SESGOS DE LA
PERCEPCIÓN DEL
RIESGO
CONDICIONANTES DE LA COGNICIÓN QUE DIFICULTAN LA ESTIMACIÓN DE LOS MEDIOS Y LOS ACONTECIMIENTOS EMERGENTES DE ELLOS
EDICIÓN 1.1
ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER
D. Marcelino J. Miguel Castro: Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser
Linares, 2025
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ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER - MAESTRO MARCELINO MIGUEL. 2025. © (TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS)
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Sesgos psicológicos, generalidades:
SESGO. [Bias]: Condicionamiento concreto que existe en un individuo que queda limitado por ello en su potencia.
El sesgo es una desviación sistemática de un estado de neutralidad en el juicio o en la percepción. Opera como un filtro que deforma la información antes de que esta sea procesada por la consciencia. Este filtro, lejos de ser un error aleatorio, resulta ser un mecanismo intrínseco a la perspectiva del observador. La propia condición de ser un ente particular, con una experiencia y una historia únicas, genera una predisposición en la forma de interpretar el universo.
“Todo ente queda obligadamente sesgado por la imposibilidad de conocer todo.”
La función del sesgo es, en esencia, una forma de optimización. Reduce la complejidad del entorno a un modelo manejable, simplificando la toma de decisiones. Así mismo, la existencia de sesgos es la causa de que la percepción sea una facultad inherentemente subjetiva, una aproximación a la realidad tangible y nunca una réplica exacta de ella.
Sesgos cognitivos:
SESGO COGNITIVO. [Cognitive bias]: Manera en la que la percepción y el proceso de la información condicionan las conclusiones extraídas de unos datos o información.
El sesgo cognitivo es una manifestación particular del sesgo general, localizada en los procesos de la mente. Es un patrón de desviación en el juicio, mediante el cual las inferencias sobre otros entes y situaciones se extraen de una forma ilógica. Estos sesgos son el resultado de la tendencia del cerebro a utilizar heurísticas o simplificaciones mentales para procesar la información de manera eficiente.
HEURÍSTICA. [Heuristics]: 1. Disciplina que estudia el descubrimiento y la metodología para que emerja. 2. Técnica para encontrar y/o concebir la solución de un problema mediante la inducción y/o metodología no rigurosas.
Estas reducciones y simplificaciones, aunque funcionales en contextos de baja complejidad o cuando se requiere una respuesta inmediata, generan errores sistemáticos en situaciones que demandan un análisis riguroso y profundo.
De esta manera, el sesgo cognitivo lleva a que una “doxa”, u opinión, sea sostenida con la fuerza y la apariencia de un “episteme”, entendido como conocimiento veraz, creando una disonancia entre la creencia del sujeto y la estructura del medio.
DOXA. [Doxa]: 1. Perspectiva particular, sujeta a los limitantes del individuo. 2. Término griego que significa "opinión" o "creencia común", en contraste con "episteme" (conocimiento científico o verdadero). 3. Sinónimo de opinión. 4. Síntesis provisional.
EPISTEME. [Episteme]: 1. Perspectiva universal, libre de los limitantes del individuo. 2. Sinónimo de conocimiento veraz. 3. Conocimiento teórico o científico que busca comprender los fundamentos y verdades universales de un tema, basado en la razón y la evidencia. 4. Término griego que se refiere al conocimiento verdadero, científico o bien fundamentado, en oposición a la mera opinión (doxa). 5. Síntesis final, que no puede tener antítesis.
Sesgos de la percepción del riesgo:
SESGOS DE LA PERCEPCIÓN DEL RIESGO. [Risk perception bias]: Conjunto de cinco sesgos que tenderán a estar presentes en todo individuo que esté inmerso en el conflicto de manera recurrente, alterando la percepción del riesgo implícito.
Los sesgos de la percepción del riesgo son un subconjunto de los sesgos cognitivos, especializados en la evaluación de la amenaza y el peligro. Su función es gestionar la tensión intencional y la ansiedad que emergen de la exposición a un entorno de oposición. Estos mecanismos permiten al individuo operar bajo presión, lo cual no implica que lo haga de manera eficiente.
Los cinco sesgos fundamentales en este ámbito son: el sesgo de normalidad, el sesgo de confirmación, el sesgo de confianza, el sesgo de disponibilidad y el sesgo de inversión.
Cada uno de estos sesgos altera un aspecto particular del juicio: la percepción de la estabilidad, la interpretación de la evidencia, la evaluación de la propia capacidad, la ponderación de la información reciente y la justificación del esfuerzo pretérito, respectivamente.
El efecto combinado de estos sesgos genera un desajuste crítico entre el riesgo real, cuantificable a través del análisis de los factores ambientales, instrumentales y humanos, y el riesgo percibido, que es una construcción subjetiva.
