TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 304 - Cuando por el contrario, se pretende la preparación anatómica de una obra, la rectitud será el último elemento a mover, pues deberá sostener al arma para estar haciendo la función de oclusión o atajo, por ende, será necesario mantenerla en dicha posición y función mientras se prepara el resto de la anatomía. La afirmación: La posición del torso, tanto en la línea de hombros como en la ubicación del centro de masas medio, habrá de ser un elemento auxiliar de la rectitud, que a su vez, será dependiente de esta. Así mismo, será el segundo elemento a tener en cuenta en la obra del desplazamiento, en cualquier intención, pues habrá de estar erguida o proporcionar un centro de masas centrado para proveer una obra de compás eficiente, y en su defecto, habrá erguirse con ayuda del susodicho compás, quedando de nuevo dispuesta para adoptar la afirmación oportuna tras dicho desplazamiento de la planta. En esencia, la afirmación actuará tras la rectitud al ejecutar o defender, y tras la planta al preparar. La planta: La planta, como elemento de sustento de toda la masa corporal, en tracción y proyección, será normalmente el último componente a modificar cuando se pretenda la obra ejecutiva, ya sea por la mutación de su configuración o por la obra de compases. Así pues, tendrá la función de acomodar la masa corporal y proveer una estabilidad para facilitar la preparación de obra y/o la continuación de esta. La planta será el primero de los elementos a actuar cuando se pretenda la preparación de una obra. Sin embargo, será el último en actuar al llevar a cabo una obra dispositiva, pues dará una base sólida sobre la que generar el movimiento de torso y rectitud. O sea, cuando se pretenda obrar ejecutivamente, si es posible, previamente se preparará la planta como parte de una obra dispositiva. Una vez preparada, se llevará a cabo la obra ejecutiva, siendo dicha planta el último elemento a modificar dentro la obra ejecutiva. De esta manera, basado en la incapacidad de mantener el extremo y la sencillez del agente a salvo de la ejecución paciente, se entiende que el arma será el primer elemento a reubicar en el espacio cuando se pretenda obrar directamente con su geometría. Con ello se generará una sombra, oclusión y/o atajo en privación que abrirá las líneas por las que transitar. Esto será así debido a que la rectitud, en todos sus componentes, será el elemento de la guardia más rápidamente modificable y reubicable. Será por tanto, el primer recurso de la reacción y de la obra proactiva que pretenda no dar a entender la intención agente. El rumbo del arma, como parte indivisible de la rectitud, será aquello con lo que se pretenderá la interacción con la hoja opositora, al ser el único elemento capaz de contender y maniobrar con ella. Por tanto, deberá siempre de ser lo primero que se actúe en una obra basada en la necesidad inminente de la acción de la hoja agente. De esta forma, será la hoja agente aquella que primero se moverá en la obra ejecutiva y/o defensiva. Por el contrario, en la obra dispositiva preparatoria de agente o paciente, será la hoja agente lo último en moverse, pues deberá de conservar su función de control y atajo de la hoja paciente hasta el momento último de la obra. No obstante, el contexto y la configuración del medio podrá hacer posible excepciones. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 305 -DE LA C AUSA TÉCNICA Tras esto, el torso magnificará y asistirá a la rectitud, proveyéndole de la energía suficiente para el atajo en disposición, o para facilitarle una ubicación al arma más allá de donde llegará la extensión de la rectitud, ya sea extendida o embebida. Para ello, el torso se desplazará libremente sobre sus ejes de cabeceo, balanceo y guiñada, reubicando el centro de masas medio y original, cambiando tanto la ubicación de estos sobre el plano medio, como la del centro de masas proyectado sobre el plano inferior. El desplazamiento del torso, para generarse, precisará de una aplicación de energía muy superior a la usada en la mutación de la rectitud. Por tanto, la mutación de la afirmación será marcadamente más lenta que la de la rectitud, pese a que el ser humano dispone de un volumen muscular considerable destinado al movimiento del tórax y abdomen. Por ende, tendrá un papel secundario en la reacción, y será el elemento principal para aplicar energía al movimiento lineal del arma que facilite el atajo en su fase de disposición. Por último, de ser necesario, la planta se adaptará a las necesidades del movimiento obrado por el torso. Se dará lugar con ello a que el torso pueda asistir a la rectitud más allá de los límites que una planta estática marcaría. La planta, por tener que desplazar el cuerpo completo del usuario, ha de valerse de la reubicación del centro de masas proyectado que, a su vez, será generado por la mutación de la rectitud y afirmación, así como por la tracción. Por ende, este será el último elemento de la guardia en modificarse para generar una obra de reacción. Respecto a la obra proactiva, este elemento tendrá una función preparatoria que determine el punto desde el que se va a obrar con el resto de la guardia, así como que facilitará la extensión del rango de movilidad de cada una de las posiciones posibles de la afirmación, por medio de su extensión y disposición. Además, el desplazamiento de la planta por el área dará lugar al posicionamiento absoluto de los implicados en distintos lugares de esta última. Cada uno de estos podrá tener naturalezas distintas con las que contar y de las que aprovecharse. Respecto a la confluencia de movimiento de rectitud, afirmación y planta, habrá de tenerse en cuenta que cuanto más elementos motores haya implicados en la acción, mayor energía podrá tener el movimiento, y por tanto, mayor velocidad se podrá alcanzar en la dinámica de la obra. “A mayor elementos implicados en la acción, mayor energía disponible para esta.” Se puede concluir que: - La rectitud, primera en obrar al ejecutar o defender y última al preparar, será el elemento más eficiente con el que reaccionar a la obra opositora y más veloz con el que obrar. - La afirmación, secundaria para obrar al ejecutar, defender o preparar, será el elemento que asistirá a la extensión de la rectitud para extender o contraer el extremo, y por ende, entrar o salir del medio proporcional opositor, e igualmente, asistirá a la ubicación del centro de masas proyectado que facilitará los compases. - La planta, como último recurso a obrar al ejecutar o defender y primero al preparar, será el elemento que dotará a la afirmación de estabilidad y maximizará la amplitud de los movimientos potenciales del torso, rectitud y arma. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 306 - Angulación de la planta en la consecución de compases: En la consecución de los compases habrá de tenerse en cuenta dos principios elementales. El primero es que la planta es parte fundamental de la anatomía, que sustentará la obra. Así mismo, el segundo principio es el de la predisposición para la continuación de obra, que hace referencia a que cualquier obra ha de estar llevada a cabo teniendo en cuenta aquello que pueda acontecer tras ello. Aplicando estos principios al plano inferior y al desplazamiento por él, se habrá de tener en cuenta siempre la disposición angular entre pies, concretamente en su proyección de planta, para proveer al tirador de una correcta prevenga. “Para facilitar la obra y la continuación de esta, habrá de generarse un ángulo de la planta acorde a las intenciones del usuario.” El potencial de la previsión y aplicación correcta de la angulación sobre los compases potenciales, ha de dar lugar a la coherente obra que pueda aprovechar las virtudes del tránsito transversal y aportar seguridad al aborto del compás. “Una planta habrá de estar normalmente preparada para facilitar el compás transversal, pues este facilitará la obra, la ganancia de