VERÓNICA
OBRA EJECUTIVA CON INDUCCIÓN DEL
PACIENTE Y EJECUCIÓN REDUCIENDO AL
DIÁMETRO COMÚN
Edición 1.6
ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER
D. Marcelino J. Miguel Castro: Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser
Linares, 2023
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Verónica:
“Inducción agente al paciente, desde la guardia española a primera, que ejecuta ante el éxito inductivo, con la reducción adelante y un compás de Pitágoras.”
La verónica es una obra ejecutiva basada en la inducción del paciente mediante la variación a primera de la guardia española del agente, en la que al pretender el paciente ejecutar sobre la rectitud agente, este último reducirá su arma al recto y su rectitud adelante a tiempo de un compás de Pitágoras, transfiriendo el medio, encordando sobre el arma paciente, ocluyendo o ejecutando en paralelo desde adelante.
La verónica resulta ser una obra, con semántica inducto-ejecutiva, que se vale de la inexperiencia o exceso de confianza del paciente, pues será esta estimación errada la que hará posible el éxito inductivo agente. Es por ello, que la verónica funciona con mayor eficiencia sobre sujetos con escasa experiencia, que aún conserven la pulsión ejecutiva ante cualquier oportunidad aparente. Sin embargo, la verónica podrá ser una ventaja para el opositor experimentado, pues existirán recursos notables con los que antagonizarla, generando la apropiación o transferencia del medio.
La relación entre experiencia y efectividad de la verónica no será directa, pues para que la verónica tenga su mayor potencial de éxito se precisará que el paciente sea capaz de obrar un encordado geométrica y dinámicamente eficiente. Por ende, la verónica alcanzará el mayor potencial de éxito sobre un paciente con solvencia en la obra del encordado, que no sea capaz de predecir la inducción del agente, o que de predecirla, sobrestime su modificador de movimiento del medio, resultando que, por muy veloz que resulte, el agente mantenga la propiedad del medio.
“La ejecutiva gana potencial de éxito conforme el paciente posee más solvencia con la obra del encordado y menos capacidad de predecir la inducción agente.”
Es importante entender que la verónica es severamente dependiente de las proporciones anatómicas del daito, siendo considerablemente complejo el éxito de dicha obra con armas de mayor o menor longitud de hoja real. No obstante, con la conveniente adaptación, podría ser posible una verónica con otra tipología de arma láser.
“La verónica, tal y como quedará descrita en estas líneas, es dependiente de las dimensiones del daito.”
Preparación:
En la preparación de la verónica, el agente comenzará desde una guardia española, con su hoja obtusa y agregada por fuera. Tras ello, habrá de variar la guardia española a una guardia española variada a la rectitud radial de primera, conservando la agregación.
Las uñas del agente, una vez en primera, deberán quedar abajo, de manera clara. Esto hará que en la reducción adelante, la mutación propia a las uñas adentro facilite mantener la agregación, dado que la hoja agente tenderá a reparar la trazada paciente al remiso.
Así mismo, se mantendrá el asimento regular, asegurando el contacto entre los dedos auxiliares y el cabo del arma, lo que ayudará notablemente a la reducción al recto de la hoja. Es importante no quedar en un asimento exterior, pues esto retardará la acción del arma, haciendo
notablemente más complejo el cálculo del medio, reduciéndose el lapso temporal en que resultará funcional que el agente reaccione al éxito de la inducción.
“El agente agregará por fuera y quedará a primera, con las uñas abajo y con asimento regular.”
Para facilitar el cálculo del medio óptimo para la verónica, antes de variar la guardia española a primera, habrá de quedar el diámetro común de la sencillez paralelo al plano inferior y al diámetro común, con una medida igual a la suma de los segmentos de las armas menos la mitad de la mayor de estas. Una vez queda variada a primera la guardia española agente, mientras que el paciente queda con su rectitud adelante o a segunda, los segmentos de las armas habrán medir aproximadamente tanto como la suma de los segmentos de las armas menos un tercio de una de la hojas más corta.
“El agente deberá tener en cuenta el diámetro común de la sencillez, pues esto le orientará sobre la dimensión del medio y su idoneidad para la verónica.”