Métodos generales de evitar los sesgos:
La mitigación de los sesgos, tanto en la vida cotidiana como en el asalto, no se basa en la supresión, sino en la consciencia de su existencia y la metodología para mitigar sus efectos.
La primera condición es el desarrollo de la humildad, permitiendo la aceptación de que la propia percepción es, por naturaleza, incompleta y susceptible de error. La metacognición es la herramienta fundamental, pues permite al individuo observar sus propios procesos de pensamiento como si fuesen un objeto de estudio.
Desde esta base, se aplican principios de rigor lógico. Se debe practicar una disciplina de duda activa, cuestionando sistemáticamente las propias conclusiones. Es imperativo buscar de forma deliberada la antítesis a la propia tesis; es decir, buscar activamente la información que contradiga las hipótesis iniciales para combatir el sesgo de confirmación.
En el contexto del conflicto, la solución reside en la doctrina y el entrenamiento. Un sistema de análisis estructurado, como los principios de la Destreza Laserina, proporciona un marco externo y objetivo que contrarresta las desviaciones del juicio individual. El entrenamiento constante en escenarios diversos diluye la viveza de una única experiencia, atenuando el sesgo de disponibilidad. La reflexión sobre los fracasos propios y ajenos, por dolorosa que sea, es el antídoto contra el sesgo de confianza.
“La primera victoria del Furasshu ha de ser sobre los engaños de su propia mente.”
Sesgo de normalidad:
SESGO DE NORMALIDAD. [Normalcy bias]: Subestima de las amenazas por familiaridad. Esto quiere decir que se tenderá a disminuir el peligro implícito en ciertos medios por el hecho de estar acostumbrado a estar en ellos. Esto tenderá a estar conectado con el efecto de mera exposición. La forma de combatir este sesgo es cuestionarse activamente la seguridad de una situación, sin importar lo familiar que sea. Este sesgo pertenece a los cinco sesgos de la percepción del riesgo.
El sesgo de normalidad es la tendencia cognitiva a subestimar la probabilidad y el impacto de una amenaza no experimentada previamente, debido a la creencia implícita de que las condiciones presentes y familiares se mantendrán estables. Este sesgo se manifiesta como una latencia en la respuesta o una reacción inadecuada ante un evento disruptivo.
Explicación de la definición:
El sesgo de normalidad es un mecanismo cognitivo de optimización que opera sobre una base de datos empírica: la experiencia del individuo. La mente, en su función de prever y economizar energía, construye un modelo de la realidad basado en los eventos recurrentes. Este modelo define un estado de "normalidad" operativa.
NORMALIDAD. [Normality]: 1. Estado en que las circunstancias observadas se circunscriben a lo anteriormente percibido o esperado. 2. Circunstancia, característica o estado de un ente, proceso o situación que coincide, se ajusta o es percibido como conforme a los parámetros establecidos, esperados o recurrentes en un contexto dado, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo.
Cuando un estímulo anómalo, que contradice el modelo establecido, es percibido, la primera fase del procesamiento cognitivo tiende a interpretar dicho estímulo como una variación menor dentro de la normalidad, en lugar de como una señal de un cambio de paradigma. Esta inercia en la actualización del modelo predictivo genera una latencia. La latencia, en este caso, es el intervalo temporal entre la detección del estímulo y la aceptación de su verdadera naturaleza disruptiva.
La magnitud de este sesgo es directamente proporcional a la frecuencia y duración de la exposición a un entorno estable, y es reforzada por el “efecto de mera exposición”, que dicta que la familiaridad incrementa la sensación de seguridad.
EFECTO DE MERA EXPOSICIÓN. [Mere exposure effect]: Aumento de la tolerancia y/o el agrado por un estímulo en base a la exposición a él.
Aplicación a la relación cotidiana con el entorno:
En la vida cotidiana, el sesgo de normalidad se manifiesta en la asunción de que las rutinas diarias carecen de potencial de alteración. Un sujeto que obra con el mismo conjunto de acciones cada día tiende a reducir su atención sobre el entorno, operando en base a un modelo
memorizado. La aparición de un obstáculo imprevisto encuentra una resistencia inicial a ser procesado como una amenaza real, lo que retrasa una respuesta acorde a la adaptación al cambio necesaria.
De igual manera, en contextos sociales o económicos, se observa una tendencia a ignorar los indicadores iniciales de una crisis, bajo la premisa de que las cosas han sido así anteriormente. La disrupción del sistema es desestimada hasta que su manifestación es tan evidente que el tiempo para una respuesta eficiente ha concluido.
Aplicación a la alteración de la percepción del peligro:
El sesgo de normalidad es uno de los cinco pilares que alteran la percepción del peligro. Reduce la magnitud percibida de una amenaza real al filtrarla a través de la experiencia parcial previa de ausencia de amenaza.
