- Cuando el agente esté en tercera, mutará a primera, ante una acometida paciente zurdo desde su primera. Por otro lado, el intervalo de cuarto se usará mayoritariamente para la respuesta de oclusión, ante una acometida paciente desde la rectitud de adelante, o desde una rectitud radial en que exista poco paso en el ángulo de ataque. Hará esto posible la rápida oclusión y la posible adaptación a las circunstancias prácticas, que en escasas ocasiones coincidirán con el ideal virtual de las disposiciones geométricas estudiadas. Se puede concluir que: Cuando se mantiene el arma dispuesta en una rectitud radial, agregada, será elevada la exposición a la obra opositora en caso efectivo desde la rectitud de adelante. Cuando se pretenda anular la ventaja geométrica de una rectitud radial sobre el medio proporcional propio, se habrá de obrar desde la disposición radial opuesta, en antagonismo geométrico. El antagonismo geométrico de la rectitud radial está ligado a la permanencia del agente en el medio proporcional paciente, y por ende, será el extremo o mano del agente la que únicamente obrará la tratativa desde dentro de dicho medio, y no se pretenderá es sostenimiento de un medio de común herida. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 672 - Oclusión al tajo: La oclusión dinámica radial posee el potencial dispositivo, y en última instancia ejecutivo, capaz de proveer al agente de una respuesta a la acción de estocada y también a la de tajo a la mano. “La acción ejecutiva de tajo o revés paciente podrá ser ocluida por una oclusión dinámica radial del agente, siendo necesaria la configuración precisa de una geometría coherente.” Para la respuesta de oclusión dinámica a la estocada, el agente que ocluye deberá ubicar su sencillez sobre el plano del ítalo paciente, justo en el momento en que dicho paciente pretendiese la total extensión de su rumbo, que coincidirá normalmente en el tiempo en que se pretendiese el éxito ejecutivo del paciente. Una vez italado, el agente oclusor habrá que obrar una oclusión radial, adaptada a la procedencia de la hoja paciente y a la ubicación de la rectitud agente. Se deberá de posicionar el tercio débil de la hoja oclusora en la ubicación prevista de la sencillez del paciente ejecutivo, una vez habiendo retirado la mano sencillez agente de la trazada paciente, quedando justo en el diámetro común de la sencillez cuando el rumbo del arma paciente quede extendido. “Para ocluir el tajo, la sencillez del que ocluye deberá quedar italada con la sencillez del ocluido, así como el segmento del arma oclusora deberá de quedar perpendicular a la recta tangente de la curva generada por la trazada de la punta de la hoja ocluida.” Por otro lado, para la oclusión ejecutiva de un tajo o revés, será precisa una extensión adelante, buscando el recto del rumbo de la hoja agente, que proporcionará una ventaja de medio eventual por la extensión de fondo centrífugo asociada, además habrá de ocluirse con el movimiento sobre un plano perpendicular con el plano del movimiento del arma del paciente ocluido. La oclusión agente al tajo paciente será más eficiente por el auxilio de un balanceo al lado de la oclusión actuada o tumbado del cuerpo, seguido de un de movimiento del arma agente en sentido contrario y misma dirección de la que viene el arma paciente, obrando preferiblemente una oclusión con intervalo de medio. Esto se deberá a la imposibilidad de mantener la necesaria agregación o cercanía entre hojas, al obrar el ocluido un movimiento que aportará inercia a su hoja, lo que la sacará de vía, e impedirá que pueda alcanzar la sencillez del agente oclusor, pues no podrá reparar su trazada y corregir su obra a durante su desarrollo. “La oclusión del tajo o revés deberá ser asistida por una acción del torso que aumente la amplitud de la oclusión y prepare el cuerpo para la continuación de la obra.” Será siempre necesario tener control de la hoja ocluida, por medio de la predicción de su inercia, pues de lo contrario, la obra de la oclusión de un agente para un paciente, conseguirá exponer al agente al reparo y reubicación del arma paciente. Respuestas de oclusión al tajo desde la sencillez de adelante: Al tajo natural: Con oclusión en primera o tercera desde la sencillez de adelante, balanceando el cuerpo al lado de la oclusión, primera al hábil, tercera al no hábil, y seguido de un movimiento natural con participio de accidental, o en su defecto la extensión del rumbo de la hoja agente desde la transversal, que tajará. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 673 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Al tajo violento: Con oclusión en primera o tercera desde la sencillez de adelante, balanceando el cuerpo al lado de la oclusión, y seguido de un movimiento violento con participio de accidental, de la hoja desde la transversal, pretendiendo el encordado, que tajará. Este movimiento final podrá también estar generado por la extensión del rumbo de la hoja atajadora agente. Al tajo en reducción o remisión: Con oclusión en segunda desde la sencillez de adelante, tumbando el cuerpo, seguido de un movimiento accidental con un sutil participio de natural de la hoja, que tajará, pretendiendo atajo virtual o, según el medio, pudiendo obtenerse incluso la agregación. Con oclusión en cuarta desde la sencillez de adelante, tumbando el cuerpo, ahuecando el medio y seguido de un movimiento accidental con una reducción a la rectitud de adelante y al recto del rumbo de la hoja, que estocará, ejecutando a tiempo al acral y a tras tiempo de sagita. Respuesta de oclusión al tajo desde las rectitudes radiales: Para la universalización y práctica de la oclusión al tajo desde cualquier rectitud que no sea adelante, el agente obrará una oclusión de medio en el plano perpendicular al de la trazada seguida por la hoja del paciente. De esta forma, ambas hojas quedarán dispuestas para la obra en causa libre, lo que le otorgará una sustancial ventaja temporal al agente, que no ha de reparar ningún vector de inercia, y por tanto, quedará en ventaja dinámica y en potencia de herir. Oclusión a la empomada: Cuando el agente pretenda la oclusión dinámica de una empomada simple o de cinta paralela paciente, siempre se habrá de buscar la eficiencia geométrica por medio de la triangulación ejecutiva, preparando y obrando a tiempo la oclusión dinámica radial al lado opuesto desde el que la trazada de la hoja paciente pretenda la ejecución. Para aumentar la eficiencia en determinados casos, la radialidad se deberá de generar con participio de cuarta, impidiendo que el paciente ocluido quede italado a la sencillez del agente, y con ello, entorpeciendo la ventaja geométrica que aporta la empomada. “La oclusión dinámica a la empomada simple y de cinta paralela se llevará a cabo de forma radial, con posible participio de cuarta y al lado contrario al que exista la agregación.” La oclusión a la empomada de cinta cruzada, será una oclusión dinámica paralela. Esta se hará ligeramente más eficiente si la sencillez se lleva al lado por el que está presente el arma del paciente, o sea, al mismo lado al que está agregada la hoja. Esto será así pues el segmento del arma paciente quedará transversal al diámetro común, dejando la línea del diámetro común de la sencillez abierta y ocupada por la hoja del agente oclusor, siempre y cuando se obre la oclusión dinámica paralela justo a tiempo. Con ello, quedará el diámetro común de la sencillez paralelo al diámetro común, lo que hará al agente que ocluye dueño de esta línea, sin posible común herida, pues la inercia accidental del arma paciente impedirá la posibilidad de que las hojas queden paralelas, facilitando el desenlace ejecutivo a favor del agente oclusor. “La oclusión dinámica a la empomada de cinta cruzada, será idealmente paralela, resultando más eficiente en la radialidad del lado en que está la agregación.