La verónica será preparada, sin ceñir el medio, desde un diámetro común propio del centro dimensional del medio de sombra, donde exista la potencia de inducir al paciente desde la rectitud a primera del agente. Para este cálculo habrá de tenerse en cuenta la experiencia previa del paciente, dado que existirán dos posibilidades en las que cabrá la obra, quedando fuera de lugar la verónica cuando el paciente tenga experiencia notable y no sea previsiblemente tentado.
Cuando el paciente carezca de experiencia y no reconozca la preparación de la verónica:
El diámetro común desde el que se llevará a cabo la preparación de la verónica, cuando el paciente sea ignorante de esta, será aquel en que surja el medio proporcional en su estrato de sombra, pudiendo ceñirse dicho diámetro común hasta los límites en que la rectitud de primera agente, propia de la verónica, quede expuesta al medio proporcionado apropiado del paciente. O sea, que cuando el paciente carezca de conocimiento, para reconocer la verónica y prever sus implicaciones, el agente podrá prepararla desde cualquier diámetro común en que le sea posible su obra y la reacción ante la obra del paciente.
Dada la relación entre experiencia e intención ejecutiva, la verónica se verá magnificada en su eficiencia, puesto que el paciente que no tenga la experiencia para preverla, tenderá naturalmente a aprovechar cualquier oportunidad en que crea posible apropiarse del medio, sin entender el potencial de transferencia de este.
“A mayor experiencia, menor intención ejecutiva involuntaria.” [Tratado General de la Esgrima Láser, Tomo I]
Cuando el paciente tenga experiencia, reconozca la verónica y pueda ser tentado:
El diámetro común de la obra de la verónica, al prever que el paciente la reconocerá y sin embargo será tentado, habrá de ser calculado con mayor ajuste al medio proporcional real del paciente, pues la sencillez del agente deberá quedar auténticamente fuera de dicho medio, con la punta de su arma ocluyendo la potencial estocada
ságita. Por ende, el diámetro común de la verónica, en este caso, deberá siempre ser mayor que la suma de las dos hojas, menos un tercio de la menor de ellas, más las envergaduras de ambos tiradores, menos los emisores lucidos.
Es importante que la hoja agente, agregada, mantenga la punta sobre el diámetro común, idealmente sin que el fundamento se aleje de los aledaños de este, pues de lo contrario, el paciente tenderá a librar, lo que desorganizará el medio que pretende el agente.
Adicionalmente, es necesario que el agente que prepara deje el ítalo de la sencillez por encima del ítalo paciente, pues será de esa manera que se retrasa la obra de encordado paciente. Esto tendrá lugar al forzar el agente a que el paciente genere la acción violenta de su arma y sencillez, haciendo más lento el movimiento y acercando la sencillez a la punta de la hoja agente.
Durante la preparación, el agente deberá estar preparando la oclusión de tercera, pues será la reacción más eficiente ante el encordado sorpresivo paciente durante la organización de la verónica.
La verónica ante un opositor con experiencia ha de ser preparada como obra intercalada en el ruido, separando la presentación de la guardia española de su variación a primera. De esta manera el opositor tendrá una dificultad adicional para identificar la verónica o la intención agente de prepararla.
“Ante el experimentado, la verónica deberá intercalarse en ruido.”
La verónica ante un opositor profano, que no sepa llevar a cabo el encordado o no identifique la oportunidad en la rectitud de primera, deberá ser preparada teniendo en cuenta que dicha obra es eficiente cuando el encordado tiene lugar de manera directa y geométricamente eficiente. Por ende, el agente deberá preparar la verónica con connivencia a la obra ejecutiva del paciente, facilitándole la identificación de la oportunidad, quedando la obra aislada del ruido y haciéndole más sencillo el encordado, por ende, aumentando la potencia de éxito de la verónica propia agente. El encordado lo podrá facilitar la verónica dejando el arma agente totalmente debajo del arma paciente, haciendo que cualquier intento ejecutivo paciente, a la sencillez en la rectitud de primera del agente, se manifieste como un encordado sobre el que continuar con la segunda fase de la verónica.
“Ante el profano, la verónica agente deberá ser clara en su inducción, quedando separada del ruido y asistiendo al encordado paciente.”