“Un entorno que ha sido seguro en el pasado se presume seguro en el presente, sin una reevaluación constante de los factores intervinientes.”
Este sesgo genera una disonancia entre la realidad tangible del medio y la imagen del medio que construye el individuo. La consecuencia directa es una extensión del tiempo de reacción, lo que en el asalto concede la iniciativa y la propiedad del medio al opositor que actúa sobre la anomalía.
El entrenamiento del Furasshu no se centra únicamente en la adquisición de repertorio idiomático, sino en la deconstrucción activa de estos sesgos cognitivos. Se cultiva la disciplina de cuestionar la normalidad, de realizar un análisis táctico constante y de asumir que la estabilidad es la excepción, no la regla.
Aplicación eristológica y en asalto:
En el contexto general del conflicto, en concreto del asalto, el sesgo de normalidad es una vulnerabilidad táctica fundamental. Esto es así pues un tirador puede ser condicionado por el pulso o la cadencia de obra de su opositor. Si un opositor mantiene un patrón de obra o una serie de acciones recurrentes, el agente tenderá a construir un modelo predictivo basado en la normalidad aparente.
El opositor con mayor conocimiento y consciencia situacional puede explotar este sesgo. Puede establecer deliberadamente un patrón de acciones, como obra, para luego romperlo con una obra en el indes, que será el justo momento en que la respuesta del agente está automatizada y condicionada por el patrón previo.
Siendo así, existen obras y formas de organizar el medio que resultan herramientas que se sostienen en la explotación del sesgo de normalidad del paciente. El agente presenta una faz reconocible, para luego actuar una obra distinta, aprovechando la latencia en la reorientación del foco intencional del opositor.
“El guerrero en general, el Furasshu en particular, entiende que la normalidad es la hipótesis, no la conclusión.”
Metodología para la minimización o compensación del sesgo de normalidad:
La minimización del sesgo de normalidad se fundamenta en la institucionalización de la duda metódica como un protocolo operativo constante.
El tirador debe cultivar la disciplina de tratar cada instante y cada medio emergente como un sistema nuevo, sujeto a un análisis táctico riguroso, independiente de la experiencia pretérita en contextos aparentemente similares. Esto implica la aplicación de un escrutinio sistemático de los factores ambientales, instrumentales y humanos, asumiendo que la estabilidad es una condición transitoria y no una propiedad inherente del medio.
Este procedimiento exige una transición desde un modelo de confianza pasiva en la experiencia hacia un estado de consciencia situacional proactiva.
La mente del Diestro no descansa, ni debe descansar en la sensación o doxa de que nada ha cambiado, sino que opera bajo la hipótesis de que algo puede haber cambiado, buscando activamente datos que puedan falsificar la presunción de continuidad, pese a no tener atisbos notables de que existan modificaciones del medio aparente.
“La seguridad operacional eficiente no reside en la familiaridad con el entorno, sino en la capacidad de detectar la anomalía en su fase latente.”
Sesgo de confirmación:
SESGO DE CONFIRMACIÓN. [Confirmation bias]: Eliminación subconsciente de conceptos que se enfrenten a la concepción presente. Esto quiere decir que un individuo tenderá a entender una situación en base a la forma que le sea más cómoda de concebir, soliendo ser esta aquella en la que un concepto nuevo quedará apartado del interés cuando resulte opuesto a la perspectiva que se tiene en el momento. La forma de combatir este sesgo es reflexionar racionalmente, buscando activamente otras perspectivas que puedan complementar la información poseída, antes de tomar una decisión. Este sesgo pertenece a los cinco sesgos de la percepción del riesgo.
El sesgo de confirmación es la tendencia cognitiva a buscar, interpretar, favorecer y recordar información de manera que confirme o apoye las creencias o hipótesis preexistentes del individuo. Este proceso implica la devaluación o el descarte activo de la evidencia contradictoria.
Explicación de la definición:
El sesgo de confirmación opera como un filtro selectivo sobre la percepción y la cognición. Su función es reducir la disonancia cognitiva, que es la tensión interna que surge al mantener simultáneamente dos o más creencias o valores contradictorios. La mente, de manera subconsciente, pretende adaptar la experiencia previa al marco presente, buscando la coherencia interna, y por ende, prioriza la información que refuerza su modelo existente de la realidad.
DISONANCIA COGNITIVA. [Cognitive dissonance]: Condición psicológica producida por la diferencia entre lo percibido y lo entendido.
Este mecanismo afecta a todas las etapas del procesamiento de la información:
- Búsqueda: Se tiende a buscar fuentes que refuercen la doxa personal.
- Interpretación: La información ambigua se interpreta de manera que apoye las creencias previas.
