ADVERTENCIAS PARA LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. MAESTRO D. LUIS PACHECHO DE NARVÁEZ TRANSCRITO POR EL KARUI LUIS FRANCISCO ROLDÁN FRAILE DIRIGIDO POR EL MAESTRO MARCELINO MIGUEL CASTRO ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER Transcriptor: D. Luis Francisco Roldán Fraile: Graduado en Historia del Arte Karui de la Academia de Esgrima Láser Dirigido por: D. Marcelino J. Miguel Castro: Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser Linares, 2024 El objetivo de esta transcripción es, simplemente, facilitar la lectura del documento. Por ello, las anotaciones realizadas conciernen al significado de palabras que, en la actualidad, tienen un uso poco frecuente, o que han caído en desuso. Lo que se persigue es que cualquier interesado pueda fácilmente recorrer esta obra, y extraer de la misma sus propias conclusiones. NRA: AELMM20240911001 ADVERTENCIAS PARA LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA, Y DESTREZA DE LAS ARMAS, así a pie, como a caballo. AL PRÍNCIPE NUESTRO SEÑOR. POR D. LUIS PACHECO de Narváez, Maestro de la Majestad de Felipe IV el Grande, nuestro Señor. CON LICENCIA._________ ___________________________________ En Pamplona, Año de 1642. APROBACIÓN DEL MUY Reverendo Padre Fr. Bernabé Gallego de Vera, Lector de Teología del Colegio de Santo Tomás, Orden de Predicadores. De orden, y comisión del señor Licenciado don Lorenzo de Iturrizarra, Vicario General de esta Villa de Madrid, y su Partido, he visto este libro, intitulado: Advertencias para la enseñanza de la Filosofía, y Destreza de las Armas, así a pie, como a caballo, cuyo Autor es Don Luis Pacheco de Narváez, Maestro de la Majestad de Felipe Cuarto el Grande, señor nuestro, bien conocido el Autor, no solo en su propia [nación], sino también en las Naciones Extranjeras, por sus aventajadas prendas. Y lo que he hallado en esta obra (en cuanto a lo que a mi facultad pertenece) es no haber leído en ella cosa alguna, que a nuestra Santa Fé, o buenas costumbres contravenga; sí que admirar mucho en su gran Filosofía, con tan gran destreza dispuesta. Y así me parece que a este insigne Varón le vienen ajustadas las palabras, que dijo Justo Lipsio en alabanza del Filósofo Séneca (Lipsio in manu ductio, cap.18.): Inipsabrevitate, et stricto dicendi genere, apparet beata queaedam copia; fundit verba, et si non effundit, fluit.Y así juzgo, que no solo se puede, sino que se le debe dar la licencia que pide; pues ha reducido a Método científico (que solo el gran Narváez pudiera) la Destreza de las Armas. Esto me parece, salvo, etc. En el sobredicho Colegio, 18 de Mayo de 1639. Fr. Bernabé Gallego de Vera. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ11 Fol. 1_________ ___________________________________ SEÑOR Sale el hombre a gozar las primeras luces de la vida, tan aprisionadas en lo corpóreo las potencias del alma, que pasa los términos de la infancia, y se ve llegar a los umbrales de la juventud, y con dificultad le ha dado el discurso noticia, o conocimiento de cuales sean los objetos de los sentidos, aunque naturalmente usa de sus actos: se halla instruido de solo aquellos rudimentos de que fue capaz su primera edad; se reconoce favorecido de los dones naturales, y para usar de ellos más perfectamente, necesita de mayor enseñanza, y que esta se proporcione, además de su inclinación, con el estado, o dignidad; y como la de V. A. sea la suprema en lo humano, se debe tener más particular atención, en qué Ciencias, y Artes debe ejercitarse, advirtiendo cuáles son las solo deleitables, y cuáles precisamente necesarias; y aquellas cuyas acciones son emanantes, que pasan de un sujeto sensible, a otro sensible. La Astronomía, y la Música (dos de las cuatro partes en que se divide la Matemática) no en sumo rigor, imperfecciona al que no las sabe; aunque estas, y la Pintura son de honesta, y agradable ocupación, como también la Poesía, solo para saberla, sin ostento de profesarla, por lo mucho que suspende, y defrauda el tiempo que se debe a más forzosas ocupaciones: La Aritmética, la Geometría, y la Cosmografía, será culpable el ignorarlas, y no menos grave el no saber las que pertenecen a la propia defensa, así a pie, como a caballo, cuyo privilegio, además de ser concedido, fue con cláusula de obligación en urgentísima necesidad. De estas dos, y de las que le sirven de bases, y sólidos fundamentos que manifiestan su verdad, y aseguran sus efectos (salvo los accidentes del operante) alcanzaron mis especulaciones lo conveniente para sacarlas de la incierta, y vulgar opinión a que estaban reducidas, y más en particular la Destreza de las Armas (de que hablaré primero) que en el felicísimo siglo, que el Cielo nos ha dado a V. A. por Príncipe soberano de esta dichosa Monarquía, la he acabado de reducir a Ciencia, y escribirla, tan evidente, cuanto acreditada, con la aprobación de los más ilustres, graves, y doctos sujetos en divinas, y humanas letras, que ha tenido, y tiene Europa, librándola del injurioso nombre que le daba el mundo, a la que siempre fue usada, ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.12ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS 2 a quien llamaron Esgrima, no otro de mayor desprecio en el idioma Español, en que siempre estuvo, y fueron, y serán tenidos los que por oficio la profesaban, y profesaren; pero esta, que en servicio de V. A. se ha comenzado a publicar, está hoy tan ennoblecida, y fundada en las otras Ciencias, así las que solo son especulativas, como las otras, que también se reducen a lo práctico, que de justicia se le deben las dos dinniciones quiditativas [definiciones de la propia naturaleza o esencia de ello, de sus aspectos más fundamentales, Maestro Marcelino Miguel] que manifiestan su esencia; la una, hábito del entendimiento, adquirido por demostración; y la otra, verdadero conocimiento de la cosa por su causa: y como para llegarla a este estado, me fuese forzoso larga consistencia en las especulaciones, muchos desvelos, y penosas vigilias, y no menos cuidado, y trabajo en las experiencias, estas ratificadas en casi infinitos actos, con hombres de todas Naciones, que confiados en su valor, y en lo que sus Maestros les habían enseñado, comenzando en contenciosa, y tenaz porfía, acabaron en admiración; con que a pesar de la envidia, y malicia ha quedado, y quedará siempre asegurada su verdad, dándole mayores realces de honorífico crédito, la calificación, que con superior conocimiento hizo de ella (y firmó de su Real mano) el Rey nuestro señor, el tiempo que la profesó, sirviéndole yo de Maestro. De estas tan forzosas, como continuas ocupaciones, me ha resultado mucho más de lo que dijo un grave Autor, que el hombre que se entrega a los estudios, no cura de su hacienda: pues he gastado la mía (que era más que mediana) sirviendo a su Majestad en esta Corte, y fuera de ella, hasta conducirme a tan suma pobreza, que carezco (lo afirmo con verdad) aún de lo que al más miserable mendigo le sobra, por no haber conseguido, no solo el premio de mi servir, pero ni aun el más limitado socorro para poderme alimentar un día; desdicha en todo opuesta a lo que en otras Provincias se tiene como por ley inviolable, fundada en equidad, y justa recompensa; que es sustentar, no solo a quien sirve al Príncipe, sino también al que aprovecha en algo a la República, en consideración de que obra en cosa eterna. Tampoco he faltado a esto, antes la tengo obligada con lo que ninguna otra podrá deberle a hijo suyo, pues le he dado para los suyos, inventada, y descubierta una Ciencia, tan precisamente necesaria, para defensa de la Fé, de la vida, del honor, y de la hacienda, como consta de once libros, que ninguno de los cuatrocientos treinta pliegos de que constan, ha sido tratado con desprecio; ni se les niega el aplauso a otros ciento cincuenta, que contienen cuatro volúmenes de diversas materias, no menos importantes, según los sujetos de que tratan. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ13ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. Pudieran ayudar a esto, a favor mío, algunas 3 de las muchas consecuencias que publican las historias, encareciendo la estimación en que fueron tenidos los inventores de cosas útiles, por mínimas que fuesen, y las honras, y mercedes que los Príncipes hacían a los que en algo se aventajaban en el común beneficio de sus vasallos, y a los que exprofesos [que desarrollaban una actividad a propósito, es decir, profesionales] en alguna facultad, eran juzgados por insignes; como el tiempo, y la lección informarán a V. A. que el Emperador Octaviano Augusto dio la dignidad Consular al Filósofo Frontonio [puede que se refiera a Marco Cornelio Frontón, pero en ese caso, el Emperador debería ser Antonino Pío], y le hizo otras muchas mercedes; y después Marco Antonio mandó poner una estatua en memoria de su nombre. Que el Emperador Domiciano hizo muchas veces cónsul a Silio, solo porque era elocuente. Que el Emperador Trajano traía consigo en su carro triunfal al Filósofo Dión Prusio [Dión Crisóstomo]. Que el Emperador Constantino hizo Presidente de su Consejo Real al Filósofo Ablabio. Que el emperador Teodosio dio la Prefectura, y Capitanía de la guerra al Poeta Aurelio. Que el Emperador Antonio Pío daba a los Filósofos, y Oradores, no solo dinero, sino honras, y Provincias. Que Arquelao, Rey de Macedonia, sentaba consigo a la mesa al poeta Eurípides, y le hacía otros muchos favores. Que Fálaris Agrigentino, aunque era tan cruel, y tirano, mandó edificar un suntuoso Templo, en honra del Filósofo Estesícoro. Pero ¿por qué me divierto, y aparto de la más cercana noticia, y digno ejemplar que dejaron los preclarísimos, y bienaventurados primogenitores de V. A. estando, como está, tan reciente en la memoria de los que hoy viven, y con repetidas alabanzas publican las honras, y dignidades que dieron a los que les servían de Maestros? Y por primero, que el invictísimo Emperador Carlos Quinto (tatarabuelo de V. A.) cuyo Augustísimo nombre competirá con la mayor posteridad de las futuras edades, y de cuyos gloriosos hechos, le servirá la fama de eterno prontuario [breves anotaciones realizadas con la finalidad de un rápido acceso a las mismas, en el caso ser necesarias], al que le enseñó la Gramática, pudo su afectuosa diligencia hacerle Sumo Pontífice. El prudentísimo, y siempre loado, y nunca bien encarecido Felipe Segundo, hijo suyo, Rey, y señor nuestro, al que le enseñó la misma, lo hizo Cardenal, y Arzobispo de Toledo; en cuya imitación honró al suyo, con las mismas dignidades, el Religioso, y siempre amado de propios, y extraños Felipe Tercero, abuelo de V. A. y nuestro Rey, y señor Felipe Cuarto el Grande, puso al que se le enseñaba en la Silla Pontificia de Granada. ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.14ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS Y sin ofensa a la gravedad de tan insignes sujetos, digo, que ninguno de ellos enseñó cosa que fuese suya, sino aquella que otros les enseñaron, siendo una lengua tan común en todos los Reinos, Provincias, y Naciones, sin más autoridad, que la diferencia del que la deprende, y usa, 4 y se ve que también la sabe el plebeyo, como el magnate. Pero, Señor, con lo que yo he servido (además de treinta años en la guerra, por tierra, y mar, desde Soldado, Sargento, Alférez, Sargento Mayor, y Gobernador) mis vigilias lo alcanzaron, mis especulaciones lo produjeron, y fui el Maestro de mí mismo; y solo mis escritos (cuando son bien entendidos) lo son, y serán universalmente de cuantos quisieron saber, y saber defenderse. Y no por esto, y ser contraria mi profesión, he aspirado a Tiara, no he diligenciado Capelo, no he pedido Mitra, sino aquello que se acostumbra dar a medianos merecimientos, y no muy aventajados servicios, y tal vez (por favor de la fortuna) a quien ni aun de su nombre se tuvo noticia, y esto, ni cosas menores no he tenido dicha de alcanzar. Me ha sustentado hasta ahora el báculo de la esperanza, y ya debilitado este, con el olvido de las promesas, y el dilatado, prolijo, y penoso padecer, conduciéndome al sumo desamparo, y al rigor de la miseria (de que con admiración, y encarecimiento habla el mundo, sabiendo que serví de Maestro al mayor Monarca de la tierra) y pudiendo ser esto causa inmediata de acabar mi vida, o que para conservar la poca que me queda, siendo como es, el vivir el mayor apetito en lo humano, y el procurar los medios para él, obligación puesta por la naturaleza, vaya pidiendo limosna hasta hallar quien me ampare, y socorra. Por lo que de mí pudiere suceder, quiero con el amor, y lealtad que debo tener, y tengo a V. A. como a mi Príncipe, y señor, servirle con estas advertencias, y prudentes prevenciones, para cuando se eligieren Maestros que le sirvan en la enseñanza de estas dos facultades, en consideración de que la juventud es muy capaz de ser engañada: no digo que esto sea de malicia, sino por no estar bien instruidos en ellas los enseñadores, y creer de ellos su afirmación de que las saben exactísimamente; que algunas veces suele tener mayor aceptación el que sin saber, presumen, y ostenta que sabe, que la misma sabiduría, y es por ser más diligenciero, y con reverencias, y sumisiones ganar el crédito del que le oye, aunque no entienda lo que le dice, y propone, satisfaciéndole con solo el sonido de las palabras. Con todo aquel afecto de humildad, que debe un leal vasallo, suplico a V. A. que reciba este pequeño servicio, que a lo que pudiere desmerecer por mí, suplirá el desengaño, y conocimiento que de él se podrá conseguir. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ15ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. Lo primero, en que cuanto fuere posible, ha de instar V. A. como el que ha de ser enseñado, es, que la elección de los Maestros no sea por consulta, o particular proposición, por ser donde las negociaciones de los 5 aficionados tienen mucha parte, y más cuando los abonadores se hallan obligados por alguna causa, quedará vencido este inconveniente, siendo Jueces Filósofos, y Matemáticos, los unos para reconocer cómo aplican los movimientos, según la naturaleza, y cualidad de cada uno; y los otros la prueba que hicieren de las proposiciones Matemáticas, en que ha de consistir lo ejecutivo de ellas. No aprobar la más que falsa opinión, introducida en los poco atentos, a lo que es posible ser, diciendo, que los Reyes, y Príncipes solo han de tratar esta materia de Armas por entretenimiento, respecto de que no han de tener ocasiones de ejecutarla contenciosamente, como que los accidentes que ofrece el tiempo estuviesen sujetos a las dignidades, y soberanías, y no ellas a ellos, que ya se ha visto en nuestro siglo desafiar a un invictísimo Emperador a singular duelo de cuerpo a cuerpo, y aceptar el desafío: además, que aunque han de ser obedecidos por el mayor poder que tienen, es bueno que sean temidos por su valor, y lo que saben; y de ninguna otra Ciencia se puede decir en común, y en particular, lo que se pondera de esta, que aquel que llega a saberla, se hace amado de sus amigos, y temido de sus enemigos. Mejor sentimiento fue el de aquel, que dijo, que no es más que otro, el que no sabe más que otro, por ser el que desiguala la igualdad en el nacer. Eficacísimo ejemplo es la queja que Alejandro Magno le dio a su Maestro Aristóteles, de haber hecho público, y común lo que a él le había enseñado, diciéndole: ¿En qué te parece a ti, que yo quiero llevar ventaja a los otros hombres, sino en el saber más que ellos? Superior razón fue la que este Príncipe alcanzó en esto; porque así como el alma es perfección total del cuerpo, así el saber es por cuyo medio se perfeccionan los actos del alma; y es muy conveniente, que el que ha de mandar a muchos, y oír a muchos, que de todas las cosas sepa más que muchos. También debe repudiarse el parecer de los que dijeren, que el tratar de la Destreza de las Armas ha de ser cuando los miembros tengan vigorosa fuerza para poder ejecutarla; porque en esto hablarán de la común Esgrima, que solo trata, y se funda en la manufactura [práctica], ignorando que esta Ciencia tiene dos partes, una la especulativa [teórica], y otra la práctica; y para la primera su particular Gramática, y definiciones de los términos propios, y ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.16ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS apropiados con que se le informa al entendimiento, para que sepa determinar: y además de esto las peticiones, axiomas, o postulados, máximas, y comunes sentencias, por cuyo medio se llega a su conocimiento, y prueban la verdad de toda ella, y cada una de sus partes; y que pide lección anticipada antes de llegar a lo práctico. 