Naturalmente nace con el hombre una cierta opinión o presunción que no sufre superior, antes con mucha diligencia procura, y cuando no puede alcanzarlo, desea tener señorío y dominio en los demás: y cuál sea la causa y origen de esto, ni de todo punto hace a nuestro propósito, ni conviene alargarnos a más de lo ordinario. Y volviendo a nuestro intento, digo, que si vuestro contrario os obligare, y por ser hombre que participa de esta inclinación en particular, siendo como es vuestra complexión de colérico sanguíneo, ora sea por lo uno, o por lo otro, será posible no poder absteneros sin acometerle, por no darle lugar a que os tenga como atajado, o impedido el paso, que es injuria y afrenta para un ánimo noble (podréis poner por obra vuestra voluntad: aunque para ello requiere mucho gobierno y grandísimo conocimiento del principio del movimiento contrario, y gozando de él, podréis, cuando os obligare, arremeter a herirle hasta punto L que será medio compás, con determinación prevenida de no quedaros allí: porque este movimiento es acometimiento, para que el contrario salga a ofender. Y si cuando arremetiereis, se quiere aprovechar y valerse de lo que vos hicisteis cuando le obligasteis, pasando al punto H para herir en los pechos de estocada, al principio de su movimiento, que hiciere para la tal herida, pasaréis con gran presteza a punto M poniendo vuestra espada encima de la suya, sujetándola, y le podréis herir de tajo, o medio revés o estocada. Pero de cualquiera de estas heridas, el fin de la ejecución ha de ser, saliéndoos a medio de proporción: porque cuando él quiera hacer otro movimiento para ofenderos, os hallaréis en tal distancia, que le sea tan imposible dar herida como defenderse de cualquiera de las que hemos dicho que quisiereis ejecutar en él. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ285DE LA VERDADERA DESTREZA. Si acometiéndole a herir, quisiere meter el pie izquierdo, para sujetar la espada, formar tajo. Tanto se hace una cosa más fácilmente, cuanto se hace con mayor diligencia: y hacerse una herida con facilidad, y salir con diligencia del peligro, obra es que a pocos se les concede, y muy pocos gozan de ella. Y como sea tan importante para muchos casos que se os podrán ofrecer, os conviene advertir con mucho cuidado a esta demostración y declaración suya: porque para libraros de la herida de mayor rigor o de más peligro que hay en este punto, y aun la que muy de ordinario usan los que profesan Destreza: esta es la que ya os avisé, de meter el pie izquierdo, sujetando la guarnición de la espada con la mano, cuando el contrario arremetiere a herir, como se ve en la demostración de obligar por debajo de la fuerza contraria en el punto I, para que cuando os tuviere obligado a vos, podáis salir sin peligro de donde él no pudo salir sin mucho daño: pero es necesario advertir primero, a la definición de la línea mixta, pues como al principio de este libro declaramos, es la que se compone de línea recta y línea curva, como ya por demostración os lo he manifestado. Y esto advertido como conviene, cuando vuestro contrario os tuviere obligado, poniendo la flaqueza de su espada debajo de la fuerza de la vuestra, le acometeréis a herir hasta llegar a punto L con advertencia, que no ha de ser allí el fin del movimiento, sino prevenido, al punto que él quiera meter el pie izquierdo (que siendo Diestro, habrá de hacerlo al principio del acometimiento) para sujetar la espada y formar tajo, sin acabar de asentar el pie en el punto L pasaréis a punto N con movimiento curvo, formando otro tajo, el cual, si quisiereis ejecutarlo, será menester aguardar a que baje el movimiento natural del tajo que él formare: porque no se encuentren las espadas. Y si quisiereis solo impedirlo: matando aquel movimiento, lo podréis, con solo dejar de dar en la cabeza, y sujetar la espada. Y se llama este Movimiento mixto, por la razón dicha, de que comenzando recto, acaba curvo, así como la propia línea: como todo parece por esta demostración. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA286CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS Si el contrario quisiere obligar, herirle al principio del movimiento con estocada recta. El oficial que poco sabe de su oficio, procura disimularlo, con ser corto en el obrar: porque la falta no se descubra, y el que poco confía de su Ingenio, pone cuidado en ser breve en su decir: porque conoce de sí que no goza de aquel caudal y facundia que se requiere para poder satisfacer en la facultad que profesa: Y el Diestro que no sabe lo que ha menester, ni tiene confianza en lo que sabe: se contenta con obrar poco y poco tiempo, por no salir vergonzosamente vencido: pero cuando cada uno de estos goza de las partes que se requiere a su profesión, al uno no le falta qué inventar, y al otro siempre le sobra qué decir, y al Diestro le sobrarán proposiciones o tretas que obrar para ofender a su contrario: y si al vuestro, queriendo obligaros, le quisiereis herir sin que os ofenda, lo podréis hacer con solo conocer el principio de su movimiento y saber gozar de él: y al punto que comenzare a pasar desde punto A a punto B, antes de que acabe el movimiento, y quede el cuerpo parado, pasaréis a punto O llevando el brazo recto, y por encima del suyo derecho hallaréis herida en los pechos: pero procurad que sea lo más pegado al brazo que pudiereis, así por alcanzar más, como por vuestra seguridad: de la cual gozaréis en este punto: por esta causa: que como vuestro contrario pasa desde punto A a punto B por el lado de la circunferencia de su mano derecha: y junto con esto, lleva la espada a ponerla tan remota, y vos camináis al contrario de donde él pone la espada, y quererla poner debajo de la fuerza o guarnición, y subir vos a lo más alto del pecho, habéis de llegar primero a alcanzar más con vuestra espada y herirle primero; pero no por eso, cuando vos le quisiereis obligar, os podrá herir por la propia parte, pues al punto que quisiere pasar a punto O le sujetaréis su espada con la vuestra, apartándola hacia vuestro lado derecho, y dando compás por la circunferencia del izquierdo, y le heriréis por el mismo orden, y donde quería heriros: porque el Diestro en todo y por todo ha de salir victorioso. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ287DE LA VERDADERA DESTREZA. Si al acometimiento formare tajo, herirle con otro tajo. Muchas cosas se hacen en la Destreza verdadera, que antes nos parecían dificultosas de obrar, e imposibles de saber, ni aún nos pasaba por la imaginación que tal hubiese: y para prueba de esto, preguntémosle a los profesores de la antigua y ordinaria destreza: ¿Cuándo o en qué tiempo, en qué memoria de hombres, o en qué antigua escritura se halló guardado, que contra un riguroso y terrible tajo, en el cual el que lo forma, comunica toda la fuerza, que tiene, para que la ejecución sea más fuerte, que no se forme reparo, y no reparando, quede libre sin recibir ningún daño, aquel a quien se quiere ofender con él?, que la respuesta me parece será reírse, diciendo: que ¿cómo pueda ser, que no haciendo reparo a la cabeza (que es donde se endereza la ejecución) deje de darle en ella, pues por falta del tal reparo, la dejará descubierta, y se fundará en su antigua y larga costumbre que tienen en el reparar con suma diligencia, en viendo que su contrario comienza a levantar el brazo en alto, para formar el tajo o solo acometimiento, y por aquí querrá granjear antigüedad? Pero en contra de esto, tienen dos graves autores, cuyos dichos son ciertos. El uno es Tito Livio: que dice, que cuando el uso claramente contradice, se debe dejar lo antiguo: Carranza, folio 129. y el otro de Jerónimo de Carranza: donde por vía de objeción, dice: que si cuando forma el tajo referido, si le puede herir antes de que acabe el movimiento violento, y comience el natural, que para qué se ha de reparar la herida, no siendo menester, y en particular: que puede dar en el tiempo que se perdiere algún movimiento: y aunque por su certeza se le podría dar crédito, podréis afinar con él de la experiencia; y cuando vuestro contrario os obligare en la manera dicha, arremeted a él desee donde dice: Pie, hasta punto L con determinación de no quedar allí: y cuando él formare tajo, valiéndose del compás que vos os aprovechasteis, cuando lo ejecutasteis en él, vendrá a quedar vuestra espada encima de la suya, y desde allí al propio punto que él comience a formar el tajo, pasaréis desde punto L a punto A y formaréis otro tajo, que por la desigualdad de cuerpos y de líneas acabará y llegará primero el vuestro con la ejecución en la cabeza, teniendo cuidado de saliros a proporción, que sin ninguna duda hallaréis esto por cierto. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA288CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS Si el contrario quisiere obligar, deshacerla, y volver a obligarle. No es cosa propia de un hombre, ni ella puede tener dominación particular, la que a otros es común, ni gozará ni podrá usar de señorío alguno que los demás no gocen de él: al fin como cosa que de todos es poseída, y lo propio se puede entender en la Destreza, y en sus proposiciones, pues por ser común a todos, cada uno las sabrá: y en las ocasiones que se le ofreciere, las obrará y valdrá de ellas, aunque no será sin una importantísima distinción entre los hombres y sus entendimientos: porque unos la obrará con mucho Ingenio y gran consideración, de tal suerte, que de ellas les proceda científica defensa: y habrá otros que así mismo las obran y sea con tan mal uso, que de donde los primeros salieren sin peligro (de donde lo hubiere mucho) los otros lo busquen con sus propias manos: finalmente, así en esto como en las demás artes el que más supiere y más trabajare, confiadamente puede entender que ha de sacar lo mejor. Y si por ser esta manera de obligar tan común como hemos referido, vuestro contrario la quisiere hacer con vos, eligiendo medio de proporción y medio proporcionado, llegando para ello a punto B, dejadle conseguir su intento, y en el punto que lo hubiere puesto por obra, desde donde dice, Pie, que será la parte y lugar donde os hallaréis, pasad a punto P, por el lado de la circunferencia de vuestra mano derecha: y sin encorvar el brazo, le volveréis a obligar en la misma forma que él os hubiere obligado: pero ha de ser con presteza y todo a un tiempo, sin que llegue la espada primero que el cuerpo, sino todo junto: y así mismo la herida en los pechos, que por la desigualdad del compás, y por el breve camino que hay desde donde tendréis obligado al pecho, se podrá obrar todo con facilidad, habiendo precedido el ejercicio que conviene, según hemos avisado. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ289DE LA VERDADERA DESTREZA. Si habiendo obligado al contrario, quisiere deshacerla, herirle de estocada, sujetando la espada. Muchas más dudas se ofrecen siempre a aquel que más sabe, pero allana y las facilita el no perder esperanza en el estudio, pues este es mediante el cual el Entendimiento alcanza lo que codicia (conforme a su capacidad) y porque el vuestro deseará el saber cómo se ha de valer de vuestro contrario, si habiéndole vos obligado, él quisiere hacer lo mismo, que es el último punto hasta ahora descubierto, se pone en esta demostración, en que se manifiesta muy a la clara, aunque para el obrarla, requiere mucho conocimiento, grande prontitud, y grandísima presteza: y declarando estas tres partes, digo, que es menester mucho conocimiento, de cuándo, y a qué parte mueve el cuerpo y brazo: grande prontitud en el conocer el principio de aquel movimiento, y grandísima diligencia en impedirlo, antes de que se acabe la acción de la fuerza, de que se compusiere: porque habiéndola acabado, si quisieseis intentarlo, ni saldríais con vuestro intento, ni sin mucho peligro: y gozando de estas tres tan provechosas parte, confiadamente podréis obligar a vuestro contrario, pasando desde punto A a punto B. y si él pasare desde donde dice: Pie, hasta donde está el círculo y espada, a deshacerla con la diligencia que hemos avisado, pasaréis desde punto B, que es donde le habéis obligado, a punto Q sujetando la espada, e hiriéndole por encima de ella en los pechos: y desde este punto se vuelve a desandar la rueda de los movimientos que hasta aquí se han manifestado: porque si vuestro contrario fuere Diestro, al tiempo que le quisiereis ofender, formará un tajo, dando otro compás, y si los conociereis, al principio de su movimiento formaréis otro, y luego llegará el atajo, que es lo universal, y metido en él, será proceder en infinito, y nunca acabar. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA290CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS Obligar al contrario, poniendo la flaqueza de la espada encima de la fuerza de la suya. Ocasión hay para hacer muchas cosas en la Destreza verdadera, y para obrarlas por muy diferentes modos: las cuales, por falta de Maestros, cesan, y se quedan encubiertas, sin que los hombres alcancen noticia de ellas: porque en el espacioso, y ameno prado de la Destreza, jardín hermosísimo, y de hermosas y medicinales flores, cuyo jardinero es el Entendimiento, puede de aromáticas hierbas y flores diversas, a la vista bellísimas, y en virtud preservativas, con poner un curioso ramillete, cuyo suavísimo olor, y natural virtud, sirva para la defensa del hombre, aunque la manera de componerlo es oficio particular, y propio del Ingenio: el cual, junto con el ejercicio y uso, descubre e inventa cada día de nuevo: aunque esta invención no ha de ser guiada solo por la experiencia, sino amaestrada por principios, medios, y fines científicos: Carranza, folio 205. y, como dice nuestro autor, conviene, que el Diestro tome consejo en las propias tretas: porque aprovecha poco el gran número de ellas, si les faltase la ciencia en que se funden, y la razón con que se ejecuten: el cual yerro es ordinario en los que están confiados en solo la experiencia: pero el científico sabe la causa de lo que va obrando, y ninguna cosa de las que su adversario puede hacer, le impedirá la treta que comenzare, habiendo elegido puntual medio: y que esta proposición presente, goce de todo esto, lo hemos de probar con razones que lo sean. En otras muchas partes hemos dicho, que la línea que tiene menos espacio de camino que andar, conseguirá con más presteza el efecto de la ejecución que la que tuviere más. Y en esto no hay duda, pues a la clara manifiesta esta demostración en la espada que está encima de la contraria, el breve camino que tiene que andar hasta alcanzar a herir: y ella propia declara de camino, a qué parte del cuerpo contrario, se han de poner los ojos: para que conforme a la diferencia de los movimientos de la espada, le sea fácil el llegar: y juntamente da LUIS PACHECO DE NARVÁEZ291DE LA VERDADERA DESTREZA. noticia de qué movimientos han de hacer los pies, y a qué parte, para ganar los que el contrario podrá hacer: y una vez formada, no fácilmente podrá el contrario hacer movimiento, sin que el Diestro le ofenda, por tenerle ya ganados muchos grados al perfil del cuerpo: y habiendo dejado la espada del contrario tan remota y apartada de su cuerpo, pone la suya tan cerca del contrario, que con facilidad le podrá alcanzar, y desde tal paraje tiene en su mano el principio del movimiento que hiciere, ora sea con pie derecho, por el lado de la circunferencia de su mano izquierda, ora con el izquierdo, por el lado derecho: y si de industria, o por otra causa se estuviese quedo, tendría el propio peligro, sin tener el Diestro ninguno. Finalmente, ella es proposición, que si en el adversario hubiere disposición para formarla sin peligro y daño, lo tiene seguro, por ser el movimiento tan breve, tan libre, tan presto, y casi incomprensible: y aunque es verdad, que se ha de huir siempre la flaqueza de la fuerza, como un contrario de otro, pues contra ella es imposible poder prevalecer: y en este punto, quebrantamos esta regla, se puede muy bien, porque la intención del Diestro, no es (como dicen) luchar a brazo partido con la flaqueza de su espada en la fuerza de la contraria, sino formar una estratagema y género de engaño, obrado con