Esta disciplina, en el contexto laserino, no tendrá una diferenciación específica entre ramas, pues cualquier ámbito de indagación histórica se valdrá por igual del método científico y la totalidad de las disciplinas adyacentes, para que asistan a la investigación, profundización, compresión y aplicación de la historia. ———— DE LA PROFANÍA TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 869 -DE LA P ROFANÍA El profano: “El profano será aquel individuo que carezca de conocimiento técnico y específico de la Esgrima Láser, o que posea un volumen escueto del mismo.” La figura del profano resultará especialmente relevante en la autoevaluación del tirador diestro, pues a todos los niveles, ofrecerá una oposición o frente de resistencia, sustentado en recursos de índole ajena a los conocidos y naturalizados por el tirador laserino experimentado. Es fundamental para el autoconocimiento del esgrimista entender las motivaciones de los estímulos arrojados por aquellos que son su oposición, tanto dentro como fuera del asalto. La profanía, como eventual y posiblemente caduca circunstancia, posicionará a un profano como sujeto de control en la evolución de la técnica adquirida y de su funcionalidad, concretamente, en la obra de un agente para/con un paciente del que no se posea conocimiento técnico alguno, dada la enorme disparidad de los posibles perfiles etológicos que puede mostrar un profano durante la tensión generada en un contacto, sea este un asalto o un mero intercambio sostenido de ideas. “El profano será un sujeto que por su falta de conocimiento podrá a prueba la capacidad de control del opositor por parte del diestro laserino, tanto dentro como fuera del asalto.” Ha de entenderse y remarcarse que, en asalto, la figura de un profano supone un reto adicional para el esgrimista, pues a su arma se le atribuirán el mismo potencial figurado que a cualquier otra. “La hoja de un vulgar puede herir igual que la de un diestro, e igualmente deberá ser respetada.” En este volumen se hará una profundización en el trato de cualquier figura profana o ajena al contenido de la Esgrima Láser por parte del diestro laserino. Esto será debido al contraste y tensión que potencialmente generarán las posiciones distantes, entre un practicante o diestro de la Esgrima Láser y un sujeto que no conozca o no entienda la existencia o valor de esta. Será de esta manera, que por medio del conocimiento del profano y de su temprana identificación se podrán configurar y disponer estrategias compensatorias que permitan una fluida relación, así como prevenir cualquier atisbo de conflicto, intelectual o práctico que pueda surgir, ya sea en el plano esgrimístico o filosófico de las armas. La Esgrima Láser, por la naturaleza figurada y literal de su causa instrumental, tiene una técnica asociada marcadamente distinta de la existente e históricamente aplicada a las armas blancas. Al ser notables y numerosas las diferencias entre otras esgrimas y la láser, el profano tenderá a generar un prejuicio reduccionista o inquisitivo hacia el esgrimista laserino o su disciplina, pues es una reacción natural ante lo desconocido. Con ello, se podrá dar lugar a la confrontación de ideas, siendo esta la génesis de un potencial conflicto. Sin embargo, el esgrimista laserino deberá cumplir con su filosofía, asistiendo a su eventual opositor, iluminándolo con la información que pueda ser de ayuda para minimizar el conflicto y facilitar la interacción. Se habrá de tener en cuenta, no obstante, que para el profano será un proceso arduo entender, con suficiente profundidad, las justificaciones sobre las que se sostiene la técnica asociada al arma láser, dado que será precisará la abstracción de los conocimientos sobre disciplinas históricas que pueda poseer. Adicionalmente, el profano deberá comprender que la distinta naturaleza entre las armas blancas y la causa instrumental laserina, marcará notablemente todos los aspectos de la Esgrima Láser, quedando esta disciplina notablemente diferenciada de cualquier otra en geometría, biomecánica, filosofía y otros aspectos protagonistas de cualquier disciplina marcial. “El profano tenderá a confrontar al esgrimista laserino, quien deberá minimizar el choque, gestionar el conocimiento y evitar la génesis de un conflicto.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA PROFANÍA- 870 - Tipología del sujeto por su familiaridad con la Esgrima Láser: Dada la natural existencia de personal ajeno al contexto y disciplina laserina, la generalidad podrá quedar enmarcada en tres grandes tipologías informales, que otorgarán la posibilidad de diferenciación entre intereses y actitudes: El vulgar: Será entendido como vulgar, aquel individuo con o sin pretensión de asalto, que sea incoherente, inconsciente o carezca de unos conocimientos sólidos, específicos, técnicos y filosóficos de la esgrima, sea de índole histórica, deportiva o láser, pese a ser practicante de cualquiera de estas, o pretenderlo. Por tanto, se puede entender como vulgar a aquel sujeto que no entienda los aspectos elementales de la esgrima, que son aquellos que dan base y fundamento a esta. Así pues, se podrán diferenciar dos tipologías de vulgar: Vulgar llano: El vulgar llano será aquel neófito que no tiene conocimiento alguno de la esgrima o de la aplicación de sus destrezas. Vulgar ilustrado: Sujeto que posee puntuales y anecdóticos conocimientos técnicos, quizás de otras disciplinas, que no tendrán aplicación alguna de forma directa o que no poseerá entendimiento para hacerlos compatibles y coherentes con la naturaleza del arma láser. El término de vulgar es tomado de aquellos sujetos que antaño practicaban la esgrima sin tener un conocimiento profundo de sus causas, filosofía o base empírica. Así pues, se puede hablar de vulgar ilustrado en referencia a aquellos practicantes de disciplinas distintas, con una causa instrumental parcialmente similar al arma láser, que no sean conocedores profundos de los principios geométricos, biomecánicos y filosóficos que conforman la base de la Esgrima Láser. El lego: Será denominado informalmente como lego, aquel individuo profano, opositor, antagonista y/o kaji, que poseyendo conocimientos de cualquier disciplina esgrimística ajena a la Esgrima Láser y desprovisto de conocimiento probado sobre esta última, ostente una actitud y voluntad antagonista, ya sea en asalto o en el trascurso de una exposición o intercambio dialéctico. Normalmente será un vulgar ilustrado quién adoptará la actitud de “lego”, concretamente atendiendo a que el calificativo se aplica para describir el uso de los conocimientos y no el volumen de estos. El diestro: El diestro es aquel individuo que posee un amplio y cimentado conocimiento, que ha sido demostrado y/o examinado públicamente, ya sea en la esgrima histórica, deportiva, o cualquier otra disciplina culta de las armas, clásicas o contemporáneas. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 871 -DE LA P ROFANÍA Normalmente, gracias o pese a ello, un individuo versado, ajeno al contexto laserino, demostrará apertura, tolerancia e incluso interés por el corpus teórico o la práctica de la Esgrima Láser, sin poseer grado alguno o experiencia demostrada en ella. Esto tendrá su raíz en que un diestro, independientemente de su disciplina, pretenderá y podrá encontrar aspectos comunes y complementarios en la Esgrima Láser, por ser esta producto del saber universal y del método científico. Un tirador probadamente experimentado será llamado así: “diestro”, como referencia histórica y como puesta en valor de sus capacidades demostradas. Por ende, de forma coherente y como aclaración ajena al contexto profano, usar el apelativo de “diestro” tendrá lugar también para dar nombre a aquellos tiradores experimentados y graduados dentro de la Esgrima Láser, siendo estos diestros laserinos. Adicionalmente, los diestros laserinos que resulten referencias insignes de la Esgrima Láser, serán llamados Diestros Sublimes, por la extensión de sus conocimientos y la universalización en la aplicación de estos. El término diestro verdadero será usado como muestra del debido respeto, para apelar a la figura de aquellos diestros académicos que ostenten una graduación, docente o práctica, objetivamente elevada dentro de la escuela española de esgrima, entendida y conocida como “Verdadera Destreza”. En relación a la referencia histórica, ha de quedar patente el mérito implícito atribuido a un diestro, pues será gracias a ellos que la esgrima tuvo, tiene y tendrá, cimientos para elevarse a ciencia, y que en la actualidad existe como ejercicio académico, histórico, así como herramienta de profundización y contextualización arqueológica. Teniendo esta clasificación en cuenta, hay que hacer hincapié en los matices de la diferenciación, pues el vulgar poseerá una visión externa y alejada de los entresijos de la esgrima, lo cual le otorgará un considerable potencial para aportar perspectiva a cualquier interesado en ella, dando una opinión de la disciplina carente de sesgos internos o intereses asociados. Esto es una ventaja a aprovechar, pues cualquier docente valorará siempre el discurso de un profano como un aporte, y nunca como una ofensa, dado que su inmaculada resolución será un recurso de peso para tener una guía de mejora. “Cuanto más llano sea el vulgar, más honestas serán sus impresiones.” Por otro lado, el lego, posicionará su visión personal, fundamentalista y previamente circunscrita de la esgrima, como estandarte sobre el que sostener la validez de sus argumentos, pese a potencialmente ser estos compartidos por otras disciplinas, incluida la láser. Dará lugar esto a que él opte por un prejuicio apresurado, separando al tirador laserino de lo que, subjetivamente, entiende como “esgrimista”. “Cuando más ilustrado sea el vulgar, más rígido será su sesgo, siendo más posible la actitud de lego.” El tirador que, tras el preferible debate, sufra las consecuencias de tal división; dispondrá de una oportunidad para extraer experiencia, motivos y argumentos, que ayuden a aumentar su conocimiento teórico y práctico, para crecer como esgrimista y para poner en valor lo que otros practican, pues una actitud como la mostrada por el lego, tan solo dificultará el sostenimiento de un aprendizaje integral y entorpecerá la coherencia con los principios de la ciencia moderna. “De tener lugar, el debate con el lego deberá ser siempre germen de crecimiento mutuo.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA PROFANÍA- 872 - Cabe mencionar, que el debate con un lego será un ejercicio de dificultad superlativa, pues un individuo que verdaderamente sea merecedor de tal calificación, no pretenderá el intercambio de ideas o el libre flujo de información, sino el demérito de su interlocutor. Añadido a esto, el lego no atenderá al discurso razonado o los argumentos esgrimidos por su opositor, incurriendo incluso en la omisión de la escucha o lectura de estos, por entender con prejuicio que ya es conocedor de su contenido. No obstante, nunca se negará la información a aquel que manifieste su interés por ella, mas se evitarán las artimañas falaces, ajenas y propias, de cara a mantener un debate sustentado en la coherencia y en la argumentación, del que tras su cese, se puedan obtener datos, citas o perspectivas distintas a las inicialmente mostradas por ambos interlocutores. “Se evitará el debate con un individuo que no se disponga genuinamente para ello.” En individuos de marcada experiencia académica, la desconfianza y prejuicio seguirán una proporción inversa con la ilustración, resultando extraño encontrar figuras relevantes que no muestren su aceptación o interés por aquello que presente, en su criterio, potencial práctico o teórico. “Cuanto mayor excelencia en la disciplina propia, mayor apertura a otras que sean fruto de la razón.” El diestro, será siempre un referente académico, incluso de no mostrándose cercano, afín o abierto a la Esgrima Láser y a su método. Esto habrá de ser así, pues su probado conocimiento geométrico y biomecánico arrojará luz, independientemente de su voluntad de hacerlo. Será por ello, que el tratamiento cortés y agradecido a su figura reconocida, siempre estará presente en un tirador de la Esgrima Láser, simbolizándose así el respeto a aquellos que se esforzaron por mantener viva la esgrima, independientemente de cuál fuese su contexto. “Un sujeto con probado conocimiento deberá entenderse como fuente de conocimiento, sin importar su actitud.” El efecto Dunning-Kruger: Un aspecto a remarcar, es la perspectiva superficial de la actividad académica que puede poseer un vulgar, así como así como concretamente de la disciplina marcial y sus bases. El llano, inconscientemente incompetente, por el efecto Dunning-Kruger, estará ajeno a todo el volumen de elementos de conocimiento que desconoce. Por ende, desde su perspectiva, el podrá tener una percepción de absoluto control sobre lo que le atañe, mas no será así. El efecto Dunning-Kruger tiene como base la evidencia empírica de que los sujetos que menos conocen de una determinada agencia, son los que más sobrestiman sus capacidades al respecto. Dejando a aquellos que más información relativa poseen, los que subestiman sus posibilidades de resolución o conocimientos. Esto se debe mayormente a una lógica sencilla aplicada a la percecpción de los eventos, pues serán solo aquellos que sean conscientes de su existencia, los que podrán advertirlos, conjugarlos y darles nombre. Así pues, los ajenos a dichos eventos, desconocerán su potencial, aprovechamiento o función, con lo que no los tendrán en cuenta en sus autoestimación, siendo falsamente conscientes de que todas las variables están bajo su control. Mientras que una más acertada percepción sería la de entender, que solo las variables conocidas están bajo nuestro potencial control. “A mayor conocimiento, mayor entendimiento de la potencia de errar, y por tanto, mayor cautela.” Se detectará así, con facilidad, a aquellos que pese a no conocer la profundidad de la esgrima o las variables implícitas en un asalto, están familiarizados con el estudio y comprensión de otras disciplinas. Serán estos los que no estimarán notablemente por debajo el volumen de información que se maneja en el tratamiento académico de un contacto. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 873 -DE LA P ROFANÍA Por el contrario, el más llano de los vulgares, no solo pretenderá disponer a un diestro a su misma altura, respecto a la temática presente, sino que se dispondrá con facilidad a presentar voluntad de asalto contra él, haciendo ejercicio de total inconsciencia. “A menor conocimiento esgrimístico, mayor pretensión de asalto para demostrar la valía.” Así mismo, el vulgar ajeno a las disciplinas o artes marciales, entenderá toda actividad de contacto o mesura entre individuos como un deporte, despreciando la posibilidad de que, para los ejecutantes y académicos, pueda significar una forma de adquirir conocimiento sin pretender el posicionamiento vertical de las capacidades. De esta misma forma, el vulgar hará gala de una concepción sesgada acerca de la marcialidad implícita en la Esgrima Láser, pues entenderá que es un sistema de reglas destinadas a contextualizar una medición entre tiradores. Esto le llevará ineludiblemente a pretender ser el “ganador” del asalto pretendido, o entender que el fin último de la actividad es ese. Por ende, en caso de dar asalto, se presentará como altamente ejecutivo y desprovisto de destreza alguna, que le permita mantener su integridad por medio de la anteposición de la disposición ante la intención ejecutiva. “Cuanto mayor sea la ignorancia, mayor será la exposición.” El uso léxico del vulgar llano: El vulgar llano, como individuo ajeno al contexto esgrimístico académico laserino y general, usará un léxico y terminología acorde a su condición profana. Su fuente serán obras artísticas, documentales y literarias, de fondo ficcional, de donde tomará conceptos posiblemente