Así pues, en síntesis, queda escrito: “La obra de un diestro laserino estará marcada por el constante flujo de acciones, que darán forma a unas frases de armas sin pausas, con necesaria adaptación al contexto emergente y siempre marcada por un potencial ejecutivo implícito.” El flujo de las acciones tendrá que cumplir una estructura de intenciones y, por tanto, de acciones, para resultar eficiente en una mayoría estadística de los casos posibles y para ser coherente con la configuración de una obra de moción constante sin compromiso del agente: Defensa - Disposición - Ejecución En la defensa, dentro de este contexto concreto, se engloban los mecanismos que dan lugar a la protección del medio particular agente, y que le ayudarán a predisponer su obra sin la incidencia o interacción del paciente. En la disposición están incluidos todos los eventos que dan lugar a que el paciente y el contexto queden a disposición del agente, y que de esa forma quede todo preparado para el éxito de su intención ejecutiva. Por último, la ejecución hace referencia al momento en que el paciente no tiene posesión posible del medio y el agente dispone su hoja con la intención inequívoca de establecer sin peligro su medio proporcionado. La concatenación y diferencia entre los distintos elementos de esta estructura básica será sumamente difusa. Quedará la obra elevada a una mayor potencialidad conforme los elementos defensivos, dispositivos y ejecutivos, inicialmente indistinguibles, ganen en claridad y definición respecto a su función. “Aumentará el potencial de éxito de la obra o frase de armas el uso de obras y acciones independientes, organizadas, conjugadas y llevadas a cabo de una forma fluida, en las que se prevea la interacción con el opositor y se contrarreste.” La jerarquía de “defensa – disposición – ejecución” se basa en la necesidad del agente de mantener su propia integridad, en configurar una geometría desde ella que le permita abrir las líneas del paciente, controlar su respuesta y minimizar el potencial de su obra, y por último, actuar la ejecución con la menor exposición técnica posible. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 394 - “Un agente no deberá obrar sin estar seguro de su integridad, y una vez así, sin estar seguro de que el paciente está en desventaja ante él.” El flujo constante de acciones y la sucesión concatenada de eventos, le otorgan peso y coherencia a la necesidad de mantener la tratativa del medio de proporción, por medio de antagonismos geométricos o de intención y transitar de forma premeditada y defensiva hasta el medio proporcional. Será allí donde debatir y disponer la hoja paciente en la condición que se pretenda, y por último, proporcionarse un medio con la menor interacción y mayor control del arma paciente, para que esta no pueda quedar libre sobre las líneas inevitablemente abiertas del agente. Todo ello con una sola línea intencional y procurándose una trazada lo más directa posible, que a su vez, dará lugar a una obra elegante. “Idealmente, la obra deberá ser obrada sin pausa desde un medio de proporción, donde el agente esté seguro. Tras ello, transitando y obteniendo ventaja geométrica en el medio proporcional, llegando finalmente y sin interrupción al medio proporcionado.” Para la obtención de una obra fluida, de moción constante, será requisito sine qua non prever cada unas de las implicaciones y posibles desenlaces de los momentos de las obras actuadas. Por tanto, será preciso entender qué respuestas dará el paciente ante la obra dispositiva agente, trazando y preparando la obra para hacer fluida la continuación ante aquello que acontezca. Cada obra, tendrá que estar llevada a cabo asumiendo la compatibilidad con la subsiguiente prevista, de esa manera serán compatibles tanto los vectores inerciales de las masas implicadas, como la disposición de la anatomía agente. “Cada obra será dispuesta sin pausa y habrá de ser comprendida y preparada para poder ser variada igualmente sin demora, dando como resultado una obra de moción constante.” La obra de moción constante, desde la escala de la frase de armas, tendrá su punto final en el lance, que será la obra ejecutiva que culminará dicha frase. Esta obra, idealmente, habrá de estar prevista, dándole sentido a la frase de armas. Además, la obra del lance habrá de cumplir el requisito de moción constante, tanto en su éxito como en su fracaso. “La frase de armas y/u obras usadas deberán quedar condicionadas por la obra ejecutiva a la que pretendan dar lugar.” En caso de éxito, el agente habrá de retirarse del medio sin detenerse. Por el contrario, en caso de fracaso de la obra ejecutiva, el agente habrá de cesar en el lance, reduciendo la hoja en el medio y dando por terminada la frase de armas, rompiendo el medio y volviendo a componer su siguiente argumento de intención, grado, frase de armas u obra. Todo ello, sin pausa alguna. “Tras un lance, como obra ejecutiva final, el agente deberá cerrar el grado y frase de armas, ya sea con el éxito o con el fracaso, mas siempre con la retirada del medio o final del grado.” La insistencia inconsciente en el lance tendrá el nombre de parrillada, dándose esto cuando un agente se reitera en un lance, ofreciendo la cesión de la iniciativa al paciente, sin un cálculo o intención de esto. De esta forma, se cometerá una negligencia que atentará sobre la seguridad propia y dará lugar a la exposición absoluta del agente frente al paciente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 395 -DE LA C AUSA TÉCNICA Ruido: “El ruido son las obras y acciones generadas en moción constante, que el agente dispone entre las obras pretendidas, para no dejar pausas en su movimiento, así como para saturar al paciente dificultando y/o impidiendo la concepción de su obra y la previsión de la obra agente.” Para que la obra de moción constante tenga lugar, existirán acciones y obras que cumplirán la única función de generar ruido. Esto quiere decir que dichas obras tienen el objetivo de mantener el flujo de movimiento y la constante exposición de movimientos ante el paciente, el cual tendrá que estar constantemente atendiendo a la obra agente para determinar su peligrosidad, dificultando esto la concepción de la obra propia paciente. Generar el ruido será más eficiente cuando esta tenga naturaleza dispositiva. De esa manera, resultará ideal que el ruido esté compuesto de libramientos, así como de constantes y obvias preparaciones de obras. No obstante, dependiendo de la etología del paciente, el ruido deberá de adaptarse a este, siendo posible generarlo de cualquier modo que tenga incidencia en el medio, sin dejar en desventaja al agente. “Las obras de ruido idealmente deberán ser aquellas en las que no haya de intervenir la obra proactiva del paciente.” El ruido podrá dar lugar a que la oportunidades de obra para el agente, en base a que mantendrá al paciente activo y reaccionando a cada una de las acciones implícitas en el ruido. Será por esto que el ruido estará compuesto de acciones y obras eminentemente dispositivas. “Toda obra que forme parte del ruido deberá ser capaz de sostener su continuación, pues será posible que emerja la oportunidad de ella o durante su desarrollo.” La obra que emerja del ruido podrá tener dos naturalezas diferenciadas, según su integridad: Obra intercalada: La obra intercalada en el ruido será aquella que se genere poco a poco, a partir de acciones implícitas en el ruido, que irán generando la preparación de dicha obra, segmentando en porciones su preparación, hasta quedar perfectamente configurada y pudiendo ser llevada a cabo. Intercalar obras será óptimo para evitar que el paciente pueda entender la obra que el agente está preparando, quedando enmascarada la configuración geométrica, dinámica y anatómica de esta. El ruido específicamente generado con intención de esconder una obra intercalada será llamado cáscara. Por otro lado, será nombrada como clave, cada acción que esté dando lugar a la preparación o disposición de la obra intercalada entre el ruido. Obra aislada: La obra aislada del ruido será aquella que se genere entre el ruido, de manera diferenciada de este, donde las acciones del ruido no participen en su disposición. Por norma, la obra aislada será aquella que posea una duración considerablemente escueta, pues de esa forma podrá ser preparada y dispuesta entre obras de ruido, sin ofrecer una expresión clara de lo que se pretende y sin dar oportunidad al paciente para entender lo que acontece. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 396 - El ruido, en su mayor parte, estará compuesto por obras dispositivas con caso vacuo, pues no pretenden la interacción funcional con el paciente. No obstante, el ruido podrá contener obras que pretendan ser la preparación de otras, en caso de surgir la oportunidad. Así pues, otras obras de ruido tenderán a ser dispositivas, concretamente con un caso inductivo. “El ruido estará mayormente compuesto por obras dispositivas, de caso vacuo, efectivo e inductivo, que faciliten la saturación de la orientación del opositor paciente, así como posean el potencial de mantenerlo en constante desventaja.” El ruido podrá tener distintas catalogaciones y naturalezas, dependiendo de los recursos idiomáticos que intervengan en el conjunto de acciones que lo compongan. Por ello, existirán algunas tipologías de ruido respecto a sus recursos que serán recurrentes en el asalto típico: Ruido del arma: El ruido del arma será aquel generado por acciones vacuas del arma, normalmente por libramientos reiterativos, de distintos tipos, pretendiendo no perder por completo la agregación o la posibilidad de ello. Ruido de compás: El ruido de compás es ese que está constituido por la disposición de compases, medios compases y cambios ligeros en la planta, que no pretendan genuinamente el acomodo del centro de masas proyectado del usuario, con pretensión de dificultar la previsión u observación del opositor paciente sobre el tránsito y/u obra subsiguiente del agente. Ruido anatómico: El ruido anatómico será aquel generado por la reiterativa acción vacua de una o varias partes de la anatomía del tirador usuario. La intención dispositiva como recurso para la obra eficiente y elegante: La intención dispositiva será aquella en que se sostenga el constante antagonismo de la obra opositora y la pretensión recurrente de poner en desventaja al paciente, que permitirá la constante adaptación a las circunstancias y que centrará su función en la búsqueda de la oportunidad ejecutiva ofrecida por el error paciente. O sea, que la intención dispositiva, al pretender dejar al opositor en desventaja, dará como resultado que el agente posea normalmente la iniciativa, estando en superioridad en caso de existir la posibilidad de la obra ejecutiva por su parte. “La intención dispositiva, aplicada al asalto y obra, será la actitud más eficiente de la Esgrima Láser, pues dejará al agente preparado para la obra propia y al paciente en desventaja parcial o total.” Esta intención, aplicada a la obra, hará que el agente represente una actitud serena, en la que la intención paciente se verá contravenida y entorpecida, relajando al agente de la presión de preparar una obra ejecutiva y llevarla a cabo, exponiéndose al error. “La intención dispositiva sostenida por parte de un agente le hará aparentar serenidad a la vez que centrará a su intelecto y anatomía en responder a su favor la obra del paciente, lo que le posicionará en ventaja táctica.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 397 -DE LA C AUSA TÉCNICA Obrar de manera dispositiva hace que la obra propia dependa de la acción paciente, y con esto, aumenta la imprevisibilidad del agente. En gran medida, esto se debe a que el agente no hará acto de preparar una obra concreta, sino que preparará una respuesta a la obra contraria, que de no existir, no dejará rastro de la preparación agente. Lo que dificultará significativamente el estudio del agente y sus recursos por parte de su opositor paciente. Esta pretensión de mantenerse dispositivo, se centrará en disponer el rumbo del arma agente en una orientación que permita la amenaza sostenida a zonas vulnerables del paciente. Igualmente, el agente habrá de disponer su arma en el medio aumentando siempre la oclusión posible, agregado y privando al opositor. Esto hará que se reduzca el volumen de obras potenciales del paciente, haciendo más asumible la previsión del agente. Para ello, será necesaria la constante propiedad del medio. Y por esto, eventualmente se necesitará tener libre la hoja propia del atajo opositor, con potencia de obrar oclusión y con una agregación voluntariamente sostenida. “El agente habrá de tener control del paciente por medio de la obra dispositiva, reduciendo el número de opciones del paciente y haciendo más sencilla la previsión de este.” La aplicación de la intención dispositiva a las distintas obras pacientes posibles: La intención dispositiva contra la obra ejecutiva: La intención dispositiva, hará reaccionar ante la pretensión ejecutiva maximizando la posibilidad de éxito, al estar el agente prevenido ante la obra paciente. Se basará en la obra de oclusiones para el aprovechamiento de la acometida paciente. La intención dispositiva contra la obra dispositiva: La intención dispositiva enfrentada dilatará el asalto, quedando a este, sujeto a la búsqueda de una obra eficiente, por una vía de la que el opositor no sea consciente y/o mediante la búsqueda de medios aparentes sobre los que obrar desprevenidamente. Se centrará en la constante lucha del agente por el control del medio, por mantener librada la hoja de cualquier privación desarrollada o disposición posible y por presentar el constante antagonismo geométrico, que pueda minimizar la exposición ante una no prevista preparación de la obra paciente. En esencia, con la intención dispositiva agente enfrentada a la intención dispositiva paciente, se debatirá la propiedad del medio. La intención dispositiva contra la obra defensiva: La intención defensiva paciente proporciona una constante reacción ante cualquier elemento agente que le sea desprevenido. Esa reacción defensiva no tendrá, necesaria y específicamente, un alto valor ejecutivo, lo que hará que la intención dispositiva de un agente pueda determinar y preparar a un paciente defensivo en la presentación y disposición que necesite el agente para obrar. En esencia, la obra dispositiva agente frente a la defensiva paciente hará que el agente pueda configurar al paciente de una manera en que, dicho paciente, se entienda defendido y que a su vez cree la oportunidad ejecutiva para el agente. El foco de atención agente estará puesto en la preparación de los medios, que con el desplazamiento voluntario de estos por el área, facilitarán la reacción del paciente, obligado por las dimensiones de los medios y el factor finito del plano inferior. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 398 - Potencial autoejecutivo: “La autoejecución es aquel tocado o ejecución que un tirador provoca sobre sí mismo al ser alcanzado por la hoja propia.” En un contexto duelístico y/o formalmente esgrimístico, la posibilidad de que un tirador se hiera a sí mismo será tenida en cuenta y penalizada. Si se tiene en cuenta el potencial lesivo figurado del arma, la posibilidad de autoejecución será superlativa, de esta manera toda la técnica de la Esgrima Laser está configurada alrededor de mantener al agente protegido del potencial de su propia arma, además del opositor. Así se presenta ante el estudioso una dificultad añadida, asociada a la naturaleza figurada del arma y que permea, de maneras realmente profundas, la práctica y desarrollo de la disciplina. La geometría de las guardias, y de las afirmaciones y rectitudes que estas tendrán asociadas, estará siempre condicionada por una disposición de la hoja en la que quede en potencia de obrar sin favorecer una autosupresión. Para ello, será crucial entender los vectores de inercia presentes y los reparos necesarios para su correcto posicionamiento. “La hoja agente deberá quedar lo más distal al medio particular de este posible, minimizando el potencial autolesivo.” La diversión de la hoja paciente siempre habrá de estar gobernada por la previsión agente de un repentino y sorpresivo reparo del vector gemelo, que podría dar lugar a exponer las piernas a una herida propia, pues estas estarán ligeramente adelantadas cuando se proyecten plantas extendidas. Así pues, en esos casos y en vectores gemelos donde la fuerza agente no domine sobre la paciente, la guarnición habrá de acompañar a la hoja agente sobre la línea vertical para que la angulación de la hoja quede limitada en su angulación, manteniendo así la potencia de obra y la seguridad ante una autoejecución. “Cuando la hoja agente quede voluntariamente bajo el control del paciente, dicho agente habrá de estar prevenido ante la posibilidad de que se proyecte su propia arma a su anatomía, debiendo estar preparado para el control de las fuerzas impuestas a su arma.” La aplicación de fuerza con la pretensión de un intercambio inercial, habrá de ser controlada en su sentido opuesto a la extensión de la línea recta, pues el encontrar oposición en una hoja paciente, con una fuerza con pretensión de extensión vectorial, dará lugar a una trayectoria imprevista, y con ello, a una potencia de herir al agente. “Cuando se pretenda disponer el arma paciente imponiéndole fuerza con la hoja agente, se deberá tener en cuenta las posibles consecuencias de ello, pues alguna de las hojas podrá herir al agente.” Premisas para evitar la autoejecución: - Mantener el arma dispuesta en el medio, con una extensión de la rectitud coherente, evitando llevar a la sencillez a una angulación mayor a unos aproximados 45º, independientemente del sentido del rumbo. - Se habrá de evitar que el rumbo de la hoja propia se pliegue más allá de lo coherente, independientemente la rectitud desde la que se sostenga. - Mantener siempre la hoja propia con un ligero ángulo en el eje vertical, agudo u obtuso. Este ángulo habrá de tenerse en cuenta, sobre todo, en contextos en los que la hoja agente esté dispuesta y sea potencialmente reubicable por el paciente. Se dará con esto lugar a una más eficiente aplicación de las fuerzas TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 399 -DE LA C AUSA TÉCNICA implícitas en el sostenimiento del rumbo y además, se extenderá el tiempo de reacción que facilitará una coherente diversión de la hoja opositora. - Ajustar la cesión de fuerzas de la diversión al control de la hoja propia, no a la total cesión del rumbo ante la presión del arma paciente. - Evitar la obra de spins completos cuando se lleven a cabo compases en una dirección perpendicular al plano de la trazada de estos. Predisposición del cuerpo para la continuación de la obra: Tal y como se estudia en la disposición de la hoja en el medio, será preciso generar una motricidad compatible con la acción obrada en primera intención y las posibilidades subsiguientes, siendo necesario una correcta concepción posicional de las extremidades, así como su precisa y coherente disposición. Desde la perspectiva técnica y biomecánica, esta configuración del cuerpo del tirador siempre habrá de maximizar la obra propia y dificultar la ajena. “El cuerpo, en toda su anatomía, habrá de estar preparado para facilitar la obra propia y dificultar la ajena.” Se podrá entender entonces que el peso del cuerpo, en ocasiones y contextos técnicos puntuales, habrá de estar sostenido de forma que se mantenga el centro de masas relativamente bajo, marcando cierta diferencia con ciertos contextos donde se habrá de buscar la altura para favorecer la agregación, el atajo, el italado en trío, la ejecución capital de detroncación o solar, asistiendo así la afirmación a la triangulación necesaria para ello. Esto, aplicado al contexto laserino, marcará la capacidad reactiva y abrirá la posibilidad de levantar o bajar el plano superior, arrojando geometría adicional clave para la disposición de la hoja en medios no convencionales. Así pues, en un caso hipotético e ilustrativo, en que la intención fuese la de posibilitarse una obra subsiguiente, el hecho llevar a cabo una reducción al recto estaría condicionado por el potencial de obra que se pueda prever y atribuir a esta. Quedará entones dicha reducción restringida a responder de manera ejecutiva al intento de inmersión en clara actitud ejecutiva, del paciente sobre el medio proporcional agente. Particularmente esto es ejemplo de que la configuración anatómica con la planta totalmente contraída y de rectitud totalmente extendida, dificultará y entorpecerá la continuación de la obra al estar las articulaciones carentes de dinámica de movimiento en una de sus dos posibilidades. No obstante, la parcial contracción de la planta y medida extensión de la rectitud aportan amplitud al medio necesaria para agilizar la obra y reacción. Para la continuación de obra: - Se mantendrá la planta plenamente estable, operativa y funcional al no usarse una contracción total o una demasiado marcada extensión que dificulte el movimiento o tracción. Por tanto, se obrarán compases teniendo en cuenta la que la planta a la que den lugar habrá de quedar perfectamente formada y coherente con la obra que vaya a sostener. - Las piernas siempre habrán de tener la posibilidad de aplicar más tracción, ceder o generar tracción negativa. Las piernas tendrán la función adicional de asistir a la afirmación para posicionarla en la configuración más eficiente, teniendo en cuenta que dichas piernas son las responsables de acomodar la línea de las caderas, y esta a su vez condiciona totalmente la afirmación. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 400 - - Se usará una afirmación que posibilite el movimiento libre del torso, en todos sus ejes. Esta premisa excluirá cualquier afirmación que no sea plenamente coherente con la obra pretendida, habiéndose de omitir cualquier posición en que el cuerpo no pueda seguir moviéndose en alguno de sus ejes. La guardia deberá ser normalmente erguida y erigida, usándose para maximizar la potencia de reaccionar a cualquier obra paciente. No obstante existirán contextos en los que se podrá usar guardias que no sean plenamente erguidas y/o erigidas. Cuando la hoja del paciente quede perpendicular al diámetro común y al diámetro común de la sencillez, la guardia podrá adelantar su peso y presentarse de cuerpo tumbado, ofreciendo la potencia de debatir la propiedad del medio desde una ubicación de la sencillez más cercana a este. - La rectitud se mantendrá preferiblemente aledaña al plano sagital o recta vertical en la proyección del plano vertical, con el ítalo en concordancia y referencia del plano superior, con una extensión que posibilite el libre movimiento de la sencillez y con rumbo que facilite la oclusión de la trazada de la hoja opositora. En ocasiones, la rectitud podrá separarse notablemente del plano sagital, pretendiendo generar una geometría que permita la obra desde las líneas transversales o paralela a ellas. Esto dará al tirador la posibilidad de atender a la triangulación ejecutiva potencial sin necesidad de desplazar su centro de masas. En este caso, la punta de la hoja agente deberá de quedar cercana al plano sagital o al diámetro común, lo que conservará su potencial oclusor y ejecutivo. - La mirada estará centrada en los ojos del paciente. Esta será la opción más eficiente donde posicionar la percepción visual del foco. Estará motivado por la necesidad de mantener la línea de la visión en un punto donde se concentre la adquisición mayor volumen de información posible. Esto dará lugar a que la obra, con la que se pretenda continuar la presente, este llevada a cabo habiendo observado la mayor cantidad de detalles posibles, ya sea de manera directa o indirecta. - El foco agente, en intención dispositiva, será puesto sobre el plano sagital paciente. Que el foco del agente esté dispuesto sobre el plano sagital