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 674 - La oclusión dinámica paralela a la empomada de cinta cruzada se preparará con la preparación de las oclusiones a primera y tercera, siguiendo la lógica según la ubicación de la hoja paciente respecto a la agente. “Se preparará la oclusión dinámica paralela a primera cuando se prevea que el paciente pretende la empomada de cinta cruzada por fuera del agente.” “Se prepara la oclusión dinámica paralela a tercera cuando se prevea que el paciente pretende la empomada de cinta cruzada por dentro del agente.” Por tanto: - Al culminar la oclusión, quedará la sencillez del oclusor fuera de la trazada del empomador y alejada del diámetro del objetivo ejecutivo del paciente ocluido. - Al culminar la oclusión, quedará el oclusor perfilado o con el medio ahuecado, disminuyendo la silueta y aumentando su extremo. - Para aumentar la eficiencia quedará ligeramente vertical el plano sobre el que se genera la geometría de la triangulación respondida. - Se facilitará la oclusión al estar el ítalo del oclusor por encima del ítalo del ocluido, que obligatoriamente tendrá que bajarlo por la naturaleza del fondo de empomada. Será así, que la geometría del arma y envergadura del oclusor facilitará la oclusión e impedirá la invasión de su medio particular, quedando aquel paciente que empoma expuesto a la oclusión sobre su sencillez o brazo. Será ideal que el oclusor mantenga la agregación tanto como sea posible, pues esta facilitará la guía de la hoja del agente que ocluye sobre la hoja del paciente ocluido, dando lugar a la eficiente supresión de este último, ejecutando sobre su emisor lucido. Así pues: A la empomada simple o de cinta paralela del paciente, por el lado armado agente, se ocluirá con una oclusión dinámica radial a tercera, o de tercera para cuarta. A la empomada simple o de cinta paralela del paciente, por el lado no armado agente, se ocluirá con una oclusión dinámica radial a primera, o de cuarta para primera. A la empomada de cinta cruzada paciente, por el lado armado agente, se ocluirá con una oclusión dinámica paralela a primera, o también es posible la oclusión dinámica radial de cuarta para primera con la punta sobre el diámetro común de la sencillez. A la empomada de cinta cruzada paciente, por el lado no armado agente, se ocluirá con una oclusión dinámica paralela a tercera, o también es posible la oclusión dinámica radial de tercera para cuarta con la punta sobre el diámetro común de la sencillez. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 675 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Oclusión ejecutiva: “La oclusión ejecutiva es una obra ejecutiva, resultado de una oclusión que es actuada con la acción accidental del arma o la extensión del rumbo de esta, buscando el encordado o, incluso, la línea en cruz, justo antes de que la oclusión sea culminada.” La oclusión ejecutiva es una variante de cualquier oclusión dinámica que emerge al actuar esta con intención ejecutiva, y que aumentará el potencial ejecutivo de la oclusión al extender el rumbo del arma o actuarla en accidental durante la obra. Se puede entender que la oclusión ejecutiva es la obra resultado de la conjugación entre la acción de la oclusión dinámica y la acción de un tajo natural, un tajo violento, medio tajo o medio revés, complementando a la oclusión y extendiendo el extremo en dirección a la sencillez paciente. Para obra la oclusión ejecutiva será necesario obrar la oclusión radial con normalidad en su fase de previsión, siendo necesario cambiar la forma en la que se actúa la segunda fase de dicha obra. La oclusión ejecutiva se preparará igual que una oclusión dinámica radial, debiendo quedar el arma paciente al lado contrario de donde se pretende llevar la sencillez agente. Una vez preparada la oclusión dinámica radial, cuando el paciente obra el encordado, el agente comenzará con la reubicación de su sencillez, y a tiempo actuará la extensión del rumbo del arma, llevando su hoja agregada a la línea del diámetro común, invadiéndolo a la vez que extiende el rumbo, lo que hará que se encuerde sobre la hoja paciente, hiriendo a este. La oclusión ejecutiva, si tornea o envuelve, tenderá a coincidir en geometría y dinámica con la obra de un redondo de cuarto o medio, siendo el propósito y la sintaxis de la obra lo que las diferenciará. La obra de la oclusión ejecutiva es habitual en individuos con una instrucción relativamente baja, que conozcan el potencial de la oclusión sin entender su eficiente uso dispositivo. Así pues, los sujetos poco formados tenderán hacer de la oclusión dinámica radial una oclusión ejecutiva, siendo esta última considerablemente menos eficiente y exponiendo al usuario a la reacción del opositor. La oclusión ejecutiva paciente podrá ser antagonizada por la obra inductiva de un encordado agente, con el que no se pretenda el éxito ejecutivo. Esto hará que la hoja paciente que pretende ocluir ejecutivamente se extienda y quede paralela al diámetro común, dejando sin ocluir las líneas del diámetro común. Siendo esto un hueco por donde el agente podrá obrar con atajo de la hoja paciente. Igualmente, la oclusión ejecutiva quedará inhabilitada ante la línea en cruz, que hará imposible la extensión del rumbo de la hoja que pretende ocluir ejecutivamente. “La oclusión ejecutiva será una obra útil para aumentar el potencial ejecutivo de una oclusión, eficiente en la oposición agente ante el encordado paciente.” ———— - 677 - Atajo TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 679 -DE LA C AUSA P RÁCTICA El atajo: El atajo es la obra dispositiva, consciente y voluntaria, de controlar parcial o totalmente la hoja del paciente. “El atajo es el control consiente de la hoja paciente.” Como herramienta de control y previsión, se intentará la agregación y atajo de la hoja paciente, pues sin el control de esta, la acción ejecutiva está sujeta a variables que no será posible manejar. “Cualquier herida hecha sin atajo es falsa.” D.Álvaro Guerra de la Vega. (Comprensión de la destreza.) Una vez la agregación exista, el agente deberá pretender sostenerla, valiéndose de ello para prevenir y condicionar la acción del arma paciente. “Tener el control de la hoja paciente posibilitará al agente condicionar la hoja opositora, prever sus acciones y reaccionar a ellas.” El atajo, para desarrollar su función, habrá de estar compuesto por una geometría, que genere la posibilidad de interaccionar en el espacio con el arma paciente. Así mismo, dicho atajo habrá de poseer una dinámica y manera en la que la geometría mute, la cual posibilite el sostenimiento de la interacción de las armas sin la exposición del agente. Por último, el atajo habrá de tener un contenido semántico, debiendo poseer un propósito que lo haga válido en su contexto. Un atajo agente tendrá su lógica operacional sostenida en la exposición que se genera en el paciente cuando libra el atajo, para evitar la presión sobre su arma, puesto que las acciones que dan lugar a ello impedirán la posibilidad de obrar mientras se están llevando a cabo. Estas acciones de libramiento serán librar, formar, secar, extrañar, durante las cuales, no será posible la oclusión o la respuesta contundente al intento de encordado del agente atajador. “El atajo agente basará su función en la desventaja que se le genera al paciente atajado al librar dicho atajo.” La geometría del atajo habrá de hacer coincidir los segmentos de las armas de manera relativamente perpendicular, permitiéndose así la interacción entre las hojas. Con ello, se hace posible el control del arma paciente, gracias a la intersección de los segmentos del arma, que hará a estos interaccionar físicamente, condicionando su libre movimiento y permitiendo la aplicación de fuerza entre ellos. La dinámica del atajo será aquello que permita la sostenibilidad de la perpendicularidad entre hojas, haciendo que la geometría evolucione en la dimensión temporal, permitiéndola adaptarse a los intereses del agente sobre las acciones del paciente. Adicionalmente, la dinámica será aquello que posibilite la imposición de energía a la hoja opositora, por medio del movimiento de la hoja