CONTEXTO HISTÓRICO HASTA RECAREDO I40 “Las armas, por su entidad como instrumento capital, son entendidas por los humanos, a lo largo de la historia y en el presente, como símbolos de poder, siendo recurrentemente elementos de muestra de ornamentos y lujo, que puedan hacer notable el poder que el usuario se atribuye.” En esencia, la sociedad visigoda puede ser entendida como una sociedad jerarquizada, donde unos pocos gozaban de las prerrogativas del poder, mientras que la gran masa se debatía entre la dependencia y la libertad, bajo la tutela y el poder de la autoridad real, la nobleza y la iglesia. Esta compleja estructura era sostenida por una idea clara del orden del mundo, la que cada individuo debía conocer y respetar, pues en ella encontraba el lugar que le correspondía en el entramado social. El ideal de esta sociedad se muestra siempre, de manera expresa y latente en la obra de Isidoro, donde se nos ofrece una cosmovisión de la sociedad, el poder y el mundo. Ejército visigodo: La organización del ejército visigodo en el siglo VI estaba estrechamente ligada a la estructura social y política del reino. El ejército se componía principalmente de la nobleza visigoda y sus séquitos, aunque también incluía otros elementos de la población. La estructura jerárquica del ejército visigodo se estratificaba de manera paralela y similar a la sociedad civil, quedando el Rey como líder supremo del reino. Por debajo de este, en la escala de mando, existían duques y condes, que lideraban contingentes regionales y locales, quedando paralelos o sometidos a ellos los gardingos, que eran miembros de la nobleza que servían como oficiales de confianza del rey. Por último, los efectivos de los que se componían las fuerzas y grueso del ejército, incluían varones adultos, tanto visigodos como hispano-romanos, levantados como levas o adscritos a un servicio intermitente o formal. GARDINGOS. [Gardingos]: Miembros de la nobleza visigoda que servían como oficiales de confianza del rey en el ejército visigodo durante el siglo VI. Formaban parte de la estructura jerárquica militar, ocupando una posición entre los duques y condes (que lideraban contingentes regionales y locales) y los guerreros comunes CONTEXTO HISTÓRICO HASTA RECAREDO I41 El ejército visigodo jugaba un papel crucial en la construcción y consolidación de la cohesión social entre el pueblo y la nobleza. Las campañas militares y la participación en el ejército servían como mecanismos para fortalecer la identidad visigoda y la lealtad al reino. En concreto, el ejército tenía como propósito, tal y como en la actualidad, la aplicación de la fuerza, tanto a régimen interno como externo, sobre el pueblo propio y ajeno. Adicionalmente, el ejército visigodo funcionaba como un elemento disuasorio ante fuerzas extranjeras, apoyando las negociaciones diplomáticas con potencias vecinas, entre ellas, los merovingios. A nivel funcional interno, el ejército tenía encomendada la protección de las paupérrimas rutas comerciales internas, vestigiales del tardo-imperio, y la adquisición de recursos por medio de la participación en campañas militares, propias y aliadas. Podemos concluir que el ejército visigodo del siglo VI fue una institución fundamental que contribuyó significativamente a la consolidación del poder visigodo en la Península Ibérica. Su organización, financiación y funciones reflejaban la compleja realidad política y social del reino visigodo, combinando elementos de su herencia germánica con adaptaciones a la realidad hispano- romana. La capacidad del ejército para cumplir múltiples roles, desde la defensa territorial hasta la construcción de cohesión social, fue crucial para el éxito y la supervivencia del reino visigodo durante este período turbulento de la historia de la Península Ibérica. Organización social según San Isidoro de Sevilla: La economía visigoda, tal como se deduce de los textos, principalmente de San Isidoro de Sevilla, se estructura en torno a una base agraria, donde la tierra y su explotación son el eje fundamental, aunque también es evidente el desarrollo de actividades comerciales y artesanales. En esencia, se trata de un sistema económico en el que el poder y la riqueza, notable o no, están vinculados estrechamente a la posesión de la tierra y al control sobre su producción. En las Etimologías, es patente la importancia de la agricultura. San Isidoro muestra un gran interés por las labores del campo, que considera fundamentales para la subsistencia y el desarrollo de las sociedades. En dichos textos se revela una economía visigoda dependiente de la producción de cereales y vino, pues CONTEXTO HISTÓRICO HASTA RECAREDO I42 las actividades del cultivo de la tierra son minuciosamente descritas, desde las prácticas de la arada hasta los sistemas de riego o las técnicas para obtener los mejores frutos. Se subraya que las posesiones y la distribución de la tierra dan lugar a la definición de los límites entre distintos territorios, delimitación que en ocasiones se hace por medios topográficos, como los linderos, y en otras ocasiones, por métodos más arbitrarios, como los mojones y la colocación de piedras. En el plano del ejercicio de la agricultura, las labores de recogida, siega y almacenamiento son también de especial interés para San Isidoro y la sociedad visigoda. La ganadería, con la producción de leche, queso, lana, cueros y otros productos, está eminentemente presente como un elemento importante de la economía de la época, junto a la explotación forestal para obtener madera y resinas. De esta manera es crucial, la explotación de los recursos naturales como la sal, el nitro (Nitrato potásico), el alumbre, el azufre y el betún o asfalto, que son mencionados en las fuentes por su gran valor en relación al comercio y la industria de la época. Pese a ello, y aunque la base de la economía sea agraria, San Isidoro también pone de manifiesto la existencia de intercambios comerciales, a través del cual se obtenían productos de gran valor. Este interés por el comercio, propio de las sociedades hipano-romanas, heredado del esplendor de Roma, se evidencia cuando describe el uso de monedas de oro, de plata y de cobre, de las que nuestro confidente sevillano nos indica su peso y denominaciones. Asimismo, en el entramado económico visigodo tiene relevancia notable la existencia de la industria naviera, que en tiempos de Recaredo I se dedicada al comercio a largas distancias, como se puede ver en la alusión a las rutas del mar Rojo o del Atlántico. Por ende, es el comercio considerado como un medio a través del cual las mercancías llegan a otros lugares, y la Hispania visigoda se nutre de materiales y otras culturas. En sus “Etimologías”, San Isidoro muestra interés por diversos oficios artesanales, muchos de ellos vinculados al ejercicio constante de la guerra y a la construcción. CONTEXTO HISTÓRICO HASTA RECAREDO I43 En ese ámbito, los herreros tienen un papel destacado en la elaboración de herramientas, y puntualmente armas, elementos que se consideran fundamentales para las actividades de la sociedad visigoda. En relación con la construcción, encontramos canteros, carpinteros, albañiles y otros oficios de gran importancia para el desarrollo urbano. Todos ellos haciendo uso de técnicas heredadas del Imperio Romano Tardío, habiendo perdido parte del conocimiento del que se nutrió Roma en momentos de esplendor. Sin lugar a dudas, son cruciales aquellos oficios vinculados al mundo textil, que producían tejidos de gran valor, especialmente el lino y la seda. En las fuentes de la época, con mayor profundidad la obra de San Isidoro, se habla también del arte de teñir y el tratamiento de las pieles. En general, las labores textiles resultan ser fuentes de riqueza, que además, promueven la interacción entre comunidades, obligando a los pueblos a mantenerse comunicados, lo que mantiene vivas las rutas de comercio. Los artífices, como orfebres, fabricantes de espejos o pintores de imágenes, también se consideran como profesionales de la época