Son las excepciones sobre lo supuesto, incluso sobre lo previsto, aquello que nos sorprende. Sea como fuere, rodearme de alumnos compuestos y autores de excepciones me hace entender que, en realidad, estoy rodeado de sujetos excepcionales.
Ejemplo de esa excelencia es la Iniciada Nazaret Aparicio, ilustradora, investigadora en varias áreas, escritora, recreadora histórica y, por encima de todo, esgrimista en toda la amplitud de la palabra.
Claro está, esto incluye todo el ámbito filosófico marcial que tanto mimaron Don Jerónimo y Don Luis en sus tratados, y que hoy en día parece ser un adorno sin más, habiéndolo amputado del corpus teórico del juego de las armas. Esto ha hecho que, en ocasiones, podamos todos caer en la falacia de olvidar que sin una ética que organice la moral gobernando las armas, el uso de estas queda indómito y sin propósito funcional.
Sea como fuere, y tras un día complejo, tan solo tengo palabras de agradecimiento, pues Nazaret me es útil ahora como muestra de los académicos laserinos, que son sujetos complejos, orientados al éxito con humildad y estudiantes del conflicto para aprender a evitarlo.
Y todo ello los hace perfectas excepciones.