propia, con agregación o sin ella. La semántica del atajo será aquello que le atribuya el propósito y la función a esta obra. De manera habitual, en su intención original, el atajo asistirá al tirador agente a organizar la geometría del medio para facilitar apropiación. No obstante, en otros casos, el atajo podrá ser útil para otras cuestiones, como la inducción de la obra paciente, la ampliación o contracción del medio, la interrupción de obras contrarias o la adquisición de información del opositor. El control del arma paciente, por medio de la geometría y la dinámica aplicada a esta, habrá de tener siempre un componente de movimiento y constante acción del arma agente, que marcará y condicionará la forma en que la hoja propia genera el control de la ajena. Para esto, se precisará de la previsión de la trazada paciente, y por tanto, la medición de la intención opositora será fundamental. Este componente dinámico será lo único que asegurará la viabilidad del atajo, pues sin tener en cuenta la dimensión TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 680 - temporal, las armas láser no tienen posibilidad de generar una obra segura con control del arma opositora, dado que el extremo proximal del segmento del arma láser siempre será vulnerable. “El atajo más elemental será la mera agregación, que pretenderá la privación de la hoja paciente, y con ello, el control del diámetro común del medio proporcional.” En la práctica, el atajo no existirá como obra única, pues será una obra que auxiliará de manera dispositiva a otra, que tendrá intención ejecutiva o igualmente dispositiva. De la misma forma, idealmente el atajo formará parte de una obra concreta, como módulo organizativo de esta, haciendo que cualquier obra sobre el paciente o su arma disponga del control necesario para ser segura. “El atajo normalmente asistirá a de manera dispositiva, ya sea como obra única o como módulo de otra.” En ningún momento hay que confundir tener controlada la hoja paciente con poder intervenir sobre ella o disponerla libremente, pues en las armas láser están desprovistas de una geometría capaz de hacer esto con seguridad para el agente. Así pues, el control de la hoja paciente deberá tener siempre implícito la posible reacción a la obra de dicho agente sobre el paciente. Esto se llevará a cabo preparando la oclusión dinámica pertinente, que provea a de seguridad reactiva a la obra del atajo. “El atajo deberá siempre de concebirse previniendo la obra ejecutiva del paciente atajado sobre el agente atajador.” Conscientes de las fuerzas implícitas en vectores ejecutivos, o dispositivos en intención de disponer, cabe mencionar que el atajo solo podrá detener un vector de inercia si se presenta al límite de la distancia operativa del paciente, o sea atajando en el principio, siendo así imposible la viabilidad de un intento de encordado ejecutivo sobre el atajador. Así pues: “La obra del atajo será entendida como un producto de la coherencia sintáctica de acciones básicas, que pretende el control de la hoja paciente para facilitar una segura obra agente.” El atajo constará de tres fases, que llevarán el control de la hoja paciente desde la mera restricción de libertad de esta hasta la total restricción de movimiento. Las fases serán: - Privación: La privación es la fase del atajo en que la hoja paciente queda restringida de su total libertad del movimiento, sin imposición de fuerza sobre ella y sin posibilidad de quedar estática. - Disposición: La disposición es la fase del atajo en que la hoja paciente es reubicada en el espacio, gracias a la imposición de fuerzas sobre ella o sobre la psicología del paciente, por parte del agente. - Sujeción: La sujeción es la fase final del atajo en la que el agente obtiene la total o parcial restricción de movimiento de la hoja paciente. Esta fase, dada la naturaleza figurada y geométrica del arma láser, es únicamente alcanzable de manera eventual, sin ser posible su sostenimiento. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 681 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Cabe aclarar que el atajo que pretenda llegar a la disposición de la hoja paciente, será preparado con la agregación o con la privación en atajo virtual, de manera que el fundamento quede en la parte de la hoja paciente totalmente contraria al sentido que seguirá la disposición de dicha hoja. O sea, que se ha de agregar sobre la hoja que se pretenda reubicar justo por el lado opuesto al que seguirá la disposición. No obstante, ante un atajo existirá siempre la posibilidad para el paciente de librar, formar, secar, extrañar y envolver, así como otras maneras emergentes de la situación que le permitirán transferir el medio. Esto habrá de ser tenido en cuenta a la hora de concebir y disponer la configuración geométrica y dinámica del atajo, y/o adaptar esta a una intención dispositiva coherente con la acción ejecutiva subsiguiente. El atajo, por tanto, será un recurso que hará al agente acotar las obras posibles del paciente, haciendo considerablemente más sencillo anticipar la obra opositora y preparar la obra propia. “El atajo facilitará al agente la previsión del paciente, condicionando su hoja y limitando sus posibilidades.” El atajo según la existencia de agregación: El atajo podrá existir con agregación física de las hojas o sin ella. No obstante, siempre estará condicionado por la posibilidad de ejercer presión sobre la hoja opositora, ya sea por medio de la interacción física de las hojas o por condicionantes psicológicos, impuestos por el agente atajador sobre el paciente atajado. De ambas maneras, el control de la hoja paciente será posible. “El atajo será dependiente de la capacidad voluntaria de un agente para generar la previsión, el movimiento o la restricción de este del arma paciente, ya sea por medio de la agregación o sin ella.” El atajo, podrá tener dos naturalezas diferenciadas basadas en la existencia o carencia de la agregación, como contacto físico entre las hojas: Atajo real: “El atajo real es aquel generado por medio de la agregación y el consiguiente fundamento real.” El atajo real podrá generar la imposición de fuerzas al arma atajada tanto por la interacción física con la presión psicológica agente sobre el paciente atajado. Adicionalmente, el agente que esté atajando en real se facilitará la previsión del arma paciente, pues tendrá el tacto como elemento adicional sobre el que poder basar los cálculos. Atajo virtual: “Al atajo virtual es aquel generado por medio de la disposición de la hoja atajadora en el espacio, sin agregación con la hoja atajada, por lo que no generará fundamento.” El atajo virtual estará condicionado al no existir agregación, de esa manera únicamente podrá tener lugar en base a la presión psicológica sobre el paciente y a la previsión de la ubicación de su hoja. El atajo real, en el que existirá la agregación, creará un punto de contacto en torno al perímetro de la sección perpendicular de los cilindros que conforman las hojas, tanto de la atajada como atajadora, siendo llamado fundamento. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 682 - Fundamento: “Punto de una hoja en que se genera contacto con otra hoja.” Este fundamento podrá ser definido y concretado por medio del uso de la disposición horaria en un reloj analógico, aplicando cada una de las referencias horarias a un punto de la sección circular de la hoja. El fundamento dará información al agente para determinar la naturaleza de la obra necesaria a llevar a cabo y del plano en que esta tendrá lugar. Como caso ilustrativo estarán las oclusiones, dependientes de la determinación del fundamento para ser obradas de la manera más eficiente. Igualmente ocurre con la obra ejecutiva del encordado, en que el control del fundamento es indispensable para el entendimiento de la viabilidad geométrica de dicha obra. Naturaleza funcional o disfuncional del atajo: “Un atajo podrá ser funcional o disfuncional dependiendo de la configuración geométrica de la agregación y de su conjugación con la distancia entre tiradores.” Para otorgar funcionalidad a un atajo agente, el cual se llamará “funcional”, y que este no se convierta en una vía hacia el encordado y posterior supresión, este habrá de estar agregado siempre a un tercio débil, sea así en ambas hojas o solo en una (AΓ3 - BΓ3 / Γ2), que en ese caso, habrá de estar su contraria en tercio medio, nunca en mayor fuerza. Esto es un matiz de vital importancia a la hora de entender la dinámica implícita en un diámetro común relativamente ceñido, sobre el cual se pretenda el control de la hoja opositora. Atajo funcional: “El atajo funcional será aquel que permita la reacción ante la obra ejecutiva directa del paciente opositor. Esto tendrá lugar geométricamente por medio de mantener la agregación en los tercios débiles, o en un tercio débil y uno medio. Cualquier otra combinación será considerada como disfuncional, exponiendo al agente a la ejecutiva paciente, sin posibilidad de reaccionar a ella eficientemente.” La funcionalidad del atajo tiene su base en la geometría emergente de un medio proporcional, capaz de otorgar la apropiación a aquel tirador que posea el control necesario de la dimensión temporal y espacial. Por ende, si el atajo es funcional, la dimensión temporal no quedará a merced del opositor, dificultando que en el espacio pueda encordar con solo mutar la rectitud o extendiendo el rumbo del arma. Así pues, el paciente tendrá que obrar obligatoriamente un conjunto de movimientos, que dotarán al agente de testigos para actuar a tiempo o disponerse para la acción a tras tiempo, y que posibilitarán un debate más seguro para el agente. “Con el atajo funcional el agente queda protegido ante la obra ejecutiva de su opositor, pues el encordado paciente recorrerá una distancia en que el agente podrá reaccionar.” El atajo funcional adquiere su máxima eficiencia en el medio resultante de dos hojas agregadas en sus tercios débiles, en ligero ángulo obtuso para poder interaccionar y controlar al arma opositora. “El atajo funcional, gracias a una ligera angulación obtusa en las hojas, dará lugar a un medio proporcional coherente y seguro, concretamente en la zona de sombra.” El ángulo obtuso de las hojas contribuirá a que se genere un medio proporcional en la zona de sombra, cuando ocurra con un diámetro común de la sencillez aledaño a la suma de los segmentos de las armas, menos un tercio de una de ellas. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 683 -DE LA C AUSA P RÁCTICA “El atajo funcional geométricamente ideal emergerá cuando las hojas queden agregadas en sus tercios débiles o débil-medio, dándose lugar a un diámetro común de la sencillez igual o cercano a la suma de los segmentos de las armas menos un tercio de una de ellas.” Un atajo será óptimo cuando con las hojas agregadas en funcional den lugar a: ΦZ = (AΞ + BΞ) – (1/3AΓ) Por otro lado, el atajo podrá estar configurado geométricamente de un modo que no sea del todo funcional para la obra del agente que ataja. Esto se llamará atajo disfuncional. Atajo disfuncional: “El atajo disfuncional será aquel que esté en una configuración geométrica distinta a débil-débil o débil-medio, así como cualquiera que no mantenga un diámetro común de la sencillez coherente con la agregación y dinámica.” Un atajo irá perdiendo su funcionalidad conforme el diámetro común de la sencillez sea menor a la suma de los segmentos de las armas menos un tercio de una de ellas. Esto será así pese a la configuración geométrica de la agregación. Con dicho atajo disfuncional se dará lugar a un diámetro común propio del medio proporcional en su horizonte de sucesos, y por tanto, poco eficiente para sostener la agregación. “Si el atajo es funcional, con un diámetro común de la sencillez mayor a la suma de las hojas reales más un tercio de una de ellas, agente y paciente no están geométricamente expuestos al opositor.” “Si el atajo es disfuncional o tiene un diámetro común de la sencillez menor que la hoja real más un tercio, se estará en un medio de común herida, a menos que la dinámica implícita en la acción de las armas dé lugar a un medio proporcionado.” “El atajo pierde totalmente su funcionalidad cuando, a pesar de su agregación, el diámetro común de la sencillez es menor que segmento del arma del paciente atajado.” La funcionalidad de un atajo no solo se rige por la configuración geométrica de las armas, pues el medio resultante dependerá de la conjugación de dicha configuración con el diámetro común, el diámetro común de la sencillez y los modificadores de medio. “La funcionalidad de un atajo medirá la posibilidad de mantener al atajador seguro ante la obra del atajado.” Existe la posibilidad de trabajar la faz en la que se muestre la pretensión de mantener la funcionalidad del atajo, mientras que en la verdadera intención se esconda la finalidad de generar la disfuncionalidad a favor del agente. Se forzará así el embebido de la rectitud, el huido del cuerpo o pérdida de medio por parte del paciente. Cosa que determinará la capacidad de distanciar y controlar la intención paciente teniendo en cuenta la dimensión vertical de los medios. Será también posible otorgar la condición de atajo de apoyo con fundamento “virtual” al cierre de líneas sin agregación, si los vectores dispuestos por el agente con los que se están cerrando las líneas son gemelos de los que el paciente está obrando. Esto dará lugar a un efecto similar al atajo con agregación, incluyendo el poder entenderse como que se está obrando en causa sujeta. No obstante, el control sin tacto sobre la hoja paciente, será significativamente menor, creciendo la dificultad de obrar o ejecutar sin ser encordado por el opositor. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 684 - Las armas láser, habitualmente, son conjuntos que tienen el punto de equilibrio muy proximal respecto a su cuerda. Esto da lugar a una carencia en la imposición de fuerzas en el atajo, siempre que se esté esgrimiendo una pieza de equilibrio centrado o atrasado. Unido a esto, encordar y cambiar la graduación del atajo tiene un coste de exposición técnica sustancialmente alto, al ocuparse líneas en medios naturales y considerablemente amplios. Se puede entender aquí, que pueden tener una mayor querencia al atajo aquellos tiradores que porten armas más adelantadas y, por ende, serán reticentes al control propio o ajeno, aquellos que estén obrando asistidos de conjuntos más atrasados o de equilibrio proximal. Igualmente esto es, directa y proporcionalmente, aplicable a la tendencia y predisposición a remisar la hoja opositora. “A mayor adelantamiento de la masa avanzada, mayor tendencia y facilidad para el atajo en disposición manteniendo la funcionalidad.” El atajo según su dinámica: El atajo podrá estar generado alrededor de dos conceptos espacio-temporales, que definirán si el atajo está siendo sostenido por la disposición estática de la geometría o por la interacción dinámica de las hojas entre sí y su reubicación espacial. El atajo estático: “El atajo estático es aquel que está configurado por la disposición y/o agregación de la hoja agente, manteniéndose detenida en una posición del espacio, e independientemente a que la hoja del paciente esté en movimiento.” El atajo dinámico: “El atajo dinámico será aquel que solo es capaz de desarrollar su función de control gracias al movimiento y adaptación de la geometría agente respecto a la geometría paciente. En ello se incluye cualquier control de la hoja paciente por medio de la inercia de esta, ya sea impuesta por el propio paciente o por el agente.” Para generar un atajo en cualquier fase sobre una hoja paciente, y que sea plenamente operativo, siempre habrá de complementarse al unísono la geometría con la dinámica, de lo contrario, no existirá posibilidad alguna de que la privación, disposición o sujeción emerja. Esto es debido a que un intento de atajo agente, únicamente generado por la geometría, dejaría encordar a la hoja paciente atajada con la mínima aplicación de fuerza. Igualmente, el intento de atajo agente sobre la hoja paciente con la aplicación única de la dinámica en una geometría inmutable, dejará al paciente atajado con la posibilidad de mutar su geometría e inhabilitar el intento agente de controlar su arma. “Para existir el atajo habrá de conjugarse la geometría con la dinámica.” Equilibrio de fuerzas del atajo según la agregación: “En una agregación tendrá ventaja en la aplicación de fuerzas al arma opositora aquel que esté agregado más proximal a su sencillez.” Otro aspecto fundamental del atajo es la forma en la que la dinámica de una hoja interfiere con la dinámica de otra. Así pues, se dará lugar al atajo según las fuerzas que puedan crear la hoja contra su opositora. Cuando un atajo funcional está generado en debíl-debíl, se estará en igualdad de fuerzas, pues la palanca existente en las armas será equivalente. Así pues, la disposición de una de las hojas por parte de otra, no tendrá una ventaja por la geometría. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 685 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Sin embargo, cuando el atajo funcional está en medio-débil, aquel que tenga la agregación en su tercio medio tendrá ventaja de fuerza, pues dispondrá de una mayor fuerza con la misma energía. Esto hará que se posibilite una disposición más sencilla de la hoja que agrega con su tercio débil, a costa de una mayor exposición de la hoja que agrega con su tercio medio. Atajo en igualdad de fuerzas: AΓ3 - BΓ3 Atajo en ventaja de fuerza agente: AΓ2 - BΓ3 Cualquier otra configuración en la agregación no será eficiente para la concepción de un atajo, dada la exposición de los tiradores. No obstante, el atajo en mayor ventaja de fuerza posible para el agente será aquel generado por la agregación de la parte más proximal del arma de este sobre la parte más distal del arma opositora. En esencia, recurriendo a la subdivisión decimal del arma: Atajo en máxima ventaja de fuerza agente: AΓ1 - B Γ10 Atajo simétrico e igualdad de fuerzas: “El atajo simétrico es aquel en que la agregación se produce sobre el mismo tercio en cada arma agregada.” El atajo en igualdad de fuerzas tendrá una dinámica implícita que estará condicionada por la agregación simétrica de las hojas, y que se dará cuando ambas hojas tengan el fundamento en la misma ubicación de su extensión. Esto será llamado atajo simétrico y ofrecerá una igualdad en la palanca generada en las armas, dejando lineal la relación de fuerzas aplicadas recíprocamente en las armas agregadas. Atajo con simetría débil: El atajo con simetría débil tiene como punto de agregación y fundamento el tercio débil de ambas hojas. Quedará así entendido como la expresión más distal de un atajo funcional. Esta resultará la expresión más inestable de atajo debido a la facilidad de ser librado y la dificultad de mantener un vector gemelo, que estará condicionado por el rápido e impredecible movimiento de la punta de la hoja paciente y la necesaria puntería agente. Por otro lado, el atajo con simetría débil será el único atajo simétrico No obstante, por su configuración distal, tendrá el potencial de privar a la hoja paciente en mayor proporción que la exposición agente que genera, lo que le otorga viabilidad y un potencial de obra útil en términos estadísticos y geométricos. AΓ1 - BΓ1 Atajo con simetría media: El atajo con simetría media es aquel que tiene como punto de agregación y fundamento el tercio medio de ambas hojas. Por la lógica geométrica, este atajo será disfuncional por definición, al estar sujeto a la simetría entre la disposición recíproca de las hojas en su fundamento y cruz. Quedará geométricamente restringida su obra a contextos donde la inercia de la hojas propicien una redistribución de la agregación y reubicación TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 686 - del fundamento en sentido distal, y que facilite la apertura y crecimiento del ángulo de ataque para el agente y su decrecimiento para el paciente, aumentando con ello el potencial de la obra. Este atajo con simetría media será usado en obras en la que la necesidad de aplicar fuerza, en disposición al arma opositora, esté conjugada con vectores de inercia en que sea imposible o compleja la ganancia de medio o la acción de encordado. AΓ2 - BΓ2 Atajo con simetría fuerte: Aquel atajo que está siendo actuado desde una agregación y fundamento situado en los tercios fuertes de ambas hojas. Esto dará lugar a una disfunción superlativa en la aplicación de esta geometría, lo que lo restringe al uso estrictamente instruccional. AΓ3 – BΓ3 Momentos del atajo: El atajo, contextualizado y conjugado con la causa instrumental laserina, así como con su geometría y dinámica emergente, habrá de poseer partículas fundamentales que son relativas a la evolución del atajo en el tiempo y el espacio, constando así de una subdivisión temporal que responde a momentos, y con ello, a posibilidades e intenciones con la que ser obrado. Momentos del atajo: Atajo previsto: El atajo en previsión será aquel control del arma paciente, que de manera consciente, está generado en base al cálculo de la energía, movimiento y posición que tendrán las armas agente y paciente en un momento determinado. Este momento del atajo será la base para cualquier pretensión de control del arma agente, pues se precisará del entendimiento de su movimiento y lugar para aprovecharse de ello o poder comenzar la obra del atajo. Así mismo, será preciso concebir la ubicación de la hoja agente, pues será a través de ella que se generará la interacción con la paciente. Este momento del atajo, será universal, pues con su único uso se podrá tener consciencia de la ubicación de la hoja opositora en el espacio. Por ello, el dominio del momento de previsión de las hojas será aquel que permitirá convertir un contexto sin agregación, en una obra en causa sujeta. “El atajo en previsión será el primero y más fundamental de los momentos y la base de las fases del atajo.” Inicial: El atajo inicial o al principio, se centra solo en disponer la hoja propia para condicionar la opuesta en su obra, privándola. Para su acción eficiente, habrá de tener configuración funcional en cualquiera de sus disposiciones. El atajo en su momento inicial podrá generarse de forma independiente a la energía aplicada por el paciente a su hoja. Así pues, podrá generarse un atajo en cualquiera de sus fases en el momento inicial. La anatomía del agente que ataja estará dispuesta únicamente para posibilitar TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 687 -DE LA C AUSA P RÁCTICA la ubicación de su hoja en el espacio, sin existir la posibilidad de continuar obra alguna, pues el atajo está únicamente iniciado. Desarrollado: El atajo, que una vez iniciado llega a ser desarrollado, posibilitará el sostenimiento de la privación y/o la disposición de la hoja del paciente en un determinado espacio, ceñido a la naturaleza de la obra de ambos tiradores implicados. Para su obra eficiente, habrá de generarse con la configuración funcional, de débil-débil aquella con el agente agregando con el tercio medio y paciente con el tercio débil (AΓ3 - BΓ3) ó (AΓ2 - BΓ3) El agente atajador tendrá la anatomía en una disposición que le permitirá tanto la continuación con el atajo como la liberación del mismo. Culminado: El atajo culminado es aquel que, una vez iniciado y desarrollado, es capaz de controlar totalmente la hoja paciente. Habrá de tener una configuración funcional en estático, y podrá generarse una geometría disfuncional en dinámico, para que la imposición de fuerzas a la hoja agente pueda tener relevancia en la contraposición de fuerzas de la hoja paciente, así como el agente esté en potencia de obrar. Cuando un atajo es culminado, el agente que ataja tendrá toda la anatomía dispuesta para realizar su función en el atajo y, por tanto, su obra y medio quedará a merced de dicha obra. O sea, al culminarse el atajo, el agente atajador tendrá la potencia de obrar y continuar su obra, pues el atajo ya está consolidado respecto a sus intereses. Más allá del