industria y arte, delante de los ojos de aquel que ha de recibir el daño, y que el propio con sus manos tome el rigor de él, y se puede afirmar, y con la propia verdad, que en la proposición pasada, cuando pusimos la flaqueza debajo de la fuerza (pues ella y esta es toda una, y de ambas proceden unos propios efectos), que las veces que se ha hecho, ha causado una novedad y admiración extraña: porque teniéndola formada en su punto, goza de tal libertad, y tiene tal señorío oculto y encubierto, que tiene cogidos los pasos y caminos por donde el adversario pueda salir a herir, para en aquel propio punto ofenderle: porque si quisiere formar algún revés, además de no tener medio conveniente para él, aparta su espada, y la contraria deja junto a su cuerpo: y si quiere herir con tajo, quita el punto (que es la punta de la espada) de delante del contrario, y la baja al ángulo agudo, y luego hace movimiento remiso, y la espada del Diestro se queda en ángulo recto: y si quiere herir de estocada, la distancia que hay de un cuerpo a otro, es tan larga, que al entrar el cuerpo por cualquier parte, es tan corto el movimientoque ha de hacer la espada del Diestro, para ponérsele delante, que al punto que vaya entrando, encuentre con ella, y cuanto más accidentalmente entrare, recibirá mayor golpe: y si quisiere estarse quedo, sin hacer movimiento, aguardando el que hiciere el Diestro, será tan breve, que cuando quiera remediarlo, sea sin remedio: y si quisiere mudar postura, creyendo, que se reduce a más seguridad, será la tal mudanza que hiciere más provechosa, para ejecución de la treta que está formada. Y pues, como hemos dicho, la proposición pasada, y esta es toda una, y son unos propios movimientos, no hay para qué especificarlos por demostración, pues en las primeras podréis aleccionaros para ambas, guardando tan puntual medio para la una, como para la otra, sólo se pondrá el cómo se deshace, y qué remedio se tendrá, si el contrario quisiere deshacerla, por tener alguna diferencia de consideración, y ser diferentes los ángulos de las espadas, y el perfil del cuerpo y compás de pies. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA292CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS Si el contrario obligare, deshacerla, y volver a obligarle a la misma. Conocido el principio de cualquier obra que se quiere hacer, con facilidad se llegará a la perfección de saberla, y conseguir los fines, pues es dicho tan antiguo, como verdadero, que en los principios está la dificultad de toda ella: y gozar el Diestro de este conocimiento, es de tanta importancia, que él a sí mismo se puede prometer dichoso suceso en la que comenzare: y este mismo os prometo a vos, en cualquier punto de la Destreza que comenzareis con él: y gozando en este del mismo, si vuestro contario os quisiere obligar, como hace poco le obligasteis a él, poniendo la flaqueza de su espada encima de la fuerza de la vuestra, pretendiendo salir con el propio buen suceso, y para ello pasare desde punto A a punto B, que es el propio camino por donde se forma, y vos la formasteis, con el conocimiento dicho: el cual ha de ser del principio del movimiento, pues el que hiciere, así de pies, como de brazo, será fácil de conocerlo: y al punto que lo comenzare, pasaréis desde donde dice: Pie, hasta donde está la espada y cuerpo, que señala punto C, reganándole aquel movimiento que hiciere, desbaratándole la treta que fuere formando, y volverle a obligar a la propia, que con el compás que diereis, como enderecéis el brazo a la parte donde estuviere su espada, conseguiréis lo que digo. Y si el movimiento que hiciere para obligar, fuere tan breve, que no le podáis al principio desbaratar, y consiguiese su intento, que fue obligar, podréis, dando el compás referido, reganar su espada con solo volver la mano, como está dicho, que con facilidad lo podréis hacer, porque aunque es verdad, que estará su espada sobre la vuestra, tendrá la flaqueza sobre la fuerza, y él no tendrá mucha: y así vuelto a obligar, podréis aguardar a sus movimientos. Y porque no le quede tiempo para poder hacer lo propio, sería bien, que de camino, cuando la fuereis deshaciendo, pues pasaréis la espada por delante de su pecho, al medio del camino, desde donde comenzareis el movimiento, hasta donde se acabare, que será donde está la espada y cuerpo, comunicaréis una poca más de fuerza, y le heriréis en el pecho: pero ha de ser desde el medio del camino: porque si fuese al principio y dejase caer su espada, naturalmente podría, por algún descuido, sucederos daño, aunque lo universal os librará. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ293DE LA VERDADERA DESTREZA. Si habiendo obligado al contrario, quisiere deshacerla, y volver a obligar, sujetarle la espada. No hay cosa que no tenga remedio, cuando el hombre lo busca por medios científicos: y estos facilitados con el mucho ejercicio: porque estas dos cosas juntas prometen seguridad y buen suceso en cualquier peligro, y de cualquier treta que por los tales medios fuere comenzada, proseguida y acabada. Y supuesto esto, no os debe dar cuidado, que sepa deshacer la herida a que vos le obligareis: porque aunque es verdad, que quite la disposición que había para herirle por aquella parte, no quita la potencia de poderle herir por otras muchas: y lo que en esta ocasión habéis de hacer, es de tanta importancia como en otras partes hemos dicho, y diremos. Pues, si habiendo obligado al contrario, poniendo vuestra flaqueza de la espada encima de la fuerza de la suya, pasando desde punto A a punto B y él quisiere, para deshacerla, pasar desde donde dice: Pie, hasta donde están la espada y cuerpo, advertiréis al principio de su movimiento, y con gran presteza pasaréis desde punto B (que fue donde acabasteis de obligarle) a punto C sujetándole la espada, no permitiendo, que en ninguna manera acabe el movimiento con que pretende deshacerla, porque haya más seguridad: y puesta vuestra espada donde señala esta demostración, le podréis herir como quisiereis, pues estará en vuestra mano: y para que todo junto se le impida y hiera a un punto, lo podréis hacer, en comenzándole a sujetar la espada, enderezando la herida al pecho, de tal suerte, que cuando se acabe de dar el compás, para llegar al punto C la herida esté dada, y la espada vuelta a sujetar la contraria, que todo lo podréis hacer con mucha facilidad. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA294CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS Si el contrario, habiendo precedido los demás movimientos, quisiere sujetar la espada, herirle con medio círculo. Todo aquello que es bueno, lo arrebata el hombre, con obra, o con deseo, con grandísima codicia: porque esta es una de las grandezas del bien, para mostrar, que verdaderamente lo es, que todos lo deseen y codicien: y por esta causa, viendo ser tan bueno el impedimento que le hicisteis, no solo en este punto, sino en todos los demás, querrá él hacer lo propio, cuando le fuereis a deshacer la proposición que hemos dicho, advertid, que si habiéndoos obligado, pasando desde punto A a punto B, y vos para deshacerla pasaréis desde donde dice: Pie, hasta donde está la espada que en el pomo tiene una D y él quisiere, pasando desde punto B que es donde acabó de obligaros a punto C para sujetar vuestra espada, como vos hicisteis a él, conoced el principio de su movimiento, y considerad, que muchas veces puede un chico contra un mayor, en algunos casos, como os sucederá en este: que aunque es verdad conocida, que el sujetar la espada, es un impedimento a todos los movimientos: y a esto, no hay que contradecir, pero en el obrarlo, puede haber más, o menos perfección, podríais, cuando el contrario quisiere impedir y sujetar vuestra espada: para lo cual dará compás desde punto B a punto C desde el lugar donde os pasasteis para deshacer la proposición primera, le daréis una estocada debajo del brazo derecho, antes de que su movimiento se acabe, y os sujete la espada: porque no siendo en este punto, no tendréis remedio, y peligro mucho. Nota. Y para más seguridad, y que no le quede por esta parte por donde ofenderos, por le movimiento de la cuerda, respecto de ser la vuestra por el arco, al principio que fuere pasando, para sujetar vuestra espada, la libraréis, y heriréis por encima de la suya en el pecho, en el lado derecho: y si fuere necesario, para apartaros de su espada, dar algún compás, o medio, por el lado de la circunferencia de vuestra mano izquierda, lo daréis conforme la disposición del contrario: pues si el que hiciere, fuere corto, será forzoso darlo vos: y si fuere largo, estaros quedo, que esto queda a vuestra disposición. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ295DE LA VERDADERA DESTREZA. Si queriendo sujetar la espada al contrario, quisiere herir con medio círculo, mudar la naturaleza del movimiento, y volverla a sujetar. Por el daño y peligro que el hombre discreto ve padecer a otro hombre, con prudencia y solicitud trabaja para remediar y librarse de otro semejante, escarmentando, como dicen, en cabeza ajena, y de ordinario anda tomando consejo en los casos que suceden: esto propio os conviene a vos hacer, y con no menos cuidado, pues el peligro (en las armas) es uno de los mayores, y perdido un punto de ocasión, tiene difícil remedio: y si vos le heristeis a vuestro contrario, al principio que él os quiso sujetar la espada, ora por el arco, ora por la cuerda, como hace poco os avisé, entended, que lo propio podrá hacer cuando vos le quisiereis sujetar: y si con prudencia, y mucha presteza no previnieseis remedio, por ser el movimiento natural (con el que se forma la herida de medio círculo) tan breve, y no muy comprensible, respecto de ir, y obrarse por parte donde los rayos visuales (que es la vista) no quedan muy libres, os podría resultar algún daño: y para salir libre, habéis de ir guiado de este conocimiento, que si le obligareis, pasando desde punto A a punto B y él quisiere deshacerla, para volveros a obligar: y vos en aquel principio le quisiereis herir con la herida de medio círculo, o por círculo entero, por encima de la propia espada vuestra, conociendo su determinación, no proseguiréis aquel movimiento comenzado, porque iréis a parar a la punta de su propia espada, porque es donde se acaba el medio círculo, sino desde el medio del movimiento, que será punto G, sin llegar a punto C acabaréis el compás con movimiento recto, como lo señala desde G a punto D, que es una de las líneas que hacen el ángulo rectilíneo, que al principio de este libro pusimos en demostración: con lo cual vendréis a hacer movimiento mixto, por componerse de movimiento curvo y recto, como también lo avisamos: y llegando a punto D sujetaréis la espada contraria, que os iba a herir, como lo manifiesta esta demostración, y le podréis vos herir como quisiereis. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA296CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS Queriendo el contrario herir con medio círculo, al medio del movimiento, herirle recto. La fuerza e importancia de esta doctrina, no solo consiste en aprenderla, ni tampoco en acordarse de ella, sino en obrar aquello que se enseña, poniéndolo por obra, con la perfección que se requiere: porque en cualquier facultad, un hombre tanto sabe, cuanto se le acuerda: pero en esta tanto sabe, cuanto obra: y entonces obra, cuando obra con perfección. Y pues por demostración infalible hemos probado, que el movimiento recto, por ángulo recto, alcanza más la espada, y su viaje acaba con mayor presteza, como cosa tan importante, y que os librará de mil peligros, que sin ello tendríais, no lo habéis de olvidar: porque el trabajo sería mío, el provecho ajeno, y el peligro vuestro, antes con mucho cuidado encomendadlo a la memoria, y con mucho ejercicio procuradlo perpetuar en ella, para que de tal manera quede hecho hábito, que el brazo solo, cuando la Voluntad no lo gobierne, busque su defensa por esta parte: y si por constar la demostración pasada de dos movimientos, curvo y recto, a quien dijimos movimiento mixto, hasta llegar a punto D para sujetar la espada, por alguna causa de vuestra parte, o suya, no pudiereis llegar, o no quisiereis, por tener voluntad de herirle, y defenderos con movimiento más presto: podréis, conforme a la doctrina dada, cuando llegareis a punto G y él quisiere heriros con la herida de medio círculo, no pasaréis de punto G (que es la mitad del movimiento que habíais de hacer) y desde allí con gran presteza, pues no hay que hacer movimiento de pies, enderezaréis la espada al pecho contrario, poniéndoos en ángulo recto, como lo señala esta demostración, que no haciendo de su parte otro movimiento, le será imposible alcanzaros con su espada, como se probó por la demostración de la cuerda y arco, pudiéndole vos herir a vuestro salvo con estocada en el pecho. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ297DE LA VERDADERA DESTREZA. HERIDAS DE PRIMERA INTENCIÓN. Me parece que en las demostraciones, que hasta aquí se han puesto, todas de segunda intención, bastará para ejercitaros: de tal suerte, que vengáis a tener verdadero conocimiento de los movimientos contrarios y de sus principios, y no solo de los que pusiere en acto, pero de los que estuvieren en potencia, pues, mediante el obligarle a cualquier proposición de las dichas, o comenzando él alguna de las suyas, es cierto que se pueden conocer, pues, conforme a la parte que se supiere y al perfil de cuerpo que tuviere, así será el movimiento que comenzare: pues ya hemos dicho, que cual es la potencia de obrar, tal es el acto que se obra, y no de otra manera. Tretas de primera intención son las que comienzan por el cuerpo o por la espada, sin detenerse hasta que se ejecute el golpe. Razón será avisaros de algunas de primera intención, que como bien os acordaréis, muchas veces hemos dicho, que se obran sin reparo ni acometimiento, y sin que el Diestro tenga necesidad (como jamás la tiene) de aguardar a que el contrario haga movimiento, para de él sacar herida, sino solo elegir su medio proporcionado para el género de herida que determinare obrar, y en el punto que lo tenga elegido, ponerla en ejecución. Carranza, declaración folio 2. Y se obran las tales heridas de primera intención, con tan acelerado movimiento, que es causa de que diga nuestro autor: que ni hay reparo de la parte contraria, ni el que la obra hace acometimiento, sino en el mismo punto que la determina, la pone en ejecución, con tanta presteza, que más tarda en determinarla que en obrarla: y cuando el contrario viene a conocer la herida, no es por la causa del motor, que es el cuerpo, ni de lo movido, que es el brazo y espada por su mucha velocidad, sino por el efecto de la herida que ha recibido: y por esto no le queda lugar para prevenir defensa: porque este modo de herir, no puede ser conocido del contrario: porque el ser tan cortos los movimientos, le priva de este conocimiento: Y porque de solo la voluntad no se puede tener ciencia: y como en el propio punto, que está en la voluntad, se obra, sin poner otros medios, como se ponen en las de segunda intención, no se pueden conocer. Y respecto de ser su rigor tan grande, os aconsejo, que con vuestros amigos, no las obréis, por el mucho rigor que tiene, si no fuere cuando tuviereis de tal manera habituado el brazo a herir, o no, cuando quisiereis, y este adquirido con el mucho ejercicio, que con él os será muy fácil llegar a esta perfección, pues quien puede lo más, que es llegar a aquel punto de poder herir con las partes que se requieren, podrá lo menos, que es ejecutar la herida: y aunque son pocas en número, son muchas en valor, y bastantes para con presteza acabar la batalla: pero advertid, que para LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA298CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS obrarlas, se requiere mucho ejercicio antes de comenzarlas: y conocimiento de los requisitos necesarios, que para ellas se requiere Ánimo a su principio, y Prudencia en la prosecución de cada una de ellas. Herida de primera intención por encima de la espada. El negocio de más importancia que hay en la guerra, es el conocer el sitio