MODO FÁCIL Y NUEVO PARA EXAMINARSE LOS MAESTROS EN LA DESTREZA DE LAS ARMAS; Y ENTENDER SUS CIEN CONCLUSIONES, O FORMAS DE SABER. MAESTRO D.LUIS PACHECO DE NARVÁEZ TRANSCRITO POR EL INICIADO LUIS FRANCISCO ROLDÁN FRAILE ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER Transcriptor: D. Luis Francisco Roldán Fraile: Graduado en historia del arte Doctorando en Historia y Artes, Cultura Artística Iniciado de la Academia de Esgrima Láser A la luz y con la aprobación de: D. Marcelino J. Miguel Castro: Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser El objetivo de esta transcripción es, simplemente, facilitar la lectura del documento, persiguiendo que cualquier interesado pueda fácilmente recorrer esta obra, y extraer de la misma sus propias conclusiones. NRA: AELMM20240504001 LUIS PACHECO DE NARVÁEZ1 Modo fácil y nuevo para examinarse los Maestros en la Destreza de las Armas; Y Entender sus cien conclusiones, o formas de saber. Dirigido al Serenísimo Señor Wolfango Guillermo, Conde Palatino del Rhin, Duque de Baviera, Iuliers, Cleues, y Berg, Conde de Veldentz, Sponhem, Marta, Rabensburg y Moers, Señor de Ravestan. Por Don Luis Pacheco de Narváez, Maestro del Rey nuestro Señor, en la Filosofía, y Destreza de las Armas, y Mayor en los Reynos de España. En Madrid, Por Luis Sánchez, año de 1625. MODO FÁCIL Y NUEVO PARA EXAMINARSE LOS MAESTROS2 Soy del maestro Bartolomé López. Si me perdiere lléveme a él, que vive en la calle ¿de los justos? ¿de los pastos?, y le dará buen hallazgo. Nota del transcriptor: La única duda existente en la página 1 del pdf transcrito es esta parte. Comparando con la grafía inmediatamente anterior de “López” parece ser más “pastos”, que “justos”. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ3 Suma del privilegio Don Luis Pacheco de Narváez, Maestro mayor en la Filosofía y Destreza de las armas, tiene privilegio para poder imprimir un tratado intitulado, Diálogo entre el Maestro examinador en la Filosofía y Destreza de las armas y el Discípulo. Con prohibición, que otra persona sin su licencia no le pueda imprimir, so las penas en el dicho privilegio contenidas. Despachado en el oficio de Lázaro de los Ríos, Secretario del Rey nuestro señor. Su fecha en Madrid a 26 de Febrero de 1625. Fe de erratas He visto el libro compuesto por don Luis Pacheco de Narváez, intitulado Diálogo entre el Maestro examinador en la Filosofía y Destreza de las Armas, y el Discípulo: el cual corresponde con su original, y no tiene cosa que notar. En Madrid a 4 de Marzo de 1625. El Licenciado Murcia de la Llana. SVMA MODO FÁCIL Y NUEVO PARA EXAMINARSE LOS MAESTROS4 SVMA de la Tasa Los Señores del Consejo tasaron este libro intitulado, Diálogo entre el Maestro examinador en la Filosofía y Destreza de las Armas, y el Discípulo, a cuatro maravedís cada pliego, como consta de su original, despachado en el oficio de Lázaro de los Ríos a 10 de Marzo de 1625. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ5 Aprobación del Padre Maestro fray Cristóbal de Torres, de la Orden de Santo Domingo y Predicador de su Majestad Por comisión de su señoría el señor don Diego Vela, Obispo de Lugo, y Vicario de su Alteza en esta Corte de su Majestad, he visto con mucho gusto mío este Diálogo, que don Luis Pacheco de Narváez, Maestro mayor en la Filosofía práctica de las Armas ha compuesto: y lo que puedo juzgar, como de Arte científico, subalternado a la Geometría, cuyas líneas y ángulos aplica a los movimientos naturales, es, que por ser las Armas y las Letras el principio de la nobleza, aquellas como fuerte defensa, estas como justa paz de la República, compiten entre sí mismas, para coronar en competencia se muestra Artífice sabio y Caballero valeroso, taraceando de manera estos dos principios en su Diálogo, que por ser Letras del ejercicio de las Armas, está con el armado el Reyno de Letras, y adornado de Armas. En lo que toca a la Fé, ni puede ser fruto de los nobles ejercicios de Autor contradecirla, ni la materia es capaz de ofenderla; antes bien de criar con sus Armas sabias hombres valerosos para su defensa. Y este servicio de la Fé pide de justicia licencia para que se imprima. Esto me parece salvo meliori iudicio. En el Colegio de Santo Tomás de Madrid a 21 de Enero de año de nuestra Redención 1625. El M.fr.Cristóbal de Torres, Predicador de su Majestad. Soy del maestro Bartolomé López, … … . Si me perdiere el que me hallare vuélvame a mi dueño y le dará su hallazgo en la calle de ley por las casas de Salvatierra. MODO FÁCIL Y NUEVO PARA EXAMINARSE LOS MAESTROS6 Nota del transcriptor: Se aprecia que hay un espacio entre las dos primeras palabras después de ”…López,”, por lo que se podría entender que son dos palabras distintas. Sin embargo, más adelante en el texto se puede observar que hay algunas palabras que, debiendo escribirse juntas sus sílabas, estas se hallan separadas, o bien el tiempo ha hecho desparecer la tinta que une sus sílabas y da la impresión de estar separadas. Pudiera ser el caso de esta palabra, en la que quizá falte un trazo intermedio que aclare la duda. En cualquier caso, lo que está claro es que la separación entre esta palabra, o palabras, y “Si me perdiere…” parece indicar la existencia de una separación de oraciones, por lo que dicho espacio podría entenderse como un punto y seguido, que estaría separando la presentación del dueño “Soy del maestro Bartolomé…”, de la petición de devolución “Si me perdiere…” . Por tanto, una posible solución a este entuerto es que, esta palabra, o palabras, que no consiguen ser entendidas, fueran la aclaración de la profesión en que era maestro Bartolomé López, el dueño del libro. Por ejemplo: “Soy del maestro Bartolomé López, arquitecto. Si me perdiere el que me hallare vuélvame a mi dueño y le dará su hallazgo en la calle de ley por las casas de Salvatierra”. La otra opción es que se trate de un enlace entre “…López,” y “… si me perdiere…”, por lo que seguiría habiendo presentación del dueño, pero la misma acabaría en la primera coma, y el resto sería la petición de devolución. De lo que resultaría: “Soy del maestro Bartolomé López, (palabra no entendida que funcionaría como enlace) si me perdiere el que me hallare vuélvame a mi dueño y le dará su hallazgo en la calle de ley por las casas de Salvatierra”. Tema aparte es que lo que viene tras “hallazgo” sea correcto. En cualquier caso, al ser una anotación manuscrita del dueño del ejemplar en su momento, y no formar parte de lo escrito por don Luis Pacheco de Narváez, se podría obviar. Pero creo interesante tenerlo reflejado, al mostrar la vida del ejemplar transcrito. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ7 Aprobación del Doctor Cedillo Díaz, Catedrático de la Real Escuela de las Matemáticas Obedeciendo lo que V. A. fue servido mandarme, he visto este ingenioso Diálogo, hecho por don Luis Pacheco de Narváez, Maestro Mayor en la Filosofía y Destreza de las Armas. Por la facilidad y dulzura del estilo, por el descubrir fundamentos tan necesarios, como admirables, en que consiste la defensa del hombre, por el darlos en términos familiares tan proporcionados a la menor capacidad, y por el adaptar a su nueva Ciencia lo más necesario de las Matemáticas; le juzgo merecedor de suprema alabanza, y que en común beneficio de esta Monarquía, y emulación loable de las más remotas naciones, V. A. le debe conceder licencia para imprimirlo. Madrid y Febrero 10 de 1625. El Doctor Juan Cedillo Díaz. MODO FÁCIL Y NUEVO PARA EXAMINARSE LOS MAESTROS8 LUIS PACHECO DE NARVÁEZ9 Serenísimo Señor El Que llegare a conocer algunas de las excelentísimas partes, de que el cielo pródigamente dotó a V. Ser. (glorioso blasón, esplendor ilustre de la Serenísima Casa de Baviera, emula a la de más venerable antigüedad que respetaron los hombres) y acertare a considerar las que por sí tiene adquiridas con el general entrego hecho a todas las Ciencias y actos de caballería, no sin grave delito dejara de seguirlas, no sin detestable malicia callara sus