Dice Euclides, que si fuera de un círculo se tomase un punto, como digamos D y de él se tirasen líneas rectas al círculo, y una de ellas pasare por el centro del tal círculo, y las otras de cualquiera manera que sea las que cayeren sobre la circunferencia cóncava (que es la línea de que se forma el círculo, a quien llamamos circunferencia) la mayor de ellas será la que pasare por el centro (a quien decimos diámetro) que es donde está la espada, y de las otras la más vecina a ella, como se ve en la línea punto A ser la mayor, por la razón dicha de pasar por el centro, llegando a la línea del tocamiento, o contingencia, que es la del punto L M Y, discurriendo sobre mano izquierda, veremos, que la línea punto B es mayor que la que señala la punto C y menor que la primera: y esta mayor que la línea punto D y menor que la segunda: y la punto E menor que todas, como se ve en el apartamiento que cada una va haciendo de la línea de la contingencia. Pero si ahora quisiésemos a cada una de estas cuatro líneas suplirle, y acrecentarle lo que falta para llegar a la línea de la contingencia, que es el tocamiento de todas, como llega la línea punto A veremos, que la línea que señala punto F, que es la que era igual a la punto B, viene a ser mayor que la del diámetro, toda aquella distancia que hay desde la circunferencia cóncava, del círculo mayor, hasta la línea de la LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA102SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS contingencia. Y sucesivamente la línea punto G que era menor que la punto F, con lo que le acrecentamos, viene a ser mayor que no ella: pues, como se ve, hay más distancia a la línea del tocamiento. Y de la propia manera la línea punto H mayor que la que señala G, y la I mayor que la H. Y así vendrá a ser la mayor (que solía ser) menor, y la menor mayor: de donde se viene a inferir y sacar en limpio, que todas las demás líneas, excepto punto A (que es la del diámetro) si quisiéremos que alcancen a la línea de la contingencia, ha de ser acrecentándoles la falta que cada una tiene. Y la solución de este punto en la siguiente demostración se declarará. Línea de la contingencia, o tocamiento. Euclides. Demostración para saber en qué postura se alcanza más. Con lo presupuesto en las demostraciones antes de esta, y en la que demostramos, que el ángulo recto alcanza más que otro ninguno, acreditamos esta demostración, y de su certeza no tendremos que dudar: pero habéis de suponer, para inteligencia de lo que se trata, que el hombre, además de ser esférico, como ya hemos dicho, juntamente se consideran en él dos líneas. La una, desde la cabeza hasta los pies: a quien se llama, según Euclides, perpendicular: o, según Astrónomos, línea vertical. Y se considera otra, teniendo abiertos los brazos desde el uno hasta el otro. A esta llamamos, según Euclides, línea de la contingencia, o del tocamiento: o, según Astrónomos, horizontal de la primera, que es desde la cabeza a los pies. Ya dijimos en la demostración del juicio que se hizo entre los tres ángulos y cuál alcanzaba más. Solo trataremos de la considerada, desde el un brazo al otro, pasando por el pecho, LUIS PACHECO DE NARVÁEZ103DE LA VERDADERA DESTREZA. por ser lo que más hace al propósito de lo que tratamos: y para testificación de ello, se han traído estas dos demostraciones, y sus argumentos tan solamente para los que entienden a Euclides, o lo pueden entender: y para los demás, la aplicación es la que les pertenece, y aún la que les será mayor gusto, por ser para ellos de más facilidad. La línea que señala punto A L, que es donde está la espada, es la perpendicular: y la línea desde punto C a punto G es la que hacen los brazos abiertos: pues si desde un punto se echasen líneas, la que pasare por la del diámetro, conocidamente alcanzará más. Pues ahora se ha de entender, que afirmado un hombre recto, y perfilado el cuerpo, que es como hemos dicho y demostrado, puesto de lado, y el brazo de filo con su espada, alcanzará más, pues llegará a punto A que es el pecho del contrario: y si quisiese llegar a punto B que será junto al nacimiento del brazo (que es el hombro) derecho, no haciendo movimiento de pies, faltará todo aquello que hay desde la circunferencia hasta la línea donde se va a tocar: y si quisiese llegar a punto C que será la coyuntura del codo, dejará de alcanzar todo aquello que la demostración manifiesta: pero si llegase a punto D que será la empuñadura de la espada, no le podrá alcanzar, ni aun con otra tanta largura de espada: y si se afirmase en punto E vendrá a quedar en línea paralela, aunque distante, como lo manifiestan C E cuya naturaleza es, que procediendo en infinito, jamás concurren. Y lo propio se puede considerar en las otras líneas de mano derecha: Nota. de donde venimos a sacar en limpio, que así como bajando desde el pecho hacia abajo el ángulo agudo, o subiendo el ángulo obtuso, se aparta la espada del centro, que es donde por la línea del diámetro alcanzaba, y se pone en parte donde le es imposible alcanzar: que así mismo apartándola a la mano diestra, o siniestra, dejará de alcanzar, conforme lo van manifestando las líneas que salen del centro. Nota. Pues ahora habéis de considerar, que parece que lo hacen de industria maliciosamente, o de ignorancia crasa, que por el propio caso que apartase de la línea del centro (que es donde está la espada, como está dicho) y quitar el brazo de su lugar, poniéndolo en alguno de los extremos, uñas abajo, o arriba, es malo y peligroso, ni estudian en otra cosa, ni la hacen: como se ve ordinariamente, que dejada la línea dicha, que pasa por el centro, sin tratar de ella, como si en el hecho de la verdad fuera cosa mala y dañosa: y se afirman en la de punto B uñas abajo, el brazo doblado, todo hecho ángulos: A quién llama el vulgo ocasión. a la cual postura dicen, que es una treta suya de la ocasión que dan a su contrario: y cierto yo lo creo, porque el que tal hace, da ocasión muy bastante para que lo maten: LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA104SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS porque apartar la espada de la línea, o punto del tocamiento (que es el pecho) y encorvar el brazo, qué es, sino llevarle aparte, que aun cuando el brazo estuviese derecho, alcanzaría menos, como lo señala la demostración: y por el contrario, la espada del suyo alcanzará más: y al que se afirmare de esta suerte, con poca diligencia se le podrá herir, como se dirá en su lugar. Qué treta se hace en punto C. Otros hay, que se afirman de tal suerte, que llegan con su espada a punto C las uñas arriba, como hemos dicho, y allí hacen una treta, cuyo nombre es, llamar, haciendo un movimiento manso, uñas arriba, descubriendo el pecho, para que su contrario se aficione a herirle en él. En este punto apartan más la espada, y dan lugar a que la contraria les pueda ofender con pequeño movimiento, como avisaremos adelante. La treta que se hace en punto D. Otros descomponen con más libertad, tirando un tajo, no muy largo, llevando la espada a su lado izquierdo, con cuidado y prevención grandísima, para cuando el contrario quiera herirles en el pecho (que podría, teniendo medio conveniente, pues lleva su espada hasta punto D) cogerla haciendo cruz, y metiendo el pie izquierdo, dando una muy fuerte estocada. Y de los tales su inadvertencia es conocida, y el peligro cierto. Nota. Si tuviereis cuidado de elegir siempre medio de proporción, con el cual, si el contrario quisiere hacer el tal movimiento, así por el largo viaje que tiene que andar su espada en hacer el tajo: el cual se compone de movimiento remiso, con participación de ángulo agudo, como por el breve camino que tendrá que andar la vuestra: pues ha de ser movimiento accidental por el ángulo recto, y alcanzando su espada tan poco, como lo señala la línea punto D, le heriréis, gozando del lado de la circunferencia de vuestra mano izquierda, al punto que hiciere el movimiento remiso: pero si volviese a coger vuestra espada, será forzoso librarla por abajo, gozando del otro lado de la circunferencia, hiriendo: como todo se avisará en su lugar. La treta que se hace en punto E. Inconsideradamente, sin ninguna razón, ni prudencia: otras veces tiran un tajo, a quien ellos llaman rompido, aplicando tanta fuerza, que llevan la espada hasta punto E, que para ello juntan el brazo, y lo cruzan en el pecho con el propio intento que en el medio tajo, de volver a coger la espada: y llegado a tal punto, estará en línea paralela equidistante, como se ha dicho, y se ve: con lo cual, teniendo la espada tan remota, y el viaje que anda, y ha de andar hasta volver al ángulo recto, que dejo tan largo, y estando vos afirmado rectamente, y teniendo elegido el medio de proporción dicho, y habiendo de ser el movimiento tan breve, como ya hemos referido, se puede LUIS PACHECO DE NARVÁEZ105DE LA VERDADERA DESTREZA. considerar con cuánta facilidad será ofendido, aun antes de que acabe el movimiento remiso, con solo gozar un poco del lado de la circunferencia de vuestra mano izquierda: y si volviere a coger vuestra espada, que es el intento con que tiran el tajo, considerando que lleva la suya al ángulo obtuso, pasaréis con compás curvo por el otro lado de la circunferencia, librando la espada por abajo, hiriéndole en los pechos, como avisamos en el punto antes de este, y demostraremos adelante. Y discurriendo por las otras cuatro líneas de mano derecha, aunque para declaración de los perfiles y el alcanzar no fuera menester declararlas, pues son semejantes a las primeras, por declarar la treta que en cada una de ellas se hace, se dirá algo de ellas, que no es prolijidad decir siempre aquello que conviene. La treta que se hace en punto F. Y en cuanto a la primera, punto F es una treta, que se hace doblando el brazo, que la guarnición de la espada viene a quedar enfrente del hombro, descubriendo un poco el pecho: a la cual llaman convidar al contrario a que hiera en el pecho descubierto: y esta razón, o convite yo se la niego, pero el gasto del convite, será bien a su costa, si entonces tuviereis medio de proporción: pues con él, además de alcanzar más, será el movimiento breve: y pasando un poco al lado de la circunferencia de vuestra mano derecha, le heriréis en los pechos: y cuando quiera coger vuestra espada en su guarnición (que es lo que pretenden) habrá ya llegado la herida, y podréis volveros a salir a medio de proporción: donde tendréis seguridad, y libertad para volver a herir. La línea punto G y la treta que en ella se hace. La línea punto G es tan frecuentada de los que casi la tienen por fin de su defensa, que en muchas veces que tomen la espada, no hacen otra cosa, y en ella hacen una de las tretas más memoradas, que también se nombra, llamar, como la de punto C que ambos movimientos son de un tamaño (cada uno por su parte) en esta descubren el pecho, para que les hieran en él, con intento de arrebatar la espada, y dar un tajo en la cabeza: y no miran si es largo, o breve el movimiento que han de hacer para conseguir su intento: y si el de su contrario es más veloz, y les podrá herir, como le heriréis al vuestro, teniendo elegido el medio de proporción, en el punto que se abriere, o descubriere el pecho, con solo dar un compás por el lado de la circunferencia de vuestra mano derecha: con el cual le ganaréis los grados del perfil, que baste a poderle herir con vuestra espada, sin que la suya os pueda alcanzar, si no fuere dando otro compás hasta afirmarse de nuevo: y al principio de él también se le podrá herir. La treta que se hace en punto H. La de punto H es en la que forman el revés, cuando acaban el tajo que avisamos en la línea de punto E con el propio intento de arrebatar para dar tajo, y con la prevención dicha del medio de proporción: considerando, que además de tener LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA106SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS la espada tan remota, cuanto lo señala la demostración: el tal revés le forman con participación de ángulo agudo, con lo cual el recto alcanzará más, y le podréis herir, si en el obrarlo fuere con brevedad, gozando un poco del lado de la circunferencia de vuestra mano derecha, por causa de que la espada queda remota en vuestro lado izquierdo: y lo demás que falta en su lugar lo avisaremos. Punto I. Y si llegase a punto I que aunque no es tan general algunas veces se ponen en ella, descubriendo todo el pecho, vendría a estar en líneas paralelas, sin esperanza de poder herir desde allí, por ser imposible. Y si el que tal hiciere tiene alguna de defenderse, le desengaño, porque de toda imposibilidad le será imposible, si el Diestro tuviere elegido medio de proporción, ya referido: porque con él le podrá herir con movimiento tan breve, que casi sea incomprensible: y si a la vista se le pone duda que lo pueda comprender mucho, mucho mayor se le podrá poner al remedio que ellos pueden prevenir, pues en el hecho de la verdad está tan lejos, cuanto cerca el deseo. Mas habéis de considerar en la demostración y figura de este hombre, que es en la rectitud y entereza del brazo, cosa nueva, lenguaje y doctrina pocas veces visto y cuando visto, no guardado: y la causa debe ser, el ignorar los provechos que de ello resultan. Los provechos que resultan de tener el brazo recto. Los cuales son dos, que ambos se encierran en el deseo del hombre, que es ofender al contrario, y quedar sin ofensa: pues teniendo el brazo recto, se puede acudir a los movimientos contrarios, impidiéndole las estocadas, e hiriendo juntamente, y a los tajos juntamente con los reveses y mandobles, vencerlos sin reparo, con solo herir unas veces al principio del movimiento violento, y otras al acabar el natural, con solo que los pies suplan, con los compases, por los lados de la circunferencia, lo que faltare para reducirse a proporción, como se irá manifestando en las demostraciones de adelante. Por qué se da herida en el codo. Vengamos ahora a declarar una herida, que procuran dar en el codo, pues prometimos manifestar su remedio, y la razón porque la dan, y la pueden dar allá entre ellos, es, que como se afirman curvos doblando el brazo, por la sangradera [parte interior de la articulación del codo, que queda en sentido a donde se pliega el brazo, Miguel Castro, Glosario General de la Esgrima Láser], y la espada por esta causa forzosamente ha de subir al ángulo obtuso, y hallan el codo descubierto, se aficionan a herir en él: y ha habido algunos tan Diestros de esta herida, que alguna vez han desjarretado [debilitado], el brazo al contrario: LUIS PACHECO DE NARVÁEZ107DE LA VERDADERA DESTREZA. Aristóteles. pero como dice el Filósofo cesando la causa, cesa el efecto: y como afirmarse recto, hace tender el brazo, sin que haga ángulo, o dobladura ninguna en la sangradera, no hallan donde herir: y cuando no obstante el estar recto, la procuran, o procuraren dar, es y será para su daño: Remedio contra la herida del codo. porque como hacen un medio movimiento circular, e inclinan el cuerpo, para llegar, y el ángulo recto alcanza más, como tenemos probado, sin que el Diestro ponga diligencia de su parte, ellos mismos se hieren, con tanto rigor, cuanto ellos ponen en herir: de suerte, que para defenderse, y herirles, no es menester más que afirmarse recto. Cómo se ha de tomar la espada. Ahora queda por avisar el modo de tomar la espada, que aunque os parezca que lo sabréis, por el común uso que hay de tomarla, oídas las razones que diré, será posible os halléis tan engañado, que deis por bien empleado el trabajo de leerlas. Carranza, folio 178. Y aunque para esto, os puedo remitir al libro de nuestro autor, pues en el diálogo de la Filosofía enseña por demostración, el cómo se ha de tomar, quiero encargarme del trabajo de trasladarlo, añadiendo algo para más declaración suya. Ordinario y uso común ha sido tomar la espada, poniendo el dedo, a quien llamamos pulgar (que es el primero de la mano) encima del recazo de la espada: de la cual inadvertencia ha sucedido muchas veces derribarla de la mano, así por estar en mala postura, como por el modo de tomarla: y para evitar prolijidad, solo avisaremos cual es el mejor, sin