que merecen su mención, pues son aquellos que dotan de carácter distintivo a una sociedad que existe sobre un suelo que ha vivido tiempos más cómodos. Los mercados se erigen como centros donde se compran y se venden los productos, y en los que se pagan impuestos o tributos. En ellos y fuera de sus límites, los lugares de venta o intercambio se dividen entre el foro, espacio público destinado a la compraventa, y las tabernae, pequeñas tiendas donde los particulares ofrecían sus productos. San Isidoro establece que el dinero tiene tres formas, la moneda de oro, plata y cobre y las pone en relación con su valor económico. También menciona la balanza, como herramienta para medir los objetos que han de ser intercambiados, así como diversas medidas de peso. El trabajo, sea cual sea la actividad que entraña, aparece en la obra de San Isidoro como una acción imprescindible para la consecución de los bienes materiales y el buen gobierno de la sociedad, que es, en suma, lo que permite la pervivencia y el sustento. El autor incluye en este marco tanto las tareas propias de la actividad rural y doméstica como aquellas relacionadas con los oficios urbanos y con la guerra. CONTEXTO HISTÓRICO HASTA RECAREDO I44 En síntesis, la sociedad y economía visigoda, tal como se percibe en las Etimologías, era fundamentalmente agraria, si bien tenía un gran componente comercial y artesanal. La tierra y su producción constituían la base de esta estructura, y el trabajo y los oficios, la base de la dinámica social. La moneda, también muy presente en las descripciones de Isidoro, sirve como vehículo para facilitar el comercio. En general, San Isidoro no ofrece una visión crítica de este sistema, mas sí un interés por el funcionamiento de cada una de las partes que lo conformaban. La perspectiva de San Isidoro de Sevilla como marco para la comprensión de la filosofía y economía visigoda de los siglos VI y VII: El pensamiento económico de San Isidoro de Sevilla, aunque no se presenta en un tratado específico, se encuentra diseminado en sus obras, especialmente en las Etimologías, y se entiende mejor dentro del marco de la filosofía práctica clásica. San Isidoro, siguiendo la tradición griega, divide la filosofía práctica en moral, economía doméstica y civil. Esta última, relativa al gobierno de la ciudad, es donde se encuentran las reflexiones más pertinentes para el análisis económico. Su visión está profundamente marcada por una ética cristiana, donde la actividad económica debe estar al servicio del bien común, y la virtud moral es un elemento esencial. Sus aforismos, aparentemente ajenos a lo económico, ofrecen claves sobre su visión de la interacción humana, donde la avaricia es entendida como la raíz de la iniquidad y la corrupción, obstaculizando la prosperidad colectiva. “La sociedad visigoda está profundamente marcada por el carácter cristiano, dificultando el libre comercio, y sosteniendo la entrega de los civiles a sus labores.” En cuanto a la propiedad, San Isidoro reconoce la existencia de un derecho natural que prescribe la posesión común de los bienes, en línea con ciertas ideas de la antigüedad, aunque también es consciente de la prevalencia de la propiedad privada en su tiempo. No obstante, insiste en que la propiedad privada debe ejercerse con responsabilidad social, destinando parte de la riqueza a ayudar a los necesitados. Distingue entre propiedad y posesión, entendiendo que la posesión puede ser transferida temporalmente, mientras que la propiedad se refiere al derecho CONTEXTO HISTÓRICO HASTA RECAREDO I45 duradero sobre un bien. Su análisis de la propiedad está muy ligado a la tierra, a la que considera la fuente principal de riqueza, un enfoque que enlaza con ciertas ideas fisiocráticas. Para él, la tierra, a través de la agricultura y la ganadería, es la que provee los alimentos y la riqueza material. “La tierra y su posesión se entiende por San Isidoro como un elemento central de la propiedad, y por ende, es posible que este pensamiento fuese generalizado en la sociedad civil de la época.” El análisis de los bienes en San Isidoro se caracteriza por una perspectiva utilitarista, donde el valor de un bien radica en su capacidad para satisfacer una necesidad o proporcionar provecho. Esta utilidad, sin embargo, es entendida como algo subjetivo y contextual. San Isidoro anticipa el principio de la utilidad marginal decreciente, al afirmar que el exceso de cualquier bien, incluso de aquellos considerados “buenos”, puede ser perjudicial. No obstante, el dinero se presenta como una excepción a esta regla, donde el avaro experimenta una utilidad marginal creciente, cuanto más dinero posee, más desea. También se puede encontrar una noción del óptimo de Pareto en su descripción de un gobernante justo que beneficia a los pobres sin perjudicar a otros. San Isidoro defiende la preferencia por los bienes presentes sobre los futuros, argumentando que solo lo que existe en el presente puede ser útil, una idea que comparte con otros filósofos como Séneca y que se arraiga en la sabiduría popular. “En la sociedad visigoda, tal y como en otras sociedades cristianas, el valor de las cosas emerge de su función presente, minimizando parcialmente el valor de la previsión y la inversión.” En cuanto a la producción, San Isidoro la entiende como una actividad fundamentalmente individual, sin desarrollar conceptos sobre organizaciones productivas colectivas, como los gremios. La producción, para él, reside en las artes y los oficios, destacando la importancia de la habilidad, la formación teórica y la práctica constante. Aunque reconoce la existencia de trabajadores asalariados, critica los bajos salarios que desincentivan el trabajo y la producción. Su reflexión sobre los colectivos de trabajo se reduce a la descripción de talleres, ergástulos, gineceos y lagares, sin que esto implique CONTEXTO HISTÓRICO HASTA RECAREDO I46 la presencia de instituciones gremiales. En lo referente al valor, San Isidoro articula una teoría que combina elementos objetivos y subjetivos, donde la escasez influye en el valor de un bien, y también en la percepción y las valoraciones individuales. Respecto al dinero, San Isidoro se inclina hacia una concepción metalista, destacando que los requisitos de la moneda son el metal, la figura y el peso. Traza una genealogía del dinero, desde las pieles y el ganado hasta el uso de los metales preciosos, describiendo una progresión histórica en el uso de monedas de cobre, plata y oro. Su tratamiento del dinero está estrechamente ligado a su crítica a la usura, entendida como el cobro de intereses por el uso del dinero. Finalmente, el santo sevillano menciona la inversión pública en obras suntuarias para aliviar el desempleo, retomando prácticas de la Antigüedad, una perspectiva que pone de manifiesto su preocupación por la justicia social. En resumen, aunque sus reflexiones son dispersas, el pensamiento económico de San Isidoro es una síntesis original que enlaza la ética cristiana con conceptos económicos fundamentales, anticipando desarrollos posteriores en la economía. Por ende, se puede entender que la sociedad visigoda del siglo VI y VII está impregnada de cristianismo y utilitarismo, conservando trazas de la cultura romana, y dando cuenta de una estructura organizada alrededor del valor inmediato de las cosas, lo que en cierto modo, la podrá marcar como cortoplacista. CONTEXTO HISTÓRICO HASTA RECAREDO I47 Demografía: El análisis de la presencia visigoda en la península ibérica, particularmente en lo que respecta a su distribución y demografía, se basa en un conjunto de fuentes históricas y arqueológicas. Las estimaciones iniciales oscilaban entre 150.000 y 200.000 individuos, de acuerdo a San Isidoro, o incluso entre 85.000 y 100.000, asentados en una población hispanorromana que se calcula entre seis y nueve millones. Investigaciones arqueológicas recientes han propuesto una cifra más precisa de entre 130.000 y 150.000 visigodos, lo que representaría un 3-4% del total peninsular. Estos