- Memoria: Se recuerdan con mayor facilidad los datos que confirman las hipótesis propias, mientras que los datos contradictorios se olvidan o se minimizan.
El sesgo de confirmación, por tanto, consolida las creencias existentes y dificulta el acceso a una comprensión más completa o al episteme.
Aplicación a la relación cotidiana con el entorno:
En el ámbito cotidiano, este sesgo es omnipresente. En un debate de cualquier naturaleza, en especial verbal, los individuos tienden a sentir cercanía o afinidad únicamente con las expresiones y comunicaciones que se alinean con su perspectiva, interpretando los mismos hechos de formas diametralmente opuestas. Las pruebas que contradicen su postura son descartadas como falacias, mientras que las que la apoyan son aceptadas sin un análisis crítico profundo.
En las relaciones interpersonales, un sujeto que ha formado un juicio previo sobre otro interpretará las acciones de este último a través del filtro de dicho juicio. Una acción neutra podrá ser vista como una confirmación de la hostilidad o de la amabilidad previamente supuesta. Esto solidifica los prejuicios y dificulta la revisión de las relaciones.
Es por ello que gana valor la primera impresión ofrecida por un agente a su paciente, en cualquier ámbito posible, pues todo lo que acontezca tras dicho contacto inicial será percibido en base al condicionamiento establecido por los prejuicios generados.
Aplicación a la alteración de la percepción del peligro:
El sesgo de confirmación es un factor crítico en la percepción del riesgo. Un individuo que ha concluido que una situación es segura, buscará activamente indicios que validen esa conclusión e ignorará las señales de advertencia. Un tirador que considera a su opositor técnicamente inferior, interpretará la “prótasis” de una obra inductiva acertada como un error torpe, confirmando su evaluación inicial y exponiéndose al éxito una segunda intención, como “apódasis”.
PRÓTASIS. [Protasis]: 1. Parte inicial de un enunciado condicional que expone la condición de la que depende la realización de la consecuencia, conocida como apódasis. 2. Fase inicial inductiva de una obra esgrimística agente que dependa de la reacción paciente.
APÓDASIS. [Apodosis]: 1. Parte final de un enunciado condicional que expresa la consecuencia o resultado que depende de la condición establecida en la prótasis. 2. Fase final efectiva de una obra esgrimística agente sostenida en la reacción paciente.
“El sesgo de confirmación no nos muestra el universo como es, sino como esperamos que sea.”
Este sesgo crea una falsa sensación de control, fundamentada en un bucle de autovalidación. El peligro real no es percibido porque no encaja en el modelo mental del observador. La amenaza se hace tangible únicamente cuando el fracaso es ya inevitable, momento en el cual la actualización del modelo resulta tardía.
Aplicación eristológica y en asalto:
En la eristología, el sesgo de confirmación es una vulnerabilidad y, a su vez, una herramienta. Como vulnerabilidad, encadena al tirador a su propio estilo y a sus prejuicios sobre el opositor, haciéndolo predecible.
Como herramienta, permite al tirador ilustrado manipular la percepción de su oponente. El agente, al identificar la doxa del paciente sobre su propia obra, puede presentar una faz que confirme dicha creencia. Al obrar inicialmente de manera alejada de la intención genuina, el agente induce o evoca al paciente a lo que dicho agente pretende, basado en la confirmación de su expectativa.
La formación del Furasshu se fundamenta en la superación de este sesgo. Mediante la erudición y el estudio de una amplia bibliografía de estilos y doctrinas, y a través de la humildad de aceptar que la primera impresión es una hipótesis sujeta a refutación, el Diestro aprende a tratar de observar sin juicio previo, a procurar analizar los datos tal como se presentan y a tender a adaptar su obra a la realidad tangible del asalto.
"El justiciero ve lo que espera; el guerrero, lo que acontece."
Metodología para la minimización o compensación del sesgo de confirmación:
La compensación del sesgo de confirmación requiere la aplicación rigurosa del método dialéctico al propio proceso de pensamiento. Para ello, el agente debe evitar la búsqueda de la verosimilitud de su tesis inicial y, en su lugar, procurar la construcción de la antítesis más sólida posible.
Esto se materializa en la búsqueda activa y deliberada de datos e interpretaciones que contradigan la propia perspectiva, atribuyéndoles, conforme al principio de caridad, la máxima validez potencial para someter la hipótesis propia a un escrutinio severo.
Este proceso transforma la cognición en un ejercicio eristológico interno, que tendrá como objetivo la obtención de una síntesis más robusta y cercana al episteme, alejada de la creencia inicial. Para ello se han de establecer protocolos de análisis que exijan la formulación explícita de hipótesis alternativas y la ponderación ecuánime de la evidencia, a favor y en contra de cada una.
“La mente debe ser entrenada para valorar la información contradictoria como un recurso invaluable para la depuración del error.”