del paciente facilitará el hecho de mantener dicho foco coherente con el diámetro común, evitando así la obra del paciente desde la transversal, quedando el agente desfasado del foco. También existirá la posibilidad de orientar el foco sobre la futura posición del objetivo ejecutivo, no obstante esto limitará la continuación de la obra. - La intención ejecutiva se llevará a cabo teniendo en cuenta y desde la dimensión del medio proporcional propio, posibilitando esto la menor exposición posible y la retirada segura del medio. Asociado a esto, cada una de las mutaciones de una guardia, con pretensión de mantener un cierto rasgo de estaticidad tras la obra de dicha mutación, puede estar vinculada a dos intenciones distintas, y por tanto, se configuran como dos tipologías: TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 401 -DE LA C AUSA TÉCNICA Mutación antagónica: Dícese de aquella mutación de cualquiera de las partículas que componen una guardia, que pretende reconfigurar la guardia para contravenir la del opositor, ya sea por antagonismos de intención o geométricos. Por la naturaleza de la intención subyacente en esta mutación, se deberá obrar de la manera más elegante y eficiente, reduciendo el número de elementos rectificados o mutados, obteniendo así el mayor antagonismo posible con la menor apertura de vías y exposición al paciente. Mutación de acomodo: Será entendida como mutación de acomodo aquella que se obre con la intención de configurar, reconfigurar u obtener una guardia final que pretenda ganar en estabilidad, distancia de medio, y por tanto, en potencial de la obra respondida. Una mutación de acomodo podrá ser obrada con márgenes dilatados de movimiento, pues se llevará a cabo fuera del medio proporcional paciente y esperando la entrada de este en el propio para generar una respuesta que dificulte la inmersión del opositor. Continuación de la obra en la frase de armas: La obra siempre deberá de estar llevada a cabo teniendo en cuenta todos los posibles escenarios que acontecerían tras esta. Así pues, dependiendo de la naturaleza de la obra en la que recaiga la atención, esta deberá de estar adaptada para que cada una de las partículas de conocimiento, que intervienen en su preparación y disposición, puedan dar lugar al mayor potencial de aquello que sea necesario obrar a continuación, ya sea de manera consciente o instintiva, absoluta o de fortuna. “La obra deberá ser preparada previniendo lo que acontecerá tras su disposición, pues habrá de sostener de manera eficiente a la obra subsiguiente.” Se entenderá que una obra, perteneciente a una frase de armas en la que se pretende la interacción entre agente y paciente, puede ser continuada de dos formas distintas: Continuación repetida: La continuación repetida de la obra es aquella que por medio del concepto de recursividad, vuelve a disponer una obra o acción concreta, y con ello, el agente vuelve a pretender lo mismo sobre el paciente. Esto tendrá lugar al generarse una consecución de obras o acciones en la frase de armas del agente, que se produzca con un orden concreto. Así, cuando llegue la frase a un punto de su evolución, se volverá a otro anterior con la pretensión de reproducir lo obrado hasta ese punto, de manera cíclica. Para dar lugar a una continuación repetida y mantener la coherencia de la obra con aquello acontecido, habrá de obrarse adaptando las acciones u obras a la geometría o dinámica concreta presente, que distarán en mayor o menor medida de las inicialmente existentes en la primera o anteriores veces en las que se llevó a cabo la acción u obra repetida. La continuación repetida de una obra ejecutiva, sin recursividad, será un recurso eficaz, pese a resultar profundamente ineficiente. Esto se debe a que TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 402 - la obra ejecutiva tenderá a ser obrada desde una configuración anatómica concreta, que estará centrada en maximizar su acción y que penalizará la reducción de la guardia o la continuación dispositiva de dicha obra. Por tanto, obstinarse en continuar una obra ejecutiva tras una primera intención fallida, cederá la iniciativa al paciente, dejando al agente en una desventaja clara por no estar adaptado a la obra potencial de dicho paciente, además de ser fácilmente previsto. Por tanto: - Se podrá continuar repetidamente la obra defensiva, si la obra ejecutiva del paciente es repetida. - Se continuará repetidamente la obra dispositiva si la obra del paciente es propensa a ser usada en su contra o no resulta inconveniente para la forma en la que el agente pretende configurar a su opositor. - No se deberá continuar repetidamente una obra ejecutiva, pues se cederá la iniciativa al paciente. Continuación evolutiva: Será esta continuación aquella en que una obra lleve a un recurso distinto dentro de la frase de armas, generado a partir de acciones u obras distintas, en actitud, intención o movimientos. Será, por lo tanto, su objetivo el de crear nuevas obras con las que contender con el paciente, ya sea por la necesidad de adaptarse a una situación distinta o para hacer frente por otros métodos a una misma circunstancia. En una obra de moción constante, la continuación evolutiva será el recurso más habitual, pues hará que la defensa, la disposición y la ejecución se sucedan en orden lógico y con las obras apropiadas. Se concluye que: “La continuación de la obra eficiente dependerá de sus condiciones propias tanto como de aquellas que le sucedan, generando un contexto que le atribuirá sentido a su uso.” Preparar y obrar previniendo la respuesta paciente: Teniendo en cuenta la recursividad, cuando el agente está obrando para configurar una geometría concreta y haya introducido al paciente dentro del medio proporcional, dicho opositor podrá tener distintas reacciones a ello. Por tanto, el agente habrá de prever cada una de las reacciones del paciente, teniéndolas en cuenta en la preparación de la obra a la que se pretenda llegar, para poder asegurar la continuación de esta. “El agente habrá de preparar la obra y obrar teniendo en cuenta que el paciente podrá hacer aquello que se espera, quedar pasivo o contravenir la geometría pretendida.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 403 -DE LA C AUSA TÉCNICA Serán tres los escenarios tras la preparación o disposición de una obra: Que el paciente obre tal y como prevé el agente: En caso de que el paciente actúe u obre tal y como pretende el agente, la obra continuará conforme está previsto, dependiendo el éxito, fracaso o continuación de la obra de la exactitud en la estimación agente y la exactitud de sus acciones. En este caso, la obra seguirá su curso, naturaleza e intención, que podrá ser defensiva, dispositiva o pretender la conclusión del asalto con la ejecutiva. Que el paciente no obre: Justo en el momento en el que el paciente no obra y se mantiene pasivo ante la preparación u obra por parte del agente, dicho agente deberá de llevar a cabo una obra ejecutiva para dar conclusión al asalto lo más eficientemente posible. Esta obra ejecutiva, idealmente, habrá de estar siempre en potencia de llevarse a cabo, en cualquier momento de la obra dispositiva agente, cuando este detecte la pasividad del paciente. Quiere decir esto, que la obra de un agente que está obrando y preparando a un paciente, debe tener siempre la potencia de herir, en caso de que el paciente no contravenga o responda cada una de las acciones agentes. De esa manera, cuando el agente está preparando una geometría, lo habrá de hacer comprometiendo al paciente desde el primer momento. En este caso, cuando el paciente no obre, la continuación de la obra del agente deberá ser inmediatamente ejecutiva, pues se deberá aprovechar la oportunidad de tener la iniciativa y ser quien configura la geometría. Y esto será, en síntesis, tener la propiedad del medio. Cuando un paciente queda pasivo ante una obra agente, dicho paciente queda en posesión de la iniciativa, si el agente no obra y concluye con moción