datos subrayan el carácter minoritario de la población visigoda respecto a la hispanorromana, pese a lo que los germánicos tendían a sostener posiciones de poder.. En cuanto a su distribución geográfica, los visigodos se asentaron preferentemente en la Meseta Norte, con una concentración notable en la cuenca del río Duero. Esta región, caracterizada por una baja densidad de población y escasa urbanización preexistente, se convirtió en un foco principal de asentamiento visigodo, reflejando posiblemente sus preferencias socioeconómicas y militares. Este patrón de asentamiento, unido a la evidencia de la reutilización de materiales de construcción romanos para basílicas y otras edificaciones visigodas, muestra una adaptación del pueblo visigodo al entorno peninsular. Más allá de las cifras, la presencia visigoda transformó la sociedad peninsular, marcando una transición hacia el feudalismo. Se produjo una progresiva ruralización de la sociedad, con el declive de las grandes ciudades romanas y la formación de nuevos núcleos en torno a las antiguas villae. La economía tendió al autoconsumo y se establecieron lazos de dependencia personal, como los gardingos dependientes del rey, los bucelarios de los nobles, y los colonos de los grandes propietarios. La sustitución de la esclavitud por el colonato como forma de explotación de la tierra consolidó esta transformación. La sociedad se estratificó, con una élite de potentados (godos e hispanorromanos), una clase media de pequeños propietarios en declive, y una amplia base de colonos. La dureza de las condiciones de vida condujo a revueltas campesinas, a veces interpretadas como herejías. CONTEXTO HISTÓRICO HASTA RECAREDO I48 BUCELARIO. [Bucellarii]: Militar soldado de milicia privada que velaba por los intereses de quien lo contrataba, acompañando en el ejercicio de la guerra a nobles y otros combatientes distinguidos del reino visigodo. Inicialmente, la sociedad visigoda se caracterizó por la diferenciación legal entre visigodos e hispanorromanos. Sin embargo, con el tiempo, se produjo una gradual fusión social, permitiéndose los matrimonios mixtos. El Liber iudiciorum, publicado en 654, representó un intento de unificación jurídica, combinando el derecho romano con las prácticas señoriales relativas a la propiedad. Este análisis, al destacar la escasa densidad demográfica de los visigodos, su patrón de asentamiento concentrado y su impacto en la sociedad, provee un marco esencial para comprender la transición entre el periodo romano y medieval en la península ibérica, siendo relevante para estudios que aborden el arte, el derecho o las estructuras sociales de ese periodo. INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS51 Brevísima introducción a la indumentaria visigoda: En este periodo de mediados del siglo VI, podemos entender que la indumentaria no se aleja demasiado de la que podemos encontrar con anterioridad en época imperial. Sin embargo, al igual que en otros muchos aspectos de estos nuevos reinos germano-romanos, podemos observar la mezcla entre elementos de ambas culturas. Por lo tanto la vestimenta que estos visigodos portan, ya establecidos como la élite que domina la Península, es resultado de la gran romanización que sufrieron durante su viaje hasta Hispania, incluyendo además, elementos de su propia tradición germánica. Esto hace que sea la túnica romana y las calzas germánicas la base de esta indumentaria. Es por esto que, de esta simbiosis entre lo romano e hispano-romano provincial y lo visigodo-germano bárbaro, nacerá el tipo, moda y estilos de vestimenta que podremos encontrar, sin obviar, por supuesto, la influencia bizantina que fuertemente ejerce este remanente del imperio por todo el mediterráneo. “La indumentaria visigoda es resultado y reflejo de la simbiosis entre los pueblos germánicos recién llegados y el pueblo romano asentado.” Aun así, son los restos arqueológicos, sobre todo los hallados en necrópolis, y los textos escritos como los de San Isidoro, los que nos aportan luz sobre la indumentaria visigoda. Esto podemos verlo en las Etimologías de San Isidoro de Sevilla (560-636), donde el libro XIX trata sobre la indumentaria en la antigüedad, de donde podemos sacar algunas notas referentes a la vestimenta de los tiempos que él vivió. NECRÓPOLIS. [Necropolis]: Cementerio o lugar de enterramiento de gran extensión donde se concentran numerosas construcciones funerarias, generalmente de carácter monumental o histórico. INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS53 Indumentaria civil: CIVIL. [Civil]: 1. Que pertenece a la cotidianidad funcional no militar de una sociedad. 2. Persona que no es miembro de un ejército. El civil típico de la época vestía con una característica sencillez y practicidad propia de su modo vida. Este civil, que podemos suponer de una constitución fuerte, acostumbrada al trabajo manual, y con una alimentación regular, será el que adapte su indumentaria dependiendo de las características ambientales en su entorno, además de las necesidades surgidas de las características del trabajo. Aunque podamos trabajar con la fuentes antes mencionadas, hay que tener claro que esto no es más que un ejercicio de hipotetización sobre lo que tenemos, sumado a la lógica de lo que podemos inferir, entender y comprobar desde nuestro presente. Profundizando en esta indumentaria y comenzando por el calzado, que solía ser de cuero o de sayal (tela de lana muy burda), aparecen mencionados en las fuentes con el nombre de pedules, pudiendo ser a modo de botines y abrochados con cuerdas o cintas. Es de suponer que en el calzado la diferencia sea realmente poca con el periodo romano, ya que probablemente, las fuentes de las que disponemos, nos ocultan la más que posible diversidad de manufacturas y formas de un producto artesanal como lo es el calzado. San Isidoro nos menciona muchos tipos, como por ejemplo los zuecos y las abarcas que se usaban en zonas rústicas. Igualmente, la lógica nos lleva a pensar en la continuidad del uso de lo que actualmente entenderíamos por calcetines de periodos anteriores, como son los udones romanos, cuando el clima lo exigiera. Esta prenda precisamente acabó por estandarizarse después de que fueran ampliamente usados en las legiones situadas más al Norte, regiones que los hacían necesarios para cubrir al pie del frío y la humedad, además de las rozaduras causadas por el propio calzado. De estos udones, encontramos no sólo descripciones, y representaciones en figurillas o relieves, si no también varios hallazgos arqueológicos de éstos mismos en un buen estado de conservación. INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS54 En las piernas es quizás donde más podemos encontrar un elemento propio germano, puesto que la norma sería el uso de calzas, similares a los pantalones contemporáneos, y que cubrirían los muslos. Solían ser de lino o lana y podían llevarse sobre otros de lienzo a modo de ropa interior. Es importante destacar que estos tipos de prendas para cubrir las piernas fueron introducidos por estos, y otros pueblos germanos al Imperio Romano ya en cronologías previas, siendo ya una moda completamente establecida en todo el Mediterráneo tardoantiguo. San Isidoro nos menciona tres tipos; bracae, femoralia y tubrucos. Las dos primeras son cortas, siendo algo más larga las femoralia, que cubren también los muslos. Los tubrucos eran más parecidos a pantalones, pudiendo estar atados al tobillo. Es de asumir también otras tipologías, incluyendo diversas formas de “rastrojeras” y/o “polainas”, de las que es fácil inferir su uso para proteger al usuario que las porta de pasto, vegetación baja, ramajes, maleza, y diversos accidentes del terreno, que pudieran encontrar en paisajes rústicos, comunes en la época y donde encontramos asentada a la mayor parte de la población civil. RASTROJERAS. [Gaiter]: Prenda de vestir histórica, conformada por una banda de tela enrollada alrededor de la zona tibial de la pierna. POLAINA. [Gaiter]: Prenda de vestir que cubre