No será forzoso tratar de cada cosa un solo punto, por acudir a nuestro principal fundamento. Qué cosa es tiempo. Y comenzando por el tiempo, como presidente de todas las cosas. Es, según dice Aristóteles, una medida del movimiento, y de la quietud: los términos del cual, son dos instantes, Qué cosa es instante. y este instante es aquello que no tiene partes: porque aquel punto en que se comienza a obrar, es tan breve como un punto delicadísimo, imposibilitado de tener partes: y el espacio en que se obra, es a quien llamamos tiempo: y el fin en que se acabó de obrar también es un punto. Finalmente, tiempo, es aquel en que obramos cualquier obra, y los instantes, los dos puntos en que se comienza y se acaba: El tiempo es medida del movimiento. y es tan cierta esta autoridad, de que el tiempo sea medida del movimiento, que no tenemos para qué cansarnos buscando otras, ni ejemplos para aprobarla, pues no hay quien ignore, que ninguna cosa no se puede obrar sin tiempo: pues esta nos basta, y LUIS PACHECO DE NARVÁEZ155DE LA VERDADERA DESTREZA. satisface, y juntamente nos enseña que el movimiento ha de ser obrado en un tiempo, y no de otra manera. Finalmente de un camino se han declarado ambas cosas. Movimiento qué es. Movimiento, en esta materia, es un concepto del Ánimo y deliberación de la Voluntad: porque los ímpetus del Ánimo son principios de los actos: es un acto de lo que está en potencia, es una transmutación de un lugar a otro, obrado en tiempo. La espada ella por sí no se mueve, ni las lanzas, ni superficies. Ahora se ha de advertir, que la espada, ni las demás armas, ellas por sí, no se mueven: porque como dicen los Matemáticos, las superficies y líneas, no se entienden, tuercen, ni mueven de sí mismas, porque son incorpóreas: pero se extienden, tuercen y mueven juntamente con los cuerpos, cuyos extremos y cabos ellas son. Así la línea, a quien llamamos, espada, ella por sí no se mueve, sino junto con el cuerpo y brazo del hombre, que es su motor. Por manera, que queda probado, que forzosamente es menester tiempo para el movimiento de la espada, y es menester cuerpo y brazo, para que este movimiento se obre, y no de otra manera. No hay herida sin movimiento. Ahora hemos de entender, que la herida se forma y compone de movimientos, sin los cuales será imposible ninguna se forme, ni se le pueda herir al contrario: porque, según los Filósofos naturales, de nada, no se engendra nada, y habiendo de ser la herida por causa del movimiento, y no el movimiento por causa de la herida, así como lo es el efecto por la causa, y no la causa por el efecto: se puede entender ser necesario que haya movimiento, para que haya herida, y no en otra manera. De contrarias causas, nacen contrarios efectos. Ahora para concluir nuestro propósito, conviene que entendáis, que la contrariedad y diferencia de los efectos, consiste, y es por la contrariedad y diferencia de las causas: y como los movimientos lo sean de las heridas, y estos sean diversos, también ellas lo habrán de ser. Y pues tratamos ciencia, la cual, según en el prólogo probamos (por su propia y verdadera definición) es un conocimiento de la cosa, por su causa, para conocer las heridas, nos conviene conocer los movimientos de que se componen, que son las causas: LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA156SEGUNDA PARTE DE LOS FUNDAMENTOS ¿Movimientos cardinales, cuáles son? estos, según Carranza, y la cierta y larga experiencia nos lo ha mostrado, son cuatro, a quien llamamos Movimientos cardinales, cuyos nombres son, Movimiento violento, Movimiento natural, Movimiento remiso, y Movimiento mixto: de los cuales nacen y se producen diferentes efectos, según la compañía que hace el uno con el otro, y así mismo, la vez que con todos ellos se forma la herida. Y porque adelante hemos de hacer declaración particular de todos ellos, se quedará aquí este punto: pero habéis de saber, que con estos movimientos, se forman heridas de primera intención: las cuales se obran, sin reparo ni acometimiento: y también se forman heridas de segunda intención, que son y se componen de los movimientos contrarios: y de estos movimientos, así mismo se forman las heridas circulares, que son las de tajo, y revés: contra los cuales géneros, hay otras tres diferencias de heridas, las cuales son las que pretendemos declarar, y por cuyo respecto se hizo este punto. Lo nombres de ellas son: Herida antes de tiempo, herida en tiempo, y herida después de tiempo. Herida antes de tiempo por qué se dice. La herida antes de tiempo, es aquella que dijimos de primera intención, y no se llama antes de tiempo, porque se pueda obrar antes del mismo tiempo, pues dejamos probado, que el tiempo es medida del movimiento, y el movimiento causa de la herida, sino porque se obra antes del tiempo en que el contrario comience a obrar proposición, o treta, que sea para ofender, o defenderse: y de esta es tanta su libertad, que es sin reparo ni acometimiento. Herida en tiempo cuál es. La herida en tiempo, es aquella que se obra al principio de alguna herida, que el contrario comience de su voluntad, o habiéndole obligado el Diestro: a quien llamamos de segunda intención: Por manera, que si habiéndole obligado a una proposición, estrechándole, y obligándole a ello, hiciere algún movimiento al principio de él, se le ha de herir: y porque esta herida se obra en el mismo tiempo que hace, y está obrando, el movimiento, se dice herida en tiempo, y por otro ejemplo. El contrario forma una herida circular de tajo, o revés, para cuyo efecto (como adelante sabréis) han de preceder cuatro movimientos, al principio que forma el violento, o remiso, se le hiere con estocada ságita, o con algún revés, al principio del tajo, o con algún tajo al principio del revés, o revés contra revés, y tajo contra tajo (como todo se demostrará por demostración): por cuanto esta herida, o heridas, se obran en el tiempo que él esta obrando la suya, adquiere y se le da este nombre, y le decimos, herida en tiempo. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ157DE LA VERDADERA DESTREZA. Herida después de tiempo por qué se dice. La herida después de tiempo (no porque ninguna se pueda obrar antes o después de él) es cuando el contrario forma una herida, la cual se le impide con el atajo (a quien llamamos universal) matándole aquel movimiento, de que se compone antes que llegue al efecto, y después de esto le herimos, es por causa, que aquel tiempo en que hizo los movimientos, para la herida, ha pasado de todo punto, pues con haber muerto el movimiento, se acaba el tiempo en que se formó, y por eso le decimos, herida después de tiempo. Y de todo lo dicho, habéis de entender y estar prevenido, que cuando en el discurso de este libro oyereis este término: Herida antes de tiempo, que conocidamente es cualquiera de primera intención, y cuando se os avise que la herida sea en tiempo, ha de ser en el que vuestro contrario hiciere algún movimiento, ora sea circular para tajo, o revés, o accidental recto, para estocada, antes que se acabe el tal movimiento, y cuando se manifestare convenir, hacer herida, después de tiempo, esté ya sabido por cosa conocida en Destreza, haber de ser, y ejecutarse, después de haber pasado todos los movimientos que el contrario hiciere para su herida, de cualquier género que sea. Y con esto queda advertido lo que conviene, así para el conocimiento de la Destreza, como para vuestra quietud, y de otro cualquiera: pues con esto dejamos cierta y verdadera noticia, que no hay, ni puede haber herida, sin movimiento, ni movimiento, sin tiempo, ni tiempo sin otro igual tiempo en que os podáis defender, y ofender, si conviniere: y con esto concluimos con esta segunda parte. Y porque la hemos de tener siempre por el tema de este tratado, de la cual hemos de valernos en caos diferentes de cada una de sus demostraciones, por ser los fundamentos de esta Destreza verdadera que tratamos, conviene que en ella particularmente estudiéis, hasta venir a hacer tal hábito en cualquier punto de ella, que con facilidad la entendáis y obréis. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ159 TERCERA PARTE EN LA CUAL SE MANIFIESTA EN DEMOSTRACIONES LAS MÁS COMUNES TRETAS DE LA COMÚN Y VULGAR DESTREZA, Y EL POCO FUNDAMENTO SUYO: Y LOS REMEDIOS PARA CONTRA ELLAS. CON PARTICULARES ALEGACIONES DEL COMENDADOR CARRANZA, Y MUCHOS E IMPORTANTES AVISOS DEL AUTOR, AMAESTRADOS DEL MUCHO ESTUDIO, Y CONFIRMADOS CON LARGA EXPERIENCIA. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ161Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. Contra la común postura de los vulgares. Común y usada manera es, y ha sido entre los que tratan la Destreza ordinaria, afirmarse, el brazo curvo, todo hecho ángulos que es doblando la coyuntura del codo, y la guarnición de la espada casi arrimada al muslo derecho, y la punta alta, a quien ellos dicen puerta de hierro, y los pies desproporcionadamente abiertos, cargándose sobre el pie izquierdo no considerando, que todo aquello que está encogido, el brazo, y la espada en la tal postura, dejan de alcanzar a su contrario, además de estar en postura ultimada, que es lo propio que estar en extremo, teniendo rematada toda la fuerza, y que cuando la espada contraria fuese mucho menor en largura que las suyas, alcanzará mucho más, como se ve en esta demostración, que por dos causas alcanza menos que la recta. La una, por el extremo del brazo, que casi baja al ángulo agudo: y la otra, porque la punta de la espada, en cierta forma, se eleva al ángulo obtuso: y pues tenemos probado, que el ángulo recto alcanza más, teniendo elegido medio de proporción (como ante todas cosas habéis de elegir) que será en punto A dando compás recto, daréis herida en los pechos, llegando a punto B arrimando la fuerza de vuestra espada a la flaqueza de la suya, sin doblar jamás el brazo, sino tenerlo siempre recto: y ha de ser esta herida obrada en tal manera, que el movimiento de cuerpo, y ejecución de la herida, ha de llegar a un punto, haciendo consonancia de música. Esta herida es la que nuestro autor dice, por vía de objeción, en el diálogo segundo, que estando en tan casada postura, el contrario arrimándole la espada la pecho, le podrán hacer caer: pero si no se cargare sino sobre le derecho, se podrá hacer la herida mucho mejor, como también lo dice en el diálogo tercero, pues llegará más cerca su cuerpo a vuestra espada, no alcanzando por eso más la suya, y con menos movimiento le podréis herir: pues en la tal postura, la espada acorta, y el cuerpo acerca para más daño suyo, que no podrá remediar. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA162TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, Cuando levantare la espada, herir recto debajo del brazo derecho. No hay hombre, por rústico que sea, ni aún animal irracional, que si ve que le van a herir, no procure alguna defensa, y remedio para conservar su vida, y tanto más la procura, cuanto más la conoce: y porque esta primera herida, para ejecutarla, se camina y da compás recto, y la ejecución es en los pechos, como están tan amedrentados de las heridas que se dan en el rostro, tienen gran cuidado de guardarlo: y aunque les hieran en otra cualquier parte, no ponen tanto cuidado en su remedio: y porque el Diestro jamás dejará de herir con la proposición que comenzare, formándola en el Entendimiento, según la demostración que el contrario le diere (que es la causa) porque saldrán tantos ramos y circunstancias, que por muchos impedimentos que el contrario ponga, no dejará de llegar a efecto alguna: que esta es la causa porque el Diestro ha de saber tantas tretas, para ir aplicando conforme los desvíos que el contrario hiciere: El remedio que ponen a esta herida. y el que en esta herida puede poner (y ordinariamente ponen) es levantar la espada en alto, procurando llevar con ella (con las guardas) la que le quiere herir: y haciendo esto, considerad, que se pondrá en ángulo obtuso, y aún si bien se mira en la Demostración de los tres ángulos, vendrá a quedar su espada en punto R, que es donde se alcanza menos de cinco partes las tres, que la recta, como en ella se probó: y al principio del movimiento violento, pasaréis de punto B a punto C dando compás curvo, y dando herida debajo de su brazo derecho, procurando librar vuestra espada que no la lleve con la suya, y podréis dar esta herida: LUIS PACHECO DE NARVÁEZ163Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. No se pueden hacer dos movimientos primero que uno. porque primero que se acabe la acción de cualquier movimiento comenzado, que es violento, y quiera poner remedio en la segunda herida, será con tanta tardanza, que ni tendrá tiempo para remediarse, ni a vos os faltará para herirle, porque no se pueden hacer dos movimientos primero que uno: y advertid, que en hiriendo, habéis de salir luego a buscar medio de proporción, antes que baje el movimiento natural: que esta consideración habéis de tener siempre que hiriéreis con la estocada ságita, para acudir a sus movimientos. Si abate la espada, herirle de revés. Advertid, que en punto D se ha de meter pie izquierdo. Y si por ser el movimiento natural el en sí tan noble, que se obra sin ningún trabajo, por cuya causa, y bajar un cuerpo grave a su centro, es velocísimo, y casi incomprensible, y poder tener más velocidad, si alguna fuerza se le aplicare, quisiere vuestro contrario impedir la herida antes de estas, abatiendo vuestra espada: o, según dicen ellos, cargándola hacia el suelo: lo cual se obra, poniendo la guarnición de su espada en la flaqueza de la que le va a herir. Advertiréis, que apartará el punto de su espada, quitándola delante de vuestro cuerpo, y dejándola remota hacia su lado izquierdo: con lo cual podréis caminar sin ningún impedimento, pues la espada, que lo pudiera ser, está apartada, y tan remota, que primero que de aquel movimiento tan impertinente se pueda reducir al medio, le habréis ya herido, dando para ello compás de punto C (que fue donde impidió la herida) a punto D con pie izquierdo, hiriéndole de revés en la cabeza: LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA164TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, Cómo se forma el revés. que, como ya hemos dicho, se ha de formar de la manera que los espadadores espadan el lino, llevando la espada arrimada a vuestro muslo derecho, doblando la mano, llevándola uñas arriba, hasta que comience el movimiento natural, que entonces ha de ser de filo, que es en cierta forma, de la manera que ellos sacan los mandobles: y solo difieres, en que ellos doblan el medio brazo, que es la coyuntura de en medio, a quien se dice sangradera, y aún muchas veces sola la muñeca: y en este nuestro, se mueve todo el brazo con el círculo mayor que puede hacer, porque los pies suplen con su compás la cantidad y distancia que se requiere para el revés referido. Otra herida de círculo entero. También podríais, al punto que abatiere vuestra espada, desde el propio punto C, librarla por detrás de su guarnición, dando herida de círculo entero en los pechos, sin doblar el brazo, sino solo con la muñeca, como ya hemos dicho: y este nombre de círculo entero, es, porque vuelve la espada al punto donde comenzó, y mientras el contrario bajare al ángulo agudo, podréis subir al recto, hiriendo en los pechos. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ165Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. Si reparare el revés, herirle de estocada. Ningún movimiento hay, de los ya sabidos, de que se componen las heridas, que tan espantoso les sea a los que tratan la ordinaria Destreza, como son de los que se forman el tajo y el revés y ninguna herida hay que con más diligencia y cuidado procuren reparar, teniendo por defensa, a su parecer, bastante cruzar la espada encima de la cabeza: y la causa es, no tener verdadero conocimiento de la naturaleza del movimiento natural: y así mismo ignorar, cuándo, y a qué tiempo, y en qué sitio, y con qué ángulo se ha de hacer el reparo, o si es mejor herir sin reparar: ni tampoco advierten, que los tiempos circulares son unos diferentes de otros (no en cuanto círculos) sino en cuanto a la diferencia de sus principios: porque unas veces se sacan por de dentro, otras por de fuera, unas por abajo, y otras por arriba: Del fin de los tajos, se forman estocadas. ni menos advierten, que del fin del tajo y revés, se forman estocadas, con solo mudar el Diestro aquel intento particular, quitándole al movimiento violento algunas partes de la fuerza, y lo demás ganarlo con el compás: y no me engaño en decir, no conocen la naturaleza de los movimientos: LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA166TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, ¿Reparo redondo qué es? Porque haciendo (como hacen) el reparo, poniendo la espada encima de la cabeza, a quien dicen reparo redondo, está el brazo violento, y sin ninguna fuerza: y el golpe del tajo, o revés, además de bajar la espada naturalmente, buscando su centro, es ayudada del ímpetu de la fuerza que se le comunica: y que hallando hecho el reparo, con tan pocas partes de fuerza, se llevará de encuentro espada, brazo, y cabeza, sin que el reparo sea poderoso a resistirse: Reparo cómo se ha de hacer. porque los reparos no han de aguardar a que baje el movimiento natural, sino salirle al encuentro, como se dirá en su lugar. Pues si queriendo herirle con el revés dicho, formare reparo redondo, no lo ejecutéis sobre su espada. Y considerad, que aunque tiene guardada la cabeza (a su parecer) que tiene descubierto todo el cuerpo. Y pasado a punto E haciendo un medio círculo, a manera de una C, por causa de no encoger vuestro brazo, ni encontrar con su espada, daréis herida debajo del brazo derecho: advirtiendo, que el pie izquierdo ha de comenzar este movimiento, y el derecho le ha de seguir, como hemos dicho. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ167Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. Treta vulgar de cruzar la espada delante del pecho. Lección es muy usada entre los Diestros (que confiados en su Destreza, se atreven a mayores peligros de los que pueden remediar) cruzar la espada por delante de su cuerpo, la punta de ella junto al brazo izquierdo, pareciéndoles, que están dispuestos para herir, mediante los movimientos contrarios: y a la verdad se engañan, pues quitan el punto de la espada delante de su contrario, que es lo propio que abrirle puerta, para que pueda entrar a matarle: y la opinión en que se fundan es, que teniendo cruzada la espada, como está dicho, y señala esta demostración, el contrario le tirará alguna estocada al pecho, por encima de su espada, y entonces arrebatarla, hiriendo de tajo en la cabeza: y no consideran el peligro que tienen, y que su contrario irá por donde quisiere, y no por donde le aguarda, y le da ocasión, pues es libre señor de su voluntad: y pues vos lo sois de la vuestra, si vuestro contrario se afirmare en la tal demostración, hallándoos en punto A, que es donde habéis de elegir medio de proporción, un poco más adentro, y pasando a punto B con el compás curvo, con pie derecho, le heriréis con estocada debajo de su brazo derecho: con lo cual le saldrá su esperanza y pretensión muy al contrario de lo que pensaba: y se puede obrar esta herida, por razón, que como os afirmaréis recto, y el punto de vuestra espada tan cerca de su cuerpo, y la suya tan apartada del vuestro (que es lo que ellos ignoran) y ser el movimiento accidental de la estocada tan breve, que hace ventaja a todos los LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA168TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, movimientos (excepto al natural), por imposible tengo poderse defender, si no fuere desgraduando atrás, abatiendo la espada, que es el remedio de que se aprovechan todos en general, y entonces haréis lo que avisa la demostración siguiente: pero en esta os advierto, que no comencéis esta herida, si no fuere con el medio que os aviso, y que antes sea un poco más dentro: porque si de fuera comenzareis, tendría lugar de formar el arrebatar, que es la herida que pretende, y a su parecer tiene fundada. Si quitare la estocada, abatiendo, herir por encima de la suya. Gran turbación y alboroto, mucha confusión y del sosiego le causa al hombre, cuando le sucede alguna cosa, contraria de aquella a quien estaba aguardando, y hecha alguna prevención: esto es generalmente hablando. Y venido al particular de nuestro propósito, digo, que a nuestro Diestro de la común Destreza, no solo le sucederá lo referido, pero será causa de que se amedrente, si a la ocasión que dio cruzando la espada por delante del pecho, se le hiere por la parte que os avisé en la demostración antes de esta: pero como tenga obligación de procurar su defensa, acudirá a ella, ora sea conociendo el principio del movimiento, o con el dolor de la ejecución: y si en cualquiera de estas partes, quisiere poner algún remedio, conoceréis su principio, para de él formar otra herida. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ169Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. Y si el que pusiere, fuere desgraduar atrás, y procurando abatir vuestra espada, que es el último remedio que tendrá, y de quien se aprovechan de ordinario, habéis de advertir dos cosas. La una, que aquel impedimento que pusiere para abatir la espada, es solo para defenderse, quitando aquella herida, pero no formar otra: con lo cual podréis más libre y confiadamente ofenderle, pues no lleváis peligro de ninguna ofensa, pues de su parte no la procura, sino solo defensa como decimos. La otra, que el tal impedimento es tal, que se queda el punto de su espada tan apartada como antes estaba, y que tenéis el paso libre para poder ir adelante, prosiguiendo vuestro intento, como vais previniendo, y con mucho cuidado, para impedir el movimiento que hiciere: porque podrá enderezar la espada, pues queda libre, y hecho ángulo superior sobre la vuestra (si acaso no conociereis el movimiento, y os lo sujetare). Pues si quisiere abatir, como está referido, conociendo aquel movimiento, pasaréis de punto B a punto C librando vuestra espada por detrás de su espada y brazo, sin doblar el vuestro, dando herida de círculo entero, en los pechos, por encima de su espada, como lo señala esta demostración. Si hiciere desvío a la estocada, herirle de tajo. Y si por ser la herida pasada, ejecutada en los pechos (que como queda dicho, les causa espanto en sumo grado, por ser la parte en que más daño reciben, y donde más procuran ofenderse: y este temor es tanto, que no le pueden disimular ni encubrir: y en tomando espadas, para ejercitar con cualquiera, lo primero que previenen, es, que les guarden el rostro, y los ojos) impidiere la herida, que os avisé, apartando LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA170TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, vuestra espada, habéis de considerar otras dos cosas: y son, que aquel desvío que hace, consta y se compone de dos movimientos, violento y natural, y que forma con la espada ángulo obtuso, entendiendo hallar la vuestra, no previniendo el daño que por otra parte le podrá venir, por causa de tan largos e inconsiderados movimientos: pues librando vuestra espada de la suya, aquella fuerza que le comunicare al movimiento violento del desvío, vendrá a ser tal que quede su espada remota hacia su lado derecho, y no será en su mano quitar las partes al movimiento natural, habiéndolas puesto al violento: y forzosamente acabara aquella acción, antes que venga a hacer conversión de un movimiento en otro, ni del desvío en herida: y gastando tanto tiempo, podréis al principio pasar desde punto C (que será donde quedaréis) a punto D formando un tajo, Advierta el Diestro cómo y por dónde se han de formar los tajos y los reveses. advirtiendo, que ha de ser al contrario del revés que dijimos: porque ha de ir la espada pegada al muslo izquierdo, doblando la mano uñas abajo: y la razón está llana, que los habéis de formar, conforme a la parte donde hubiereis de herir: porque si hubiese de ser en el lado izquierdo, habiendo de dar compás con el pie derecho por la circunferencia de vuestra mano derecha, forzoso será sacarlo arrimado al muslo izquierdo, porque no habrá lugar por otra parte: y si hubiese de ejecutarse en el derecho, que el compás habrá de ir por la circunferencia de vuestra mano izquierda y con pie izquierdo, se habrá de formar arrimado al muslo derecho. Por manera que el tajo se ejecuta en el lado izquierdo, y el revés en el derecho: con lo cual sabréis por dónde se han de formar, y en qué parte ejecutar, y así mismo las tretas dobles, de quien adelante se dirá. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ171Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. Al principio del desvío, herirle de estocada recta. Caso se podrá ofrecer, en que la herida circular de tajo, que poco ha que os avisé, vuestro contrario la conozca, y de industria vuelva a ella, para de allí sacar herida, a quien ellos llaman, trastocar, que es lo mismo que sacar un mandoble, u otra cualquiera que le pareciere: y por esto os traje a la memoria la ley de Licurgo, en que mandaba a los Capitanes Lacedemonios, que no peleasen muchas veces con un enemigo, porque no aprendiese los ardides de guerra suyos, y con ellos fuesen vencidos: y ahora de nuevo os vuelvo a decir, que con vuestro contrario no hagáis muchas veces una misma treta por la propia razón de que no la aprenda, y prevenga algún remedio, sino diferenciar siempre, para que cuando tenga prevenido algún remedio a la que se le ejecutó, entendiendo, que se la de volver a herir con ella, hagáis otra diferente de la que él aguardare, para que su remedio y prevención no aproveche: y así podréis desde punto C al principio que comience el desvío (o al principio, si acaso no estuvieseis dispuesto a formar el tiempo circular, o no lo estuviese él para recibirlo: porque si estuviese desviado de vos, correríais mucho peligro, si formaseis el tajo), pasar a punto E, que del desvío que vuestro contrario hiciere, vendrán a quedar las espadas como lo manifiesta esta demostración y desde allí, sin doblar el brazo, sino solo para librar la espada, moveréis la muñeca, y daréis estocada en el pecho: y lo podréis, por causa de quedar su espada tan remota y apartada de vuestro cuerpo, y estar el punto de la vuestra tan propincuo y cercano al suyo. Y ejecutada la herida, con la brevedad que a tan corto movimiento se requiere, saldréis a medio de proporción, para acudir a los demás movimientos que hiciere. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA172TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, ¿Herida común, a quién dicen llamar? De los Maestros más famosos, que han profesado, y profesan la vulgar Destreza, ha sido, y es una de sus más principales invenciones una treta, cuyo nombre es Llamar al contrario, en todo tan fuera de razón como lo demás, cuyo testimonio de esta verdad ha dado la rigurosa experiencia que contra ella, y los que la han profesado, se ha hecho, como lo manifestarán estas tres demostraciones sucesivas, y se forma de esta suerte: que habiéndose afirmado con su contrario, tiran un medio tajillo de los que ellos hacen: el cual es quitar su espada de entre los dos centros, o cuerpos, llevándola hacia el lado izquierdo, y el brazo derecho atravesado a su pecho. Y pues que va a decir verdad, la digo, que es el camino más breve para entregarse en manos de la muerte, y el atajo por donde ahorrarán camino, para más presto venir a ella, y un engaño inventado por el mismo demonio, para solo su daño de ellos: y justamente le llamo engaño, pues no conocen el daño que allí les puede venir, pues quitan la espada (que es la que les ha de defender) de delante de su contrario, y abren la puerta por donde pueda entrar a ofenderles, y el intento principal de hacer esta treta es, que como descubren el pecho, convidan al contrario a que vaya a herir en él (no tratemos si querrá ir, o no: porque esto estará en su voluntad, como señor que es de ella, que es la causa porque esta treta falta, por constar de voluntad ajena, y esta no cualquiera la puede forzar): y si por ser cobarde su contrario, o por otra cualquier causa, no quiere ir, queda la treta sin efecto: y el remedio que tienen, es volver a llamar hasta que vaya: y cuando el contrario sale a su intento, le cogen su espada uñas arriba: y metiendo el pie izquierdo, dan una estocada en la barriga. Pues si vuestro contrario os llamare en la forma dicha, pasaréis desde punto A a punto B haciendo un acometimiento tan corto LUIS PACHECO DE NARVÁEZ173Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. como aparece en la demostración, que parezca de cierto que le queréis herir, porque un engaño con otro se ha de vencer: y dos heridas que de aquí podréis formar, en las demostraciones siguientes las avisaré. Cuando hiciere desvío al acometimiento, herirle de estocada. Dice nuestro autor en el diálogo segundo de la falsa Destreza, por vía de objeción, a una lección vulgar, que cualquier acometimiento que se hiciere, no ha de ser de mayor movimiento, que el que ha de tener la herida, sino mucho menor: y así el acometimiento que señala nuestra demostración, va fundado en este parecer, pues demuestra así en el compás de pies, ser tan corto, y la punta de la espada no llegar al cuerpo contrario, y si inconsideradamente quisiere coger vuestra espada, que es lo que estará aguardando, por ser su intento principal, y después de haberla cogido (de que os guardaréis con todo cuidado) quisiere meter el pie izquierdo, considerad, que en el tal movimiento, acercará su cuerpo, y acortará la espada, desviándola de vuestro cuerpo: y al principio de todo esto, de que tendréis grande conocimiento, pasará desde punto B, que será donde acabaréis el acometimiento, a punto C librando vuestra espada por debajo de su guarnición, sin encorvar el brazo, sino que los pies suplan toda la distancia y compás que conviniere para poder herir recto y libre, daréis herida en los pechos, que por causa de acercar su cuerpo (como se ha dicho) y quedar su espada tan remota, por causa de aquella fuerza que comunicará, subiendo el ángulo obtuso, y con el remanente de aquella fuerza, bajará natural hacia su lado derecho y ángulo LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA174TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, agudo, le podréis herir: que así por estas ventajas, como por tenerle ganados muchos grados del perfil, quedaréis sin ningún peligro: pero advertid a saliros luego a medio de proporción, como poco hace que os avisé y para el propio efecto. Al principio del desvío, herirle de tajo. Advertid que la letra C ha de ser D. En algunas partes hemos avisado la desigualdad que conviene haber, así de cuerpos, como de líneas, en todos los movimientos y heridas que se formaren, para que jamás haya impedimento en la ejecución de ellas: y en esta habéis de tener consideración particular, que si del acometimiento que hiciereis a vuestro contrario, quisiere hacer desvío hacia su lado diestro, que para ofenderle os habéis de pasar al siniestro, que quedará desocupado: y ya que le heristes de estocada, ahora para diferenciar, le podréis herir de un tajo, sacándolo por vuestro lado izquierdo, como atrás queda dicho: pasando de Punto B a punto D, ejecutándolo en la cabeza. Y si por no conocer las distancias, ni tener verdadero conocimiento de los medios (dos tan importantes fundamentos de la Destreza) comenzare su treta del llamar, desde tal medio, que pudiereis con el acometimiento y partes de aquel movimiento, herirle, lo procuraréis al principio del movimiento remiso, cuando la espada pasare a su lado izquierdo, de suerte, que cuando vuelva a hacer el desvío, el efecto de vuestra herida LUIS PACHECO DE NARVÁEZ175Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. esté ya pasado, que aquí, y en los casos semejantes es donde conviene conocer lo propincuo y remoto de la espada contraria y vuestra. Se dice propincuo lo cerca que estará vuestra espada de su cuerpo, y remoto, lo apartado que estará la suya del vuestro: aunque en esta demostración, poco cuidado será menester poner, pues cuando se obra la trata, sacan la espada fuera de los centros (que son los cuerpos) remisa, cuando a un lado, y cuando a otro: y cuando quisiere hacer el desvío, podréis ir haciendo las heridas que he avisado: con consideración de guardar siempre la rectitud del brazo que os he avisado: porque lo contrario, dañará. Treta ordinaria, que es acometimiento para cuchillada. Al movimiento violento, herirle de estocada. Uno de los preceptos más