Entendemos el respeto como la distancia implícita en la relación para minimizar el conflicto o la potencia de este. Es decir, el respeto se podría entender como esa distancia que mantiene un individuo respecto a otro con el objetivo de que sus respectivos vectores de interés no converjan, evitando con ello que surja un enfrentamiento o un asalto entre ambos, haciendo que no tenga lugar la pretensión de ofensa.

Así, el respeto al discípulo o al cliente podría entenderse como la distancia impuesta por el Maestro, si lo tratamos desde un punto de vista académico, o de un proveedor, en el caso de un intercambio de bienes o servicios comunes, con el fin de evitar cualquier posible conflicto con el discípulo o el cliente debido a la ausencia de separación social.

Este respeto también se puede referir a la oferta que brinda el Maestro por la cual su servicio adquiere un mayor valor para el discípulo debido a que, al tener el maestro en consideración de manera genuina al discípulo, el docente es capaz de suplir sus necesidades en un tiempo menor del que esté invertiría si actuará por sí mismo.

En definitiva, el respeto es una de las mayores razones por las que una disciplina como la Esgrima Láser se sostiene. Gracias al respeto que presenta el maestro por sus discípulos, estos pueden evolucionar de manera sublime en dicha disciplina y fuera de ella. De igual modo, el respeto mutuo entre compañeros, además del respeto que estos profesan al Maestro ha permitido que el número de conflictos dentro de la academia haya sido mínimo, por no decir nulo, siendo ejemplo de la funcionalidad de su estudio, pues en la entidad se pretende aprender y aplicar el control del conflicto.