parte de la pierna, generalmente desde el tobillo hasta la rodilla, sin cubrir el pie, usada como protección contra el frío y la humedad. Comenzando con el torso, será la túnica la prenda que encontremos presente en este contexto. La túnica es un vestido holgado, de corte sencillo, muy uniforme e impersonal, que se llevaba directamente sobre el cuerpo o sobre otra túnica. Además es prácticamente igual para ambos sexos y para cualquier edad, siendo el único rasgo diferencial que el largo de las prendas era más acentuado en las túnicas de las mujeres. Como materias primas se utilizaban principalmente la lana, el lino o el cáñamo y, por la influencia oriental musulmana y bizantina, se añadieron tejidos nuevos elaborados con seda o algodón. Esta diversidad de tejidos podemos verla cuando San Isidoro cita en sus Etimologías que los tejidos de seda eran seguramente importados desde Constantinopla, puerta del comercio del Mediterráneo occiental con Asia. En INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS55 los ajuares funerarios de Carpio de Tajo (Toledo) y del Turuñuelo (Medellín, Badajoz), han aparecido hilos de oro y bracteas o laminillas de oro para aplicar a la indumentaria, todo de origen bizantino. Esto nos habla no solo del comercio aún presente entre lo que previamente habían sido las provincias romanas, si no también de la diferencias sociales que podríamos percibir en la indumentaria dependiendo a qué clase social el civil perteneciera, basado en su poder adquisitivo. Eso nos hace entender que una de las muchas maneras que tuvo la élite de proyectar su poder fue a través de su indumentaria. Esto podemos verlo en cómo estas nuevas élites asumen elementos del poder romano para legitimar el suyo, por ejemplo, vestimentas color púrpura, cetros o anillos. La túnica más común llevaba mangas, según el tipo romano usado desde el S. III. Este tipo de túnica con mangas o, manicata, acabó imponiéndose en todo el Imperio desde tiempos de Diocleciano (284-305), siendo heredada como prenda común en todos los reinos germano-romanos posteriores. Por lo tanto, aunque pudo haber variado en forma y confección, inferimos una cierta continuidad, como nos menciona San Isidoro de Sevilla, incluso en la decoración y bordados. El signo distintivo de la manicata romana son los orbiculi (en singular urbiculum), o medallones decorativos bordados que se lucen en la parte baja y en los hombros. Los orbiculi podían ser cuadrados, circulares u ovalados, iban rodeados de una orla o reborde y se decoraban generalmente con motivos geométricos. Podían ser de varios colores. Los clavi (clavus en singular) eran adornos verticales sobre el pecho. También es puramente romana la talar, un tipo de túnica muy difundida desde el Siglo IV desde el Imperio Romano de Oriente. Esta túnica talar es más larga, llegando hasta los pies, y tenía las mangas más anchas. Además de esas, Isidoro de Sevilla menciona entre otras: la túnica pectoralis, una túnica corta que era más utilizada en el siglo VII que en la Antigüedad; la túnica russata o coccina, teñida de color rojo; y la túnica armilausa, que no parece de tradición romana, ésta era partida y abierta por delante y por detrás. Aparece en algunos relieves visigodos como el sacrificio de Isaac, en un capitel de San Pedro de la Nave. San Isidoro, en sus Etimologías, es muy exhaustivo en describir diversas formas que podían tener estas túnicas, además de otras prendas como algunas más parecidas a fajas, con también diversos nombres dependiendo del color, zona geográfica de origen o como se fabricaban. INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS56 Tambíen Isidoro fue bastante detallista con sus descripciones porque nos diferencia tipos de telas para confeccionar como, el trillex, con una urdimbre de estambre; el strangulus, de colores variados, asociado a cordajes trenzados de colores; los olosericos, que son telas finas; y la acupicta, que son telas decoradas con aguja, por lo que entendemos que son bordados, al usar el lexema acus que en latín, es aguja. Sobre esta túnica, el civil portaba un cingulum o cinturón, de gruesa hebilla, de las cuales se han encontrado numerosos y variados hallazgos en las necrópolis excavadas. Estos cinturones, que típicamente suponemos de cuero, ceñían la túnica a la cintura, además de ser usados para portar y sostener diversos elementos para ser llevados consigo por el individuo, como; herramientas de trabajo, armas, pequeños zurrones y bolsas, etc… Básicamente todo lo que necesitara tener a mano en la labor cada persona. San Isidoro nos menciona tres términos distintos para estos cinturones, cinctus para el más ancho, semicinctius para el mediano y cingulus para el más estrecho. En estas hebillas y otros ejemplos de orfebrería y ornamentación visigoda es quizás donde más podamos observar una decoración más de tradición germánica, sin desaparecer los motivos relacionados con lo tardo-imperial o lo bizantino. Otros adornos son, los broches de cinturón circulares, las hebillas con placas muy ornamentadas, anillos y fíbulas para sostener la túnica o el manto, de tipo pinza u otras, a modo de alfiler o imperdible. Muchas se elaboran en oro, plata o bronce y con incrustaciones de pedrería, esmalte y repujado. Podemos entender que en contextos de menor poder adquisitivo, serían típicamente manufacturadas en bronce, aunque también de otros materiales, sobre todo, metálicos, como el hierro. De estas fíbulas también se han hallado diversos restos arqueológicos materiales, con diversas tipologías, formas geométricas, vegetales o zoomórficas, como la famosa fíbula aquiliforme (con forma de águila) procedente de Espinosa de Henares (Guadalajara). Sobre la túnica, como prenda de abrigo, se llevaban varios tipos de manto y capas, continuando prácticamente con el estilo tardo-romano. Normalmente de lana o similares, también los podríamos encontrar de cuero, como el birrus, una especie de capote que San Isodoro nos menciona como una prenda de piel de cabra colgada del cuello que llega hasta la región lumbar, mencionándonos que era una prenda imprescindible para trabajar. Otro de estos mantos era redondo y se llevaba recogido en el brazo izquierdo. Otro modelo, llamado INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS57 chlamys o clámide era corto y semicircular y se anudaba sobre solo un hombro. Otro tipo, citado por San Isidoro, era el mantum hispani, que cubría solo hasta las manos y que al menos perduró hasta el siglo X. También se usaba el pallium o manto rectangular, que se llevaba con una fíbula, cubriendo la espalda y permitiendo maniobrar y trabajar al que lo vistiera. De esto, podemos comprender su variedad de formas y usos, puesto que igual que podían usarse como prenda decorativa y/o símbolo del poder como imitación al poder romano, en el civil más común, el uso estaría más ceñido a la practicidad, siendo mantos de lana largos usados para combatir el frío como los sagum o las paenula, pudiendo colocarse y retirarse fácilmente ante la necesidad. Y terminando con la cabeza, nos encontramos la dificultad de la falta de fuentes, haciendo que podamos poco más que suponer que las usaban, usando prendas como el gorro frigio o el panonio, ambos gorros de lana usados popularmente en el Imperio en épocas tardías y que los visigodos pudieron adoptar durante su viaje y aculturación. Cierto es, que Isidoro nos menciona un bonete de cuero, de nombre galerus, o la casulla, una prenda superior con capucha, pudiendo entender que habría una mayor diversidad de formas de las aquí descritas. Igualmente, teniendo constancia del uso del esparto desde la Prehistoria en la Península Ibérica y la continuación del uso durante la Antigüedad y el Medievo, es inferible la existencia de sombreros de esparto o similares usados en épocas de calor para resguardarse de los rayos solares. En cuanto al cabello y su cuidado, San Isidoro nos deja por escrito que la forma de llevarlo en los hombres era corto, a diferencia de las mujeres, donde se consideraba poco