justas alabanzas, y no sin conocida culpa buscara otro patrocinio, otro Superior Mecenas, que ampare y honre sus virtuosos estudios. Un breve epílogo de los míos (en humilde lenguaje, y poco realzadas frases) llega a la presencia de V. Ser. (obediente al habérmelo así mandado) por lo humilde en el obedecer, por lo deseoso en el acertar, y por la voluntad con que lo ofrezco, juzgo (modestamente hablando) que merecerá ser recibido. Si esta singular merced se me concede, ni él tendrá que aspirar a más suprema dicha, ni podrá ser mayor mi felicidad. Don Luis Pacheco de Narváez. LUIS PACHECO DE NARVÁEZ11 Don Luis Pacheco de Narváez a los que hubieren de ser Maestros en la Destreza de las Armas Común y familiar ejemplo parecerá (aunque razonablemente lo adaptaremos) el decir, que lo primero de que necesita un hombre cuando llega a Provincia ajena, cuya lengua y costumbres difieren, o se contrarian de la suya, es, el saber la una para entender y ser entendido, y el imitar las otras, por no promover contra sí el desprecio, el enfado, o común aborrecimiento del pueblo. Porque así como todo animal en común ama, y se junta con los de su especie: el hombre (de más cumplir con esta ley de la naturaleza) tiene mayor agrado con los semejantes a él, en lengua, costumbres y traje. Por ajena provincia reputamos (metafóricamente hablando) a la Destreza verdadera, que con el divino favor hemos reducido a Ciencia: los términos (que son las voces, o palabras con que han de hablar sus naturales) están en su misma lengua, y en las de las otras Ciencias, de quien ella se vale, y tiene ya naturalizadas en sí. En razón del nuevo descubrimiento suyo, todos los hombres le son extranjeros: al que de nuevo viniere a ella, le ha de ser necesario no ignorar sus frases, y particular idioma, por quine ha de conseguir su conocimiento, y darlo a los otros que vinieren. Y aunque dificultó Erasmo aprender el viejo nuevo lenguaje, y es en lo que han reparado y temido muchos: unos huyendo cobardemente el apacible y suave trabajo del estudio, despreciando el premio ilustre del entender; y otros, que por no perder la vana presunción que saben, dejan de saber preguntando, detenidos con la vergüenza de preguntar: la verdad en que convienen todos los que han sabido es, que no hay edad tan larga, entendimiento tan corto, ingenio tan torpe, ni memoria tan frágil a quien le falte potencia de aprender (salva la total decrepitud, y suma simplicidad) y que de muchos actos se puede hacer hábito que sea privación del adquirido. Y cuando esto no haya de ser en común, quien se atreverá a negar, que el Maestro de la enseñanza (cuya inteligencia ha de ser superior a la del enseñado) no tenga particular y precisa obligación de saber los universales principios y fundamentos principales de aquello que ha de enseñar. Y si como quiere Aristóteles ha de tener autoridad con sus discípulos para que crean ser verdadero lo que les enseñare: y según Quintiliano ha de ser como el Sol en alumbrar y vencer las confusas y densas nieblas de la ignorancia: mal cumplirá con el cargo de enseñador, aquel que no hubiere sido enseñado, ni supiere para sí. Considerado esto, y lo preciso que es el obedecer lo que en esto fue servido mandarme el serenísimo señor Duque de Baviera, Iuliers, Cleues, y Berg, a cuyo singular valor y grandeza de espíritu, acompañado en uniforme competencia de todas las virtudes Teológicas y Morales que constituyen un perfecto Príncipe, haciéndole digno de suprema veneración, amor singular, y reverencial decoro, hice sacrificio de mi voluntad: y a quien se le deberá el provecho que de este breve discurso, y sustancial epílogo resultare a los necesitados de él: pues fue quien dio aliento a mi pluma, juzgando por conveniente le darles a los que hubieren de ser Maestros en esta nueva Ciencia, un modo fácil y breve (en estilo MODO FÁCIL Y NUEVO PARA EXAMINARSE LOS MAESTROS12 familiar y común) de como hayan de ser examinados, las preguntas que se les ha de hacer, y lo que han de responder a ellas (en que también podrá tener conocimiento el que de nuevo quisiere profesarla, si aquel a quien eligiere por Maestro es sujeto capaz para fiar de él su persona, y dar obedencial crédito a sus documentos.) Y pues en esta parte se interesa (demás de la satisfacción de toda la República en común, de que los Maestros que han de enseñar a sus hijos son peritos en esta Arte) el ser tenidos en más recurrente estimación, y seguírseles aventajado estipendio del tiempo que se ocuparen: recíbanlo con la voluntad que se les ofrece, así por quien lo mandó disponer, como por quien lo dispuso, considerando, que aquel que codiciare el honor por premio de la Ciencia, no debe despreciar ni huir el trabajo con que se consigue: y que el ignorar el hombre lo no forzoso, no arguye culpa notable: pero el no saber lo necesario, es desprecio de sí mismo: y sobre todo, que es torpeza de ingenio y falta de valor perder la esperanza de alcanzar aquello que cabe en la posibilidad de ser alcanzado. Vale. DIÁLOGO13 Diálogo entre el Maestro examinador en la Filosofía y Destreza de las armas, y el Discípulo, pidiendo el grado de Maestro: en que se declaran las cien conclusiones, o formas de saber, por don Luis Pacheco de Narváez. Maestro: ¿Qué cosa es Destreza? Discípulo: Generalmente hablando, es un hábito, que mediante el ejercicio adquiere el hombre en cualquiera obra, con que la hace ágil y perfectamente, cuanto sufre la capacidad suya, y de aquello que ha de ser hecho. M.: ¿Y en lo particular que ahora nos toca? D.: Quiere decir destreta, que es tanto como contra treta. M.: Pues en rigor de Destreza, ¿qué es treta? D.: Un concepto que hace el hombre, dirigido a la defensa propia, y ofensa de su contrario, en razón de esta defensa. M.: ¿Cuántos conceptos puede hacer el hombre? D.: Infinitos según nuestro modo de encarecer. M.: Luego por eso mismos infinitas pueden ser las tretas: y siendo así, imposible será el defenderse, y concedida esta imposibilidad, no es de algún efecto la Destreza, supuesto, que lo que se puede conceptuar contra él, es infinito, y lo que ha de hacer para defenderse ha de ser finito, entre quien no puede haber proporción. D.: Así como no todos los conceptos que puede hacer el entendimiento se pueden reducir a lo práctico, por ser lo uno operación del alma, y lo otro del cuerpo que es material y terrestre, así no todas las tretas que en el entendimiento se pueden formar podrán ser hechas. M.: Luego la Destreza de las armas no está reducida a ciencia, y no lo estando, cuanto en ella se hiciere habrá de ser acaso. D.: Que esté reducida a ciencia, ni es negable, ni contradecible. M.: ¿Cómo se probará eso? D.: Con solo decir, que le compete la definición de ciencia. M.: Oyamos esa definición. D.: Diré dos. La primera, es un hábito del entendimiento adquirido por deformación. Y la otra, un verdadero conocimiento de la cosa por su causa. M.: De la primera quiero algún ejemplo. MODO FÁCIL Y NUEVO - LUIS PACHECO DE NARVÁEZ14FILOSOFÍA D.: Matemáticamente está probado, y la experiencia lo tiene manifiesto, que el ángulo recto alcanza más, que el obtuso, ni el agudo: luego este es hábito del entendimiento adquirido por demostración. M.: Antes de pasar adelante, sepamos, que son ángulos: porque este nombre ha sido aborrecido entre los hombres que han tratado de la Destreza. D.: Solo se reputa por hombre al que sabe, y entre los que saben no pueden haberse aborrecido, que sería despreciar su misma composición y forma: porque ángulos es lo mismo que rincones, como lo que tiene cualquier edificio (no siendo redondo) en la juntura que hace una pared con otra: así tiene tantos ángulos, cuantos tocamentos hacen las paredes unas con otras: y para el común modo de entender, basta decirlo así materialmente sin definirlos conforme a la Geometría. M.: ¿Pues el hombre tiene en sí esos ángulos, o rincones? D.: Sí, porque sin ellos no pudiera estar en pie, ni sentado, ni andar, ni servirse de los brazos y manos. M.: ¿Cómo se entenderá eso? D.: Ahora que