incoherentes que posteriormente quedarán caricaturizados y deformados en su memoria. “Se podrá identificar la capacitación técnica teórica por la especificidad del lenguaje usado y la coherencia de este con el contexto.” El vocabulario podrá arrojar luz a un diestro capaz de discernir entre la intención con la que se usa la terminología, pues su empleo puede estar motivado por varias cosas: El uso referencial del léxico: El uso referencial es cuando un determinado concepto es usado de manera genuina para conseguir con eficiencia la transmisión de una idea. El uso referencial del léxico es aquel cometido que le dará un profano a su vocabulario, para hacerse entender o, incluso, digerir conceptos, que tienen una relativa profundidad técnica, y que pueden abrumar su capacidad presente de comprensión. Esta forma el léxico vulgar estará presente también en aquellos diestros o académicos que pretendan desarrollar una labor divulgativa de la actividad marcial, pues serán un elemento de acercamiento al gran público. El usuario vulgar que haga un uso referencial de términos específicos, o lo pretenda con humildad, demostrará un cierto interés por la actividad, ya sea a nivel técnico o sencillamente lúdico, pues su actitud ligada a la necesidad de entendimiento mutuo, denotará una cierta predisposición por adquirir conocimientos, de un modo u otro y con fines diversos. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA PROFANÍA- 874 - El uso demostrativo de léxico: El uso demostrativo del léxico es aquel motivado por la intención de mostrarse poseedor de ciertos conocimientos. Cuando el uso demostrativo tiene lugar desde la ignorancia, llevará a usar términos incoherentes, ajenos, caricaturizados o deformados, que el usuario vulgar entenderá como avanzados, con los que aventará su sesgado conocimiento. La actitud mostrada evidenciará, de forma obvia, un desconocimiento sincero de la disciplina, de su profundidad, y lo que es más importante, de la capacidad técnica del diestro interlocutor, perdiendo o dejando en manos de este último, su oportunidad de ilustrarse. O sea, que un sujeto al pretender elevar el nivel del léxico usado para mostrarse como superior, se estará haciendo notar como ignorante. Proporción entre experiencia e intención: La experiencia de un tirador hará de él un ser templado, ajeno a la necesidad de demostrar su valía, pues estará seguro de poseerla, basado en sus vivencias que, empíricamente demuestran un capacidad. Así pues, un esgrimista experimentado, obtendrá más beneficio técnico de mostrarse dispositivo y conservador en su obra, que de otra manera lo expondría técnicamente de forma innecesaria. Esta lógica se aplica de forma académica como la “proporción entre experiencia e intención”, y une dos conceptos que, inicialmente, podrían parecer aislados. “A mayor experiencia, menor intención ejecutiva involuntaria.” Es preciso definir al inexperto como aquel que no posee un control total o ampliamente mayoritario de los eventos y circunstancias que le acontecen, y que por ende, no es capaz de tener una perspectiva profunda sobre las necesidades de su obra para tener éxito en su propósito. Por otro lado, el experto sería aquel que tiene un conocimiento profundo, que le posibilita la previsión y tanteo estadístico ceñido a un entorno que tiene total o ampliamente controlado. Teniendo en cuenta la experiencia de los implicados, se puede entender la forma en la que se va a desarrollar un asalto ajeno al contexto docente, reduciéndose esquemáticamente a tres tipologías básicas generadas en base a la combinación entre el experto y el inexperto. Identificación y calificación preliminar de asaltos por experiencia de sus participantes: Inexperto - Inexperto: Si ambos tiradores son profanos, vulgares o inexpertos, será previsible y sumamente posible que el asalto se desarrolle desde el medio de proporción, sin llegar a entender este como un elemento definido, invadiendo de manera estrictamente ofensiva la dimensión del medio proporcional del opositor, con acciones exclusivamente ejecutivas, sin semántica definida y sin pretender el control de la hoja opositora. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 875 -DE LA P ROFANÍA Experto - Inexperto: Presumiblemente, si un tirador es vulgar o inexperto y otro es un tirador graduado en la Esgrima Láser y/o experimentado, el inexperto pretenderá la ejecución de forma recurrente, desde medios sin medir. Mientras, el académico, se mantendrá dispositivo y con pleno control y propiedad del medio proporcional, que no dudará en extender hasta volver al de proporción. El tirador experto, alcanzará la ejecución por demérito del inexperto, pues la obra dispositiva eficiente y coherente arroja el potencial ejecutivo sin necesidad de pretender proactivamente la acción. Experto - Experto: Si ambos tiradores son expertos, el medio de proporción será rápidamente identificado como la dimensión y distancia segura a la que posicionarse, dando lugar así a una extendida tratativa, que podrá dar paso a un medio de proporcional profundamente debatido, donde ambos pretenderán la propiedad, buscando la línea abierta en el fallo dispositivo del opositor, sin expresiones explícitas de intención ejecutiva, que de haberlas, quedarán diluidas en el pulso fluido y obra de moción constante. Esta catalogación de los posibles asaltos entre expertos e inexpertos tendrá un interés estrictamente ilustrativo, pues serán numerosos los aspectos que intervendrán en el desarrollo del asalto, siendo la experiencia una representación y síntesis de todos ellos. Concepción vulgar de los medios: El profano, vulgar llano o ilustrado, carecerá de un conocimiento o criterio para concebir la distancia operativa, o para aplicarla correctamente a los medios emergentes del armamento láser. Esto será debido a que su objetivo ejecutivo estará centrado en la cabeza o torso de su paciente, por herencia natural de la metodología ejecutiva de otras armas. Claramente esto le expone a estar inmerso en el medio de proporción de su paciente, en que estará plenamente comprometido o ya habrá cedido su propiedad. Esto será debido a que no concibió la mano de su paciente como el primer objetivo ejecutivo más próximo a él, que además tendrá un total poder para inhabilitar a su paciente, ya sea de supresión o como ejecución sobre dicho límite. “El vulgar tenderá a ceñir el medio por no entender la naturaleza de este emergente de las armas láser.” El vulgar tenderá, por tanto, a transitar e intentar ceñir el medio a la común herida u horizonte de sucesos del medio proporcional. Así pues, la rápida extensión del medio o la disposición de la hoja con potencial ejecutivo por parte del diestro agente, inhabilitará cualquier éxito del paciente vulgar. Además, se le dificultará la comprensión de lo sucedido, pues en la obra del diestro laserino no podrá encontrar las acciones ejecutivas que él considera fundamentales para obtener el tocado. Sosteniendo esto: “El vulgar no entenderá el ejercicio de la esgrima como la conjugación ilustrada de un análisis geométrico de la situación y una respuesta rápida, automática y óptima. Por el contrario, entenderá la esgrima como una actividad basada en el desarrollo estrictamente psicomotriz, al margen de la comprensión de los aspectos matemáticos que parametrizan la realidad que le acontece.