Sesgo de confianza:
SESGO DE CONFIANZA. [Overconfidence bias]: Apoyo excesivo y disfuncional en la perspectiva y expectativa sobre las propias habilidades y juicios, típicamente basado en éxitos pasados. La forma de combatir este sesgo es romper el ciclo de autoconfianza excesiva recordando errores. Este sesgo pertenece a los cinco sesgos de la percepción del riesgo.
El sesgo de confianza es la tendencia cognitiva a sobrestimar la precisión de las propias creencias y la magnitud de las propias capacidades. Este proceso resulta en una discrepancia entre la competencia percibida y la competencia real, llevando a una toma de decisiones fundamentada en una evaluación incompleta de las variables del medio.
Explicación de la definición:
Este sesgo emerge de un fallo en la “metacognición”, la capacidad del individuo para evaluar sus propios procesos cognitivos. El origen se encuentra a menudo en la extrapolación de resultados exitosos pretéritos a situaciones futuras, sin un análisis riguroso de las diferencias contextuales. La mente, en su búsqueda de eficiencia, genera una heurística de éxito que se aplica de manera indiscriminada.
METACOGNICIÓN. [Metacognition]: 1. Acto de tomar consciencia y generar pensamiento sobre los procesos mentales propios. 2. Observación, organización, decisión y control sobre los procesos del aprendizaje.
La doxa del individuo sobre su propia capacitación se solidifica, adquiriendo una falsa apariencia de episteme. La confianza, en su justa medida, es funcional, sin embargo, su exceso es producto de este sesgo, degradando la capacidad de previsión y la adaptabilidad al contexto emergente. El sujeto opera bajo un modelo interno que asume un potencial de éxito superior al que la realidad tangible del medio permite.
Aplicación a la relación cotidiana con el entorno:
En el plano de la interacción social y profesional, el sesgo de confianza conduce a una subestimación de la complejidad de nuevas tareas y a una sobrestimación de la propia capacidad para resolverlas.
Un individuo condicionado por este sesgo tenderá a aceptar responsabilidades que exceden su preparación real, a ofrecer plazos de ejecución poco realistas y a desestimar la necesidad de adquirir nueva información o recursos.
Esta condición inhibe de forma notable el aprendizaje, pues el sujeto percibe su conocimiento como suficiente y completo. La retroalimentación externa que contradice su autopercepción es a menudo descartada, interpretándola como un error del observador o una anomalía contextual, en lugar de como una evidencia de las propias limitaciones. El resultado es un estancamiento en el desarrollo de la competencia.
Aplicación a la alteración de la percepción del peligro:
Como componente de la percepción del riesgo, el sesgo de confianza actúa como un supresor de la amenaza. La magnitud de un peligro se percibe disminuida, no necesariamente por estar expuesto a un peligro que sea menor, sino por el hecho de que la capacidad propia para gestionarlo se percibe magnificada.
“La confianza desmedida es un velo sobre la faz de la realidad.”
El individuo sobrestima su control sobre el entorno y su capacidad de respuesta. Esto le induce a una mayor exposición a situaciones de riesgo, pues su cálculo del equilibrio entre el beneficio potencial y el perjuicio potencial está distorsionado. La prudencia es reemplazada por una arrogancia operativa, que le impide identificar las vulnerabilidades propias y las ventajas del opositor.
Aplicación eristológica y en asalto:
En la eristología, el sesgo de confianza es una fisura en la estructura táctica del tirador. Quien opera bajo su influencia se vuelve predecible. Su repertorio idiomático se contrae a aquellas obras que le han proporcionado éxito en el pasado, aplicándolas de manera mecánica sin una adaptación precisa al medio presente. Su faz exhibe una seguridad que no se corresponde con su control real de la situación.
“El sesgo de confianza convierte a un tirador en predecible, quedando expuesto a la perspicacia del opositor que lo analice.”
Un Diestro Laserino utilizará este sesgo como una herramienta de inducción. Identifica la sobreconfianza del opositor y le presenta un escenario que parece ideal para la ejecución de la técnica recurrente de este. Al ofrecer una vía aparente, el agente cede la iniciativa de manera controlada, sabiendo que el paciente obrará o acometerá de manera predecible y carente de la sutileza necesaria.
El agente, anticipando esta obra inflexible, puede establecer una oclusión o un atajo con una economía de movimiento superior, tomando la propiedad del medio en el indes en que el opositor ha comprometido su geometría. El exceso de confianza del paciente le lleva a una sobreextensión de su acción, generando recurrentemente la apertura con la que el agente se apropiará o transferirá el medio.
La formación del Furasshu busca sustituir la confianza por la sabiduría. El conocimiento de las propias limitaciones es un arma más eficiente que la creencia infundada en la propia infalibilidad.