6 Y que en los primeros años (pasada la niñez, y dejadas las mantillas) esté la memoria más desembarazada para percibir, y conservar, no sufre argumento en contrario, pues se ve comúnmente en los que aprenden la Latinidad, que también es lengua para mayores estudios de las Ciencias, teóricas, y prácticas. Y que el ejercicio con la espada fortifique los miembros, y agilice el cuerpo, tampoco es dudable, como el instrumento sea proporcionado con el sujeto. Elegidos ya los Maestros, a ninguno de ellos ha de creer V. A. cosa que le dijeren, sea por opinión propia, o autoridad ajena, si no dieren razón de ello, y lo demostraren filosófica, o matemáticamente, porque entonces se sabe una cosa, cuando se sabe la razón de ella, que en estas materias, y en todas las demás que se alcanzan por estudio, y ejercicio, ninguno que creyó mucho llegó a saberlas con perfección, que el satisfacerse por solo el crédito, es hacer que la voluntad ame con ignorancia, lo que había de ser amado por el examen del entendimiento. No se les ha de permitir la verbosidad, de la que pecan los presumidos, y por la que se confunde el que oye, y no puede la memoria percibir cláusulas muy dilatadas; cumplirán con la obligación de Enseñadores, si tuvieren estas cualidades. La primera, que sepan explicarse, que el saberse dar a entender, es casi más que el tenerlo entendido, porque de la dificultosa inteligencia de las palabras, nunca se agrada, ni satisface el entendimiento. La segunda, que de los preceptos que dieren, manifiesten la razón fundamental suya; que los que tuvieren esta, el entendimiento los aprobará, y sin violencia los obedecerá la voluntad, porque de otra manera, rústica, y mecánica enseñanza sería la que solo por los efectos diese conocimiento de sí, y torpe, y confusamente obrarán los miembros por solo la relación que dieren los ojos de aquello que hubieren de hacer. Y la última, cuando concisa, y lacónicamente particularizaren las materias, probando la verdad de cada una, y lo imposible de su contraria, y tuvieren rigor en asentar principios, firmeza en las proposiciones, usando de voces significativas, ejemplos claros, y adaptados a la propuesta, resoluciones afirmativas de lo que es posible ser conforme al Arte, y ordenada potencia, y negativas de lo que no es posible que sea; que con esto se asegurará la LUIS PACHECO DE NARVÁEZ17ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. imaginación, y recelo, y descansará el discurso, porque cuanto más perfecto es el acto de entender, tanto es más perfecta la unión del entendimiento, que entiende con la cosa entendida. Y además de lo dicho, que no quieran, ostentando de científicos, dar muchas lecciones juntas, porque el que comienza a saber, es semejante a la vasija de boca angosta, que no puede recibir sino 7 por partes mínimas; y aunque el entendimiento del enseñado sea muy capaz, ha menester tiempo para pasar de no saber al saber, y otro tiempo (y no menor) para ajustar las acciones de los pies, cuerpo, brazo, y manos, haciéndolos obedientes a lo que determinare el entendimiento, y sintiere la voluntad que se haga, que al fin son instrumentos materiales, y rudos, que no fácilmente obedecen, y sirven a estas dos potencias. Todo esto, Señor, igualmente mira a las dos materias propuestas; pero porque insinué que diría primero de la Destreza de las Armas, que se ejercita a pie, de quien se oyen los acentos de su justa queja, por ver que hombres insuficientes, y que no han llegado a percibir los primeros bosquejos de su artificiosa fábrica, ni a los más comunes preceptos suyos, y muy en confuso, y llenos de imperfecciones los prácticos, vanamente presuman ascender a la eminente cátedra de su exposición, en que se verifica lo que dijo un Filósofo, que no le es cosa nueva a la ignorancia, el presumir de dar luz a la sabiduría: y así convendrá, que aquel que fuere elegido para la enseñanza de V. A. y mereciere llegar a tan honrosa ocupación, tenga alguna noticia y anterior conocimiento de los veintidós Autores, Españoles los tres (y diecisiete Extranjeros) que escribieron en esta materia desde el año de mil cuatrocientos setenta y cuatro, hasta el de mil quinientos ochenta y dos, cuyos nombres son Jaime Ponz de Perpiñán, Pedro Monci[…], Camilo Agripa, Achille Marozzo, Giacomo di Grassi, Joachim Meyer, Juanes de la Agoche, Pedro de la Torre, Francisco Román, Jerónimo de Carranza (que fue el que de todos estos que fueron más antiguos, tradujo, y copió cuanto se halla en su libro), Ángelo Vizani, Marco Dociolini, Nicoleto Giganti, Capo Ferro, Federico Ghisliero el Alférez Falopia, Salvator Fabris, Maestre Clasio, Maestre Vico, y Babote, los otros dos más modernos, el uno Holandés, y otro Español, estos compusieron sus libros de fragmentos que hurtaron de los míos, tan mal digeridos, y adulterados, cuanto bastó para Reducirlo a suma confusión: y considerar en todos la gran suma de desaciertos, y conocidos errores, en que han peligrado, y peligran aquellos que siguieron, y siguieren tan falsos documentos, y no podrá refutarlos, y ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.18ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS enseñar contra ellos, si no sabe algo de la Filosofía, y no porque ella sea Ciencia, ni su particular nombre sea de alguna de ellas sino universal, que comprende todo aquello, que el humano entendimiento puede entender en todas las cosas; y aunque se divide en Filosofía moral, y natural, esta última es la que más pertenece a este asunto. Ha de saber más que medianos 8 principios de la Matemática, y en particular de las dos partes de las cuatro en que se divide, que la primera, y precisamente necesaria, es la Geometría, y en segundo lugar la Astronomía, sin despreciar las otras dos, Aritmética y Música, por lo que trata una de la cantidad discreta, que son los números, y la otra de la consonancia, y proporción de diferentes sonidos. Y además de estas, la Perspectiva, la Cosmografía, y la Geometría, y porque toda definición ha de comprender, y manifestar la naturaleza de la cosa definida, y las Ciencias se definen, o por los objetos que tienen, o por la materia de que tratan, o por el fin que pretenden, quedando, como ya queda esta de la Destreza definida quiditativamente, y el fin a que se mira, pasaré a referir las particulares materias sobre las que se funda, que son estas. Movimientos, compases, líneas, y ángulos, y cada una tiene su definición. La del movimiento, dice ser un acto de la potencia motiva, que tiene el hombre, así en el todo, como en sus partes, para no moverse para sí, o para fuera de sí. El compás, un instrumento, o medio con que se llega, o aparta a una cosa, o de alguna cosa, dejando un lugar, y ocupando otro. La línea, una continuada cantidad, que no tiene profundidad, ni altitud. Y el Ángulo, el que se causa de tocamiento de dos líneas, no estando en derecho; y estas líneas pueden ser ambas rectas, o curvas, o la una curva, y la otra recta; y según estas diferencias, se le da específico nombre al ángulo, llamándole rectilíneo, o curvilíneo, o mixto. De estos cuatro materiales se ha de formar la treta, que también se define (además de ser un concepto del entendimiento) por el fin al que mira, y el que ha de tener para que sea perfecta, según la causa universal de quien ha de tener su emanación, y de que se ha de producir en lo particular, como especie del género generalísimo treta. El conocimiento de cada una de las cosas propuestas, y de las otras que se derivan de ellas es necesario tener el que ha de enseñar, y el que ha de ser enseñado, y no cause confusión, o desconfianza a V. A. el número de materias, que irán aquí referidas, porque tienen entre sí tal conexión que por una se entienden otras muchas, y son semejantes a las cinco letras vocales, que ellas solas, y juntas con las otras, a las que llaman mudas, hacen diversas sílabas, y forman oraciones, además, que de todas ellas podrá V. A. saber las que fueren LUIS PACHECO DE NARVÁEZ19ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. de su gusto, y dejar las otras, o por lo menos tener una general noticia de ellas (que es suave el saber, y no embaraza el entendimiento,) y es mejor que al Discípulo le falte voluntad, que tiempo para preguntar, y aprender, que un Maestro caudal para satisfacerle, y enseñarle. 