tratar de los demás, pues con lo uno se manifiesta todo. Esto manifiesta bien la demostración del hombre, el cual parece tener la espada de esta suerte: el dedo índice, que es el segundo de la mano, tiene asida la guarnición por la junta que hacen los brazos de ella: y luego el dedo pulgar encima de todos cuatro, cerrando y apretando la mano todo aquello que la virtud de los tendones, músculos y murecillos tienen: Carranza, folio 155. y el poner el dedo pulgar encima de los otros cuatro, no es de poca consideración, pues prueba nuestro autor elegantísimamente, que él solo tiene tanta fuerza como los otros cuatro: LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA108SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS Por qué se ha de apretar la mano con el dedo pulgar. y hace prueba de esto, el ver, que cuando queremos hacer fuerza con la mano, tirando, o apretando cualquier cosa, luego acudimos con el dedo pulgar a favorecer a los otros cuatro: porque con facilidad los sentimos desfallecer. Y así mismo, cuando uno hace apuesta, que no le abrirán la mano, no tiene el dedo pulgar levantado, sino con él apretados los demás, como llave y cerradura de todos ellos. Y finalmente, en toda cosa que se quiere hacer fuerza con la mano, el dedo pulgar es el que la fortalece, cogiendo a los demás debajo de sí, como amparo que es de todos, como cada uno lo podrá considerar en su propia mano: y muchas veces se ha visto tomar la espada, como vulgarmente se toma, y en sujetándosela, comunicando alguna fuerza, no poder con los cuatro dedos solos resistirla, ni tener la espada, y acudir luego con el dedo pulgar a favorecerlos. Nota. Y pues vos confiáis en mí, y yo en Jerónimo de Carranza, y él, en la larga y cierta experiencia, creed, que es el mejor modo, más fuerte, y más seguro, así para que no se derribe de la mano, como para poder mejor acudir a los movimientos contrarios: y para los que determinareis hacer, sean más veloces: El provecho que resulta de apretar la espada en la mano. porque cuanto más se apretare la espada en la mano, más fuertemente se le comunicará la virtud de tal fuerza: con lo cual os podréis mejor defender, además de resultar de aquí un punto de grandísima importancia para vuestra defensa, que será ser el tacto más cierto y conocido. Precepto tan importante, que por serlo tanto, se hará manifestación particular de él, por ser mediante el cual, os podréis defender, y ofender. El provecho que resulta de tener el cuerpo derecho. El último e importantísimo provecho, que ha de tener el cuerpo, como avisamos procede, es la conservación del aliento, de quien se sabe, y la razón lo manifiesta, de cuánta importancia le sea a todo hombre: y en particular a los que profesan armas, en las cuales los movimientos son más acelerados, presurosos, y repentinos: El daño que viene de los movimientos acelerados. de donde las más veces resulta cansancio, y del cansancio resulta temor, sobresalto, necesidad de fuerzas: y de todo esto pérdida de confianza de alcanzar la victoria, y en breve tiempo que anden batallando, se desalientan y ahogan: LUIS PACHECO DE NARVÁEZ109DE LA VERDADERA DESTREZA. Nota. porque como siempre ponen el cuerpo en alguno de los extremos (que ya hemos dicho) y el más usado es extenderse mucho, abriendo mucho los pies: y si luego al punto se les ofrece necesidad de dar un compás, ora sea para ofender a su contrario, ora para diferir algún movimiento que él haga por ganar aquel tiempo que gasta en hacer el primer movimiento, que es reducirse al ángulo moderado, y que no falte para su intento, se ha de mover el cuerpo con mayor velocidad: y como ya se ha dicho, y es muy sabido, que todo movimiento es causa de calor, aquel lo será de más, que fuere más acelerado, y mientras más movimientos se hicieren el calor natural tendrá más calor, y más necesidad de aire fresco para conservarse, sin encenderse del todo: y así se ve, que cuando se ejercitan, como andan en continuo movimiento, tan afligidos y desalentados, en poco tiempo que batallen, se cansan, sudan y ahogan: y les es forzoso dejar la espada, porque siendo los movimientos que se hacen (teniendo el cuerpo en alguno de los extremos) de gran trabajo, se sigue, que el que menos movimientos hiciere, se cansará menos, y el que más, más, como se ve de ordinario estar menos cansado el que se va paseando, que el que corre y salta, o hace otro ejercicio apresurado: y por el contrario, teniendo el cuerpo derecho, está dispuesto para acudir a sus determinaciones, y servir al Entendimiento y Voluntad con más prontitud, e impedir los movimientos contrarios, haciendo los suyos tan sosegados, sin que reciba ningún cansancio, ni trabajo: porque no hay duda cansarse más un hombre en una hora, que se ejercite en correr, saltar, o tirar barra, que en pasearse seis: y mejor se conserva el aliento: por ser los unos movimientos tan accidentales, y los otros tan mansos y sosegados. Y porque de la importancia de la conservación del aliento se ha de escribir punto particular, por ser particular su importancia, en él veréis lo que aquí falta: pero dejemos resuelto, que de tener el cuerpo derecho, en ángulo moderado resultan estos provechos y otros muchos, que se pudieran manifestar: de suerte, que demostramos lo malo, por venir con certeza en conocimiento de lo bueno: porque un contrario junto a otro se conoce mejor. Y la conclusión de este punto, sea entender, que afirmarse, como lo demostramos en la figura del hombre, es la mejor, y donde el cuerpo está perfilado, y dispuesto para acudir a su defensa: y pues está prometido, que en su lugar se irá manifestando cómo se ganan los grados a los perfiles, a él os remito. Por qué se pintó el hombre desnudo. El estar el primer hombre que pusimos desnudo, es para demostrar la entereza que habéis de tener, así en las coyunturas de las piernas, como en la del brazo, y que se entienda que va reprendiendo el vicio que tienen los vulgares cuando se afirman, o ejercitan en doblar la rodilla derecha, y otras veces la izquierda y aun algunas veces hincándola en tierra, teniéndolo por gallardía: al cual sería bien empleado, que el ángulo recto obrase allí su efecto, para que pagasen su desatino, y escarmentasen para adelante de ponerse en extremo semejante: de todo lo cual habéis de huir como de cosa tan dañosa, y aprender y usar la que decimos y demostramos, como cosa de tanto provecho. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA110SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS Por qué se puso el vestido. El que pusimos vestido, es así mismo para avisaros cómo habéis de ejercitar las armas, sin quitaros capa, ni espada, por ser así conveniente: como se dirá cuando tratemos del ejercicio que habéis de tener, para que con más facilidad acudáis a las ocasiones de veras. Medio de proporción de espadas iguales importantísimo. La significación de estas dos espadas juntas, iguales en su cantidad y largura, es de tanta importancia, que no se puede encarecer, y es la primera cosa que habéis de hacer con vuestro contrario: porque el bien acabar cualquier obra, en el principio tiene su origen. Y como dice Pitágoras Filósofo, la mitad es más que el todo, que es lo propio que decir, que en el principio y su acierto está la dificultad de la obra: y el intento particular que habéis de llevar, ha de ser repartido en dos. Lo primero, reconocer la espada contraria, mediante el medio de proporción (que es el sentido de esta demostración) el cual considera la largura de ella, procurando que de ninguna suerte pase la espada contraria de la guarnición de la vuestra: porque el movimiento que hiciere para dar cualquier herida, lo comprendáis: lo cual haréis sin dificultad: pues habrá tanta distancia de la punta de su espada a vuestro cuerpo (teniendo vos tendido el brazo recto, que será imposible dejarlo de conocer. Carranza, declaración folio 2. Lo otro, que teniendo elegido tal medio de proporción (que según Carranza es medir las espadas) el contrario no podrá hacer movimiento, retrayéndose atrás, que así mismo no lo comprendáis, y aún sujetéis, si con presteza