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA PROFANÍA- 876 - Así pues, para un vulgar, los medios y la distancia al paciente no resultan ni se llevan a la práctica como una herramienta útil para el vencimiento a favor del asalto. Y por ello, la pretensión vulgar será la de obrar con su arma y no con la posición del cuerpo, afirmación y/o planta. Se podrá concluir sobre el vulgar llano que: La distancia operativa del vulgar no estará delimitada por la máxima distancia en la que estará en potencia de obrar, sino, por la distancia en la que el debate pueda sostener una geometría de hojas agregadas, que esté marcada por una angulación de ataque superlativa. O sea, que el vulgar creerá que el asalto no comenzará a manifestarse hasta estar demasiado cerca de su opositor. El medio de proporción subjetivo del vulgar tendrá una distancia comparable con el medio real de común herida. El medio proporcional del vulgar no existirá, pues desde un punto de vista ilustrado y académico, se podría considerar que lo entiende tan solo como un tránsito hasta el medio proporcionado. Esto es algo coherente con la concepción del proporcional heredada de la Verdadera Destreza, no obstante, la aplicación del medio proporcional a las armas láser y su naturaleza geométrica diferencial habrá de ser distinta para ser consecuente y concordante con su potencial figurado. El medio proporcionado del vulgar estará descrito dentro de un diámetro común ceñido al centro de masas de su paciente, con una extensión de la distancia igual o menor a la mitad de su envergadura sumada a la hoja real y emisor lucido de su arma, y totalmente ajeno a la posibilidad y necesidad de ejecutar sobre la sencillez. Además, un vulgar no será consciente de las distintas naturalezas posibles del medio proporcionado. Cabe destacar que un vulgar ilustrado o un profano diestro, pueden concluir por medio de la lógica sobre la dimensión de los medios, y pese a ser errática su esgrima en principio, comenzará a obrar de una forma marcadamente más eficiente en pocos asaltos. Esto hará que el prejuicio hacia su capacidad haya de ser finamente medido, pues la rápida adaptación al medio real, puede significar un incremento dramático en el potencial de su obra. “Una vez expuesto al asalto, todo paciente vulgar podrá comenzar a entender la naturaleza de los medios, si el diestro agente le da oportunidad.” En caso de precisarse dar fin al asalto de manera ejecutiva, el diestro agente deberá concluir elegantemente, suprimiendo al paciente de la manera más rápida, eficiente y menos lesiva posible, aprovechando la ignorancia de su opositor. Así se evitará que la exposición al asalto pueda aumentar la efectividad del paciente vulgar, que podrá complicar la situación, precisando de una más compleja resolución y extinción del conflicto, lo que aumentaría la exposición agente y quizás haría necesaria una ejecutiva más lesiva para el paciente. “En asalto, el agente diestro no deberá dar oportunidad al paciente vulgar, pues aumentará la exposición de ambos.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 877 -DE LA P ROFANÍA Reconocimiento del vulgar llano por su expresión técnica: Debido a la necesidad de entender al paciente, de comprender sus posibilidades y de hacer un análisis técnico de ello, cabe destacar la utilidad de identificar a un opositor inexperto, diferenciándolo con claridad de aquel que sea poco hábil, desbriado o esté impedido. También será preciso diferenciar al llano de aquel que posea una técnica basada en una aplicación paralela de los elementos geométricos, fruto del pensamiento lateral. El matiz existente entre un inexperto y cualquier otro que posea conocimiento, aunque no lo lleve al plano práctico con destreza, reside en que el inexperto será técnicamente impredecible en mayor medida. Esto es debido a las fuentes de las que bebe su obra, pues al pertenecer al instinto o a la ficción, estarán marcadas por aspectos y sesgos inconexos. “El vulgar será más impredecible que aquel que posea capacitación técnica.” Previa y posteriormente al asalto, se podrá advertir en el vulgar un uso frívolo del arma, así como un constante breado de esta, sin tener en cuenta técnica alguna asociada a la seguridad del arma. El instrumento será usado como bastón, como percha para descargar los hombros o incluso como elemento de sorna o juego, siendo eventualmente manipulada y usada sin hacer uso del fulgor, manteniéndola extinta y sin embargo, pretendiendo su operatividad ejecutiva. Esto remarcará el desconocimiento de la causa instrumental y de su uso teniendo en cuenta los aspectos figurados atribuidos por el académico. “El vulgar banalizará el arma.” En un vulgar no existirá una aplicación biomecánica asociada a la eficiencia y economía del esfuerzo físico. Tobillos y rodillas presentarán tensión estructural constante, sin quedar lis pies coherentemente orientados, y las caderas serán usadas como meros soportes de un cuerpo que se tumba y guiña constantemente para extender un deficientemente entendido extremo y una difusa distancia operativa. Debido a esto, existirá la posibilidad de que en el desplazamiento y tránsito sobre el plano inferior se generen saltos continuados, compases repetitivos y escasos en su extensión, ineficientemente obrados, sin que den lugar a una planta estable. En el tránsito del paciente vulgar habrá los compases tenderán a ser abortados, dejando su guardia pulsada e inestable de manera recurrente. Igualmente, la proyección de la planta tenderá a mostrar angulaciones alejadas del medio recto o recto, tanto por exceso como por defecto, siendo habitual la aparición de plantas con ángulos de oposición, generados por la falta de atención al pie atrasado o de desorganización del pie adelantado. La hoja del vulgar podrá quedar o mantenerse peligrosamente cercana a su cuerpo, y tenderá a realizar trazadas destinadas al reparo y reubicación de la hoja de su agente, con intentos inertes de sacar a esta del medio, remesándola. El paciente vulgar centrará la obra en el cuerpo y cabeza de su opositor, intentando mantener y extender los vectores una vez su hoja esté en vía al tórax o abdomen del agente, quien podrá ocluir con relativa facilidad ante la falacia técnica y paradoja de la estocada recta. Asociado a esto, el profano no concebirá la importancia de ligar la sencillez o guarnición de su opositor como objetivo ejecutivo primario, lo que le inhabilitará para configurar un medio coherente a la naturaleza del arma láser. “La expresión técnica del vulgar se marcará por la ineficiencia biomecánica.” Un paciente profano, con una mínima formación, podrá intuir que la guarnición del agente es el objetivo ejecutivo más eficiente. Esto dará lugar a que su desconocimiento le haga perseguir la mano del agente, con todo su foco, con su obra, con su intención y con su percepción, centrándose en la sencillez del agente por encima de cualquier otra cosa. “Para un vulgar, el foco y su mirada estarán ineficientemente destinados a la mano y arma de su opositor, ignorando cualquier otro aspecto de su disposición geométrica.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA PROFANÍA- 878 - Sin duda alguna, esto será un rasgo a aprovechar por el agente diestro, pues podrá disponer de la orientación del foco del paciente con toda libertad. Entonces, el agente, únicamente con la ubicación radial de su sencillez, estará habilitado para llevar el foco de dicho opositor profano a orientaciones en las que quedará totalmente desfasado, a voluntad y sin que el paciente pueda entender la desventaja en la que se encuentra. Esto mismo podrá ocurrir con la hoja, que al ser un elemento luminoso en movimiento, con potencial ejecutivo atribuido, podrá ser el punto al que el paciente profano dirija su mirada. En definitiva, este individuo inexperimentado entenderá instintivamente que, si es la obra del arma lo que ha de temer, habrá de ser ahí donde haya de dirigir su propósito y atención, sin comprender las implicaciones de ello. Los medios y su concepción, serán desconocidos para el vulgar, y por tanto, no tendrá el concepto de distancias y dimensión. Con ello, le será imposible la diferenciación y aprovechamiento de los eventos emergentes. Esto hará que muestre guardias de una alta exigencia física, en distancias más extensas de la operativa, que albergarán un escaso contenido antagónico. Tampoco entenderá la peligrosidad implícita de transitar por el medio de proporción sin una presentación de guardia con un antagonismo claro, o por el proporcional, en cualquiera de sus estratos, sin control de la hoja de su opositor. Las guardias presentadas por el profano, en