9 1. Siendo, como lo son, todas las acciones que se hacen en la parte práctica de la Destreza, ya sean, como es justo, dirigidas a sólo la defensa, que fue para lo que se descubrió, o para ofender, como preciso medio, y sin el cual no quedaría el nombre defendido. Estas, pues, habiendo de pasar del Diestro a su contrario, y todas las que son de esta naturaleza, se han de especificar por el principio, por el medio, y por el fin, que es a lo que dicen los Filósofos, de dónde, por dónde, y a dónde, que es lo mismo, que de quién, y a quién, que es el hombre, en quien se ha de ejecutar, siendo este material objeto, y constando de tantas partes, conviene que el Maestro no ignore la Geometría (de que en particular tratan los Estatuarios) para dar noticia de las tres dimensiones y cómo se hallan en él los tres instrumentos de la Geometría práctica, por la que se hacen, y demuestran sus proposiciones: y además de esto, los círculos, cuadrados, cuadrángulos, o paralelogramos, rectángulos, líneas verticales, colaterales, diagonales, demicientes [que se saben o existen en la mitad, Maestro Marcelino Miguel], hipotenusas, y de la contingencia, que en él se consideran, donde se han de ejecutar las tretas; porque cada una tiene su lugar, y línea determinada, y distancia que le corresponde: y así mismo a cuántas partes se puede mover el cuerpo, a cuántas el brazo, el medio brazo, y la mano, sin dejar los lugares donde tienen sus centros. 2. Ha de dar conocidas, y nominadas cuantas especies hay del movimiento, según la distinción que le dieron los Filósofos, y de los considerados para esta Arte, con la contrariedad, y diferencia que hay entre ellas. 3. Desde qué lugar, y plano se considera en la destreza, el principio de todos los movimientos, no obstante que por su naturaleza, o por accidente la tenga en otra partes. 4. Probar con filosófica evidencia, que ninguna especie de movimiento en su simplicidad, ya sea por sí mismo, o por agente extrínseco, pueda tener más que un término ultimado, y solo un acto para ir a él. ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.20ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS 5. Y conviene, que pruebe, con verdadero silogismo, de que se siga verdadera consecuencia de cuál de los movimientos es fuerte en su principio, y flaco en su fin, y cuál fuerte en el fin, y flaco en su principio, por ser este uno de los puntos más trascendentes del Arte, para la sujeción del uno, y detención del otro. ¿Por qué cuando concurren, y se juntan la 10 fuerza del uno, con la del otro, queda la una vencida, y la otra vencedora? ¿Y la causa de, que concurriendo las flaquezas, la del fin del uno, y la del principio del otro, no hace la detención ninguno de los movimientos, y en cuya virtud se hace? 6. ¿Cuáles son, y por qué se llaman movimientos cardinales? ¿Cada uno de ellos es género del que se predican especies, o ellos lo son del género? ¿Y es posible, que sin alguno de estos pueda formarse treta, y ejecutarse herida? 7. ¿A cuáles movimientos, sin diversificación de su especie, se les dice de aumento, de disminución, y movimiento in via? ¿Los efectos que causan los dos primeros corresponden en igualdad a sus nombres, o tienen contrariedad entre sí? ¿Y el otro puede herir inmediatamente? ¿Y lo mucho que importa su conocimiento para la defensa sola, o para complicarla con la ofensa? 8. ¿Qué movimiento es el de diversión? ¿Es especie especificada del género, o consideración que se hace sobre alguna de las ya conocidas? ¿Adquiere el nombre por el efecto que causa? 9. ¿Cómo este movimiento, siendo de menor nobleza que el natural, y el accidental, priva el acto de cada uno, aunque vayan juntos, ayudándose el uno del otro, y esto sin valerse de la concordancia, ni de la contrariedad? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ21ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. 10. ¿Y cómo este movimiento unas veces lo hace el brazo, y la espada, sin que se mueva el cuerpo? ¿Y otras la mano, y espada, sin que el cuerpo, ni el brazo se mueva? ¿Y otras el cuerpo, sin que se mueva el brazo, mano, ni espada? ¿Y por cada uno que se haga, causará el mismo efecto? 11. ¿Contra qué treta general no es poderoso este movimiento, aunque se haga con mano, brazo, y cuerpo, cada uno de por sí, o todos juntos? ¿Ni podrá impedir el efecto de los dos movimientos, natural, y accidental? ¿Y cómo para impedirlo será forzoso ayudarse de otro movimiento menos noble que él? 12. ¿Qué es movimiento mixto? ¿Cuántos pueden ser? ¿Cuáles podrá hacer el diestro de sí, y en sí mismo? ¿Y los que les será posible con la espada contraria? ¿Y cuáles, y por qué no sufren mixto, con otras de su especie, diferente, o contraria? 13. ¿Cuántos, y cuáles son los movimientos, que por sí mismo constituyen herida? ¿Y cuáles 11 y cuántos los que disponen la treta? ¿Y los que disponen, pueden ejecutar? ¿Y los que ejecutan, pueden disponer? 14. ¿Con cuáles de los movimientos, que pueden herir, se ha de proceder, en razón de concordancia, o con la diferencia, y no con la contrariedad? ¿Y con cuáles ha de ser, con la contrariedad, o diferencia, y no con la concordancia? 15. ¿Cuál es la combinación, y mixtura que se causa entre los movimientos, y el tránsito que se dan unos a los otros, cuando entre ellos no hay contrariedad? ¿Y cuál es el que sirve de nexo entre los que son contrarios por naturaleza para perfección de las tretas circulares, y generales? ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.22ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS 16. ¿Cuáles son los movimientos que puede hacer el diestro, más previos, cercanos, y dispositivos, para el movimiento de conclusión? ¿Y de cuáles tretas, y movimientos, que hiciere el contrario (con cualquier arma Española) se podrá aprovechar para lo mismo, acabando todas las acciones a un tiempo? 17. ¿De cuántos, y cuáles movimientos se forman precisamente cada una de las cinco tretas, en su simplicidad, ya sea recta, circular, o semicircular, en que conforme al Arte, se reduce todo lo ejecutivo de él (sin que haya, ni pueda haber más), siendo esto sin haber contrario a quien se dirijan? Y habiéndolo, ¿de cuántos en su simple composición, hasta llegar al medio proporcionado? 18. ¿Con cuál especie de movimiento, y en qué plano se ha de abrir el ángulo, que interior, o exteriormente le correspondiere al diestro, teniendo sujeta su espada, para poder privar el movimiento, con que inmediatamente podría herir el contrario, y esta sin corromper aquella especie, aunque su acto procediese en infinito, ponderando (para que se estime) el poderoso efecto que causa para la valerosa acción del esperar, y hacerle detener la acelerada determinación, aunque sea la treta favorecida con el atajo, ya sea por la parte de adentro, o la de afuera? 19. ¿Cómo en los movimientos, que el diestro hiciere para ejecutar las tretas, le ha de ser preciso, que unas veces siga el brazo al 12 cuerpo, otras que siga el cuerpo al brazo, y otras que cada uno vaya a contraria parte, explicando cuál de estas le pertenece a cada una? 20. ¿Cuándo, y para qué treta ha de ser preciso, que el movimiento favorezca al compás, para ejecutarlas desde el medio, y distancia, que a cada una les, pertenece, haciendo notorio el peligro que se ofrecería, faltando este requisito? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ23ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. 21. ¿Y cómo ha de conocer el diestro, específicamente, todos los movimientos, que hiciere, o pudiere hacer su contrario, antes de que los comience, ya sea teniendo su espada libre, o sujeta, o sujetando, y cual ha de ser, y para qué treta? ¿Y este conocimiento quién se lo ha de dar, sin que pueda engañarse en ello? La Geometría, cuyo sujeto es la cantidad, continúa inmóvil. 22. Por esta ha de dar conocimiento de lo que es línea matemática, y física, con las tres consideraciones, que de esta última se hacen, es recta, suponiéndola unas veces infinita, otras finita, y otras infinita, y finitas y manifestar las tres definiciones que le dan los Geómetras, que es la que está contenida dentro de sus dos puntos, la brevísima extensión de un punto a otro, y la menor de todas las cantidades, que tienen unos mismos términos. 23. ¿En cuántas partes del hombre se considera la línea tangente, o de la contingencia, la diagonal, la demiciente, la hipotenusa, la diametral, las líneas paralelas, el cuadrado, el cuadrángulo, o paralelogramo, rectángulo, las cuatro especies del triángulo, isósceles, escaleno, rectángulo y ambligonio [que tiene un ángulo obtuso, Tesoro de los diccionarios históricos de la lengua española, https://www.rae.es/tdhle/ambligonio], sin cuya noticia, y de cómo para el uso de la destreza unas veces se forman estos de parte física, y parte matemática, y estos tan precisamente necesarios, que sin ellos no se conseguirá la defensa, y ofensa del contrario? 24. Ha de dar a conocer lo que es ángulo, cuántas son sus especies, cuál de ellos es mayor, cuál menor, y cuál está entre estos dos extremos, y cómo los primeros sin alteración 13 de su especie, pueden ser mayores, y menores, lo que al otro no le es concedido. 25. ¿Cuántos, y cuáles puede formar el hombre en sí mismo para el uso de la destreza? ¿Y cuántos, y cuáles, para estar bien afirmado, y contenido todo él entre dos puntos, conforme la definición de la línea recta? ¿Y sobre cuál de las cuatro especies del triángulo ha de tener el cuerpo? ¿Y sobre qué especie de ángulo han de estar los pies? ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.24ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS 26. ¿Cuántos ángulos se forman del tocamiento de las espadas, cuando se cortan por su longitud? ¿Y cómo siendo de una misma especie, tienen todos un igual valor? ¿Y cómo si se mudan en otras especies, heredan los unos, lo que pierden los otros, por la mayoridad, y menoridad de ellos? 27. Y conforme a los preceptos de este Arte, decir cuál de estos ángulos es ocupable, y puede el diestro entrar en él, y cuál no podrá ocupar. Y por qué causa, el que por su especie es ocupable, no se puede ocupar, y el inocupable puede ser ocupado, sin que el uno, ni el otro, pierdan su especie. 28. ¿Y cuándo conviene, que en el discurso de la batalla, estén estos ángulos más cerca del diestro, que de su contrario? ¿Y cuándo más cerca del contrario que del diestro? ¿Y cuándo, y para qué fin, y no el de menos importancia, han de distar igualmente de ambos? 29. ¿En qué posiciones le será preciso al diestro abrir el ángulo, que del tocamiento de las espadas, estando la suya sujeta, le fuere exterior, o interior para que el contrario no entre el cuerpo en él, ni la espada a herirle? ¿Y cuándo, siendo él el que sujetare, unas veces lo ha de abrir, y otras lo ha de cerrar, para que el contrario, ni entre, ni hiera, y él pueda hacerlo todo? 30. ¿Y cuándo para estar defendido ha de tomar para sí una especie de ángulo, y darle contraria a su contrario? ¿Y cuándo para esta misma defensa le ha de dar la que tomó, y tomar la que dio? 14 31. ¿Dónde, y cómo el ángulo recto, siendo de mayor alcance, y mayor defensa para el que se afirma en él, este mismo, sin mudar especie, es de menor defensa, y de menor alcance? 32. ¿Cuándo en el discurso de la batalla? ¿Para qué fin, y con qué treta entre el diestro, y el contrario, se forman dos ángulos obtusos, y de estos procede un ángulo agudo, y este tanto menor, cuanto los obtusos son LUIS PACHECO DE NARVÁEZ25ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. mayores? ¿Y cómo esto le es permitido al diestro, para quedar defendido, y poder ofender, pero no forzoso? ¿Y cuándo quisiere usar de esta permisión, con qué requisitos ha de ser? 33. Manifestar los efectos, que causan los ángulos, ¿cuál es el que detiene lo que quiere bajar? ¿Cuál el que sujeta lo que quiere subir? ¿Y cuál el que detiene lo que se quiere acercar? ¿Y esto puede ser alterable, tomando el uno el efecto que le pertenece al otro? 34. ¿Y cómo en la continuación de un movimiento hay ángulo, que se hace mayor, y otro menor, y con otra especie de movimiento, el menor se hace mayor, y el mayor menor, hasta dejar de ser a cuya causa, y para el uso de la destreza, se consideran estos ángulos, unas veces instantáneos, y otras permanentes? 35. Si en la continuación del movimiento fuese el ángulo instantáneo, y lo fuere, reduciéndolo al no ser, ¿se podrá ejecutar herida permanente, y en ángulo permanente? Y que continuando el movimiento, ha de ir haciéndose mayor, ¿se podrá ejecutar herida instantánea? ¿Y si en algún caso es forzoso, y en otro voluntario? 36. ¿El ángulo puede ser mayor, o menor, por ser mayores, o menores las líneas, o lados que lo formaren? ¿Y si por alguna de estas causas se le puede alterar su especie? 37. ¿A cuál de los ángulos, que se forman en las espadas, cuando se cortan por su longitud, sujetando la una a la otra, se dice interior, y exterior del que sujeta, y del sujetado? ¿Y si el interior del que sujetare, lo podrá 15 ocupar virtual, y presencialmente, siendo de especie ocupable, y lados que no lo contradigan? ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.26ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS 38. ¿Cómo le es posible, y conveniente al diestro, cuando su contrario le sujetare la espada, por la parte de adentro (dando compás por junto a la línea del diámetro) y le correspondiere interiormente ángulo obtuso, o recto hacer de cada uno dos agudos para entrar a concluir? ¿Y si él fuere el que sujetare, conforme al Arte, del ángulo agudo, que tomare para sí, hacer dos agudos, y que cada uno sea menor, que el primero, para ocuparlo con mayor seguridad, y hacer a los otros de especie inocupable? 39. ¿La oposición que se hacen los unos ángulos a los otros, cada uno al de su especie, según los planos en que se forman? Y cuando las armas tienen alguna desigualdad, desde el principio de la batalla, o en la ejecución de la treta lo viene a tener alguna, con que se venga a aminorar la distancia que ha de haber entre ellos. 40. Si los ángulos, que se causaren del tocamiento de las espadas, cortándose por su longitud, fueren de una misma especie, y distaren igualmente de los dos combatientes, ¿podrá alguno desde allí inmediatamente herir con sólo un movimiento, o será herido el primero que saliere a herir? 41. ¿Por qué causa, y en qué parte del hombre, donde tuviere ángulo, tendrá fuerza, y flaqueza, y donde no lo hubiere, podrá haber flaqueza, y fuerza? Requisitos necesarios que se deben advertir para obrar con perfección. 42. ¿Cómo se entiende, o cómo se hace ocupar el ángulo virtual, y presencialmente? ¿Y cuál conviene que preceda a cuál? ¿Cuándo se hubiere de hacer movimiento de conclusión? ¿Y cuándo se hace este, sin precedencia de ninguno de ellos? 43. ¿En qué treta le será posible al diestro, obrando científicamente, comprender a su contrario, dentro del orbe de su particular círculo que hiciere, sin ser comprendido en el suyo, siendo ambos iguales en centros, en intervalos, y en diámetros? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ27ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. 