Esto será debido a las limitaciones previsibles algunos de los modificadores de la dimensión de los medios, que serán habitualmente menores a mayor masa, pues se podrá entender que de forma instintiva, que el tirador más masivo tenderá a contraer la dimensión de su medio proporcional, además de ser prevenida y preconcebida su intención de mover los medios. El tirador masivo tendrá su foco, así como todo su potencial de obra, orientado en una dirección concreta, cosa que aumentará considerablemente la reacción en la obra necesaria para generar frases de armas coherentes hacia su paciente. Lo que aplicando la relatividad temporal, explica su masa, y por tanto, su tendencia a quedar orientado en una dirección. Por otro lado, el tirador ligero, tendrá un elevado dinamismo sobre el plano inferior, y con ello, la interacción con su masa será puntual y eventual, produciéndose únicamente cuando pretenda la inmersión en los medios del paciente, lo que explica su escasa masa. El factor de masa del medio afectará de distinta forma a cada uno de los modificadores de la dimensión de este. Así pues, se entenderá que: Cuanto mayor sea la masa de un tirador: - Mayor modificador de previsión: Esto se deberá a que se centrará la atención y medición en el opositor, sin estar usando potencial cognitivo en la confección de la obra propia. - Menor modificador de reacción: Concretamente en el planto biomecánico, se dispondrá de una configuración geométrica con mayor estaticidad desde la que formular la frase de armas reactiva, así como se tendrá preconcebida la reacción a obrar. No obstante, si la previsión de la obra es acertada, la masa del tirador afectará positivamente a la reacción, pues la obra reaccionada será llevada a cabo según la idea preconcebida del agente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 346 - En definitiva, la mayor masa del medio afectará negativamente a la reacción, pues tanto en el plano físico como psicológico el sujeto masivo estará expectante ante sucesos necesariamente previstos, siendo potencial víctima del sesgo de su atención selectiva. - Menor modificador de movimiento: Para el mantenimiento de la masa, se habrá de tener una actitud pasiva respecto al tránsito sobre el plano inferior, y con ello, se generará una reducción considerable en la posibilidad de obrar asistido por una disposición dinámica o pulsada de la anatomía. - Menor modificador de faz: El movimiento de los elementos de la anatomía es un recurso fundamental para la expresión de la intención. Por tanto, resulta elemental el movimiento del tirador para actuar una faz que pueda hacer entender intenciones concretas a su opositor. Cuanto menor sea la masa de un tirador: - Menor modificador de previsión: Se perderá certeza en la medición y concepción de los medios en su dimensión, tanto por el movimiento implícito como por el margen de error provocado por la constante reubicación propia. - Mayor modificador de reacción El hecho de tener una cadencia mayor de tránsito sobre el planto inferior da lugar a una planta que será menos estable de manera sostenida. Además, la necesidad de adaptar la geometría de la anatomía a los distintos antagonismos hará que la obra reactiva sea auxiliada por la inercia ya implícita en el flujo de movimiento. Cabe aclarar que una menor masa afectará negativamente a la reacción cuando los vectores sobre los que se produce el movimiento no sean compatibles con la obra necesariamente reaccionada, pues la contradicción vectorial será un condicionante. De esa manera se deberá evitar el movimiento sin una utilidad prevista, facilitando la reacción gracias a la previsión de lo que pueda acontecer. - Mayor modificador de movimiento: El tránsito libre y sostenido sobre el plano inferior posibilita una mayor amplitud en compases y acciones del arma, así como la ubicación del torso y rectitud en posiciones desde las que obrar con elegancia y eficiencia. - Mayor modificador de faz: El hecho de existir un movimiento o tendencia a ello, por parte de un agente, facilitará la expresión corporal de las intenciones hacia el paciente. Será así que un agente con menor masa podrá ser más claro en la exposición de su faz. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 347 -DE LA C AUSA TÉCNICA Se puede concluir: “Que la masa es un factor que se aumenta naturalmente con la experiencia, la adquisición de conocimientos, la compresión de la semántica del opositor y el aumento del repertorio idiomático, pues el tirador poseerá una mayor previsión, y con ello una menor necesidad de demostrar la iniciativa.” La masa de los medios interacciona y gana importancia en el cálculo de lo posible conforme se reduce el diámetro común entre agente y paciente. Por tanto, las masas de los tiradores interactuarán cuando se genera cercanía entre ellos, de manera directamente proporcional. O sea: “A mayor cercanía entre tiradores, mayor influencia de la masa del medio de cada uno.” De este modo, cuando las masas de los medios de ambos tiradores interactúan, se genera toda una geometría ligada a ellas. Será el baricentro parte fundamental de esa geometría emergente. El baricentro: “El baricentro resulta ser el punto del plano inferior sobre el que se genera el tránsito rotacional de los medios de dos o más tiradores.” Se puede generar una mayor o menor asimetría espontánea e inevitable entre el movimiento los tiradores, quedando el baricentro sobre el diámetro común, más cercano a aquel implicado que genere menos movimiento y por tanto, se presente más masivo. “El baricentro tenderá a quedar más próximo a la mayor masa.” Entiéndase que la masa representa la resistencia de un tirador al tránsito, en ningún caso representa la imposibilidad de moverse o la facilidad con la que lo hará. Así pues, será poco eficiente entender la incapacidad de transitar en un tirador masivo que no demuestre intención de ello. Con el paciente masivo, atiéndase al medio proporcional en la zona de sombra. Con el paciente ligero, atiéndase al tránsito entre el medio de proporción y proporcional, concretamente en la zona de Hawking. Para hacer frente a un paciente masivo, se habrá de poseer la capacidad de entrar en su medio proporcional y establecer debate, pues dada su estática presentación y afirmación, podrá tener prevista y preparada cualquier obra desde un medio agente proporcional extendido en su zona de Hawking o desde la misma proporción. Además, se deberá presumir que un agente que deliberadamente actúe de manera masiva, ante la tentativa de su opositor, tendrá como base una dilatada experiencia, pudiendo estar prevenido ante cualquier obra paciente en un medio amplio. Por ello, para el paciente será necesario debatir para procurarse la posibilidad de jugar con la reacción y no con la previsión del agente. De cara a un paciente ligero, un agente habrá de valerse de esa constante reubicación y consiguiente inestabilidad, para aprovechar en ventaja agente los pulsos en los que su presentación o afirmación queda deficientemente configurada, y desde el medio de proporción o un proporcional muy extenso, obrar para transitar al estrato proporcional de sombra y establecer debate sin ceder el momento para que salga del grado o abandone el medio. Esto podrá tener lugar por medio de tentar al paciente ligero a que entre en el medio proporcional agente, donde este último quedará prevenido ante ello, obrando en consecuencia. Otra opción geométrica y psicomotrizmente viable para el agente será la de actuar con moción constante en disposición y ejecución desde un fondo, de empomada o propincuo, que previniendo la posición del paciente ligero, pueda interrumpir lo que el creería como libre tránsito. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 348 - No necesariamente deberá existir una relación entre la masa de un tirador con su reactividad a la obra en caso inductivo y vocativo de su opositor. No obstante, un tirador masivo paciente tenderá a resistir la intención agente de corregir su conducta con una obra en caso inductivo o vocativo. Esto podrá tener como base la capacidad de previsión de este paciente masivo o la incapacidad de entender la semántica implícita en la obra del agente. En ese caso, el agente deberá comenzar a obrar en caso efectivo, valiéndose de la intención original de las obras dispositivas para obtener la configuración precisa del paciente. Puntos de Lagrange del área: En la conjunción entre la naturaleza del área y la interacción de las masas de los medios de ambos tiradores, se dará un fenómeno emergente llamado “punto de Lagrange”. Punto de Lagrange: “Un punto de Lagrange será un lugar determinado del área en que, por causa de la confluencia entre los aspectos particulares del área y las dimensiones de los medios agente y paciente, se impedirá totalmente o parcialmente el movimiento de uno de los implicados, sin necesidad de quedar expuesto por completo al expelido o a la ejecución.” Este lugar del espacio se determinará puntualmente en el tiempo, siendo posible que no se dé recurrentemente el fenómeno en un mismo lugar o que no sea sostenido en su duración. “La localización e identificación de un punto Lagrange en el área, tanto en el espacio como en el tiempo, será compleja por la enorme cantidad de condicionantes a tener en cuenta.” La utilidad del conocimiento y previsión de un punto de Lagrange será la de poder desplazar el medio del opositor hasta su ubicación en uno de ellos, que será inadvertido para cualquiera que no tenga un conocimiento profundo de aquello que da lugar a él. Los puntos de Lagrange existentes, en un asalto y sobre el plano inferior, no tendrán una cantidad determinada universalmente, pues serán dependientes de factores emergentes y particulares variables, tales como la geometría, topografía, condiciones y naturaleza del firme, así como de condicionantes climáticos y lumínicos. Cuando un agente posicione al paciente en un punto Lagrange, se podrá dar la desesperación o desesperanza de este último, de manera similar a si estuviese posicionado en un límite cóncavo de un área. El aprovechamiento del punto Lagrange por parte de un agente consciente de ello, habrá de ser inmediata, pues no se podrá asegurar la duración del fenómeno. Dicho aprovechamiento podrá tener dos naturalezas distintas, según si el paciente es consciente o no de la ubicación en los medios. - Si el paciente es consciente de estar en un punto Lagrange, el agente deberá obrar pretendiendo el medio proporcionado propio, preferiblemente por el diámetro común, previniendo y evitando la transferencia del medio por el paciente. - Si el paciente no es consciente de estar en un punto Lagrange, el agente deberá obrar pretendiendo la transferencia del medio, pues el paciente estará en total desventaja sin entender los motivos, cayendo en llevar a cabo obras que no tienen base geométrica que las sustenten. En síntesis: “Un punto Lagrange es una localización espacial y temporal del área en que el libre movimiento del medio paciente queda considerablemente reducido por sus propios condicionantes, debiendo esto ser usado a favor del agente a la mayor brevedad posible evitando toda exposición.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 349 -DE LA C AUSA TÉCNICA Órbitas y altura de estas: Un medio podrá moverse por el área mientras esté compartiendo diámetro común con otro. Esto dará lugar a distintas distancias en las que dicho movimiento podrá tener lugar. A estas distancias de medio se les llamará órbitas y su existencia medirá la interacción presente y potencial de las masas de los medios. “Orbitar a un tirador hace referencia a transitar alrededor de él manteniendo sobre su centro de masas el circuncentro del círculo imaginario sobre el que se genera el desplazamiento.” El acto de orbitar puede realizarse en distintas distancias de medio, que se llamarán altura de órbita, quedando cada una comprendida y usada con distintos fines. “La altura de la órbita será la extensión del diámetro común y distancia de medio en el momento en que un agente orbita y se desplaza respecto a su paciente.” Así pues, existirán tres alturas a las que el agente puede orbitar alrededor de un paciente que se muestre suficientemente masivo como para mantenerse estático ante este desplazamiento del medio. Órbita LO: Será la órbita más cercana al paciente, concretamente aquella producida desde una distancia del medio de común herida, dentro del medio proporcional en el horizonte de sucesos o singularidad, incluso desde una posición del agente en la que sea poseedor del medio proporcionado y se pretenda una conclusión. Su función se centrará en posibilitar la reubicación de la hoja paciente, así como su control in extremis, siendo posible desde este diámetro común un mayor aprovechamiento geométrico de la hoja, por la superlativa aplicación de las fuerzas del usuario. Órbita MO: Esta altura de órbita está centrada en dar nombre a ese desplazamiento del medio alrededor de un paciente desde la distancia del medio proporcional, en su zona de sombra en cualquiera de sus posibles diámetros comunes. Su uso se centrará en facilitar la apertura de líneas, preparar la obra y preveer y reaccionar ante la pretensión paciente de apoderarse del medio. En esta altura, la agregación de las hojas será posible, quedando condicionada por la necesidad del agente de disponer su geometría en base a la respuesta rotacional del paciente. El nombre de esta altura está tomado del término inglés “medium orbit”. Órbita HO: Esta órbita, siendo la mayor posible dentro de los límites internos de la distancia operativa, responde a la necesidad de orbitar a un paciente que responde de forma masiva y estática desde el medio de proporción. Esto dará lugar a una necesidad del agente de generar compases de una considerable extensión, en caso de precisar la operatividad inminente, dificultando así el seguimiento por el foco paciente. También existirá la posibilidad de orbitar con compases naturales, usados para reorientar el diámetro común, permitiendo el seguimiento por parte del foco paciente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 350 - El uso y función de esta órbita está centrado en la preparación del medio de proporción para una ganancia y posterior inmersión segura en el medio proporcional. Los nombres de las órbitas provienen del acrónimo “low, medium y high orbit”, usado en el ámbito aeroespacial, que hace referencia a la extensión del radio orbital de un satélite respecto al centro de masas sobre el que orbita. Este dato facilitará la memorización y uso del concepto. ———— - 351 - La faz y la mirada TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 353 -DE LA C AUSA TÉCNICA Faz: “La faz es el aspecto y actitud aparente y premeditada del agente, resultado de actuar de forma consciente para demostrar a un paciente una determinada intención.” Será así que la faz será un elemento a tener en cuenta para demostrar un interés concreto frente al opositor, capaz de acrecentar o decrecer la tensión intencional de este, así como de funcionar como un elemento disuasorio o de tentativa. “La faz puede tener origen en la expresión de intenciones o emociones genuinamente implícitas en el agente, o por el contrario, podrá ser producto de fingirlas.” La faz podrá ser usada como elemento para condicionar al opositor, haciéndolo desistir de su intención o instándolo a llevar a cabo su obra en el momento que el agente entienda óptimo. Esto se llevará a cabo con una demostración física de sumisión o dominancia en la guardia y tono postural de esta, de manera más o menos evidente, que en parte está ligada con el antagonismo de intención. No obstante, la faz más eficiente será aquella que no sea fingida o usada como un instrumento eventual, sino que sea honesta, sostenida y producto del condicionamiento constante aportado por la preparación y el estudio. Esto es debido a que una faz mostrada de manera natural, será posiblemente expresada durante la totalidad de un contacto, así no se le darán motivos al opositor para entender de la flaqueza