Cada una de las clases a la que un alumno acude, es y ha de ser un reto serio para aquel Maestro que sea honesto en su esfuerzo. Sin embargo, es importante entender que la atención del discípulo, su predisposición y la expresión genuina de esfuerzo, hacen la labor de enseñar notablemente más sencilla. Siendo así, he de agradecer a Luis Francisco Roldán que me haga el trabajo tan sencillo, pues me apoyo en sus ojos abiertos de par en par, atendiendo a mis humildes enseñanzas con razón plena. Sin duda, él es uno de mis muchos alumnos, que siendo ejemplo de sus compañeros, y junto a ellos, hace del ejercicio docente de las armas una profesión de ensueño, en la que sesión tras sesión se pinta de azul y verde esperanza la crudeza del verdadero trabajo armado y sus consecuencias. Gracias a todos y por todo.

Maestro Marcelino Jesús Miguel Castro
7 de julio de 2024