44. ¿Cómo obedeciendo, y guardando los preceptos del Arte, en la ejecución de las tretas, 16 ha de poner unas veces el cuerpo detrás de una línea recta física, y otras detrás de un triángulo, parte física, y parte matemática? ¿Y en cuál término de estos estará más defendido, y el contrario con menos potencia para los actos futuros? ☛ D. Y que la planta de cuadrado, o majestad sea más natural a la perfección, y total defensa, así para acometer, como para esperar, y que allí, y en ella se halla la mayor, y más ajustada regularidad del ángulo recto. 45. Lo mucho que le importa al diestro, para su defensa, y ofensa del contrario, saber unir la línea física con la matemática. Y el cómo se unen (en aquella parte que puede unirse lo corpóreo con lo incorpóreo) de que resulta, que la primera, causa la ofensa, y no la defensa, y la otra con ser inmaterial la defensa, y no la ofensa inmediatamente. ☛ I. Bastamente lo explica en esta advertencia lo queda advertido en la letra D. 46. ¿Cómo se entiende en la destreza levantar línea perpendicular en el cuerpo contrario? ¿Y cuánto le importa al diestro el saber levantarla, para quedar defendido, y ofender? ¿Y en qué parte la levantará que le detenga la espada, y no el cuerpo? ¿Y en cuál que le detenga el cuerpo, y la espada? ¿Y en cuál, que ni le pueda detener la espada, ni el cuerpo? ¿Y lo que en estos dos casos primero, y postrero, le conviene hacer? 47. La posibilidad que tendrá el diestro para afirmarse de modo, que haga tres líneas de diámetro; la una común de él, y de su contrario, y las dos particulares, y de estas una física en círculo imaginado, y la otra imaginada también en círculo imaginado, para que el adversario no pueda formar ninguna treta por la postura de la espada, ni con ella, o sin ella ganar grados de perfil. 48. ¿Y cuándo, y en qué tretas, le convendrá no tener ninguna de estas líneas de diámetro sino la de su círculo propio, y que el contrario no tenga más que la del círculo inferior, que antes había sido común? ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.28ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS 49. Y últimamente, ¿cuándo entre las líneas del diámetro del diestro, y su contrario, ha de haber doce ángulos rectos, los cuatro físicos, y ocho matemáticos? ¿Y cuándo seis agudos, y seis obtusos, unos matemáticos, y otros físicos? Y si esto puede ser para un mismo fin, 17 ¿podrán ser unos mismos los efectos, que resultare de ellos? La Cosmografía, que es la mediadora de las distancias. 50. Por esta ha de dar a conocer todas las especies simples del compás, y los mixtos que se causan entre los diferentes, ¿cómo se llaman, cómo se hacen, la cantidad de cada uno, según doctrina de Cosmógrafos, y la aplicación de ellos a la destreza? 51. ¿Cuáles de estos compases le tocan, particularmente a cada pie, sin que al otro se le conceda entrar en su jurisdicción? ¿Y cuáles le son comunes a ambos, siendo de una misma especie, y cada uno lo puede comenzar primeramente? ¿Y la limitación que puede haber en esta igualdad? 52. ¿Cómo han de quedar los pies cuando se haya dado el compás? ¿Qué ángulo ha de causar el pie, que estuviere delante, en el extremo de la línea imaginada, por donde se diere? ¿Y cómo unas veces ha de ser recto, otras obtuso, y otras mixto, y otras no hacer ninguno, porque ha de ocupar línea que no era de su jurisdicción? 53. ¿Cuándo, y contra qué treta de mayor rigor que usan los vulgares, ya sea con espada sola, o acompañada, ha de dar el diestro un compás, tal, que siendo uno, y constando de solo una acción, pueda oponerse, y vencer a dos compases, que diere el contrario, aunque sea cada uno el más largo, y de más noble especie, y además de quedar defendido, pueda herir inmediatamente? 54. ¿A cuál compás, por muy largo que sea, y lo continúe el contrario, dos, tres, y más veces, podrá vencerlo el diestro, o igualarlo, si no quisiere más, sin dar compás, dejando el lugar en que estuviere, y adquirir otro nuevo? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ29ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. 55. ¿En qué tretas se le concede al diestro, que en el compás que diere, pueda seguir el izquierdo al derecho, y terminarse junto a él? ¿Y en cuáles se le prohíbe, y es preciso que derecho no siga al izquierdo, adonde quiera que fuere? 18 56. ¿Y en cuáles precisamente le conviene, que el pie derecho vaya a una parte, y se termine, y el izquierdo vaya a otra, que no en todo sea su contraria, ni en todo diferente, y le sea preciso al derecho seguirle? 57. ¿En qué tretas, y lo ejecutivo de ellas, con el compás que diere, ha de quedar afirmado sobre ángulo recto, sirviéndole unas veces el talón del pie derecho de centro, y otras el pie izquierdo? ¿Y en cuáles le es forzoso en líneas paralelas? 58. ¿En qué tretas, de segunda intención, el compás que diere, ha de ser para ocupar con el cuerpo el lugar que dejare la espada del contrario? ¿En cuáles el lugar que dejare el cuerpo? ¿En cuáles, ni uno, ni otro? ¿Y en cuáles ha de ir al mismo lugar, donde fuere a ejecutar la espada contraria? ¿Y de qué especie ha de ser cada compás, y a qué pie le ha de pertenecer darlo primero? 59. ¿En cuáles ha de oponer el compás del pie derecho al izquierdo, que diere el contrario, y que sean ambos de una misma especie sin que para este caso haya descubierto, ni pueda descubrir el Arte acción más poderosa para su defensa, y poder herir? 60. ¿Y en cuáles ha de oponer el compás del pie izquierdo al derecho, unas veces siendo ambos de una misma especie, otras contraria, y otras diferente? Y con las dos primeras, siendo la una permanente, y la otra instantánea, ¿podrá herir defendiéndose? ¿Y con la tercera podrá conseguir más que la defensa? ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.30ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS 61. ¿Cuándo, cómo, y para qué tretas, así como para otras, ayuda el movimiento al compás, este ha de ayudar al movimiento alternativamente? Doctrina tan necesaria, que al que la ignorare, no se le puede prometer seguridad. Por la Astronomía, y Perspectiva 62. Ha de saber ¿cómo en la ejecución de las tretas ha de quedar el cuerpo del diestro con el de su contrario? ¿Con qué aspectos se han de mirar, cuando con oposición, cuando en 19 contraposición, cuando en igualdad de aspectos iguales, y cuando en igualdad de contrarios aspectos, según fuere el arma, o armas, que el adversario tuviere, y esto ya sea con acto instantáneo, o permanente? 63. Si para llegar el diestro a ponerse con el adversario, en oposición, o en contraposición, o en igualdad de contrarios aspectos, ¿le será posible conseguirlo de primera intención, o forzoso que sea de segunda? Y para cualquiera de estas posiciones, ¿qué treta propia, o ajena ha de preceder? 64. Y si comenzando por el primero, ¿podrá llegar la igualdad de aspectos iguales, tal vez procediendo por la espada contraria, y acabando por ella, y tal vez comenzando con ella, y acabando sin ella? ¿Y qué especie de treta ha de ser para cada una de estas partes, y dónde se ha de ejecutar? ¿Y alguna puede ser instantánea, o permanente? Y afirmo con toda verdad, que son estos de los más importantes requisitos de todo el Arte, y que sin ellos no tendrá perfección su treta, ni seguridad el que la obrare; y cuando mejor libre será tener una común distancia de quien se sigan iguales causas, y efectos iguales en el herirse ambos. 65. Todo lo hasta aquí referido, aunque por primero, pertenezca a la parte Teórica de esta Ciencia, también las podrá demostrar el Maestro por sí mismo con solo sus acciones, o sea con otro, para que el entendimiento de V. A. por las especies, que el sentido visivo [de la vista] le enviare, quede capaz en todo, antes de llegar a lo práctico contencioso. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ31ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. 