graduareis adelante, lo que él desgraduare atrás: porque vuestro paso será igual al suyo, y con más ventajas, porque el ir adelante es andar naturalmente (como ya hemos dicho en otro lugar) lo cual se hace sin ningún trabajo: pero el que se hace atrás, además de no ser tan largo, va con menos certeza. Y lo que es más de considerar, que cualquier movimiento que se hace, echando pie atrás, que no es para herir (siendo el tal movimiento desde el medio de proporción) de lo cual os resultará tener más lugar para ir adelante. Este medio de proporción, no es otra cosa, sino una comparación, y respecto cierto de dos cantidades LUIS PACHECO DE NARVÁEZ111DE LA VERDADERA DESTREZA. de un mismo género. Como lo dice Marsilio Ficino en el Timeo de Platón: porque una cantidad igual es comparada y conferida con otra cantidad igual: esto es cuando las espadas están juntamente proporcionadas, o medidas en ángulo recto, conforme la demostración lo manifiesta. El medio de proporción es un lugar conveniente para cualquier causa de la Destreza, para salir y entrar en ella con certeza, sin que sobre en lo superfluo, ni falte en lo necesario: y por esto se dice muy propiamente medio, porque carece de todos los extremos: y puesto en él, ni estaréis tan cerca de vuestro contrario, que sin conocer su movimiento, os pueda ofender: ni tan apartado, que con cualquier pequeño movimiento, suyo, o vuestro, no pueda ser herido: o le podáis impedir con facilidad cualquier herida que formare, teniendo conocimiento, si con el tal movimiento os puede alcanzar, o no, mediante la distancia que hubiere de su espada a vuestro cuerpo, y el tamaño del propio movimiento, que son dos de los fundamentos en que la Destreza se funda: Carranza, folio 27. como lo dice Jerónimo de Carranza, del cual conocimiento han carecido muchos de los profesores de las Armas, sin tener consideración de él: sino en poniendo mano a la espada, inconsideradamente, se llegan a sus contrarios: Note el diestro. de donde les resulta herirse ellos propios, por no saber qué distancia hay de cuerpo a cuerpo, y de espada a espada: ni si con pequeño, o largo movimiento les podrá alcanzar a herir. Qué es tamaño en la Destreza. Sea pues la conclusión de este punto, que para conocer qué arma trae el contrario, y qué movimientos hace, con qué partes, de qué calidad y tamaño, y de qué especie: digo tamaño en las partes de fuerza que le comunicare: porque algunos de los movimientos que hacen, son tibios acometimientos, sin que ninguno tenga efecto de herida. Y así mismo conocer el movimiento, o compás de pies, para saber la diferencia que ha de haber, de la cual trataremos en su lugar. Qué es especie en Destreza Digo especie en conocer, qué genero de herida quiere formar, o cuál es la que forma, si es tajo, revés, o estocada, por haber de ser diferente el remedio que se ha de aplicar a cada uno. Y finalmente, estar seguro, de que sin nueva determinación y movimiento del contrario no podréis ser herido. Y esta determinación ha de ser muy notoria a vuestro conocimiento, habéis de elegir el medio de proporción dicho, confiando, que desde allí, forzosísimamente, si vuestro contrario os quisiere herir, ha de hacer nuevo movimiento de pie, cuerpo y brazo: y de otra suerte será imposible: LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA112SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS como por ejemplo, si con un compás hiciese un círculo redondo, que forzoso la una pierna de él ha de hacer punto en el centro del tal círculo: si se quisiese hacer otro mayor, o menor, no se podría, si no fuese mudando en largo, o en corto el compás: porque si desde aquel punto, sin abrirlo, o cerrarlo, se quisiese hacer otro círculo, será forzosamente por la circunferencia que hizo primero, sin hacer otro de nuevo. Así, si vuestra espada estuviere en medio de proporción, por muchos movimientos que haga el contrario, como no mude el pie adelante, no podrá alcanzar a herir: pues haciendo movimiento, fácil será de conocer, dilatarlo, o herir, como adelante diremos. Objeción contra el medio de proporción. Algunos que han querido despuntar de agudos, han dicho, que el medio de proporción no tiene certeza, por constar de compañía del contrario, y este ser libre señor de su voluntad: y que no dará lugar a que se haga, y no consideran, que el cuerpo es el objeto de la herida: y que si el contrario la quisiere ejecutar, forzosamente ha de pasar por el medio, para que tenga efecto, excepto si no se dan en el aire. Solución infalible en favor del medio de proporción. Pues cesen todos los argumentos y objeciones, con entender, que en cualquier postura que el contrario se pusiere, alta, o baja, a un lado, o a otro, curvo, o recto, con espada larga, o corta, deprisa, o despacio, que si el cuerpo ha de recibir la herida, y esta ha de ser compuesta de movimientos, forzosamente ha de llegar su espada a la punta de la contraria: y luego al medio, y al fin, hasta llegar al cuerpo. Pues siendo así, cuando su espada llegare al lugar que habíais de elegir medio, estando parado, haréis lo propio que si lo hubiereis elegido. Y con esto tendrá efecto el elegir medio, ora sea por vuestra causa, sin preceder de la suya más que la disposición de aguardar: ora sea mediante los efectos dichos de la herida: pero si no se quiere herir, ni tampoco quisiere aguardar, para el tal no hay Destreza, ni será menester, pues huye. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ113DE LA VERDADERA DESTREZA. Medio de proporción de espada corta contra espada larga. Algunos hombres, guiados de una opinión falsa e inconsiderada, han dado en traer espadas más de la marca, entendiendo con ellas estar más seguros: y han procurado confirmar e introducir esta opinión por buena, con haber hecho (o traído a su propósito) un adagio, que dice dedo de espada, y palmo de lanza, es gran ventaja: y tienen conocida razón que es gran ventaja, mas no para ellos, sino para sus contrarios, que las trajeren cortas: Por qué la daga tiene gran fuerza. porque así como la daga en cualquier parte tienen gran fuerza, porque es de pequeña cantidad en largura. Y de quien dice Jerónimo de Carranza, que es toda centro porque está más propincua, o junta al origen de la fuerza, que es el brazo: le llamo origen, para cuanto a la espada, y a quien Carranza llama centro principal. Por el contrario, la espada larga, como es tanta su largura, está remota y apartada de este centro: y así tendrá más flaqueza, y los movimientos así mismo serán muy flacos, y fáciles de impedir y desbaratar: Ejemplo contra la espada larga. como por ejemplo, si con un palo pequeño algo grueso diésemos a una caña larga y delgada, que aunque para el tal golpe, se le comunicase poca fuerza, por ser la caña tan débil y flaca, por su largura, bajaría al suelo, compelida de aquel pequeño golpe. Y por el contrario, si con la caña diésemos al palo, ningún efecto haría su golpe, por estar el palo junto al centro de la misma fuerza. Carranza, folio 157. Y pues nuestro autor, con ejemplos tan firmes, probó este punto en la demostración de la espada graduada, y la experiencia por su parte lo tiene lo tiene probado, no tengo que detenerme en esto: solo os quiero decir con esta nuestra demostración de la espada larga y corta, el medio que habéis de elegir, si vuestro LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA114SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS contrario la trajere larga: siguiendo en todo el orden de la demostración antes de esta, no dejando que en ninguna manera pase la punta de la espada contraria de la guarnición de la vuestra, por las causas atrás dichas: y desde allí cualquier movimiento que hiciere, por ser espada larga, será tan conocido, cuanto con facilidad remediado: Con qué intento traen espadas largas. porque el intento particular de los que traen espadas largas, es para tirar unas terribles estocadas de puño, desde afuera: y si fueren tajos, o reveses, como son tan largas, así mismo los movimientos serán tan largos, que tendréis lugar de ofenderle, sin que tengáis peligro: Ejemplo a la espada