constante, lo que le puede otorgar la posibilidad de preparar la respuesta ante la obra ejecutiva del agente. Así pues, puede entenderse que la pasividad del paciente podría ser parte de una obra dispositiva por su parte. Que el paciente obre rompiendo la geometría que ha preparado el agente: Es posible que el paciente, una vez haya obrado el agente, detecte la geometría desventajosa y proceda a establecer otra, en la que igualar el medio o incluso, transferirlo. Será ahí, que la obra preparada por el agente, quedará obsoleta. El agente deberá haber previsto esta posibilidad, teniendo preparada una continuación de la obra en la que se anulen las posibles respuestas del paciente. En esencia, esto será el debate en sí mismo, entendiéndose como argumentos cada una de las obras y acciones que se dispondrán en el medio para establecer la ventaja y apropiarse del mismo. En este caso, el agente deberá volver a ser dispositivo, con la salvedad de que el paciente no haya tenido éxito o no haya estimado correctamente la ruptura o sostenimiento de un medio proporcional y siga en desventaja geométrica tras su respuesta. En dicho caso, el agente, de ser posible, deberá ser inmediatamente ejecutivo, pues volverá a tener la propiedad del medio. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 404 - En definitiva, cuando un agente pretenda llevar a cabo su intención, habrá de entender que el paciente podrá obrar como es previsto, no hacer nada o responder y desconfigurar el medio que trata de generar el agente. Es por ello que el agente deberá tener esto en cuenta, teniendo preparada la obra y obrando para cada uno de los casos. Por tanto, la preparación de la continuación de la obra se resumirá en estos tres escenarios, permitiendo esto reducir los escenarios posibles que existan a un número manejable de posibilidades, siendo imposible tener el control de todo lo que es posible que acontezca. “El agente que pretenda la eficiencia, preparará cualquier posible reacción paciente o incluso en su defecto, y obrará siempre con superioridad, siendo capaz de responder ante cualquier resolución de sus obras propias o de su opositor.” Frente a un paciente con mano hábil y armada distinta a la paciente: “Se le llamará zurdo a aquel opositor que tenga su mano hábil y armada en la contraría a la agente. O sea, que la presentación de la misma guardia, queden en espejo.” Atendiendo a esto, el zurdo alterará ciertos aspectos geométricos implícitos en la obra y frase de armas del agente. No obstante, el conocimiento profundo de los elementos que componen la obra, y su aplicación según la geometría, harán universal a la esgrima, sin tener esta que estar condicionada por la condición o predisposición anatómica de los tiradores. En base a la concepción lateral contra un zurdo, cuando se genere la agregación, el lado de dentro del arma del diestro será el fuera del zurdo y viceversa, siempre que el zurdo tenga su mano hábil como armada. El primer aspecto que se ha de tener en cuenta es que la dimensión del medio de proporción y proporcional es considerablemente mayor cuando el paciente es zurdo, pues el diámetro común de la sencillez tenderá a quedar paralelo al diámetro común. En consecuencia, ante el zurdo, se precisará extender el medio, pues el medio aparente hará que el paciente pueda caer en la falacia de comprender el medio como la distancia de este, o sea, la extensión del diámetro común. Por ello, como medida preventiva, el agente podrá usar la sencillez de tercera para mantener el medio, en su distancia, coherente con el diámetro de la sencillez. “Ante el zurdo, la posición radial de tercera ganará la importancia que posee la posición radial de primera.” En la obra y concepción del medio, ante un paciente con su mano hábil y armada distinta a la paciente, hay que estar pendiente de la sencillez y su posición relativa al diámetro común. Será así que se podrá comprender la geometría de la sencillez de igual manera que con un paciente típico. Si el agente consigue obrar de manera absoluta tan solo teniendo en cuenta los elementos geométricos del paciente, la concordancia o no de las manos hábiles, no será un elemento profundamente condicionante. Por ello, será ideal mantener la mano armada adelante, sobre el diámetro común, idealmente cercana al plano superior, maximizando el extremo, tentando al zurdo a obrar en la paradoja de la estocada recta y consiguiendo igualar parcialmente las posibilidades de obra a primera o tercera. De esta manera, el agente hará que el repertorio del zurdo tienda a ser geométricamente similar al de un tirador de igual mano hábil. “Ante el zurdo, la rectitud de adelante ganará importancia, pues permitirá minimizar las particularidades de dicho opositor.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 405 -DE LA C AUSA TÉCNICA Adicionalmente, se podrá aumentar el diámetro común para mantener la misma amplitud del diámetro común de la sencillez, pues este estará paralelo al primero, lo que implicará un medio más ceñido de lo que inicialmente se puede entender. “Ante el zurdo, los medios se amplían.” Ante el paciente zurdo, lo eficiente será el desplazamiento transversal al lado no hábil del agente, ganando grados de perfil, haciendo que el paciente se encrucije. Esto facilitará que el paciente pierda extremo mientras lo gana el agente, pues este último se despliega para la obra. Adicionalmente, ante el zurdo, se podrán obrar compases trepidantes al lado hábil de dicho paciente, pretendiendo acercar al diámetro común su natural tendencia a dejar al lado hábil su rectitud. Para el tirador diestro, el asalto con el zurdo será una situación excepcional, mientras que para el zurdo, el asalto contra el diestro será una situación habitual. Esto hará que el zurdo tenga un bagaje superior respecto a la geometría especular, propia de dicho asalto. Eso es algo que ha de tener en cuenta, tanto el zurdo como el diestro, pues cuando sean agentes, jugará en su favor o en su contra, respectivamente. En esencia, el zurdo siempre habrá sido zurdo, mientras que el diestro, no siempre habrá tenido como opositor a un zurdo. “El zurdo tendrá más experiencia en asalto contra un diestro que el diestro contra el zurdo.” Casos de la obra por su semántica: “Un caso es la cualidad semántica de la obra, basada en el propósito final con el que está llevada a cabo, al margen de la geometría y dinámica generada por el agente.” Cuando la obra es analizada se podrán entender distintos aspectos de esta. Entre ellos estará la semántica, que será la encargada de atribuir el propósito de la obra, sin tener en cuenta los recursos geométricos o dinámicos usados. Por tanto, una misma obra agente, pese a ser llevada a cabo de la igual manera y/o en igual medio, podrá interactuar con el paciente de distintas formas, coincidentes o adicionales a su intención original, dependiendo del contexto, momentos del tiempo y actitud del paciente. Así pues: “El caso de una obra concreta será la intención final con la que esta esté llevada a cabo, que atribuirá semántica a las acciones, a la geometría y a la dinámica de un recurso idiomático concreto, puesto en marcha por el agente hacia el paciente.” Los casos de las obras serán los encargados de organizar la información semántica de estas, permitiendo la comprensión de la cualquier intención tras la original, aparente e inicialmente expresada por el agente, así como observada, entendida o presupuesta por el paciente. “La obra en segunda intención será dependiente del caso de esta, no de su intención original, posibilidades o resultado.” Por tanto, los casos también serán la manera detallada, formal y académica, de catalogar y ordenar la posible segunda intención de una obra. “El caso de una obra regirá cualquier primera o segunda intención que esta pueda tener o a la que esta pueda dar lugar.