su capacidad para discriminar la naturaleza y el contexto de dicha información.”

Prosigues:

“[...]En un supuesto caso introducir a los niños en la Esgrima Láser, podría ser importante presentarles las bases de la disciplina de manera accesible y atractiva, centrándose en los aspectos más prácticos y lúdicos de la actividad.[...]”

Aquí te tengo que ser tajante, y decirte con rigor que los niños no se van a introducir en la Esgrima Láser por medio de la Academia de Esgrima Láser que lleva mi nombre. Esto tiene su fundamento en el principio de honestidad. Me explico:

Yo soy docente, como digo, desde hace muchos años. Sin embargo mi experiencia y mi conocimiento pedagógico están mayormente compuestos por la interacción con gente mayor de edad. Evidentemente he tenido contacto con niños, de los cuales tengo anécdotas que me acompañarán para siempre. No obstante, puedo afirmar con humildad que mi área de conocimiento está, sobre todo, centrada en el desarrollo del adulto. Siendo así, me resultaría profundamente deshonesto impartir clase a nuestros infantes sin ser un especialista en sus edades, pues considero que son igualmente merecedores del máximo rigor. Al fin y al cabo, es una cuestión de integridad en mi labor didáctica.

A continuación dices:

“[...] En lugar de abrumarlos con detalles que les podrían resultar tediosos o teorías que les serían complicadas, podríamos enfocarnos en enseñarles los fundamentos básicos, como la higiene postural, las acciones y obras más básicas, la importancia del respeto al arma y la disciplina en la labor marcial.[...]”

Aquí he de poner las cartas sobre la mesa, y decir con toda seguridad que todo esto que los niños pueden tardar años en aprender, lo aprende un adulto en un puñado de clases, siempre que esté correctamente guiado y posea el interés en ello. Esto se debe a que el proceso de aprendizaje de los pequeños ha de ser adaptado a su tolerancia al esfuerzo y a su gestión de la frustración. Por ende, por mucha capacidad que tengan de adquirir información, la información ha de llegar con cuentagotas, haciendo que la mayoría de lo realmente aprendido en clase sea producto de las charlas con el profesor, de las interacciones entre compañeros y otros eventos llamativos que sucedan, siendo esto mayor que lo aprendido en la disciplina por la que acuden.

“Los niños, sobre todo en sus primeros años, aprenden en clase más sobre las interacciones sociales que sobre la disciplina impartida.”

Siendo así, se hace profundamente ineficiente mantener a un alumno joven mucho tiempo, en ocasiones años, para que adquiera algunas destrezas elementales, quizás inconexas y poco sustanciales, vendiéndoles a los padres la idea de que lo que hacen en clase va a desarrollar su intelecto de manera excepcional.

El aprendizaje de un niño puede ser exageradamente veloz, sin embargo, para ello es necesario el interés del individuo, una resistencia notable a la frustración y que posea una disciplina férrea. Estas cosas creo que no son aquello de lo que hablas, pues he sido testigo, directo e indirecto, del sufrimiento de muchos menores al sacrificar su juego y relaciones sociales por horas de estudio delante de un piano, disfrazando la actividad de lúdica, cuando únicamente lo ven así los padres, que no están presentes, y el profesor de turno, que tiene un exagerado interés económico tras ello.

“La concepción de lúdico que tiene el adulto difiere notablemente de la del niño.”

Pese a la plasticidad neuronal de los niños, exponerlos a una disciplina en sus edades más tempranas no marca una diferencia notable con aquellos que comienzan algo más tarde, mas con mayor motivación. Es justo al revés a lo que parece intuitivo, pues cuando un joven acude a una actividad en la que por unos momentos deja de notar el disfrute, enseguida emerge una cierta aversión, que permanece en su memoria por muchos años, perjudicando cualquier acercamiento futuro a la actividad.

No obstante, he de dar fe que un acercamiento temprano sí puede marcar diferencias, mas ese acercamiento ha de ser finamente ajustado a las necesidades de cada uno de los sujetos, y además, los beneficios pueden desaparecer con la misma velocidad con la que aparecen, siendo esa misma neuroplasticidad la que juega en contra de la retención de los conocimientos.

“Los niños presentan una notable neuroplasticidad, y eso juega a favor tanto de adquirir información como de sustituirla o suprimirla por otros intereses.”

Ahora voy a lanzar en estas líneas unas frases que pueden resultar duras, y sin embargo, son producto de mi estudio de la historia de la psicopedagogía, así como del análisis de lo experimentado en mis años de docencia en distintas áreas:

Históricamente, cuando los niños se han esforzado y han invertido su tiempo en disciplinas marciales y/o artes marciales adultas, adaptadas o no, ha sido por tres principales motivos, habiendo excepciones a esto:

- Por interés económico de los “instructores” que precisan de rellenar horas en sus aulas, y para ello abrirán su disciplinas a otros públicos, entre ellos, los niños, publicitando falazmente unas virtudes de la disciplina que no están realmente presentes, únicamente para obtener rédito económico o prestigio profesional.

