La humildad, como propiedad y virtud, proporciona la posibilidad de prescindir de elementos condicionantes emergentes de la arrogancia y la avaricia, manteniendo a raya a la soberbia, y aumentando la potencia del usuario. Esto, lejos de ser un concepto estrictamente moral, es un elemento que ha de ser entendido de manera racional, siendo útil por facilitar de manera directa y notable la interacción del individuo humilde con su medio, incluyendo en ello a otros sujetos.
Siendo así, es momento de aplaudir la forma en la que el Señor Luis Francisco Roldán se muestra ante el mundo, habiendo interiorizado la necesidad de mantener la discreción por encima de la exposición. Esto quedó demostrado hace unas cuantas jornadas, cuando en la necesidad hizo uso de razón, sabiendo vislumbrar el papel que la Academia había de hacer ante la atención nacional. Como no podía ser de otra manera, frente a la mirada profana, mantener un perfil bajo, sereno y discreto fue la decisión más eficiente.
Hoy tengo el placer de celebrar junto a otros académicos el tenerle cerca desde hace años a este insigne Karui, siendo ejemplo para muchos, demostrando fidelidad y constancia, dos rasgos que en él abundan y que, sin duda alguna, han contribuido a que hoy sea quién es: Un Diestro Laserino pionero, dedicado al estudio del conflicto y a la expansión del conocimiento.