y lugar por donde se ha de dar la batalla al enemigo, para que con este conocimiento, se obre conforme a la disposición, así del sitio y lugar, como del tiempo: porque de lo contrario sucederán efectos contrarios al deseo del que lo obrare. Lo mismo es en el Diestro, al cual le conviene tener entero conocimiento, no solo de las cosas referidas sino del mismo contrario, y del arma que trajere, particularmente en heridas de primera intención, donde se puede decir que llega a las manos con él, por la vehemencia con que se obran, y en un punto el Diestro se llega, hiere, repara, y se desvía, todo en un punto: Carranza, folio 240. y, como dice nuestro autor, hay dos maneras de hacer las proposiciones: la una por el perfil del cuerpo, que son las de segunda intención, que siempre en ellas se procura ganar los grados del perfil al contrario, eligiendo tal medio, que sin que su espada puedan alcanzar, sea herido de la contraria: y la otra por la postura de la espada, que es de las que ahora tratamos: las cuales tienen tanto valor consigo (como lo dice muy bien Carranza en el lugar citado) que ni el contrario se podrá defender, ni su espada la podrá librar, ni tampoco se podrá valor de ningún movimiento para su defensa: pues conociendo el sitio, elegiréis medio de proporción en punto A y con tanta presteza, que le sea imposible al contrario conocerla, pondréis vuestra espada sobre la suya, y corriendo por encima de ella, pasaréis hasta punto B no apartándoos más de lo que señala esta demostración, y hallaréis herida en los pechos, que, mediante tenerle sujeta su espada, como se la tendréis, no tendrá defensa, aunque haga mucha diligencia, ni aun libertad de retraerse atrás: y al punto volveréis a proporción, para impedir algunos movimientos que hiciere, aunque desde allí los podréis impedir: pero en una parte y otra tendréis lugar para entrar, herir, reparar, y desviaros, gozando del valor de la herida de primera intención. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ299DE LA VERDADERA DESTREZA. Herida de primera intención por los filos de la espada. Todo aquello que sucede acaso, y sin que el hombre tenga cierta ciencia de ello, ni para ello tenga medios convenientes, de donde resulten fines perfectos, se atribuye a fortuna: y a lo que por arte se hace fundado en principios y medios científicos, se le atribuye muy justamente loor. En esta demostración y herida, hay lo uno y lo otro, conforme el que la obrare: porque en la Destreza ordinaria, hay una celebrada treta, cuyo nombre es: Por los filos: la cual es obrada son aquellas partes de movimiento, que le son debidas para que tenga fin perfecto: y cuando se llega al efecto, hacen las dos espadas líneas diagonales, que es quedarse ambos igualmente afirmados: hiriéndose el uno al otro, y la contra que usan, es esta: Lección vulgar. Si el contrario quisiere herir por los filos, dejaos ir por ellos, y le heriréis, y si alguna vez sucede bien, es acaso: y por esto se le atribuye a fortuna, pero al Diestro le sucederá al contrario: porque va guiado y amaestrado con fundamentos firmes que el arte enseña para conseguir su pretensión, y salir del peligro sin él, como os sucederá en esta, teniendo esta prevención: que habiendo determinado herir con herida de primera intención, eligiereis medio de proporción en punto A, y con la presteza que en tal caso se requiere, llegaréis a punto B arrimando vuestra espada a la contraria, yendo corriendo con la fuerza de la vuestra, por la flaqueza de la suya, hasta herir en los pechos, que, mediante tenerle sujeta la espada, como se la tendréis, no tendrá mucha defensa, aunque la procure con mucha diligencia, ni aun retirándose atrás, si una vez hubiereis elegido medio, por ser el compás tan breve, y el haberse de herir por la postura de la espada y no por el perfil del cuerpo. A lo cual es necesario que advirtáis, que no sea mayor que cuanto alcanzareis a herir, que con una pasada habrá harto, que tiene de largo dos pies: cuya declaración reservo para cuando entremos en lo universal. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA300CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS Herida de primera intención por encima de la espada. Toda continuación en una cosa, causa facilidad en el obrarla, y por difícil que sea, la facilita y hace tratable, quitándole aquella austeridad que a los principios tiene, que casi la hace imposible, al parecer. Y entre las obras dificultosas de la Destreza, es esta una de que tratamos: porque así como el buen Piloto, cuando va navegando por el ancho mar, respecto de su largura, se descuida, por las muchas leguas que está de tierra: procurando llega a alguna barra, o canal, con mucho cuidado va mirando por dónde encaminar su navío, que no toque, y con la fonda en la mano, va midiendo si hay la hondura que su navío demanda, todo con temor del peligro que ve cercano: así al Diestro, cuando va navegando por el espacioso mar de la Destreza y anchura de las heridas de segunda intención, algún tanto se puede descuidar, conforme a la disposición del contrario, respecto de poderle impedir muchas heridas, o diferirlas con los desvíos: Porque hay espacio para todo: pero en llegando al canal o barra, por las de primera intención: por la cual se ha de ajustar tanto, que un punto no salga a una parte ni a otra, sopena de recibir el daño, es menester proceder con la consideración que para tales casos conviene: porque el contrario por una, o por otra parte podría ofender: pero todo este peligro se facilitará y quitará con esta prevención: Si a vuestro contrario le quisiereis herir de estocada en los pechos, o cuchillada en la cabeza, elegiréis medio de proporción en punto A y sujetando la espada, caminaréis, poniendo el pie derecho donde lo dice, no parando allí, sino solo asentando el pie derecho, y vendréis a concluir el compás con el izquierdo en punto B estando tan cerca del contrario, que con vuestra mano izquierda, le sujetéis su espada, y sujeta, le podréis herir de estocada: y si quisiereis de cuchillada, ha de ser con tanta presteza, que al punto que levantéis la espada de la suya llegue la mano izquierda para tenerla, y de esta suerte hallaréis certeza sin peligro alguno. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ301DE LA VERDADERA DESTREZA. Cómo se deshace la herida de atrás y se hiere con la misma. Todo se le hace fácil a aquel que científicamente obra en la Destreza, y de las mayores dificultades saca defensa para su persona, como la hallaréis vos en esta demostración, contra la determinación de vuestro contrario, si fuere de heriros con la misma herida que ahora os avise, que por ser de tal preeminencia, que no solo se hiere con ella, pero juntamente se impide el poder herir el contrario con tenerle sujeta la espada, mediante el compás de pie izquierdo: Carranza, folio 31. pero para esto es menester advertir a lo que dice nuestro autor, que le conviene al Diestro saber cuán fácilmente se puede impedir el principio de cualquier movimiento por vehemente que sea, pues, como hemos dejado resuelto, no hay movimiento que no tenga flaqueza: y con este cierto e infalible supuesto, advertiréis al que hiciere vuestro contrario para esta herida, que forzosamente, después de tener su espada en ángulo recto, ha de hacer un poco de movimiento remiso, hasta llegar a ponerla encima de la vuestra, con movimiento de brazo y cuerpo. Para lo cual es menester grande conocimiento, por ser tan breve y tan corto: y gozando de este conocimiento, al punto que lo comenzare, pondréis vuestra espada encima de la suya, ganándole aquellas partes de movimiento que comenzare, desbaratándole su intento intencional: y desde donde dice: Pie, punto E, con gran presteza pondréis el pie derecho, donde lo dice, y acabaréis el compás en punto D con pie izquierdo, sujetándole la espada, e hiriéndole con la herida que quisiereis, de estocada, o tato, con la prevención que avisé, de que al punto que levantéis la mano con la espada, llegue la izquierda a sujetar la suya. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA302CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS HERIDAS CIRCULARES DE REVÉS Y TAJO. Habiéndoos avisado de las heridas de primera intención, rectas: las cuales se obran por la postura de la espada, para que vayamos concluyendo, os quiero avisar de los tiempos circulares: El tajo y revés se forman por la postura de la espada: y se ejecutan por el perfil del cuerpo. tajo y revés, los cuales se forman por la postura de la espada, y se ejecutan por el perfil del cuerpo, por no ser permitido en Destreza lo contrario, por esta razón: Que si por la postura de la espada, se formase un tajo o revés, y sin ganar los grados del perfil del cuerpo contrario, se quisiese levantar la espada para ejecutarlo, entonces quedaría la espada contraria dispuesta para poder herir por la cercanía que tendrá con el cuerpo: y porque entonces la que formase el tajo, dejaría el ángulo recto, subiría al ángulo obtuso con movimiento violento: contra el cual el movimiento accidental de la estocada ságita, le vencerá por su brevedad, y el daño sería irremediable: y para huir este peligro, conviene que se comiencen por la postura de la espada, y se ejecuten por el perfil del cuerpo: lo cual forzosamente ha de ser con dos movimientos: uno recto, y el otro curvo: así el que hiciere la espada, como el que hiciere los pies, a quien en Destreza llamamos Movimiento mixto, que, como os avisé en la demostración de la línea mixta, es por ser contenida de dos líneas contrarias (no en cuanto a líneas, sino en cuanto a ser una curva y otra recta). Y habéis de advertir que estos tiempos circulares, se hacen con el centro principal, que es moviendo todo el brazo, como os avisé en la demostración de los tres círculos que hace el brazo, y asimismo se obran con el centro menos principal, que es con la mitad del brazo, y que el movimiento que se requiere para uno es contrario para el otro: porque el revés, por causa, que para él se ha de meter pie izquierdo, gozando del perfil del cuerpo, solo se forma doblando la mitad del brazo, y para el tajo, forzosamente ha de ser con movimiento mayor, por aquella distancia que se va apartando, así de la línea del diámetro, como del contrario, y los que hacen en la Destreza ordinaria, así tajo como revés, con solo doblar la coyuntura del codo, a quien llaman Mandoble, son movimientos impertinentes, y dañosos al que los obra: porque como los forman por la postura de la espada, caminando siempre por la línea del diámetro, sin gozar del perfil del cuerpo: aunque verdaderamente son más breves que los que se hacen con todo el brazo, como forzosamente han de hacer movimientos remiso y violento, al levantar la espada, dejan aquella parte del cuerpo descubierta y desamparada de defensa, y con pequeño movimiento se les puede ofender. Y en estos que ahora tratamos, aunque es verdad, que el movimiento es más largo, y para ejecutarlo, ha de haber movimiento remiso, mucho más que en los que ellos obran, y el movimiento violento, mucho mayor, no tiene peligro el que lo obra, pues, mediante el perfil del cuerpo, que se gana con el movimiento curvo, se aventaja todo esto, y se hiere: como lo iréis viendo en las demostraciones siguientes: las cuales advertiréis con mucho cuidado. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ303DE LA VERDADERA DESTREZA. Herida de tiempo circular, revés de primera intención. Advertid que en punto C se ha de meter pie izquierdo. Al hombre que milita en la guerra y desea vencer, aconseja Séneca, y Vegecio en el De Re Militari, que aperciba la guerra de mucho tiempo antes que la comience: porque pocas veces de las cosas que acaso se obran, sucede bien. Y con deseo de que en todas vuestras obras, tengáis dichosísimo suceso, os aconsejo toméis este consejo: porque es muy provechoso, y antes de que comencéis proposición o treta alguna, ejercitadla mucho tiempo: que esta es la prevención que conviene, y estas de tajo y revés, mucho más, respecto de sus largos movimientos, que, como en otras partes os he avisado, no hay ningún movimiento circular, que para que llegue a su efecto, no conste de cuatro movimientos, con participación de dos ángulos: y quien ha de andar camino tan largo en tiempo tan breve, menester habrá de saber obrarlo, poniéndose en aquella distancia que convenga para salir sin peligro: Pues si determinareis ofender a vuestro contrario con un revés de primera intención, en menester que consideréis, que por causa de haber de hacer aquel movimiento circular, contra el cual se contrapone el recto por su mucha brevedad, que para obrarlo sin peligro, habéis de poner el cuerpo en tal perfil, que siendo señor de sus movimientos, él no pueda impedir los vuestros: y todo esto os enseña esta demostración, pues avisa de que elijáis vuestro medio de proporción en punto A y arriméis vuestra espada a la contraria: de tal suerte que caiga su flaqueza sobre la fuerza de la vuestra, dando compás recto, hasta donde dice: Pie derecho, punto B, apartándoos de la línea del diámetro un pie, y desde allí, sin parar un punto, llegaréis a punto C con pie izquierdo, sujetándole la guarnición de su espada con la mano, formando un revés, que, como os he avisado, se forma arrimado al muslo derecho: y habéis de advertir que ha de ser todo a un tiempo: porque si levantaseis la espada antes de mover el cuerpo, os sería de mucho daño, y así ha de ser movimiento de cuerpo y brazo tan igual, que no sea uno un punto antes que el otro, y con esto hallaréis la ejecución cierta y sin peligro ninguno. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA304CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS Aquí se acaba el revés que se comenzó en la demostración pasada. Advertid que en punto C se ha de meter el pie izquierdo. Así como las letras pequeñas, más que las grandes, atraen y extienden la vista, y la hacen más atenta: así las cosas de artificio, hacen que más se alerte el Entendimiento, que no las cosas ordinarias: y es esta de que tratamos, de mucho artificio, y de gran importancia, sin que se le pueda negar, ella misma lo publica: porque herir al contrario, perfilar el cuerpo, y sujetarle la espada, obras son solo de Destreza Verdadera, y de Diestro muy ejercitado en ella se puede esperar; Ningún tajo o revés, se forma sin perfil de cuerpo o sujeción de espada. y porque cualquier tajo, o revés no se puede formar sin perfil de cuerpo, o sujeción de espada, y el tal perfil por haberse de buscar por cualquier lado de la circunferencia, hasta llegar a estar hombro con hombro con el contrario, que conviene que sea con mucha diligencia: porque habiendo de ser la herida de revés, ha de estar el hombre izquierdo junto al derecho del contrario, y si fuere tajo, ha de estar el hombro derecho en línea recta con el izquierdo contrario: y esto no se puede conseguir de un solo movimiento. Y porque esta herida consta de dos movimientos de brazo, y dos compases de pies, quise, porque mejor lo entendáis, poner estas dos demostraciones: una en que se comienza la proposición de punto A a punto B, y esta, en que tiene fin perfecto la treta llegando a punto C, y el ser el primer movimiento recto y este curvo, conviene así: porque si quisieseis caminar siempre por la línea recta, ni habría buen perfil del cuerpo, ni al entrar con el pie izquierdo dejaría de ofender el contrario: y por ser el movimiento curvo, se goza de buen perfil, y si algún movimiento hace el contrario, es conocido y se le puede impedir, aunque en punto B hace aquel asiento el pie derecho, no ha de ser para estarse allí, que por eso se pone solo: porque entendáis la brevedad con que lo habéis de dar, y que solo habéis de poner el derecho allí, para que sirva de descanso, y que el izquierdo pueda mudarse desde allí a donde se forma el revés. De manera, que desde punto A habéis de pasar el pie derecho a punto B, y al punto el izquierdo al punto C, formando el revés que os he dicho. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ305DE LA VERDADERA DESTREZA. Revés contra revés al principio del movimiento recto. Advertid que para el revés punto E se ha de meter pie izquierdo. Doctrina es de mucha importancia aquella que enseña cuántas diferencias hay de heridas, o por mejor decir, en qué tiempos se pueden obrar: porque como el tiempos sea tan fugitivo, y de él no se puede entender que tenga estabilidad, se puede entender en buena Filosofía, que aquello que en él se obrare, juntamente con él se acabará: y así el movimiento que entiempo se hace, con el propio tiempo con velocidad camina, y como no se goce de su principio, si un poco coge la delantera, así como es difícil alcanzar el mismo tiempo, lo será alcanzar el movimiento que en él se obró: y, como en otra parte os avisé, hay tres modos de herir, diferentes cuanto en el tiempo: las cuales son heridas antes de tiempo, en tiempo, y después de tiempo, cuyas conclusiones, avisé en el principio de este libro, y de las primeras, que son las de antes de tiempo, os voy avisando en estas demostraciones de primera intención, y de las de en tiempo os avisaré en la de segunda intención, y de las de después de tiempo, avisaremos adelante. Carranza, folio 41. Ahora conviene que advirtáis a lo que dice nuestro autor, que en las diferencias que hay de tretas formadas, unas se forman del primer movimiento del adversario, y estas tienen su división, que las unas se forman de los acometimientos perfectos, y otras se forman de los propios movimientos que nos vienen a herir: porque esta herida se forma del acometimiento perfecto, que es herida formada en tiempo, que es en el que el contrario hace el movimiento, pues al principio del revés, le cogemos aquel movimiento, y le herimos con el revés que él quería herir: en esta manera. Si vuestro contrario quisiere formar el revés que vos formasteis, y para ello pasare desde punto A a punto B con el compás recto, podréis, valiéndoos de aquel principio de movimiento, pasar desde donde os hallareis, que será en punto D, hasta punto E metiendo el pie izquierdo, sujetando la línea contraria, y formarle el propio revés que él comenzó: porque hasta llegar a punto B con el movimiento recto, cualquiera que lo comience, lo propio que fuere para uno, será para el otro: y llegado allí, cada uno podrá formar revés: porque es como cuando con espadas iguales, uno elige medio de proporción, que aunque lo elige para sí, también lo elige para su contrario. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA306CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS Tajo contra revés, al principio del movimiento recto. El más principal precepto para saber con certeza la Destreza, es, acordarse siempre de ejercitar aquello que se aprende, para que en el Ánimo se establezca un hábito, el cual sea tan firme, que jamás se altere, ni en cosa halle novedad: y porque esta demostración y proposición que señala, es, con desigual y contrario movimiento que el contrario forma para su pretensión, requiere particular cuidado, y grande conocimiento: porque la herida que se ha de ejecutar, ha de nacer de su primer movimiento que forma para acometer, y con él llega a punto B y la Filosofía suya es esta. Si vuestro contrario, habiendo elegido medio de proporción en punto A quisiere formar el revés, que hemos dicho, pasando con el acometimiento a punto B tendréis conocimiento: y al principio de él, pasaréis desde donde dice: Pie (que es donde os hallareis), a punto F formando un tajo, con tal velocidad, que cuando vuestro contrario acabe de sentar su pie derecho, donde lo señala punto B, llegue vuestro tajo a la cabeza: porque si acabase aquel movimiento, requiere para herirle, y defenderos otro medio particular (que en la siguiente demostración avisaré). Esta herida ha de ser con movimiento de pie derecho, perfilando el cuerpo, y lo podréis obrar con facilidad, respecto de a ver de pasar su espada, para formar el revés por debajo de la vuestra: a la cual, mientras que pasáis a punto F la tendréis sujeta, para que tengáis más lugar de poder perfilar el cuerpo: y si os parece, que lo propio podrá suceder en vos, cuando quisiereis formar el revés, su puesto, que es verdad, no os dé cuidado, pues así para este, como para todos los demás, os quede vuestro remedio universal con que defenderos. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ307DE LA VERDADERA DESTREZA. Tajo contra revés, al principio del movimiento curvo. El camino de la virtud, siempre se anda con sudor y trabajo, y el de la ciencia no con menos: porque, según Eurípides y Hermeonio [probablemente, Hermógenes], por la puerta del mucho trabajo y experiencia, se viene a tener conocimiento de la ciencia: pero cuando se goza de su fruto, que es el fin que se desea, se da por bien empleado, y mucho más que hubiera sido: así cualquier trabajo que padezcáis en el estudiar, y ejercitar esta doctrina, lo daréis por bien empleado, si en las ocasiones de peligro gozáis de la seguridad que os promete: lo cual, de su parte, os aseguro, si el obrarla fuere con aquellas partes que se requiere: y para que esta la podáis ejercitar, la habéis de entender de esta manera. Carranza, folio 41. Dice Carranza, que entre las diferencias de heridas que hay, es una, cuando del preludio que hace el contrario para formar revés, formamos tajo, y le herimos con él, sin que nos ofenda. Por manera, que si vuestro contrario quisiere formar el revés que vamos tratando: y habiendo acabado el cometimiento de punto A a punto B y quisiere meter el pie izquierdo, para formar el revés, conviene, que tengáis conocimiento de aquel principio de movimiento: y en comenzando, desgraduaréis desde punto D a punto T formando un tajo, de tal suerte, que le alcancéis a herir con la punta de la espada, sin estar más dentro, porque dañará: y ha de ser con tanta velocidad, que cuando el contrario vaya metiendo el pie izquierdo, antes de que llegue a punto P, que es la mitad del camino que ha de andar, ya vuestra herida esté ejecutada: y cuando el contrario acabase la acción de su movimiento, y llegase a punto C, como esta herida se ha de obrar al principio del movimiento remiso, antes de que se principie el violento, y se engendre el natural, se le habrá herido: y por respecto de estar mal perfilado su cuerpo, será imposible poderos alcanzar su espada, si no fuere con nuevo movimiento: el cual podréis desbaratar fácilmente. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA308CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS Estocada contra revés, al principio del movimiento curvo. Decía, y muy bien Agamenón, Capitán Greciano, que en la guerra más quería buen consejo, que mucha fuerza: porque la fuerza muchas veces yerra: pero el buen consejo, al fin como obra del Entendimiento, y Prudencia, siempre nos guía a lo bueno y provechoso. Este célebre dicho viene muy a propósito del sentido que en sí encierra esta demostración: pues contra un movimiento tan feroz, en el cual se comunica la mayor parte de la fuerza de un hombre enojado, o al menos deseoso de ofender, se le impide y desbarata con tanta facilidad, que es uno de los movimientos más fáciles que puede hacer un hombre el que demostramos: con el cual se le ofende, y juntamente se le defrauda su intento, con solo el buen consejo de la Destreza verdadera. Y para que su valor entendáis, advertid, que cuando vuestro contrario quisiere formar el revés, y hubiere acabado el acometimiento de punto A a punto B, y de allí quisiere pasar a punto C (que vos pasasteis cuando le heristeis con el propio revés), y comenzare a meter el pie izquierdo, en aquel principio desgraduaréis desde punto D donde estaréis afirmado, hasta punto R solo afirmándoos recto, buscando proporción: y cuando vuestro contrario llegare a punto P, que es la mitad del camino que ha de andar, y comenzare con la espada el movimiento remiso, entonces llegará la punta de vuestra espada a su pecho: lo cual podréis hacer con mucha facilidad, pues al principio que formare el revés, dejará vuestra espada tan cerca de su cuerpo, que sea menester desgraduar atrás para herirle, como lo señala esta demostración. Y de esta suerte, hallando la espada delante, y su cuerpo tan mal perfilado, y puesto en uno de los extremos, aunque sea el mayor bárbaro del mundo, no proseguirá: pero si quisiere hacer otras heridas, conoceréis sus movimientos, e impediréis con facilidad. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ309DE LA VERDADERA DESTREZA. Estocada, o tajo al principio del movimiento recto, sujetando la espada. A Agis Rey de los Lacedemonios preguntaron, cómo podría uno ser libre. Respondió animosa y valerosamente: Si menospreciare la muerte, porque el temor de ella, aparta a muchos de emprender grandes cosas: y que esto sea cierto en la materia que tratamos, de nunca jamás llegar a las manos, sino desde afuera andar tirando tajos furiosos, es tan público, que por tal lo dejo: pero si menospreciaran el peligro, y la imaginación de la muerte, hicieran en Destreza grandiosas obras: y esta, de que tratamos, no es de las menos, pues participa de impedimento universal, y es herida, que se ejecuta con mucho rigor, y se requiere obrarla con mucha prevención: porque en cualquier ocasión que se hubiere de estar rostro a rostro con el contrario, yendo caminando por junto a la línea del diámetro, es menester grande cuidado, y mucho conocimiento, así del movimiento que hiciere, como de los que pudiere hacer: y gozando vos de esto, le podréis herir al principio del acometimiento que hiciere para el revés: en esta manera. Al punto que comenzare el acometimiento desde punto A a punto B que, como ya os dije, pasa su espada por debajo de la vuestra, conociendo el principio del movimiento desde punto D, que es donde estaréis afirmado, llegaréis a punto H con el pie izquierdo, sujetando la espada con vuestra mano izquierda: y conseguido esto, podréis formar un tajo, o herir de estocada: porque entonces todo estará en vuestra mano; pero ha de ser con tal presteza, que cuando vuestro contrario llegue a asentar su pie derecho en punto B, en aquel propio punto llegue el vuestro izquierdo a punto H, porque de otra suerte, por poca que fuese la tardanza, no solo no conseguiríais vuestro intento, pero dañaría. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA310CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS Herida de tajo de primera intención. Las Artes, ciertamente no tienen, necesidad del favorable suceso de fortuna para obrar su propio efecto, y conseguir su perfecto fin, pues siempre se van obrando con unas partes de Prudencia y razón: las cuales están repartidas por todas ellas: y a la proposición que esta demostración señala, no poca parte le alcanza de esto, pues su efecto se viene a conseguir con un fundamento científico, tal, que vuestro entendimiento quedará satisfecho con su declaración. Al principio de la declaración de estos tiempos circulares quedó propuesto (conforme lo dice nuestro autor) que las proposiciones, unas se comienzan por la postura de la espada, y otras por el perfil del cuerpo. Y también os avisé de cómo estos tiempos se forman por la postura de la espada, y se ejecutan por el perfil del cuerpo: y aunque el tiempo circular revés, que ya queda avisado, goza de esta preeminencia, a lo menos no goza de las demás importancias, pues no participa, como este, del impedimento universal: mediante el cual podréis disponer el cuerpo en tal medio, que cuando levantéis la espada, no recibáis daño de la contraria, pues, como lo manifiesta esta demostración, afirmándoos en punto A pasaréis a punto B sujetando la espada contraria, apartándoos de la línea del diámetro dos pies, por ser medio conveniente para conseguir lo que se pretende: y llegando adonde he dicho, daréis un compás curvo hasta punto C y todo a un punto, formaréis la herida de tajo que manifiesta la demostración siguiente. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ311DE LA VERDADERA DESTREZA. Aquí se acaba el tajo, que se comenzó en la demostración pasada. Prohibido está en Destreza verdadera comenzar treta de tajo, por el camino, o con el medio que pide y requiere treta de revés, ni por el contrario: y así visteis, que en las demostraciones pasadas del tiempo circular revés, según la línea que guía el compás, parece que se va apartando de la línea del diámetro hacia la parte izquierda, por convenir así, respecto de haberse de ejecutar en el lado derecho contrario: y ahora para el tajo se ve que se va apartando por la parte derecha, porque la ejecución ha de ser en el lado izquierdo. Y pues en la declaración antes de esta os dejamos en punto B habiendo hecho el primer movimiento, para pasar a punto C a ejecutar el tajo, habéis de advertir, que habiendo llegado a punto B teniéndole sujeta la espada, como lo manifiesta la demostración, daréis un compás curvo a punto C y todo a un tiempo, formaréis el tajo: de tal suerte, que cuando lleguéis a sentar los pies, llegue la ejecución a la cabeza: y si al punto que levantareis la espada, vuestro contrario os quisiere herir de estocada en los pechos, además de ser el movimiento tan conocido, respecto de la mucha distancia que habrá entre los dos cuerpos, por ser el compás tan apartado, tendréis lugar de conocerlo: y así mismo tendrá lugar el movimiento natural de haberse engendrado, y de bajar naturalmente, para matar aquel movimiento que os fuere a herir, volviendo a sujetar su línea, e hiriendo conforme os pareciere. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA312CUARTA PARTE DE PARTICULARES HERIDAS Tajo contra tajo, al principio del movimiento curvo. Es tan recta en sí la naturaleza, que ella de sí misma nos guía a lo bueno y provechoso, y nos inclina y fuerza a procurar nuestra conservación: y por esta causa, ninguno ha de desfallecer un punto por muy fuerte que tenga el contrario, pues tiene tan buena maestra que le gobierne: y al que fuere Diestro, se le podrá animar, y avivar más la confianza, trayendo a la memoria lo que dice nuestro autor, Carranza, folio 31. que por la misma causa y lugar que se hace la treta, por ese mismo se vuelve a deshacer: Carranza, folio 41. y así mismo, en lo que dice más adelante, en las diferencias de las heridas, que dice, que cuando el contrario produce el primer movimiento, para de él sacar tajo, que se le coge aquel principio de tajo, y se forma otro tajo con que se le hiere. Tretas de tajo formadas, son cuando el contrario hace treta de tajo, y del mismo tajo se forma tajo, con que se hiere. Y dando la declaración, con su aplicación, advertid, que si vuestro contrario, afirmado en punto A, quisiere pasar a punto B y desde allí a punto C formando el tajo, conociendo el principio de su movimiento: y gozando de él, pasaréis desde punto T, que es donde estaréis afirmado, a punto L, formando otro tajo, de tal suerte, que al mismo punto que llegue a punto C lleguéis a punto L y el poderse formar el tajo, no hay duda, Carranza, declaración folio 2. porque cuando él levantare su espada para formar el suyo, quedará la vuestra libre, para desde el paraje que la dejare, formar el propio tajo, que aunque se comience más tarde, respecto de valeros de su movimiento: y mediante el compás y perfil del cuerpo, le ofenderéis, sin que él en nada consiga su intento: porque, mediante la desigualdad de cuerpos y líneas, será imposible alcanzaros, ni hallaros, como os avisé en la demostración llave y gobierno de la Destreza, pues por ser los movimientos curvos, por los lados de la circunferencia, se procederá en infinito, sin que jamás concurran los cuerpos por más que lo procuren. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ313DE LA VERDADERA DESTREZA. Revés contra tajo al principio del compás recto y movimiento remiso. Para asegurar nuestra vida, y librarla de aquel que nos la quiere quitar, necesidad tenemos de saber mucho, y obrar mucho: y no solo obrar mucho, pero que sea bueno aquello que obraremos: porque sin fruto trabajará en la Destreza verdadera, el que hasta acabar la guerra, no perseverare, respecto de que en una hora, y aún en un punto de descuido, se pierde cuanto se ha trabajado toda la vida. Y porque vamos imitando a nuestro autor, pues la invención de su Ingenio es tan excelente, puse esta demostración: la cual no solo es de artificio, pero de mucho provecho para ofender al contrario, que quisiere formar tajo: Carranza, folio 41.
Τὸ Βιβλίον