de dicha faz, pues la entenderá como una actitud propia y verdadera, que dará un soporte veraz de la intención de un agente que la exprese. De esta forma: “La faz más eficiente será aquella producto de la expresión genuina y de la actitud frontal y honesta ante el conflicto.” Por todo esto, la faz será objeto de estudio y práctica cotidiana, dentro del entorno diario y habitual, para la naturalización de una expresión corporal, facial e instrumental ligada a la marcialidad. La faz será un recurso que habrá de ser usado con intención marcial en todo momento, siempre que no se esté en un contexto plenamente íntimo y controlado. Por ende, la faz será útil dentro y fuera del asalto, pues influirá en el desarrollo de este de manera dramática, condicionando al opositor previamente, consiguiendo incluso tener el control del potencial conflicto antes de que surja. “La faz será el mecanismo por el que se pretenderá el control del conflicto antes del asalto, pretendiendo siempre esta evitar llegar al uso de la fuerza.” La actitud de un esgrimista láser habrá de ser distinguible y distinguida, en su ámbito civil y doméstico, pues el sostenimiento de una faz serena, honesta y marcial, le asistirá a interiorizar los aspectos intervienes en ella, dando como resultado la imagen de un sujeto formal, frío, reflexivo, de mirada profunda y sumamente cordial. Este comportamiento facilitará que el entorno social del esgrimista esté acorde a sus intereses de crecimiento. Igualmente, hará considerablemente más sencillo tener bajo control los condicionantes diarios, facilitándole y optimizándole la administración del tiempo y recursos dedicados a su crecimiento técnico. Desde el punto de vista físico, la faz habrá de presentar ante el opositor a un tirador seguro, firme y decidido, que genere un juicio claro sobre sí mismo y que demuestre convencimiento previo, presente y posterior a la obra. Esto no solo aportará potencial disuasorio para el profano, sino que calmará y TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 354 - distenderá a aquel que sea conocedor de la esgrima, pues entenderá que aquel que tiene enfrente es un tirador experimentado. Cosa que dentro del marco académico de la Esgrima Láser, garantizará un asalto honesto y de un alto contenido técnico, que dará como resultado el seguro crecimiento humanístico de los implicados. La faz incluirá en su repertorio a todos los recursos posibles que un agente pueda usar para obtener ventaja sobre su paciente, dentro o fuera del asalto. - El agente usará en su faz todos los recursos artísticos posibles, aludiendo estos directamente al control emocional del paciente. - El agente usará en su faz todos los recursos técnicos de los que disponga, aludiendo estos al control intelectual del paciente. Por tanto, se deberá poseer el mayor volumen posible de conocimientos técnicos y artísticos, pues serán estos los que dotarán al agente de una mayor precisión en la aplicación de la faz, así como una más eficiente previsión de los efectos. “Un esgrimista laserino se habrá de presentar de manera honesta y genuina, siendo consecuente con sus intereses y humilde con su necesaria sabiduría, pues eso de mostrará en una clara superioridad ante su opositor.” Presentación de la faz: Atendiendo a la expresión del cuerpo, concretamente a los matices implícitos en la guardia que no están recogidos expresamente en los elementos de su composición, se habrán de tener en cuenta aspectos de la configuración facial, con la intención de acrecentar la expresión corporal, usando el rostro como el elemento que resulta tener más capacidad comunicativa. Esto se facilitará con la ilustración del agente en el ámbito artístico, concretamente en la actuación. “El rostro será el principal y más eficiente elemento con el que se podrá expresar la faz.” El rostro se presentará sereno, perfectamente orientado respecto a su vertical, en total coincidencia del plano coronal con la línea vertical. Con la barbilla levantada, que otorgará una mayor perspectiva y expresará seguridad. Será la musculatura de la parte posterior del cuello la que sostendrá la cabeza recta. Quedará el cuerpo completo aparentemente sujeto desde la zona cervical, demostrando una disposición anatómica uniforme, sostenida con una configuración catenaria de la distribución de las fuerzas verticales. Los hombros se relajarán en la medida en que la guardia presentada lo permita, quedando la columna vertebral y segmento cordal totalmente coherente con la recta vertical de blossen, sin retirar la presión en los glúteos y caderas. El abdomen se mantendrá tenso, con los abdominales predispuestos para su acción, y las lumbares sosteniendo la flexión. La relajación aquí demorará sustancialmente la acción de la mutación de la afirmación. La tracción se mostrará firme, con una magnitud que permita la identificación clara de su ángulo. O sea, que si ha de retirarse la tracción, que se obtenga una angulación obvia de fémures y tibias, o que se necesita generar tracción, las piernas queden estéticamente firmes, sin llegar nunca a la total extensión. El ceñidor quedará ajustado al abdomen, constringiendo el conjunto lumbar y limitando la distensión abdominal, ajustando el saya al torso y permitiendo su libre obra sin quedar suelto. Esto estilizará la figura del tirador usuario y le dotará de una apariencia significativamente firme. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 355 -DE LA C AUSA TÉCNICA Todo lo anteriormente mencionado, habrá de ser una expresión constante en la práctica ordinaria y el contexto civil, así como un elemento de diferenciación del diestro laserino ante el resto de la población profana, dotándole de una actitud aparente firme, marcial y en clara disposición de obra, que le posicionará como un referente y le facilitará la interacción y preparación. Igualmente, la presentación de una faz marcial deberá ser tenida en cuenta tanto en guardas activas como pasivas, así como cuando se esté armado o desarmado. “La faz será firme y serena en cualquier contexto, pues demostrará sobriedad, capacidad y potencial resolutivo.” Mirada: La mirada estará orientada a los ojos del opositor, atendiendo específicamente a aquel sobre el que esté puesto el foco, que en un entorno más allá del asalto singular, podría ser cambiante entre otros asaltantes. Así pues, no se deberá de disponer el plano de la visión hacia abajo o hacia arriba, así como no se deberá de disponer guiñada alguna en la cabeza, siendo la orientación frontal y coherente de la cabeza respecto al foco, la ideal y más directa, facilitando la percecpción estereoscópica tanto visual como auditiva. “La línea interpupilar quedará perpendicular al diámetro común, facilitando la adquisición de las distancias.” Los ojos, gracias al color blanco de la esclerótica y su diferencia con el iris y pupila, serán la parte del cuerpo con mayor contraste, y por tanto, donde mayor atención podrá espontáneamente el opositor. El agente aprovechará la mirada sobre los ojos del paciente para magnificar lo expresado por sí mismo, a la vez que percibe lo expresado por el opositor, ya sea intencional o instintivamente. “De todo el rostro, los ojos serán el punto con mayor capacidad comunicativa posible.” La mirada deberá quedar fija, con un contacto visual directo con los ojos del opositor, siendo este el punto del que más información se recibirá de este, pues nuestra percepción instintiva humana es altamente susceptible a las dinámicas más sutiles de cambios en la expresión de los ojos y musculatura facial. De esta forma, la manera de observar el arma del paciente será por medio de la visión periférica, con una amplitud dinámica mayor y sin riesgo de quemar la fóvea, impidiendo dicho evento la normal percepción lumínica. Además, la visión periférica facilitará una correcta identificación de posición y movimiento del resto de los elementos a tener en cuenta. “El rostro del paciente deberá quedar en la fóvea del agente, siendo la periferia de la visión la que adquiera