decente su corte. Esto choca con lo que las fuentes romanas nos relataban en anteriores periodos sobre los pueblos germánicos, donde se describe al varón con largas cabelleras. “Como resumen final, podemos inferir, por lo dicho, que el civil visigodo típico vestiría túnica ceñida con un cinturón, calzas y calzado de cuero. Pudiendo incluir a eso diversas prendas de abrigo como mantos, prendas de cabeza o polainas.” INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS58 Particularidades eclesiásticas: Es justo mencionar también que los escritos de Isidoro de Sevilla, así como diversos relieves y otros hallazgos nos hacen entender que la Iglesia tenía sus propios códigos de vestimenta, más apegados a la herencia romana, sobre todo de la élite romana. El mismo San Isidoro nos relata y nombra sobre diversas prendas, véase; túnicas, mantos y prendas de cabeza diversas que permitían diferenciar a simple vista al eclesiástico del laico, así como de ostentar el rango eclesiástico al que perteneciera el individuo. San Isidoro hace referencia en sus textos a diversas formas de vestimenta, como por ejemplo la túnica dalmática que según nos cuenta, se llama así porque se confeccionó por primera vez en Dalmacia, haciendo referencia a ella como una túnica sacerdotal blanca con bandas de color púrpura. Más específicamente en el apartado Vestiduras sacerdotales citadas en la Ley de sus Etimologías, San Isidoro nos relata que son ocho las clases de vestiduras sacerdotales mencionadas en la Ley y no podemos hacer otra cosa que prácticamente repetir sus palabras en este ámbito. La primera de ellas es la poderis, una vestidura sacerdotal, confeccionada de lino, que va ajustada al cuerpo y llega hasta los pies, al que vulgarmente se le da el nombre de camisa. Seguidamente, San Isidoro nos menciona que el abanet es un cíngulo sacerdotal redondo, tejido con damasquinado arte en escarlata, púrpura y jacinto, de manera que parecen distinguirse en él flores y gemas. El pilleum está confeccionado con lino muy fino, es redondo en forma de media esfera, que cubre la cabeza del sacerdote y se sujeta en la nuca con un lazo. Isidoro le da el nombre de tiara o galerus. La mabil es una túnica talar, toda ella de color jacinto, teniendo en el reborde inferior colgadas setenta y dos campanitas y alternando con ellas también otras tantas diminutas granadas. El ephod es lo que en latín se denomina superindumentum: era un manto que se colocaba sobre los hombros; estaba tejido en cuatro colores y bordado en oro; sobre uno y otro hombro, dos esmeraldas incrustadas en oro, en que aparecían grabados los nombres de los patriarcas. El logium, que en latín se llama rationale, es un paño doble, tejido con oro y con cuatro colores y en él estaban sobre cosidas doce piedras preciosas. Este paño estaba unido al superhumeral, cayendo sobre el pecho del pontífice. El petalum era una lámina de oro colocada en la frente del pontífice; en esa lámina, y en letras INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS59 hebreas, aparecía el tetragrammaton, esto es, el nombre de Dios. Y por último, los batin o perneras, eran unas calzas de lino que llegaban hasta las rodillas y cubrían las partes pudendas del sacerdote. Indumentaria marcial: MARCIAL. [Martial]: Que pertenece al conflicto, al estudio de este o a su ejercicio. La indumentaria marcial del pueblo visigodo en la última mitad del siglo VI, se componía de retazos de equipo aún operativos, vestigiales del periodo tardoimperial. Entre estos elementos podemos encontrar piezas clásicas de los tiempos de esplendor romano. Sumado a eso, encontramos piezas de diversas tradiciones locales y foráneas traídas por los diversos pueblos que pasaron por la Península. Por lo tanto, es este proceso paralelo al antes observado con la indumentaria civil, donde la simbiosis de elementos de tradición tardoimperial o incluso directamente piezas heredadas sobrevivientes al tiempo, se unen con la tradición visigoda previa. Este proceso paralelo entre lo civil y lo marcial en esta época, es una de las razones que nos da a entender que el individuo que durante un periodo de tiempo dedicara su actividad a lo marcial, usaría de base la misma indumentaria que el individuo civil típico, añadiendo aquellos elementos necesarios para el desarrollo de su actividad. Así podemos entender que el individuo dedicado al ejercicio marcial en este contexto portaría túnicas de lana o lino, de manga larga, y ceñida a la cintura con un cinturón. En las piernas, encontraríamos algún tipo de calzas, probablemente tubrucos, que cubrieran la totalidad de la extremidad. A eso se unirían rastrojeras que ciñeran con presión las prendas inferiores y permitieran mejor el tránsito por el paisaje, además de la monta. Remata esta base un calzado, probablemente de cuero, que podemos inferir protegiera no solo la planta de los pies, si no también los tobillos durante la pisada. Este individuo seguro llevaba consigo diversas herramientas, mudas y ropa de abrigo que le permitieran una cierta comodidad en diversos ambientes. INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS60 TUBRUCO. [Tubruco]: Prenda de origen godo destinada a cubrir las piernas, compuesta por dos cilindros con sutil conicidad, hechos por piezas de tejido y unidos por una parte, preparados para ser ajustados a la cintura. Con esta base que acabamos de describir, la indumentaria incluiría, además, los elementos propios del ejercicio marcial. Como lo son, diversas armas, armaduras y/o otras protecciones, junto con los aparejos necesarios para portarlos. Por ejemplo, San Isidoro de Sevilla nos menciona que los romanos usaban para ceñir la túnica un cinturón específico, el balteus, siendo distinto porque su función no es solo el ceñido, si no también el colgar las armas al mismo. En cuanto a las armas que podían portar, podemos verlo expuesto en documentos escritos como la Ley Militar del rey visigodo Ervigio, en este documento hispano-visigodo al enumerar las armas con las que los señores debían equipar e instruir a la décima parte de sus siervos para ir a la guerra en caso de ser reclamada su ayuda por el rey, se mencionan, además de armaduras para una porción de ellos, escudos, espadas, scramasaxes, lanzas y flechas para la mayor parte; mientras que otros irían equipados con hondas y otras armas sin especificar. SCRAMASAX. [Scramasax]: Nombre del fráncico que recibía en el siglo VI un arma blanca con morfología típica similar o idéntica a la de un seax propia de los pueblos germánicos extendidos por Europa. Siendo armas como la espada y el escudo serán descritas extensamente más adelante en este trabajo, por su importancia en el combate singular, el resto serán mencionadas aquí. La panoplia ofensiva de los visigodos era variada, incluyendo armas de asta como la pica (cuando esta arma de asta no tiene una punta metálica, si no simplemente se afila sobre el hastil); la lanza (que compuesta de un hastil y una punta metálica, se construyeron con multitud de formas, destacando las de infantería, cuya punta tenía forma de hoja); el acude (porra o maza de hierro); el securon (hacha arrojadiza, similar a la francisca franca), el menaulo (dardo o lanza corta, produciendo su nombre vulgarizado la de venábulo y venablo); el scramasax (especie de cuchillo grande que servía para el enfrentamiento cuerpo a cuerpo). INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS61 ACUDE. [Acude]: Arma contundente de mano, con variada morfología posiblemente, que recibe su nombre de la terminología visigoda. SECURON. [Securon]: Hacha destinada para ser arrojada, con morfología similar a la francisca. FRANCISCA. [Francisca]: Tipo de hacha destinada al uso marcial, asida a una mano, con un equilibrio de masas que permitía al usuario arrojarla y obtener potencia ejecutiva en el impacto, típica de la época merovingia. MENAULO. [Menaulo]: Lanza corta, produciendo su nombre vulgarizado la de venábulo y venablo. LANZA. [Lance]: 1. Arma blanca que consta de una hoja cortante ubicada en la parte distal de un hastil. 