estoy en pie, está formando un ángulo, o rincón, en la juntura que hacen un muslo con otro, en el nacimiento de ambos, y dos con las piernas y pies, por la parte que llaman espinilla, donde se ata la cinta del zapato, y mediante estos me puedo sustentar. Si me sentase haría tres ángulos, dos en las coyunturas de las piernas y muslos, a quien dicen corvas, y otro en la cintura. Si estando así en pie me bajase a tomar algo del suelo, haría un ángulo en la cintura. Si levantase el brazo para llegar a la cabeza, haría otros tres ángulos, uno en la sangradera, otro en la juntura que hace con el cuerpo, y otro con el hombro y pescuezo. Y finalmente el cuerpo del hombre en el todo y sus partes está compuesto de ángulos, los unos siempre formados, y otros que puede formar, según las acciones que hubiere de hacer. M.: ¿Cuántos y cuáles son todos ellos? D.: Ochenta y tres; de los siempre hechos cuatro en cada mano entre los dedos, cinco en cada pie, cuatro en los dedos y uno el que dije con la pierna por la parte de la espinilla, dos debajo de los brazos, y dos en los hombros con la cabeza, uno en el tocamento de los muslos, dos en cada oreja, en las narices tres, el uno con el labio superior, y los dos a los lados del rostro. Los que puede hacer son dos con la cabeza, el uno con la barba y el pecho, bajándola hacia adelante, y el otro con la espalda hacia atrás, cuatro con cada mano y brazo en la coyuntura de la muñeca, subiéndola, bajándola, y poniéndola hacia el uno y otro lado. Uno cada brazo en la sangradera, dos en las corvas para sentarse, o bajarse; veinte y ocho en los dedos de las manos, así entre sus coyunturas, como con las palmas de ellas, y diez con los de los pies, ocho con las palmas de ellos, y dos con los dedos mayores y parte superior, y el último en el cuerpo con la cintura. M.: ¿Y cuántas especies hay de ángulo? D.: Tres conforme a Euclides, Príncipe de la Geometría. M.: ¿Cuáles son, y cómo se llaman? DIÁLOGO15DE LAS ARMAS D.: Recto, obtuso, y agudo. M.: Veamos como se forma cada uno. D.: Ahora que me afirmo el brazo derecho como nace del hombro, sin bajarlo, subirlo, ni apartarlo a uno ni otro lado, y desde el hombro izquierdo hasta la punta de la espada se considera una línea derecha como una regla, y tengo el cuerpo derecho e igualmente sobre ambos pies, de suerte que ni están juntos, ni muy apartados, el izquierdo detrás del derecho, y los talones uno enfrente de otro, estoy bien afirmado y en ángulo recto conforme a los preceptos de esta ciencia. M.: Y ahora, ¿dónde se considera el ángulo recto? D.: Aquí debajo del brazo en la juntura que hace con el costado. M.: ¿Y en esa postura hay otro ángulo recto más que ese? D.: Sí, aquí donde se junta el hombro con el pescuezo. M.: ¿El ángulo obtuso cuál es, y por qué se nombró así? D.: Ángulo obtuso se dice, porque es mayor que el recto, y es este que formo ahora, subiendo el brazo y la espada hacia arriba. M.: Luego si es mayor ángulo que el recto, será de mayor alcance que él. D.: Antes no, sino menor, porque se irá apartando la espada del punto del tocamento que tuviere hecho en el cuerpo contrario. M.: ¿Y el ángulo agudo cuál es? D.: El ángulo agudo es menor que recto, y este que ahora hago bajando el brazo y espada desde el ángulo recto, de suerte que el brazo no está del todo unido con el cuerpo. M.: ¿Hay otra especie de ángulo más de las tres que se han dicho? D.: Especie simple para el uso de la Destreza no la hay: pero hay un ángulo a quien llamamos mixto. M.: ¿Cuál es, dónde se considera, y para qué ocasión se usa de él? D.: Es el que se forma de línea recta y curva: la línea recta se considera en el pecho desde un hombro a otro, y la curva cuando se pone el brazo a manera de arco sin hacer ángulo en la sangradera: de este se usa en la Destreza falsa, a quien dicen enarcada, o volver la mano, contra la que llaman ganancia: y también en la nuestra cuando por la parte de afuera se hace movimiento de conclusión, y juntamente se hiere de estocada en los pechos, o rostro, por encima de la espada contraria, teniéndola siempre sujeta. M.: Volvamos a la segunda definición, y sépase cómo podrá el diestro tener verdadero conocimiento de la cosa por su causa, qué treta se le ha de formar, y a qué parte se le ha de dirigir antes que su contrario la comience: supuesto que este acto ha de tener dependencia de su voluntad, y siendo esta libre, y como se dijo al principio, que la treta es un concepto del entendimiento, a quien comúnmente se dice pensamiento, de quien no puede ser sabedor el hombre sino se lo revela, por imposible juzgo, ahora, el ser conocida, ni el lugar adonde haya de tener ejecución hasta que MODO FÁCIL Y NUEVO - LUIS PACHECO DE NARVÁEZ16FILOSOFÍA se forme y ejecute: y siendo así no hay ni puede haber conocimiento verdadero del efecto por su causa, sino de la causa por el efecto: y no lo habiendo, la Destreza no está reducida a ciencia. D.: Yo pruebo lo contrario en este modo. En toda treta, que se hubiere de hacer (perfecta en su materia, forma y ejecución) ha de haber una persona que haga, y otra que padezca: la primera no puede hacer más, ni de otra manera, que la otra pudiere padecer recibiendo. M.: Concedo eso, porque no lo puedo negar. D.: Pues también se me ha de conceder, que yo (suponiendo que soy el que ha de recibir) me puedo afirmar como quisiere, sea de cuadrado el pecho delante, o de perfil con solo el lado, pues también soy dueño de mi voluntad, y puedo usar de ella libremente. M.: Igualmente lo concedo. D.: Luego se seguiría que afirmándome como yo quisiere, y no como quisiere mi contrario, le necesitare a que dirija su treta a la parte que le diere más cercana, y que teniendo como tendré conocimiento e la que hubiere dado, sabré donde puedo ser herido antes que comience la treta: y sabiéndolo, prevendré el remedio conveniente: y este será verdadero conocimiento de la cosa por su causa. M.: Satisfecho estoy en esto, pero queda en pie otra mayor duda, y esta no absuelta, se ha de entender que la Destreza no está reducida a ciencia. D.: Propóngase que yo satisfaré a ella. M.: Ya tengo concedido el poderse saber el lugar adonde se ha de ejecutar la herida, que es el efecto de la treta, por la disposición del recibir: pero como se sabrá la que querrá formar el contrario, que siendo cinco las que caben en su común potencia, que son tajo, revés, estocada, medio tajo, y medio revés, y de estas elegir la que quisiere, no se conocerá cuál sea, hasta que se comience a formar: y siendo así, ya el conocimiento no será de la potencia de poder formarla, sino de haberla ya comenzado, que sería el acto de aquella potencia. D.: Fuerza es, que se me conceda, que estas cinco tretas no son una misma cosa, ni consten de unos movimientos mismos, ni sea uno el lugar por donde se forman, ni en el que se ejecutan; antes sí, pida cada una medios y fines diferentes. M.: Todo eso es innegable, pero con ello no queda vencida mi dificultad. D.: Lo quedará con lo que dijere ahora. Dos conocimientos demás del que he dicho previno la razón de esta ciencia, para la total satisfacción y seguridad del diestro: para el primero supongo, que la espada del contrario está libre; y entonces por la disposición de la mano conoceré, qué treta puede formar inmediatamente: porque si estuviere lo que llaman uñas abajo, habrá de ser tajo o medio revés; y si uñas arriba, revés o medio tajo; y si de filo, estocada: y no puede ser lo contrario, si primero no alterare aquella postura. M.: Pues estando uñas abajo, o arriba, ¿no podrá formar estocada? DIÁLOGO17DE LAS ARMAS D.: Según ordenada potencia, y conforme al arte, no: porque entonces alcanzará menos la espada, por causa de los extremos de la mano, con que descubrirá el cuerpo por la parte de adentro y la de afuera, y el ángulo recto se le opondrá con su mayor alcance. M.: Satisfecho estoy en esta parte: ¿pero cuál es el otro conocimiento? D.: Muy conjunto es al primero, y tanto que pudiendo tenerlo sin el segundo, no se tendrá este sin él: y para esto supongo