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 406 - De manera ilustrativa: cuando una obra inicialmente es ejecutiva, su caso la podrá hacer cumplir con esa función o dar lugar a una función distinta, por ejemplo, dispositiva. Esto ocurrirá dado que la obra genera una geometría ideal para el éxito ejecutivo, no obstante, en ciertas situaciones, contextos y medios, esa obra inicialmente ejecutiva podría asistir al agente a configurar al paciente en desventaja. En este escenario, la obra que aparenta ser ejecutiva, estará en un caso que le atribuirá potencial y utilidad diferente a la que original y primitivamente se le presume. “El caso de una obra podrá hacer que su función sea coincidente con la intención original de esta, o que varíe.” Ejemplo elemental de esto es un encordado simple. Como obra ejecutiva, la geometría y dinámica que se configura con su puesta en marcha, da lugar a que el agente tenga posibilidad de éxito ejecutivo sobre el paciente. Esto es gracias al avance del segmento del arma agente sobre el paciente y al ángulo recto que obtiene frente a la típicamente obtusa arma paciente, asistido esto a la agregación y privación consiguiente. No obstante, esta obra del encordado agente puede ser usada para disuadir al paciente de su intención ejecutiva, o también, para inducir una reacción concreta del paciente. Por ende, cuando la obra del encordado simple tiene lugar, podrá tener su función coincidente con su intención original o podrá tener una función alternativa, con una intención más allá de la que originalmente se le atribuye a ese recurso idiomático. “El caso de una obra existirá acorde a la consciencia de este por parte del agente que obra.” Así pues, el caso será aquello que atribuye esa semántica a una obra, que la diferencia en propósito de cualquier otra, pese a tener una misma geometría y/o dinámica implícita. “Los distintos casos darán lugar a otros usos de la obra, adicionales a los que originalmente se le presumen.” Es crucial entender que el caso de una obra será independiente del resultado de esta, sea el éxito o el fracaso, pues dicho caso apelará al propósito de lo obrado, en ningún caso a las consecuencias de esto. Por tanto, los eventos emergentes de una obra pueden no ser plenamente controlados por el agente, generando situaciones y medios que no coincidan con el propósito inicial de dicho agente, pues al no haberse podido tener en cuenta todas las variables posibles, existirán escenarios que no se hayan podido predecir. “Existirá la posibilidad de que una obra en un caso dé lugar a eventos que no coincidan con el propósito del agente al obrar.” Así pues, al igual que en una obra artística, una obra esgrimística agente habrá de pretender la coincidencia de su semántica con aquello que el paciente entienda y, por tanto, con aquello que emerja de dicha obra. Esto deberá llevarse a cabo por la eficiente implementación de cada una de las variaciones geométricas y dinámicas en la obra, para que se adapte al caso en que pretende ser llevada a cabo. “La geometría y la dinámica de una obra habrá de adaptarse al caso en que se pretende obrar, existiendo siempre un margen de incertidumbre sobre los eventos emergentes de dicha obra.” Dependiendo de la semántica tras las obras, existirán distintos casos de la obra: Caso efectivo de la obra: “El caso efectivo es aquel que atribuye la semántica coincidente con la intención original de la obra.” Una obra con caso efectivo es aquella que pretende directamente el éxito de la obra en base a su intención original. De este modo, se entiende que en una obra en caso efectivo, la intención original y el caso coinciden en semántica. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 407 -DE LA C AUSA TÉCNICA - Que si una obra es ejecutiva en caso efectivo, pretende la culminación de la intención ejecutiva sobre el paciente. - Que si una obra es dispositiva en caso efectivo, pretende la desventaja paciente. - Que si una obra es defensiva en caso efectivo, pretende la conservación de la integridad agente. El caso efectivo tendrá lugar, entre otros, en la pretensión de culminación del medio proporcionado propio y apropiado agente, así como en cualquier obra que pretenda su primera intención. “Cualquier obra que tenga un caso diferente al efectivo, no será geométricamente eficiente, pues dicha geometría no será plenamente coherente con la función que desempeñará.” Cuando una obra esté en caso efectivo, no se especificará su caso, pues ese dato no aportará información relevante, dada su coincidencia ente la intención original y el caso de la obra. De esta manera, cuando una obra no tenga especificado su caso, se entenderá que es llevada a cabo con un caso efectivo. Ejemplo: Un encordado simple agente con la pretensión de ejecutar sobre la sencillez del paciente. Por tanto, una obra con intención original ejecutiva en caso efectivo, que en esta circunstancia acaba cumpliendo una función ejecutiva. El agente podrá advertir y prever que una obra paciente tendrá caso efectivo cuando la configuración anatómica, del paciente que va a obrar, coincide geométricamente con la necesaria para la preparación de la obra según su intención original. “Un paciente que pretenda obrar en caso efectivo configurará su cuerpo específicamente para la obra que llevará a cabo.” Caso inductivo de la obra: “El caso inductivo es aquel que atribuye la semántica de hacer que el paciente actúe de una manera concreta, modificando la geometría de su anatomía.” Una obra con caso inductivo es aquella obra agente generada para que el paciente organice una geometría concreta, quedando en una desventaja que facilite la obra del agente. - Que si una obra es ejecutiva en caso inductivo, pretenderá que el paciente reaccione a esta, de una forma que quede en desventaja en relación al agente. - Que si una obra es dispositiva en caso inductivo, pretenderá que el paciente organice su geometría de forma que quede en desventaja. - Que si una obra es defensiva en caso inductivo, el agente pretenderá con la expresión de su interés, por mantener la integridad propia, que el paciente quede en desventaja. El caso inductivo tendrá lugar, mayormente, en obras con intención dispositiva y las obras ejecutivas con una segunda intención a trastiempo. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 408 - Ejemplo: Un encordado simple agente con la pretensión de que el paciente obre una oclusión dinámica radial a la posición radial sobre el que el agente pretende ejecutar sobre el paciente. Por tanto, una obra con intención original ejecutiva en caso inductivo, que en este contexto acaba cumpliendo una función dispositiva. Normalmente, una obra ejecutiva en segunda intención se entenderá como aquella obra ejecutiva, en caso efectivo, tras una obra ejecutiva en caso inductivo. Esto tenderá a ser así pues la segunda intención se entenderá, habitualmente, como la obra agente que se lleva a cabo tras la preparación de un paciente, por medio de una obra ejecutiva. Para ello, esta obra que prepara la geometría del paciente, habrá de tener caso inductivo. De manera puntual, que no general, el agente podrá prever el caso inductivo de la obra paciente por los testigos de intención de este. Uno de los más comunes será desviar su mirada a la sencillez del agente, cosa que denotará la subconsciente necesidad de entender la posición de la mano de su opositor. Caso vocativo de la obra: “El caso vocativo es aquel que atribuye la semántica de apelar al paciente, instándolo a modificar la geometría del medio.” Una obra con caso vocativo será aquella que pretenda ampliar, estrechar o desplazar el medio y/o su diámetro común, interaccionando con el paciente y como resultado de apelar a este. - Que si una obra es ejecutiva en caso vocativo, será llevada a cabo para intimidar al paciente o para hacerle entender que el agente ha quedado en desventaja. - Que si una obra es dispositiva en caso vocativo, pretenderá dar lugar a un condicionamiento del paciente que extienda o ciña la dimensión del medio, el diámetro común o el diámetro común de la sencillez, haciendo entender al paciente su ventaja o desventaja, siendo este el que amplíe o estreche la dimensión o distancia del medio. - Que si una obra es defensiva en caso vocativo, tendrá el objetivo de llamar la atención del paciente expresando una desventaja o ventaja clara del agente frente al paciente, instando a este a que ciña o extienda el medio. El caso vocativo tendrá lugar en obras de cualquier naturaleza que pretendan desplazar los medios, ceñirlos o extenderlos. Ejemplo: Un encordado simple agente con la pretensión de demostrar la amplitud total del medio proporcional de este, haciendo al paciente romper el medio, extendiendo el diámetro común. Por tanto, una obra con intención original ejecutiva en caso vocativo, que en esta situación en particular acaba cumpliendo una función dispositiva. Una obra paciente en caso vocativo podrá ser entendida por el agente por que el diámetro común desde el que tiene lugar no concordará con el del medio ideal para dicha obra. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 409 -DE LA C AUSA TÉCNICA Caso interruptivo de la obra: “El caso interruptivo es aquel que atribuye la semántica de entorpecer o cesar la acción u obra paciente.” Una obra con caso interruptivo será aquella que pretenda inhabilitar, entorpecer, impedir o finalizar la obra del paciente. - Que si una obra es ejecutiva en caso interruptivo, se obrará generando y expresando la amenaza al paciente, pretendiendo detener su intención de obrar o su obra. - Que si una obra es dispositiva en caso interruptivo, hará entender al paciente la desventaja en la que quedará tras su obra, habiendo este de interrumpirla. - Que si una obra es defensiva en caso interruptivo, dará a entender la inviabilidad de la obra paciente hacia el agente. El caso interruptivo tendrá lugar, mayormente, en las obras no defensivas que pretendan la defensa del agente, así como en las obras no dispositivas que persigan la transferencia de medio. Así mismo, una obra ejecutiva en caso interruptivo podrá tener una función disuasoria, generando la interrupción de la preparación de la obra por parte del paciente. Ejemplo: Un encordado simple agente, por fuera, obrado a tiempo del intento paciente de atajar y disponer el arma agente al lado no hábil del agente, haciendo que el atajo en disposición paciente se vea interrumpido por la posibilidad de que el agente tenga éxito ejecutivo sobre el diámetro común. Por tanto, una obra con intención original ejecutiva en caso interruptivo, que en este escenario concreto acaba cumpliendo una función defensiva. Un a obra en caso interruptivo tenderá a estar obrada con una sobresaliente energía impuesta al arma y anatomía de aquel que pretenda interrumpir. Esto será debido a la necesidad de adelantar al opositor en la dimensión temporal, pues para interrumpir se precisará que la obra del otro haya comenzado, lo que forzará a la propia a ser más rápida para poder intervenir sobre ella. Caso prospectivo de la obra: “El caso prospectivo es aquel que atribuye la semántica de obtener información del paciente.” Una obra en caso prospectivo será aquella que pretenda obtener datos y observaciones de las posibilidades agentes o del comportamiento paciente, por medio de la interacción con este. - Que si una obra es ejecutiva en caso prospectivo, se obrará para entender los mecanismos que el paciente dispondrá para evitar su ejecución y/o mermar la ventaja agente. - Que si una obra es dispositiva en caso prospectivo, se obrará para obtener información sobre los recursos que el paciente posee para entender su desventaja, así como para evitarla. - Que si una obra es defensiva en caso prospectivo, se obrará para observar la magnitud del interés ejecutivo del paciente, pues será directamente proporcional a la insistencia tras la obra defensiva agente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 410 - También se podrá obtener información sobre la solvencia del paciente para concatenar sus obras, sin una necesaria exposición agente. El caso prospectivo estará presente en obras de cualquier naturaleza, pues será dependiente lo observado del método usado para la medición. Así pues, será necesario usar una obra u otra según el aspecto paciente a examinar. “Las observaciones obtenidas dependerán del método usado en la prospección.” La obra ejecutiva en caso prospectivo, en una notable mayoría de situaciones, será la que mayor volumen de información del paciente podrá ofrecer al agente que investigue, pues en ella estarán implícitos aspectos técnicos, psicológicos y emocionales, en una mayor magnitud que obras de otra intención original. No obstante, el volumen de información obtenida de un paciente será dependiente de la concordancia entre la capacitación técnica de este y la complejidad de la obra prospectiva agente. Ejemplo: Un encordado simple, obrado con pretensión de observar si un paciente es capaz de responder con una oclusión dinámica radial, para así entender el nivel de la idiomática y experiencia del sujeto paciente, ayudando esto a configurar el repertorio idiomático, sintáctico y semántico del agente. Por tanto, una obra con intención original ejecutiva en caso prospectivo, que en este contexto cumple una función dispositiva, pues pretende la desventaja del paciente gracias a la información que se observa de él. Por regla general, una obra en caso prospectivo deberá estar llevada a cabo con una geometría y dinámica que la configuren y definan claramente, para que el paciente genere una reacción genuina y ofrezca información veraz. No obstante, es posible que lo que se pretenda prospectar sea la capacidad del paciente para advertir la idiomática y repertorio técnico del agente, siendo así que las obras podrán ser más o menos claras, según el propósito prospectivo agente. Cuanto más elemental, geométrica y dinámicamente, sea la obra con la que se pretende la prospección, mayor será el espectro de tiradores sobre los que se podrá prospectar, pues será una obra más entendible para un mayor número de individuos. Así mismo, al aumentar la simplicidad de la obra en caso prospectivo agente, mayor será la información que se podrá extraer de la reacción del paciente, pues al ser elemental existirán una amplia variedad de antagonismos y obras funcionales con las que dicho paciente podrá responder. “Cuanto más elemental sea una obra, mayor potencial prospectivo tendrá.” Caso vacuo de la obra: “El caso vacuo es aquel que, atribuyendo semántica, deja carente de propósito a una obra agente, pues activamente evita la interacción con un paciente.” Una obra con caso vacuo es aquella que no pretende la expresión de su geometría o dinámica sobre otro tirador, y por tanto, no tiene pretensión de afectar sobre un oponente. De esa manera, la geometría y dinámica de la obra no tendrá que ser necesariamente coherente y/o complementaria con la del opositor, pues este no será paciente u objetivo del propósito de la obra agente. - Que si una obra es ejecutiva con caso vacuo, estará expresando la geometría y dinámica propia de esta, sin pretender resultado y/o interacción alguna. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 411 -DE LA C AUSA TÉCNICA - Que si una obra es ejecutiva con caso vacuo, estará expresando la geometría y dinámica propia de esta, sin pretender resultado y/o interacción alguna. - Que si una obra es ejecutiva con caso vacuo, estará expresando la geometría y dinámica propia de esta, sin pretender resultado y/o interacción alguna. La obra que forme parte del ruido entre las obras pretendidas, podrá tener lugar en caso vacuo, pues gran parte de dicho ruido no tiene intención de generar éxito en ninguna de sus acciones, sino mantener un flujo de movimiento constante para aturdir y saturar la orientación del opositor, pudiendo crearse geometrías de las que emerja la oportunidad. El caso vacuo estará presente en obras que tengan como objetivo la acción del arma sin interacción de ningún opositor, o sobre de una figura hipotética que lo represente. Por ende, el caso vacuo será el de las obras de floreos, prácticas y danzas particulares. “El caso vacuo será el propio del ejercicio particular sin oposición.” Complementariamente, el caso vacuo será el más funcional cuando el ejercicio tenga un contenido potencialmente lesivo sobre aquel que no sea el agente, habiéndose de impedir cualquier interacción con otro sujeto para evitar la negligencia y/o daño involuntario. “Cuando una obra tenga caso vacuo evitará activamente la interacción efectiva con otro individuo.” En síntesis: Se puede entender que el caso de una obra es la semántica de esta que subyace tras la intención original, dado que una obra podrá ser usada con pretensiones distintas a aquellas donde originalmente pueda resultar más eficiente geométrica y dinámicamente. Es crucial que el caso de una obra esté presente en la concepción de esta, así como en su preparación. Esto es debido a que un tirador deberá tener claro el propósito de su obra, además de la forma física de llevar esta a cabo. De esa manera el agente que obra podrá prever los posibles resultados de sus expresiones, así como la reacción paciente a las mismas. De esta manera se destila la necesidad de adaptar geometría y dinámica al caso en que se pretenda llevar a cabo, haciendo coherentes todos los elementos de la obra y aumentando la eficiencia de esta. “La obra eficiente será aquella en la que la geometría y dinámica sea coherente con el caso en que se obre.” El agente deberá ser consciente del caso de la obra que va a llevar a cabo, en la preparación e inicio de esta, pues dependiendo del propósito, variará el medio en que será óptimo obrar. Así mismo, una vez se ha obrado, el medio resultante dependerá también en parte del caso de la obra, siendo necesario entender la continuación de esta en relación a su caso. Hay que señalar que el caso de la obra podrá mutar durante la evolución de esta, siendo posible que una obra esté concebida y obrada en un caso y continuada en otro. “El caso de una obra habrá de estar implícito en esta desde el comienzo de su concepción y hasta su continuación.” En síntesis: “El caso de una obra es el objetivo y finalidad de esta, al margen de su intención original o expresada y de su resultado.” ———— - 413 - La obra ejecutiva TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 415 -DE LA C AUSA TÉCNICA Lógica ejecutiva: La lógica ejecutiva es el campo que estudia lo referente a la intención, procedimientos y éxito de la obra ejecutiva. Por ello, es necesario entender las posibilidades figuradas y literales del arma láser en cuanto a generar la herida o inhabilitación de un sujeto: - Figuradamente: un arma láser sublimará aquello que tenga contacto con su hoja, dando lugar a ciertos efectos termodinámicos asociados. - Literalmente: el asalto esgrimístico, que se practica en la Esgrima Láser, tendrá su conclusión cuando una hoja tenga contacto con el cuerpo o parte vulnerable de un tirador. Una vez teniendo estas premisas claras, se podrá generar una lógica ejecutiva que permita conjugar la naturaleza figurada, literal, la intención y los medios, dando como resultado una técnica funcional, que permita la ofensa minimizando la exposición del agente. “La obra y/o acción ejecutiva, elegante y eficiente, siempre será un subproducto de la coherente y precisa aplicación dispositiva.” La obra mínima que pretenda la inhabilitación del paciente, en la que solo exista un módulo ofensivo, se centrará únicamente en generar la ofensa. Por tanto, por sí misma, no ofrecerá garantía para la seguridad del agente, pues se centrará únicamente en hacer práctica la intención de herir. Este tipo de obra se llamará “obra ofensiva” y deberá de ser evitada por exponer al agente a la obra del paciente. “No se deberá obrar ejecutivamente sin tener una mínima garantía de evitar la herida propia.” De esta manera, la obra ejecutiva deberá sostenerse en la intención dispositiva, gracias el módulo organizativo, configurando proactivamente el medio, o aprovechándolo para ejecutar sobre el paciente. Por ello, la obra ejecutiva habrá de ser conjugada con la intención dispositiva, mediante la que el agente, antes o durante la acción ejecutiva, dejará al paciente en desventaja, ofreciéndole a dicho agente la oportunidad de ofender sin ser ofendido. “Para que la obra ejecutiva sea segura, habrá de ser llevada a cabo en ventaja agente, sea dicha superioridad producto del contexto o de la intención dispositiva agente.” Se entiende que la supresión u otra ejecución no dispondrán de un extenso repertorio de mecanismos propios, pues será por medio de la conjugación de la técnica, en toda su extensión, que se obtendrán oportunidades, debiendo ser aprovechadas sin dilación. “Que la obra ejecutiva siempre tiene como objetivo básico ubicar la punta del arma agente sobre una zona vulnerable del paciente y asegurar el contacto, con el menor esfuerzo posible.” Se puede entender que la idiomática y/o recursos que dan lugar a las obras ejecutivas son, en esencia, conjugaciones entre la simple ubicación de la hoja agente y otras acciones y/u obras. De esta manera, la acción y obra ejecutiva más elemental será la extensión del rumbo. Esta, precisará de tener un mínimo control de la hoja paciente, y por tanto, tendrá que estar agregada a ella y privándola. Por tanto, será el encordado simple el resultado de esto, quedando como el recurso ejecutivo más elemental y funcional que la geometría y dinámica de las armas láser pueda entregar, cumpliendo con los requisitos mínimos y poseyendo los componentes básicos para que la obra resulte ejecutiva sin exponer en exceso al agente, siendo una obra viable, funcional y segura. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 416 - “El encordado simple es la obra ejecutiva más elemental.” Será imprescindible la intención ejecutiva para la conclusión del asalto a favor del agente, así como para la correcta concepción, disposición, organización y aprovechamiento de la obra, tanto agente como paciente, pues será el interés ejecutivo aquello que llevará a la implementación óptima de elementos que conforman y sostienen la obra exitosa. Así pues, la obra dispositiva tendrá que tener un potencial ejecutivo, para aprovechar a favor del agente la desventaja paciente. De lo contrario, la obra dispositiva que no tuviese potencial ejecutivo, tan solo tendrá un efecto antagonista y defensivo sobre el paciente, que dificultará el éxito de este sin exponerlo. “Cualquier obra dispositiva deberá ser llevada a cabo en base a un interés ejecutivo, pues generará una oportunidad que será eficiente aprovechar a favor del agente.” Teniendo en cuenta el potencial figurado del arma láser, será plenamente eficiente centrarse en la acción destinada a minimizar la lesión producida por el agente sobre el paciente. Esto dará lugar a acrecentar el valor de las mecánicas dispositivas, cargándolas de potencial ejecutivo, pues serán estas las que otorgarán al agente la posibilidad de dominar el medio, exponiendo a su paciente sin necesidad de comprometerse en la ejecución. “La premisa dispositiva, en la que se basa la ejecutiva, se debe a la incapacidad geométrica de acometer contra una disposición coherente de la hoja opositora, habiendo previamente de obtener una ventaja, con la reubicación del arma agente o paciente, para proceder sobre las líneas que se hayan abierto.” Así pues, se entenderá que: “La obra ejecutiva más eficiente es el resultado del aprovechamiento elegante de la oportunidad generada por el error del paciente, ante la constante disposición agente.” Cumpliendo con los principios de elegancia, el tirador diestro evitará alardes y adornos en la trazada de su hoja, como levadas o cualquier otro floreo. Más si cabe, cuando la pretensión sea estrictamente física y funcional, al margen de recursos específicamente destinados a la psicología. Será la intención de aprovechar la psicología lo que podrá justificar acciones del arma que no tengan una aplicación física clara, pues dotarán al tirador usuario de otros recursos que podrán ser válidos en ciertos contextos.