- Por ortodoxia religiosa, justificando el hecho de que algunos niños y jóvenes se formen en ciertas disciplinas, para cumplir con el mandato de alguna deidad, autoridad religiosa o precepto que les acerque a sus virtudes místicas por medio del sacrificio.

- Por interés de los padres, que podrá tener origen en que sus hijos se formen en aquello que ellos desconocen, o por que pretenden convertir al pequeño doliente en una imagen de lo que ellos pretendieron ser, o fueron.

De cualquier otro modo, fuera de la actividad estrictamente escolar (y quedaría abierto a debate), no hay justificación alguna para retirar ni un solo segundo del juego espontáneo y genuino que los propios niños inventan, solos o en compañía, pues este sí es realmente un ejercicio verdaderamente funcional y adaptado a su conocimiento, estado de forma física y necesidades para su relación con el entorno natural. No obstante, cabe señalar que los niños están programados para desarrollarse de manera natural para poder desenvolverse en un contexto arcaico, donde no existe tecnología ni una civilización tan profunda y compleja como la presente. Por ende, siempre habremos de guiar a nuestros pequeños para elevar su cultura general, y hacerles aptos para su relación con el contexto cívico moderno. Es por ello que, de una manera u otra ha de existir una formación básica y elemental, que sea cursada por, al menos, una mayoría. Sin embargo, entre esa formación elemental, no está la labor marcial seria, pues pese a ser interesante, hay que reconocer que más útil es conocer con profundidad aspectos

más básicos de las lenguas, matemáticas y otros conceptos, que tendrán una mayor utilidad para el día a día, y que a posteriori también aportarán base para entender la marcialidad.

“El juego natural y genuino de los niños resulta eficiente para su preparación y acondicionamiento al medio natural y social elemental.”

Por otro lado he de decir, que el hecho de que yo no entienda como funcional el ejercicio docente marcial con niños, no quiere decir que no haya otro profesional que haga de esa empresa una verdadera disciplina. Con esto quiero decir que, la Academia de Esgrima Láser del Maestro Marcelino Miguel, de momento, no acogerá a menores en su seno. Sin embargo, el día en que otros diestros laserinos y Furasshu consigan acceder a la maestría, podrán abrir sus propias Academias, y por supuesto, tendrán absoluta libertad de cátedra, siempre que hagan su papel con rigor. Estoy seguro de que existirán Dekirus que serán capaces y estarán formados para cumplir un rol docente plenamente funcional y eficiente con individuos menores de edad.

Prosigues con:

“[...] Al proporcionarles una comprensión sólida de los principios fundamentales de la Esgrima Láser de una manera divertida y práctica, les podríamos permitir experimentar el placer del aprendizaje y la exploración, sin necesariamente sentirse abrumados por la complejidad de la teoría. [...]”

Aquí empezaré por una sentencia que resume de manera eficiente lo que a continuación te voy a expresar:

“Sin la teoría, no existe aprendizaje, sino mera imitación.”

En esencia, esta frase hace referencia a que la técnica tiene dos dimensiones distintas. La primera de ellas es la teoría, donde las ideas existen sin manifestación física, y por ende, sin necesariamente tener certeza de su aplicación. Por otro lado, encontramos la dimensión de la práctica, donde esa teoría se manifiesta en el plano físico, llevando a lo material aquello que únicamente existía en la abstracción de nuestra mente.

TEORÍA. [Theory]: 1. Conjunto de ideas que existen en un espacio que no se manifiesta en el plano físico. 2. Dimensión de la técnica que existe y se desarrolla en las ideas. 3. Conjunto organizado de ideas que explican un fenómeno, deducidas a partir de la observación, la experiencia o el razonamiento lógico.

PRÁCTICA. [Practice]: 1. Ejercicio que pretende el aprendizaje. 2. Aplicación particular de una idea, doctrina o teoría. 3. Conjunto de ideas que existen en un espacio que se manifiesta en el plano físico. 4. Dimensión de la técnica que existe y se desarrolla en los actos. 5. Ejercicio repetido de una acción para la adquisición, integración y perfeccionamiento de esta.

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. Glosario general de la Esgrima Láser. Recopilación de términos y voces con particular significado y uso en el contexto esgrimístico. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2023. NRA: AELMM20230301001.

Siendo así, la teoría sin la práctica, o viceversa, no existe como tal, pues tan solo serían conceptos aislados que no pueden ser adaptados por no entenderse ni su origen, ni su justificación, ni su función, ni su aplicación.