la espada contraria sujeta por la parte de adentro, que a causa de la sujeción, solo será posible dirigir su treta a la parte de afuera, y por la disposición y postura de la mano, conoceré cuál haya de ser: porque si estuviere uñas arriba, es fuerza que sea revés, o medio tajo, y si de filo, estocada. Y siendo la sujeción por la parte de afuera, le ha de ser preciso el encaminar su treta a mi parte de adentro; y teniendo las uñas abajo, solo podrá formar tajo, o medio revés, y estocada si estuviere de filo. M.: Sepamos ahora, cuál es la materia común de las tretas: porque si cada una de ellas es un compuesto, y ha de constar de principio, medio y fin, de algo se han de componer. D.: Las tretas se componen de movimientos, y estos son su común materia. M.: ¿Pues qué cosa es movimiento? D.: Hablando comúnmente en lo práctico de la Destreza, es un acto de la potencia motiva que le dio naturaleza al hombre para moverse así en el todo, como en sus partes de un lugar a otro. M.: ¿Y cuántos son los movimientos? D.: Cuanto a género, no es más que uno. M.: Pues si no es más que uno, ¿cómo con un movimiento solo se pueden hacer tantas tretas, y que sean contrarias y diferentes? D.: Vuelvo a decir, que es uno cuanto a género, y que así como quien dice árbol comprehende en solo esto todas las diferencias que hay de árboles; y quien dice ave, a toda diferencia de aves; quien dice movimiento, comprehende todas sus especies. M.: ¿Las especies de este cuántas son? D.: Las simples seis; y sus nombres, violento, natural, remiso, de reducción, extraño y accidental. M.: Veámoslo con la espada. D.: Este con que la subo de abajo arriba, es el violento; este con que la abajo, en natural; este con que la aparto a uno y otro lado, es el remiso; y con este que la vuelvo al medio y ángulo recto, es el de reducción; este con que la llevo hacia atrás encogiendo el brazo, se llama extraño; y este con que la llevo hacia adelante, se dice accidental. M.: Todo eso está muy bien demostrado: pero se ofrece otra dificultad. ¿No quedamos en que los movimientos es la materia común de las tretas? MODO FÁCIL Y NUEVO - LUIS PACHECO DE NARVÁEZ18FILOSOFÍA D.: Así es, sin que pueda haber cosa en contrario. M.: Pues cuál ha de ser primero, ¿la materia que ha de ser informada, o la forma que ha de informar? D.: Llano es, que ha de ser primero la materia, porque si no hubiese esta, no se introduciría la forma. M.: Luego se sigue, que teniendo conocimiento de la forma que es la treta, y faltando el de la materia, que son los movimientos, que este conocimiento queda diminuto, y que solo se tendrá de una parte, y no del todo; y cuando se llegue a tener. Será cuando la materia y forma se junten, la primera recibiendo el ser de la segunda; y esta manifestándose en la primera; y entonces ya no será conocimiento verdadero de la cosa, por su causa. D.: Fácilmente satisfaré a este argumento, siendo fuerza que se me conceda, que la espada del contrario haya de estar en algún tiempo en algún lugar particular, por no le ser posible estar en todos. M.: Eso no tiene contradicción: ¿pero se podrá saber, en uno de cuantos lugares podrá estar? Porque algunos dicen, que pueden ser infinitos, y siendo así, confusión infinita se ha de seguir en el conocimiento que de parte del hombre ha de ser finito. D.: Los lugares no pueden ser más de seis conforme a las rectitudines generales, que son, alta baja, a un lado, y a otro, adelante y atrás, como dije de los movimientos, siendo cada uno para ir a cada una: y en el orden natural, ni hay otras, ni las puede haber. M.: Tengo eso por verdadero: pero estando la espada en cualquiera de esas rectitudines, ¿se podrá conocer el movimiento que hacer antes de que se comience? D.: Sí, como haya de ser para formar alguna treta, que es de lo que ahora se trata. M.: Dificultoso se me hace. D.: Fácil será la satisfacción, conociendo que la espada es un cuerpo grave que no se puede mover de sí mismo, sino es para ir a su centro, que es la tierra, si la hubieran apartado de él. M.: Conozco lo primero, y concedo lo segundo. D.: Pues con eso está probado, que si estuviese en la rectitud alta, conocería que el movimiento primero para poder herir de estocada, ha de ser natural; y si en la baja, que ha de ser violento; y si en cualquiera de los lados, que ha de ser de reducción; y si en la de adelante, estando yo afirmado conforme a los preceptos de esta ciencia, ha de ser con el mismo movimiento accidental: pero entonces no lo ha de hacer el brazo, sino el cuerpo mediante compás. M.: Y si la herida hubiese de ser de tajo, o revés, ¿se conocerá cuál movimiento haya de ser el primero? DIÁLOGO19DE LAS ARMAS D.: Sin ninguna duda se puede conocer: porque si estuviese la espada en una de las cuatro rectitudines, alta, baja, atrás, o adelante, el primer movimiento ha de ser remiso: si bien es verdad, que puede ir mixto con el violento; y si en cualquiera de los lados, por necesidad ha de ser violento. M.: ¿Con cuál de los movimientos se hiere de tajo, o revés? D.: Con el natural. M.: Pues siendo así, y habiendo dicho, que estando la espada en la rectitud alta, por ser cuerpo grave, y estar fuera de su centro, y siempre apeteciendo volver a él, que el movimiento ha de ser natural; parece que es contradicción el decir que para el tajo, o revés ha de preceder el movimiento remiso, supuesto que no tiene necesidad más que de bajar. D.: Mi afirmación es más que cierta: porque entonces no sería tajo ni revés; sino medio revés, o medio tajo, a quien dijeron altibajo los antiguos. M.: Luego ya para cualquiera de esas dos tretas ¿no le será necesario hacer otro movimiento antecedente al de la ejecución? D.: Antes sí, le precederán otros dos movimientos, el uno natural, bajando hacia la espada, y el otro violento, para volver a la misma rectitud, y coger lo que en común dicen vuelo, y que el natural con que se ha de herir sea de mayor rigor: porque le faltaría este, si con solo los dos movimientos, uno violento, y otro natural, se quisiese herir. M.: ¿Hay otras especies simples de movimiento más de las referidas? D.: No, pero hay unos movimientos que se llaman mixtos (que es lo mismo que mezclados) y estos se consideran en dos maneras. La primera, cuando las espadas de los dos combatientes están juntas, la una sujeta, y la otra sujetando: y aún solamente agregadas en la rectitud alta, o baja. M.: ¿Cómo entenderemos eso? D.: Suponiendo, que mi espada está sujetando a la contraria, y que esta quiere hacer movimiento natural bajándose, y que con la mía sin permitir que se aparta, bajo con ella unidamente, y a este llamamos movimiento natural mixto; y que si yo quisiese hacer movimiento violento, podría la sujeta, no perdiendo aquella unión subir con ella; y lo mismo si fuese movimiento de reducción, o remiso: y a cada uno de estos se dice mixto. M.: ¿Con el extraño y accidental milita la misma regla? D.: No, porque tienen los términos, o fines donde se acaban, opuestos y contrarios entre sí; y a esta causa jamás se hallarán juntos: y entre solo estos cuatro que he dicho se podrá hallar esta mixtura, o mezcla. M.: Y estando las espadas en la rectitud alta o baja, sin que la una a la otra se sujete, sino solamente tocándose por uno de los lados, ¿qué movimientos mixtos pueden hacer? MODO FÁCIL Y NUEVO - LUIS PACHECO DE NARVÁEZ20FILOSOFÍA D.: Si los cuerpos estuvieren perfilados, y correspondiendo los hombros derechos, solo se podrá hacer movimiento mixto remiso: pero si estuvieren de cuadrado, opuestos los pechos, se podrán hacer el de reducción, y el de remiso. M.: La otra diferencia de movimientos mixtos, ¿cómo se ha de entender? D.: Son las que hace cada uno en sí mismo con su brazo y espada. M.: ¿Pues cabe en la posibilidad el hacer dos movimientos en un tiempo? D.: Sí, como sean diferentes y no contrarios. M.: ¿Cuáles son los que entre sí tienen contrariedad? D.: El natural con el violento, el remiso con el de reducción, y el accidental con el extraño. M.: ¿Y entre quién se halla la diferencia? D.: Entre el