recta, el desfase del foco paciente y la triangulación ejecutiva.” El ángulo de la planta dará lugar a la bisectriz de planta, y será esta la que deberá estar orientada en la dirección sobre la que se pretenda el compás, siendo así como se maximizará el auxilio de la angulación de planta al tránsito pretendido. “La bisectriz de planta marcará la dirección más eficiente sobre la que transitar, será por ello que su control facilitará el compás presente y futuro.” Será de vital importancia no ofrecer la intención o exponer la obra a la lectura del paciente, quedando así centrada la mutación y reposicionamiento de la proyección de planta, al momento de obrar, concretamente al tránsito, clavado o grapado, del compás en cuestión. A un extremo propincuo o planta coherente: - El pié que vaya a quedar adelantado, se posicionará orientado al objetivo ejecutivo, quizás virado del foco, al no poder determinarse el movimiento potencial del paciente. - El pie que se pretenda dejar atrasado quedará angulado según la angulación de destino pretendida partiendo de la orientación hacia el foco. A un extremo remoto o planta opuesta: - El pié que vaya a quedar adelantado, se posicionará orientado al objetivo ejecutivo. En caso de tratarse de un compás de cruce, en su primer medio compás se posicionará angulado ligeramente respecto a la línea de foco, y se acomodará paralelo a ella cuando se obre el último medio compás. Esto otorgará la posibilidad de abortar el movimiento estando dispuesto de forma favorable para la complementación transversal del compás, y en caso de completarse con éxito el compás, ayudará a la función última de este de magnificar la amplitud del movimiento. - El pie que se pretenda dejar atrasado quedará angulado según la angulación de destino pretendida partiendo de la orientación hacia el foco. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 307 -DE LA C AUSA TÉCNICA Disposición del peso sobre la proyección de la planta: Un agente plenamente operativo, que pretenda una constante reubicación de la planta, se centrará en poner el peso en la parte más distal de los metatarsos, lo que le dará mayor maniobrabilidad y liberará los soleos, gastrocnemios o gemelos, peroneos y tibial anterior, para facilitar la tracción tanto positiva como negativa, aumentando el rango dinámico de actuación biomecánica y con ello la dimensión del medio en su modificador de movimiento. Esto tendrá una mayor aplicación al pie que esté o vaya a quedar adelantado. “La posición de equino en el pie adelantado facilitará la maniobrabilidad de planta y torso sobre firmes regulares.” La repartición del peso sobre los pies de un agente ha de estar marcada por la intención de este. Así pues, para obrar un compás sin escurrida, el peso habrá de pasarse al pie que se pretenda mover en segundo lugar. Esto creará un testigo de intención claro, notándose como un individuo levanta una pierna inclinando su peso en la dirección a la que va a ser movida. “Comenzar la obra de un compás será un acto que expondrá con claridad al usuario.” Para evitar dicho testigo, se puede obrar el desplazamiento por medio de mutaciones repetidas de la planta, que sin ser compases, usarán la escurrida para desplazar cada uno de los pies, valiéndose de la variación de la proyección del centro de masas sobre el segmento de planta. Así, el torso y tracción de aquel que se desplaza no ofrecen información relevante a su opositor. No obstante, la obra de estos desplazamientos será tosca y lenta, lo que limitará su aplicación a una intención plenamente dispositiva y sobre una dimensión de medio considerablemente amplia, así pues, queda inicialmente restringida al medio de proporción. “El compás de alcance permitirá la reubicación rápida de la planta sin una notable incidencia en el torso y, por tanto, sin la necesidad de desplazar el peso, permitiéndose que el torso actúe tras la obra de dicho compás.” Para que la tracción y el peso de un agente queden repartidos por igual en sus pies, el centro de masas, en su proyección, habrá de estar sobre la mediatriz de planta, o sea que quedará erguido. Esto determinará que para generar una mutación de la planta sin obrar un compás, se habrá de generar una escurrida del pie deseado, restándole ligeramente peso a este, sin restarle tracción sino aplicándosela, ya sea desde la cadera o desde la rodilla, en caso de estar esta flexionada. Para desplazar el peso a un pie desde una planta erguida inicialmente de peso centrado, será necesario el movimiento del torso, sobre el mismo eje seguido por el segmento de planta y en sentido al pie deseado. También se podrá lograr con la resta de tracción en la pierna en la que se pretenda apoyar el peso, dando lugar a una inevitable rectificación de la afirmación, que acorde a la intención, puede dar lugar a una nueva guardia o a una proyección de la planta distinta. “Los compases serán obrados con la intención de acomodar el centro de masas proyectado sobre el punto pretendido del plano inferior, siendo el desplazamiento más eficiente aquel generado por la acción leve y previa del torso.” Cuando se pretende un compás, se ha de ubicar el centro de masas en el sentido en que se pretende ese desplazamiento. Por ende, si el desplazamiento coincide vectorialmente con la orientación del segmento de planta, el centro de masas proyectado abandonará la mediatriz y se orientará adelante o atrás. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 308 - El centro de masas proyectado está centrado o aledaño a la mediatriz: Se deberá de obrar el compás tomando contacto primeramente con el talón del pie, en talo, que se mueva en primer lugar. Esto facilitará el grapado del compás, dará más seguridad y evitará la escurrida involuntaria. Además, se extenderá notablemente la extensión máxima posible del compás. Si se pretende acortar la extensión de un compás, el pie deberá tomar contacto con la parte distal de los metatarsos, en equino. Eso, al extender la extremidad, dará rápidamente estabilidad a un compás con una extensión más corta del segmento de planta. El centro de masas esté proyectado en un sentido del segmento, adelantado o atrasado, y se pretenda la obra de un compás o medio compás: En ese mismo sentido: - Si se pretende dar lugar a una mayor extensión de la extremidad y un tacto al suelo más preciso, se proyectará la planta comenzando por tomar contacto la parte distal de los metatarsos, en equino, del pie que avance en primer lugar. - Si se pretende ampliar la extensión del compás, se tomará el contacto de talo con el pie que avance en primer lugar. En sentido contrario: - Se proyectará la planta haciendo contacto con el peso centrado en el talón, en talo, del pie que se mueva en primer lugar. Dirección y sentido de los compases: Los compases serán nombrados dependiendo del tránsito generado por el centro de masas proyectado sobre el plano inferior, según las líneas de geometría de este. Por tanto, se entenderá como tránsito la línea recta que existirá entre la posición inicial y final del centro de masas. Exisitirá una diferencia entre dirección y sentido, siendo la dirección la línea sobre la que se desplazará el centro de masas proyectado, quedando el sentido definido como la orientación en la que dicho centro de masas se desplaza. Con la comprensión de la dirección y sentido de los compases se podrá parametrizar y sobreentender la pretensión del opositor, usando su desplazamiento sobre el plano inferior como un testigo de su intención. Compases según la dirección: Compás recto: El compás recto será aquel que haga transitar al centro de masas proyectado de manera paralela a la línea recta. Podrá ser en marcha o ruptura, según si estrecha o extiende el diámetro común, respectivamente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 309 -DE LA C AUSA TÉCNICA Compás trepidante: El compás trepidante será aquel que haga transitar al centro de masas proyectado de manera paralela a la línea infinita. En una mayoría estadística de