larga. como por ejemplo, en una rueda pequeña que anda a la redonda, ponemos una señal, y dando vueltas veremos, que como su circunferencia es pequeña, pasa con velocidad su curso y vuelta: pero consideremos una grúa que suele haber, donde se levanta algún edificio: y pongamos así mismo una señal, y siga el curso de su vuelta, y veremos que es menester aguardar un gran rato: porque como es tan grande, aunque anda tan aprisa como la pequeña, no concluye su jornada y vuelta con tanta presteza, como parece en la demostración de los tres círculos que hace el brazo: así el de la espada larga, aunque le comunique toda la fuerza que tuviere, respecto de su largura, ha de ser tarda en sus movimientos circulares (que son tajos o reveses) y si fueren rectos de estocadas, serán flacos, como queda dicho: y si el de la espada corta con la velocidad que se requiere entrare con el de la larga, no será poderoso librarse, ni librar la espada, por su largura: Ejemplo contra la espada larga. pero si el de la larga quisiere entrar con el de la corta, no conseguirá su intento: porque con facilidad la librará y ofenderá: como si en un lugar estrecho quisiéremos mandar una lanza, que nos será imposible, por ser su largura tanta: pero una espada, o daga se podrá con facilidad, cada cosa regulada a su cantidad: Por qué causas no ha de traer un hombre espada larga. y esto baste para entender que antes es provechoso traer espada corta, así por las ventajas referidas, como por no andar un hombre señalado: porque es un sobrescrito que trae, en el cual todos le leen: o que es arrogante, o que es inquieto, pendenciero, o que tiene poco Ánimo, pues fía más en largura de la espada, que en él. Finalmente, siquiera por quitar que todo el vulgo ponga los ojos en un hombre, ha de huir de todos los extremos: y pues cada uno se tiene por tan hombre como otro, por tan valiente, tan animoso, no es razón que traiga armas más aventajadas que otro: porque cuando le venciese, no dijese justamente el vencido, que lo había sido con ventaja conocida: por lo cual la victoria no será estimada. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ115DE LA VERDADERA DESTREZA. Objeción contra este punto. Esto (como lo demás que se escribe) no ha sido libre de las objeciones de los envidiosos, a favor de sus espadas largas: y se fundan en decir, que cómo puede ser dañoso el traerlas, pues hacen dos efectos. El uno es, herir al de la espada corta, Y el otro, estar más apartado de él, mediante la propia largura. Solución. Y no quieren considerar, que el cuerpo del hombre es donde mediante la ejecución reciben nombre de efecto las heridas, y donde han de ser dadas, para que verdaderamente sean heridas: y estas se ha de dar con espada, aunque sea tan larga, cuanto se puede considerar, no por eso ha de dejar de llegar al cuerpo: y que llegando, de cualquier especie que sean, el de la espada corta, al llegar al cuerpo, que es donde se viene perdiendo la fuerza que se le comunica, que con pequeño impedimento que ponga delante, desbaratará el artificio de toda su herida, y quedará desposeído de aquel señorío que tenía en la espada, y el de la corta lo gozará, mediante el movimiento que hiciere con su espada, y el compás que diere con los pies. Y con esto queda, y quede concluso este punto, pues no solo con razones y ejemplos se ha probado: pero confirmado con bastansísima experiencia. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA116SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS Medio de proporción de espada larga contra espada corta. Conocidamente probamos en la demostración pasada, la engañosa confianza de los que traen espadas largas, y el peligro que con ellas tienen: pero así como el buen Médico, que aunque ve al enfermo ya desahuciado, sin ninguna esperanza de sanidad, no deja de aplicarle algún remedio, para que ya que no pueda escapar de la enfermedad que padece, al menos viva algunos días más, ayudando a naturaleza: así nuestro autor, como buen Médico (en este sujeto) no quiso dejar imposibilitado de tener defensa al que trajese espada larga, sino aplicarle remedio, que al menos, aunque no sea para del todo librarse de él, de la espada corta, si fuere Diestro, se entretenga más de lo que se pudiera defender, si no tuviera este remedio. Nota. Y porque os puede suceder hallaros con espada larga, o que la del contrario sea tan corta, que la vuestra le haga ventaja, aunque sea solo de la marca, os conviene advertir, que el medio de proporción que eligiereis, sea de tal manera, que a la guarnición de vuestra espada llegue la punta de la contraria, y no más, por las razones que se han dicho: y en este punto, si el contrario no eligiere medio conveniente a la espada que trajere, que es el que señala la demostración antes de esta, tendrá peligro, y con pequeño movimiento será herido: porque como pasará la largura de vuestra espada casi al medio brazo suyo, por la cortedad de la suya, el movimiento que hiciereis, como la distancia será tan poca, ni se podrá ligeramente remediar, ni tampoco comprenderlo. Y este es el punto donde más se echan de ver y muestran el saber de dos Diestros, trayendo armas desiguales, que cada uno trabaja darle el medio de proporción conveniente a la suya. Y el que a esto advirtiere, y procurare conocer los medios de todas las armas, y dar el que convenga a la que trajere, ora sea larga, ora sea corta, jamás será herido, pues teniendo elegido su medio, después su contrario no hará movimiento, que al principio no lo conozca, y lo remedie con la desigualdad de los compases, como en otras partes hemos avisado, y avisaremos. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ117DE LA VERDADERA DESTREZA. Llave y gobierno de la Destreza. Dos títulos le damos justamente a esta demostración, tan propios en los nombres, cuanto semejantes en los efectos: pues le decimos llave y gobierno de la Destreza, porque los efectos que hace la llave (que es el primero) son tres, abrir, cerrar, y guardar: estos propios hace en la Destreza, la demostración presente: porque si quisiereis entrar en los casos más importantes suyos, que es la defensa cierta y verdadera, esta es la llave maestra de todos sus efectos, y secretos suyos, hace efecto de cerrar: porque andando por ella, cierra la puerta a las determinaciones contrarias, haciendo una fortaleza inexpugnable: en la cual el Diestro se pueda defender de los ímpetus desordenados de su contrario, que es donde se cumple el efecto de guardar: y los que hace el gobierno, es enseñar y guiar las cosas a buen fin, y hace el oficio de enseñar, pues a la clara descubre los inconvenientes y peligros que en el discurso de una batalla se pueden ofrecer: hace oficio de guía, pues por camino seguro, llano, y sin ningún peligro, libra al hombre de los muchos que a cada paso se ofrecen, o podrán ofrecer en la variación de tantas tretas como el contrario podrá formar. De esta demostración dependen las otras demostraciones, esta es el principio, y fin de la defensa del hombre, es la carta de marear cierta para navegar por el peligroso golfo de la Destreza, mediante la cual se llega al puerto del seguro: es el camino cierto por donde se ha de andar para salir sin ofensa. Y finalmente, el que saliere de él, tenga por cierta su perdición (no sabiendo los demás caminos por donde se puede caminar: de los cuales se hará demostración particular, antes que entremos en lo universal) por esta se forman heridas de segunda intención (de quien en su lugar diremos) por ella hay ofensa, y defensa: por ella se desvían cualesquiera heridas, y difieren cualesquier LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA118SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS movimientos de cualquier especie que sean: y finalmente ella es el escudo y defensa del hombre: y para entendimiento de ella, habéis de presuponer, que afirmado con vuestro contrario, con espadas, o con otra cualquier arma, que desde el pie derecho vuestro, hasta el del contrario, se considera, y forma un círculo redondo, Carranza, folio 183. como nuestro autor lo pone en la quinta demostración