natural y el remiso, y entre estos y el extraño, entre el remiso y el violento, entre el de reducción violento y accidental; y finalmente con la sola una acción se pueden hacer dos y tres movimientos de estos simples, yendo mixtos los unos con los otros. M.: Parece imposible, que con sola una acción, que es fuerza sea en un tiempo, se pueda hacer eso. D.: ¿No se me concedió, que el movimiento violento es solamente subir, el natural bajar, el remiso apartarse, el de reducción volver al medio, el extraño ir hacia atrás, y el accidental hacia delante, y con cada uno de estos se lleva la espada a una de las seis rectitudines, siendo cada una solo para cada una sola? M.: Así quedó concedido, y de nuevo lo concedo. D.: Luego viéndose, que con sola una acción participa la espada de dos o tres rectitudines, ¿se ha de decir, que van juntos dos o tres movimientos? M.: Lo confesaré cuando lo vea. D.: Pues lo pruebo así, haciéndolo. Ahora que he subido el brazo y la espada arriba, y a este lado derecho, ¿no está participando de las dos rectitudines, alta, y a un lado? M.: Esa es verdad que la percibe el sentido. D.: Luego también lo es, que he hecho un movimiento mixto de violento y remiso: violento porque subió, y remiso por haberse apartado. Y si desde aquí quisiese herir de estocada, que haría movimiento mixto de natural, de reducción, y accidental; el primero porque baja, el segundo porque le reduce el medio, y el otro porque va hacia delante. Y si desde cualquiera de los lados, para herir de estocada, que sería movimiento mixto, de reducción, y accidental. Ahora que he bajado la espada, y la he apartado, que participa de estas dos rectitudines baja, y a un lado, he hecho un movimiento mixto de natural y remiso: y si juntamente con estos encogiera el brazo atrás, también el movimiento extraño iría mixto con ellos, y con la sola una acción participaría de tres movimientos, natural, remiso, y extraño, y de las tres rectitudines, baja, a un lado, y atrás; y si desde aquí la subiese para herir de estocada, haría otro DIÁLOGO21DE LAS ARMAS mixto de violento, reducción, y accidental. Y finalmente siempre que con una sola acción participare la espada de más de una rectitud, el movimiento será mixto de aquellos con que se había de ir a cada una de por sí. M.: ¿En esta materia de movimientos hay otra cosa que convenga saberse, para la perfección del diestro? D.: Conviene saber, cuál es el movimiento de aumento, el de disminución, el de diversión, y el movimiento en vía. M.: ¿Y estas son otras especies de movimiento de las que hasta aquí se han dicho? D.: No, sino ellos mismos. M.: ¿Pues cómo se les da diferentes nombres, no difiriendo o contrariándose en especie? D.: Porque es consideración que se hace de ellos, de suerte que no alterando su especie, nos da conocida alguna particular preeminencia, que no se halla en los otros. M.: ¿Eso tiene fácil inteligencia? D.: Muy fácil: supongamos, que cada una de las espadas está dividida y numerada en doce grados de fuerza, poniendo el primero en la punta, y el doce en la guarnición, y que la una está sobre la otra, y se tocan entre sí en el punto medio de sus larguras, y que la que está superior quiere tener más sujeta a la inferior, y para esto se baja hacia su flaqueza, y habiendo sido el primer tocamento (digámoslo así) en el número séptimo, se bajó al quinto, o al cuarto, este movimiento por especie, es remiso, y en consideración y respeto de números a números se llama de disminución. Y si desde el primer tocamento que dije, fuese subiendo al número noveno, o décimo, hacia la empuñadura, aquel movimiento, por especie será de reducción; y porque la espada sube de menores a mayores grados de fuerza, le decimos movimiento de aumento. M.: Están muy bien declarados, ¿pero de qué efecto son estos en la Destreza? D.: De muchos que tiene, y todos importantísimos, diré algunos; y para su más fácil inteligencia, me valdré de ejemplos. Demos, que mi contrario me sujetó la espada por la parte de adentro, de manera que sin dejarla, antes por ella misma quiso herirme de estocada estándola siempre sujetando; y para que no consiga esto, hago un movimiento de disminución, que por propia especie es el remiso, con que vienen a caer menores grados de fuerza de su espada sobre mayores de la mía, quitándole la disposición que tenía entonces, y obligándole a que si ha de herir, sea dejando mi espada libre para seguir la suya, con movimiento mixto, violento, y de reducción, hasta el ángulo recto, con que le podré herir, quedando defendido. M.: Satisfecho me deja ese ejemplo. D.: Lo mismo hará este. Por la parte de afuera tomó el contrario mi espada, y por encima de ella quiso herirme, teniéndola siempre sujeta, y para privarle esta potencia, hago un movimiento de disminución, con que así mismo caen los menores grados de la fuerza de su espada sobre mayores de la mía, obligándole a que para MODO FÁCIL Y NUEVO - LUIS PACHECO DE NARVÁEZ22FILOSOFÍA herir, la deje libre, y le pueda seguir con movimiento mixto de violento y reducción, quedándome en el ángulo recto. M.: También estoy satisfecho con este: pero faltan los del movimiento de aumento. D.: De los propios me tengo de valer. La sujeción en mi espada fue por la parte de adentro para herirme, como tengo dicho, y porque no lo haga sin apartarme de su espada, antes muy unido a ella, hago un movimiento de aumento (que por propia especie es de reducción) dando compás curvo con el pie izquierdo, con que me llego a su lado derecho, a sujetarle la guarnición con la mano izquierda, en cuyo seguro le puedo herir, sin que él pueda herirme. M.: ¿Y si la sujeción fuese por la parte de afuera? D.: Entonces mi compás sería curvo con el pie derecho a la parte de adentro, llegando la flaqueza de mi espada con el movimiento de aumento a la fuerza de la suya; así para que no la pueda sujetar, por falta de la resistencia, que en los menores grados se halla, como porque la herida que le tengo de ejecutar en los pechos, tenga más cortos movimientos, y más breve camino para la ejecución. M.: Yo me doy por bien respondido: y si lo fuese así en el movimiento de diversión, se irán acabando las dudas. D.: Con otro ejemplo satisfaré. Sea mi espada la sujeta por la parte de adentro, y la que sujeta quiera herirme de estocada debajo del brazo derecho, que al principio del movimiento de reducción y accidental, de que ha de constar esta herida, haré un movimiento remiso (sin bajar ni subir el brazo) que es la especie sobre quien se hacen estas consideraciones de disminución y de diversión, con que cubriré el punto donde había de ejecutar la herida, y su espada pasará por encima de la mía sin tocar en el cuerpo. M.: El último movimiento de los que se propusieron falta por explicar, y con esto no habrá que pedir más en esta materia. D.: Este es el que llamamos movimiento en vía, y esta consideración y nombre no cae sobre ninguna de las especies simples, sino sobre la postura de la espada; y siempre que la punta de ella tiene correspondencia derechamente con alguna parte del cuerpo, y puede herir de estocada con solo el movimiento accidental, sin que sea necesario que le preceda otro, le decimos movimiento en vía, que es lo propio que estar en camino para poder herir inmediatamente. M.: Todas las seis especies simples de movimiento que se han referido, ¿son capaces cada uno de por sí para constituir herida? D.: Solos tres tienen esa facultad. M.: Pues siendo cinco las tretas, ¿cómo no son más de tres los movimientos que pueden herir? Y no lo pudiendo los otros, ¿de qué sirven en la Destreza? D.: Tres son los que disponen, y tres los que ejecutan. M.: ¿Cuáles son los disponientes, y cuáles los ejecutantes? DIÁLOGO23DE LAS ARMAS D.: Los movimientos remiso y violento son los dispositivos para que el natural hiera de tajo o revés, y a solo él le pertenece esta herida. M.: Luego ¿de tres movimientos ha de constar el revés y el tajo? D.: Así es, habiendo de ser circular, juntando el fin con el principio, y estando libre la espada que