las situaciones posibles, los compases trepidantes se obrarán de avance, actuando primero el pie que quede al lado al que se va a desplazar el centro de masas proyectado. Compás transversal: El compás transversal será aquel que haga transitar al centro de masas proyectado de manera paralela a cualquiera de las líneas transversales, debiendo ser diferenciados lateralmente. Compases según el sentido: Compás en marcha: Los compases en marcha serán aquellos que desplacen el centro de masas proyectado pretendiendo la disminución del diámetro común. Compás en ruptura: Los compases en ruptura son aquellos que pretendan la extensión del diámetro común. Estos compases se llamarán extraños, pudiendo ser rectos, cuando transite el centro de masas proyectado paralelo al diámetro común, o transversales cuando lo haga paralelo a una línea transversal. En los compases extraños, se podrá actuar la afirmación o la planta previamente. Esto dará lugar a dos maneras de romper el medio, quedando indicada cada una para un contexto concreto: - Cuando se actúe en primer lugar la afirmación: será normalmente para dar lugar a la obra reactiva, pues sacará del medio con mayor velocidad a la anatomía agente expuesta. - Cuando se actúe en primer lugar la planta: normalmente será para conservar la configuración geométrica del medio, y la disposición del arma en el medio, y mientras tanto, preparar la ruptura. Tras la acción del compás por la mutación de la planta, llegará la acción de volver a presentarse erguido, siendo esta última fase la que daría lugar a generar una geometría distinta. Compás trepidante: Los compases en dirección trepidante tendrán sentido al lado hábil o no hábil, armado o no armado, a diestra o siniestra. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 310 - Amplitudes de los compases: La amplitud de los compases hace referencia a la manera y el orden en que se mueven los pies del usuario. Esto dará tres posibilidades para el primer pie que actúe: que avance primero que el pie atrasado, que alcance a este o que lo cruce. Dicho orden, por las particularidades biomecánicas humanas, dará lugar a distintas amplitudes en el tránsito del centro de masas proyectado, y será por ello, que el susodicho orden se le llamará amplitud. “La amplitud queda definida por el orden y posición en que actúan los pies del usuario, condicionando con ello la distancia transitada.” La amplitud de los compases deberá siempre ir acorde al medio pretendido, así como a las condiciones del firme. Con ello, el usuario se podrá asegurar su estabilidad y éxito en el desplazamiento. “La amplitud de todo compás quedará condicionada limitada por la finalidad de este y la naturaleza de la superficie sobre la que se obre.” Adicionalmente, cada amplitud de un compás podrá tener ciertas variaciones en su extensión, que serán resultado del movimiento en mayor o menor proporción de cada pie. Existirán compases completos, que serán aquellos en los que ambos pies se desplacen para dar lugar a una planta nueva. Por otro lado, existirá la posibilidad de modificar la planta con el movimiento de un solo pie, lo que será considerado como medio compás. La amplitud de los medios compases será concebida con dos propósitos: La mutación de la planta: Posibilitará y/o facilitará la coherencia de la planta con la obra pretendida. El desplazamiento del centro de masas proyectado sobre el plano inferior: Auxiliará la obra dispuesta o pretendida, ampliando el extremo del tirador así como estabilizándolo. La amplitud de los compases completos, para su eficiente automatización obtención de una obra instintiva, será medida orientativamente según el multiplicador aplicado a la planta para obtener la nueva ubicación sobre el plano inferior. La unidad de esta medida será la propia planta, por entenderse como normal que la planta inicial dará lugar a una planta final similar en extensión. “Una planta podrá dar lugar a diferentes amplitudes de compases, siendo todas ellas dependientes de la extensión planta inicial y final.” Cuando se obra un compás de una extensión concreta se dará lugar a un tránsito, que será la distancia entre el centro de masas en su punto inicial y final, una vez haya terminado el compás. Tránsito: El tránsito, aplicado al contexto espacial, resulta ser el movimiento por parte de un individuo desde una posición inicial a una terminal, ay sea en una acción, compás, obra, o frase de armas. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 311 -DE LA C AUSA TÉCNICA Este tránsito será determinado por la planta y la extensión de esta: - Un compás recto de alcance, dará lugar a un tránsito aproximadamente igual a la planta inicial. - Un compás recto de avance, dará lugar a un tránsito aproximadamente igual a la planta inicial más un tercio de ella. - Un compás recto de cruce dará lugar a un tránsito aproximadamente igual al doble de la planta. Esta forma de medida, según la planta, será tenida en cuenta mayormente en la dimensión del medio de proporción y de un proporcional, en el estrato de sombra, que no esté sostenido en la intención ejecutiva agente, pues esto alterará la pretensión de las plantas, dando lugar a mutaciones en estas por medio de compases destinados a ello. Existen excepciones a la hora de mesurar la amplitud de los compases según la planta proyectada, pues la planta no siempre poseerá unas cualidades geométricas coherentes con este método. Amplitud de alcance: El compás de alcance es aquel que, proyectada una planta, lleva al pie atrasado a la misma longitud del eje Z del pie adelantado, dando lugar a una contracción de la planta que será de nuevo estabilizada por el movimiento del pie inicialmente adelantado. El compás de alcance desplazará al usuario la misma distancia o una menor que la planta inicialmente proyectada. Esto determina de forma natural una distancia de tránsito igual a la planta, por producirse el desplazamiento multiplicando por uno la distancia entre pies inicialmente existente en su extensión. O sea que la distancia posible del desplazamiento será dependiente de la planta inicialmente proyectada. Este compás podrá dar la posibilidad de transitar manteniendo una rectitud elevada, pues en su obra contraerá la planta y ello otorgará una elevación de los planos del agente usuario. En la obra de un compás recto de alcance desde una planta trasversal, con un segmento de planta relativo a una extensión relajada, el pie atrasado no habrá de tocar al pie adelantado, tan solo habrá de llegar a su misma posición sobre el diámetro común, y así crear momentáneamente una planta infinita que permita adelantar el segundo pie, que dejará la planta nuevamente sobre la transversal. Por ende, cada uno de los pies estará separado del otro en todo momento, sin llegar a reducir la planta a totalmente contraída. La amplitud de alcance será usada para ajustar con precisión el diámetro común, dando lugar a un control minucioso del medio. Además se usará como un recurso eficiente para obrar compases sin mutación o acción alguna de la afirmación, pues el leve y escaso desplazamiento de este compás permitirá desplazar la planta sin necesidad de cambiar la ubicación del torso, rectitud o sencillez. Amplitud de avance: El compás de avance hará que el pie adelantado, o hábil en su defecto, actúe primero, tras ello el actuará el pie atrasado. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 312 - El compás de avance regularmente obrado, dará lugar a un tránsito de una planta y un tercio, no obstante, podrá ser mayor su extensión. El compás de avance desenlazará la planta proyectada con la distancia transitada en el desplazamiento. De esta forma, tendrá la propiedad de otorgar tanto una menor como una mayor amplitud posible, al poder actuar el pie adelantado con una extensión variable, pues no estará sujeto a la geometría de la planta inicial. Así pues, la extensión asociada al compás de avance será variable. No tendrá un mínimo en su tránsito, y el máximo estará marcado por la extensión posible de la extremidad adelantada y la capacidad para recuperar la afirmación tras su obra. No obstante, en la práctica, la extensión máxima del compás de avance será aquella que deje el segmento de planta en igual o mayor medida que la flotación del tirador. Este compás, por su naturaleza será el óptimo para la rápida introducción del agente en el medio proporcional del paciente, pues estará provisto de la capacidad de ser obrado en concordancia con una reducción de la altura del ítalo, para lo ayudará notablemente que la extensión obligada de la planta en el momento de la obra. En el tránsito trepidante, seguro y naturalizado, cuando no se esté afirmado de perfil, la amplitud máxima del compás de avance será normalmente planta y tercio, la misma que la de un compás de cruce en dicho sentido. Esto se debe a que la biomecánica de las caderas impedirá una amplitud mayor. Amplitud de cruce: En la obra del compás de cruce, actuará primero el pie atrasado, sobrepasando al pie inicialmente adelantado en sentido al desplazamiento pretendido, y tras ello, el pie inicialmente adelantado que habrá quedado atrasado, volverá a sobrepasar al pie que actuó en primer lugar. El compás de cruce desplazará al usuario una distancia siempre mayor a una planta e igual o menor que dos, y lo proveerá de la máxima amplitud posible en su tránsito. Este compás enlazará la planta proyectada con su inversión lateral en el momento de pulsar el primer medio compás, que será el del pie atrasado, posicionando este a una planta por delante del pie adelantado. Tras ello, para recuperar la estabilidad y buscando proyectar una planta final idéntica a la inicial, se adelantará el pie inicialmente adelantado, que ahora está atrasado, concretamente a una planta del pie que ahora está adelantado. Así pues, el tránsito ha culminado en un desplazamiento de dos plantas. Cabe destacar que el compás de cruce queda limitado, en su mínimo desplazamiento posible, por la geometría particular de su obra, pues no puede quedarse en el alcance, dado que cambiaría su naturaleza. Siempre que se obre un tránsito seguro, desde una afirmación de cuadrado o medio perfil, y se obre un compás en dirección trepidante, la amplitud máxima de este en cruce será la misma que la de un compás de avance: normalmente planta y tercio. El motivo de esto radica en la posición parcial o totalmente paralela de las caderas a la línea de infinito, lo que impide una aplicación biomecánica de mayor eficiencia. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 313 -DE LA C AUSA TÉCNICA El compás de cruce podrá ser abortado tras su primer medio compás, dando lugar a una planta pulsada que podrá estabilizarse al mutar la angulación del píe que ha cruzado y orientarla en sentido al foco, mutando a la vez el pie que ha quedado atrasado dando lugar a una angulación igual o mayor a la paralela. Esta planta se podrá entender como una inversión lateral, convirtiendo así al aborto de compás de cruce en un compás de intercambio lateral en ganancia. El compás de cruce será el que generará el tránsito del centro de masas más rápido, respecto al movimiento de los pies, siendo que una parte considerable de dicho tránsito quedará recorrida justo en el primer medio compás. O sea, que cuando se obra un compás de cruce, el centro de masas se comienza a mover justo al inicio del primer medio compás, lo que lo hace ideal para auxiliar obras en las que la reubicación del cuerpo haya de ser temprana. El compás de cruce ofrece la mayor posibilidad para cambiar la orientación de la bisectriz de la planta final, a la que llevará dicho compás, cambiando la angulación de los pies libremente durante la obra. Como excepción, el compás de cruce sobre la transversal del lado relativo al del pie atrasado, desde una planta transversal de medio recto, será limitado por la anatomía, quedando parcialmente igualada su amplitud con el compás de avance sobre la misma transversal. Por tanto, para realizar un tránsito concreto sobre la susodicha línea, será más eficiente recurrir al compás de avance. Será ineficiente el uso del compás de cruce trepidante, pues el pie que cruza quedará obstruido en su movimiento por el pie que será cruzado. Por ende, el compás más eficiente de usarse en tal caso será el de avance. Desplazamiento por mutación de planta: Si una planta es proyectada, y una vez sea estable se muta su extensión, cabe la posibilidad consciente de generar con ello desplazamiento sobre el plano inferior. La amplitud de esto estará relacionada directamente con la variación de la proyección de centro de masas respecto a la mediatriz de planta. Así pues, cuanto más distancia exista entre la proyección del centro masas y la mediatriz, mayor será el resultado del desplazamiento tras mutar la planta y recuperar la afirmación, volviendo el centro de masas proyectado sobre la mediatriz. Este desplazamiento tendrá una amplitud muy limitada y carecerá totalmente de validez fuera del medio de proporción o proporcional de Hawking. Idealmente podrá ser usado para presentar una faz relativamente estática o masiva, y a su vez, obtener cierto desplazamiento y/o ajuste de la afirmación. No obstante, el suelo y su naturaleza tendrá una clara repercusión sobre la viabilidad de esto. En síntesis: Se podrá generar desplazamiento preciso con la extensión y contracción asimétrica de la planta, por medio de la reubicación de la proyección del centro de masas y el cambio de la angulación, sin necesidad de compases. Compases relajados o naturales: Un compás relajado será aquel obrado por medio del acto natural de caminar. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 314 - La amplitud de estos será variable, manteniendo siempre la atención en la eficiencia energética del movimiento, pues tendrán función marcial restringida a un contexto en que el agente usuario posea una superioridad técnica evidente ante el paciente, que le posibilitará el sostenimiento del medio sin una necesidad constante de recurrir al uso de compases más allá de los relajados. Por esto, los compases relajados serán una obra idéntica a la expresión de caminar eficientemente. Su potencial se centrará en facilitar el desplazamiento, sin restar una notable energía física al usuario, y en atribuir una faz de pasividad a la actitud de este. Al igual que en el ejercicio no marcial del desplazamiento, cada uno de los compases dados serán habitualmente de cruce, con una angulación variable en los pies y sin estar aparentemente ligado a la rectitud. Los compases naturales se obrarán siempre, sin excepción, con una afirmación erguida y relajada, desde la que podrá partir una rectitud en recto para asegurar la sostenibilidad del desplazamiento y la posibilidad de respuesta ante el opositor. Siempre se tendrá en cuenta y controlada la posición de los pies, y con ello, se preverá la reacción necesaria para adoptar una configuración anatómica acorde a las necesidades geométricas de las circunstancias potencialmente emergentes. Esto tendrá su base en que, pese a que los compases queden relajados, son parte de una frase de armas que siempre habrá de posibilitar la defensa, disposición y reacción ante el paciente. La obra de compases relajados quedará aparejada y coherentemente unida a la guardia impasible y a su sostenimiento, y de igual manera, a cualquier otra guardia que pretenda presentarse con pretensión plenamente reactiva y/o disuasoria. Dado que la anatomía humana es bilateral, cuando se pretenda el tránsito y compás, una pierna obstruirá el libre movimiento de la otra en alguna de las direcciones posibles. Por tanto, a priori, lo más funcional y elemental será evitar la interacción entre piernas, la contracción de la planta o el cruce de los segmentos de la tracción. Para ello se usará el compás de avance como obra estándar cuando se pretenda el desplazamiento, mientras no se precise de otra amplitud, pues hará más sencilla la organización de la planta. “El compás de avance será la