Durante la preparación de la verónica, la variación a primera de la rectitud la rectitud podrá dejar la sencillez más o menos remisa, siendo esto lo que marcará parte de la eficiencia del encordado en la reducción adelante. Esto quedará tendente a que, cuanto mayor sea la remisión de la sencillez a primera, mayor será el espacio que la hoja agente recorrerá hasta el tocamiento, por ende, mayor potencia de estocada tendrá el encordado. Siendo así, el agente podrá configurar y organizar el medio dependiendo de la naturaleza del éxito ejecutivo que pretende.
“Cuanto más remisa quede la sencillez durante la preparación de la verónica, mayor potencia de terminar el encordado en estocada y mayor expresión del propósito agente.”
Verónica con la rectitud notablemente remisa:
El agente generará el encordado con tiempo suficiente para llevar al ángulo recto el arma, lo que le proporcionará la potencia de estocar en el frontis del emisor, siendo esta la manera geométricamente más eficiente para el éxito ejecutivo, dejando al agente lo más superficial posible al medio proporcional paciente.
Esta ubicación de la sencillez claramente a primera hará más evidente la inducción del agente sobre el paciente, es por ello que no siempre se podrá preparar la verónica de esta manera.
Verónica con la rectitud parcialmente remisa:
El agente generará el encordado desde una sencillez más cercana al diámetro común, tendiéndose a ejecutar de tajo natural sobre la sencillez del paciente, pudiendo llegar a tener éxito sobre el segmento cúbito-radial, e incluso, existiendo la posibilidad de un cortacodo. Adicionalmente, la rectitud que no quede totalmente remisa podría provocar que el paciente tenga ligera ventaja, en caso de aplicar línea en cruz sobre su encordado. Igualmente se podría dar lugar a que se pierda la agregación durante el lo la última parte de la trazada agente, lo que haría necesario la oclusión a tercera de este ante la ejecutiva paciente.
Esta ubicación de la sencillez, parcialmente a primera, proporcionará una faz menos obvia, que entorpecerá la previsión paciente, lo que facilitará que este pueda ceder ante la inducción agente.
Acción y obra:
Aproximadamente desde el estrato de sombra del medio proporcional aparente del paciente, el agente se dispone en una guardia española, variada a primera, agregando por fuera, induciendo con su caso al paciente a ejecutar de encordado sobre la sencillez agente.
Dicha inducción se podrá ver magnificada mostrando una faz descuidada, sin imponer fuerza alguna sobre la hoja paciente y con una sutil desviación de la mirada al lado hábil del paciente, llevando el plano de la visión fuera del segmento de Ariadna. Esto hará sentir al paciente que el agente no tiene el foco sobre el diámetro común, acrecentando su percepción de que tiene la sencillez del paciente dentro de su medio proporcional, y que le será posible apropiarse del medio.
“La verónica comenzará con la guardia española y su variación a primera, que inducirá al paciente a obrar sobre el agente.”
En caso de que el paciente responda a la inducción agente según lo previsto, obrará un encordado con objetivo ejecutivo a la sencillez agente. Esto hará que el paciente desfase su foco del diámetro común, quedando al lado armado del agente, y además dejará el arma paciente atajada en privación geométrica y disposición inercial al lado armado agente, dado que quedará presa de la inercia del encordado que obra.
“La obra del paciente, inducida por el agente, tenderá a ser un encordado, que le desfasará el foco.”
El agente, a tiempo del encordado paciente, como lance, llevará la rectitud adelante, mutando las uñas adentro, extendiendo el rumbo del arma buscando la ubicación sobre el diámetro común de la rectitud, sencillez y segmento del arma, idealmente ocluyendo dinámicamente en paralelo. Esto hará que la hoja agente, en el proceso de la acción, encuerde sobre la hoja paciente, mientras la priva, concluyendo en éxito ejecutivo sobre la sencillez del paciente, idealmente de estocada en el frontis del emisor, producto del éxito de la oclusión dinámica desde una rectitud de primera. Adicionalmente, dependiendo de la dinámica de la hoja paciente y de la posición en la que la sencillez esté durante la preparación, también puede tener éxito la ejecutiva agente con una oclusión ejecutiva, que tajará en natural sobre la extremidad armada del paciente.