esenciales de la Destreza ordinaria, y una de sus más estimadas tretas, y aún de la que en ocasiones que se les ofrecen, más se valen sus profesores, es un acometimiento de cuchillada con mucho estruendo, con un furioso movimiento y espantoso visaje, levantan el brazo con mucha cólera: con el cual, el pobrecillo ignorante, contra quien lo hacen, se amedrenta, y teme, porque los reparos que le han dicho que haga, no le aprovechan, aunque se quiere valer de ellos, por las causas que atrás quedan dichas, que el movimiento natural, no fácilmente se resiste, LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA176TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, con el temor de esta imaginación, no repara y huye: y ha llegado a tanto la fé que tienen con este disparate, que aunque estén tan apartados de su contrario, que con seis pasos no pueden llegar a él, en haciendo este acometimiento, la cuentan por herida, como si la hubiesen ejecutado. Y no acabo de admirarme del inconsiderado y necio temor del uno, y de la temeridad del otro, y del disparate de ambos: porque el uno teme donde no hay peligro, y si supiera valerse de aquel acometimiento, al subir la espada en alto, y se le quitase el miedo que tanto le sujeta: de donde le parece que hay peligro, sacaría victoria: y si el otro considerase lo que hace, y en qué peligro se pone, daría muchas gracias a Dios que le ha querido guardar las demás veces que lo ha hecho. Y la razón es, que el primer movimiento es violento y va subiendo al ángulo obtuso, y dejan la espada contraria en potencia y cerca de su cuerpo: Carranza, folio 42. y según nuestro autor (y razón) la línea que tiene menos camino que andar, llega primero al punto que le señala su movedor, que tuviere más: y por eso dejamos probado, que el ángulo recto alcanza más que otro alguno. Si vuestro contrario quisiere hacer aquel acometimiento, teniendo elegido vuestro medio, cuando fuere subiendo al ángulo obtuso, pasaréis de punto A (que será el medio) a punto B, dando compás curvo y herida en los pechos, y esto será siempre que el contrario hiciere el tal movimiento, y advertid que ha de ser llevando siempre el brazo recto. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ177Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. Famosa treta vulgar, a quien dicen: Tentar. Treta es esta, de que ahora trataremos, que el Diestro que no la supiese, o el Maestro que no la enseñase, del uno no confiarían, y del otro se reirían, y no le admitirían en el catálogo de los Diestros: y es tan general y usada, que ninguna tratan más de ordinario, y aún es en la que mejor hacen sus contras, y recontras, si hallan contrario que les acuda a su intento: y su propio y celebrado nombre, es: Tentar, como lo manifiesta esta demostración, la cual se compone y obra de esta suerte: que con la punta de su espada tientan la contraria por el medio, y allí están aguardando que el contrario saque a herir al pecho, y de aquel movimiento, sacan ellos una herida, apartando la espada y metiendo pie izquierdo, y si el contrario no quiere, o no se atreve a salir a herirle, vuelven a tentar hasta que sale: porque esta treta, aunque tan celebrada, no se entiende a más su jurisdicción, que a si el contrario quiere o no. Otros que saben algo más, en tentando, vuelven el brazo uñas arriba, para dar herida en el rostro: y esto sin ninguna consideración, desde qué punto, en qué distancia, con qué medio, qué tan cerca o apartada está la espada contraria, si con pequeño o largo movimiento, le podrá herir al principio que fuere a tentar, o qué género de herida formará su contrario, en qué parte de la espada, o con qué parte de ella se ha de tentar, o si después de tentada, hará que sale a herir por una parte y herirá por otra, ni si tienen flaqueza en aquel movimiento que hacen, ni reparan en ver que hacen dos movimientos, y que con uno de su contrario, podrán ser heridos: ni tampoco advierten si el contrario les cogerá aquellas primeras partes del movimiento, y sujetará la espada, y les herirá por la misma parte de su treta, siendo, como es, obligado el LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA178TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, Diestro a considerar todo esto, para que el peligro que se le ofreciere en un punto lo remedie. Y si vuestro contrario tentare vuestra espada en la forma dicha, tres heridas tenéis con que herirle. Las dos, con compases curvos: y la otra, con recto, que son las que se siguen. Al principio que fuere a tentar, herirle por encima de su espada. Bien me parece que bastarán las razones que poco ha dijimos, para que se entienda el poco fundamento de esta treta: y aún confío, que sus profesores oyéndolas, y entendiéndolas, se han de satisfacer de ellas, y han de ser causa para desestimar lo que hasta aquí han tenido por ídolo, quitándole el crédito, que tan sin razón le tienen dado: pues con esta verdad ha de quedar desnuda de sus mentiras, y desechada por tal: pero si quedare algún ignorante protervo (perverso), y encontrare con vos, y os quisiere tentar la espada, la primera herida con que podréis ofenderle, ha de ser mediante conocer el principio de su movimiento: advirtiendo que con tal modo de tentar, quita el punto de su espada de delante de vuestro cuerpo, haciendo movimiento remiso, y que el primer movimiento con que tienta, no es para herir, sino tan solamente para tentar: en el cual gasta tiempo, y que en el mismo se podrá hacer otro movimiento, como lo haréis en aquel principio, pasando desde punto A, que es el medio de proporción, a punto B dando compás curvo, librando vuestra espada por detrás de su guarnición y mano derecha: sin doblar el brazo, sino solo con la muñeca, daréis herida en los pechos, por encima de su espada con círculo entero: pero el librarla ha de ser sin que la contraria llegue a la vuestra, porque si la encuentra, será señal de que habrá acabado aquella acción del primer movimiento: y si entonces comenzaseis, podría él hacer lo mismo y haber peligro. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ179Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. También podríais al principio del movimiento del tentar, dar el mismo compás, o algo más largo, y herirle debajo del brazo de la espada: pero lo primero promete más seguridad: porque se hace la herida con ángulo superior en la espada, y en esto otra es inferior, y luego sucede el abatir, contra el cual es el revés, y se van llamando unas tretas a otras, y con la que hemos dicho se hiere en un punto. Cuando fuere a tentar, herirle recto de estocada en los pechos. Poco se sabría en destreza, cuando con una sola herida y por una sola parte se le hubiese de herir siempre al contrario, pero son tales sus maravillosos efectos y la variedad suya, que es menester remitirlos al ejercicio, por ser imposible tratar de todos: y con la herida que podréis herir ahora, que señala esta demostración, es de consideración, así por su valor, Carranza, folio 115 (146). como por lo que dice nuestro autor, por vía de objeción a esta misma treta de tentado, que aquel que fuere a tentar la espada por medio, no saldrá sin peligro, porque con pequeño movimiento que el Diestro haga, caerá fácilmente la espada que tentare en la fuerza de la contraria, quedando libre, e hiriendo a salvo, que es lo que esta demostración manifiesta: y la razón es, que como llega atentar con la flaqueza de la espada, poniéndola en mayor fuerza de la contraria, se le cogen aquellas partes de movimiento, y se le hiere, y queriendo vos hacer lo propio, advertiréis a lo dicho, y pasaréis desde punto A a punto C encaminando la herida al pecho con alguna fuerza: con la cual acabará de caer la punta de su espada en la guarnición de la vuestra, y las veces que esta herida se ha hecho, viendo que no se han podido defender, lo más que han procurado, ha sido desde aquel propio punto, querer herir en el rostro, y con solo levantar un poco la guarnición de la LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA180TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, espada, se ha impedido: y de este remedio os podréis valer, aunque mejor será herir, y