los hubiere de formar; que si estuviese sujeta constaría de cuatro precisamente. M.: ¿Qué movimiento es el que se le acrecienta por causa de la sujeción? D.: El natural, para apartarse de la que le está sujetando: pero este no entra en la particular forma que tiene el tajo, o revés: porque solos los tres que he dicho la hacen. M.: ¿El movimiento violento no puede hacer esta herida, que es a quien los antiguos llamaron tajo y revés ascendente, que es de abajo arriba? D.: En la común posibilidad cabe eso, pero no en la ordenada potencia, según el arte: porque demás de tener contra sí el movimiento natural (que es el opuesto al violento) en lo final de su formar, sube la espada al ángulo obtuso, dejando el cuerpo indefenso: lo que no hace el descendente, que después de haberlo ejecutado queda la espada en el ángulo recto, que es en quien está el mayor alcance, y la mayor defensa. M.: ¿Cuál es el otro de los movimientos que hieren? D.: El accidental es solo a quien le pertenece herir de estocada. M.: ¿Y cuál es su dispositivo? D.: Considerando su principio desde el ángulo recto, ningún otro le antecede, solo él, mediante el compás, hace su ejecución, llevando el cuerpo delante de sí al brazo y espada. M.: ¿La estocada de puño se puede hacer con solo ese movimiento? D.: No, porque son dos los que entran en su forma; pero no es de nuestra Destreza, sino de la vulgar antigua: y el primer movimiento, que es el extraño, dispone al que lo hace, respecto de encoger el brazo, y acortar la espada a ser herida en aquel mismo tiempo, si el contrario hiciese el movimiento accidental. M.: ¿El último movimiento de los que hieren, cuál es, y qué herida le pertenece? D.: Es el de reducción, y este hiere de medio tajo, y medio revés; y porque pasa desde la rectitud de un lado a la del otro, le llamamos movimiento oblicuo. M.: ¿Tiene alguno anterior, que le sirva de dispositivo? D.: El remiso es siempre el que le precede, y sin él no se formaría; así como si no precediese el movimiento violento, no se seguiría el natural. M.: Si como queda dicho no hay más de cinco tretas, tajo, revés, estocada, medio tajo, y medio revés, ¿cómo se hacen tantas, y se les da tan diversos nombres? D.: La treta cuanto a género generalísimo no es más que una, como se dijo del movimiento; y hay otros tres géneros menores, que son el tajo, revés y estocada; MODO FÁCIL Y NUEVO - LUIS PACHECO DE NARVÁEZ24FILOSOFÍA y estos tienen sus especies, el tajo tiene por suyas, al vertical, diagonal y horizontal, como así mismo las tiene el revés. La estocada se considera, y la decimos unas veces, de cuarto círculo, de medio círculo, y de círculo entero; y otras, de porción mayor, o menor de círculo. M.: Necesario es decir algo de cada una, para que se entiendan y conozcan. D.: No podré sin haber dicho primero la organización del hombre, líneas, y figuras que en él se consideran, para el uso y fin de la Destreza, y precisos puntos donde se han de ejecutar las heridas. M.: Siendo así conveniente, hágase, que todo será ir sabiendo. D.: En el hombre, demás de ser esférico (que es a lo que el vulgo llama redondo) y que abiertas las piernas y los brazos, y puesto el pie de un compás en cierta parte de su cuerpo, y con el otro formando un círculo, le toca en las manos, y en los pies, y se imagina bajar desde la cabeza por medio de la frente, boca, y pecho una línea derecha (dividiendo este círculo en dos partes iguales) que se llama diametral, se consideran cuatro líneas verticales: la primera esta que he dicho, que divide el círculo; y en consideración suya se dice diametral: otra que le corresponde, y pasa por el cerebro y medio de la espalda: y las otras dos por las orejas, hombros y costados: y a cada una la distinguimos según el lugar, diciéndoles vertical del pecho, de la espalda, y las de los lados, derecha, y siniestra. Se consideran también dos líneas colaterales (con la misma distinción de derecha e izquierda) que cada una comienza y baja desde la junta que hace cada brazo con el pecho; y en este se imagina un círculo, cuya circunferencia toca en las líneas verticales de los costados, en la cintura, y en una línea que se imagina pasar por el pecho de un hombro a otro, a quien llamamos de la contingencia: y dentro de este círculo se considera un cuadrado, a quien desde un ángulo a otro le divide en dos partes iguales una línea, y esta se dice diagonal. Otro cuadrado se considera en el rostro, y dos líneas diagonales en él, que cada una le divide en dos partes iguales: la una desde la ceja izquierda hasta el lado derecho de la barba: y la otra desde la ceja derecha hasta el lado izquierdo. Y demás de esto se considera una línea que le divide por medio cuanto a su longitud, pasando de un lado a otro, por algo más debajo de la cintura. M.: ¿De qué sirven todas esas líneas, círculos, y cuadrados para la Destreza? D.: Todas sirven de puntos de tocamento para las heridas, y en ellas distintamente se ha de ejecutar cada una, no pudiéndose alterar esto sin notable y conocido riesgo: y según en la que se ejecuta toma el nombre. M.: Menester es, que veamos la aplicación de cada una a cada una. D.: Siempre que se formare el tajo, o revés, y el movimiento natural, que ha de hacer la ejecución, bajaré derechamente sin divertirse a una, ni otra parte, se ha de ejecutar en una de las líneas verticales, y entonces le diremos, tajo, o revés vertical. Cuando se ejecutare en la línea que de un ángulo a otro divide al cuadrado, que se imagina en el rostro, a cada uno se llamará diagonal. El horizontal, que también toma el nombre de la línea que dije, divide al cuerpo por medio pasando de un lado a otro, DIÁLOGO25DE LAS ARMAS no es de nuestra destreza; en la común ha sido y es muy usado con nombre de revés y tajo rompido, y siempre con el peligro que se halla en el ángulo recto, cuando sin sujeción en la espada contraria, se bajan al ángulo agudo; y tanto más cuanto es mayor el extremo de cuerpo hacia adelante. M.: Ahora falta decir de la estocada, y sus diferencias. D.: Ya dije, que en el pecho del hombre se considera un círculo, cuya circunferencia toca en la línea de la contingencia, en las dos verticales de los lados, y en la cintura. Este círculo imaginariamente se divide en cuatro partes iguales con dos líneas rectas, que pasan por el centro (que es el punto que está en medio del círculo) la una la vertical del pecho, que a este y al círculo mayor de todo el cuerpo sirve de diámetro; y la otra desde un costado a otro. M.: Segunda vez está entendido eso. D.: También se ha de volver a entender, que por ser el ángulo recto de mayor alcance, y mayor defensa, que sólo en él se ha de afirmar el diestro. M.: Ya lo doy por afirmado en él. D.: Prevengo en segundo lugar, que el brazo, moviéndose por la coyuntura del hombro, puede hacer un círculo; y moviéndose la mitad de él por la coyuntura del codo, puede hacer otro; y la mano moviéndose por la coyuntura de la muñeca, puede hacer otro; y cada uno de estos es independiente del otro. M.: En ninguna de esas cosas se puede dudar. D.: Luego tampoco es dudable, que puedan hacer medio círculo, y una parte de él, mayor, o menor. M.: Así es verdad: pero vengamos a la aplicación, y al cómo se hace. D.: Para ello tengo de suponer, que el contrario también está afirmado en ángulo recto, y estando en esta postura, por encima de su espada, y con algo de sujeción en ella, se le hiere de estocada debajo del brazo en la línea vertical derecha: y porque esta herida se ejecuta en aquella parte donde el círculo está dividido en cuatro, toma el nombre, y se dice herida por la cuarta parte del círculo. Y esta misma se ejecuta, si habiéndole puesto Atajo ( a quien los Antiguos llamaron ganancia) formase un revés, como sea entre el principio y el fin del movimiento violento. Cuando la estocada se ejecuta en la vertical izquierda por haber puesto aquel lado delante, para la formación de la treta, a quien llaman brazal (que es lo mismo que hacen con la daga, broquel, rodela, y capa) la decimos respecto