atajo culminado, se podrá entender que existirá la posibilidad de generar el atajo al arma paciente entendiendo la posición futura de esta, una vez lleve a cabo una obra o tras ella. Por tanto, se podrá realizar un atajo radial teniendo en cuenta que la sencillez del atajador será el objetivo ejecutivo del atajado, y por tanto, al quedar la punta de la hoja atajadora sobre, o aledaña, al diámetro común, se generará la disposición de la hoja atajada una vez que esta actúe. Esto es llamado atajo radial futuro. El atajo radial futuro o atajo futuro: El atajo radial futuro es aquel capaz de llegar a su fase de disposición, generado en agregación con la única acción de la sencillez del atajador a una posición radial, que dejando la punta de su hoja sobre el diámetro común o cercano él y sin aplicar fuerza, conseguirá disponer la hoja paciente una vez que esta actúe, guiándola sobre la hoja agente, pues precisará el paciente atajado de actuar su hoja a una de las radialidades del agente atajador. Por tanto, el atajo radial futuro es la combinación de una oclusión radial y la intención de atajar y disponer la hoja paciente cuando esta pretenda el encordado. Esta tipología de atajo, en su fase de disposición, será crucial para controlar la orientación del foco paciente, así como para la obra de la línea en cruz y ceñida, pues el paciente atajado desfasará su foco atendido e intencional en sentido a la sencillez agente, cuando esta sea su objetivo ejecutivo. Así pues, cada uno de los momentos posibles del atajo, responde a su vez a unos rasgos de particulares TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 688 - de este, que se llamarán fases. Estas tendrán lugar al observarse la evolución del atajo en la dimensión temporal, crucial para la previsión, ejecución, éxito y análisis de la intención. Fases del atajo: El atajo, como obra, estará estratificado por fases, que determinarán el estado del control generado sobre la hoja paciente. Por tanto, se habrá de entender el atajo como un elemento que podrá estar obrado con distintas intenciones, que ligadas a la acción de la hoja agente, darán lugar a cada una de las fases del atajo. Estas fases, siempre posteriores a una previsión de la hoja opositora, serán necesariamente entendidas como ordenadas correlativamente, pues no podrá existir una fase concreta del atajo sin su fase previa. Atajo en fase de privación: “El atajo en privación es aquel que impide el libre movimiento del arma paciente, sin generar fuerza sobre ella por parte del agente.” La privación es la expresión más fundamental y necesaria de un atajo, considerada como atajo inicial, por su simplicidad. Tendrá lugar cuando un atajo, en real o virtual, obstruya de forma consciente y eficiente la libre trazada de la hoja paciente, sin que exista exposición o compromiso técnico notable por parte del agente. La privación, como primera fase del atajo, habrá de tener lugar siempre tras la previsión del movimiento del arma paciente, pues de lo contrario, la ubicación espacial de la hoja agente no será garantía de atajo ni control alguno. “El atajo en privación será directamente dependiente de la eficiente previsión de la hoja paciente.” Para que un atajo en privación tenga lugar sin la exposición del agente, el atajo habrá de ser funcional y mantener la trazada mediante vectores de movimiento gemelos con la hoja paciente, de esa forma será como el libramiento se dificultará y será previsto por el agente. El atajo en privación se podrá llevar a cabo aplicando fuerza en un determinado punto distal, desplazando el momento de fuerza de la hoja paciente a un eje sobre el que no exista control de su usuario. Esto será ejecutado por medio de la disposición y obtención eventual del atajo funcional medio-débil, mientras la hoja del agente se desplazada por el espacio perdiendo grados de fuerza, lo que expulsará o modificará el momento de fuerza de la hoja paciente. “Cuando atajando en privación se gane ventaja de fuerza, el movimiento de la hoja paciente se verá mermado sin necesidad de aplicar energía por la hoja agente.” El atajo en privación, por su naturaleza fundamental y básica, podrá tener lugar de manera tanto real como virtual. Esto es debido a que la mera disposición de la hoja en el medio estará impidiendo la total libertad de movimiento del arma opositora y/o atajada, en mayor o menor medida, siempre que se mantenga al agente a resguardo. “Para que el atajo en privación sea posible, los segmentos de las armas habrán de quedar secantes o perpendiculares, así como antiparalelos en su extensión próximo-distal.” Dado esto, el simple hecho de generar un ángulo de desfase entre el foco paciente y el diámetro común, manteniendo la rectitud y rumbo, ya dará lugar a un atajo agente inicial, en privación, real o virtual. Será la intención y consciencia del agente la que le atribuirá la calificación de atajo en privación a la TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 689 -DE LA C AUSA P RÁCTICA mera disposición de la hoja en el medio, pues solo será dicho agente el que tendrá conocimiento de los motivos por los que está la hoja en dicha ubicación. “Un atajo en privación podrá ser obrado por la mera disposición de la hoja en el medio, si está en una ubicación elegida conscientemente por el agente para entorpecer el posible movimiento del arma paciente.” Un paciente profano no será plenamente consiente de estar atajado en privación, pues entenderá que su arma está libre por el mero hecho de no existir fuerza impuesta sobre ella. De esta manera, desde el punto de vista estrictamente técnico, al no existir intención no se estará atajando, sino obstaculizando la hoja opositora sin intención de ello, lo que no representará un problema notable para el opositor, por no entorpecer eficientemente su obra. Atajo en fase de disposición: “El atajo en disposición es aquel que reubica al arma paciente con la imposición de fuerza por parte del agente.” La disposición, que puede o no ser parte de un atajo, es la condición del atajo subsiguiente a la privación y, por tanto, una posible expresión del atajo desarrollado. La disposición será la fase en que la condición de la hoja agente ganará la posibilidad de ubicar en el espacio a la hoja paciente, dentro de las posibilidades que le otorgue la trazada de este o sus limitaciones físicas. La disposición de la hoja paciente siempre estará llevada a cabo por la imposición de fuerzas provenientes del agente, mas esta fuerza podrá tener origen físico o psicológico. Fuerza de la disposición de origen físico: La fuerza de la disposición de origen físico interactuará con la hoja por medio de las masas de las armas. Esto tendrá lugar por medio de la agregación, ya sea sostenida o pulsada. Fuerza de la disposición de origen psicológico: La fuerza de la disposición de origen psicológico interactuará con la hoja paciente por medio de la manipulación agente de la intención o propósito paciente. La disposición con fuerza psicológica podrá darse con agregación o sin ella. Cuando el atajo agente, que sea real y funcional, esté en estado de disposición, la obra adicional de la oclusión dinámica radial agente será comprometida, pues la punta de la hoja oclusora no podrá estar dispuesta sobre el circuncentro más eficiente de la oclusión radial. Concretamente quedarán comprometidas las radialidades que se generen en el mismo plano de las hojas agregadas, o plano de la cruz. Así pues, si el plano generado por las hojas es perpendicular al plano inferior y paralelo a la línea recta, no será plenamente eficiente la obra de la oclusión radial a segunda o cuarta. De la misma forma, si el plano es paralelo al plano inferior, la obra de la oclusión radial a primera o tercera será comprometida. Por ello se puede entender que una mayoría de las geometrías y dinámicas posibles, la presión ejercida físicamente sobre una hoja paciente que se pretenda mantener ligeramente atajada, tanto en privación como en leve disposición, limitará la obra de oclusiones radiales eficientes por parte