"La confianza se apoya en la experiencia pasada cristalizada; la sabiduría, en la comprensión de que todo asalto es fuente de saber."
Metodología para la minimización o compensación del sesgo de confianza:
La mitigación del sesgo de confianza se articula mediante la sistematización del análisis post-acción y la disociación entre el ego y la capacitación.
Siendo así, resulta imperativo establecer métricas objetivas de rendimiento y un registro formal de los fracasos, tanto propios como ajenos, para construir una base de datos empírica que module la autopercepción. De esa manera, la memoria de una obra ineficaz o un fracaso ejecutivo es el contrapeso necesario para la tendencia a la sobrestimación generada por el éxito.
La práctica de la humildad intelectual es un requisito funcional, y por ello, el tirador debe buscar activamente la retroalimentación de fuentes externas competentes, como un Maestro o un binomio de entrenamiento, aceptando la crítica como un dato para la optimización y no como un juicio sobre su valía.
“La eficiente confianza emerge del conocimiento preciso de los propios límites y de la existencia de un protocolo para operar eficientemente dentro de ellos.”
Sesgo de disponibilidad:
SESGO DE DISPONIBILIDAD. [Availability bias]: Atribución de mayor importancia y valor a los riesgos inmediatos, recientes o que recordamos fácilmente, minimizando la importancia de los riesgos potenciales o futuros, que son menos evidentes. La forma de combatir este sesgo es procurar atender a los efectos y consecuencias potenciales, poniendo atención más allá de lo inmediato. Este sesgo pertenece a los cinco sesgos de la percepción del riesgo.
El sesgo de disponibilidad, se puede explicar como la tendencia cognitiva a juzgar la magnitud, frecuencia y/o probabilidad de un evento en función de la facilidad de la previsión de los acontecimientos. Este mecanismo sustituye una evaluación estadística rigurosa por una heurística de accesibilidad mnemónica.
Explicación de la definición:
Este sesgo de disponibilidad es un producto de la arquitectura de la memoria humana, en la que la información no se almacena con un valor de probabilidad objetivo, sino que su recuperación está mediada por factores como la viveza, la carga emocional y lo reciente de la experiencia. Esto es útil en el contexto natural del humano, sin embargo, resulta demasiado elemental en entornos operativos donde se precisa una cognición compleja, por existir una necesidad de adaptación a los acontecimientos sostenidos en técnicas sofisticadas.
Siendo así, se puede decir que la mente opera bajo un principio de economía cognitiva, donde la facilidad de acceso a un recuerdo se interpreta erróneamente como un indicador de su frecuencia real.
La cognición humana no accede a un archivo completo y ordenado de la experiencia para formular un juicio. En su lugar, realiza un muestreo de los datos más disponibles y recientes. Por tanto, la imagen del medio de un individuo está perpetuamente distorsionada por los picos de su experiencia reciente y emocionalmente significativa. La doxa que se forma sobre una situación no se basa en la totalidad de los datos, sino en los datos que la memoria presenta con mayor facilidad e insistencia.
Este proceso afecta directamente a la fase de orientación del ciclo OODA, ya que la orientación del agente se fundamenta en un análisis de un conjunto de datos sesgado hacia lo inmediato y lo impactante, en detrimento de un análisis holístico de la situación.
Aplicación a la relación cotidiana con el entorno:
En el ámbito de la decisión cotidiana, este sesgo se manifiesta como una valoración desproporcionada de los eventos mediáticos. Se tiende a magnificar la probabilidad de sucesos
dramáticos y ampliamente cubiertos, mientras que se subestiman riesgos estadísticamente más significativos que carecen de una representación mental vívida.
En el plano profesional, un fracaso reciente en una tarea específica puede llevar a un individuo a percibir un riesgo exagerado en tareas similares futuras, optando por una conducta excesivamente cautelosa.
De forma análoga, un éxito reciente y notable puede generar una sobrestimación de la propia capacidad, fomentando una toma de decisiones con una base de datos insuficiente. La gestión de recursos, tanto personales como materiales, se ve condicionada típicamente por el peso de los acontecimientos más recientes.
Aplicación a la alteración de la percepción del peligro:
El sesgo de disponibilidad altera la percepción de la amenaza al priorizar la memoria emocional sobre el análisis racional. Un tirador que ha sido alcanzado por una obra ejecutiva de baja probabilidad, mas de alta espectacularidad, tenderá a percibir dicha obra como una amenaza principal en futuros encuentros. Su preparación, de manera instintivamente reactiva, se orientará a contrarrestar ese evento vívido, descuidando la focalización de la actividad preparatoria contra obras más comunes, menos memorables, que constituyen un peligro estadísticamente mayor.
“La memoria es un archivo ordenado en base a la inminencia.”