del mayor viaje que hace la espada, de medio círculo: y lo mismo en todas las ocasiones que no junta el fin con el principio, volviendo al lugar desde donde le comenzó, con esta distinción: que si falta poco para llegar a él, le llamamos porción mayor; y si pasa de la cuarta parte, y no llega a ser medio, le decimos porción menor. El círculo entero (término para nuestro modo de entender, que no hay círculo que no lo sea) se hace cuando ambas espadas están en el ángulo recto, y la del diestro circundando por debajo la guarnición contraria, le ejecuta la estocada por encima de ella en la colateral derecha, que es adonde primeramente correspondía, de manera que allí junta el fin del movimiento circular con el principio: MODO FÁCIL Y NUEVO - LUIS PACHECO DE NARVÁEZ26FILOSOFÍA y también se ve esto, cuando el contrario ha hecho ganancia, o puesto Atajo por la parte de adentro, y el que está sujeto libra su espada, y hiere por la de afuera en la línea colateral derecha, mediante el compás curvo de su pie izquierdo. M.: Materia nueva se ha tocado ahora, porque en tofo este discurso no se ha hablado de compás, y así es necesario, que sepamos qué cosa es; pues lo demás queda satisfecho. D.: El compás, es un instrumento, o medio, por el cual nos llegamos, o apartamos a alguna cosa, o de alguna cosa, dejando un lugar, y ocupando otro nuevo; este también es género, y tiene cinco especies simples, que son estas, Recto, Curvo, Transversal, de Trepidación, y Extraño. M.: La novedad de los nombres jamás oídos, pide que se declaren, y en cuanto fuere posible se demuestren. D.: Para ello tengo necesidad de hacer consideración de un círculo, que se imagina entre los dos combatientes, cuando igual y derechamente se afirman; y asimismo de las líneas que dentro y fuera de él se consideran. M.: Conveniendo así para su mejor explicación, hágase; que tanto más llevaremos sabido. D.: Entre el pie derecho de mi contrario y el mío, imagino un círculo, cuya circunferencia toca en las puntas de ellos, y de la una a la otra una línea recta que lo divide por medio, y se llama del diámetro. Desde la punta de mi pie a un lado y otro, por de dentro del círculo salen dos líneas rectas, que cada una toca en la cuarta parte de él, y a estas decimos transversales. Por de fuera del círculo a uno y otro lado; se imagina una línea, que solo toca en la circunferencia en aquel punto, que también le toca a mi pie, y a esta decimos infinita; y no porque lo sea, ni lo puede ser, sino porque se pudiera a una y otra parte en infinito, si hubiera cantidad infinita. Entre mis pies derecho e izquierdo considero otro círculo pequeño, y el centro de él, es donde hace fijo el talón del pie derecho. Y hacia la parte izquierda se tira una línea, a quien asimismo llamamos infinita: porque también toca en este círculo menor. Y otro tanto como he dicho, considerará mi contrario para él. M.: Todo lo hasta aquí, está tan bien dicho como entendido. Pero vengamos a la aplicación de los compases, y sépase cuál de ellos le toca a cada pie, y si alguno puede ser común a entrambos. D.: El compás recto se da por la línea del diámetro; y este, solamente le toca inmediatamente al pie derecho. El curvo, es el que se da por el lado del círculo de la mano derecha; y este, también le pertenece al pie derecho, así como solamente al izquierdo al que se da por su lado. El compás transversal por la una y otra línea que dije, toca en las dos cuartas partes del círculo, solo el pie derecho lo ha de hacer. El de trepidación por la línea infinita, que toca en el círculo mayor de entre los dos pies derechos de uno y otro combatiente, el pie derecho es quien lo ha de dar a uno y otro lado, y el izquierdo solo al suyo, por la línea que toca en el círculo menor de entre él y el derecho. Y el compás extraño, que es derechamente hacia atrás, solo al pie izquierdo le pertenece. DIÁLOGO27DE LAS ARMAS M.: ¿Pues por qué al pie derecho se le niega la potencia de dar el compás curvo por el lado de la circunferencia de la mano izquierda y el extraño? D.: Porque en lo primero, no solo acortaría su espada, pero daría las espaldas, donde podría ser herido: y en lo otro también acortaría la espada descubriendo el costado izquierdo y línea vertical, que en él se considera. M.: ¿Y al izquierdo por qué se le priva el compás curvo por el lado de la circunferencia de la mano derecha, el de trepidación a esta misma parte, y el transversal que le corresponde a la suya? D.: En el primero y segundo, milita la misma razón que he dado de acortar la espada y volver las espaldas, en que el contrario podrá herir; y en lo otro, como el pie izquierdo, ha de estar detrás del derecho, y un talón enfrente de otro no podrá hacer compás transversal por la línea del círculo que propuse, que toca en las puntas de los pies derechos; antes por necesidad ha de tener parte de curvo: pero podrá darle por el otro círculo mayor, que toca en los pies izquierdos. M.: ¿Hay, o puede haber otras especies de compás para el uso de la Destreza? D.: Simples, no hay otras, ni en la ordenada posibilidad puede haberlas, pero hay dos mixtos, el uno de transversal y curvo, y el otro de trepidante y extraño: el primero se puede hacer a uno y otro lado, pero con esta prevención, que si fuere al izquierdo, ha de ser hecho con ambos pies, y si al derecho, con solo el derecho; y el de trepidación y extraño, solo es de la jurisdicción del izquierdo. M.: Poco entendido queda esto, de mayor claridad necesita. D.: Yo daré la que convenga, con que se me conceda, que todas las líneas rectas, que desde la punta del pie derecho (estando afirmado, como he dicho) se tiraren por entre la línea del diámetro, y la de la circunferencia del círculo a uno y otro lado, son transversales. M.: La misma razón, y nuestro común modo de hablar lo entiende así. D.: El compás mixto, por el lado izquierdo, que dije lo han de dar ambos pies, se entiende de esta manera: el pie derecho da el compás transversal, que respecto de los dos términos, o puntos en que está contenida aquella línea por donde camina, es recto, como ella lo es: y el pie izquierdo (ora continuada, o descontinuadamente, digo parando o prosiguiendo) da el curvo hasta llegar a la línea infinita de la mano derecha del contrario: y porque consta de parte recta y parte curva, se dice compás mixto. M.: Y este, ¿de qué efecto es en la Destreza, o para qué se hace? D.: No descubrió ni podrá descubrir el arte acción más poderosa, ni con otra podrá tener total seguridad el diestro, pues con ella se llega a hacer movimiento de conclusión, que es sujetar con la mano izquierda la guarnición de la espada contraria, con que no solo se le destruye el acto presente, pero se le priva toda su potencia. El otro que solo le toca al pie derecho, y por su lado, da el primer compás por la línea transversal, y continúa con otro curvo, por de fuera del círculo común, en que tocan los pies derechos hasta llegar a la línea infinita de la parte izquierda del contrario: y este es para la mayor perfección que puede tener el tajo vertical, que se ejecuta, habiendo MODO FÁCIL Y NUEVO - LUIS PACHECO DE NARVÁEZ28FILOSOFÍA ganado todos los grados al perfil, que es llegar a estar con él, correspondiendo el hombro derecho con el suyo izquierdo. M.: El compás mixto de trepidación y extraño falta por declarar, y decir, ¿de qué importancia le es al Diestro, y a qué pie le pertenece? D.: Entre la línea que derechamente va hacia atrás, por donde se da el compás extraño, y la infinita, que toca en el círculo, y pasa a un lado y otro, ¿no hay distancia? M.: Claro está, que la ha de haber, supuesto que no puede estar una sobre otra, quedando distintas entre sí. D.: Pues por una de dos líneas, que se imaginan salir desde el talón del pie izquierdo hacia una y otra parte, por medio de la distancia de los dos que he dicho, se da el compás mixto, y por causa que va atrás y a un lado juntamente, se le da este nombre, y solo al pie izquierdo le toca el darlo. Y le es de tanta importancia al diestro, cuando