Cada una de las líneas que un alumno porta en su pecho se llama kion, y es una representación simbólica de su veteranía, pues señala que ha asistido a 50 clases.
Con ello, un académico laserino porta en su pecho un testigo de su presencia. Sin embargo, lo que verdaderamente cuenta para representar su capacidad es la experiencia que de dichas clases ha extraído.
Habiendo hecho al lector entender esto, me es grato decir que el Iniciado Sergio Vergara, en condiciones inequívocas, ha estado presente en su clase número 150. En base a ello cabe destacar el placer que siento al ver cómo este hombre, humilde, templado, fiel y entregado, nos regala al resto su atención, en un amplio abanico de formas distintas, y nos mejora la vida con la mera estancia, así como con su amor por el mundo clásico.
Esa cualidad, de hacerle el tiempo más grato al resto, que podría parecer ajena al estudio del conflicto, y más aún alejada del uso de las armas, es en realidad la fuente del control de lo que acontece. Si le demuestras a los demás tu interés de participación, colaboración y los convences de no pretender ser amenaza alguna, su predisposición al enfrentamiento contigo desaparecerá, obteniendo el más eficiente atajo de sus armas, que no será otro que el de manejar la voluntad que les da vida.