2. Arma láser producto de una hoja montada en una guarnición enastada normalmente mayor de 50 cm y menor de 100 cm. 3. Categoría de guarnición enastada de arma láser normalmente mayor de 50 cm y menor de 100 cm. PICA. [Pike]: 1. Arma blanca que consta de una hoja cortante y punzante ubicada en la parte distal de un hastil de gran longitud. 2. Según San Isidoro de Sevilla, la pica es tal como una lanza, sin moharra, disponiendo únicamente de una punta afilada del mismo material que el hastil. 3. Categoría de guarnición enastada de arma láser, normalmente mayor de 100 cm. 4. Arma láser producto de una hoja montada en una guarnición enastada normalmente mayor 100 cm. INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS62 MOHARRA. [Spear blade]: Punta de un arma de asta, ya sea lanza, pica, sempica u otra, que comprende la cuchilla, otros posibles elementos y el sistema con que se asegura en el asta. HASTIL. [Handle]: Pieza alargada, parcialmente prismática o cilíndrica, generalmente de madera, donde se embarcan las hachas así como otras herramientas y armas enastadas, con la pretensión de disponer la masa en el límite distal del conjunto. En el mundo visigodo había una gran variedad de puñales que se denominaban jacelo, rhamba y tarágulo; el dolon (puñal que se llevaba escondido dentro de un báculo de madera y, por ir oculto, se le dio el nombre de dolo, de la voz griega, dolos que significa engaño o fraude); la trudes (pértigas provistas de un hierro en forma de media luna, que se utilizaba para derribar a los jinetes); el conto (arma a modo de bastón con una punta muy aguzada de hierro en la parte inferior y con pomo de hierro en la superior) y el arco, elemento fundamental del arsenal visigodo, como indica San Isidoro. Siendo esta, una humilde recolección de la diversa panoplia ofensiva visigoda, podemos entender que habría aún más tipologías de armas blancas, contundentes, para usarse en el cuerpo a cuerpo, a distancia o arrojarse. DOLON. [Dolon]: Puñal oculto en un bastón, siendo típico del pueblo visigodo. TRUDES. [Trudes]: Arma, típicamente dispositiva, compuesta por un hastil largo terminado en un gancho, destinada a derribar jinetes de su montura. Una de estas armaduras es la lorica, que podía ser confeccionada de anillas de metal (lorica hamata) o de escamas (lorica squamata) Siendo ambas usadas ya en Época Antigua, siguen siendo y seguirán siendo usadas en gran parte de la Edad Media, sobre todo la lorica hamata y otras versiones de la misma. Tanto fuentes escritas, como hallazgos arqueológicos nos muestran la perduración de estas en estos nuevos reinos germano-romanos. INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS63 LORIGA. [Loriga]: Prenda defensiva destinada a proteger el torso y compuesta de piezas de mayor o menor tamaño. HAMATA. [Hamata]: Adjetivo que se le otorga a una protección o pieza de una panoplia histórica romana para describir que está constituida por cota de maya. SQUAMATA. [Squamata]: 1. Adjetivo que se le otorga a una protección o pieza de una panoplia histórica romana para describir que está constituida por pequeñas placas de metal unidas y/o superpuestas. 2. Según San Isidoro de Sevilla: Loriga metálica fabricada con láminas de hierro o de bronce, concatenadas a manera de escamas de peces; de ese mismo brillo de las escamas y que de su semejanza con ellas le viene el nombre. SEGMENTATA. [Segmentata]: Adjetivo que se le otorga a una protección o pieza de una panoplia histórica romana para describir que está constituida por placas de metal superpuestas. Bajo estas corazas, sobre todo bajo la lorica hamata, sabemos que los romanos vestían un subarmalis, siendo este una coraza acolchada, de tela o cuero, que protege al usuario del roce con el metal de su propia armadura, a la vez que protegía a la armadura del sudor del usuario, que podría acelerar su proceso de oxidación. Es obvio decir que además, este subarmalis concede además un añadido de protección al usuario, que añadido a la comodidad generada por su uso, es lógico inferir la continuidad de su uso o de similares por el pueblo visigodo hasta tiempos de Recaredo. Por lógica, podemos inferir también la existencia de otras prendas parecidas al gambesón, protecciones acolchadas que, por el material del que estaban fabricados no hayan dejado mucha huella arqueológica, sin embargo, puede suponerse su existencia, tanto por la evidencia material como por la experiencia empírica, propia de aquellos que en presente desarrollan labores reconstructivas experimentales. El individuo del S. VI, al igual que INDUMENTARIAS Y PANOPLIAS64 el de cualquier otra cronología, llegado el momento en el que viera venir la exposición al combate, usaría todo lo que tuviera en su mano para salir airoso de la situación. Eso nos hace comprender que sería común el uso de acolchados de lana, cuero e incluso de fibras vegetales como el esparto para la protección. SUBARMALIS. [Subarmalis]: Prenda textil acolchada, de origen romano, destinada a cubrir el tronco del usuario, protegiéndolo de filos e impactos, así como auxiliando a la comodidad en el porte de la loriga. GAMBESON. [Gambeson]: Prenda militar, destinada a proteger ante cortes e impactos, que suele ser usada como sotoarmadura, confeccionada habitualmente en lino o algodón, rellena con diversos materiales como retales o pelo de caballo, que cubría el cuerpo, brazos y parte de las piernas. Encontramos como elemento último elemento protector el casco o yelmo, típicamente de hierro, que teniendo, normalmente, forma cónica, protegía la cabeza del usuario. Isidoro de Sevilla nos menciona como nombre de este casco metálico el término cassis, además de describirlo con un apex, o sea, la parte sobresaliente por arriba, en la punta del casco, donde podían ajustar un penacho, y nos describe también la posibilidad de añadir una cimera a la curvatura del casco, curvatura a la que llama conus. Por último, añade la existencia de cascos de cuero, de nombre galea. DESCRIPCIÓN PRECISA DEL INSTRUMENTAL MARCIAL DESCRIPCIÓN PRECISA DEL INSTRUMENTAL MARCIAL67 Spatha o framea germánica Tardo-imperial/ Pronto-medieval: ESPADA. [Sword]: 1. Arma blanca de hoja recta, con dos filos y más larga que la guarnición. 2. Expresión informal y vulgar para apelar a un arma láser de una hoja. SPATHA. [Spatha]: 1. Arma blanca típicamente germánica, adoptada por la infantería romana a partir del siglo II d.C., con una morfología de hoja recta, dos filos y punta, con una longitud de entre 70 y 100 cm, con un arriaz sencillo y escasamente sobresaliente de la hoja, teniendo un centro de masas notablemente distal. 2. Término vulgar para hacer referencia a una framea o romphea, según San Isidoro de Sevilla. 3. Tipología de arma blanca de donde proviene el nombre, geometría y concepto moderno de espada. 4. En botánica, se refiere a una bráctea conspicua que rodea o subtende un espádice, comúnmente gruesa y carnosa, presente en plantas como las del género Araceae. Historia del concepto de Spatha: El nombre de “spatha”, según San Isidoro de Sevilla, proviene de ser la manera vulgar en la que se conoce a la “framea”, que resulta ser la forma formal de denominar a una espada larga de dos filos. A este instrumento, también se le conocía en el siglo VI como “romphea”, tal y como afirma el santo en sus Etimologías. FRAMEA. [Framea] 1. Espada larga de dos filos. 