de su libro, que es la propia que en este pusimos de los pies, cuya significación de ambas es la presente: y que en los círculos pequeños de punto R y punto P como lo manifiestan las letras que dicen: Pie derecho, y pie izquierdo, de cada uno es como habéis de estar afirmado: y así como teniendo medio de proporción con la espada, la contraria no podrá dar herida, por aquella distancia, o apartamiento que hay, sin hacer movimiento (como queda dicho) así habéis de procurar tener el propio medio en los pies, que es el cimiento principal de todo este edificio: y para que vayáis confiado, que no tendréis peligro, siguiendo en todo el orden de esta demostración, considerad, que estáis afirmado con vuestro contrario en punto P y en punto R y que formando herida, o acometimiento, o solo movimiento, se pasa de punto R a punto V por el lado de la circunferencia, que señala la punto B que para libraros, y quedar en la misma proporción que estabais, y sin peligro, habéis de caminar por el lado de la circunferencia de punto A hasta llegar al círculo pequeño de punto T con solo un paso Geométrico, que es lo más que el contrario puede andar de una vez: y de esta suerte quedaréis en la misma proporción que antes. Y si quisiere hacer otro movimiento a punto P que es el punto que dejasteis por la circunferencia de punto C, habéis de pasar al círculo de punto R por la circunferencia de punto D y guardando siempre tal medio, será imposible poderos herir, por la proporción y distancia que siempre llevaréis caminando por el círculo mayor, y jamás vuestro contrario os podrá alcanzar, Círculo no tiene principio, ni fin. Euclides, qué es esfera. por la calidad que el círculo tiene, por ser figura redonda, que no tiene principio, ni fin: porque como dice Euclides, la esfera es una vuelta de la circunferencia, cuando hincada al diámetro, se revuelve hasta que torna a su lugar: y por esta causa es la más perfecta figura entre las otras figuras corpóreas. Higino libro 1 de Astronomía poética, qué es esfera. E Higino Gramático, en el primer libro de la Astronomía poética, dice, que la esfera es una figura redonda, que no tiene principio ni fin: porque en lo redondo, todas las partes son principio y fin. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ119DE LA VERDADERA DESTREZA. Aristóteles, libro 2 de cielo, círculo figura perfecta. Y a este propósito dice Aristóteles, que el círculo es figura perfecta, porque se junta el principio con el fin. Por qué la figura circular es perfecta. Y los Filósofos concluyen, que la razón por que la figura circular es perfecta, es, porque comienza donde acaba, y los medios son proporcionados con el principio. Y finalmente, doctrina es de Matemáticos, que en el círculo, no se pone punto precedente, ni subsecuente, mas cada parte del círculo puede ser principio y fin: y así a movimiento circular, que es el que vos hacéis, no se podrá dar último término distinto: el cual sea quieto: y así como el círculo es distancia infinita (no porque tiene infinita cantidad) sino porque es privado de término final: y ningún fin se le podrá señalar, que no pueda ser también principio, así ismo los movimientos que hiciereis, por él podrán ser infinitos: y así jamás seréis alcanzado, ni herido. Como por ejemplo: Demos caso que esta demostración anduviese a la redonda, como rueda de molino, y veríamos, que por muchas vueltas que diese, jamás concurriría en círculo con otro: así, andando por él, jamás vuestro contrario se juntará con vos: porque siempre habéis de gozar del principio de su movimiento: pero si quisiese caminar por la línea del diámetro, que es la que señala punto H, os será forzoso pasar a cualquiera de los círculos, punto T o punto V, porque si fueseis por la propia línea, os encontraríais con él: como por ejemplo se ve, cuando se corren toros, que si el toro arremete al hombre, para librarse de él, no va derecho al mismo toro, sino que se aparta a uno de los lados: así los Diestros, jamás han de concurrir los cuerpos juntos, igualmente derechos los rostros: y si alguna vez se juntan, es mediante algunos extremos de brazo y cuerpo, como adelante se dirá: pero en lo demás, habéis de buscar siempre una desigualdad en todo. Y porque cuando tratemos de lo universal, nos hemos de fundar en esta demostración, por ser el fundamento principal suyo: esto baste para entender este punto. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA120SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS Demostración de los ángulos rectilíneos. Porque en muchas partes de este libro se ha de tratar de ángulos, como hemos prometido, y esta demostración, y la pasada contienen en sí un propio sentido, y ambas sirven en la Destreza de guiar al Diestro por el camino que ha de andar, para con certeza librarse de su contrario. Y este término ángulo, supuesto, que lo entiende los que comunican y tratan a Euclides, a los demás les será muy extraño, se tratará de él, y su declaración: aunque no se dirá de las cuatro diferencias de ángulos que nuestro autor dice, que es el que hace el brazo con la espada, ni el dónde está la fuerza del cuerpo, ni el de la buena postura de los pies, ni el sólido que hace el brazo y el cuerpo, pues ya de los unos hemos tratado, y de los otros trataremos en su lugar. Solo diremos, de aquel en que el Diestro se ha de poner para dar la herida, o quitarla solamente, si quisiere. Y para conocimiento de esto, habéis de suponer, que afirmado con vuestro contrario rostro a rostro, en proporción, se considera un ángulo, o rincón de dos líneas iguales, uno a la diestra parte, y otro a la siniestra: y este se llama ángulo rectilínea, como lo define Euclides por estas palabras: Ángulo llano es la inclinación que hacen dos líneas, cuando en un punto se tocan, y no son puestas derechamente: estas son las líneas que señalan punto D y punto P, o las que señalan punto T y R, y aquel rincón que se forma en el tocamiento que hacen en los círculos pequeños, se nombra ángulo: este es la puerta por donde el Diestro ha de salir algunas tretas, y entrar a ellas: LUIS PACHECO DE NARVÁEZ121DE LA VERDADERA DESTREZA. Carranza, folio 29. como lo dice Carranza, porque afirmados en la manera que hemos avisado, caminos ciertos tenéis para ofender a vuestro contrario, y también para defenderos: y estos son seis, tres por cada parte, o lado (dejando aparte para cuando tratemos de lo universal otras diferencias que hay). Y para haberlos de entender, habéis de considerar, que si quisiereis formar una herida, llevando el brazo y cuerpo derecho, a quien llamamos recto, ha de ser caminando por cualquiera de los lados de la circunferencia menor, quees punto L, dando compás curvo: porque como la circunferencia es hecha de línea curva, así el compas que se diere por ella, también ha de ser curvo: porque se ha de ir pisándola hasta llegar al punto en que hubiere de tener efecto la herida, no curando [cambiando] del círculo mayor, que señala punto O porque este es donde se elige el medio de proporción que en la demostración de atrás queda dicho: pero si quisiereis abreviar, y llegar más a vuestro contrario, habréis de gozar de alguno de los ángulos, caminando por cualquiera de las líneas que los forman, dando compás recto: porque siendo la línea por donde se ha de caminar recta, también el compás lo ha de ser, que aunque es verdad que es tan largo paso uno como otro, pues ambos van a parar a un propio punto: la ventaja se conoce por ir acortando el camino, como se ve en las líneas que forman los ángulos, que están más cerca que los lados de la circunferencia. El otro camino es por cerca de la línea del diámetro, que señala punto N, que las heridas que se dan por ella, unas veces son rectas, y otras con algunos extremos de cuerpo, y brazo, como se dirá en su lugar. Y si vuestro contrario os quisiere herir por alguno de estos tres caminos, que también tiene: tenéis otros tres para vuestra defensa, y herirle cuando quisiereis, valiéndoos del principio de su movimiento, con esta demostración: si estando afirmados ambos, el uno en el círculo pequeño de punto A y el otro en