“El agente obrará una reducción adelante y al recto de su arma, ocluyendo dinámica y paralelamente al paciente, mientras obra.”
La acción del arma, sencillez y rectitud de la verónica tendrá lugar a tiempo de un compás de Pitágoras, que aumentará repentinamente el medio proporcional agente, teniendo lugar para configurar la planta en línea desde la planta transversal propia de la guardia española. El compás de Pitágoras en la verónica, tiene la función tanto de extender el extremo como de preparar la retirada del medio por el diámetro común, tras el lance agente. Además, el compás de Pitágoras hará que el agente se mantenga erguido, y severo; de ser posible, pues será la ganancia de recta la que ceñirá el medio hasta la dimensión en la que haya un extremo compatible con el éxito agente. Dicho erguido hará posible el culmen de la obra, tras el éxito, y la retirada del medio, en caso de fracaso.
“La acción del arma y rectitud de la verónica tendrá lugar a tiempo de un compás de Pitágoras.”
Cuando el medio sea medido y organizando de manera precisa, el éxito ejecutivo de la verónica tenderá a tomar forma de estocada. No obstante, el agente podrá quedar corto en el cálculo del diámetro común de la sencillez, y por tanto, el extremo de este podrá quedar más allá de la sencillez paciente, lo que dará como resultado el tajo natural agente sobre la mano del paciente.
“El éxito ejecutivo de la verónica tenderá a ser de estocada a la sencillez o de tajo natural sobre esta.”
En caso de que el agente esté ubicado en un medio más ceñido de lo ideal, el éxito ejecutivo tendrá lugar sobre el segmento cúbito-radial paciente, pues se perderá la agregación ante del torneo rápido a dextrórsum que generará el arma agente sobre la paciente, no cumpliéndose el encordado, lo que dará lugar a que el arma agente taje en natural en la reducción.
“La verónica podrá tener como éxito ejecutivo el tajo natural sobre el segmento cúbito-radial paciente, cuando el medio sea ceñido en exceso.”
Fases de la verónica:
La verónica tendrá dos fases, diferenciadas por ser incluida en ellas la preparación y la acción del arma y rectitud agente, tras el éxito en la inducción sobre el agente, dado que ambos conjuntos de acciones y partículas pertenecen al mismo conjunto semántico de la obra.
Primera fase de la verónica:
La primera fase de la verónica queda definida como la estimación del medio, en distancia y dimensión, desde el que obrar, la presentación de la guardia española y su variación a primera.
La segunda fase de la verónica:
La segunda fase de la verónica queda definida como la obra ejecutiva paciente sobre la rectitud a primera del agente, así como la respuesta del agente ante ello, con la reducción adelante y la extensión del rumbo del arma, sobre el compás de Pitágoras.
Oposición a la verónica con línea en cruz:
La oposición más elemental del paciente a la verónica agente es la línea en cruz simple en caso interruptivo, al lado no hábil del agente de dicha verónica, pues se conserva la potencia de herir con caso efectivo, evitando con ello la posibilidad de ocluir del agente, y haciendo que la reducción de este a adelante sea motivo de transferir el medio al paciente de la verónica.
Esta línea en cruz, del paciente de la verónica al agente de esta, será obrada justo en el momento en que el agente de la verónica muta su rectitud a primera. Dicha línea en cruz del paciente de la verónica dispondrá desde el lado armado al no armado del agente de la verónica, aplicando un participio de accidental a la disposición del arma del agente de la verónica.
El éxito de la línea en cruz como oposición a la verónica radica en que, si el agente de la verónica pretende la reducción y oclusión adelante, al quedar su hoja atajada en disposición, llegará al diámetro común más tarde que la hoja del paciente que antagoniza con la línea en cruz. De igual manera, la línea en cruz hará que quede amenazada la sencillez del agente que pretende la verónica.
“La línea en cruz paciente será la oposición más eficiente contra la verónica agente.”