quiere oponer el ángulo recto contra los compases, uno con el pie derecho, y otro con el izquierdo, que en la Destreza común se dan para las tretas, Zambullida, Brazal, y otras de esta especie, como es meter la daga, broquel, rodela, o capa, para detener la espada en forma de reparo, que sin este compás mixto no podría conseguir la defensa, y ofensa. M.: Una dificultad se me ofrece, y tal, que la juzgo por imposible de vencer. ¿Si este compás mixto es uno en número, y contra los que se ha de oponer, son dos? Si el andar hacia adelante es natural en el hombre, y los compases más largos, que se dan atrás, que es acción violentada; ¿Cómo aquello que es más en cantidad y calidad, puede ser vencido de lo que es menos en todo? D.: Con dos razones satisfaré. La primera, que si bien es cierto ser el compás que digo, uno en número, y hacerse con solo una acción, respecto de participar de las dos rectitudines, atrás, y a un lado, tiene virtud y valor de dos: porque ambos se la comunican. Y ayuda a esta el acortar, como realmente se acorta, la espada cuando se mete el pie izquierdo (que es la segunda razón) y la cantidad de dos pies y medio, que tiene de largura el brazo, es causa que se halle, y hallará siempre el efecto que he dicho. M.: ¿Cada uno de los compases simples tiene cantidad conocida, de suerte que para la ejecución de las tretas no haya de ser mayor ni menor? D.: Las tretas se consideran en dos maneras: o por la postura de la espada, o ganando los grados al perfil: y cada una de estas, de primera, o segunda intención. M.: Pocos son los que tienen noticia de esos términos, y así convendrá explicarlos primero. D.: Se dicen tretas, por la postura de la espada, aquellas que se hacen, sujetando a la del contrario, y sin dejarla libre se hiere por ella; y mediante esta sujeción, se sale el diestro a tal distancia, que no puede ser alcanzado: y estas se ejecutan siempre en las líneas colateral, o vertical derecha, por medio del compás transversal del lado izquierdo. Las que se hacen ganando grados al perfil, es dando compás curvo con el pie derecho, y a su lado, llevando delante la espada del DIÁLOGO29DE LAS ARMAS contrario: y se ejecutan en la línea diametral del pecho, o en la colateral izquierda, unas veces sin dejar la espada contraria, y otras dejándola libre, sin peligro de que pueda alcanzar: y esto según la menoridad o mayoridad del compás que se hubiere dado. Y a estas mismas las decimos unas veces, heridas antes de tiempo, en tiempo, y después de tiempo. M.: Ninguna cosa se me ha hecho más extraña que esa, ¿pues puede hacerse alguna treta antes de tiempo, o después de tiempo? D.: No: pero es muy ajustada consideración para nuestro modo de entender el decir antes de tiempo aquella que se hace antes del tiempo en que el contrario haya hecho algún movimiento voluntario, haya sido para defensa, u ofensa; y la que se hace habiéndolo hecho, o estándolo haciendo, le decimos en tiempo: y después de tiempo es aquella que se ejecuta, cuando el adversario está haciendo, o ha hecho el último movimiento, de que ha de constar su treta, sujeción, y reparo, o desvío: y esto es tanto, o lo mismo que decirles, de primera o segunda intención. M.: Volvamos a si el compás que se ha de dar para cada una de esas tretas, ha de ser de cantidad conocida, y siempre regular sin aumento, ni disminución. D.: Para la que se hace por la postura de la espada, y ejecuta en la colateral derecha, precisamente ha de ser de dos pies y medio (siendo los combatientes de cuerpos, brazos, y espadas iguales.) Para la que se ha de ejecutar en la vertical derecha, así mismo por la postura de la espada, conviene que sea de tres pies; los dos y medio, por lo que tiene de largo el brazo del hombre, según la buena organización y simetría suya; y el otro medio, por lo que la espada se ha de bajar del ángulo recto, y participar del agudo: y ambos han de ser transversales al lado izquierdo, dejando la línea diametral del círculo común, que está entre los pies derechos, a la mano derecha. M.: Y en las que se forman, ganando grados al perfil, ¿qué precepto se debe guardar? D.: Estas han de tener su ejecución en la línea de la contingencia del pecho, y no tiene el compás regular precisión, solo pide el dejar la línea del diámetro a la mano izquierda, y herir en el punto que más derechamente correspondiere al hombro y pie derecho del distro, digo a la punta de él: y así no es de inconveniente, antes de mayor perfección, que sea cuanto más largo se pudiere dar, como no llegue a ser acción penosa, tal que descomponga el cuerpo. M.: Doy todo eso por constante y cierto, en cuanto el contrario estuviese afirmado, y aguardare sin hacer movimiento, ni dar compás: pero supuesto el ser movible, y poder hacer el uno, y dar el otro, paréceme que será un raro contingente, que suceda de la manera que se ha dicho. D.: La distancia que pide cada especie de treta (sea de primera, o segunda intención, por la postura de la espada, o ganando los grados al perfil) no se altera por ninguno de esos accidentes: una misma ha de ser, que se mueva, i no; solo estará a cargo del diestro proporcionar sus compases con los que diere el contrario, disminuyendo de los suyos la cantidad en que se le ayudare: como por ejemplo: Para la treta que se MODO FÁCIL Y NUEVO - LUIS PACHECO DE NARVÁEZ30FILOSOFÍA ejecuta en la colateral derecha, se ha de dar (como he dicho) un compás de dos pies y medio; el adversario dio uno de un pie, y entonces dará el suyo de pie y medio, y conseguirá el efecto. M.: ¿Qué regla se ha de guardar para que estos compases no sobren ni falten a causa de la distancia, supuesto que cabe en la posibilidad comenzarlos unas veces desde muy cerca del contrario, y otras muy apartado de él?; ¿y de ambas cosas se seguiría grave inconveniente, en el no alcanzar, o alcanzar demasiado? D.: Lo primero que ha de hacer el diestro (obedeciendo los preceptos del Arte) después de haberse afirmado el cuerpo derecho, de perfil igualmente, sobre ambos pies, el derecho siempre delante, y el izquierdo detrás, y atravesado a él los talones, uno enfrente del otro, y apartados, no más cantidad que un pie, medido de esta manera, que volviendo la punta del izquierdo, llegue al talón del derecho. El brazo y espada en ángulo recto, sin participar de algún extremo, ha de elegir medio de proporción, que es lo propio, que medir la espada del adversario, llegando con la punta de la suya a la coyuntura de la muñeca contraria: esto es en la supuesta igualdad entre ellos y las armas, con lo cual no habrá error. M.: Y si estuviese el brazo y la espada en ángulo recto, en alguna de las otras cinco rectitudines, ¿cómo se podría conseguir ese acierto? D.: El ejercicio lo ha de facilitar, y con el mucho uso se vendrá a tener tal hábito, que aunque la espada esté apartada, elegirá tan proporcionada distancia, que no exceda de lo que digo. M.: Y si la espada del contrario fuese más larga, ¿ha de elegir ese medio de proporción mismo? D.: Entonces se ha de elegir de modo, que la punta de ella no pase de la muñeca del diestro. M.: ¿Y si la de este excediese en largura, qué es lo que debe hacer? D.: La regla general es, que la punta de la espada contraria, sea larga, o corta, no haya de pasar de la muñeca del diestro. M.: De aquí se ha de seguir un inconveniente acerca de la cantidad de los compases, supuesto que las armas pueden ser iguales, y desiguales. D.: La prudencia del diestro lo ha de vencer, disminuyendo del compás tanto, cuanto excediere su espada, y aumentarlo todo aquello que tuviere menos; de manera que si fuere su espada larga, ha de dar compás corto; y si fuere corta, ha de dar compás largo: y siempre ha de herir en ángulo recto, o lo más aproximado a él, sin jamás doblar el brazo. Esto es para que las heridas desde afuera, que en el movimiento de conclusión necesario es doblarlo: y las tretas que se ejecutan mediante este, son las que le pertenecen a la arma que con exceso fuere más corta.
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