el punto E, y el primero quisiese venir a heriros por el lado de la circunferencia del círculo menor de los dos grandes, de 1 a 2, podréis, gozando de aquel movimiento, al principio de él, caminar por el lado izquierdo de la misma circunferencia de 2 a 3, dando herida (y cuál haya de ser, en todo el discurso del libro se dirá) y lo propio habréis de entender, si caminase desde 3 a 4, porque entonces habréis de pasar de 4 a 5, y esto es cuanto al caminar ambos, con compases curvos: pero si cuando él os viniere a herir por el lado de la circunferencia dicha, vos quisieseis dar compás recto, por la línea que señala punto D gozando de aquel rincón que hace, la herida sería más fuerte, por aquello que se llega más: pero si quisiese caminar de su Voluntad: y no ir por el lado de la circunferencia, que forma el ángulo, que señala punto T, podréis al principio del movimiento ir por la que señala punto D, dando herida. Y si se le antojase venir a herir por la línea del diámetro, que es la que señala punto N, podréis gozar de cualquiera de las de los ángulos, que esto queda a vuestra disposición: solo con una consideración muy prevenida, que si él quisiere herir por un lado, le habéis de herir por otro contrario: porque si fueseis por donde él viene, os encontraríais ambos, con mucho peligro: y por la propia línea del diámetro también podríais herir, con algunos extremos de cuerpo, y brazo: pero no es camino tan seguro como los demás. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA122SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS Por la línea del diámetro no se puede caminar sin peligro. Y soy de parecer (por la experiencia que tengo) que os apartéis de ella, lo que pudiereis: porque además de haber pocas proposiciones, o tretas, que poder hacer por ella, hay mucho riesgo, así porque los cuerpos se podrán juntar, como muchas veces se ha visto abrazarse un hombre con otro, y teniendo mayor fuerza dar con su contrario en el suelo, y ser esta causa de matarlo, y también para los brazales que acostumbran: y otros, que faltándoles la ciencia, y hallándose sin Destreza para defenderse, cierran con sus contrarios, con que muchas veces desbaratan todo su artificio: y esto solo por caminar por la línea del diámetro. Por qué no se ha de caminar por la línea del diámetro. Y para quitar estos inconvenientes que pueden suceder, se da esta demostración, para que por ella busquéis una continua desigualdad con vuestro contrario. Nota. Y llevad por máxima este argumento: Mi contrario, me quiere herir en mi lado derecho, ora sea de revés, o de estocada, dando compás curvo, por el lado de la circunferencia de su mano izquierda. Quiero yo hacer lo propio, dando el propio compás por el propio lado de la circunferencia, y herir en el propio lado de estocada: si quisiere herir de estocada y de revés, si formare revés, o de estocada contra el revés, o de medio revés contra el propio revés. Y si fuere por el otro lado, lo propio, graduando siempre los compases al contrario de los suyos, para que jamás os encontréis con él. Y aunque os parezca, que en estas dos demostraciones vamos sucintamente, y que no se dice en ellas cómo se han de hacer las tretas: esto no es más que para dar conocimiento de ellas, y manifestar, qué es cada una, y de lo que sirve, haciendo una preparación, para que cuando digamos, en el discurso del libro, herida por junto la línea del diámetro, se entienda que es por cerca la derecha, que parte los círculos, y señala punto N. Y cuando se diga por el lado de la circunferencia, sepáis, que el compás ha de ser curvo, como el primero recto. Y cuando se avise ser necesario gozar del ángulo de mano derecha, se entienda que es la línea que señala punto R. Y cuando del siniestro, que es la que señala punto D, que con esto no os confundiréis. Y sea la conclusión de todo, y el último encarecimiento de todos los encarecimientos, que siempre procuréis una perpetua desigualdad de cuerpos y líneas, que así para ofenderle, como defenderos, os será de mucha importancia: y en estas dos demostraciones estudiad, y ejercitaos muy de ordinario, pues son llave y puerta de la Destreza. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ123DE LA VERDADERA DESTREZA. Objeción temerosa. La objeción que han puesto a esta demostración los que tienen este cargo, por provisión particular de la ignorancia y envidia, señoras a quien obedecen: y lugartenientes de la malicia, cuyo ordinario estilo y cuidado es, procurar oscurecer la verdad, y perseguirla, teniendo contra ella pregonada guerra, a fuego y sangre, como a descubridora de sus solapados engaños. Ha sido decir, que sería mejor, no sujetar al hombre a que vaya por caminos tan juntos a su contrario, sino apartados de él, pues irá más seguro. Y supuesto que hubiese de ser, que más valdría ir por el círculo mayor, que es donde se ha de elegir medio de proporción, que queda referido, que por los demás: porque al fin está más apartado, y llevará menos peligro. Y a mi parecer, y de otros muchos, más es cobardía temerosa, que consideración, o prudencia: pero no hay que culparles, que son mandados, y su señor el miedo no les da licencia para más: y aún esto a que se ofrecen, es exceder de su comisión: pero querría que considerasen el parecer de Plinio el mozo que osa afirmar, que en la guerra, aquel que tiene más temor, tiene más peligro, y acabará en él. No es fuerte ni animoso aquel que no le crece el Ánimo en el peligro. Y lo que dice el divino Platón, que no es fuerte, ni Animoso aquel a quien no le crece el Ánimo en la dificultad y peligro: que esta es la causa de alcanzarse tan famosas victorias como cada día vemos: porque si anduvieran los unos huyendo apartados de los otros, jamás se conociera victoria: y pues la ciencia en cualquier tiempo aprovecha al hombre, y esta le disminuye el miedo, y es una profesión que ninguna fuerza le puede quitar: confiaos en ella que os librará del peligro, pues según parecer de Séneca, ningún peligro puede vencer sin otro: y no os perturbe el parecer tan vaciadizo, de los que, por dar a entender que saben, ponen objeciones en cualquier cosa que se trata, y particular en esto, pues es la causa el temor que los señorea, cuyo efecto es tal, que aún de las cosas seguras temen: y consideran, que al hombre animoso, ninguna cosa es parte para causar en el turbación. Y seguid esta doctrina, pues con tan larga experiencia es confirmada, sin dar oído a cosa semejantes, teniendo por cierto, que solamente sabe mucho el que sabe lo que basta para vencer: y que no hay cosa más difícil, ni victoria más extraña, que vencer a los ignorantes, parleros y maldicientes. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA124SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS Aviso particular e importante de los compases sencillos y doblados y sus diferencias. Dos cosas (y cualquiera de ellas bastante) son las que me fuerzan a avisaros este punto, como tan importante, que sin hacerles agravio a las demás demostraciones, es igual a todas ellas, pues en él se manifiesta lo que ellas son y valen. La primera, el deseo que tengo que no quede punto sin declararos: y la otra, el receloso temor que siempre he tenido de los crueles detractores, de que hallen en qué arrojar sus fieros dientes y crueles uñas, al menos lo que a mí me fuere posible. Y porque en la demostración pasada, cuyo título es llave y gobierno de la Destreza, tratamos de los compases: y así mismo, en todo el discurso de este libro, se ha de tratar de ellos: No hay herida que se ejecute, o difiera si compases de pies. pues es cierto, que no hay herida que se ejecute, se difiera, o se impida sin ellos, por ser uno de los principales fundamentos de la Destreza: y mediante los cuales tienen ser las tretas, y el Diestro ofende a su contrario, y se defiende de él: y también, porque en las demás demostraciones que se han de hacer, para avisaros el orden de las heridas, ha de haber líneas: las cuales irán manifestando los caminos por donde se ha de ir, para la ejecución de ellas: y serán las unas largas, otras más breves, unas curvas, y otras rectas: lo cual sería causa de alguna perplejidad: y también, porque Jerónimo de Carranza trata algunas veces de compases sencillos, y doblados. Y porque todo quede resuelto, sin que haya duda, ni objeción que ponerle: aunque para cumplir esta promesa, no menos nos importa valer y ampararnos de autores graves, cuya autoridad sea la más principal parte de nuestra defensa: porque es cosa ordinaria tener por cierto lo que aprueban aquellos, a quien tenemos por verdaderos. Dicen pues Pedro Apiano, en su libro de Cosmografía, y Pedro Valeriano, Pedro Vicencio Dant, y Pedro Nonio, comentadores del sacro Busto, tratando de las medidas y sus diferencias (en cuanto los pasos, o compases) que hay tres diferencias: Cuántas diferencias hay de pasos. las cuales son, pasada, pasada simple, y pasada doble: y a cada una de estas, se les da su medida, y cuenta cierta: Qué cosa es paso. porque la pasada, dicen, que ha de tener dos pies de largo: en esta manera, que teniendo asentados los dos pies, entre el uno, y el otro, ha de haber espacio, o distancia otro pie. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ125DE LA VERDADERA DESTREZA. Cómo se han de entender los compases. Y para entenderlo mejor, mejor habéis de advertir, que como dice muy bien el estudioso Maestro Alexio Venegas, nunca se acaba el paso con la punta del pie delantero, sino al principio del carcañal: porque el pie delantero no es del paso que está dado, sino principio del que se ha de dar: por manera, que el paso comienza en pie macizo, y acaba en pie hueco: el pie macizo es el izquierdo, que está asentado, y el hueco es la distancia, o vacío que hay desde él hasta el carcañal del pie derecho, como está dicho. Esta pasada es, cuando despacio nos paseamos, sin apresuración, ni aceleramiento: y por esta causa es figurada esta pasada al paso que da una mujer. Qué cosa es pasada simple, o paso sencillo. La pasada simple, quieren los Cosmógrafos, que tenga dos pies y medio, contándose como en la primera, comenzando en macizo, y acabando en hueco. El macizo ocupa el pie izquierdo, y pie y medio de hueco hasta el carcañal del derecho, aunque el cosmómetra (que es el que mide) siempre mide el primer paso de tres pies, y los demás de a dos y medio: y aunque en la Cosmografía se haya de guardar siempre esta medida, en la Destreza nos podremos con razón licenciar a que siempre tenga tres pies, uno de macizo, y dos de hueco: porque en la Destreza, no hay compases continuados: digo, que no es como el andar común, o la medida, que también andamos con el pie izquierdo, como con el derecho, y de una vez que nos comenzamos a mover, no paramos, hasta el fin de aquello que pretendemos andar, o medir: y así no hay más que un comenzar. Note el Diestro. Pero los que se dan en Destreza, como siempre no se da más que un compás, y este con el pie derecho (o con el izquierdo cuando conviene) y allí asentamos ambos pies y si queremos dar otro, comenzamos de nuevo, siempre tendrá tres pies, como el primero que da el Cosmómetra, pues siempre se comienza: solo hay una diferencia en poner los pies: porque en la medida Cosmografía, se pone la punta del pie izquierdo derecho al carcañal del derecho: lo cual en la Destreza no se puede permitir: Por qué no se puede poner en la Destreza los pies derechamente punta con carcañal. porque en la tal postura, no estaría perfilado el cuerpo, como conviene que esté. Y habiendo de estar los pies atravesados, como en la demostración de los pies parece, no del todo se podrá decir pie macizo: pero lo habéis de entender de esta manera. El pie izquierdo, que está atravesado, con la distancia que hay desde él hasta el pie derecho, del geme que ya dijimos, es justamente la largura del pie que ha de ocupar el izquierdo: y así será cierta la medida: y lo mismo en el segundo, tercero, y los demás compases. Este compás es aquel que damos, cuando andamos ni muy deprisa, ni muy despacio. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA126SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS El compás doble cuántos pies ha de tener de largo. La pasada, o paso doble, ha de tener cinco pies, el uno de macizo, y los cuatro de hueco: y este es el compás mayor que puede dar un hombre, cuando va caminando aprisa: de tal suerte, que quede en potencia de levantar el un pie, sin trabajo, asentando el otro: pues como ya dijimos en la demostración de los pies, el movimiento del hombre, consta de descanso y trabajo. A este paso doble, llaman compás Geométrico, Carranza, declaración folio 2. y a lo que llama Jerónimo de Carranza paso Geométrico, que en la Destreza es el que damos ni aprisa, ni despacio, es la pasada simple que antes de esta dijimos. Y a quien dice compás doble, no es porque se da uno tras otro, después que se ha elegido medio de proporción: porque con solo uno se ha de herir, y disponerse para ello: sino porque es el mayor que puede dar el hombre, y doblado del ordinario, o sencillo, y redoble de la pasada. Lo que en la Cosmografía es compás simple, en la Destreza es compás sencillo, y el Geométrico es el compás doblado. Así, que lo que en la Cosmografía es pasada simple, en la Destreza es el compás sencillo, a quien nuestro autor llama compás Geométrico: y el que en la Destreza es compás doble, es en la Cosmografía compás Geométrico. Y en el discurso de este libro, siempre iremos guardando el primer estilo, de decirle al compás sencillo Geométrico, hasta que hayamos de entrar en lo universal: porque entonces se ha de hacer preparación de cosas convenientes: y se hará demostración del orden del andar. Y porque parte de lo dicho, sin los autores que se han citado, lo son también Euclides, Juan Estoflerino, en el libro que hizo sobre el uso del Astrolabio: y fray Lucas del Bolgo, Matemático, en su libro de Aritmética y Geometría: y otros muchos, de que se pudiera hacer mención, mas estos bastan. De qué tamaño es el pie Geométrico. Y la duda que se podría poner sobre el tamaño que ha de tener cada pie por menudo, se declara por los mismos autores: lo cual ponerlo aquí, no hace a nuestro propósito, porque lo vienen a desmenuzar tanto, que dicen, que el dedo ha de tener de ancho cuatro granos de cebada: y que el palmo ha de tener cuatro dedos, y el pie cuatro palmos: sino solo decir, que el pie que dicen, ha de ser a doce puntos: O según otra opinión (y aún me parece que es la más recibida) de catorce cabales: esto es cuanto a las medidas de la Cosmografía: porque en nuestra facultad, por no ser todos los cuerpos iguales, tampoco lo podrán ser los compases: pero cada uno en sí siempre será de una manera, porque el que fuere alto de cuerpo, tendrá largo el pie: porque ha de estar en todo proporcionado: y el que fuere pequeño, lo propio, y las LUIS PACHECO DE NARVÁEZ127DE LA VERDADERA DESTREZA. piernas y muslos en proporcionada largura con ellos: sin que se le pueda obligar a que el compás que diere, siendo doble, tenga de distancia del un pie al otro cinco de largura, y cada uno de a catorce puntos, si él no calza más que diez, porque la medida de su cuerpo no requiere más: porque entonces solo le será posible tener cinco pies de los suyos: pues en esto (en lo general) hay sus ciertas medidas bien consideradas, miradas, y experimentadas por los curiosos, y diligentes estatuarios escultores. Pues dice Vitruvio, que el pie de cada hombre, es la sexta parte de la estatura y alteza de su cuerpo, y así mismo lo va midiendo por dedos y palmos: así que el compás diere, siendo doble, tendrá de distancia desde el pie izquierdo hasta el carcañal del derecho cuatro pies de hueco de la medida de los suyos, como no tenga algún extremo, que siendo alto, tenga el pie pequeño: o siendo en la estatura pequeño, tenga el pie largo mayor que la sexta parte de su cuerpo: y lo mismo será en el compás sencillo, que tendrá tres pies, uno macizo, y dos de hueco, o distancia del uno al otro: y en la pasada dos pies, uno macizo, y otro hueco: El medio proporcionado se ha de elegir conforme la estatura del contrario. Duda para verificar más esta verdad.
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