Un alumno es una oportunidad para vivir más allá del cuerpo propio. Siendo así, no tengo otra motivación que atender a sus necesidades intelectuales, en la medida de lo posible, tratando de optimizar la manera en la que su tiempo es aprovechado en clase y fuera de ella.
Es por ello que me siento profundamente orgulloso de ellos, pues son ejemplo vivo para propios y ajenos.
En particular, el Iniciado Javier Araque demuestra ser un sujeto disciplinado y consecuente, que ha reorientado su propósito vital al ejercicio armado. Cosa que, pese a las luces y sombras del trabajo con la fuerza, me hace sentir alegría, pues no me cabe duda alguna de que será un profesional que cumplirá con los más altos estándares, en parte por su empeño constante en seguir aprendiendo, y por otro lado, gracias a su conocimiento de la filosofía que justifica la existencia y uso eficiente de las armas.