Esto conduce a una asignación ineficiente de los recursos atencionales. El foco se dirige hacia la amenaza recordada o percibida como inminente, no necesariamente hacia la amenaza más probable.
El peligro real, si es sutil o rutinario, puede ser subestimado hasta el momento del éxitus, pues no poseía la prominencia necesaria en la conciencia situacional del individuo.
Aplicación eristológica y en asalto:
En la eristología, este sesgo es una herramienta de control del tempo y de la intención del opositor. El agente puede sembrar una memoria vívida en el paciente mediante la ejecución de una obra deliberadamente notable, incluso si esta no concluye con éxito.
Dicha obra, por su carga emocional o su singularidad, se vuelve altamente disponible en la cognición del paciente. El paciente, condicionado por esta experiencia reciente, orientará su previsión y su disposición a contrarrestar una repetición de esa obra específica.
Además, será recurrente que dicho paciente tienda a recordar el recurso que se ha usado recientemente contra él y procure replicarlo. Esto será lo que dará lugar al reflejo de imitación, haciendo que un sujeto obre con determinado recurso por haber sido dicho recurso recientemente observado.
El agente, consciente de este proceso, puede entonces actuar con una obra distinta y más eficiente, explotando la apertura generada por la condición anticipada o prevista del paciente. El agente no obrará sobre el paciente, sino sobre su modelo predictivo.
La faz del agente en los momentos subsiguientes al evento inductor puede reforzar este sesgo, sugiriendo la repetición de la amenaza memorable.
El Diestro Laserino se entrena para filtrar la información de la memoria a través de la razón. No descarta la experiencia reciente, la integra en un análisis más amplio. Su respuesta no se basa en el último recuerdo, sino en la comprensión de la totalidad del repertorio idiomático del opositor y de las probabilidades objetivas del medio.
“El tirador novel reacciona a su último recuerdo. El Diestro responde a la totalidad del asalto.”
Metodología para la minimización o compensación del sesgo de disponibilidad:
La compensación del sesgo de disponibilidad se logra a través de la implementación de marcos analíticos estructurados, que fuercen una evaluación exhaustiva de la información, más allá de su accesibilidad mnemónica.
Es por ello que resultará ideal que el agente opere con una doctrina táctica que establezca una jerarquía de amenazas basada en la probabilidad estadística, así como en la magnitud del potencial lesivo, en lugar de en la viveza del recuerdo o la inminencia percibida.
La creación de un inventario mental o físico del repertorio idiomático conocido del opositor, así como la consulta de archivos de inteligencia sobre patrones de comportamiento, son métodos para ampliar el conjunto de datos más allá de la experiencia personal reciente.
El foco de la atención debe ser dirigido conscientemente hacia factores de baja implicación emocional que posean una alta relevancia táctica.
“El Diestro aprende a desconfiar de la intensidad de sus propios recuerdos y a someterlos al filtro de la razón y el análisis formal, evitando que una obra espectacular e infrecuente eclipse la amenaza de una acción rutinaria y eficiente.”
Sesgo de inversión:
SESGO DE INVERSIÓN. [Investment bias]: Resistencia o dificultad percibida para abandonar una decisión o un proyecto, debido a la inversión ya realizada, pese a ser evidente que la continuación es arriesgada o perjudicial. La forma de combatir este sesgo es aprender a desprenderse emocionalmente de las inversiones pasadas, atendiendo a los resultados futuros y no a los eventos pasados. Este sesgo pertenece a los cinco sesgos de la percepción del riesgo.
El sesgo de inversión, conocido como falacia de coste hundido, es la tendencia cognitiva a continuar con una línea de acción u obra por el mero hecho de haber realizado una inversión previa de recursos, sean estos tiempo, energía o materia. La obra se perpetúa, no por su viabilidad futura, sino como justificación del sacrificio pretérito.
Explicación de la definición:
Este sesgo es un mecanismo de autojustificación que busca evitar la disonancia cognitiva. La admisión de que una inversión ha resultado en un fracaso genera una tensión psicológica notable. Para eludir esta tensión, la mente recalibra el propósito de la obra: el propósito deja de ser el éxito original y pasa a ser la validación del esfuerzo ya realizado.
DISONANCIA COGNITIVA. [Cognitive dissonance]: Condición psicológica producida por la diferencia entre lo percibido y lo entendido.
El proceso cognitivo deja de evaluar la eficiencia de la obra en función de los resultados futuros y la mide en función de la magnitud de la inversión pasada. El vector de interés se mantiene no por su orientación hacia un objetivo funcional, sino por la inercia del sacrificio ya consumado. La racionalización del esfuerzo pretérito se impone sobre el análisis lógico del medio presente.