2. Sinónimo de spatha según San Isidoro de Sevilla. ROMPHEA. [Romphea]: Sinónimo de spatha, según San Isidoro de Sevilla. DESCRIPCIÓN PRECISA DEL INSTRUMENTAL MARCIAL68 El nombre de framea se le atribuye a este arma por ser de hierro, o sea, ser “ferrea”. Por tanto, se habla de framea como se habla de “ferramentum”, de donde posteriormente emerge el término “herramienta”. HERRAMIENTA. [Tool]: Utensilio de complejidad limitada y generalmente compuesto, en parte, de metal, que facilita una acción cotidiana. El nombre de “spatha” le viene al instrumento derivado de “passio”, que significa sufrimiento en latín, procedente a su vez del verbo “paskhein” y del sustantivo “pathos”, que son “sufrir” y “sufrimiento” respectivamente. A su vez, San Isidoro, hace referencia escéptica a que algunos de sus coetáneos entienden o afiman que el término “spatha” le viene dado al arma por resultar una reducción de “spatiosa”, por disponer de una hoja grande y ancha, de donde podría provenir el término “spatula”, aplicado a los animales. “Spatha, en el siglo VI, es el nombre vulgar que recibe la framea.” Integración de la spatha al mundo romano: La spatha se cree que fué adoptada por los romanos, entendiendo las morfologías y procesos metalúrgicos de los instrumentos usados por los pueblos del oeste, hoy entendidos como celtas. Esto tuvo lugar durante las expansiones del periodo republicano, donde poco a poco los romanos fueron observando las virtudes de las armas de sus opositores. Las armas largas de los pueblos hoy conocidos como celtas, al comienzo de la expansión de los límites de Roma, se podían encontrar utilizadas por los pueblos galos y germánicos, ganando la atención de los itálicos por destacar como instrumentos con un considerable extremo potencial, capacidad de tajo y estocada, que en ocasiones, podían llegar a requerir la adaptación táctica de los efectivos romanos. Es importante entender que el arma clásica de Roma fué el “gladius” o gladio, siendo esta una denominación, más que una tipología de arma. No obstante, dicho instrumento se fue adaptando por su interacción con otros pueblos a occidente, dando así lugar a tipologías como el “gladius hispaniensis”, de una longitud superior a los tipos anteriores, supuestamente inspirada por la interacción con los pueblos pre-romanos de la península ibérica. DESCRIPCIÓN PRECISA DEL INSTRUMENTAL MARCIAL69 El gladius ha de entenderse como un instrumento, a priori, similar en geometría a otras armas, pues también era un arma blanca de hoja parcialmente recta, con dos filos. El ejército romano usó el gladius como el arma estándar, armando con ella a los legionarios, complementando la panoplia de estos, junto al resto de instrumental. GLADIUS. [Gladius]: 1. Tipología de arma clásica, adoptada por Roma, destinada al asimento de una mano, con una longitud total de entre 65 y 90 cm, con una hoja de geometría recta, de una longitud típica aledaña a los 55 cm que podía llegar a los 65 cm, a cuatro mesas, con dos filos paralelos y una punta con convergencia simétrica que ocupa una porción notable de su longitud total, con una guarda habitualmente semiesferoide, sin arriaces y un pomo de madera, que en ejemplares tardíos tendía a ser esférico. Quedan tipificadas en el presente cuatro variantes de gladius romano, siendo estas la hispaniensis, Mainz o de Maguncia, Fulham y Pompeii o de Pompeya. 2. Expresión latina para hacer referencia escrita a la espada durante la Era Clásica y la parte temprana de la Edad Media. San Isidoro de Sevilla, en sus “Etimologías”, habla de que el gladius recibe el nombre por ser el arma ideada originalmente para degollar. Dicho término de gladius, en el siglo VI, parece haber sido considerado como sinónimo de espada. Sin embargo, vamos a ver las formas latinas en las que San Isidoro describe sus partes, que son ensis, para la hoja, capulus para la guarnición y acies para la punta. ENSIS. [Ensis]: 1. Término latino para hacer referencia a la hoja de un gladius. 2. Sinónimo de gladius. ACIES. [Acies]: Término latino para hacer referencia a la punta de la hoja de una espada, según San Isidoro de Sevilla. DESCRIPCIÓN PRECISA DEL INSTRUMENTAL MARCIAL70 CAPULUS. [Capulus]: Término con el que, según San Isidoro de Sevilla hace referencia a la empuñadura o guarnición del gladius o la espada, por ser la cabeza de esta. MUCRO. [Mucro]: Término latino que, según San Isidoro de Sevilla, se usa para apelar a la punta de cualquier arma. Lentamente, durante el siglo I d.C., la spatha empezó a aparecer en el ejército romano, adaptándose inicial y principalmente entre la caballería auxiliar y los oficiales. Esto se debió a que su hoja, más larga que la del gladius hispaniensis, (en ese momento generalmente entre 75-100 cm), permitía un mayor extremo potencial, resultando más efectiva para el combatiente a caballo, donde las dimensiones del gladius eran menos prácticas. EXTREMO. [Extreme]: 1. Distancia máxima a la que está o puede estar el punto más distal de un arma. 2. Cada uno de los puntos más alejados de un segmento. 3. Sinónimo de la punta del arma cuando se apele a ella como punto más distal. 4. Punto en que algún elemento geométrico proximal interacciona con la punta del arma. 5. Sinónimo de fondo. EXTREMO POTENCIAL. [Potencial extreme]: 1. Punto más alejado al agente en que puede situarse su punta sin obrar compás alguno. 2. Longitud máxima que puede tener el radio del extremo en un momento del tiempo. Durante el siglo II d.C., la spatha gana terreno como parte de la panoplia romana. A medida que el ejército romano se expandía y combatía en diferentes terrenos y contra distintos opositores, la spatha ganó aún más popularidad. Los legionarios también empezaron a utilizarla, ya que era resultaba más versátil en un combate cuerpo a cuerpo en que el manípulo no quedase organizado de manera cerrada, pues permitía tanto el tajo como la estocada de una manera geométricamente más eficiente, dentro del debate posible. Siendo así, los cambios en las tácticas de combate de las legiones, también favorecieron la adopción de la spatha. DESCRIPCIÓN PRECISA DEL INSTRUMENTAL MARCIAL71 En el siglo III d.C., se produce un dominio de la Spatha notable. En ese momento la spatha se había convertido en el arma estándar de la infantería romana, reemplazando casi por completo al gladius. Los romanos también desarrollaron variaciones, que desde el presente podemos intuir que eran destinadas a usos específicos para tipologías de unidades concretas. Los pueblos germánicos, en constante contacto constante con el Imperio Romano, y regados de oposición eventual, tuvieron la oportunidad de observar la spatha en acción. Los guerreros germánicos, que ya usaban espadas largas similares, vieron en la versión romana una mejora en diseño y calidad, propia del poderío logístico e industrial del Imperio. Siendo así, los germánicos adoptaron la spatha romana, así como también la adaptaron a sus propios gustos y acentos propios que demostraban en sus repertorios tácticos de combate. Las spathas germánicas tendían a ser más largas y con hojas más anchas que las versiones romanas. También solían adornarlas con elementos decorativos propios. En la sociedad germánica, como en otros muchos pueblos anteriores y posteriores, el arma de mano era un símbolo de estatus y poder. La spatha, por su origen romano y su calidad, se convirtió en un elemento preciado para los guerreros y líderes germánicos. Gracias a la transmisión del conocimiento, táctico y metalúrgico, los herreros germánicos aprendieron a producir espadas de tipo spatha, transmitiendo este conocimiento a través de las generaciones. Esto dio lugar a una gran diversidad de espadas germánicas, con variaciones regionales y temporales. Durante la época de las grandes migraciones germánicas (siglos IV-VII d.C.), la spatha se convirtió en el arma principal de la mayoría de los guerreros germánicos, desempeñando un papel crucial en los combates y las conquistas de este período. No obstante es crucial entender que la spatha resultaba un recurso instrumental sobre el que no recaía la responsabilidad ejecutiva durante la batalla, pues los enfrentamientos en combate abierto tenían lugar con el uso de lanzas y otros instrumentos que permitieran a los agentes usuarios mantener un diámetro común seguro con el opositor. O sea, que en batalla se pretendía usar causas instrumentales que extendiesen el extremo y evitasen la exposición del combatiente, tal y como resulta coherente con el interés de cualquier marcialista con una formación y conocimiento mínimo sobre el asalto. DESCRIPCIÓN PRECISA DEL INSTRUMENTAL MARCIAL72 COMBATE ABIERTO. [Open combat]: Situación literal, en