66. También manifestará la gran preeminencia que tiene la espada sola para hacer sus tretas con defensa, y ofensa, sin que otra arma le ayude, ni necesite de ella; y en caso que otra le acompañe, ya sea ofensiva, como es la daga, ya defensiva, como el broquel, rodela, o capa, qué oficio se les ha de dar, apartándose de lo que con mal acierto les asignaron todos los Autores antiguos, y modernos, a quienes sigue el vulgo, con que se privan de la mayor defensa, que la Ciencia pudo descubrir, y se ofrecen a un inexcusable peligro. 67. Y convendrá que diga, ¿cuándo podrá la 20 daga herir, mediante el favor de la espada? ¿Y cuándo esta podrá herir, encomendándole a la daga, lo que ella pudiera hacer por sí sola, cuando no estuviera en su compañía? ¿Y cuándo podrán herir ambas a un tiempo, y con una misma especie de treta? ¿Y contra cuáles que hiciere el contrario? Y para cualquiera de ellas, ¿qué compases ha de dar? ¿A qué pie le ha de pertenecer, y en qué aspectos ha de estar con el contrario? 68. De otros dos importantes requisitos, que pertenecen a esta Arte, ha de dar muy particular noticia, por ser de tan suma importancia, que si se faltase a su conocimiento, ningún buen suceso se conseguiría, y con dificultad lo podría ofrecer el rarísimo contingente. El primero, es el medio de proporción, como principio desde donde se han de comenzar todas las tretas: si el Enseñador supiere definirlo, dirá que la proporción racional, es el cierto respeto que tienen entre sí dos cantidades de un mismo género, y que se llaman proporcionales las cantidades, que tienen una misma razón, y que las cosas que entre sí convienen, son entre sí iguales, si a esto y a lo ejemplificado faltase, defectuosamente enseñaría. 69. Ha de probar prácticamente los efectos, que causa este medio de proporción de armas iguales, y cuerpos que lo fueren, y si en cuanto cada uno se conservare en él, ¿podrá ser herido inmediatamente de su contrario, con solo movimiento [del arma], o será forzoso dar compás, y este de qué cantidad ha de ser, según la treta que quisiere formar? ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.32ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS 70. ¿A qué treta inmediata, y brevísima de la vulgar esgrima, impide el medio de proporción la ejecución de ella, elegido conforme sus preceptos? ¿Y dónde se podría ejecutar, si se faltase a ellos? Si teniendo los dos combatientes armas iguales, y siéndolo ellos, ¿podrá el uno elegir medio de proporción para sí solo, o es preciso dárselo igualmente al contrario? 71. Si entre las líneas paralelas, que hicieren las espadas, estando los dos afirmados en un mismo plano, y entre las que hicieren los pies derechos, eligiendo el medio de proporción, ¿ha de haber siempre una misma distancia de la 21 una a la otra? ¿O convendrá que unas veces sea angosta, y otras ancha, y otras más ancha? ¿Y para qué fin particular es necesario, que sea cada una de estas distancias? 72. ¿Por qué el medio de proporción que eligiere el de arma larga, será seguridad para él, y no para su contrario? Y el que eligiere el de la más corta, ¿será el seguro de los dos combatientes, esto es, en cuanto estar afirmados? Y para herir, ¿habrá diferencia en la cantidad de compases? 73. ¿Cómo se ha de elegir este medio de proporción contra armas enastadas, que son alabarda, ronca, partesana, espiedo, macana, y venablo, y cómo entre lanza, y pica? 74. Si entre todas estas armas, cada una con su igual, o desigual, ¿podrá elegir medio de proporción, y este cómo ha de ser? ¿Y si para herir necesitarán de nuevo compás? 75. El segundo, y no menos importante requisito, es el medio proporcionado, y para acertar con su definición, ha de decir, qué es aquella distancia, y lugar determinado, desde donde se ha de ejecutar cada especie de treta. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ33ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. 76. Si este medio proporcionado ¿es género de que se predican algunas especies, o solo consideraciones, respecto de las distancias, y cuántas pueden ser estas? ¿Y puede haber alguna especie desde donde se puedan ejecutar dos, o tres tretas? 77. Los dos extremos que se consideran, en que se han de elegir para todas las tretas, así rectas, como circulares, o semicirculares, de primera, o segunda intención, por la postura de la espada, o ganando grados al perfil. ¿En cuál de ellos se puede permanecer hiriendo (si el diestro quisiere) y en cuál conviene que sea con acto instantáneo? 78. ¿Qué efectos ha de causar el medio proporcionado, ya sea instantáneo, o permanente? ¿Y cómo el que más han de ser tres, y el que tuviere menos han de ser dos? ¿Y cómo sin ellos no habrá seguridad, y siempre será una común distancia? 22 79. Si entre los dos que batallaren, ¿les será posible tener en un mismo tiempo medio proporcionado para una misma treta, o cada uno para la suya diferente, o contraria? ¿Y si alguna opinión, o parecer, escrita, o presumida, afirmare, o dijere que sí, condenarla por ser de hombre de crasísima ignorancia, y lo pruebe por la regla de la contrariedad? 80. ¿Cómo se entiende ser el medio proporcionado propio, apropiado, y transferido, y cómo cada uno de los dos últimos, se reduce a su simplicidad, como si se eligiera de primera intención? 81. Si el medio proporcionado que el contrario fuere a elegir contra el diestro, para treta de primera intención, por la postura de la espada, se lo podrá impedir, y transferírselo a así, para la misma treta, o para otra, o solo para defensa. El que hubiere negado, o negare, por palabra, o por escrito esta posibilidad, acrecentará consigo el número de los ignorantes. ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.34ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS 82. Si el medio proporcionado apropiado, ¿podrá conocerlo el diestro, hasta que el contrario se lo dé, o se lo vaya a dar? ¿Y da posibilidad el Arte para poderle necesitar a ello? 83. ¿Cómo se transfiere el medio proporcionado en tiempo, contra las tretas de primera intención, que se comienzan por la espada, o por el perfil del cuerpo? ¿Y para ello necesitará el diestro de dar compás, o sin darlo podrá conseguirlo? 84. Si privándole solamente al diestro el medio proporcionado, que fuere a elegir, ¿podrá volver a recuperarlo (o ya sea otro) con solo el movimiento del brazo, y mano, o necesitará de buscar lugar nuevo? 85. Si por ser las tretas de segunda intención, ¿piden diferente medio proporcionado, que cuando son de primera, o es necesario que en sus fines se reduzcan a su simplicidad? 23 86. ¿Entre los medios proporcionados hay diferentes grados de perfección, según la distancia de las tretas? ¿Y puede haber alguno de privación duplicada, además de la disposición de poder herir? 87. ¿Cuándo podrá el diestro diferir la ejecución de la treta, habiendo elegido medio proporcionado para ella, sin que le resulte peligro de ser herido, por más que lo diligencie el contrario? ¿Y en qué caso no lo diligenciará, y tendrá a mucho favor el que no le hieran? 88. ¿Puede haber medio proporcionado universal, que sea distancia capaz, y siendo el uno en número, desde dónde? ¿Y por quien [por el que] puedan ejecutarse todas las especies de tretas rectas, circulares, y semicirculares? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ35ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. 89. ¿Cuál es el medio proporcionado, tan poderoso, que no solo priva, y destruye la treta, que hace el contrario, sino que le imposibilita la potencia, no solo para la reiteración de ella, pero para las otras de contraria, y diferente especie? ☛ O. Y lo deja inepto para todos los actos futuros. 90. ¿Qué resultaría en la batalla de entre dos, que igualmente fuesen diestros, teóricos, y prácticos y que entre ellos, y las armas no hubiese desigualdad? ¿Y cuál sería la causa, que obrando conforme al Arte, y dándole a cada uno a la treta que hiciese, toda la perfección, que pudiere recibir aquel sujeto, sin accidente de descuido, o tardanza, el uno fuese herido? ¿Por esto puede recibir la Ciencia algún descrédito? 