Aplicación a la relación cotidiana con el entorno:
En las interacciones y proyectos humanos, este sesgo se manifiesta como una persistencia en empresas o relaciones disfuncionales. Un individuo puede continuar en un proyecto laboral que ha demostrado ser inviable, justificando su permanencia en los años de dedicación previa. La inversión pasada se convierte en el argumento principal para la acción presente, subordinando la razón a la validación del esfuerzo consumido.
Este patrón inhibe la adaptabilidad, pues la aceptación de nueva información que señale la ineficacia de la ruta actual requeriría invalidar la totalidad del esfuerzo anterior. Se genera, por ende, un bucle de retroalimentación donde cada nueva inversión refuerza la decisión original, haciendo cada vez más costoso el abandono y perpetuando la asignación de recursos a un propósito obsoleto.
Aplicación a la alteración de la percepción del peligro:
En la evaluación del riesgo, el sesgo de inversión distorsiona el juicio al introducir un factor emocional en el cálculo de probabilidades.
Al estar bajo el sesgo de inversión, la amenaza emergente de continuar con una acción fallida es sistemáticamente subestimada. La mente se concentra en el coste de la pérdida ya sufrida, ignorando el coste potencial de una pérdida futura, que puede ser de una magnitud superior.
“El coste del fracaso futuro se percibe como menor que el dolor del fracaso pasado.”
El individuo se compromete con un vector de interés que ya no es coherente con un desenlace seguro. La inversión se convierte en un ancla que fija al agente a una posición de vulnerabilidad creciente. Y así, la percepción del peligro queda subordinada a la necesidad de justificar el sacrificio, transformando la prudencia en obstinación y la constancia en una marcha hacia un fracaso anunciado.
Aplicación eristológica y en asalto:
En la eristología, este sesgo es una debilidad táctica que un agente ilustrado puede identificar y explotar. Un tirador que invierte energía notable en una frase de armas mostrará resistencia a abortar dicha obra, incluso cuando el opositor haya ejecutado una mutación que la vuelva ineficiente, con potencia de transferencia de medio.
El paciente queda encadenado a su inversión inicial, y por ende, siente que ha de continuar con su propósito, típicamente ejecutivo, pese a únicamente ser posible una común herida, o que sea seguro el fenómeno de Damocles. Siendo así, esto tiende a dar lugar a la parrillada, pues dicha tendencia es directamente generada por el sesgo de inversión aplicado a la escala de la frase de armas.
El Diestro Laserino puede inducir en su opositor el sesgo de inversión, y su estado asociado. Al presentar una actitud constantemente dispositiva, con una faz relativamente pasiva, incitará al paciente a incrementar su inversión en una única línea de obra, típicamente ejecutiva.
El paciente, atrapado por el sesgo, continuará su acometida más allá del punto de eficiencia táctica. En ese momento, el agente, con una obra de mínima energía, como un libramiento o una cesión, utilizará la inercia del esfuerzo sobreinvertido del paciente en su contra, tomando la propiedad del medio con una eficiencia superlativa.
La formación del Furasshu exige cultivar una “parsimonia operativa”, o sea, la capacidad de operar de la manera más eficiente, eliminando expresiones superfluas. Siendo así, se podrá entender como superfluo aquello que se tiene en cuenta por haber tenido lugar, sin que afecte a lo futuro, por ser únicamente pasado.
PARSIMONIA OPERATIVA. [Operative parsimony]: Concepto táctico que dicta que será más eficiente una obra cuanto más elemental resulte.
Esto quiere decir que la inversión de energía se justifica únicamente por el potencial de éxito futuro, no por la magnitud del esfuerzo pasado. El guerrero en general, o el Furasshu en particular, aprende a considerar toda inversión como un recurso disponible para el abandono, si el análisis racional del medio así lo requiere.
“El profano es esclavo de su primer compás. El Diestro es dueño de cada pulso.”
Metodología para la minimización o compensación del sesgo de inversión:
La minimización del sesgo de inversión se fundamenta en el establecimiento de protocolos de reevaluación continua y en la definición de criterios objetivos para la continuación o el aborto de obra.
La decisión de continuar con una frase de armas o una obra concreta debe estar justificada en cada matiz por su potencial de éxito futuro, entendiendo cada módulo, desvinculándola por completo de la magnitud de la inversión ya realizada. El "coste hundido" es, por definición, irrecuperable y, por tanto, irrelevante para la toma de decisiones presente.
El entrenamiento eristológico debe incluir la práctica deliberada de abortar obras en las que se ha invertido un esfuerzo considerable, para normalizar el acto de la renuncia táctica. La parsimonia operativa se convierte en una virtud clave: la capacidad de reasignar recursos desde un vector de interés ineficiente hacia uno más prometedor.
“El fracaso no es abandonar una obra fallida, sino persistir en ella”
Y por ende,
“La flexibilidad para descartar un plan se convierte en una medida de control y superioridad táctica.”
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