numerosas ocasiones, estarán sesgadas por la pretensión estética, despreciando los aspectos técnicos implícitos en cualquier antagonismo posible. Posiblemente, quedarán sus guardias presentadas exponiendo partes del cuerpo, que podrán incluso ser comprendidas por el vulgar como intentos de citación o tentadas. No obstante, normalmente serán intentos simples de aparentar algún atisbo de marcialidad, ligada estilísticamente a la expresión tradicional oriental, en mayor o menor medida, de manera directa o indirecta. El asimento estará centrado en mantener la pinza cercana a la sección del trigger de la guarnición, usando el arma normalmente a dos manos, emparejadas y juntas en la parte medial del heft. Esto le inhabilitará para una aplicación de fuerzas óptima al arma, mostrándose como imposibilitado para controlar la inercia tras cada acción de movimiento, que además no será común que sepa controlar. Además, en caso de disponer de una cultura asociada al arma láser proveniente de las obras de ficción en las que aparece, y tras haber tenido contacto con el arma en contextos profanos, el vulgar posiblemente hará gala de obras y/o floreos de spin como método disuasorio o ejecutivo. Algunas de estas, incluyendo el tránsito de la hoja por la parte posterior del plano vertical, alternando la rectitud de primera para segunda o tercera, con una indisposición cíclica y rítmica de la hoja. El paciente vulgar tenderá a buscar el éxito de una manera insistentemente ejecutiva. Tras el eventual éxito o tocado, repetirá sostenidamente el recurso que él entiende que ha funcionado anteriormente. De esta manera y en ese momento se convertirá en un individuo altamente predecible por un tirador experimentado. En caso de que un vulgar tenga un conocimiento remoto, descontextualizado o incompleto de la tratadística académica de la Esgrima Láser, dicho individuo va a tender a aplicar la técnica de una manera estricta, con atención a ciertos aspectos básicos superficiales, desatendiendo aquellos que con su profundidad enlazan y unen los conceptos. Este sesgo le llevará a entender la disciplina como descompensada entre el estudio de los aspectos teóricos y la aplicación práctica. Por tanto, despreciará el volumen teórico de conocimientos, lo que le llevará a no obtener una perspectiva plenamente funcional de los contenidos más abstractos de la esgrima, que indivisiblemente estarán subyacentes en toda obra elegante. “La teoría es la representación abstracta de la práctica, mientras la práctica es la representación física de la teoría, sin llegar a ser dos elementos distintos, sino dos manifestaciones distintas de la misma técnica.” Es posible encontrar tiradores, estudiantes de la esgrima y con cierto grado de experiencia, que posean un interés ejecutivo desmesurado, superando incluso su pretensión de mantener la seguridad propia. Estos sujetos se llamarán tiradores suicidas. En esencia, su nombre se justifica por ser opositores que generarán TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 879 -DE LA P ROFANÍA obras con un alto compromiso técnico, potencial autolítico o con una alta incidencia del fenómeno de Damocles. Es por ese propósito de éxito tan marcado con el que estos sujetos tienen en superar su oposición, que estos quedan a merced de su mismo ímpetu. Los tiradores suicidas pueden surgir de manera eventual, sin que ese comportamiento sea necesariamente constante en un individuo, pudiendo ser producto de una actitud concreta de un tirador o resultando un rasgo particular de su carácter. No obstante, la profundización en la técnica y la filosofía de la Esgrima Láser hace decrecer paulatinamente esta conducta, conforme el académico se nutre de conocimiento y comprende las implicaciones de sus actos. “El tirador suicida es aquel sujeto que presenta un mayor interés por el aprovechamiento de la oportunidad y por el éxito ejecutivo que por el mantenimiento de la integridad propia.” El agente podrá hacer frente a un tirador suicida de diversas maneras, teniendo en cuenta que la faz de ambos implicados tomará un valor adicional. Desde el punto de vista geométrico, ante el tirador suicida, lo ideal es que la rectitud agente se encuentre recurrentemente en las posiciones radiales. Con ello se forzará al tirador suicida a reorientar su foco, quedando desfasado, haciendo que la línea del diámetro común quede abierta para que el agente pueda aprovecharla, durante la obra impetuosa del opositor suicida. Reconocimiento del profano por su arma: Todo profano, sea vulgar o diestro, que disponga de una arma láser, hará una referencia a ella con una nomenclatura ajena a la académica, por tanto, será complejo entender la naturaleza de su instrumento, o las atribuciones que este le otorga. Tanto así, que en no pocas ocasiones se incurrirá en una idealización y concepción fallida por parte del diestro laserino, haciendo que se le atribuyan cualidades formales a lo que potencialmente tan solo es un objeto pueril y sin capacidad de ser usado como causa instrumental. “El diestro laserino tenderá a creer que cualquier instrumento parecido a su arma debe ser tratado como tal.” Así mismo, una vez sea necesario el examen, inspección o juicio de un sujeto que se presume profano, y por ello, se pretende la atención a su arma, será preciso un entendimiento de aquellos testigos presentes en su instrumento, que faciliten la rápida identificación del usuario, ya sea como tirador experto o como profano. Uno de los rasgos más característicos de un profano, elemental y evidente, será la inexistencia de saya. Esto será debido a la falta de conocimiento acerca de su utilidad o a la simple ignorancia de su existencia. Así mismo, el arma de un profano no presentará necesariamente unas dimensiones ceñidas a una categorización concreta de su arma. Además, en caso de tener una proporción cercana o coincidente con un conjunto láser, es altamente probable que no sea coherente este con el uso que se le pueda atribuir en asalto, con la técnica presentada o con la anatomía del usuario profano. La hoja, podrá presentar un índice pared-diámetro fuera de las necesidades del contexto de intervención. En una mayoría estadística, siendo menor este índice de lo requerido para hacer a la hoja válida. En otras circunstancias, dicha hoja del profano podrá presentar una pared exageradamente gruesa, indisponiéndola para el correcto ejercicio de la esgrima, incluso impidiendo su flexión, exponiendo así a la lesión grave tanto a su eventual opositor como a sí mismo. Otro aspecto fundamental y llamativo acerca de la guarnición de un potencial profano será la silueta, forma y anatomía de la guarnición. Esta podrá resultar una reproducción o réplica de una pieza de origen cinematográfico y/o ficcional, algo que no será coherente con los principios y necesidades ergonómicas del ejercicio esgrimístico. Así mismo, es altamente probable que si la guarnición posee una silueta perteneciente a un universo de ficción, no esté preparada para el asimento de pinza, e incluso, que no sea posible la ubicación de este en la parte distal del emisor. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA PROFANÍA- 880 - “Un arma que no tenga una ergonomía o configuración funcional marcará a su usuario como profano.” Producto del movimiento de dicho instrumento, será posible oír o percibir movimiento y holgura en el interior de la guarnición u hoja. Esto será notable tanto en la distancia como resultado del sostenimiento del objeto. Concretamente, este aspecto será algo diferenciador no solo entre un profano y un diestro laserino, sino entre individuos que posean una experiencia notable en el asalto y una alta comprensión de los eventos posibles en él. Un arma con uso garantiza poseer un desgaste marcado, así pues, presentará abrasiones, zonas pulidas en el emisor y resto de su perímetro, así como marcas de trabajo en la hoja y punta de esta. Además podrá disponer de aditamentos como carlancas o estringes, que tendrán como función adaptar con plenitud el arma al asimento del usuario. Por otro lado, un arma con un aspecto inmaculado o excesivamente cuidado denotará dos cosas posibles: el desuso de ella o la inexperiencia de aquel que la esgrime. Entendiendo al profano como un individuo ajeno a la disciplina de la Esgrima Láser, se podrá comprender que no formará parte del elenco de alumnado o personal docente de la Academia de Esgrima Láser, y con ello, su hoja no presentará un color acorde con su experiencia, papel o autopercepción. Así pues, el cromatismo del fulgor distinto al verde, cian o azul, en un sujeto ajeno a la Academia de Esgrima Láser, será un elemento demostrativo de profanía y desconocimiento del método técnico. Posiblemente el arma del profano no disponga de un punto de equilibrio en consonancia con la técnica aplicada por él a su instrumento. Cabe aclarar que no existirá un punto de equilibrio definido como ideal para cualquier tirador, técnica aplicada o contexto de intervención, pues todos los posibles pueden tener una potencial aplicación a unos recursos y circunstancias concretas. Por último, desde un punto de vista estrictamente técnico, existirá una posible, que no constante, correlación entre el ornamento en la guarnición y la experiencia del usuario. Será esto debido a que cualquier ornamento más allá de lo estrictamente funcional supone un elemento potencialmente inconveniente en un contexto práctico. De esta manera, cuando un individuo porte un arma ornamentada con pretensión de ser usada, demostrará una dependencia de su imagen y estatus, que poco o nada le asistirá en su desempeño eficiente. Será así que la agrupación de varios de los rasgos aquí mencionados podrá dar lugar a la identificación clara de un profano, con independencia de su juicio propio o autodenominación. “El arma, al ser el instrumento catalizador de la técnica, expondrá la capacitación de su usuario.” El tratamiento del vulgar y del lego: Se habrá de tener en cuenta siempre, el principio de caridad en el trato con el vulgar. Este fenómeno recibe su nombre por Neil L. Wilson y posteriormente complementado por Willard Van Orman Quine y Donald Davidson. Esto hace posible atribuir una intención neutral a la expresión, independientemente del tono o forma en que se produzca esta por parte del profano, que puede estar motivado y teñido por la incredulidad, suspicacia, desconocimiento… en definitiva, por la propia profanía. Así pues, el diestro laserino ha de interiorizar que el profano no está carente de la capacidad de entender los conceptos de la disciplina, o en otro caso, la técnica particular de la Esgrima Láser. Es sumamente ineficiente comprender y correlacionar que un individuo ajeno a una materia, al expresar desconocimiento de ella, demuestra nulidad o torpeza para adquirir y llevar a la práctica los conceptos. Pues hasta el momento de poder observar esto, tan solo se tienen evidencias de la ignorancia poseída por este, no de la disposición que pueda mostrar a adquirir conocimientos óptimamente presentados. “La profanía no implica incapacidad.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 881 -DE LA P ROFANÍA Así pues, obligadamente, hay que diferenciar entre el vulgar ignorante y aquel que, demostrándose incómodo, se torna un lego. No obstante, ambos deberán ser tratados por igual, poniendo el conocimiento a su servicio y alcance, dejando al margen sus manifestaciones de ignorancia, tengan estas la naturaleza que tengan. Además, se expondrá al opositor a la ilustración de una manera en la que se minimice la incomodidad que esto pueda generar, siendo necesario que el profano pueda acceder al conocimiento sin sentir que está traicionando sus principios originales. Esto está justificado por que tanto un vulgar llano, ilustrado o un lego, no han tenido elección de entenderse errados, hasta el momento del contacto, y será por ello que no se les culpará de su actitud, mas se entenderá como su responsabilidad. “El conocimiento se pondrá a servicio del profano, de manera explícita o implícita, según las necesidades del contexto.” El diestro sublime deberá entender al profano como una oportunidad para poder ahondar en la profundidad de su conocimiento, siendo la sonda su propia capacidad de hacer entender a aquel que desconoce, o de instar a recapacitar a aquel que no desea ser ilustrado. Además, ante el inevitable asalto, el esgrimista laserino experimentado actuará con entusiasmo y entrega, pues será una nueva oportunidad de comprender aspectos particulares de su técnica y repertorio marcial, gracias a la necesidad de interaccionar con un sujeto imprevisible, desde el punto de vista de la técnica particular de la Esgrima Láser. Así también, se podrá comprobar la viabilidad de la técnica laserina, de cara a afrontar asaltos con pacientes carentes de toda expresión de destreza, lo que entregará un firme testigo de su potencial marcial literal. “El vulgar es un medio sumamente eficiente de tener un reflejo de nosotros mismos, sin el sesgo asociado a la experiencia del opositor. Será óptimo usar a esta figura profana para ello, mientras permanezca ajena al conocimiento y mientras se le ofrece.” Al margen de su condición presente en el momento del encuentro, es de suma importancia para el esgrimista láser experto, entender al vulgar como un futuro esgrimista. Esto se sustenta en la necesidad que existe de aplicar, a los argumentos usados y al trato ofrecido, el convencimiento de que tendrán relevancia en el debate. Por tanto, el esgrimista laserino se esforzará por sostener con base sólida aquello que exponga, siendo esto un ejercicio docente que le dispondrá para la reflexión y mesura sobre los conceptos que considera ya aprendidos. Así pues, se puede entender que tratar a un vulgar, o cualquier otro profano, con rectitud, seriedad y formalidad, otorgará una oportunidad para la autoevaluación, tanto práctica como teórica. Además, esto puede desembocar en la ubicación de dicho profano en una vía de crecimiento que le posibilite la adquisición de disciplina esgrimística o filosófica laserina. “Al profano se le tratará e iluminará con respeto a su persona.” Para hacer posible este trato, abierto y conscientemente dispositivo, se habrá de hacer uso de todo el conocimiento atesorado. Así pues, poner al servicio del interlocutor tanta información como se posea, con toda la profundidad posible. No obstante, esa información deberá adaptarse al contexto y al sujeto o público objetivo, por ende, habrá de ser tratada haciendo una distinción entre la labor divulgativa y educativa. Labor divulgativa: La labor divulgativa trata de ofrecer conocimientos, sintetizados y acomodados al interlocutor, para posibilitarle un acercamiento a la disciplina y una posterior profundización en ella. Labor educativa: La labor educativa entrega conocimientos sólidos que complementen la condición de un individuo, ofreciéndole herramientas para aumentar la capacidad de desarrollo de la actividad sobre la que se ilustra. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA PROFANÍA- 882 - Añadido a esto, se habrá de disponer de tantas fuentes como se precise para sostener la información que se expresa, siendo estas referencias a obras externas y/u otros interlocutores con atribuciones de veracidad o confianza. Se tendrá que eliminar el sesgo cognitivo referente a la instintiva percepción de que un profano no podrá entender ciertas aspectos. Este concepto está ligado a la perspectiva de que es únicamente gracias al esfuerzo sostenido que se comprenden ciertos conceptos. Esta lógica de pensamiento será normalmente falaz, pues con una ilustrativa, óptima y articulada explicación, se podrá hacer entender cualquier concepto a un individuo estándar, al menos para dar luz en una determinada parcela de conocimiento, que aporte coherencia al contexto particular en que se genera la necesidad de dicha explicación. De esta manera, se hará más sencilla la transmisión de ideas y la atribución de valor al conocimiento atesorado por un diestro de la Esgrima Láser. “Cualquiera que atienda a la eficiente explicación podrá comprender.” Dentro del espectro de los posibles profanos, existirá siempre aquel que se muestre atraído o abierto al conocimiento, mas también se podrá hallar el polo contrario, que será ese que no tenga predisposición alguna a escuchar argumentos o entenderlos como válidos, lo sean o no. Normalmente, será un lego el que ostente este papel antagonista. Pese a ello, habrá de conocerse que cualquiera, en un momento determinado, puede actuar como tal y rechazar ideas que entienda distintas a las comprendidas. Sin embargo, es posible que una vez madurado el concepto, no se sostenga esa discrepancia, y por tanto, no debe de considerarse al paciente opositor sostenidamente como un lego, más allá del momento puntual en que sea preciso. Por ello, será necesario que tras la exposición de una idea, se le conceda tiempo al interlocutor para deglutir, digerir e interiorizar lo tratado. “Cualquiera puede eventualmente mostrarse como reacio a una idea que le resulte suficientemente contrastada con su consciencia presente, más con el debido tiempo, podrá adaptarse a su nueva condición de conocedor.” Este fenómeno, con el que un sujeto paciente se demuestra opuesto a la intención agente de debatir, será advertido como una intención defensiva. Por tanto, ante la nula disposición o intención de debate, el esgrimista láser experto se demostrará coherente con la intención de su “opositor” y cesará en su empeño de iluminar. Esto se debe a la manifiesta e implícita pretensión del interlocutor profano de mantenerse ajeno a la información. Cosa que ha de ser respetada para afianzar una óptima relación, manteniendo la puerta abierta a la posterior expresión libre entre agente y paciente, que al fin y al cabo, son seres pertenecientes a un mismo sistema social, donde será eficiente la cordialidad y asertividad. “El objetivo del debate será la ilustración, nunca la imposición de la idea propia.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 883 -DE LA P ROFANÍA Metodología para la expresión ante el opositor dialéctico: Ante la situación en la que surja el más que deseable intercambio de ideas con un opositor dialéctico, probablemente profano, el diestro sublime habrá tratar de mantenerse coherente, abierto y predispuesto a generar en su interlocutor una experiencia grata, que lo podrá acercar a cualquier disciplina y/o inclinarle a favor de una idea. Para la optimización de esto, será necesaria la aplicación de una metodología concreta, así como su adaptación a las particularidades del interlocutor y contexto. Debatir de manera presente: Idealmente, el debate dialéctico deberá tener lugar de manera directa y con el interlocutor físicamente presente. Esto facilitará notablemente la adquisición de información procedente de gestos y expresiones del opositor. Por tanto, la confluencia de la expresión oral con la expresión no verbal, de manera consciente o inconsciente, aportará mayor amplitud y peso a los argumentos compartidos. Desde el punto de vista del agente, disponer de la noción, reacción y predisposición paciente, aportará ventaja notable, pues se poseerá un mayor control sobre la situación y el medio. Adicionalmente, el agente podrá complementar, dirigir y reorientar eficientemente su discurso gracias al uso de elementos adicionales a su voz. Por otra parte, desde el punto de vista del paciente, se sentirá comodidad y confort al poder acceder con profundidad a la información ofrecida por el agente. Además el paciente se notará seguro al poder entrever las intenciones genuinas de un agente, pues deberá tenerlas. Obviar la acritud o suspicacia: Es posible que un profano, de cualquier naturaleza, siendo condicionado en parte por la procedencia de la causa instrumental láser, exprese sus palabras con cierta suspicacia o disconformidad, o que sean así entendidas por el esgrimista laserino. Esto será un rasgo común en cualquier debate dialéctico, pues es inherente al ser humano implementar emociones dependientes de la presencia de oposición, tanto a su expresión como a su juicio de las palabras del opositor. El agente, como diestro sublime por ser conocedor de la Esgrima Láser y sus disciplinas adyacentes, habrá de obviar la posible discrepancia o la percepción de ello. Será en base a la estructura lógica del discurso de su interlocutor sobre lo que articulará el propio, dejando al margen los condicionantes emocionales que le expondrían en un debate irracional. Esto motivará al profano para mantenerse neutral, racional e incluso agradecido, durante y tras el contacto. En un paralelismo con el desempeño esgrimístico en asalto, se entenderá que obviar la acritud o suspicacia, propia y ajena, será como mantener la serenidad, permitiéndose obrar en perfecta concordancia con aquello que resulte más eficiente, desde la templanza y la lógica. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA PROFANÍA- 884 - Orientar el foco al interlocutor con claridad: Será crucial orientar el foco al paciente, en su aspecto anatómico, atendido e intencional, y además, hacerlo de manera explícita. Esto hará que dicho interlocutor se sienta escuchado, comprendido y centro del interés del agente. De esa forma, el paciente tendrá una percecpción de tranquilidad, gracias a no sentir la necesidad de retener la atención del agente. En caso de la expresión oral y presente, mantener el contacto ocular induce a la expresión sincera, directa y honesta. Además, aportará autoridad al discurso propio. No obstante, existirán ciertos interlocutores que pueden sentirse incomodados por el sostenimiento del la mirada, hacia los cuales habrá que adaptar esto. En la mayoría de estos casos, bastará con establecer contacto con sus ojos brevemente y asentir ante su discurso. La línea de los hombros agente deberá quedar ligeramente paralela a la línea de los hombros del paciente, entendiendo este que posee la atención plena del agente, sin una marcada posibilidad de notar presión o de ser intimidado. La presión sonora de la voz del agente deberá orientarse al plano de la visión del paciente, posibilitando con ello que este comprenda con claridad las palabras agentes. Pese a que exista un contexto de ruido sonoro ambiental, habrá de evitarse el volumen forzado de la voz, pues se percibirán las palabras en base y condicionadas por el timbre de esta, que cuando posea excesivo volumen, se tenderán a entender como vehementes e incómodas, independientemente del mensaje. Igualmente se evitará acercar u orientar directamente la boca al oído del interlocutor, en una medida dependiente del contexto, pues esto dará lugar a una ruptura del espacio particular del paciente, que podrá notar exceso de interés en el agente o incomodidad por el acercamiento. Así pues, será ideal no establecer debate donde el foco agente no se pueda mostrar amablemente orientado al paciente, o entenderse como tal. Presentar una faz amable: La faz, indudablemente, posibilitará al interlocutor obtener información del agente, y a este le permitirá proyectar la imagen que entienda necesaria para obtener un clima de serenidad, donde el debate tendrá lugar en un contexto racional en lugar de emocional. Por tanto, la faz mostrada habrá de ser honesta y medida, facilitando que el paciente interlocutor quede a merced del agente. La sonrisa natural, cordial, proporcionadamente articulada y sincera, transmitirá al interlocutor una sensación de tranquilidad y confianza, haciéndole sentir en un entorno doméstico, donde por sentirse cómodo, reaccionará con naturalidad y aplicando un cierto principio de caridad sobre el que desechará la percepción ofensiva de los argumentos lógicos. La faz sonriente se obtendrá con la flexión parcial del músculo risorio, del cigomático mayor y en menor medida del músculo elevador del labio superior. Esta expresión facial será complementada de una apertura notable de los ojos y una sutil elevación de los pómulos. Cuando el agente que muestra esta faz, presta atención plena y genuina, también quedará condicionado en su predisposición de entender al paciente, pues de forma inconsciente minimizará el efecto de una posible acritud proveniente de su interlocutor. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 885 -DE LA P ROFANÍA Igualmente, la configuración anatómica del agente habrá de ser distendida, evitando cruzar los brazos, mostrar tensión muscular o movimientos repetitivos o bruscos. En adición a esto, será ideal que se actúen movimientos y expresiones de aceptación, comprensión y afirmación, concretamente con la cabeza, evitando en todo momento la negación o la expresión de esta, de manera verbal o gestual. Será eficiente también, durante el discurso, usar gestos genuinos y normalmente usados, pues serán aquellos que más naturales se muestren, acrecentando la sensación de comodidad, tanto del paciente interlocutor como del agente que expone. No hacer mención al valor propio: Es importante para todo ser humano sentir que los actos propios tienen valor. Este valor, en la mayoría de los casos, no es percibido como un valor absoluto, sino que se le atribuye peso según el contraste con actos ajenos, lejanos o inmediatos. Así pues, con base en que resulta más carismático un individuo humilde, el sujeto laserino no hará mención a méritos propios, para facilitar la interacción con el profano. No obstante, esto no querrá decir que se deprecie ante el otro, sino que preferiblemente valore aquello que le es externo y mantenga una actitud humilde, honesta y racional con lo propio, a lo que se le atribuirá valor con base a aquello que pueda ser evidente para su interlocutor. Entre otras facilidades, esta mecánica aporta una mayor perspectiva de uno mismo, pues condiciona al usuario a prestar atención a aquel que tiene enfrente, a aprender de ese discurso, y con ello, a estudiar la lógica seguida por su interlocutor. Preguntar y mantenerse dispositivo: Que el agente se mantenga interrogativo es un recurso que hace que el interlocutor paciente pueda sentirse percibido como agradable, que advierta interés genuino, que se sienta escuchado por parte del diestro sublime, y con ello, que entienda a este como alguien confiable o afín. Adicionalmente, la interrogación agente expone al paciente a los fundamentos de su propia respuesta, quedando por tanto, en desventaja ante la posibilidad de errar. De esta manera, el uso de la interrogación será entendido como una obra dispositiva, que manteniendo al agente a salvo, forzará la expresión del opositor, permitiendo al agente aprovechar el error o continuar configurando la desventaja paciente. Esta actitud ayudará a que, por medio de preguntas e invitaciones elegantes a la reflexión, se pueda debatir sin necesidad de que el interlocutor se sienta juzgado o agraviado. Cosa que, junto al resto de mecanismos, templará el contexto conversacional y provocará o facilitará la aceptación de las conclusiones por parte del agente. En esencia, hacer uso de la interrogación genuina, cuando realmente se tenga una duda, aumentará el carisma agente percibido por el interlocutor, y sin embargo, expondrá a este último a su propio conocimiento, que de no existir, quedará en desventaja ante una posible réplica. ———— BIBLIOGRAFÍA TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 889 -BIBLIOGRAFÍA Tratadística y documentación esgrimística: - Johannes Lichtenauer, 1342: Glosas del poema del Maestro Johannes Lichtenauer sobre la espada larga. Traducción al castellano por Eugenio García-Salmones. - Hans “Pfaffen” Döbringer (Hanko Döbringer), 1389: Cod. HS.3227a. Traducción al inglés de David Lindholm and friends (2005) - Anónimo, siglo XV: Códice Wallerstein. Traducción al castellano de Eugenio García-Salmones de la”A.VI.E.A” Asociación Vizcaína de Esgrima Antigua. [Philippe Errard] (2006) - Fiore Dei Liberi, 1410: Flos Duellatorum. Traducción al castellano por Francisco Uribe (2004) - Sigmund Ringeck el Mayor, alrededor de 1440: El arte caballeresco de la espada larga. Traducción al castellano por Eugenio García-Salmones (2006). - Hans Talhoffer, 1467: “Libro de esgrima” de Hans Talhoffer MS Chart.A.558 (Códice Gotha). Traducción al castellano por Eugenio García-Salmones. - Achille Marozzo. Opera nova dell’Arte delle armi. Rome: Il Cerchio Iniziative Editoriali. - Antonio Manciolino, 1531: “Opera Nova” - Camilo Agrippa, 1553: Trattato di Sciencia d´arme, con un Dialogo di filosofia di CamiloAgrippa Milanete. - Joachim Meyer 1570: Gründliche Beschreibung der Freyen Ritterlichen und Adeligen Kunst des Fechtens. Traducido al inglés por Dr. Jeffrey L. Forgeng. - Salvator Fabris, 1606. Lo Schermo, overo Scienza d’Arme, “La esgrima o la ciencia de las armas”, Traducido al castellano por Eugenio García Salmones. ISBN: 978-84-937207-8-0 - Michael Hundt, 1611: Ein new Kůnstliches Fechtbuch im Rappier “A New Art-Filled Fencing Manual on Rapier”. - Jakob Sutor von Baden 1612: New Kůnstliches Fechtbuch. Wilhelm Hoffman (1612). - Miyamoto Musashi, 1645: El libro de los cinco anillos. Traducido por Makiko Sese. 2015. Satori. - Jerónimo Sánchez de Carranza, 1582: Libro de la filosofía de las armas. San Lucar, en casa del autor. - Godinho, Domingo Luís. 1599: Arte de esgrima. ISBN: 978-84- 16121-26-7 - Luís Pacheco de Narváez, 1605: Libro de las grandezas de la espada. Los herederos de Juan Iñiguez de Lequerica, en la imprenta del Licêciado Varez de Castro, Madrid. - Luís Pacheco de Narváez, 1608: Las cien conclusiones o formas de saber de la verdadera destreza y dieciocho contradicciones a las tretas de la destreza común. Santiago de Compostela : AGEA, Edizer, 201 (Sacauntos). - Luís Pacheco de Narváez, 1612: Compendio de la filosofía y destreza de las armas de Jerónimo de Carranza. Editado por Luis Sanchez, 1612. - Luís Pacheco de Narváez, 1625: Modo fácil y nuevo para examinar los Maestros en la Destreza de las armas, y entender mis cien conclusiones o forma de saber. Madrid: Luís Sánchez, 1625. - Luís Pacheco de Narváez, 1635: Engaño y desengaño de los errores que se han querido introducir en la destreza de las armas. Madrid: Imp. Reino. - Luís Pacheco de Narváez, 1639: Advertencias para la enseñanza de la filosofía y destreza de las armas así a pie como a caballo. Pedro Tazo, Madrid. - Diaz de Viedma, L, 1639: Método de enseñanza de Maestros. Barcelona: Matevad. - Figuereido, D. Gomez de, 1651: De la Practica del Montante que incluye dieciséis reglas simples, y dieciséis compuestas. Alcântara. En Viterbo. - Francesco Ferdinando Alfieri, 1653: L’arte di ben maneggiare la spada. - D. Gomez Arias de Porres, 1667: Resumen de la verdadera destreza en el maneio de la espada. Salamanca: Melchor Esteuez. - Pérez de Mendoza y Quijada, Miguel, 1675: Resumen de la verdadera destreza de las armas : en treinta y ocho aserciones. - Francisco Ettenhard y Abarca, 1675: El Compendio de los fundamentos de la verdadera destreza y filosofía de las armas. Madrid. Antonio Zafra. - Pedro Texedo Sicilia de Teruel, 1678: Escuela de principiantes, y promptuario de questiones en la philosophia de la berdadera destreça de las Armas, en que ban refumidas con demostraciones practices, y especulatibas la major parto de las prinçipales desta nobillissima çiençia. D. Luis García Morel, Madrid. - Álvaro Guerra de la Vega, 1681: Comprensión de la destreza. Sevilla, Don Manuel Pérez de Guzmán y Boza. - Thomaz Luiz, 1685: Tratado das liçoens da espada preta, e destreza com que hăo de usar os jogadores della. Domingos Carneiro, Lisboa, 1685. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERBIBLIOGRAFÍA- 890 - - Manuel Cruzado y Peralta, 1702: Las tretas de la vulgar y común esgrima. Zaragoza. - Anónimo, ≈ 1700 - 1800: Libro de armas y Doctrina para el Resguardo de Los Afficionados de dicha Ciencia Con Contras y Esplicaciones de toda la Arte que se encierra en el Espada / hecho por vn afficionado. - Nicolás Rodrigo Noveli, 1731: Crisol especulativo, demostrativo practico, mathematico, de la destreza. Alonso Balvás, Madrid.
Τὸ Βιβλίον