Por ende, un niño ha de aprender aquello que pueda explicar, aquello que pueda comprender y aquello que pueda practicar. En caso de asilar la práctica, reduciendo la teoría que la justifica, para hacer más sencilla la disciplina, daría como producto una pronta corrupción de los principios filosóficos y marciales en los que se sustenta la disciplina.

Esto no es algo que yo prevea desde mi perspectiva única, sino que se ha visto, se ve y se verá, en artes marciales, que han caído en la incapacidad de aplicarse en combate, en la deportivización y/o en la banalización de manera rápida, al adaptarse por medio de la amputación de la parte teórica y/o filosófica que las justificaban. Ahora, todas ellas poseen vestigios de lo que fueron, como saludos y cierta ritualística, que en los días que corren son puro protocolo vacío, carente de valor, por ser meras expresiones estéticas, sin estar sostenidas en filosofías maduras.

Y puede parecer que esto no tiene nada que ver con los niños, sin embargo está directamente conectado. Dicha conexión emerge de que, al adaptar las disciplinas y hacerlas asequibles para los nuevos llegados, todos aquellos que no tienen tiempo de profundizar se llevan una imagen sesgada, que al final es la que se expande y que queda en la memoria de los profanos, por ser la más superficial y rápida de contar. Además, la versión reducida sobrevive llena de mitos, de falacias y de leyendas, que únicamente enturbian la figura de algo que era noble y, por expandirse, murió.

“La adaptación de los contenidos de una disciplina, para acercarla a un público distinto a su original objetivo, representa la muerte de la autenticidad, al diluirse la función en la mediocridad.”

Más tarde, en ese mismo párrafo, apuntas:

“[...] Esto les brindaría la oportunidad de desarrollar una conexión emocional con la disciplina, lo que aumentaría su motivación para seguir aprendiendo y mejorando. [...]”

Aquí he de matizar, pese a entender que tus palabras son ciertas, pues la oportunidad de la que hablas existe. Sin embargo, hemos de recordar que el vínculo emocional con algo se produce, entre otros, por el esfuerzo dedicado a ello, y por otro lado, por el conocimiento que se posee sobre el tema.

“Para amar tan solo hay que conocer.”

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús y PARRILLA SÁNCHEZ, Juan. Diálogos con el Maestro. Volumen I. Filosofía elemental de la Esgrima Láser y su implicación en la comprensión y el desarrollo de su técnica funcional. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2021. NRA: AELMM20220419001. (Pag. 12)

Si hacías referencia a los niños, estos no se apegan por medio del esfuerzo, pues tienen aún poca tolerancia a él. Por tanto, si pretendemos que se focalicen en su actividad, tienden a generar hartazgo con facilidad. Por supuesto, habrá excepciones a esto, como no podría ser de otra manera.

Por otro lado, si los contenidos se adaptan, el conocimiento que se posee sobre la disciplina en cuestión es menor, y con ello se genera una menor tendencia a amar lo que se practica.

Los resultados del contacto de niños con disciplinas adaptadas tiende a ser breve, esporádico y puntual, siendo muy escaso el número de individuos que se mantienen en el camino,

precisamente porque son excepciones que han superado el tedio de los primeros acercamientos, y han empezado a disfrutar cuando la disciplina dejó de estar adaptada.

Ejemplo de esto son los clubes de artes marciales, en nuestro presente. En ellos hay un puñado de alumnos maduros, y un siempre notable número de niños que acuden a clases de la disciplina. Sin embargo, según tu hipótesis debería de haber muchos alumnos maduros, habiéndose enamorado de la disciplina y sus valores gracias a ese acercamiento sencillo que propondrías. La realidad es que no es así, siendo un porcentaje mínimo del alumnado los que siguen en la senda.

Sin embargo, en las disciplinas marciales más adultas, complejas y exigentes, el porcentaje de individuos que se acercan y se mantienen es notablemente superior. Eso sí, el número general es más restringido, pues ya se ha de demostrar interés genuino en una edad adulta para dar el paso y comenzar con un camino que no es sencillo.

“A mayor exigencia, mayor valor se le atribuye a los logros.”

Continúas:

“[...] Además, al enseñarles los conceptos básicos de la Esgrima Láser de manera accesible, les estaríamos proporcionando una base sólida sobre la cual podrían construir a medida que creciesen y madurasen. Así, desarrollarían una mayor capacidad cognitiva y un entendimiento más profundo del mundo que les rodea, podrían asimilar gradualmente conceptos más complejos y teorías más profundas relacionadas con la disciplina. [...]”