amplitud estándar, en cualquier dirección y sentido, que naturalizará el tránsito y evitará la interacción innecesaria de las piernas del usuario. Quedarán previstas, preparadas y atendidas otras amplitudes para cuando sea preciso hacer uso de sus virtudes.” Extensión de los compases: “La extensión de los compases es la diferencia espacial entre la posición inicial y final de cada uno de los pies en un compás.” Para la correcta elección de la amplitud en los compases, obrados con cada una de las amplitudes posibles, habrá de tenerse en cuenta el tránsito agente necesario para su posicionamiento en el medio deseado, así como el tránsito paciente, que se pretenda complementar con el compás agente, para conseguir su neutralización y sostenimiento del medio o inmersión. O sea, que un compás se obrará acorde al desplazamiento proactivamente pretendido del agente, y también, en coherencia al desplazamiento necesario para mantener un medio concreto ante el desplazamiento del paciente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 315 -DE LA C AUSA TÉCNICA “La extensión de un compás dependerá del desplazamiento del centro de masas que vaya a tener lugar gracias a la amplitud, y a su vez, de la necesidad de generar un diámetro común u otro.” En un contexto ideal, para que un compás sea cómodo y biomecánicamente eficiente, la extensión del tránsito de cada uno de los pies habrá de asegurar la operatividad del tirador usuario, mientras tiene lugar dicho compás. Además, tendrá que generar una inercia controlable en cada una de las piernas y torso, evitando tener que generar tracción para contener el avance de cada extremidad. Adicionalmente, se deberá evitar la obligatoriedad de reducir el segmento de tracción, para poder obrar el compás, o sea, que no deberá ser necesario doblar las rodillas para poder generar el compás con solvencia. Por tanto, desde una planta relajada y hasta otra relajada, se puede entender que la extensión del tránsito de cada pie, deberá ser aquella que dé lugar a un segmento de planta final similar al segmento superior del usuario. De esta manera, la extensión del compás será contenida y biomecánicamente funcional, sin dar lugar a una planta contraída o demasiado extendida, lo que restaría operatividad. Así mismo, no se tendrá que generar una asistencia extraordinaria al compás por parte de la masa del cuerpo. En el compás de cruce, desde una planta relajada a una planta relajada, sin intercambio lateral: La extensión del tránsito del pie que cruza será igual o similar a dos segmentos superiores del usuario. La extensión del tránsito del pie cruzado, segundo en actuar, será igualmente similar a dos segmentos superiores del usuario. En el compás de avance, desde una planta relajada a una planta relajada: La extensión del tránsito del pie que avanza será igual o similar al segmento superior del usuario. La extensión del tránsito del segundo pie en actuar, será igualmente similar a la extensión de dicho segmento superior. En el compás de alcance, desde una planta relajada a una planta relajada: La extensión del tránsito del pie que alcanza será igual o ligeramente menor al segmento de la planta inicial, relativamente coincidente con la medida del segmento superior del usuario. La extensión del tránsito del segundo pie, que avanza, será igual o similar al tránsito generado por el pie que alcanza. En un contexto práctico, dentro del asalto, será cuestión imposible el determinar con precisión la extensión de un compás sin previamente comprender la aplicación del mismo. Cosa que, por existir tantas variables implícitas, será ineficiente redactar sus particularidades. Por tanto, se deberán conocer los límites biomecánicos que marcarán máximos y mínimos tránsitos, quedando aquellas medidas intermedias como posibilidades y recursos. Los límites de los compases: La extensión máxima de los compases estará limitada por la anatomía del usuario, concretamente la extensión máxima de sus segmentos de la tracción, que determinará la forma en la que las masas intervendrán y la distancia a la que los pies podrán quedar conservando la posibilidad de reducir eficientemente la planta a la planta final. O sea, que el máximo tránsito que puede tener un pie será aquel que permita que el otro pie obre, reduciendo el segmento de planta hasta conseguir quedar en una guardia funcional. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 316 - La extensión mínima de los compases estará limitada por la proyección de la planta inicial y su interacción con el centro de masas del usuario, dando lugar a una extensión de compás mínima, coherente con la redistribución del peso, para poder mover de manera independiente cada uno de los pies. Existirán conceptos pertenecientes a otros aspectos, ajenos al desplazamiento del agente por el plano inferior, que influirán de manera directa, y de los que habrá que extraer cada uno de los aspectos que influirán en la elección de la extensión del compás a obrar. “La extensión de un compás podrá verse condicionada por circunstancias ajenas al usuario, que se tendrán en cuenta en el modificador de medio de movimiento.” La necesidad de combinar la ganancia o ruptura de medio paulatina con una repentina transversalidad, como herramienta ofensiva, entregan una naturaleza polarizada a la disposición y desplazamiento sobre el plano inferior. Encontramos así la necesidad de combinar compases de muy estrecha extensión con otros de una considerablemente amplitud, para su tipología concreta. “La extensión de los compases deberá ser combinada y conjugada al contexto presente, a las condiciones del firme y al medio pretendido.” Los compases menos extensos se obrarán permitiendo al agente obtener una planta totalmente estable y perfectamente conformada para su subsiguiente obra. Esto ocurrirá así teniendo en cuenta la capacidad reactiva que ha de poseer el usuario ante la potencialidad ofensiva descontrolada de su paciente en medios extendidos. Por otro lado, los compases donde la ganancia del medio tenga como pretensión la ejecución directa o el tránsito transversal dispositivo o ejecutivo para la apropiación de un medio, habrán, por geometría fundamental, de estar obrados en una extensión mayor o, incluso, superlativa, dentro de los límites operativos. Eso se debe a la necesidad de cubrir las distancias notablemente magnificadas de las largas transversales resultantes de los medios, de amplitud característica, emergentes del daito como causa instrumental. Esto último tiene mayor importancia al estar hablando del medio de proporción, cuando se pretenden obras en primera intención y causa libre desde él. “Los compases más amplios se obrarán para dar lugar a tránsitos característicos de la primera intención, en un medio de proporción o en una distancia amplia del medio proporcional en el estrato de sombra.” “Los compases de menor extensión tendrán lugar al pretender ajustar el medio y preparar la obra, dando lugar al control preciso del diámetro común.” La posición del pie, de talo, equino o regular, tendrá un efecto directo sobre la amplitud de los compases, generando variaciones que darán como resultado el control preciso de la extensión de los compases. - Para ampliar la extensión de un compás, se hará uso de la posición de talo del pie, generando con ello un acortamiento del segmento de la tracción, y por ende, un mayor tránsito hasta que el pie hace contacto con el suelo. - Para reducir la extensión de un compás, se hará uso de la posición de equino, que al extender el segmento de la tracción, hará que el contacto entre el pie y el suelo sea prematuro, acortando el tránsito generado con la acción de la pierna. - La posición regular del pie, dejando la línea de este paralela al plano inferior, mantendrá una longitud estable del segmento de tracción, facilitando el cálculo del compás no alterando su extensión. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 317 -DE LA C AUSA TÉCNICA Será por medio de la trepidación, que el medio podrá ser extendido con pleno mantenimiento de la capacidad e intención dispositiva. Por ende, los compases trepidantes habrán de ser adaptados en su obra, de forma directamente proporcional, a la extensión del medio que se pretenda. Será así como, por medio del movimiento por la línea infinita, que la extensión o contracción del medio tendrá lugar de la forma más discreta, otorgando al agente la posibilidad de reubicarse sin hacerlo de forma constatable y/o evidente. Por tanto, el tránsito con compás trepidante dará lugar a una extensión del diámetro común significativamente menor a la amplitud de dicho compás. Será por ello útil su utilización para dar lugar a la extensión y/o ruptura del medio sin directa proporción con el compás obrado, impidiendo así el cálculo exacto del paciente. Compás de Pitágoras: “El compás de Pitágoras es aquel en el que, desde una planta transversal hábil de medio recto hábil, se obra medio compás de alcance transversal, al lado no armado, quedando la planta en línea, de medio recto, en disposición de acometida, habiendo generado el desfase del foco paciente y una sutil ganancia y desviación de recta.” Obrado desde el límite exterior del medio de sombra, este medio compás facilitará la ubicación del paciente en el medio proporcional agente, el desfase del foco del paciente, y con ello, la potencia agente de obrar una línea en cruz o el encordado simple con mayor ventaja geométrica. “El compás de Pitágoras será obrado desde una planta transversal hábil de medio recto, y dará lugar a una planta en línea hábil de medio recto.” El pie hábil, que en la planta inicial transversal de medio recto hábil está dispuesto adelantado, habrá de posicionarse con medio compás transversal de alcance, justo sobre la línea que une el pie atrasado del agente con el centro de masas paciente, o sea, el diámetro raíz no hábil del agente. De esa manera se obtendrá un nuevo diámetro común sobre el que estará en línea la planta del agente. Esto hará que la planta mute, en intención, de maniobra a acometida. Tras el compás de Pitágoras, cuando el usuario esté en una planta de acometida, si se desea reducir la planta a la transversal y la guarda a una española, tan solo se tendrá de obrar medio compás trepidante de avance al lado armado. Será ideal que el medio compás transversal de alcance al no hábil, que compone el compás de Pitágoras, tenga lugar de equino, tomando contacto con el firme con la parte distal de los metatarsianos, facilitando la obtención de una extensión ideal de la planta de acometida y orientando con mayor precisión la línea del pie adelantado en dirección al objetivo ejecutivo o centro de masas del opositor. “El compás de Pitágoras, para aumentar su eficiencia, tendrá lugar de equino.” Cabe señalar que el compás de Pitágoras, en su tránsito y geometría, será dependiente de la planta inicial, pues será su magnitud de transversalidad la que ofrecerá mayor o menor ganancia y desviación de recta, cuando se alcance la planta final, en línea. “Con el compás de Pitágoras, a mayor infinitud de la planta inicial, mayor ganancia y desviación de recta en el tránsito.” Es importante tener en cuenta que el compás de Pitágoras tendrá una menor incidencia en la ganancia de recta y, por ende, de medio, cuando el opositor tenga una mano armada distinta al usuario. Esto será debido a la tendencia al paralelismo con el diámetro común del diámetro común de la sencillez, que dará lugar a que el compás de Pitágoras genere la ganancia y desviación de recta alejando al usuario de la sencillez del opositor. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 318 - “Ante el zurdo, el compás de Pitágoras tendrá una menor aplicación, manteniendo parte de su funcionalidad.” Este compás recibe este nombre al aprovechar la confluencia precisa entre el medio y el tránsito, que pese a ser escueto este último, es el suficiente para obtener una triangulación sobre el plano inferior, que dará la propiedad del medio al agente. El compás de Pitágoras podrá sostener la obra al unísono de un libramiento de la hoja agente, en cualquiera de sus formas, que dará lugar a la introducción de parte del medio particular paciente en el medio proporcional agente, y adicionalmente, el agente quedará anatómicamente dispuesto para la obra ejecutiva del encordado simple o de una línea en cruz. Este compás dará lugar a una de las expresiones más sencillas, elementales y elegantes de tránsito sobre el plano inferior, que será capaz de cumplir con las necesidades del tirador de evitar la paradoja de la estocada recta, pues dará lugar al desfase del diámetro común y a una planta de acometida que preparará la obra ejecutiva. “El compás de Pitágoras será la expresión más elemental y elegante de tránsito sobre el plano inferior, que facilitará el desfase del foco paciente y la ganancia de recta.” Compases con participio: “Los compases con participio son aquellos compases completos que están constituidos por el movimiento de un pie, siguiendo una línea de dirección o sentido y por el movimiento del otro pie, sobre una línea de dirección o sentido distinto.” Los compases con participio darán lugar a una planta distinta a la inicialmente proyectada, en orden y/o extensión, teniendo en cuenta que el movimiento de cada uno de los pies no coincidirá plenamente en dirección o extensión. La planta final, distinta a la inicial, tendrá lugar al hacer que cada uno de los pies siga una dirección o sentido distinto al otro. Se entenderá, por tanto, que cada uno de los pies ha obrado un medio compás distinto al otro pie. Es por ello que se comprende como participio, pues el compás completo se compone de dos medios compases, que participan en la obra. A modo ilustrativo, ofreciendo casos particulares típicos y recurrentes en asalto: Desde una planta hábil, transversal, de medio recto: - Si el pie hábil obra un medio compás de avance recto y el no hábil obra un medio compás sobre la transversal no hábil, la planta quedará transversal, hábil y extendida. - Si el pie hábil obra un medio compás de avance recto extraño y el no hábil obra un compás trepidante al no hábil, la planta quedará infinita y extendida. - Si el pie hábil obra un medio compás de avance recto extraño y el no hábil obra un medio compás sobre la transversal no hábil, la planta quedará transversal, no hábil y extendida. - Si el pie hábil obra un medio compás de cruce recto extraño y el no hábil obra medio compás transversal extraño, al no hábil, la planta quedará transversal, no hábil y se habrá generado una ruptura de medio. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 319 -DE LA C AUSA TÉCNICA Aquel compás desde una planta inicial, transversal, de medio recto, hábil, que dé lugar a un desplazamiento y una planta en línea, de medio recto hábil, será entendido como un compás con participio. Concretamente, será un compás con participio normalmente usado, pues generará el cambio de una planta inicial de maniobra a una planta final de acometida, con un desplazamiento sobre la transversal no hábil del agente. Existirán compases con participio limitados en su funcionalidad. Estos serán aquellos que desplacen cada uno de los pies en sentido opuesto sobre la misma dirección. Esto dará irremediablemente lugar a una extensión de la planta mayor a la normalmente funcional. No obstante, con extensiones contenidas, se podrá cambiar la extensión de la planta de manera viable, sin deber entenderse como un compás. La planta final en línea, con intención de acometida, será la planta final más habitual sobre la que sostener una eficiente obra ejecutiva. Será por ello, que los compases de participio tendrán, a veces, la función de dar lugar a ella de la manera más rápida posible, asistiendo adicionalmente al torso del usuario para la obra. Ejemplo de esto será el compás curvo o circular. Compases de intercambio lateral: “Un compás de intercambio lateral es aquel compás, completo o medio, que se genera para disponer en un orden