Para la completa y, por tanto, bella comprensión de una disciplina marcial, más en concreto, de la esgrima, se ha de hacer la distinción entre la diastema y la diástasis.
En esencia la diastema es la distancia física que separa dos elementos, ya sea en el espacio, en el tiempo, o en el conjunto de estas dimensiones. Siendo así, dos tiradores están separados entre sí por una diastema, que será igual que la diferencia lineal entre las ubicaciones espaciales. Por tanto, al estar separados, quedan alejados de su interactuación habitualmente también en el tiempo.
Por otro lado, la diástasis es la separación en la dimensión de lo posible, o dicho de otra forma en la dimensión del medio. Esta es la verdadera distancia entre los tiradores, pues precisarán acercarse en la potencia de obra y del éxito de esta para que sus interactuaciones sean posibles, aumentando únicamente la posibilidad de ello, sin que necesariamente se muevan en el espacio.
Por ende, se puede concluir que no importa la distancia física, sino la capacidad de llevar algo a su éxito, y por lo tanto, un sujeto se puede mover por el espacio, y de manera independiente se puede mover por la diástasis. Por ejemplo, un sujeto puede marchar hacia su opositor y ganar con ello posibilidad de herir, al igual que puede ganar potencia de herida simplemente calculando con detenimiento y control su obra subsiguiente.
Con esto quiero agradecer al Iniciado Rodrigo Tudela su dedicación, haciendo hoy sus cincuenta clases, y sin embargo, habiendo aprendido por cientos. Demostrando que, con constancia, se puede estar lejos en la diastema y, sin embargo, estar muy cerca en la diástasis de la Academia.