la información postural y del arma.” No obstante, no deberá existir un esfuerzo superlativo por mantener fija la mirada en los ojos del paciente, pues concentrarse en ese menester podrá ser contraproducente, a causa de destinar potencial cognitivo a la acción concreta de perseguir el rostro del opositor. La orientación de las pupilas del agente condicionará al paciente a entender direcciones concretas. De esta manera se podrá usar una mirada agente por encima del hombro paciente para dar a entender que hay algo tras él. Esto se llamará fantasma y se magnificará cuando el agente presente una expresión facial en la que exista sorpresa, o cualquier emoción adicional. Además, se podrá usar la mirada agente para dar a entender la dirección de un compás inminentemente obrado por dicho agente, pudiendo anunciar o confundir al paciente con ello. “Las orientaciones de las pupilas del agente expresarán el foco de este, condicionando la percepción y foco paciente.” Los ojos agentes deberán quedar enfocando a infinito, quedando relajados y sin la necesidad de corregir el cristalino de manera constante. Cosa que dará estabilidad a la imagen interpretada por el cerebro y optimizará su análisis subconsciente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 356 - Se evitará el parpadeo, siendo esto un recurso para expresar atención plena y concentración. Además, los ojos se entornarán ligeramente, contrayendo en igual medida tanto el párpado superior como inferior, lo que predispondrá psicológica y fisiológicamente al cuerpo para la reacción instintiva. En caso de querer mostrar sorpresa o ira, se podrán abrir los ojos al máximo, siendo este un recurso que cualquier tirador debe conocer para condicionar al opositor. Se deberá de mantener una mirada neutra, que dejará que la intención quede subyacente. No obstante, la transmisión de la intención por medio de la mirada podrá ser entendida como una expresión de segunda intención, haciendo una llamada a una determinada obra del opositor, quedando en ventaja propia de tiempo o tras tiempo. La mirada, igualmente, puede ser un recurso con el que dinamizar a favor la tensión intencional del paciente. No obstante, la orientación y dirección de los ojos será objetivo consciente de la radiación lumínica del opositor. Sin embargo, se evitará la tendencia repetida de cambiar la mirada propia a otra orientación que no sea los ojos del opositor, pues estos también serán objetivo de la radiación, tanto de agente como de paciente, y con el sostenimiento de la mirada se facilitará y se mantendrá la exposición del paciente a la radiación agente. El punto del paciente donde la mirada recibirá la menor radiación lumínica será su planta. Por esto, se habrá de estudiar la planta como un elemento que condiciona la obra del paciente y a la vez ofrece elementos que facilitan la previsión de la obra de este. Será por ello que, cuando la percepción visual se vea superlativamente comprometida al disponer el plano de la mirada sobre la línea de foco, se podrá corregir orientando la atención visual a la planta del paciente, de donde manará información útil para sostener el medio, pudiendo reducir la exposición a la radiación lumínica opositora. “El agente deberá radiar la mirada paciente y evitar la radiación hacia él.” Sumisión, igualdad y dominancia: La faz podrá dar lugar a que una guardia se muestre en tres posibles concordancias, en relación a la guardia del paciente opositor. Estas concordancias serán la sumisión, la igualdad y la dominancia. La faz agente podrá ser usada para romper la previsión inicialmente generada por un paciente para con su obra sobre dicho agente. De esta manera, cuando el paciente se entienda en una posición de ventaja, igualdad o desventaja, pretenderá una obra concreta que se adapte a su interés. Por tanto, si el agente, a tiempo, genera una faz que no coincida con la previsión paciente, le obligará a modificar su obra, generando un retardo en la obra paciente, que el paciente podrá aprovechar para obrar. La sumisión: La faz de sumisión hace referencia a que el agente se muestra en desventaja ante el paciente. La sumisión se mostrará por medio de dar lugar a una faz en la que el agente quede consciente y claramente en inferioridad de potencial de obra frente al paciente. Si el agente tiene prevista la obra con la que reaccionará, podrá instar al paciente a que obre sin ser consciente de la previa preparación del agente. Esto hará que el paciente quede sorprendido por una respuesta paciente que no espera, pues la faz agente ha enmascarado la verdadera intención de este. La faz de sumisión se podrá llevar a cabo, entre otras muchas formas, generando la apertura de líneas, disponiendo la punta del arma propia alejada del diámetro común y exponiendo la sencillez agente a la ejecutiva paciente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 357 -DE LA C AUSA TÉCNICA El tono postural para magnificar la sumisión habrá de ser igualmente sumiso. Eso se conseguirá reduciendo el segmento cordal y el segmento superior, bajando el rostro, levantando las cejas y tendiendo a ubicar la rectitud a segunda, desde donde se obrará ejecutivamente con frecuencia. Con todo ello se conseguirá una imagen de obediencia o subordinación, que al paciente le hará sentir superioridad ante el agente. Igualmente se podrá fingir ser abriado, o lo que es lo mismo, no tener destreza notable con el arma. Es digno de mención el hecho de que, una vez el agente reciba un castigo por parte del paciente, podrá magnificar o fingir el daño y lesión generada en subsiguientes asaltos, dando lugar a una sumisión que podrá mermar el potencial ejecutivo del paciente, controlando parcialmente su dinámica. Esto será un recurso, que pese a ser funcional, resultará poco eficiente, pues el agente no estará ofreciendo a su paciente la mejor oposición posible, al menos de manera técnico-práctica. La igualdad: La faz de igualdad muestra al agente en aparente igualdad ante el paciente. Cuando se habla de igualdad se hace mención a que un agente tiene una supuesta coincidencia con la potencia de obra de su paciente. Con ello, se da pie a que el paciente continúe su obra de manera dispositiva, pues entenderá que no existe una superioridad táctica presente, y tenderá a generarla. Que el agente presente una faz de igualdad podrá dar lugar a retrasar un lance paciente, pues este tardará un cierto tiempo en notar que la actitud del agente es únicamente una faz. Una faz neutra, sin elementos emocionales implícitos, hará naturalmente que sea percibida como en igualdad, pues dichos elementos emocionales serán testigos claros de superioridad o inferioridad. Por tanto, la faz neutra será ideal para el debate en el medio proporcional, dado que será más complejo para el paciente entender la oportunidad sin la expresión del error agente. La faz de igualdad se podrá hacer manifiesta por medio de buscar un potencial medio de común herida, sin llegar a hacerlo efectivo. Igualmente, el agente podrá adoptar la misma guardia del paciente, imitándolo sin necesidad de que exista una aplicación práctica o intención asociada a tal cosa. Con ello, el paciente notará superficialmente que el agente posee un mismo repertorio idiomático, sin capacidad de entender si es así realmente. Otra forma de presentar faz de igualdad, entre muchas posibles, es mantener un mismo diámetro común propio del estrato de sombra del medio proporcional, de manera sostenida. El paciente observará que el agente se mantiene a distancia, llegando a entender que puede prever sus intenciones, lo que le dará una sutil sensación de estar enfrentando a un tirador con sus mismos recursos. Para mostrarse en igualdad, una agente no tendrá que hacer nada en particular, pues la igualdad tenderá a ser, en mayor medida, destilada del repertorio técnico mostrado. No obstante, el agente deberá mostrarse parcialmente similar a su paciente, en su configuración anatómica, pues con una guarda más cuidada y eficientemente presentada que su opositor, será sospechoso de ser dominante. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 358 - La dominancia: La faz de dominancia muestra al agente con control del paciente, pese a que esto no sea producto real del medio. La faz dominante podrá ser entendida como aquella que presenta al agente en clara superioridad ante su paciente, independientemente de que sea real o fingido dicho evento. Con ello se podrá inhibir la intención ejecutiva del paciente, incluso cuando este tenga una oportunidad clara para el lance. Igualmente se podrá generar la interrupción de obras concretas, dando lugar incluso a que el paciente se retire del medio. Para dar a entender la dominancia se puede hacer por medio del sostenimiento de la obra dispositiva, que de manera recurrente indisponga o interfiera la intención paciente. También se pueden obrar constantes antagonismos geométricos sin dar nunca la sensación de pretender aprovechar las oportunidades ejecutivas que puedan surgir, mas haciendo inviables las oportunidades del paciente. La faz de dominancia precisará de presentar una guardia serena, reactiva y relajada. Así mismo, se tendrá que obrar con contundencia, aplicando una energía al arma que le haga actuar con brío y clara determinación. En definitiva, para hacerse notar en superioridad se deberá demostrar tranquilidad y potencial de obra. Cabe aclarar que no hay concordancia de faz más funcional que otra, pues la presentación de esta dependerá de la naturaleza del opositor y de su comportamiento. No obstante buscar la superioridad será lo más eficiente, pues será dicha faz la que concuerde con la expresión técnica más funcional y genuina. “El tirador experimentado pretenderá una faz de superioridad, sin fingirla, pues concordará naturalmente con aquello que pretenda de manera genuina.” La faz en los aspectos particulares de la guardia: Cada uno de los rasgos de la guardia podrá dar a entender la intención de su usuario, en parte por la necesidad de preparar la obra que se pretenda eficiente. Por tanto, será crucial entender qué función y posibilidades expresivas tendrá cada elemento por separado, y de igual manera, estudiar en cada individuo la forma en la que afectará la información, tanto la expresada como la observada. La faz de la planta: La planta, como elemento fundamental de la guardia, tendrá la potencia de expresar la intención del usuario con mucha claridad, más en particular y habitualmente, la pretensión de desplazar su centro de masas, o la intención de hacerlo en una dirección concreta. La faz en el orden de la planta: El orden de la planta hará entender al paciente distintas cosas, en mayor medida, la intención de obrar con una mano u otra. De esta manera se entenderá que cuando la planta sea acorde, o sea de pie adelantado igual a la mano armada, se pretenderá seguir obrando con esta, mientras que cuando se genere la planta contraria, se expresará la intención de cintar el arma o mutar la planta antes de obrar ejecutivamente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 359 -DE LA C AUSA TÉCNICA La faz en la disposición de la planta: Será la disposición de la planta la que marcará la línea sobre la que un tirador moverá su centro de masas, o al menos, por donde le resultará más eficiente hacerlo. Si un tirador se muestra experimentado, se podrá entender que la planta se dispondrá de manera coherente a su intención. Por el contrario, si el tirador aparenta ser poco diestro, es posible que la planta no sea coherente con su tránsito. Concretamente, la planta en línea transmitirá la intención ejecutiva inmediata, tanto por la potencia de obrar que genera, como por entenderse como un recurso instintivo propio de dicha intención. La planta transversal será sinónimo de intención dispositiva, además quedará limitada para la extensión del extremo sobre el diámetro común. La planta infinita transmitirá pasividad, si se muestra en igualdad. Mientras que cuando el que la proyecta se muestra en superioridad, se tenderá a expresar desafío. La faz en el ángulo de la planta: El ángulo de la planta podrá expresar experiencia e intención de obrar compases. Si el pie adelantado está recurrentemente con su línea orientada al foco, será un claro signo de aplicación precisa de la técnica. Por el contrario, si el pie adelantado está recurrentemente con su línea relativamente transversal a la línea del foco, se podrá entrever cierto grado de descuido en la aplicación técnica, además de una merma considerable en la extensión máxima del extremo. Adicionalmente, el ángulo de los pies con su bisectriz dará lugar a la expresión de la orientación de la obra de los compases y del lance. La faz en la amplitud de planta: La amplitud de planta, cuando sea claramente extendida, dará a entender la intención de ser ejecutivo, en primera intención, sin aplicar la óptima obra dispositiva previa. Si la planta está recurrentemente contraída, será signo de la tendencia pasiva del usuario, así como de no pretender resultar muy ejecutivo por sentir limitaciones de alguna naturaleza. La faz de la afirmación: La afirmación erguida mostrará control psicomotriz, así como un cuidado en la implementación de la técnica a la higiene postural. Más concretamente, una afirmación erigida tenderá a mostrar superioridad sobre el paciente, además de presentar al usuario como un sujeto que pretende el respeto de su opositor. La faz en el perfil de la afirmación: La afirmación de cuadrado, sin el arma dispuesta adelante, expresará pasividad y retará al subconsciente del opositor, pues se mostrará el usuario parcialmente desprotegido o limitado. Sin embargo, cuando se presente una afirmación de cuadrado con el arma adelante y claramente dispuesta en el medio, se mostrará al usuario tendente a la obra dispositiva y expectante. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 360 - La afirmación de medio perfil, por ser la expresión técnica más eficiente, resultará recurrente en los tiradores experimentados, siendo una expresión de falta de técnica cuando es sustituida por la afirmación de perfil. Por tanto, la afirmación de perfil transmitirá inseguridad por parte del usuario, de cara a su opositor. La faz en la posición del torso: Cuando el torso quede recurrentemente tumbado, se expresará interés en extender el extremo y resultar ejecutivo, sin pretender estrechar el diámetro común. Si el cuerpo se presenta ligeramente huido, dependerá de la posición del arma. Si se presenta el cuerpo huido con el arma adelante, se transmitirá cansancio y dificultades para sostener la rectitud. Si se presenta el cuerpo huido con el arma indispuesta o aguda en la rectitud de abajo, se expresará precaución y prudencia ante la potencia ejecutiva del opositor. La faz en la concordancia del segmento medio y superior. Cuando la afirmación quede firme, o sea con los segmentos medio y superior coincidentes, se dará a entender solidez en la obra y solvencia técnica. Si por el contrario, la afirmación queda entornada, se podrá entender que el usuario obra de fortuna, o sea, de manera improvisada sin entender las implicaciones de sus actos. La faz de la rectitud: La rectitud, pese a su volatilidad y constante reubicación, podrá dar lugar a expresiones del usuario e impresiones de su opositor. La faz de la posición radial de la rectitud: Adelante, se creará una constante tentación hacia el opositor por parte del usuario, dando al paciente la sensación de estar siendo tentado, a la vez que se puede entender que el agente adelante está prevenido. Adicionalmente, la sencillez adelante podrá entenderse como una expresión de seguridad que insta al opositor al debate. A primera, dará lugar a ser entendida como que pretende ceñir el medio, alejando la sencillez del agente del opositor paciente. A segunda, se creará la sensación de no ser capaz de sostener la sencillez adelante. Lo que hará que el paciente opositor tienda a estrechar el diámetro común por sentir que la interacción con el agente se retrasará. A tercera, el agente usuario transmitirá la sensación de estar obrando activamente con su rectitud para evitar la ejecutiva paciente, para preparar la oclusión de primera o para compensar el diámetro común de la sencillez resultado del debate con un zurdo. A cuarta, se dará la impresión de pretender ser ofensivo, ya sea por la obra de un redondo o por la oclusión generada. Esto será común para cualquier posición radial por encima del plano superior, pues será una posición difícilmente sostenida, con lo que instintivamente se entenderá como sintética. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 361 -DE LA C AUSA TÉCNICA La faz de la extensión de la rectitud: En un contexto en que los tiradores se sepan experimentados, la extensión del rumbo del arma generará una impresión ejecutiva inversamente proporcional a su extensión, siendo esto que cuanto menos extendida esté, mayor sensación de ejecución inminente transmitirá. Así pues, cuando la rectitud agente esté embebida, el paciente tenderá a entrar en el medio proporcional del agente, ignorando en parte las posibilidades de extender el radio del límite y con ello el extremo. La faz del rumbo de la hoja: El rumbo de la hoja plegado dará la sensación de ser inminente su extensión, transmitiendo la impresión de estar preparando la ejecutiva. El rumbo extendido de la hoja dará a entender la intención de propiciar la agregación, así como de estar haciendo uso de la técnica académica. ———— - 363 - La obra TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 365 -DE LA C AUSA TÉCNICA Aspectos elementales de la obra: La obra: “La obra será aquel conjunto de acciones que, de manera consciente, un individuo lleva a cabo para obtener el éxito en su propósito.” En el contexto esgrimístico, toda obra, como recuso con el que un tirador se expresa en oposición a otro, estará necesariamente compuesta por una geometría, una dinámica y un caso, que aportan respectivamente el posicionamiento de los elementos en el espacio, su movimiento y el propósito de esto. “Toda obra estará compuesta por elementos mínimos, que serán partículas fundamentales para la interacción de la obra agente con el paciente, y que habrán de entenderse para que esta pueda tener lugar con eficiencia.” Geometría: “La geometría de la obra es la configuración de los elementos implícitos en esta.” La geometría de la obra agente habrá de ser adaptada necesariamente al contexto, pues de lo contrario, la obra no tendrá capacidad de interactuar con eficacia y/o eficiencia con el opositor. Así pues, geometría de la obra dependerá de: - Ubicación del objetivo ejecutivo. - Configuración anatómica del paciente. - Configuración anatómica del agente. - Disposición espacial de las armas. “La geometría de una obra solo estará presente cuando dicha obra se esté o se haya llevado a cabo.” Si una obra carece de geometría, no será eficiente en su necesaria interacción con el opositor al que va dirigida, pues carecerá del orden preciso. La geometría de la obra esgrimística es comparable al contenido de una obra artística, sin el que dicha obra carecerá de elementos con los que generar la interacción con el receptor. Dinámica: “La dinámica de la obra es la configuración de energía y fuerzas que tienen lugar es esta, para modificar la geometría.” La dinámica de la obra habrá de ser entendida como la energía impuesta a cada uno de los elementos implícitos en ella, en base a la necesidad de cambiar la configuración geométrica. Siendo así, se precisará que la dinámica de una obra esté acorde a la geometría de esta, pues de esa forma se podrá generar el movimiento necesario para que la obra tenga lugar, disponiendo en el espacio la geometría, que por norma deberá ser cambiante. “La dinámica en una obra únicamente será posible cuando exista energía aplicada a una parte de su geometría.” La dinámica deberá tener en cuenta la disposición temporal de los elementos geométricos, dado que será esto un elemento crucial para conseguir la coincidencia espacio-temporal acorde con la intención. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 366 - Una obra siempre precisará de dinámica, tenga esta su fuente en el agente o en el paciente. Esto dará lugar a que sea posible el éxito agente sin necesidad de generar movimiento de su geometría propia, gracias al aprovechamiento de la dinámica generada por el paciente. “La dinámica podrá tener su génesis en el agente, en el paciente o en ambos.” Si una obra no posee una dinámica, no poseerá capacidad de sintaxis, quedando estática y sin expresión o reacción alguna, frente a la obra opositora y cadencia de esta. La dinámica de una obra esgrimística es comparable con el medio, método y/o técnica con la que se manifiesta el contenido de una obra artística. Caso: “El caso de una obra es el propósito con la que el agente la dispone.” El caso de una obra será aquello que matice la intención original de una obra, haciendo que una misma configuración geométrica y dinámica pueda tener propósitos distintos a los que originalmente presenta. Será por ello, que el caso determinará profundamente el medio desde el que será eficiente obrar. Toda obra que pretenda la interacción con un opositor precisará de una pretensión con la que ser llevada a cabo, en la que se podrá elegir la aplicación de dicha obra, así como pretender y pronosticar cuál será su resultado. “El caso de una obra será aquello que le atribuya contenido semántico a esta, determinando su propósito.” Si una obra carece de caso, por ende, no tiene semántica implícita, no quedará determinada la función que cumplirá, lo que adicionalmente dará lugar a no poder identificar el medio desde el que llevarla a cabo eficientemente, así como será imposible prever los eventos emergentes de su éxito o su fracaso. El caso de una obra esgrimística, es comparable con el propósito comunicativo y significado de una obra artística, sin el cual, un autor no podrá determinar o prever la manera más eficiente de componer dicha obra, así como concretar y predecir la percepción y reacción del receptor de dicha obra. Es por ello que en una obra, independientemente de su naturaleza, han de ser coherentes el contenido, el método y su propósito, para que resulte funcional la comunicación entre agente y paciente. En conclusión: La obra esgrimística será expresada en su completitud con la geometría, la dinámica y el caso. Si cada elemento es eficiente en su puesta en marcha, el éxito de la obra quedará dependiente de su orden e interacción con la obra opositora. “Una obra esgrimística o de cualquier otra naturaleza, siempre estará compuesta por un contenido, expresado por un método con un propósito concreto, siendo esto en el contexto de las armas: la geometría, la dinámica y el caso.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 367 -DE LA C AUSA TÉCNICA La obra según su intención original: “La intención original de una obra será el propósito habitual de esta, acorde a las posibilidades geométricas y dinámicas de la misma, teniéndola en cuenta como un elemento aislado de los resultados en la interacción con el opositor.” Se entiende que la intención original de la obra es aquella que en un principio define la funcionalidad de esta. Así pues, una obra puede estar destinada a ofender al opositor, a ponerlo en desventaja o a defender a aquel que la lleva a cabo. Por norma, la intención original de una obra queda definida por el potencial que aporta una geometría concreta, movida en el espacio con una dinámica particular. “La intención original depende de la configuración geométrica y dinámica con la que los elementos del agente se mueven en el espacio.” La intención original de la obra representa el uso habitual que una obra va a tener, pues su geometría y dinámica es la más eficiente para ello. No obstante, una misma obra en otros casos, puede tener otras aplicaciones. Existirán tres tipos de obras, según su intención original: Obra ejecutiva: Será aquel conjunto de acciones llevadas a cabo con la pretensión directa de obtener la herida o inhabilitación del paciente. Obra