Oposición a la verónica con compás:
Otra manera en que la verónica puede ser contravenida es con un compás paciente al lado hábil del agente, que quede con la planta en línea, dado que eso ubicaría la sencillez agente relativamente cercana al diámetro común, y ampliará la dimensión del medio proporcional del paciente, cambiando las condiciones del medio y creando así un objetivo ejecutivo válido y funcional.
Así mismo, este compás del paciente de la verónica puede organizar el medio y dejar el foco agente desfasado del diámetro común, quedando dicho agente de la verónica a merced de un encordado simple de su paciente.
Una vez organizado así el medio, con ayuda del compás, la distancia de este permitirá también la línea en cruz simple al lado hábil del paciente sobre el agente de la verónica, que podría plegar el rumbo del arma agente hasta exponer a su dueño a la autoejecución.
Sin embargo, este compás del paciente de la verónica deberá tener en cuenta las posibilidades de que el agente de la verónica pueda encordar desde su primera, lo que hará preciso para el paciente de la verónica el recurrir a una transversal contenida o tránsito trepidante, si no pretende la ejecutiva inmediata.
“La verónica podrá ser antagonizada por el compás del paciente al lado hábil del agente que la obra, quedando el paciente en potencia del encordado o de una línea en cruz.”
Oposición a la verónica librando la hoja:
El paciente de la verónica podría antagonizarla librando, quedando por dentro en la agregación, justo en el momento que el agente de esta muta su rectitud a primera y comienza su inducción, lo que daría lugar a que existiese la oportunidad para el paciente de la verónica de una tercera variante de la línea en cruz, en caso de emerger el medio apropiado.
Adicionalmente, de estar notablemente ceñido el medio de la verónica, el paciente de esta podría librar y quedar por dentro, organizando el medio para obrar una latente. Sin embargo esto es arriesgado, pues tras el libramiento paciente de la agregación de la verónica, sin ningún compás, el agente tenderá a volver a librar para quedar por fuera, lo que es seguro para él. De esta manera, la latente del paciente de la verónica podría tener lugar a tiempo del libramiento agente, lo que dejaría al paciente que pretende la latente en causa libre indómita, sin foco y sin arma, siendo el medio proporcionado para el agente de la verónica.
A, la verónica agente, una vez se libre el paciente, podrá ser antagonizada por la tercera variante de la línea en cruz paciente, desplegando al agente y remesando su hoja al lado no hábil del paciente. Esto proveerá de la ganancia de recta necesaria para llevar el extremo a la sencillez agente de la verónica, pese a la acción extraña del arma de este, apropiándose el paciente de la verónica del medio de esta.
No obstante, la verónica, al ser una obra en caso inductivo del agente, mantendrá a este prevenido, lo que limitará notablemente el medio proporcional del paciente, quedando este posiblemente obligado a obrar la tercera variante de la línea en cruz con una ganancia de recta mayor a la habitual.
“La verónica agente podrá ser librada durante la inducción al paciente, generando esto una oportunidad paciente de línea en cruz en tercera variante, incluso de latente.”
Nombre y paralelismos de la verónica:
El nombre de verónica como obra laserina viene dado por la notable similitud con la verónica de la tauromaquia, que resulta ser una suerte fundamental de capa, a dos manos, que puede tener distintas configuraciones geométricas y dinámicas.
En ambas disciplinas, existe un paralelismo en la planta desde la que tiene lugar la obra o suerte, que comienza con una configuración transversal, siendo transversal hábil o armada en la Esgrima Láser, mientras que en la Tauromaquia, tiende a llevarse a cabo con el pie adelantado del lado al que se tienta al animal, conservándose la transversalidad con varianza posible en la orientación del segmento de planta, extensión de este, ángulo y orden de los pies, así como en la orientación de la bisectriz de planta. Esta potencial diferencia está sostenida en que en el contexto taurino, la interpretación y organización de la anatomía, tiene una justificación adicional a lo efectivo, que suele ser estilística.
“Tanto en la suerte de la Tauromaquia como en la obra de la Esgrima Láser, se obra desde una planta inicialmente transversal.”