distinto el pie adelantado, respecto al atrasado.” Este intercambio lateral podrá tener tres variantes, según el desplazamiento del centro de masas: Compás de intercambio lateral en ganancia: El compás de intercambio lateral en ganancia será aquel compás completo o medio que hará avanzar el centro de masas en la planta final, respecto al paciente y la planta inicial. El compás de intercambio lateral en ganancia tendrá lugar cuando exista, al menos, medio compás de cruce recto o transversal. Compás de intercambio lateral en estático: El compás de intercambio lateral estático dejará el centro de masas estable y en el mismo lugar de la planta inicial, pese a dar lugar a una planta final distinta en orden. Será gracias a los compases completos, simples o de participio, que se generará el intercambio lateral de la planta, en estático, haciendo que un compas completo sea usado para hacer que el orden de los pies quede invertido. Compás de intercambio lateral en pérdida: El compás de intercambio lateral en pérdida será aquel compás completo o medio que hará retroceder el centro de masas en la planta final, respecto al paciente y la planta inicial. El compás de intercambio lateral en pérdida tendrá lugar cuando exista, como mínimo, medio compás de cruce extraño, o transversal extraño. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 320 - Compás de torsión: El compás de torsión será aquel medio compás, trepidante, de cruce, que deje cruzados los segmentos de la tracción, haciendo que al descruzarse el foco se rote sobre el centro de masas, dando lugar a la reorientación notable del foco del usuario. Para dar lugar a la inversión total de la fase del foco, o sea, un giro de 180º, se deberá generar una reubicación concreta del centro de masas, permitiendo al torso y extremidades generar el par necesario, conservando la estabilidad. Será crucial entender la trazada del pie que genera el medio compás de cruce, del compás de torsión. Dependiendo de por donde se genere el desplazamiento del medio compás de cruce, se dará lugar a una planta que mantenga el orden mientras se reubica el foco, o a una planta que quedará invertida lateralmente además de obtener la reubicación del foco. Así pues, a partir de una planta inicial hábil, transversal, de medio recto: - Si el pie que cruza, lo hace por delante del otro, este quedará atrás tras inversión y reorientación del foco. - Si el pie que cruza, lo hace por detrás del otro, quedará delante tras inversión y reorientación del foco. Compás curvo o circular: “El compás curvo será aquel compás que se obra haciendo que el pie que quedará atrasado transite generando una trayectoria semicircular sobre el plano inferior, con circuncentro en el pie adelantado.” El compás curvo, normalmente tendrá la función de perfilar al tirador usuario haciendo que su planta quede en línea, de acometida, quedando preparado para obrar ejecutivamente. “El compás curvo dejará al tirador perfilado y acometiendo.” De manera habitual, el compás curvo se expresará como el último medio compás de un compás transversal, de avance y de equino, a cualquiera de los flancos, facilitando el perfilado, la planta de acometida y el lance. Siendo así, el compás curvo se podrá entender como un compás de participio, que su último medio compás es curvo, dado que el matiz diferenciador será este último medio compás. El hecho de que el primer medio compás sea de equino tendrá la función de facilitar el perfilado, al obrar el medio compás curvo, pues el pie en equino rotará de manera espontánea en la dirección en la que quedará el cuerpo, en el momento del compás curvo, sin necesidad de orientarlo ex profeso. “Se podrá usar el medio compás curvo para completar cualquier compás, facilitando el perfilado del usuario.” El compás curvo tiende a hacer que la planta final quede ligeramente extendida, de manera subconsciente, pues se genera cierta fuerza centrífuga en el tránsito circular. Siendo conscientes de ello, la acción circular del segmento de planta, puede resultar un elemento funcional, pues facilitará la contraposición de la masa de la pierna atrasada, frente a una obra ejecutiva en la que se precise ampliar el extremo. El compás curvo será tanto un compás con participio como, potencialmente, un compás de intercambio lateral. Será de participio, dado que desde la estricta geometría, cada uno de los pies seguirá una dirección distinta en su tránsito. Potencialmente será un compás de intercambio lateral, puesto que podrá ser usado a tal fin, idealmente para perfilar al usuario tras un tránsito transversal. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 321 -DE LA C AUSA TÉCNICA El compás curvo podrá ser obrado en cualquier amplitud, mientras el pie que se pretenda dejar atrasado realice un movimiento con trayectoria relativamente circular. Es por ello, que normalmente llevará de una perpendicularidad del segmento de planta, respecto al diámetro común, a una perpendicularidad distinta, lo que justificará su uso. Normalmente, con el compás curvo se pretenderá que el segmento de planta quede más paralelo al diámetro común de lo que inicialmente estaba. La extensión de un compás curvo no deberá ser superlativa, pues se retrasará notablemente el último medio compás característicamente circular. “El compás curvo podrá esconder la intención ejecutiva del desplazamiento, hasta el momento de obrar el último medio compás y quedar perfilado, en acometida.” Compases de sigilo: “El compás de sigilo será aquel que se lleve a cabo con la pretensión de mantener oculto el sonido propio del contacto y fricción del pie/calzado con el firme.” Dado el contexto lumínico donde será posible que se desarrolle el asalto de la Esgrima Láser, es posible que el tirador precise de pasar desapercibido en su desplazamiento sobre el plano inferior, concretamente, en la obra de sus compases. Para ello, habrá de ser capaz de minimizar el sonido producido por el contacto del pie sobre el suelo, e igualmente, disminuir en la mayor medida posible los efectos acústicos de la presión sobre el firme. El compás de sigilo tendrá su aplicación en medios, entornos y contextos donde el opositor no haya establecido contacto visual claro con el agente o no le sea posible su ubicación precisa mediante otros recursos perceptivos distintos al oído. En esencia, el compás de sigilo será usado cuando el foco paciente esté plenamente desfasado del diámetro común, quedando máxima la amplitud de su plano focal. “El compás de sigilo será eficiente en entornos sin luz ambiental, donde las hojas agente y paciente estén extintas y donde el foco paciente quede desfasado del diámetro común.” Para aumentar la discreción en los compases será ideal el contacto paulatino de la planta con el plano inferior, haciendo que la primera unión entre ambos se produzca con la mínima masa y velocidad posible. Tras esto, se precisará que el peso, inicialmente atrasado, comience a apoyarse sobre la extremidad de manera proporcional al aumento de la superficie de planta. Los compases de sigilo tendrán lugar habitualmente como compases de cruce, pues precisarán de la máxima amplitud posible, dada la necesidad de cubrir distancias considerables, mayores que las habituales y propias de la triangulación sobre el plano inferior. En el compás de cruce de sigilo desde una planta transversal de medio recto, en marcha o ruptura, el pie que cruza tomará contacto de equino, con el borde exterior de la planta, mientras el peso del usuario queda atrasado. Una vez el primer contacto se produzca, se comenzará a disponer el peso sobre esa extremidad, aumentando el contacto del borde exterior de pie, y tras ello, del resto de la planta, centrando el peso. Cuando se concluya el primer medio compás de cruce, la angulación de la planta deberá ser considerable, ayudando a mantener el equilibrio del tirador usuario, que deberá estar erguido. Por último, se procederá a actuar el último medio compás, que tomará contacto con el suelo, de talo si es en marcha, de equino si es en ruptura. Durante este último medio compás, igualmente, se dosificará la superficie de la planta que está apoyada en relación del peso que soporte esta extremidad. Es importante entender que la dinámica sobre la que se obran los compases de sigilo es notablemente lenta y suave, esto hará que el mantenimiento del equilibrio sea considerablemente más complejo que con la acción habitual de las piernas, aumentando la dificultad conforme aumenta la irregularidad del firme. A esta complicación para el usuario habrá de sumarse la de no poseer claras referencias visuales, al estar transitando en un entorno sin luz. El tipo de calzado y suela de este tendrá un papel de profunda relevancia en la capacidad de atenuar el sonido del compás, debiendo estar en concordancia con el firme. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 322 - Desplazamiento sobre un plano inferior inclinado: Existe la posibilidad de que el plano inferior común quede inclinado, pues agente y paciente se podrán encontrar en alturas diferentes dentro del área. Será por ello necesario entender las particularidades del desplazamiento según la inclinación del plano inferior común, y con ello, adaptar y ser conscientes de las limitaciones físicas y geométricas impuestas al desplazamiento. Si el ángulo formado entre la línea vertical y recta de un agente es obtuso por la inclinación del plano vertical, en una superficie plana y con un medio no dificultado. O sea que el agente está en una altura superior al paciente y sin obstáculos: - Los compases en marcha se podrán obrar con mayor velocidad y tendrán una menor amplitud. - Los compases en ruptura se obrarán obligadamente con menor velocidad y menor amplitud. - Se deberán evitar los compases de alcance. - Se deberán evitar los compases de cruce obrados desde un extremo remoto de la rectitud. Si el ángulo formado entre la línea vertical y recta de un agente es recto por la inclinación del plano vertical, en una superficie plana y con un medio no dificultado. O sea que el agente está en la misma altura que el paciente y sin obstáculos: - Los compases seguirán la lógica estándar, sin necesidad de adaptación alguna. Si el ángulo formado entre la línea vertical y recta de un agente es agudo por la inclinación del plano vertical, en una superficie plana y con un medio no dificultado. O sea que el agente está en una altura inferior al paciente y sin obstáculos: - Los compases en marcha se obrarán obligadamente con menor velocidad y menor amplitud. - Los compases en ruptura se podrán obrar con mayor velocidad y tendrán una menor amplitud. - Se deberán de evitar los compases de alcance. Será posible que un plano inferior común quede inclinado con la existencia de obstáculos en la línea que seguirá el tránsito del agente. No obstante, es tal la varianza de posibilidades en este campo, que no será posible hacer una aproximación a cada una de ellas, quedando a discreción del usuario la concepción y obra del compás que más se adapte a su intención y eficiencia en el desplazamiento. La superficie del firme que no presente obstáculos podrá presentar distintas texturas y materiales, siendo especialmente determinante esto en un plano inferior común inclinado. Para el conocimiento y reconocimiento de la naturaleza del firme se deberá hacer tacto al suelo, generando tracción con ambos segmentos de la tracción pretendiendo la escurrida mientras se pretende contraer o extender el segmento de planta. De esta manera el usuario conocerá los límites del agarre del firme, pudiendo usarlos para condicionar su movimiento, así como para usar dicho condicionamiento como herramienta dispositiva en contra del paciente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 323 -DE LA C AUSA TÉCNICA “Un tirador habrá de estar preparado para analizar la topografía del área, y una vez en el asalto, obrar en consecuencia, siempre en coherencia con su intención, aprovechando en su favor la naturaleza del firme.” Disposición de la planta tras la obra del compás: Entendiendo que será necesario adaptar el compás a aquello que potencialmente acontezca tras su obra, será necesario que la planta final proyectada sea congruente con la intención de aquel que obra dicho compás. Por tanto, la proyección de planta quedará sujeta a la disposición final necesaria, que será aquella que facilite la obra subsiguiente al compás. En caso de que la obra prevista subsiguiente al compás sea ejecutiva: La planta quedará proyectada en línea. Esto facilitará mantener la distancia del medio, pues facilitará la mayor extensión del extremo, a causa de predisponer la planta para el desplazamiento del centro de masas proyectado sobre la línea recta. Esta planta, por su función, se llamará de acometida. La planta en línea como planta final dará lugar a que el foco se concentre y se ciña al diámetro común, haciendo más sencilla la obra sobre el diámetro común y menos eficiente la obra fuera de él. En caso de que la obra prevista subsiguiente al compás sea dispositiva: La planta quedará proyectada sobre la transversal armada. Será así que se facilitará la mayor operatividad, tanto proactiva como reactiva, aportando la posibilidad de mover el torso en cualquiera de sus posibilidades, con una amplitud considerable y útil, siendo óptimo y funcional el movimiento de tumbado con participio de balanceo al lado armado. Además, desde la planta sobre la transversal hábil, se podrá mutar a cualquiera de las posibles proyecciones de esta, optimizando con solvencia la reubicación del tirador y de su cuerpo. Esta planta, por su función, se llamará de maniobra. En caso de que la obra prevista subsiguiente al compás sea defensiva: La obra defensiva habrá de adaptarse necesariamente a la obra que se pretenda resistir o defender. Siendo así, no existirá una proyección de planta óptima tras el compás, sino que será necesario coordinar la planta para antagonizar la obra opositora. No obstante, habrá siempre de entenderse que la obra potencial tras el compás, sobre una planta final, habrá de ser adaptada al medio resultante, y por ende, no deberán ser entendidas estas premisas como óptimas en todas las situaciones. Estos apuntes son funcionales en una mayoría estadística de situaciones, siempre que el tirador transite desde el medio de proporción o proporcional de Hawking y/o sombra, hasta el medio proporcional en su horizonte de sucesos y/o el medio proporcionado. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 324 - Aborto de compás: “El compás abortado será aquel que se genere sin llegar a culminar en la proyección de una nueva planta estable, haciendo con esto un simple amago de movimiento o limitando el desplazamiento inicialmente pretendido.” El aborto de compás, desde un punto de vista general, resultará un recurso fundamentado en la acción de un compás, su rectificación y reducción a la planta inicial antes de culminar su obra, sin grapar el desplazamiento. Dicha obra, que resultará habitualmente la expresión incompleta de un medio compás, podrá ser llevada a cabo de la misma forma que el resto de los compases simples, tanto en extensión como en dirección. No obstante, dará como resultado una guardia pulsada en el momento de realizar el aborto, que será justo el punto del tiempo en que el tránsito del pie será reparado, rectificado y potencialmente reducido. “La guardia pulsada será aquella que no sea posible mantener por su escasa o nula estabilidad.” En caso de que el pie que obra el aborto de compás tenga contacto con el plano inferior en su proyección final, habrá de potenciarse el movimiento de reducción a la planta inicial. Por ello, se jugará con la posición del pie, en natural, equino y talo, que en coherencia con la naturaleza del firme, preparará a la musculatura de la sección tibial, auxiliando a la articulación de la rodilla y coxofemoral en la sujeción y rectificación de la inercia inicialmente impuesta.
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