dispositiva: La obra dispositiva agente es aquel conjunto de acciones, que por medio del uso de la anatomía y/o arma, aumenta la potencia de la obra agente y las probabilidades de éxito en su intención, configurando y condicionando al paciente, total o parcialmente. Obra defensiva: La obra defensiva es aquel conjunto de acciones individuales, que pretenda la disposición y acción del cuerpo o arma del agente para resguardar su integridad, ante la obra potencial o presente del paciente. Para hacer más fluida la comunicación, de manera habitual, se hablará únicamente de intención para hacer mención a la intención original de una obra, siempre que no se precisen puntualizaciones adicionales. Momentos de la obra: Cada obra, consecuente con la intención y su contexto, estará compuesta de tres momentos: la preparación, la disposición de la obra en sí y la continuación de esta. Con la conjugación de estos se dará lugar a que un tirador actúe de forma coherente con su situación pasada, presente y futura dentro del asalto. “Ninguna obra será absoluta sin estar sostenida en una coherente preparación, actuada de manera eficiente y potencialmente continuada manteniendo la integridad del agente.” Es importante entender la anatomía temporal de una obra, pues será necesario tener una conciencia posicional del tiempo en que se está obrando, así como del momento de la obra en la que está agente y paciente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 368 - Igualmente, los momentos de una obra no deberán ser marcados o notables, pues serán partes de una misma frase de armas, con una evolución lineal e ininterrumpida, o sea, una obra de moción constante. La preparación de la obra: La preparación de la obra hace referencia al conjunto de eventos y disposiciones técnicas implícitas en la configuración de aquello que sea preciso para llevar a cabo una determinada obra, compuesta esta de acciones y partículas de conocimiento que han sido unidas. Será durante este intervalo que se llevará a cabo la configuración anatómica óptima para la obra proactiva y se pretenderá la configuración geométrica y anatómica óptima del paciente, dando lugar a un medio desde el que obrar con la mayor posibilidad de éxito y manteniendo la seguridad del agente. Adicionalmente, en la misma obra también se preparará la continuación de esta, que habrá de hacer viable el mantenimiento de la integridad agente tanto en el éxito como en el fracaso de la intención de este. O sea, que en la preparación de la obra se organizan los elementos influyentes en el medio para dar lugar a una obra eficiente y a la posible continuación de esta. La disposición de la obra: La disposición de la obra, es el momento en que, una vez preparados, se ponen en marcha los mecanismos físicos, biomecánicos y psicológicos pretendidos, con la pretensión de alcanzar el éxito. En síntesis: la obra propiamente dicha. La disposición de la obra habrá de ser coherente con la intención, obrando de manera absoluta. De esta manera, el conjunto de acciones encajarán de la forma más elegante posible con la concepción que el agente tenía en el momento de configurar y preparar la obra. La obra habrá de ser llevada a cabo de manera decidida, ininterrumpida y con la mayor eficiencia biomecánica posible, atendiendo al aborto de la susodicha obra únicamente cuando sea posible mantener la seguridad e integridad del agente. La obra habrá de ser dispuesta en el medio preciso para que el conjunto de elementos que lo componen auxilien al éxito tirador. A este momento de la obra se le podrá nombrar como primera intención, por ser justamente el objeto principal de la preparación del medio. La continuación de la obra: La continuación de la obra es aquel conjunto de acciones y obras que suceden a la obra inicialmente pretendida en primera intención, y que tienen a esta como principal elemento condicionante. La continuación de la obra ha de ser previsto, pese a ello, el agente habrá de estar preparado para la improvisación, pues en la preparación y previsión de los acontecimientos no cabrán todos los posibles desenlaces de una obra. La continuación de la obra podrá ser llamada como segunda intención, pues será un recurso adicional y/o auxiliar a la obra inicialmente planteada. Como segunda intención, la obra podrá ser originalmente preparada para atribuir más valor a la continuación que a la obra misma. Por tanto, se entenderá que un tirador está obrando en segunda intención. Para ello se podrá sostener la segunda intención en un fracaso intencionado de la primera intención. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 369 -DE LA C AUSA TÉCNICA Por tanto, quedará subyacente la necesidad de que la totalidad de la obra esté justificada y basada en cada uno de sus momentos anteriores. De esta forma: - La preparación de la obra estará sustentada en la compresión del contexto y la conjugación del este con la intención agente. - A su vez, la disposición, acción y puesta en marcha de la obra, en forma y tiempo, estará basada en la preparación que haya tenido lugar, independientemente de que la obra se preparase por completo o se hubiese tenido que llevar a cabo obligatoriamente sin una preparación ideal u óptima. - Por último, la continuación de la obra se sostendrá en el éxito o fracaso de la disposición de la obra, e igualmente habrá de ser resultado de una preparación previa, que haga que dicha continuación sea coherente con el contexto previsto o acontecido. Por ende, resulta elemental en una fase previa de la preparación de la obra, hacer una reflexión sobre aquello que sea idóneo obrar, pues quedará por ello determinado todo lo que ocurra antes, durante y tras la obra. “Una obra que no está coherentemente justificada, será una oportunidad para el opositor.” Adaptación al contexto emergente: Para un tirador, que pretenda un pleno control de su intención, será precisa la constante reflexión sobre la forma más eficiente de elevarse sobre el opositor, tanto en el plano intelectual como en el físico, y siempre dentro del debate contenido en el contacto, en aquel tiempo previo al asalto, durante este y tras él. “Se evitará la forma por la forma” No es importante el matiz particular o repertorio de recursos técnicos poseídos por parte del paciente, vulgar o diestro, sino la capacidad de adaptación del agente a prever estos, contravenirlos o usarlos para sus propios fines, quedando así dispuesto al control de la entropía emergente, con la menor exposición técnica de sus acciones. Pues lo que entendemos como caos, no es tal, sino que resulta ser un desorden tan complejo que no alcanzamos a comprender. Así pues, los recursos técnicos del agente deberán estar fundamentados en la posibilidad de adaptarlos al contexto emergente. Por tanto, no será tan importante el volumen técnico del agente como la capacidad de este para entender su entorno y a su paciente. Con ello se conseguirá que, sean cuantos sean, los recursos sean plenamente funcionales. Lo contrario sería que un enorme volumen idiomático del agente no tenga validez alguna por no poder conjugarse al paciente y al contexto. “Adaptarse será el recurso más funcional para obtener el éxito más eficiente.” Se puede vislumbrar el acierto en la técnica laserina al ser capaz de llevar a cualquier oposición a la sumisión y ponerla en obediencia con tan solo obrar teniendo en cuenta la posición de la hoja, la disposición de su defensa y la lectura de su intención. Esto quiere decir, que no se precisa de una técnica concreta esgrimida por el paciente, sino que la correcta y medida aplicación de la propia tendrá el valor para mantener la garantía de éxito en una intención ejecutiva o defensiva. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 370 - Así pues, respecto a la adaptación al contexto y su concepción, se pueden sintetizar dos tipologías de obras: Obra absoluta: La obra absoluta es aquella obra que sea preparada o reaccionada acorde a la intención, haciendo uso de argumentos técnicos sólidos y que esté llevada a cabo con unas acciones eficientemente obradas acorde a las condiciones geométricas e intencionales, evitando en la mayor medida posible la exposición técnica durante la acción o tras su conclusión. Será esta la obra que habrá que buscar e intentar llevar a cabo, pues su uso siempre resultará coherente y facilitará la ubicación, propiocepción y análisis del usuario, dando lugar con ello al control de la entropía del asalto y su más eficiente gestión. No obstante, la obra absoluta, resultará tan solo un objetivo al que acercarse, pues ningún agente poseerá el pleno control de su contexto o de todas la variables existentes en su paciente. Obra de fortuna: Esta obra será aquella llevada a cabo de manera inconsciente, sin tener en cuenta los condicionantes previos, la situación a la que llevará su puesta en marcha o la continuación tras su éxito o fracaso. La obra de fortuna se habrá de evitar, intentando restringir su uso a aquellas situaciones donde el usuario se vea sobrevenido por las circunstancias. No obstante, habrá de asumirse los limitantes de un tirador, y por tanto, entender que en algún momento se obrará de fortuna. Será por ello que se deberá generar un acondicionamiento y preparación previa al asalto, donde se interioricen conceptos técnicos, haciendo que la obra de fortuna sea la más funcional posible. De esta manera, quedará la preparación del diestro, previa al contacto, a merced de dos variables, que se tendrán que entender para optimizar los procesos de entrenamiento y acondicionamiento de la psicomotricidad y cognición: La respuesta automatizada: Será aquella que sea obra, que sea llevada a cabo sin el proceso consciente del usuario, independientemente de su funcionalidad o coherencia. Por medio de su estudio, se deberá de conseguir adaptar la obra inconscientemente a las condiciones emergentes, así como a las subsiguientes, posibilitando una obra eficiente que mantenga el potencial de la obra posterior. O sea, que por medio del trabajo preparatorio, se habrá de obtener una obra absoluta automatizada en lugar de la vulgar obra de fortuna. La respuesta consciente: La respuesta consciente será aquella obra llevada a cabo de manera premeditada, con procesos psicológicos controlados, reflexionados y parcial o totalmente conscientes. Haciendo uso del estudio de la situación, la obra consciente dará lugar a la concatenación automatizada de acciones coherentes con la intención del usuario, el momento de ser obrada y la continuación de la obra, y que por tanto, llevará a ser considerada una obra absoluta. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 371 -DE LA C AUSA TÉCNICA La respuesta consciente también podría tener una naturaleza errada o ineficiente por no ser coherente con la intención o resultar como la obra de recursos aprendidos e incoherentemente actuados. Así pues, una respuesta consciente no será garantía de una obra absoluta, pues sin la preparación y entendimiento previo, no se hará gala de los recursos para la configuración de una obra elegante. Hay que tener en cuenta que la obra consciente siempre será más lenta en su disposición que aquella obrada de manera automatizada. “La obra consciente es más lenta en su concepción, mas no necesariamente en su disposición.” Los procesos cognitivos comienzan siendo respuestas subconscientes, que tras el proceso de la información pasan al plano consciente. Será por ello que la adaptación al contexto emergente será ideal por medio de la interiorización y automatización de respuestas, siempre y cuando estas estén eficientemente contextualizadas y adaptadas al medio presente. “La adaptación al contexto emergente deberá tener lugar de manera constante, automatizada y, tras ello, consciente.” Ciclo OODA: El ciclo OODA es el esquema, teorizado por John Boyd, que divide el proceso de la cognición humana en cuatro fases, describiendo lo ocurrido desde que se genera un estímulo hasta que se actúa. “El ciclo OODA describe la totalidad de los procesos psicológicos implícitos en la obra, desde su motivación hasta que se lleva a cabo.” Fases del ciclo OODA: Observación – Orientación – Decisión – Acción Para asegurar la viabilidad de una obra, esta habrá de ser generada a partir de cumplir el esquema OODA, sin excepción y como requisito mínimo. Dicho esquema, pese a resultar un elemento muy elemental y rudimentario, resulta funcional para organizar las fases de la respuesta a lo percibido, haciendo así posible su explicación y adaptación al entorno didáctico. “El ciclo OODA será una herramienta funcional para facilitar la explicación de los procesos cognitivos, sin llegar a ser una descripción detallada de estos.” “La velocidad en el cumplimiento del ciclo OODA en asalto dará lugar al pulso del tirador.” Un tirador deberá de cumplir el ciclo OODA en el menor tiempo posible, pretendiendo ser más veloz que su opositor, generando con ello el agente una obra potencialmente previa a la previsión o reacción del paciente. Para ello, será ideal que los recursos del agente estén generados en base a la competencia inconsciente, pues esto acelerará considerablemente el ciclo, aumentando el pulso del tirador. “Un tirador agente y su obra quedarán en ventaja conforme más rápido se adapten al contexto emergente, frente a su opositor paciente.” Por ello, se deberá hacer uso de todos los recursos posibles para aumentar la diferencia temporal entre el cumplimiento del ciclo agente y el paciente, acrecentando la diferencia y aumentando la ventaja con ello. Estos recursos serán específicos para cada una de las fases del ciclo, pues apelarán a modificadores del medio distintos. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA TÉCNICA- 372 - “El agente deberá acelerar y asegurar su ciclo OODA mientras dificulta o interrumpe el ciclo paciente.” Fases del ciclo OODA: Fase de observación: “La observación es la adquisición de datos del contexto, por medio de los sentidos.” La fase de observación hace referencia a lo percibido, que quedará condicionado por el comportamiento, o sea, por lo actuado. La observación será el punto inicial del ciclo cuando una obra pretenda ser coherente con lo acontecido y adaptada a su entorno. Para que la observación pueda tener lugar de la manera más eficiente, el foco habrá de estar orientado al opositor, concretamente en el aspecto del foco atendido. De esa manera se adquirirá el mayor volumen posible de información, que facilitará y hará más eficiente la fase de orientación. La observación incidirá directamente sobre el modificador del medio de previsión, pues dicha previsión necesitará del examen empírico del paciente y del contexto. Por tanto, para dificultar la fase de observación del paciente, será útil entorpecer o inhabilitar su percepción sensorial, por cualquier método al alcance del agente. Fase de orientación: “La orientación es el conjunto de procesos subconscientes e instintivos que procesan los datos de lo observado, que permite la organización y la evaluación inmediata subconsciente de los estímulos percibidos.” En la fase de orientación, el sujeto quedará condicionado no solo por lo observado, sino también por la predisposición fisiológica y por la experiencia previa. Será durante la fase de orientación cuando se genere la mayor parte de la respuesta emocional. La orientación precisa de tener un repertorio de elementos y conceptos automatizados, de manera que la orientación sea un proceso inconsciente y eficiente, facilitando la subsiguiente decisión y reacción coherente del agente ante el estímulo. Será sobre el modificador del medio de reacción sobre lo que en mayor medida incidirá la orientación, pues dicho modificador apela a la capacidad de actuar de manera rápida ante estímulos externos. De esta manera, para entorpecer la fase de orientación del paciente, será necesario saturarlo de estímulos, haciendo que su orientación haya de ser constante, haciendo su reacción menos precisa, mientras su respuesta automatizada intenta reaccionar a todo.
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