91. La más importante materia, que en la parte práctica de esta Ciencia se ha descubierto, ni se podrá descubrir, es esta de los tres medios universales, en que consiste la defensa del hombre, y por los que unas veces inmediatamente, y otras mediata, podrá ofender a su contrario, quedando defendido, y otras quedar defendido sin quererlo ofender, pudiendo, y otras no queriendo, poderlo ofender. Estos son el ángulo recto, el atajo, y el movimiento de conclusión; y no porque cada uno de por sí sea universal, sino que de todos tres 24 se causa una universalidad, y remedio para contra todas las tretas, que contra él se formaren, ya sea con ordenada, o desordenada potencia (quiero decir de la destreza verdadera, o ya de la falsa, o común esgrima). Y porque muchos presumen haber llegado a saber, qué cosa es ángulo recto (que es el primero propuesto) pareciéndoles, que con tener el brazo derecho, cumplen en todo con el rigor del precepto, ya sea para estar el diestro afirmado, o para herir, mediante él: convendrá al que enseñare, saber, que ha de estar el cuerpo contenido entre los dos puntos de una línea recta (como ya se dijo) de suerte, que el contrario, que le estuviere opuesto, no pueda con los rayos visuales, descubrir parte en el cuerpo, en que por ángulo recto pueda levantar línea perpendicular, por donde entre su espada a levantarla, y herir. 92. También ha de enseñar, cómo han de estar los pies, y cómo es preciso que sea sobre ángulo recto, y el cuerpo sobre la base del triángulo isósceles, que tenga los dos lados físicos, y el otro matemático, y cómo en su línea ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.36ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS tangente, del círculo imaginado, entre él, y su contrario, ha de levantar con el pie derecho (en que también se imagina una línea recta, desde el talón a la punta) línea perpendicular, de que se causan dos ángulos rectos, y que con los dos del brazo haya cuatro ángulos rectos, porque cualquiera de estos que faltase, y el triángulo dejase de ser, o se hiciese de otra especie, no estará bien afirmado, ni defendido. 93. El segundo es el atajo, que es lo mismo, que sujetar la espada contraria; y se llama atajo, porque mediante él, por más breve camino, y menos movimientos, y participación de menos ángulos, se ejecutan las tretas, que se hacen por la postura de la espada, y se opone a todas las que desde la sujeción forma el contrario para estocada, o para tajo, o revés vertical. ☛ N. Y tal vez se le echa a rodar al contrario con él, tenga en la mano izquierda cualquier arma, que acompañe a la espada, daga, broquel, rodela, capa, o dos espadas: y la primera vez que lo descubrí a hombre, hasta que dichosamente lo supo el Rey nuestro señor, padre de V. A. bueno será, que el tal Maestro lo sepa, que lo contrario sería sensible defecto. 25 94. Para esto ha de saber decir ¿desde qué distancia se ha de poner, y de qué movimientos ha de constar la cantidad de cada uno? ¿Y qué especie de compás se ha de dar, que sea proporcionado con la treta que llevare determinada, ya sea para desde el extremo remoto, o el propincuo? ¿Y qué especie de ángulos ha de haber en las espadas, y en qué grados, y con qué grados ha de ser la sección? 95. Y cómo no siendo (como no es) el atajo en sí mismo más de uno, de cualquier manera que se ponga, se hace de tres consideraciones, según el intento del diestro; la una para mediante herir de primera intención, otro para solo la defensa, y herir de segunda, si el contrario lo intentare, por ser corta la distancia de entre los dos, y la otra para no poder ofender, ni ser ofendido. 96. En cada una de estas será necesario que diga, ¿de qué cantidad ha de ser el compás? ¿Y qué especie de ángulos se han de causar en las espadas? ¿Cuándo han de ser todos iguales? ¿Y cuándo lo han de ser los opuestos? ¿Y la igual correspondencia, en cuanto a especie, que han de tener con estos LUIS PACHECO DE NARVÁEZ37ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. los triángulos, que matemáticamente se imaginan en los otros dos planos, inferior, y superior? 97. En la segunda consideración ha de dar conocida la potencia, que tendrá el contrario para formar treta, ya sea estocada, o movimiento circular, o semicircular, avisando de qué especie ha de ser precisamente cualquiera de estos dos últimos. Y si cualquiera de ellas las podrá formar con solo el brazo (al que decimos parte) sin dar compás hacia delante, o con él, metiendo el cuerpo (al que decimos todo) y cómo en lo primero ha de oponer la parte a la parte; y en lo segundo, la parte, y el todo al todo, y a la parte, porque la misma proporción que tiene la parte con la parte, ha de tener el todo con el todo. 98. ¿Y por qué puede el contrario formar cualquiera de aquellas tretas de particular potencia con el brazo, y dando compás hacia atrás, no más distancia, que la que podría alcanzar a herir desde el extremo remoto, saber si contra 26 cada una de las que formare, bastará oponer la parte, o convendrá que con el todo? ¿Será eficaz remedio contra ellas una sola treta, de la misma especie, o contraria, o bastará que sea diferente? 99. Para la tercera consideración, el diferente modo con que se ha de poner el atajo, para que la defensa sea común, la especie del compás que ha de dar, ¿de qué cantidad ha de ser? ¿De qué especie han de ser los ángulos físicos, y matemáticos en todos los tres planos? ¿Y cómo se han de cortar las líneas de los diámetros de los círculos, que en ellos se consideran? ¿Y cómo en el progreso de la batalla se ha de conservar este medio, si la disposición del sitio lo permitiere? Y si esta faltare, ¿la diferencia que han de tener los ángulos, para que no se contrarie el primer intento de que sea común la defensa? 100. ¿De primera intención se puede poner el atajo por la parte de afuera, como por la de adentro, o se seguirá algún inconveniente de peligro, así de sujeción, como de herida, ya sea en el principio, en el medio, o en el fin? ¿Y cuál podría ser por la jurisdicción del brazo? ¿Cuál por la de la espada? ¿Y cuál por la del cuerpo? ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO.38ADVERTENCIAS DE LA DESTREZA DE LAS 101. ¿Contra qué tretas particulares de esta destreza no es poderoso el atajo para impedirlas? ¿Y cuál ha de ser su remedio, ya para solo la defensa, o para complicarla con la ofensa? ¿Y esta puede ser con treta de especie contraria? ¿Y puede ser con diferente? Diciendo cuáles son las primeras, y cuáles estas que se le han de poner. 102. ¿Sobre qué tretas de la vulgar esgrima no puede el atajo, por mucho que lo diligencie? ¿Cuál ha de ser el único remedio para solo la defensa? ¿Y cuál se ha de seguir a este para poder ofender? ¿Y cómo se podrán juntar estas dos cosas en un mismo tiempo? 103. ¿Contra qué arma particular de cuchillada, no podrá otra de su especie, diferente, ni contraria, poner atajo cuando fuere a herir? Y el único remedio de defensa, que contra ella descubrió el Arte, ¿se podrá conseguir inmediatamente, o es preciso que le anteceda algo? 27 104. ¿Contra qué arma, estando sola, no podrán otras de diferente, o contraria especie, poner atajo? ¿Y si fuere de la suya, con exceso de cantidad, ¿será inexcusable su peligro, si se intentare? Y el mayor favor que podrá dar el caso, ¿será darles igualdad en defensa, al que sujetare, y al sujetado, en defensa, y ofensa? 105. ¿Cuál es el arma, que teniendo potencia para poner atajo contra todas las tretas, que pasaren por su jurisdicción, de cualquier arma que sea, no podrá herir, mediante él, sin peligro cierto de perderse? 106. ¿Y con cuáles armas, y en cuáles (fuera de las referidas) se podrá poner atajo para solo la defensa de la treta, o tretas que el contrario formare? ¿Y este será dispositivo para poder herir juntamente, privando aquel efecto, y los demás que pudieran preceder? LUIS PACHECO DE NARVÁEZ39ARMAS, ASÍ A PIE, COMO A CABALLO. 107. Si el contrario pusiere atajo con su espada en la del diestro, saber por uno de cuántos modos la podrá sacar de aquel lugar peligroso, cuándo podrá ser para herir inmediata, o mediatamente, o solo para quedar defendido, y la diferencia que ha de haber en los compases, para cada una de estas cosas. 108.