“La guarnición es el objeto físico, al que no se le atribuye cualidad figurada alguna, que tiene el poder de hacer a la hoja emitir luz y el cometido de hacer manejable al conjunto.” La guarnición, al no tener ningún potencial figurado, será el elemento que permitirá el asido y manejo del arma láser. Es por ello que esta pieza se llama “guarnición”, dado que mantiene protegida a la mano del potencial figurado de la hoja. “La hoja es el objeto físico al que, una vez esté emitiendo luz gracias al auxilio de la guarnición, se le atribuirá el potencial de sublimar cualquier elemento físico que tenga contacto con ella, así como se le asociarán una serie de efectos termodinámicos figurados complementarios.” Para que un arma láser sea considerado como instrumento válido y operativo, en el ejercicio de la Esgrima Láser, deberá emitir luz por la hoja de manera literal, notable y constante. En un arma láser, guarnición y hoja podrán tener distintas dimensiones, dando con ello lugar a distintas tipologías de armas, con distintas geometrías, masas, cometidos, virtudes y usos. En el contexto que nos atañe y en el volumen que originalmente alberga estas líneas, el protagonista será el daito, como causa instrumental ponderada y generalista, al ser un conjunto de dimensiones medias, establecido como la referencia estándar de lo que se entiende como arma láser. Naturaleza figurada del arma láser: “La naturaleza figurada de un arma láser es el conjunto rasgos atribuidos a ella, que no tienen participación física en la interacción del instrumento con el mundo en que existe.” Para que el instrumento láser tenga sentido en su desempeño esgrimístico, ha de ser aderezado con una serie de atribuciones ajenas su naturaleza física, pertenecientes por tanto, al plano figurado. Será esta naturaleza figurada sobre la que se ha de sostener los axiomas funcionales de la esgrima emergente de su estudio. Esto ocurrirá igual con otras armas usadas en un ámbito práctico doméstico, que precisarán de ser literalmente inofensivas para salvaguardar la integridad de los practicantes. “La naturaleza figurada del arma láser se ha tenido, se tiene y deberá tenerse en cuenta para la concepción, desarrollo y práctica de la esgrima emergente de dicha causa instrumental.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA INSTRUMENTAL- 464 - Axiomas figurados fundamentales del arma láser, con relevancia elemental en el desempeño esgrimístico: - Temperatura: El arma láser tendrá una hoja, llamada figuradamente haz, que alberga energía y potencial suficiente para alcanzar la sublimación de cualquier elemento en contacto. Esto dará lugar a efectos colaterales termodinámicos, derivados de la interacción de la radiación térmica con el contexto físico. - Masa: La hoja del arma láser tendrá una masa asociada a ella, que la hará capaz de interaccionar físicamente con otra hoja. Así pues, la hoja será el único elemento capaz de interaccionar con otra hoja láser, sin sufrir efectos destructivos. - Luz: La hoja del arma láser siempre tendrá una radiación lumínica asociada, parte de ella en el espectro visible, posibilitando su ubicación en el espacio. Síntesis de la naturaleza figurada del arma láser: “Toda arma láser tendrá una hoja a la que se le atribuirá el potencial de sublimar cualquier elemento físico que interaccione con ella, excepto otra hoja láser, habiéndose de tener en cuenta los efectos termodinámicos y lumínicos asociados a esto.” Los aspectos figurados del arma dictan que el tocado, herida o ejecución es posible sin la aplicación de fuerza alguna sobre el objetivo de la hoja. Esto da lugar a que la tradicional técnica de corte quede obsoleta, pues resultará disfuncional en el contexto laserino. Así pues, dicha técnica tradicional, habrá de ser totalmente sustituida, adaptada y/o modificada, únicamente estudiada para entender la biomecánica, destinada a optimizar la administración de fuerzas y su disposición. Gracias a esta naturaleza figurada, atribuida al instrumental láser, existirán acciones y obras ejecutivas de elegancia plena, donde será posible invadir el medio particular, apropiándose de él con la mera disposición de la hoja, asistida de un vector sin movimiento ni desarrollo. O sea, que las armas láser permiten ser plenamente operativo sin precisar necesariamente aplicarse movimiento en ellas, dado que sus capacidades permitirán generar la herida con el mero contacto. A esto se la ha de sumar la potencial ejecución desde cualquier punto de la hoja, teniendo en cuenta que no existe filo alguno, ni verdadero falso, ni tampoco lomo o mesas. De ahí parte la validez del tocado sin importar en qué punto se ha realizado el contacto, su dirección de procedencia o sentido seguido por el arma. Este punto, sin duda, marca la técnica propia y la esgrima resultante, dando lugar a acciones que en otros contextos resultarían totalmente inertes. “La naturaleza figurada del arma láser hace que su técnica asociada sea particular y única, siempre ligada a la búsqueda de la eficiencia.” El principal efecto figurado que sustenta el potencial ejecutivo figurado del arma, es la instantánea sublimación de cualquier elemento sólido que tenga contacto con el haz. Esta sublimación creará figuradamente una repentina y brusca expansión de los gases generados en la reacción física, entre haz y el material tocado, que se denominará detonación de Crookes, detonación de contacto o flash de hit. Dicha detonación, dará lugar a una ocupación del espacio por gases y plasma a una alta temperatura. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 465 -DE LA C AUSA INSTRUMENTAL Esto genera una transferencia térmica desde el punto de contacto del haz hasta el espacio y elementos circundantes, por convección, radiación y conducción, lo que generaría daños de consideración a todo aquel cuerpo que quede cercano, ya sea perteneciente a la anatomía humana, a la protección de un tirador o al arma opositora. Estos efectos termodinámicos de la detonación de Crookes mermarían considerablemente la operatividad del individuo que recibiese el tocado, tanto en el plano biomecánico como en el psicológico, siendo posible la pérdida de un miembro, la destrucción total o parcial de un área del cuerpo, daños a las funciones motoras, quemaduras de distinta consideración y/o el aturdimiento por dichos efectos, sumados a los efectos radiantes luminosos y sonoros de la detonación. Igualmente, habrá de evitarse el contacto de la hoja con elementos sólidos del entorno, pues se generarían fenómenos de distinta índole, como emanación de gases tóxicos a altas temperaturas y daños estructurales, entre otros. Este potencial figurado del arma láser, hará que cualquier elemento morfológico, sobresaliente de la silueta mínima de la guarnición, pueda ser un inconveniente considerable. Esto será aplicado a arriaces, gavilanes, lazos, tazas o cualquier otro elemento adicional que pretenda generar una geometría perpendicular a la cuerda del arma, con la intención de proteger la mano armada. En esencia, se debe a que no exisitirá material capaz de resistir el potencial destructivo del haz del arma, quedando cualquier componente instantáneamente sublimado. Siendo así, la mano armada del usuario no solo sufriría las lesiones propias del contacto con la hoja, sino que quedaría expuesta ante las lesiones colaterales del contacto entre dicha hoja y los elementos sobresalientes de la guarnición. Por tanto, lo único capaz de defender la mano armada del tirador usuario, será la propia hoja. Esta precisará del aprovechamiento de la acción del arma, en conjunción con el fenómeno de la oclusión. Se dará lugar, por tanto, a un conjunto de recursos técnicos que posibilitarán la defensa y la puesta en desventaja del paciente, que en ciertos medios, aportarán al agente la potencia de herir. Cabe incidir en que cualquier arma usada históricamente en una práctica segura, ha debido de estar condicionada por unas limitaciones, que proporcionasen seguridad a los implicados en los diversos