del paciente atajado. No obstante, en el rumbo más habitual del atajo en disposición, la hoja quedará parcialmente TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 690 - perpendicular al plano inferior y ligeramente transversal a la línea recta, con la punta más cercana al diámetro común que la sencillez. Por tanto, se magnificarán las oclusiones dinámicas al lado contrario de la disposición. Para ello, habrá de tenerse en cuenta que el rumbo sea el ideal, por medio de la correcta y mesurada aplicación de fuerza par, que de ser demasiada, llevarán fuera de vía el rumbo de la hoja atajadora. “El atajo en disposición dejará la hoja con la punta lo más cercana posible a la línea del diámetro común, manteniendo el potencial de oclusión.” Igualmente, será en el momento de la disposición cuando tendrá lugar la diversión o resistencia de la hoja opositora, y por tanto, la implementación o cesión a la fuerza por parte de esta. Creando con ello oportunidades de obra, para aquel que sea atajado, por la asistencia de energía que el atajador está generando sobre su arma. Cuando una hoja atajada paciente divierta: Cuando una hoja atajada paciente divierta la disposición del agente, tenderá a quedar fuera de vía, momento que el agente puede aprovechar para apropiarse el medio por el diámetro común. Cuando una hoja atajada paciente resista: Cuando una hoja atajada paciente resista la disposición del paciente, se acumulará energía potencial en las armas, debiendo el paciente librar y aprovechar la disposición que se genera en la hoja paciente al verse liberada de la fuerza que la sostenía. Además, el agente podrá intentar liberar la energía potencial de la resistencia en sentido a su objetivo ejecutivo, aprovechando para su trazada la energía con la que el paciente resistía. Así pues, en la disposición existirá mayor la posibilidad de librar el atajo paciente, transfiriendo al agente el control del medio y dejando al atajador a merced de su fuerza implícita en el atajo y de la inercia resultante. El agente habrá de tener en cuenta la acción del arma paciente, pues dependiendo de ello, el atajo agente sobre esta deberá cumplir unas condiciones para conseguir obrar eficientemente. Por tanto: Disposición en la pérdida por parte del paciente: Cuando se agregan las hojas en el tercio medio agente contra el débil paciente, y la hoja paciente pretende extender el medio, perder en fuerza, o sacar la sencillez de este por medio del embebido de la extensión y/o el extraño del arma, el eje sobre el que se genera el movimiento estará definido por la línea de su foco. Para obtener una ventaja tras la privación, se habrá de disponer el arma agente sobre un rumbo con una angulación relativamente perpendicular a la trazada que pretenda el paciente, normalmente por medio de la mutación radial de la rectitud (del hábil al no hábil o viceversa), además de aplicar una leve fuerza sobre el tercio débil de la hoja agente, que será lo que resistirá y desviará la trazada pretendida del paciente. Esto dará lugar a que la hoja paciente abrirá las líneas dejando la hoja agente dentro de ellas, y por ende, habiendo dispuesto la hoja paciente en una ubicación pretendida o respondida. Para la correcta y eficiente disposición el agente atajador habrá de imponer el peso de su cuerpo, gracias a la reubicación de su centro de masas a favor y en sentido de la posición de la hoja paciente, que en concordancia con el mantenimiento o extensión de la rectitud, dará lugar a la transmisión de fuerzas. No obstante, esta TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 691 -DE LA C AUSA P RÁCTICA reubicación del centro de masas del agente, lo expondrá considerablemente a la obra paciente a tras tiempo de una transferencia del medio. Disposición en la ganancia por parte del paciente: Si la hoja paciente, estando privada y agregada, sea cual sea la disposición del atajo real, pretende transitar o encordarse en dirección a la sencillez agente, será la mutación de la sencillez agente en sentido al lado donde esté agregada o dispuesta, junto con la disposición del rumbo paralelo a la línea del diámetro común, lo que dará la posibilidad de sacar de vía y, por ende, obrar el atajo en disposición en ganancia del paciente. Quedará así este recurso ligado a la posibilidad de mutar la sencillez al lado contrario a donde se encuentra agregada la hoja, que si se muta el rumbo al paralelo, aparecerá la posibilidad de supresión paralela. Disposición en la remisión al flanco del paciente: El movimiento remiso de la hoja paciente, que estará inicialmente privada, dotará al agente de la posible disposición de la hoja atajada, ayudando a esta a trazar, y con ello, culminando en la disposición sin ejercer presión, por coincidir el sentido de su acción de atajo con el actuado por el paciente, aumentando el grado de privación. Así pues, lo que habrá de procurarse el agente será la sustentación y sujeción de la hoja en esa determinada ubicación remisa, para lo que tendrá que obrar una trazada que cambie al contrario el sentido inicialmente presentado por ambas hojas. Será así como se mantendrá en la disposición deseada a la hoja del paciente, de forma eventual y dramáticamente fugaz. El paciente profano tenderá a resistir la disposición, haciéndole esto vulnerable al encordado, producto de la distensión y liberación de la fuerza impuesta por el agente. Atajo en fase de sujeción: “El atajo en sujeción es aquel que mantiene la ubicación del arma paciente y la confina a un lugar determinado del espacio, por un tiempo concreto.” La sujeción, como la culminación del atajo dinámico, responde a la posibilidad de mantener parcialmente estática una hoja paciente en el espacio, por medio de la constante reubicación de la hoja agente. Esto solo será posible por medio de pulsar al tacto, pues la condición será la de mantener siempre en atajo real en constante privación, para lo que será necesaria una configuración funcional de este. La disposición será usada para hacer entender al paciente hacia donde se moverá la hoja agente, que tras la reacción del paciente, volverá a privar y disponer. “La geometría de las armas láser hacen del atajo en sujeción una obra superlativamente compleja, que expone al agente atajador al encordado del paciente atajado.” La sujeción, siendo la expresión más dinámica posible de un atajo y debido a la naturaleza geométrica del arma láser, será una acción que requerirá una exposición superlativa del atajador, y que de obrarse, habrá de ser usada de forma muy breve para posibilitar la desconexión de la planta y ubicación del agente en el plano inferior con su rectitud, lo que le posibilitará el tránsito por el medio con la hoja paciente controlada. “Las armas láser, por su configuración geométrica y su potencial TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 692 - figurado atribuido, no ofrecen la posibilidad de generar un atajo en sujeción eficiente, ni de extenderlo en el tiempo de manera notable.” La posibilidad de generar fugazmente un atajo en sujeción emergerá con la obra de una garatusa, al generar esta una combinación entre el control del paciente, ofrecido por la oclusión, y el control de la hoja paciente, el cual se obtiene por la disposición constante de la hoja paciente, que es seguro por la sucesiva reubicación de la sencillez. “La garatusa será la obra que permitirá llevar a un atajo a su fase de sujeción, sin una superlativa exposición del agente.” Pulso al tacto: El pulso al tacto hace referencia al acto de usar la agregación de las hojas, preferiblemente en una configuración funcional, para mantener un flujo constante de información sobre el movimiento y fuerza impuesta por el paciente a su arma. Esto dará al agente la posibilidad realista de obrar en consecuencia, por medio del uso del pulso como indicador de la cadencia de sus elecciones y pretensiones, dando lugar a la existencia de la sujeción del atajo de una manera total y estrictamente dinámica sin posibilidad alguna de detenimiento, que sí de libramiento, tanto para