al punto salir a buscar medio de proporción, aunque adelante sabréis un impedimento universal para todo género de herida o movimiento que se haga, sin que sea necesario desde que comenzareis a graduar adelante, volver atrás, si no fuere voluntariamente: de que en su lugar se ha de tratar muy en particular. Si después de haber tentado, quisiere herir de estocada, sujetarle la espada. Aunque ahora os sea esta demostración, y su efecto, doctrina nueva, y del todo no la entendáis, por ser necesario tener muchos principios para su verdadero conocimiento, y ser necesaria declaración particular (como adelante se hará, y muy copiosa) por ser en la que se funda esta ciencia: os baste ahora saber cómo impediréis la treta del tentar que vamos tratando, hasta que lleguemos a la quinta parte. Y para este impedimento, habéis de advertir, que el movimiento que se hace para tentar la espada, tiene flaqueza, como hemos probado: y así mismo que va a tentar con la flaqueza de su espada, y conociendo todo esto, y el principio de su movimiento, pasaréis de punto A a punto D con el compás curvo, sujetándole la espada, que venga a quedar debajo la vuestra, en la propia forma que parece por esta demostración: con lo cual le impediréis su determinación, que lo podréis por las razones dichas. Y conseguido esto, le podréis herir con dos heridas. La una, formando un tajo, desde encima de la propia espada, que por causa de quedar la punta de ella tan remota, lo podréis hacer (saliendo un poco más con un medio compás, si conviniere): y si hiciere otro movimiento para estocada, volver a sujetársela como está ahora. La otra herida, es de estocada, haciendo un poco de extremo con el brazo uñas arriba, para poder herir, sin apartar, ni levantar vuestra espada de la contraria: pero es de advertir, que LUIS PACHECO DE NARVÁEZ181Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. si vuestro contrario hiciere el movimiento del tentar, que decimos, tan breve, que al principio no podáis poner el impedimento, no os habéis de turbar, sino aguardarle: y al punto que levantare la espada, para hacer acometimiento, o para dar herida, dando el mismo compás, le sujetaréis, matándole aquel movimiento que comenzare, y hacer las heridas que os he avisado. Treta ordinaria a quien dicen estocada de puño. Opinión es recibida, y establecida por ley entre los profesores de la ordinaria Destreza, que para dar una estocada, ora sea tentando la espada contraria, o sin llegar a ella, ha de ser de puño, que es. Encoger el brazo doblando la coyuntura del codo, o sangradera, y después volverlo a extender con mucha fuerza, pareciéndoles que por aquellos que encogen el brazo, ha de ser la estocada más fuerte y sin ningún remedio: y no quieren mirar que cuando la hacen, es después de haber tentado la espada contraria (como atrás queda dicho) y que vuelven a apartar la suya de aquel primer lugar donde la ponen, y que para darla, meten el pies izquierdo, y que en el tiempo que se hacen tantos movimientos y tan superfluos, les podrá venir daño, Carranza, folio 116. por la razón que Carranza por vía de objeción, que el tentar meter el pie izquierdo y brazo, y dar a un tiempo herida, no puede ser: porque cualquier cosa de las referidas, ha de ser obrada con movimiento particular, y en tiempo determinado, y si la herida fuere de puño, en aquel apartamiento, ¿dónde ha de estar la espada contraria que no ofenda? Y que esto sea cierto, pues sois curioso, miradlo con atención, y veréis, que cuando tienta la espada, fue movimiento sin consideración: porque si desde allí quisiese herir LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA182TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, sin otro movimiento de desvío, sino solo extendiendo el brazo, alcanzará a vuestro cuerpo, dando su herida (no tratemos ahora si se le puede poner impedimento o no) sino que pues de allí podrá alcanzar, para que encoge el brazo, pues en el punto que apartare su espada de la vuestra encogiendo el brazo, quedará su cuerpo más cerca, y le podréis herir con pequeño movimientos, y si mete el pie izquierdo acorta más la espada y llega más su cuerpo a la vuestra: donde con solo estaros recto, le ofenderéis, sin que la suya pueda llegar, si no fuere volviendo a sacar el pie izquierdo, y contra todo esto, os defenderéis y heriréis, si conviniere, con mucha facilidad por una sola parte y con un solo movimiento a tantos como hará. Cuando alargare el brazo para herir de puño, sujetarle la espada. Premisas vamos dando en esta demostración y la pasada, su semejante, de un impedimento universal para contra todos los movimientos que en todas las armas se pudieren considerar, cuya declaración dejamos para su lugar: porque ahora no estáis dispuesto para entenderlo: y le llamo impedimento, porque impide las determinaciones contrarias, ya puestas en acto, a quien llamamos, Movimientos, y aún muchas veces estando en potencia y con él, de cualquier causa que el contrario diere, podréis sacar maravillosos efectos en vuestro favor y defensa: y por cualquier vía o modo que el contrario quiere herir, este impedimento universal, como señor de todo, arrebata las partes de movimiento que tiene ya hechas, ora sea el movimiento violento o natural, remiso, o mixto, propio, o accidental, deprisa, o despacio, y lo convierte a favor del Diestro, sacando ofensa y defensa. A esto, llama nuestro autor, Matar el movimiento, descargar la espada contraria, después de haber dado el golpe en la mía: y en esta demostración, lo habéis de aplicar de esta manera: que habiendo acabado el contrario de tentar vuestra espada, y de allí quisiere ofenderos con la estocada de puño (o sin LUIS PACHECO DE NARVÁEZ183Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. tentar) al punto que alargare el brazo para ejecutarla, pasaréis de punto A a punto B sujetándole la espada, matándole aquel movimiento tan soberbio, una y cuantas veces lo formare: y si le quisiereis herir, podréis de tajo, o de estocada, como avisamos en la de tentar, pues esta y aquella llevan un mismo orden, así en compás, como en el impedimento, y lo mismo en las heridas. La más famosa treta de la común Destreza, cuyo nombre es: Arrebatar, y Tajo. Otros diestros, que de su Destreza han alcanzado más parte, tienen escogido por remedio particular, para desbaratar a su contrario, si le ven afirmado, arrebatarle la espada: metiendo el pie derecho, hiriendo de tajo: la cual es una treta, en quien ellos confían: y como dicen, es el remedio contra los que se les atreven a afirmar, y no sé con qué razones, ni encarecimientos ponderar la poca razón en que se fundan, por las causas que dijimos en la demostración que se hizo de los tres círculos que hace el brazo, y probado, que el menor vencerá, y llegará primero que el mayor: porque el que hace el contrario para arrebatar, es con todo el brazo, y tan largo, cuanto su largura, y la de su espada. Y además de esto consta (necesariamente) de cuatro movimientos, y participación de dos ángulos: de los movimientos, dos naturales, un remiso, y un violento, y los ángulos los más peligrosos: todo lo cual, para satisfacción y convención de sus aficionados, procuraré declarar. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA184TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, Los movimientos que necesariamente se hacen para arrebatar, y de qué ángulos participan. El primer movimiento natural, es bajar el brazo y espada, para ponerla debajo de la contraria, para el arrebatar, donde todo aquello que baja, participa de ángulo agudo: y cuando pone su espada bajo la contraria, en aquel apartamiento que hace la punta de entre los dos cuerpos, teniéndola su dueño hacia su lado izquierdo, es el movimiento remiso: cuando levanta la espada para desbaratar la del contrario, es el movimiento violento, donde participa y llega el ángulo obtuso: y cuando baja, para dar el tajo, es el último movimiento natural: y que con todo esto no entiendan que en tanto tiempo, como gastarán en tantos movimientos, y tan largos, que con solo uno pequeño, que es el que hace la muñeca, se les podrá herir, ayudado de los compases, quedándose ellos con su espada por los aires, sin encontrar la del Diestro, y sin hacer efecto, y la contraria hiriéndoles a salvo, como se podrá ver en las demostraciones siguientes: las cuales son confirmadas con larga experiencia contra los arrebatadores. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ185Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. Al principio del movimiento remiso, que fue arrebatar, herirle de estocada recta. Es tan acelerado el ímpetu de la fuerza que comunican al hacer este arrebatar, que aunque se compone de tantos movimientos: y participación de los dos dañosos ángulos, os conviene conocer su principio, para valeros de él: porque el Diestro, que conoce los principios enteramente, fácil le será remediar los fines: y llegado a esta perfección, y comenzando vuestro contrario arrebatar la espada, haciendo el movimiento remiso, llevando la espada hacia su lado izquierdo, sacándola de entre los dos centros, pasaréis con suma diligencia desde punto A a punto B, dando compás recto por la línea del ángulo rectilíneo, que en la circunferencia se imagina, como dijimos y declaramos en su demostración, librando la espada que no la encuentre la contraria, porque la desbaratará y llevará de encuentro y hará su herida, que aquí es donde ha de haber desigualdad, así de líneas como de cuerpos, y así habéis de librar la espada por encima de la guarnición y brazo contrario, advirtiendo que va con ella hacia su lado izquierdo, y librando la vuestra, como está dicho, le vendréis a herir debajo de su brazo derecho: pero ha de ser al fin del movimiento remiso y principio del violento, antes de que se acabe y comience el natural: porque entonces ni podréis dar el compás sin notable peligro, ni vuestra herida llegará a su efecto: y si comenzase a bajar, así por venir naturalmente la espada buscando su centro, como por la fuerza comunicada, no bastará resistir su furia vuestro brazo, ni si es en su ayuda: pero por eso se dice que a una fuerza fuerte, se ha de vencer con una ligera: y sobre todo advertid, que habéis de llevar el brazo recto sin encorvarlo un punto, sino que los pies suplan con el compás la distancia que se requiere para la herida. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA186TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, Al principio del movimiento natural, herir de estocada. Es tan secreta la herida que esta demostración señala a estos arrebatadores, que ha sido bien menester la larga experiencia que de ella se tiene, para que algunos hayan venido (aunque a regañadientes) a conocer el peligro en que se ponen, cuando quieren hacer esta treta: pero la experiencia, como decimos, siendo como es desengaño de todas las cosas, les ha dado causas probables de su poca certeza: y por el contrario, la mucha que tiene esta herida, pero la afición tan antigua que tienen con su arrebatar, es causa, que aunque la confiesen por buena, reinciden en ella, y la hacen en cualquier ocasión: porque la larga costumbre no fácilmente se olvida: y para ella, habéis de considerar, que, como queda dicho, esta treta consta de muchos movimientos: Herida después de tiempo, contra el arrebatar para tajo. y en esta os habéis de aprovechar de todos, porque es herida después de tiempo, que es después de haber pasado todos los movimientos: y cuando vaya poniendo su espada debajo de la vuestra, para arrebatarla, y suba con el movimiento violento, con aquel círculo tan grande que hace con todo el brazo, la libraréis por encima de su guarnición, haciendo un movimiento con solo la muñeca, de esta manera C, y cuando la acción de su fuerza acabe el movimiento violento, y comience el natural, pasaréis de punto A a punto C, pasando vuestra espada por debajo de la suya, con desigualdad de cuerpos y líneas, dando herida en los pechos: y quedará su espada tan remota de vuestro cuerpo, y a su lado derecho, como lo manifiesta esta demostración, que le sea imposible, no solo heriros, pero ni aún defenderse. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ187Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. Al principio del movimiento natural, herirle de tajo. El mayor artificio de la Destreza, y donde más a la clara se manifiesta su grandeza, poder y señorío, es en dar a sus profesores modo y orden para que puedan por aquella causa y lugar que su contrario quisiere herir (a cada uno) arrebatar los principios de los movimientos que hiciere, y hacer la propia herida en él, ejecutándola en la propia parte que él quería: y aunque yo para mí lo tengo por sin duda, y bien experimentado, para que le deis crédito, referiré la autoridad de Carranza: Carranza, folio 31. y dice, que por la misma causa y razón que se hace la treta, por ella misma se vuelve a deshacer: y en esto no hay duda, porque si lo miraseis con atención y lo estudiareis con cuidado, hallaréis la verdad de ello, y en el punto presente se verá. Y venido al orden con que se ha de hacer, habéis de advertir, cuando el contrario pusiere la espada debajo de la vuestra, para arrebatar y formar tajo, que por haberse de ejecutar en el lado izquierdo de vuestra cabeza, le convendrá pasarse al propio lado: porque los compases han de seguir siempre la especie de herida que se formare: LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA188TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, Esta es treta formada. y esto precisamente, pues en aquel punto que fuere formando el tajo, y pasando el cuerpo a vuestro lado izquierdo, al principio del movimiento violento, pasaréis de punto A a punto D sacando el propio tajo, que mediante la desigualdad de los cuerpos y de las líneas, lo podréis ejecutar en la cabeza, y en el propio lado que él quería: Carranza, folio 41. que esto es lo propio que dice nuestro autor, que las tretas formadas tienen su diferencia: porque unas veces se forman de los acometimientos perfectos, y otras de los propios movimientos que viene a herir, como cuando produce el primer movimiento el contrario, para sacar tajo, y le cogemos el principio del tajo, y formamos el mismo tajo que él comenzó, y le herimos con él: y este podréis hacer muy a vuestro salvo, así por la verdad que en sí misma tiene esta treta, como por el crédito que le dan la mucha experiencia, y la autoridad de nuestro autor. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ189Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. Al principio del movimiento remiso y violento, sujetar la espada. Advertid que la espada punto D que está debajo, ha de estar encima. Ya queda dicho que las tretas formadas tienen su división, y términos en que se forman, valiéndose el Diestro, unas veces de los acometimientos perfectos, y otras de los propios movimientos: y así mismo se forman al principio del movimiento violento, y otras a principio del mixto, y otras al remiso: y para esta ocasión, os aprovecharéis del violento y remiso, y de ambos a su principio y en el que comenzare el arrebatar, al punto que cruzare su espada por debajo de la vuestra, con el movimiento remiso, pasaréis con presteza de punto A a punto E sujetándosela, que pues con inconsideración la pondrá debajo, no considerando el peligro, que lo padezca: y así mismo la herida que le podréis dar desde encima de su misma espada, que será en los pechos, y la causa porque el compás ha de ser curvo y no recto por la línea del diámetro, a quien lo consideraré le será fácil, con esta advertencia: que si el compás fuese recto, comenzaríais a hacer el impedimento o atajo con la flaqueza de la espada por el medio de la contraria: y en ninguna manera podríais sujetarla por la mayor fuerza que allí tiene, y por la que se le habrá comunicado de su motor, y sería con peligro, y haciéndolo como decimos, vendrá a quedar su espada remota, que es lo que se procura, y pondréis el impedimento con muchas partes de fuerza, y cuando la quiera levantar, por ser su movimiento violento y el vuestro natural, no lo podrá: como por ejemplo, si una piedra viniese bajando de alto naturalmente, y en este punto fuese otra subiendo violenta, y en el camino se encontrasen, no la que subiere hará que vuelva a subir la que