ámbitos de su uso. Por ello, desde antaño, en el entorno del estudio se han debido atribuir propiedades figuradas a las armas negras usadas en la práctica, que sin filo ni punta, pretendían ser réplicas domésticas de las armas blancas, potencial y verdaderamente letales. Estas armas blancas, con un más alto y viable poder lesivo, serían más tarde usadas en un contexto de intervención real, para llevar a cabo una literal función ejecutiva y cumplir con el interés del usuario en dicha situación. “Históricamente a las armas destinadas a la esgrima, que eran domésticas, se le han atribuido aspectos figurados, que posibilitaban emular el ejercicio real, en connivencia con el opositor.” Así pues, desde los albores de la esgrima, las armas de la práctica preparatoria doméstica han necesitado de la imaginación de los usuarios, así como de un pacto tácito entre agente y paciente, para cumplir su función de formar al tirador para el posterior uso de un arma, con potencial lesivo real. Igualmente, los aspectos figurados han proporcionado la posibilidad de usar las armas con el fin de gozar de una actividad marcial, doméstica y sin pretensiones de aplicación. El arma láser carece de una versión física literal, poseedora de la naturaleza figurada que se le atribuye. Así pues, será la naturaleza figurada de esta causa instrumental lo que permeará, tanto el estudio de la esgrima emergente de ella, como su puesta en práctica, siempre asociada al objetivo final del esgrimista laserino: el duelo. “Las armas láser resultan ser una tipología propia de armas, absolutamente diferenciada de las armas blancas y negras tradicionales, en origen, uso y propósito del usuario.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA INSTRUMENTAL- 466 - Concepción geométrica del arma láser: En el plano práctico, el arma láser está marcada por la monodimensionalidad en su concepción espacial, pues al margen de la tornada, es indiferente su disposición rotacional en el eje de la cuerda. Además, no existe guarnición, arriaz o gavilanes algunos que puedan convertir en un plano bidimensional a la única dimensión longitudinal que configura la hoja. O sea, que el arma láser se comporta como un único segmento recto en un entorno tridimensional. De este modo, la concepción del arma en el espacio será teóricamente tenida en cuenta como: “La concepción del arma en el espacio será teóricamente tenida en cuenta como un segmento, que de forma rígida y constantemente proporcionada, es dispuesto en un plano tridimensional, sobre el que se desarrollará la obra.” Así pues: Cuerda del arma (Σ): La cuerda es la longitud total del conjunto del arma, sumando la guarnición y la hoja real. Σ = Γ+ ψ + ω El segmento del arma (Ξ): “El segmento del arma es la línea finita creada por la síntesis y concepción geométrica del arma en el espacio. Esta tendrá su límite distal en la punta de la hoja y proximal en la pinza del asimento.” El segmento del arma será expresado como “Ξ”, letra griega xi mayúscula. La longitud del segmento del arma está compuesta por la suma de la longitud total de la hoja (Γ) y la del emisor lucido (ψ). Ξ = Γ+ ψ El segmento del arma tendrá siempre su parte más proximal como vulnerable. Hoja real (Γ): “La hoja real es la medida de la hoja desde el punto más distal del emisor hasta la punta de la hoja.” Geométricamente, la hoja real será el segmento del arma menos el emisor lucido, siendo la parte no vulnerable de dicho segmento. Γ = Ξ - ψ La hoja real representará la mayor parte del segmento del arma, en la práctica totalidad de las armas no enastadas. El emisor lucido (ψ): “El emisor lucido es la parte del arma que va desde el eje de la sencillez al límite distal de la guarnición, formando parte del segmento del arma.” Geométricamente, la extensión del emisor lucido será el total del segmento del arma menos la hoja real, siendo la parte vulnerable de dicho segmento. Se llama emisor lucido por quedar más allá del plano límite del usuario, y por tanto, expuesto a la potencia ejecutiva opositora. Ψ = Ξ – Γ TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 467 -DE LA C AUSA INSTRUMENTAL El cabo del arma (ω): “El cabo del arma es la parte de la guarnición que queda proximal desde el eje de la sencillez, en dirección contraria a la extensión de la hoja. Será el resultado de restar el segmento del arma a la cuerda total de esta.” ω = Σ - Ξ Por ende, y de modo académico, el arma con energía aplicada para su movimiento absoluto se entenderá como un segmento en el espacio con un vector de movimiento. “El segmento del arma (Ξ), en su disposición tridimensional, será considerado como un segmento, producto de su dimensión geométricamente funcional, actuado por un vector de módulo igual a longitud de la hoja real más el emisor lucido (Γ+ ψ), con dirección en el rumbo y sentido igual a la disposición próximo-distal.” Masa del arma láser: El peso de un arma histórica está condicionado por la naturaleza física de esta, pensada para ofrecer una ofensa basada en el corte y estocada. Por ende, el material de su hoja, del que está constituida, normalmente acero, le conferirá un peso acorde a las circunstancias y contexto operativo de destino. Así pues, tendrá una densidad y masa determinada, propia de un objeto metálico capaz penetrar, lacerar, tajar o contusionar el cuerpo paciente. Dicha masa tendrá una distribución concreta, dependiente del uso que se le prevé al instrumento. Siendo así la masa más adelantada, propia de armas que pretenden el tajo, mientras que el peso más cercano al asimento estará presente en aquellas que pretendan la velocidad en su reubicación espacial. En el caso del arma láser, el peso está condicionado por la hoja, parte que provee de funcionalidad ejecutiva al conjunto, de forma literal y figurada. Esta pieza es la más expuesta a la tensión, fatiga estructural e impactos. Además, habrá de permitir la ignición, retención y proyección del fulgor. Eso sí, no habrá de disponer de capacidad de corte, resistencia para hendir en la carne, ni presentar filo alguno, algo que será determinante. De esta manera, la hoja del arma láser ha de poseer la capacidad de contender con la agregación, la presión y fuerza en el atajo y la fricción entre hojas. Esto será posible gracias al uso de polímetros de alta resistencia y de un grosor considerable en el material. “La hoja láser tendrá una masa dependiente de la resistencia pretendida.” Con la masa necesaria para que la hoja pueda desarrollar su trabajo, se condicionará el peso que existirá en la parte distal del conjunto, y que por ende, habrá de contrapesarse con la apropiada guarnición, concretamente con su masa general, su pomo o con el uso e implemento monedas de contrapeso. Las guarniciones del arma láser podrán estar compuestas por casi cualquier material, siempre que se respeten tipologías, funcionalidades y seguridad. No obstante, existirá una tendencia clara, por parte de los tiradores experimentados y diestros, de portar guarniciones de índole metálica, que propicien un equilibro basado en la distribución de masa regular en el cabo y pinza del asimento. “La masa de la hoja será compensada por la masa propia de la guarnición y elementos adicionales, específicamente usados para ello.” Con ello podemos determinar que la masa total de un arma láser, en comparación con los instrumentos históricos de similares dimensiones, será considerablemente menor, en la mayoría de los casos. Este rasgo otorgará a la esgrima emergente de una mayor disponibilidad del plano superior, así como de mayor movilidad de la rectitud y rumbo, que hará que la duración de los asaltos a pleno contacto no quede plenamente sesgada o dramáticamente condicionada por la capacidad física de sostener y ubicar el arma. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA INSTRUMENTAL- 468 - “El arma láser es una arma relativamente ligera, con una naturaleza que permitirá al usuario esgrimirla sin un desgaste superlativo de su condición física.” Las armas láser habrán de ser configuradas con el punto de equilibrio, y por ende, el centro de masas, teniendo en cuenta los matices de la esgrima que se va a emplear para usarlas. De esta forma, y siendo coherentes con la capacidad ejecutiva exenta de presión alguna para su rendimiento, se encontrarán habitualmente una distribución de pesos que acercarán notablemente el equilibrio del conjunto a la pinza del asimento. Se dará lugar así a un movimiento del arma basado en la aplicación precisa de fuerza par, para el correcto posicionamiento de los vectores a obrar. Con esto se configuran armas aptas para que un tirador experimentado posicione la punta y tercio débil de la hoja allá donde guste, ubicando la extensión total del arma en el rumbo deseado, y separando tímidamente la codependencia natural entre la disposición de la rectitud y el rumbo, facilitando así el movimiento accidental y su reparo una vez iniciado. Por contrapartida, al carecer de masa distal, la escasa inercia vectorial dará lugar a una mayor facilidad de reparar el vector de inercia por parte de un paciente centrado en esa acción. “El arma láser, optimizada para la esgrima particular emergente de su naturaleza figurada, tendrá un centro de masas y punto de equilibrio centrado, aledaño y ligeramente adelantado al punto donde habitualmente tenga lugar la pinza del asimento.” Hay que sintetizar que a menor masa, menor sostenimiento inercial. Debido a esto, el arma láser será más fácilmente reparable, en su vector inercial, que un arma histórica más masiva. Similitudes y diferenciación de las armas láser: El daito es una tipología concreta de las existentes y posibles dentro de las armas láser, compuesta por una guarnición y una hoja de unas medidas determinadas. Es por esto, que de manera natural se podrá entender cierto paralelismo entre este arma e instrumentos de índole histórica. No obstante, este paralelismo será exclusivamente aparente, pues el arma láser tendrá distinciones fundamentales con cualquier otro arma, tanto por su naturaleza como por su finalidad. “El arma láser, por su naturaleza literal y figurada, será un instrumento claramente diferenciado de cualquier otro de índole tradicional, tales como armas de hoja blanca o negra, pese a tener aparentes y sutiles similitudes morfológicas.” Las dimensiones estándares de un arma láser, concretamente de un daito, con guarnición de mano o mano y media, y con una hoja natural, dan lugar a un notable paralelismo con las espadas coetáneas del Maestro Salvator Fabris, con las que desarrolló y aplicó su esgrima, recogida en la obra “De lo Schermo” (1606). Dicho parecido resalta al entender como similares tanto el punto de equilibrio de los conjuntos, como su cuerda y proporciones de guarnición/hoja. Un arma histórica cercana al contexto geográfico e histórico italiano citado, podía estar en torno a los 125 cm de media en cuanto a longitud total, llegando a existir abundantes piezas de mayor dimensión. Por ende, un daito extenso, que rondará los 120, con una hoja real de similares proporciones, aparentemente puede compartir geometría, a grandes rasgos. No obstante, también existirá una más notable y acertada, coincidencia entre la geometría longitudinal y proporción guarnición/hoja del daito y del arma ropera temprana española, de los periodos “carrancista” y “pachequista”, tiempos en los que los dos Maestros, Carranza y Pacheco, generan y basan su Verdadera Destreza, de la que bebe sin pudor esta disciplina. Estas armas resultarán, en sus inicios, evolución, fase tardía y concepción actual, ligeramente más comedidas en su cuerda que las italianas. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 469 -DE LA C AUSA INSTRUMENTAL Cabe añadir, que otras tipologías laserinas, como la guarnición mixta con hoja odachi, pueden dar lugar a geometrías distintas, que coincidan con otros instrumentos propios o cercanos a la época referida. En el caso anteriormente mencionado de la hoja larga, podemos encontrar un paralelismo aparentemente notable con la espada italiana típica de finales del siglo XVI y principios del XVII. Cabe aclarar que esto será similar únicamente en sus proporciones y punto de equilibrio, de ningún modo en su masa o función. “Las dimensiones y proporciones del arma láser son relativamente coincidentes con instrumentos históricos, no por ello similares en función operativa o técnica esgrimística.” En cuanto a la distribución de peso en el conjunto, y teniendo en cuenta la diferente escala de pesos totales, tanto las armas históricas tratadas, como las láser, coinciden en su punto de equilibrio relativamente proximal, asistiendo esto a la fácil maniobra y aplicación de fuerza par, y por consiguiente, a una optimización de la estocada por encima del tajo. En el caso de aquellas armas, concretamente las italianas del XVII, su peso total quedaba drásticamente aumentado por la implementación de masa en el pomo, para dar lugar a un punto de equilibrio notablemente proximal, teniendo en cuenta la generosa masa de su hoja. Es por ello, que el arma láser, aunque por norma menos masiva, obtiene este rasgo, al existir un considerable contraste de pesos entre la hoja y la guarnición, además de ser contrapesada para adaptarse al tirador e intereses de este. La Esgrima Láser está concebida para llevarse a cabo apoyada en un instrumental con un equilibrio que permita al tirador una fluida disposición de su hoja, sin existir un condicionante para ello en el equilibrio de las masas. Hecho que, indiscutiblemente, está ligado a la corriente armamentística civil, propia del ocaso del siglo de oro español. “La distribución de la masa del arma láser tiene un cierto y anecdótico paralelismo con la encontrada en armas históricas, siendo producto y génesis de conceptos técnicos distintos.” No obstante, pese a la constitución física y literal, la aplicación al arma láser del potencial ejecutivo figurado de la hoja, hace que el paralelismo real arrojado en la esgrima, funcional y práctica, quede solo unido por la idiosincrasia fundamental y general de las armas, del cuerpo humano, y los principios básicos del entendimiento de la destreza, quedando la práctica de la Esgrima Láser parcialmente alejada de lo que se ha podido ver, estudiar y entender en la tratadística histórica europea. “El principal factor diferenciador del arma láser será su naturaleza figurada, que condicionará por completo su técnica.” En su origen, la finalidad y existencia del arma láser no está centrada en su uso ofensivo, siendo el caso de estas armas único en su clase. El instrumento láser tiene como génesis la intención artística, alejada en su inicio de cualquier contexto y aplicación bélica o marcial literal y funcional, así como dando lugar a una geometría que no facilita la operación con seguridad. Esto resulta un factor diferenciador importante, pues define la naturaleza del arma láser en su totalidad, desde su concepción geométrica, su potencial figurado y su técnica emergente, pasando por el hecho imprescindible de la necesaria radiación lumínica literal. Cabe aclarar que en el momento de escribir estas líneas, no hay instrumento que posea de manera literal las propiedades figuradas que se le atribuyen a un arma láser. “El arma láser nace como medio de transmisión artística, diferenciándose en su génesis y uso de cualquier otro arma.” Es por ello, que el arma láser resulta ser una tipología de armamentística totalmente diferenciada de las blancas, incluso de su representación esgrimística de hoja negra. Por ello, es necesaria una catalogación propia y una terminología específica para definir al instrumento laserino, resultando incompatible su clasificación según la lógica de las armas de filo. En esencia, un arma láser es única en su potencial lesivo figurado y literal, su construcción literal, su distribución de masas, su geometría, su ergonomía, su operación, su técnica operativa y su finalidad. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA INSTRUMENTAL- 470 - “El arma láser, es una tipología armamentística diferenciada y única de las armas, que será entendida como un elemento único de categoría particular.” Todo esto da lugar a una biomecánica y técnica, que un sus axiomas y concepción queda humilde, discreta, coherente y justificadamente; alejada de las propuestas de los Maestros Agrippa, Capoferro, Fabris, Carranza, Pacheco, Ettenhard, Rada o Frías, entre otros ilustres nombres. “Del arma láser, por su naturaleza particular, emerge una esgrima irremediablemente alejada de gran parte de los conceptos técnicos, históricos y tradicionales.” El arma láser según su funcionamiento: Existen distintas tipologías de armas láser, según el funcionamiento de operación y la manera en la que se produce su función lumínica, así como otras funciones adicionales. Arma crutha: “Un arma crutha será aquella que no precise software para realizar su función básica de ignición y extinción.” Estas armas poseen un circuito eléctrico básico, siendo su operación sencilla y elemental, en la que no será posible más que la ignición y extinción de los elementos lumínicos del conjunto led. No obstante, un arma de funcionamiento crutho podrá tener elementos adicionales, que le confieran otras funciones. “El arma crutha es ideal para el ejercicio esgrimístico, pues tendrá un control básico, un elemental mantenimiento y una sencilla reparación.” Arma datha: “Un arma datha será aquella que precise software para realizar su función básica de ignición y extinción.” Un arma datha precisará de un software para funcionar. Dicho software habrá de estar instalado en un hardware electrónico, relativamente complejo en comparación con el elemental funcionamiento de una arma crutha. Las armas dathas poseerán funciones adicionales a la ignición y extinción. “El arma datha poseerá normalmente posibilidades adicionales para el control de la emisión lumínica, tanto en color como en potencia.” Emisión lumínica literal: “La emisión lumínica literal es la luz generada por el arma láser que es radiada por la hoja, junto a todos los aspectos que la condicionan.” Una expresión fundamental de la Esgrima Láser viene derivada de la naturaleza literal de la hoja esgrimida. Esta, para mantener la coherencia con sus aspectos figurados, posee la capacidad y la necesidad de emitir luz, llamada académicamente “fulgor”. Fulgor: “El fulgor es el total de la radiación lumínica emitida por la hoja de un arma láser, en el espectro visible.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 471 -DE LA C AUSA INSTRUMENTAL Así pues, estudiando y aprovechando esta radiación lumínica, un tirador experimentado dispondrá de un repertorio considerablemente amplio de tretas, obras y acciones dispositivas, que le proveerán de herramientas para hacer uso de su arma más allá de la dimensión física y geométrica, tradicional. [“γ” es el símbolo de expresión para la potencia lumínica emitida por el emisor o conjunto LED observada justo en el punto de emisión, que será medida en candelas (cd)] En entornos regulares, con escasa luz ambiental, la hoja ignita será un testigo claro del movimiento del tirador, tanto de forma directa, como por albedo o referencias reflejas, que acentuará cualquier intención que sea expresada en movimiento, voluntario o involuntario. Esto hará tomar una especial relevancia a la faz presentada, pues otorgará una especial ventaja ser capaz de no telegrafiar la subsiguiente obra, por medio del control de la emisión lumínica del arma propia. La potencia lumínica emitida puede tener una naturaleza difusa y relativamente uniforme a lo largo de la cuerda de la hoja, lo que recibe el nombre de “silueta uniforme”. Esto da a entender que el fulgor, en su emisión tridimensional, queda parejo y perfectamente repartido a lo largo de toda la superficie cilíndrica de la hoja. Así pues se podrá medir una potencia lumínica (γ) regular en toda la cuerda, lo que hará que, independientemente del valor de γ, la proyección de luz (γp) quede controlada y difusa. Existirá también el fulgor de “silueta heredada”, donde la potencia lumínica a lo largo de la hoja será dispar, teniendo esta un mayor valor conforme más cerca del emisor se haga la medición. Esto se deberá a la incapacidad del vaceo, cilindro y del reflector interno para contener y distribuir uniformemente la luz. Así pues, existirá una emisión lineal y focal, que partirá del emisor y que será proyectada en mayor medida en una dirección determinada. Esto implicará la posibilidad de trabajar con el opositor y con el fulgor heredado proyectado en su dirección, así como a poder determinar con precisión la ubicación del hole. “El fulgor del arma láser será usado dispositivamente, adaptando esto a su naturaleza y posibilidades.” Según la mecánica de ondas, la difusión de estas por el espacio se reduce de acuerdo con el cuadrado de la distancia a la fuente de emisión, siempre que esta sea puntual, como es el caso que nos atañe. Por ende, el valor de la disposición de la potencia lumínica de la hoja agente sobre el campo de visión paciente, aumenta de forma exponencial conforme el contraste entre la luz emitida y la ambiental crece. Se dará lugar con ello a propiciar el uso de acciones de índole, inicialmente, ejecutivas, que tienen como objetivo principal resultar dispositivas generando el deslumbramiento del paciente, que podrá lugar a ghosting, SDE y un repentino y controlado black out. Difusión del fulgor: Ley de la inversa del cuadrado γp = γ/distancia 2 Las obras y acciones destinadas a usar el fulgor, deberán de tener una concepción ejecutiva, pese a no ser necesariamente llevadas a cabo con intención directamente ofensiva. Esto es debido a que será necesaria la invasión del medio particular del paciente, con la hoja agente, aprovechando así el máximo de la radiación lumínica del arma agente, para su función dispositiva. O sea, que la obra que pretenda generar desventaja en el paciente por medio del uso de la radiación lumínica del agente, tendrá que estar compuesta por un módulo organizativo y otro ejecutivo, que permita disponer la hoja agente suficientemente interna en el medio particular paciente, como para que la incidencia del fulgor agente sea notable. Será por ello necesario que la obra permita la total seguridad del agente, pues no habrá necesariamente una conclusión del asalto. Por otra parte, en entornos con poca o ninguna iluminación ambiental, será determinante que agente y paciente porten un arma que emite luz, pues el contraste con respecto a las zonas de iluminación residual, generado por la emisión propia y ajena, dificultará significativamente la previsión, detección o reacción a las intenciones agentes o pacientes, pudiendo incluso, resultar un recurso a explotar por esgrimistas laserinos experimentados. Estas complicaciones radican, entre otras, en la complejidad de ubicar y concebir correctamente el arma opositora en el espacio, dado que resulta parecer un objeto bidimensional, por la carencia de referencias. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA INSTRUMENTAL- 472 - “La radiación lumínica literal del arma láser, en un área sin luz ambiental, hará que se dificulte notablemente la percepción de las armas de los tiradores, teniendo estos una perspectiva sesgada de la posición en el espacio de las hojas.” Una de las lógicas que podrán extraerse de la ley de la inversa del cuadrado, y aplicarse al contexto del asalto, es: “Cuanto más cerca del paciente esté la hoja del agente, mayor contraste existirá entre el sujeto irradiado y el fondo o contexto.” Esto elevará la importancia de sostener un medio de proporción, con una dimensión elongada, en un área donde no exista una luz ambiental relevante. Se aportará con ello la posibilidad de iluminar el contexto, con la radiación de la hoja propia, así como de mantener al paciente irradiado y visible, total o parcialmente. Cosa que facilitará la detección y estudio de su intención. Además, se evitará la exposición propia a una radiación paciente que crecerá en potencia conforme se reduzca la distancia entre plano de visión agente y hoja paciente, lo que reducirá el espectro dinámico útil de la visión del primero. Aparejado a esto, estará la necesidad de presentar guaridas y variantes, en las que la hoja del usuario irradie en la menor manera posible la visión propia. “Para aumentar el área irradiada y disminuir el contraste de la luz proyectada, se habrá de extender el diámetro común de la sencillez.” Existirá la posibilidad de trabajar también con la existencia o inexistencia de emisión lumínica propia, o la ignición o extinción de la hoja, dando lugar a conceptos profundamente complejos, tanto en su uso como en su aprovechamiento. De esta misma forma, aparecerá el concepto de “radiación crepuscular”, que resultará ser aquella radiación emitida en el alba de desensayo al iai, usada de forma intencional por el agente para generar el deslumbramiento del paciente o añadir dramatismo a la faz del desensayo. Con el uso de la luz del arma propia se podrá: - Trabajar con el rango dinámico de las retinas pacientes en distintos ámbitos. - Mostrar o esconder la anatomía, geometría, faz y rostro de agente y paciente. - Potenciar una faz agente y/o disminuir la presión emocional de la faz paciente. - Fundirse con la sombra generada o en la penumbra contextual, en entornos capaces de proveer esas condiciones y acciones. La disfunción literal de una hoja, que implique la desaparición de su brillo, inhabilitará el uso de la hoja en duelo, que a discreción del Juez, podrá dar lugar a una puntuación en contra del usuario de la hoja extinta, llamándose malfunción. Esto determinará dramáticamente la forma en la que el usuario administrará la energía disponible. Además teñirá a la Esgrima Láser con la necesidad de resguardar la integridad de la guarnición y su funcionamiento, este último con importancia superlativa en el ejercicio del duelo. La ventaja producida por el deslumbramiento no tendrá una repercusión directa y necesariamente instantánea, sino que reducirá eventualmente y por tiempo limitado distintas capacidades de aquel expuesto a los efectos. Respecto a la condición oftalmológica del opositor, se habrá de entender que el condicionante mayor para la percepción de las hojas será el astigmatismo. Este producirá una discordancia en la refracción en cada uno de los meridianos oculares, y por tanto, impedirá el correcto enfoque de los objetos. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 473 -DE LA C AUSA INSTRUMENTAL Así mismo, será el efecto de esto que dificultará la correcta percepción de las hojas, en profundidad y ubicación en el espacio. Así pues, en un contexto de intervención donde se precise del aprovechamiento de todos los factores posibles para la ventaja propia, se tendrá en cuenta la corrección optométrica del paciente, entendiendo que su plena operatividad será producto de ello. De esta forma, será ideal el escenario en que un paciente, con alta graduación dióptrica, prescinda de lentes para llevar a cabo el asalto o pierda la funcionalidad de estas, sea cual sea la condición concreta que le lleva a usarlas. “La emisión lumínica literal del arma láser es un recurso adicional, que deberá de ser integrado en el repertorio del tirador, ofreciendo una mayor posibilidad de éxito.” El fulgor y su radiación: El fulgor del arma, tanto de silueta heredada como uniforme, tiene particularidades en su distribución que pueden ser objeto de su uso en el asalto. Entre otras, estará el iradiado: “Irradiar es el acto consciente de proyectar la radiación lumínica literal del arma agente sobre el paciente, buscando un efecto de ventaja.” Para entender de manera precisa las ventajas agentes ofrecidas por el fulgor y su radiación, habrá de comprenderse que dicho fulgor está compuesto por distintas partes, más o menos diferenciadas según la morfología del mismo. Bulbo: “El bulbo, hace referencia al grueso de la radiación lumínica que no es contenida y, por tanto, es proyectada por el tercio fuerte de la hoja, en su parte más distal, normalmente en una arma que emita un fulgor de silueta heredada.” Esta parte del fulgor, por su cercanía al emisor, emitirá la mayor potencia lumínica. La emisión de esta luz, tendrá una proyección de naturaleza ligeramente angulada respecto al sentido y rumbo de la hoja. Tendrá, por tanto, su pico de potencia lumínica desfasado con el rumbo o extensión del segmento del arma. El valor de este desfase dependerá de los factores que intervengan en la contención y difusión del fulgor dentro de la hoja. Esta parte será usada para proyectar sobre el paciente la mayor potencia lumínica posible, que en un entorno de luz ambiental reducido, pueda provocar su deslumbramiento. Para ello, y para no minimizar la eficiencia de la geometría de la guardia presentada, será necesario el posicionamiento del arma con su punta sobre el diámetro común, que buscando el ítalo potencial del paciente, cierre las líneas posibles, y además, que genere el desfase angular necesario para iradiar en sentido a la cara paciente. “Para irradiar con el bulbo, se necesitará siempre cierta perpendicularidad del arma respecto al diámetro común, ya sea horizontal o verticalmente.” Cuando el arma propia esté en un rumbo atrás, probablemente en la acción de spin con una considerable extensión de la rectitud, se habrá de respetar la ubicación del agente para no autoejecutar, por tanto, se generará una irradiación propia producida por la exposición al fulgor del bulbo. Esto habrá de ser tenido en cuenta para minimizar la orientación atrás del rumbo del arma, así como para usar la mano contraída al mentón para minimizar los efectos de dicha irradiación. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA INSTRUMENTAL- 474 - Para evitar la exposición a la radiación del bulbo paciente, premeditada o casual, el agente pretenderá situarse en dos puntos concretos del espacio marcados por el rumbo del arma, haciendo que el control de este por medio de la antagonización de la guardia o los efectos ligeros del atajo real y agregación sean cruciales. El agente en cuestión puede situar el plano de la vista en la zona marcada por la proyección distal del hole, que si la disposición del arma paciente es recta, esta quedará a la altura del plano superior paciente. No obstante, el hole resulta un elemento extremadamente dinámico, y solo podrá ser usado cuando los eventos sean estáticos. En adición a esto, el agente podrá situarse con cierta perpendicularidad al rumbo del arma paciente, minimizando esto la radiación proyectada sobre el plano de su vista. En cualquier caso, la exposición del plano de la vista agente ligeramente desfasado con respecto al arma paciente será un elemento a evitar. “El agente, para evitar la radiación sobre sí, deberá estar en el hole del fulgor paciente, y/o usar la mano no hábil para limitar y controlar la exposición.” Un arma con un fulgor uniforme, habitualmente, tendrá una silueta que carecerá de un bulbo reconocible. Así pues, no existirá la posibilidad de generar una diferencia en la luz proyectada al paciente por medio de la angulación de la hoja respecto a él. Cañón: “El cañón es aquella parte de la hoja en que la emisión lumínica tiene menor dinámica aparente, normalmente entre la mitad distal del tercio fuerte y el último cuarto del tercio débil.” Esto quiere decir que el cañón será una zona medial de la hoja en la que la proyección y radiación tendrá un valor similar en su extensión. No obstante, existirán diferencias notables a lo largo del cañón, que no tendrán un efecto de peso en la percepción visual de agente o paciente, pues no serán tan evidentes como la diferencia entre el cañón y el bulbo o el ápice. El cañón emitirá radiación únicamente en dirección perpendicular al rumbo del arma, así pues se generará la sombra de cañón: “La sombra de cañón es una zona del espacio, perpendicular al rumbo de la hoja en la que la radiación lumínica de un cañón heredado será la menor de toda su extensión.” Existirá por tanto, la posibilidad de mantenerse dentro de esta zona del espacio, para recibir la menor radiación posible, y por ende, aprovechar las implicaciones geométricas aparejadas de estar perpendicular a una hoja. Así mismo, la guardia impasible hace uso de esto, en concordancia con el antagonismo de intención y la disonancia contextual. No obstante, un agente tendrá que tener su foco perpendicular al segmento del arma paciente, para conseguir estar irradiado únicamente por el cañón del paciente. Cosa que será notablemente difícil sin la colaboración del paciente. Será el cañón heredado del arma propia aquello que el agente podrá disponer en su plano de visión para minimizar la autoirradiación, sin comprometer la geometría o precisar de retirar la hoja del medio. Mientras dos hojas estén agregadas, el agente podrá balancear ligeramente el cuerpo para introducir su plano de visión en la sombra del cañón. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 475 -DE LA C AUSA INSTRUMENTAL Un arma, con un fulgor de silueta uniforme, extenderá el cañón por toda la extensión de la hoja, en sus tres tercios, sin diferencias notables en la radiación. Esto hará que no exista una sombra de cañón, y por ende, que la geometría emergente de ello, no sea aplicable. El cañón tendrá tres partes fundamentales: - Cierre del cañón: El cierre del cañón es la zona de este que está en contacto con el bulbo. - Cuerpo del cañón: El cuerpo del cañón es la zona de este en que se extiende la luz en dirección al rumbo, tanto procedente del emisor como la reflejada por el ápice. - Boca del cañón: La boca del cañón es la parte de este que está en contacto con la punta del arma, y por ende, se ve afectada de los efectos de esta. La proyección distal de la luz del arma, en sentido al rumbo de esta, dará como resultado una zona llamada hole. Esta será el resultado de la proyección de la hoja con su punta. Esta zona será siempre distal, pudiendo tener una mayor, igual o menor luminosidad que el resto de la radiación. Hole: “El hole es la zona distal al segmento del arma, de la proyección lumínica, donde los efectos de la punta sobre la luz tendrán mayor relevancia. Normalmente, será una zona con menor radiación lumínica por la opacidad natural de la punta del arma.” El hole puede tener distintas naturalezas, según la interacción con la punta del arma y su opacidad. - Hole negativo: El hole negativo es aquel que tiene menor radiación lumínica que el resto del fulgor. El hole negativo será el hole más habitual en armas de fulgor heredado. - Hole neutro: El hole neutro será aquel que tenga una radiación lumínica similar al resto del fulgor. - Hole positivo: El hole positivo es aquel que tiene mayor radiación lumínica que el resto del fulgor. En esencia, el hole es la zona del espacio en que la radiación lumínica del fulgor queda condicionada por la interacción con la punta del arma. Por tanto, será resultado directo del ápice del fulgor. Ápice: “El ápice, de un arma de fulgor heredado, será aquel punto distal del tercio débil de la hoja, que concentre la mayor radiación lumínica, resultado de la exposición directa a la emisión a través del vaceo y su interacción con la punta del arma.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA INSTRUMENTAL- 476 - Por la naturaleza del ápice, la emisión podrá tener una forma similar al bulbo del cañón, con una escala considerablemente menor. Concretamente, la parte de la luz reflejada de nuevo en sentido disto- proximal, será llamada bulbo del ápice. A partir de esta proyección de luz, se pueden apreciar tres aspectos en un ápice, que pueden participar en la naturaleza y potencial particular de este, así como dar lugar a un hole u otro: Opacidad: “La opacidad de un ápice es el factor que mide la capacidad de dejar pasar luz por la punta del arma.” Un ápice opaco genera un hole muy marcado y negativo, pues no dejará pasar una cantidad relevante de la radiación lumínica, pese a poder contenerla. Esto condicionará notablemente la posibilidad de irradiar con la punta de la hoja, reduciendo la potencia de esto a ser realizado únicamente con la parte proximal del ápice. El ápice opaco no tiene por qué prescindir de radiar luz, en cierto grado, pues su opacidad hace referencia a la cantidad de luz de que es reflejada o sigue su curso distal. Siendo así, un ápice muy opaco, disminuirá la luz en el hole. Por otro lado, un ápice muy transparente, dará lugar a un hole con brillo o positivo. La opacidad escasa del ápice, o su transparencia, tiene una aplicación significativamente útil para condicionar la percepción del paciente de la hoja agente, pues en su extensión, será perfectamente funcional y no podrá ser apreciado en movimiento. Igualmente, se facilitará la radiación del paciente por el hole positivo. Reflexión: “La reflexión de un ápice es el factor que mide la capacidad de la punta de un arma para reflejar luz en sentido al emisor” El ápice será considerado reflejo cuando exista un marcado bulbo de ápice y esté claramente generado en sentido disto-proximal. Un ápice reflejo, al resultar opaco en sentido próximo-distal, generará un hole marcadamente mayor que el ápice opaco. No obstante, aprovechará más la radiación directa del vaceo, dando un valor de potencia lumínica considerablemente mayor que cualquier otro ápice, en el tercio débil. La reflexión del fulgor, normalmente estará generada por un cuerpo o pieza dispuesta, sobre la parte proximal de la punta, a tal efecto. Esta pieza tendrá el nombre de espejo. Radiación: “La radiación de un ápice es el factor que mide la capacidad de la punta de un arma para emitir luz o dejar pasar la radiada por el emisor.” La radiación del ápice es aquel cúmulo de luz justo en la punta de un arma, que no genera un límite claro en el hole y por tanto, su radiación es esférica en mayor o menor medida. Esto dota a la hoja de un punto de luz considerablemente más potente que la existente en el cañón y que posibilita una sencilla exposición del paciente a TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 477 -DE LA C AUSA INSTRUMENTAL la radiación del instrumento propio. Con esta radiación será posible generar ghosting en las retinas del opositor, lo que entorpecerá en gran medida la percepción de este. Un ápice con mucha radiación podrá dar lugar a un hole positivo. Tono del fulgor: “El tono del fulgor hace referencia a la longitud de onda de la radiación lumínica emitida por la hoja de un arma.” El tono del fulgor será entendido como el color de la hoja, facilitando con ello la síntesis del concepto y su más directa comprensión. “Un tono de un fulgor, dentro del espectro visible, dará lugar al color de la hoja.” La retina humana contiene dos tipos de fotorreceptores, bastones y conos. Los bastones más numerosos, unos 120 millones, son más sensibles que los conos. Sin embargo no son sensibles al color. Por otro lado, existen los conos, que se estima que son 6 a 7 millones, concentrados en la fóvea. Se pueden dividir en conos “rojos” (64%), conos “verdes” (32%), y conos “azules” (2%). Ellos proveen la sensibilidad del ojo al color. El color de la hoja será un recurso ceremonial y ritualístico, que identificará a su portador con aspectos propios. Entre estos, a nivel académico, se encontrarán la manifestación de respeto del alumno al Maestro, por medio del color azul. Igualmente, el Maestro, que portará en sus funciones docentes el color verde, estará condicionado por dicho tono para realizar una labor concienzuda y firme de la docencia. Adicionalmente, los tonos de las hojas agente y paciente, condicionarán emocionalmente al tirador usuario, generando particularidades y sesgos en la concepción y proceso de los estímulos. “El tono del fulgor condicionará al usuario y a su opositor.” Debido a la recurrencia con la que un individuo hace uso de un determinado tono de color en su hoja, se concluye que el cambio del tono usado puede resultar perjudicial para la propiocepción del arma propia y la conceptualización tanto del arma opositora como del contexto geométrico. Esto se fundamenta en que la atención inconsciente del tirador usuario está familiarizada con su hoja con un elemento geométrico de un determinado color, con o sin contraste cromático con el elemento geométrico opositor. De esta manera el cambio de color de la hoja propia afectará a su percepción subconsciente como parte de la geometría propia, llevando la adquisición de información visual sobre esta al plano consciente, retrasando notablemente la reacción y concepción de la obra reactiva. “Será ideal que un tirador haga uso de un tono de fulgor concreto, pues se facilitará la percepción espacial de su arma y su atención.” En un análisis de los colores aditivos primarios, como son el rojo, verde y azul, podemos observar que el ojo humano tiene distinta sensibilidad y respuesta subconsciente a cada uno de estos, afectando de manera distinta a la intensidad con la que se perciben las hojas con tonos distintos del fulgor. Rojo o carmesí (~ 618nm - 780nm): El rojo es el color con la longitud de onda más larga. El ojo humano tiene una sensibilidad moderada a este, pues la respuesta de los bastones tienen un pico nítido con la luz azul; no obstante responden muy poco a la luz roja. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA INSTRUMENTAL- 478 - Ante la exposición al color rojo, el cerebro se condiciona, y hará al usuario tendente la imposición mediante el uso de la fuerza, pues se estresa de manera instintiva. Esto hace que la implicación emocional, de aquel que se expone a la radiación roja, sea mayor que en cualquier otro color del fulgor. El rojo puede ser un recurso usado por profanos, que a modo inconsciente, pretenden identificarse con figuras de ficción con un alto contenido emocional y visceral en su obra. No obstante, el conocimiento de este condicionamiento, hará que aquel que entienda el potencial emocional del rojo evite la exposición propia y de su paciente a él, pues así evitará la implicación emocional de ambos, haciendo el asalto más controlable, predecible y seguro para agente y paciente. El efecto sobre la psicología del aposematismo cromático estará presente de una forma más marcada en el color rojo, dado que en la naturaleza es un color usado para marcar la necesidad de precaución en la relación con los sujetos que lo porten o exhiban. Cuando el asalto se genere en un contexto sin luz ambiental o con una escasa cantidad de ella, la exposición al color rojo facilitará y no entorpecerá la adaptación de la visión al entorno con poca luminosidad. Como los bastones no responden notablemente al rojo, el tirador expuesto a este color puede conseguir una adaptación completa a la visión nocturna, con la que puede facilitarse ver la anatomía del opositor y otros obstáculos externos. Por tanto, si la intención de un agente es la de evitar ser previsto o que no se identifique su configuración anatómica, el rojo será el color menos eficiente para ello. Por el contrario, si un tirador pretende la adaptación a un contexto escasamente luminoso, de él como agente o de su paciente, el color rojo será la opción más eficiente. No obstante, el color rojo portado por un tirador agente puede generar una adaptación de su visión, que al verse expuesto a la radiación paciente de otro color, jugará en su contra. “El color rojo será un recurso únicamente eficiente para la obra furtiva y proactiva, que se verá reducido en su eficiencia ante la existencia de radiación de otro color.” Verde (~ 497nm - 570nm): Será el color al que el ojo humano tiene mayor sensibilidad, concretamente cuando la longitud de onda sea de 555nm. Esto afectará directamente a que una misma radiación lumínica tenga mayor implicación en la visión de agente y paciente. El verde será el color que menor potencia lumínica precisará para ser percibido, cosa que hará que de manera relativa la emisión, pueda tener una menor potencia. Por tanto, el conjunto del emisor que esté dedicado a la emisión de luz verde tendrá una menor consuntiva para una igual percepción de su brillo. Este color, será el que más definidamente sea percibido en la fóvea de un sujeto, por tanto, su concreción facilitará la obra más precisa. Cuando un individuo esté expuesto sostenidamente a la radiación verde, tendrá una mayor capacidad de adaptación a los cambios repentinos de intensidad lumínica. Por tanto, la exposición a este color será la que mayor protección ofrecerá ante el ghosting. El color verde es percibido mayormente en la fóvea, esto ajusta a ella el área de la visión en la que la ventaja de este tono sea efectiva. Por tanto, en la visión periférica, no tendrá una relevancia notable el hecho de que la radiación lumínica sea verde. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 479 -DE LA C AUSA INSTRUMENTAL Azul: (~ 427nm - 476nm): Los conos “azules”, células encargadas de percibir dicha longitud de onda, se identifican por el pico de su curva de respuesta de luz a unos 445nm. Son receptores poco comunes entre los conos, constituyendo solamente en torno al 2% del número total Se encuentran fuera de la central fóvea donde se concentran los conos rojos y verdes. Aunque son mucho más sensibles a la luz que los conos rojos y verdes, no es suficiente para superar su desventaja en número. Sin embargo, la sensibilidad azul de nuestra percepción visual final, es comparable a la de los rojos y verdes, sugiriendo la existencia de un “amplificador azul” de alguna manera selectiva, en alguna parte del procesamiento visual en el cerebro. La percepción visual de los objetos de un azul intenso, es menos clara que la percepción de los objetos de color rojo y verde. Esta reducción de la agudeza se atribuye a dos efectos. Primero, los conos azules están fuera de la fóvea. Segundo, el índice de refracción de la luz azul es suficientemente diferente de la roja y verde, que cuando están enfocadas, la azul está ligeramente fuera de foco. Por tanto, se genera una tendencia a perder detalle y resolución en la concepción del movimiento, percibido por la visión periférica. El arma con una hoja de tono azul, será percibida como un elemento más difuso, no obstante, más presente en la visión periférica. El movimiento de una hoja azul será percibido de una manera menos concreta y clara que el de una hoja de otro color. Como fenómeno eventual, el cerebro de manera inconsciente, puede percibir movimientos en el color a pesar de que la imagen sea fija. Dicha ilusión óptica se debe al llamado fenómeno de la adaptación por los conos, que son las células responsables de la visión de los colores, que se agotan de mirar un mismo color y entonces el cerebro lo ve con un brillo menor. A la vez, el color opuesto se ve con una fuerza y brillo mayor. Cuando un color de un cono concreto comienza a verse más potente que antes al cerebro le parece registrar un movimiento, no obstante es una ilusión óptica, pues se genera un movimiento aparente a medida que el ojo cambia de un cono a otro y el color varía. Así pues, será funcional para el agente introducir y extraer cíclicamente del campo visual la radiación del arma propia, cuando esta sea de un color distinto al arma paciente, pues se relajarán los conos, manteniendo o aumentando muy ligeramente la sensibilidad al movimiento respecto al arma opositora. Se recomienda evitar la exposición a la radiación lumínica paciente de manera sostenida, independientemente de cuál sea el tono de esta. Se facilitará con ello la percepción del movimiento de la hoja y anatomía paciente. “En entornos de escasa luz ambiental, el ojo agente deberá evitar la sostenida exposición a la radiación lumínica propia y paciente, en la medida de lo posible, para así mantener una funcional percepción espacial de las hojas.” El tono del fulgor tiene una implicación en la condición emocional de aquel que esté expuesto a él. El tirador habrá de ser consciente del estímulo producido por su propia hoja y por la de su opositor, pues con ello tendrá conciencia sobre su implicación emocional en el asalto, siendo dueño de ella y permitiéndole usarla a su favor. El color del fulgor, no necesariamente estará limitado a uno de los tres tonos fundamentales aditivos, sino que también podrá ser producto de la radiación de distintas longitudes de onda, que por adición, generarán tonos intermedios entre los tres fundamentales, así como el desaturado y el incremento de luminosidad general de la hoja. Esto dependerá de la naturaleza del conjunto emisor, que podrá directamente no ser de un color fundamental, y/o de que el usuario así lo desee siempre que el emisor tenga dicha posibilidad de cambio. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA INSTRUMENTAL- 480 - “Los tonos del fulgor, distintos a los primarios, darán lugar a fenómenos perceptivos, cognitivos y condicionamientos diferentes, sin ser necesariamente similares a aquellos producidos por los colores primarios.” En la confección de un tono particular, diferente a los fundamentales, cada uno de dichos colores influirá de una manera distinta, dependiendo de la mezcla de estos y de los efectos resultantes del color obtenido, sin responder necesariamente a lo observado y estudiado cuando el tono es de un tono fundamental: rojo, verde o azul. “El color de la hoja será un recurso útil, que ofrecerá ventaja a aquel que conozca su función específica y los fenómenos asociados.” Fuente de energía: Todas las armas a lo largo de la historia han sufrido de la necesidad de mantenerse conservadas, mantenidas y dispuestas para su operación. En este caso que nos concierne, nada es distinto. Mas se suma un particular, inexistente en las armas de corte y estoque tradicionales, y que sin embargo, habita en las más modernas armas de fuego. Nos referimos a la fuente de poder o energía. Esto es común en los entornos de combate coetáneos a la escritura de este volumen. Los operadores de tales armas, actuadas por la química, entrenan el control de la munición, siendo este una información especialmente compleja de gestionar en entornos de estrés y allá donde la atención esté puesta en mantener la vida propia. Para un tirador láser, o un más que entrenado Furasshu, será preciso tener un pleno control de la entrega y reserva de energía del arma. Esto se debe a la particularidad, que concierne a un arma láser, de tener que ser alimentada por una fuente de poder para mantener su fulgor. Característica que, teniendo en cuenta la figuración, ha estar presente siempre que la hoja tenga contacto con otra o con cualquier cuerpo. Cada arma láser tendrá un distinto consumo de energía, y con ello, un tiempo de ignición máximo ininterrumpido. Esto dará lugar al concepto de consuntiva. Consuntiva (Con): “La consuntiva es la unidad que marca el consumo de energía de un arma láser, ignita u operativa.” Será medida teniendo en unidades/minuto o unidades/hora, y en caso de que el arma esté dotada de una fuente de energía típicamente eléctrica, la expresión para la consuntiva se realizará en miliamperios por minuto: mA/min o mA/h Potencial de la fuente de energía (Pot): “El potencial de la fuente de energía hace referencia al total de la capacidad de una fuente de energía sobre la que se esté generando una consuntiva.” Será medida en unidades, que en caso de que el arma esté dotada de una fuente de energía típicamente eléctrica, la expresión para el potencial de dicha fuente estará hecha en miliamperios: mA Esto puede hacer referencia al potencial total o al potencial presente, siendo este último aquel que representará la condición y estado de la fuente de energía en el momento en que se mida. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 481 -DE LA C AUSA INSTRUMENTAL Autonomía de la fuente: “Valor con el que se podrá aproximar el tiempo de ignición de un arma, teniendo en cuenta su normal función, igniciones, extinciones y uso de otros elementos de la operación.” Será medida en tiempo aproximado. La autonomía de una hipotética fuente estará expresada como: X minutos, aprox. Tiempo máximo de ignición sostenida (Tmis): “El tiempo máximo de ignición sostenida determina el espacio temporal que un arma puede estar ignita ininterrumpidamente, teniendo en cuenta la consuntiva de esta y el potencial total de la fuente de energía.” La duración de la operación sostenida del arma ignita se hallará, teóricamente, con la interacción del potencial de la consuntiva sobre la fuente de energía. mA Pot / mA Con = Tmis Las unidades de potencial de la fuente (miliamperios), entre las unidades de consuntiva (miliamperios), darán como resultado el tiempo máximo de ignición sostenida. El tiempo máximo de ignición sostenida, será medido empíricamente con la exposición del arma a su ignición ininterrumpida, determinando temporalmente la función de esta entre el alba y los primeros atisbos de estertor. Dicho resultado podrá distar considerablemente de la expectativa teórica, pues la naturaleza de la fuente podrá quedar condicionada por su exposición sostenida a la entrega de energía. Cabe recalcar que esto será medido con exactitud en minutos, y será un elemento fundamental para el conocimiento de un arma y su capacidad de operación continuada. Se creará con ello un margen temporal que hará que, si la operación e ignición no es continuada, se genere una mayor duración, y por tanto, se alargue la autonomía total del arma. Esto proveerá de una diferencia entre el tiempo máximo de ignición ininterrumpida y la autonomía. Será debido a la optimización del aprovechamiento del potencial de la fuente de energía al interrumpirse la ignición. “El tiempo máximo de ignición sostenida tenderá a ser considerablemente menor que la autonomía de la fuente.” Las unidades usadas para medir todo lo relacionado con la energía del arma láser, serán aquellas que se tengan en cuenta dependiendo del ámbito científico en que se pretenda hacer dicha medición. El potencial de la fuente de energía, la autonomía y/o el tiempo máximo de ignición sostenida está sujeto a la energía específica de la célula de energía que alimenta la operación del arma. “La energía específica es la energía por unidad de masa.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA INSTRUMENTAL- 482 - Esta energía específica es la energía contenida en una unidad de masa. Por tanto, una célula concreta tendrá más autonomía cuanto más energía específica sea capaz almacenar en una misma masa, o igualmente, cuanta más masa tenga con una misma energía específica. Así pues, esto influirá en gran medida en la masa y peso total de la guarnición, incrementándose esta conforme aumenta el potencial de la fuente de energía, siempre que conserve una misma energía específica. Es por ello que se ha de tener en cuenta la posición de la fuente de energía dentro de la guarnición, para ordenar a favor del usuario su equilibrio y balance. La densidad energética es otro concepto que afectará a la naturaleza de la guarnición en este caso al volumen de la fuente de energía. “La densidad energética es la energía por unidad de volumen.” Este aspecto tendrá relevancia en la configuración del arma, pues la guarnición habrá de ser capaz de albergar el volumen de la fuente con el potencial necesario para el escenario que acontezca. Por tanto, se entiende con igual densidad energética, que a mayor volumen mayor potencial, y viceversa. “Será más eficiente aquella fuente de energía con mayor densidad energética.” El tirador podrá encontrar testigos del estado de la fuente en aspectos puntuales y específicos del arma de la que sea usuario, como la intensidad del fulgor, debiendo conocer estos para evitar la operatividad nula. Este factor es crucial, pues en el contexto del duelo, la atención habrá de estar sistematizada para atender de forma automática a detalles que de otra forma se diluirían en la tensión del momento. “El tirador deberá siempre de ser consciente del consumo de su arma, previniendo quedar sin energía, lo que inhabilitaría la operatividad.” En un contexto duelístico, donde los tiradores posean una experiencia superlativa, la autonomía de la fuente de energía puede llegar a ser un condicionante clave.