Tal y como ya te apunto, esta hipótesis es lógica y verosímil, sin embargo, en la práctica, los eventos no tienen lugar de esta manera, haciendo que nuestros pequeños pasen un rato en clase que podrían aprovechar de una manera más funcional relacionándose entre ellos y con adultos en actividades cotidianas. Cosas que resultan notablemente más generales y funcionales para su formación elemental.

“[...] En resumen, al enseñar una disciplina marcial como la Esgrima Láser a individuos infantiles, quizás podríamos adaptar el enfoque pedagógico para hacer que los conceptos fundamentales fuesen más accesibles y atractivos para su nivel de desarrollo. Al hacerlo, les brindaríamos la oportunidad de experimentar el placer del aprendizaje y la exploración, al tiempo que les proporcionaríamos una base sólida para su crecimiento y desarrollo continuo en la disciplina, a medida que avanzan en la vida. [...]”

Aplaudo tu resumen, y sobre todo, tu interés por aportar una perspectiva distinta. Eso es algo fundamental.

Haces mención a que podríamos adaptar el enfoque pedagógico, para organizar los contenidos elementales al nivel de los niños. Esto creo que sería posible. Sin embargo, en base a mi experiencia, te he de decir que diseñar un sistema didáctico, y adaptar los contenidos, puede ser un trabajo descomunal, que si se pretende hacer de manera rigurosa, honesta y coherente, puede llevar meses e incluso años. Es por ello que tengo que decir que dicha adaptación se podría hacer, únicamente si se tuviese la seguridad de que el esfuerzo merecería la pena, por tener asegurado el éxito sobre la formación de los infantes.

Siendo así, yo considero que si un padre pretende que su hijo se forme en la disciplina de la Esgrima Láser, lo ideal es que sea él quien se forme como esgrimista laserino, aprendiendo y creciendo, navegando las dificultades del tedio, para alcanzar a ser un padre íntegro y honesto.

Y una vez él esté enamorado del arma láser y del conocimiento… Dedique el tiempo con su retoño a hablarle de Sócrates, el Maestro.

De Platón y Aristóteles, del arte y de la ciencia, de las matemáticas y la medicina, de lo inerte, de la vida, también de la belleza y de la fortaleza, del sudor y su rutina…

Dándole la mano al hijo que dió sentido a su vida. Enseñándole los números y en papel también las letras.

Buscando ángulos en lo árboles, volúmenes en las piedras. Viendo el conflicto entre predadores y depredados en las dehesas. Mirando con atención el mundo con miradas heterogéneas. Fijándose en las estrellas del negro cielo de la sierra.

Pues será ahí donde el niño, viviendo la naturaleza hijo de un hombre íntegro, alcanzará la grandeza. — ———

BLIBLIOGRAFÍA

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. El Libro del Karui. Academia de Esgrima Láser. Laser Fencing Academy. Guía técnica. Glosario específico y común. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2019. Edición 2.00. NRA: AELMM20220813001

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. El Libro del Furasshu. Compendio esgrimístico, técnico, filosófico y tipológico de los aspectos particulares de la Esgrima Láser, sus armas y sus practicantes. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2020. Edición 1.0. Depósito legal J 118-2020. NRA: AELMM20220614001.

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús y ARAQUE MEDIANO, Javier. Diálogos con el Maestro. Volumen II. Filosofía de la instrucción, conocimiento y ejercicio de las armas. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2024. NRA: AELMM20230128001.

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. Tratado General de la Esgrima Láser. Comprensión, práctica y aplicación de sus destrezas universales y específicas. Tomo I - Premisas técnicas y expresiones fundamentales de la Esgrima Láser, que usa el daito como causa instrumental ponderada y generalista. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2022. NRA: AELMM20220909001.

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. Tratado General de la Esgrima Láser. Comprensión, práctica y aplicación de sus destrezas universales y específicas. Tomo II - Conceptos técnicos y expresiones adicionales de la Esgrima Láser, centrados en el daito como causa instrumental. Linares: Academia de Esgrima Láser, Por editar. NRA: AELMM20220909001.

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. Glosario general de la Esgrima Láser. Recopilación de términos y voces con particular significado y uso en el contexto esgrimístico. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2024. Número de Registro Académico: NRA: AELMM20230301001.

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús (2023). Guía elemental de la geometría. Conceptos geométricos elementales para el análisis y estudio del asalto y sus medios. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2023. Número de Registro Académico: AELMM20231123001.

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús (2024). Compás de Zenón - Compás con participio, de intercambio lateral, simple o compuesto. Academia de Esgrima Láser. NRA:AELMM20240605001.

MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús (2024). Compás de Euclides - Pseudocompás con participio, de intercambio lateral, simple o compuesto. Academia de Esgrima Láser. NRA:AELMM20240605001.