Entre la suerte y obra de la verónica, taurina y laserina, existe también un paralelismo intencional y semántico, que da lugar a una similitud notable en la configuración desfasada del diámetro común del foco y potencial ejecutivo de los opositores pacientes. Esto tiene lugar tanto en el caso del morlaco como del tirador opositor, produciéndose los desfases pacientes al lado hábil del agente, que será el normalmente armado. Este desfase del potencial ejecutivo tiene, además, el mismo origen semántico, pues tanto en la Tauromaquia como en la Esgrima Láser se tienta al sujeto paciente a obrar olvidando la orientación de su foco y potencial ejecutivo, siendo el agente quien se aprovecha del ímpetu ejecutivo del opositor, para establecer una superioridad notable sobre el opositor, ya sea esta superioridad como individuo o como diestro.
“Tanto en la suerte de la Tauromaquia como en la obra de la Esgrima Láser, se pretende el desfase del foco y del potencial ejecutivo al lado armado del agente.”
De manera vulgar e informal, se podrá hacer referencia al éxito inductivo de la verónica con la expresión “entrar al trapo”, acogida desde la tauromaquia, indicando esta que el morlaco cede ante la voluntad del diestro, y pretende ejecutar sobre la capa o la muleta.
“Entrar al trapo será una expresión usada para definir el éxito inductivo.”
En el caso de la Tauromaquia, la verónica no tiene desenlace ejecutivo, pues resulta ser obrada por el diestro en caso inductivo y vocativo. Sin embargo, en la Esgrima Láser, la verónica posee una semántica ligada al caso inductivo, vocativo y ejecutivo efectivo.
Se ha de apuntar que existen falsos paralelismos entre la verónica y la ceñida, pudiendo caer en la tentación de entender que ambas comparten naturaleza o propósito, pues la configuración anatómica del agente parecería semejante para aquel que no tenga la experiencia necesaria. Sin embargo, existen notables diferencias. La primera de ellas es que la verónica no precisa de ganancia de medio que sea compensada por la mutación radial de la rectitud. Esto es así, dado que la verónica tiene lugar quedando el agente dentro del medio proporcional del paciente, siendo esto lo que dará lugar a que el paciente tienda a ser tentado. Otro factor diferenciador es que la verónica se obra quedando preparada desde una planta transversal hábil, para luego ser mutada a una planta en línea por un compás de Pitágoras a tiempo de la reducción adelante del arma, mientras que una ceñida tendrá lugar en una planta en línea, siendo esta más acertada para obrar desde un medio más extenso contra la respuesta paciente. Es también digno de mención que la verónica es una obra eminentemente ejecutiva, que se vale del caso inductivo de la guardia. Mientras que la ceñida o el hecho de que esta emerja, es una obra dispositiva con potencial ejecutivo en caso efectivo.
Copla de la Verónica:
Tienta al lado el agente capaz con la sabida ventaja que la experiencia le da.
Pasa al lado loco por encordar el paciente que sin saberlo su brazo va a entregar
Bibliografía:
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MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. El Libro del Furasshu. Compendio esgrimístico, técnivo, filosófico y tipológico de los aspectos particulares de la Esgrima Láser, sus armas y sus practicantes. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2020. Edición 1.0. Depósito legal J 118-2020. NRA: AELMM20220614001.
MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús y PARRILLA SÁNCHEZ, Juan. Diálogos con el Maestro. Filosofía elemental de la Esgrima Láser y su implicación en la comprensión y el desarrollo de su técnica funcional. Volumen I. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2021. NRA: AELMM20220419001.
MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. Tratado general de la Esgrima Láser. Comprensión, práctica y aplicación de sus destrezas universales y específicas. Tomo I - Premisas técnicas y expresiones fundamentales de la Esgrima Láser, que usa el daito como causa instrumental ponderada y generalista. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2022. NRA: AELMM20220909001.
MIGUEL CASTRO, Marcelino Jesús. Glosario general de la Esgrima Láser. Recopilación de términos y voces con particular significado y uso en el contexto esgrimístico. Linares: Academia de Esgrima Láser, 2023. Número de Registro Académico: NRA: AELMM20230301001.
DE COSSÍO Y MARTÍNEZ FORTÚN, José María, 1943. Los Toros. Tratado técnico e histórico. Madrid, 1989. Espasa Calpe, S.A.