que existe un enfrentamiento manifiesto donde se aplica o pretende aplicar la fuerza por opositores que son indeterminados en número y/o ubicación, pretendiendo la repercusión tangible sobre la integridad física o social del opositor, sin que exista ninguna restricción en ello más allá de las limitaciones del medio. Siendo así, durante el siglo V, en el declive del Imperio Romano de Occidente, la spatha pasa a ser el instrumento marcial más extendido entre aquellos que pudieran costearse su compra o conservar su propiedad. Es por ello que estas líneas quedan dedicadas a la profundización sobre su anatomía y uso, complementada por un escudo redondo, como panoplia marcial más común de la época. Anatomía de la framea o spatha germánica típica de los siglos V-VII: Por la enorme variedad posible de tipologías posibles de spathas, es necesario concretar el instrumento con el que se trabajará en este documento, pues es obligado y preciso acotar para poder establecer un marco firme sobre el que centrar el análisis. Siendo así, en estas líneas se describirá una spatha común, tipo Biborski e Ilkjær, Osterburken-Vrasseltque, y Bermer tipo II o tipo III, que podría hipotéticamente haber pertenecido a un adinerado visigodo, coetáneo de Recaredo I. El instrumento será moderadamente ornamentado, con una morfología que dará a entender el poderío económico de su dueño, atendiendo a detalles en la guarnición y factura de la hoja, sin diferir notablemente en las proporciones geométricas de la guarnición u hoja de otras spathas más centradas para el trabajo marcial. DESCRIPCIÓN PRECISA DEL INSTRUMENTAL MARCIAL73 Hoja: HOJA. [Blade / Sheet]: 1. Parte larga distal de un arma blanca que posee el filo y la punta, estando destinada a la función ejecutiva. 2. Parte de una arma negra a la que se le atribuye el potencial figurado de cortar y/o pinchar. 3. Objeto físico que provee de un soporte a una o dos páginas. 4. Lasca que tiene una longitud de, como mínimo, el triple de su anchura. 5. Pieza del arma láser constituida de material transparente o translúcido, con posibilidad de ser iluminada desde el interior, que se dispone e inserta en el ánima del emisor, a la que se le atribuye el potencial ejecutivo figurado. La estructura de esta habrá de ser capaz de resistir la aplicación de fuerzas derivadas de su función operativa. La hoja habrá de emitir luz de manera notable para considerarse ignita, y con ello, operativa. La hoja de la spatha tiene una longitud de 750 mm, con un ancho de 51 mm. Dicha hoja presenta una sección transversal con un grosor de 5 mm en su parte más proximal y 2 mm en su parte más distal. En la parte más proximal, la hoja posee un recazo de dos centímetros. La hoja está hecha a cuatro mesas, con dos filos paralelos, extendiéndose a lo largo de la hoja hasta comenzar una sutil convergencia en la mitad del tercio débil, que se magnifica dando lugar a la punta en el último décimo de dicho tercio. La sección transversal de la hoja tiene una geometría romboidal. FILO. [Edge / Phylum]: 1. Borde afilado de la hoja de un arma blanca, que queda típicamente orientado en sentido del foco. 2. Confluencia entre dos planos que generan un ángulo entre ellos. 3. Perímetro de la superficie de la hoja de un arma blanca en que confluyen dos mesas, que está destinada a generar la presión y fricción propia de su acción de corte. 4. Categoría taxonómica que agrupa a los seres vivos por su mismo sistema de organización. DESCRIPCIÓN PRECISA DEL INSTRUMENTAL MARCIAL74 MESA. [Table / Flat]: Dícese de cada uno de los planos rectos que conforman el volumen de la hoja de un arma blanca. A lo largo de la hoja, existe una acanaladura ancha, con un vaceo sutil en profundidad, que llega desde el límite distal del recazo hasta el hasta el punto distal de la hoja donde comienza el estrechamiento notable de la punta. ACANALADURA. [Fuller]: 1. Sinónimo de vaceo. 2. Hendidura practicada en la hoja de un arma blanca para modificar positivamente su comportamiento mecánico. La sujeción recíproca de la guarnición y la hoja tiene lugar de la manera clásica en la que casi cualquier tipo de spatha presenta. Esto tiene lugar con una espiga, que resulta ser una prolongación proximal de la hoja, estrecha, que recorre el interior de las piezas de la guarnición, emergiendo por la parte proximal del pomo, por donde es remachada. La hoja no presenta ornamentos notables. La hoja posee una flexibilidad de 12º a los 34 kg, lo que le provee de la posibilidad de mantener su forma inicial tras el esfuerzo mecánico moderado. Se puede concluir que esta hoja pertenece es un tipo “Osterburken-Vrasselt”, según la clasificación “Biborski e Ilkjær”, mostrando una punta algo diferente a la estándar de esta tipología. DESCRIPCIÓN PRECISA DEL INSTRUMENTAL MARCIAL75 Guarnición: GUARNICIÓN. [Heft / Hilt]: 1. Parte de un arma destinada al asimento, proveyendo de usabilidad, ergonomía y protección a la mano. 2. Parte de una espada o sable, destinada a su asimento, compuesta por pomo, puño y guarda. 3. Elemento que posibilita el control y operación del arma, por ser donde se aplican las fuerzas al conjunto por parte del usuario, así como por dar soporte a la hoja. 4. Parte del conjunto del arma láser destinada a proveer de usabilidad, ergonomía, energía y luz a la hoja. 5. Objeto físico, que forma parte del arma láser, al que no se le atribuye cualidad figurada alguna, que tiene el poder de hacer a la hoja emitir luz y el cometido de hacer manejable al conjunto. 6. Sinónimo de empuñadura. La guarnición de la spatha puede clasificarse como una “Bermer tipo II o tipo III”. Esta cuenta con un pomo compuesto por dos cuerpos. El primero de ellos, más proximal, es un volúmen semipiramidal, truncado, dando fin a la espiga. Siguiendo en sentido distal, hay un cuerpo cilíndrico, lenticular, de escasa longitud, 20 mm, que une el pomo proximal con las cachas del puño. POMO. [Kloss / Pommel]: Parte más proximal de la guarnición del arma, que cumplirá la función de equilibrar la masa del conjunto. El puño presenta tres secciones, la proximal y distal que resultan semicónicas, estrechándose en sentido al centro de dicho puño, donde existe otra pieza cilíndrica. PUÑO. [Hilt]: Parte de una espada destinada al asimento, que típicamente está elaborada con una envoltura de cuero, madera o metal, situada sobre la espiga de la hoja. DESCRIPCIÓN PRECISA DEL INSTRUMENTAL MARCIAL76 Por último, los arriaces de la guarda están compuestos por un cuerpo semicilíndrico, que al igual que en el pomo, también presenta escasa longitud, 20 mm. Estos arriaces sobresalen de la guarda 40 mm por cada flanco, de manera paralela a los filos de la hoja. GUARDA. [Guard]: Elemento de un arma que está destinado a proteger la mano del usuario. ARRIAZ. [Arriaz]: 1. Pieza metálica dispuesta con su mayor dimensión perpendicular a la longitud de la hoja, ofreciendo de protección a la mano del usuario agente. 2. Forma de hacer mención al gavilán de un arma previa al periodo renacentista. 3. Elemento de la guardia de un arma agente que tiene como cometido proteger la mano del usuario, sin tener un propósito inicial de controlar el arma paciente. La susodicha guarnición presenta un ornamento y estética basada en la propia configuración de los materiales, que combinan marfil, madera pulida y piezas funcionales de acero. Siendo así, no presenta trabajo de ornamentado adicional. Dimensiones y masa del conjunto: La spatha desarrolla una cuerda total, o sea, una longitud de pomo a punta, de 910 mm. El conjunto de la spatha en cuestión posee una masa de 1247 g, dando un centro de masas a 150 mm del límite distal del arriaz. PUNTO DE EQUILIBRIO. [Point of balance]: Punto de la cuerda de un arma en el que se equilibran las masas de forma longitudinal, mientras se mantiene la cuerda paralela al plano inferior. Este centro de masas delata la pretensión del artesano y las posibilidades funcionales y operativas del instrumento, que una vez asido, denota tendencia tajadora, en lugar de ofrecer comodidad para estocar.