bajaba, LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA190TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, mudando el movimiento natural con que baja, sino al contrario, que la que bajare naturalmente, hará que la que subiere mude aquel movimiento violento en natural, volviéndose juntas, y la que viniere bajando, encima de la que fuere subiendo: como os sucederá en este caso, que vuestra espada hará que la suya mude aquella acción de fuerza que vuestro contrario le hubiere comunicado en movimiento natural, bajando juntas: pero la vuestra encima. Treta vulgar de dar golpe a la espada. Entre las opiniones que los Maestros han guardado, y con extraños encarecimientos han mandado guardar a sus discípulos, es una tarea tan estimada de ellos, cuanto aborrecida de los que la entienden y saben la poca certeza en que se dudará y ella está fundada: la cual es viendo a su contrario afirmado, dar con su espada un golpe en la contraria muy recio, con intento de derribársela de la mano: y la causa de tenerla por buena y haberle dado su crédito, es porque la han hecho con algunos, que por no saber tomar la espada, y por no saber conocer los principios de los movimientos (que es lo que más importa) se la han derribado: y pues ya hemos avisado de cómo se ha de tomar, y puesto en demostración, a ella os remito: solo quiero manifestar el poco fundamento que tiene, pues el golpe que quieren dar, se compone y consta de tres movimientos; uno violento, cuando levanta la espada, otro natural cuando descarga el golpe, y otro remiso, con apartar su espada de entre los dos centros: y que en tanto tiempo, como se ha de gastar en hacer los que la espada LUIS PACHECO DE NARVÁEZ191Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. contraria podrá defender, y no reparan ni advierten, si cuando quieren dar golpe en la espada, podrá el contrario darles algún revés formado, y quedar libre y su espada en el suelo, ni tampoco si podrá herir de estocada de grandísimo rigor, metiendo el pie izquierdo, ocupando aquel ángulo que hace en el movimiento remiso: porque les parece (y lo dicen) que no puede conocer nadie lo que ellos quieren hacer, y cuando el contrario estuviere descuidado, como que podrá ser uno Diestro si se descuida. Finalmente, cuando les dicen estas razones, y se sacan a plaza las pocas en que la treta se funda, concluyen con decir, que ha de ser muy aprisa, y una vez en la vida y otra en la muerte: y el remedio contra ella, en las demostraciones siguientes se verá. Al principio del movimiento natural, librar la espada, y herir de estocada. Encarecimiento quisiera hacer de una vez, que de tal suerte se os imprimiese en la Memoria, que jamás se borrase de ella, para manifestar la importancia grandísima que es en un Diestro (para serlo) el conocimiento de la naturaleza de los movimientos, en sus principios, la especie suya, y su tamaño, para con seguridad tratar la Destreza, entrar, y salir en cualquier caso que se ofrezca en ella, y no le hallo a medida de mi deseo: y solo diré, que así es imposible ser uno Diestro, sin el conocimiento que decirnos: y así será imposible defenderse de su contrario, ni ofenderle sin peligro, como al ciego de nacimiento ver, ni el mudo oír, si no se obra algún milagro con ellos: y el conocimiento que para este punto habéis de tener, ha de ser de tres movimientos, con que se da el golpe en la espada, que son el violento, natural y remiso: y al principio que se comenzare el natural, pasaréis desde punto A a punto B librando vuestra espada por debajo de la suya, que mediante el movimiento remiso, y aquel rincón, o ángulo que abrirá entre vuestro lado izquierdo y el suyo derecho, podréis librarla, y gozar de él, ocupándolo, e hiriéndole en los pechos de estocada: pero ha de ser con mucho cuidado, que no se encuentren las espadas: porque, así por el golpe recio que dará, como por ser movimiento natural, bajará al suelo. Y advertid, que la estocada que digo, se puede obrar en dos maneras: la una, metiendo el pie izquierdo, perfilando el cuerpo: LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA192TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, la cual es rigurosísima, y quedará la espada contraria sujeta, y con la vuestra, hecho ángulo superior sobre ella. La otra, es como os he avisado, y aparece por demostración: pero esta requiere herir con mucha presteza, y salir a medio de proporción, afirmando o recto, para que cuando suba su espada, no os ofenda, ni alcance. Al principio del movimiento natural, herirle de revés. La variedad en la Destreza, y el herir por diversas maneras, es de tanto gusto, que sirve de golosina al Diestro, para cebarse en ella, y jamás hartarse de ejercitarla: y porque gocéis de este gusto, ya que sabéis cómo herir de estocada, según os he avisado, podréis diferenciar, y herirle de revés. Y para esto, habéis de tener el propio conocimiento de los movimientos violento, natural y remiso: y cuando baje la espada contraria, con movimiento natural, a dar el golpe en la vuestra, con el movimiento remiso, pasaréis de punto A a punto C con pie izquierdo, perfilando el cuerpo: y formaréis en revés, que, como muchas veces hemos dicho, ha de ser arrimado a vuestro muslo derecho: y este compás, ha de ser largo, o doblado, según la distancia que estuviere vuestro contrario, y el compás que él diere: y si por inconsideración suya, quisiere dar el golpe a la espada, estando tan apartado, que no le podáis alcanzar con un compás, habéis de advertir, que os sería dañoso formar el revés, y querer dar compás, porque llegaría más presta alguna estocada, si el contrario la formase: y por eso es menester tan cierto conocimiento de las distancias y de los medios para no formar los tiempos circulares, desde donde se han de formar las estocadas, ni por el contrario: y no siendo medio conveniente para el revés, formaréis la herida de estocada, que se avisará en la demostración siguiente: y si formareis el revés, acordaos que ha de ser acercándoos tanto al lado diestro contrario, que le podáis sujetar, y le sujetéis la espada, con vuestra mano izquierda, para más seguridad vuestra. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ193Y LOS REMEDIOS CONTRA ELLA. Al principio del movimiento natural, dar compás recto, y estocada. Es el movimiento remiso tan sin provecho, para poderse defender el que lo hace, si le sale incierta la treta comenzada, que si bien se mira, se conocerá la poca diligencia que es menester poner para herir al que lo hiciere, pues la espada, que había de ser guarda y amparo suyo, y en quien justamente podría tener y poner la confianza (si supiera verdadera Destreza) la pone en parte tan remota, que no le puede aprovechar, que es semejante al que hace una casa y puerta, para guardarla: y después de puesta en el quicio, la deja abierta: así el que tiene la espada en aquel movimiento remiso que hace, abre la puerta, para que su contrario pueda entrar a ofenderle: y para herirle con la estocada, que manifiesta esta demostración, es menester tener el conocimiento que hemos avisado: y cuando vaya bajando el movimiento natural, y haciendo el remiso, pasaréis desde punto A a punto D dando compás recto, por la línea que forma el ángulo rectilíneo, hiriéndole recto en los pechos, librando vuestra espada de la suya, como os he avisado: y ahora os aviso, que este compás lo ha de comenzar el pie izquierdo, por serle permitido, respecto de lo que os avisé en la demostración de los compases, pues se averiguó poder el izquierdo hacer tres movimientos: el uno, cuando formamos revés: otro, cuando desgraduamos: y el último, por la línea infinita: y por esta es por donde habéis de caminar, para dar esta herida, por causa, de que si fuese con el pie derecho, acercaríais vuestro cuerpo: y aunque la espada contraria haya quedado tan remota, podría ser por tardanza vuestra, o mucha ligereza suya ofenderos: y comenzando el compás con el pie izquierdo, no hay este peligro. LIBRO DE LAS GRANDEZAS DE LA ESPADA194TERCERA PARTE DE LA FALSA DESTREZA, Espantosa treta vulgar de tajo rompido, al cual se le hiere, si hay distancia para ello, de punto A a punto B y si no con las demás.
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