agente como para paciente. El agente que queda agregado, podrá notar el movimiento de la hoja del paciente previamente con el tacto que con la percepción visual. Por tanto, el pulso al tacto ha de entenderse como un recurso fundamental para la predicción de la acción de la hoja paciente, así como de la intención de su usuario. Así pues el agente podrá obrar copiando vectores de inercia, contraponiéndolos o haciendo gemelos los propios, ayudando esto al desarrollo del atajo hasta hacerlo culminar. Aplicación de fuerzas al atajo real y dinámico: El atajo real, en su fase de disposición, donde se pretende aplicar fuerza a la hoja propia para reubicar la hoja opositora, precisará del entendimiento de las fuerzas implicadas. La aplicación de cada una de los posibles tipos de movimiento y fuerzas tendrá finalidades distintas, pues cada una generará un control distinto de la hoja paciente, así como una condición y necesidades distintas para el agente atajador. “Será distinta la intervención sobre la hoja paciente, según las fuerzas aplicadas a la hoja agente.” Atajo par: “El atajo con base en la fuerza par, será aquel que genere la reubicación y disposición del arma paciente sin el movimiento o reubicación necesario de la sencillez del agente atajador.” Este atajo generará la estaticidad o parcial permanencia de la sencillez en su ubicación inicial. Será así que la disposición de la hoja atajada quedará generada por la aplicación de fuerza par en el arma atajadora. Por ello será indispensable, en mayor o menor medida, que el rumbo de la hoja y, por ende, su punta, se reoriente a un punto normalmente alejado de su potencial ejecutivo, pues el atajo tenderá a ser remiso que no de reducción. La aplicación de fuerzas propia del atajo par será la encargada de resistir el rumbo ante el intento paciente de atajar en disposición la hoja agente. Cuando el agente perderá ventaja geométrica cuando disponga la hoja paciente TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 693 -DE LA C AUSA P RÁCTICA únicamente con la fuerza par aplicada sobre su hoja. Esto se debe a que la sencillez queda expuesta ante su estaticidad, pues al remisar la hoja paciente, la punta de la hoja agente tenderá a abandonar los aledaños del diámetro común, abriendo las líneas a la sencillez y generando la oportunidad ejecutiva para el paciente. Atajo lineal: “El atajo con base en la fuerza lineal, será aquel que genere la reubicación y disposición del arma moviendo únicamente la sencillez del agente atajador.” El atajo lineal dará como resultado la aplicación de fuerza al arma, pretendiendo la reubicación de esta desde la guarnición, sin aplicar fuerza par que pretenda sostener su rumbo. Esto dará como resultado que la sencillez del atajador se moverá y la hoja podrá quedar estática en su parte más distal. Si existe agregación, la disposición por el atajo lineal creará un movimiento del arma atajadora que dejará su hoja relativamente estática en el espacio, a causa de la resistencia activa o inercial de la hoja atajada. El atajo lineal será el usado para generar espontáneamente la oclusión en armas de equilibrio ligeramente adelantado, tanto en causa libre como sujeta, haciendo que el arma se reubique y pivote dejando la parte más distal de la hoja en su posición espacial inicial, o cercana a ella. El atajo lineal y la manera en la que se aplicará la fuerza a este será el encargado de resistir el intento de reubicar la sencillez agente por medio del atajo en disposición paciente. Atajo natural o mixto: “El atajo natural, será aquel que genere el movimiento por la conjunción proporcionada entre la aplicación de fuerza lineal y par, que dará como resultado un control absoluto sobre el conjunto del arma atajadora, por su usuario.” El atajo natural permitirá decidir en qué medida se aplica presión a la guarnición y a la hoja del arma atajadora, permitiendo con ello la ubicación precisa de su rumbo y sencillez. Por tanto, la obra del atajo mixto será la obra óptima de cualquier atajo, en la que para su optimización y adaptación al contexto geométrico y dinámico, sea necesaria la conjugación de la fuerza par y la lineal. - El cese de aplicación de fuerza par en el atajo natural, convertirá a este en un atajo lineal. - El cese de aplicación de fuera lineal en el atajo natural, convertirá a este en un atajo par. Para resistir un atajo paciente en disposición, habrá de tenerse en cuenta la fuerza aplicada al arma agente por el opositor, y por tanto, decidir la cantidad de fuerza a aplicar para mantener el arma agente en el lugar requerido. En una mayoría estadística de las situaciones, el atajo natural resistirá por medio del incremento de la fuerza par en este, quedando el rumbo estático y en potencia de librar para transferir el medio. El atajo será natural cuando el atajo agente, en su fase de disposición y en caso TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 694 - efectivo, pretenda llevar a la hoja atajada paciente a una radialidad, debiendo quedar el agente con la sencillez en la posición radial y la punta de la hoja más cercana al diámetro común que la del opositor. Tridimensionalidad del atajo: Si se entiende el atajo como método de control de la hoja agente para proveerse una acción ejecutiva segura, se ha de comprender la necesidad de adaptar el concepto a la dimensión de los medios derivados de las armas usadas en la Esgrima Láser. Así pues, la conceptualización del atajo no ha de restringirse a la obra en el plano vertical u horizontal, sino que ha de concebirse como una obra de potencial tridimensional, donde el control puede ser generado conjugando cualquiera de las dimensiones espaciales. De esta manera, existirán: El atajo lateral: El atajo lateral es aquel que se lleva a cabo con la hoja agente atajadora total o parcialmente paralela al diámetro común. Este llevará a la hoja agente a los flancos o que hará que la hoja paciente vuelva al centro del medio, siendo esto la remisión o la reducción de dicho arma, respectivamente. El atajo tumbado: El atajo tumbado será el que se lleve a cabo con la hoja agente atajadora paralela al plano inferior y con cierta transversalidad respecto al diámetro común. Este hará posible el atajo corneando o humillando la hoja opositora. Será la implementación del atajo tumbado, aquello que permitirá el control en angulación vertical de la hoja paciente, en complemento al tradicional atajo lateral, que mandará sobre la remisión. Así pues: El atajo con agregación y disposición vertical del plano de las hojas podrá estar obrado por dentro o por fuera, como remisión o reducción. El atajo con agregación y disposición horizontal del plano de las hojas podrá estar obrado como humillada o cornada. El atajo, en relación al punto de la hoja donde se produce, tendrá unas cualidades diferenciadoras, que usándolo como funcional o disfuncional, puede tener repercusión aplicable a la imposición de fuerzas al arma paciente o en la administración de las impuestas por el paciente sobre la hoja agente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 695 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Radialidad del atajo: Al igual que las oclusiones radiales, existe la posibilidad de actuar una reubicación de la rectitud a una posición radial, manteniendo la punta de la hoja relativamente estática sobre un punto concreto del espacio, con la intención de privar o disponer la hoja opositora, de manera presente o cuando dicha hoja actúe. El atajo radial, en su disección técnica, se podrá entender como el resultado de la aplicación de fuerzas al arma para cambiar su rumbo tras la reubicación de la sencillez, con la intención de reubicar una hoja paciente agregada. Atajo radial: “El atajo radial es aquel que tiene lugar con la reubicación de la sencillez del atajador a una posición radial.” Se podrá catalogar el atajo según la nomenclatura usada para la descripción radial de las oclusiones y sus posibles espacios, con sus posibles participios.
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