Atajo a primera: Aquel atajo que es obrado desde una sencillez concreta a su espacio inmediatamente al lado hábil, idealmente de uñas abajo. Atajo a segunda: Aquel atajo que es obrado desde una sencillez a su espacio inmediatamente inferior, idealmente de uñas adentro. Atajo a tercera: Aquel atajo que es obrado desde una sencillez concreta a su espacio inmediatamente al lado no hábil, idealmente de uñas arriba. Atajo a cuarta: Aquel atajo que es obrado desde una sencillez a su espacio inmediatamente superior, idealmente de uñas fuera. Para la privación será necesaria únicamente la mutación de la sencillez de manera radial a un espacio adyacente. Para la disposición, será necesaria una fuerza aplicada en la hoja agente. Esta habrá de estar ejercida en un vector proporcional al seguido por la sencillez agente, y además, será necesaria aplicar cierta fuerza par a la hoja agente, para posibilitar la resistencia de esta y la consiguiente disposición de la hoja paciente. Cabe destacar que la hoja agente deberá de quedar más cercana al diámetro común que la hoja paciente, para tener un más acertado acceso a dicha línea. Podrá usarse la radialidad aplicada al atajo para conseguir la sujeción del arma paciente. Para ello será preciso aplicar la fuerza al arma por un vector igual al necesario para la disposición, haciendo precisa la mutación radial de la sencillez agente antes de que se produzca el movimiento del arma paciente, y sosteniendo el momento angular, continuar con la mutación de la sencillez y aplicación de fuerzas al arma propia y paciente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 696 - Liberar y transferir: “Liberar la hoja es mutar la configuración geométrica que mantiene el atajo sobre ella.” Una vez la hoja propia esté sometida a presión y/o atajo por parte del paciente, y con ello esté el medio en control de dicho opositor, se habrá de reubicar la hoja propia buscando el cierre de las líneas que potencialmente puedan ser ocupadas por el paciente a la par que se dispone la hoja en una vía con potencia de herir. “Transferir el medio consiste en liberar la hoja de un atajo que confería la propiedad de un medio al opositor paciente, configurando una geometría y dinámica en la que el agente intercambie la propiedad de dicho medio, quedando él en ventaja.” Este proceso será entendido como “transferir el medio” tras liberar la hoja, pues será su función la de intercambiar el control de las vías abiertas en una determinada dimensión del medio proporcional, que dará lugar a una potencial ejecución o necesaria respuesta del contrario para evitarla. El medio siempre se habrá de transferir buscando pasar de la potencia de obrar paciente a la potencia de herir agente, y que en caso de no tener éxito la transferencia, la hoja agente siempre quede, al menos, en potencia de obrar. De cualquier otra forma, el medio no habrá sido transferido y existirá la posibilidad de que el paciente obre la acción ejecutiva para la que se había dispuesto al agente. “La transferencia deberá intercambiar la potencia de obrar del paciente por la potencia de herir del agente.” Esto dará como resultado un constante y fluido flujo de acciones dispositivas, que será llamado, debate. El proceso completo para trasferir un medio consta de: - Control eventual de medio por parte del paciente. - Acción dispositiva agente que permita la disposición de su hoja en potencia de herir u obrar, quedando en ventaja. Estas obras pueden ser: librar, formar, secar, tumbar y/o envolver. - Acción ejecutiva asociada a la acción dispositiva, que en su defecto o fracaso, proveerá de la potencia de herir. Por tanto, el medio podrá transferirse de una manera evidente cuando esté presente el fundamento y la agregación. No obstante, dada la naturaleza potencial del atajo virtual y sus posibilidades, podrá también un medio ser transferido cuando el atajo sea virtual. Para ello, será necesario entender y prever la posible trazada de la hoja atajada y generar una trazada con la hoja atajadora que impida la interacción virtual. Esto tendrá una especial relevancia cuando se pretenda por parte del atajado la disposición virtual de la hoja atajada por medio de la psicología. “Se actuará ante el atajo virtual de forma idéntica a como se hará con el atajo real, mas entendiendo la posible trazada de la hoja atajadora y su posición.” En atajo virtual, existirá la posibilidad de volar la hoja, que será la pretensión del agente de evitar activamente la agregación con el paciente. Así pues, según la intención del paciente atajador, el agente atajado podrá estar obrando a favor de este, al evitar la interacción de la hoja propia con la atajadora, y por tanto, siendo víctima de la proposición psicológica del atajador. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 697 -DE LA C AUSA P RÁCTICA La aplicación de estos conceptos tendrá un valor considerable en la pretensión de sostener la hoja volada, pues será necesaria la constante y coherente respuesta del agente potencialmente atajado, que no pretenda la agregación o caer en la privación, ante un paciente que pretenda el atajo. “Evitar la agregación será un recurso que dificultará el atajo real, mas no el atajo virtual, pues de ser la pretensión del atajador, la propia evasión del contacto podrá convertir en atajado a aquel que vuele la hoja.” Naturaleza operativa del atajo: El atajo, cuando es estudiado entendiendo todo su potencial, revela que puede ser originado por el uso de distintos conceptos y herramientas, que darán igualmente lugar al control del arma paciente. No obstante, el uso de estos elementos de distinta naturaleza tendrá su eficiente aplicación en contextos y medios claramente diferenciados, siendo necesaria una concepción óptima de la dimensión temporal donde tiene lugar la obra. Por tanto, se puede decir que el atajo podrá ser de origen geométrico, inercial o intencional. El atajo de origen geométrico: El atajo con origen geométrico será aquel que deba su potencial a la disposición geométrica de los segmentos de las armas. Se puede decir entonces, que el control del arma paciente será generado por la ubicación física del arma agente, que impedirá la libre acción del arma paciente. El atajo geométrico será aquel requerido para la interacción física entre hojas, presente o futura, dando así lugar a la forma más evidente y clara de cada una de las fases del atajo, como son la privación, la disposición y la sujeción. No obstante, esta última fase de sujeción, por la naturaleza del arma láser, habrá de estar generada en concordancia con otros elementos inerciales o intencionales, que permitan y hagan factible el sostenimiento y reclusión de la hoja paciente bajo el control agente. El atajo de origen inercial: El atajo con origen inercial será aquel que se valga de la dinámica existente en la hoja paciente para mantenerla controlada por el agente. Esto dará lugar a que sea la propia energía, existente en el movimiento del arma paciente, aquella que la mantenga sometida y sin posibilidad de obrar libremente. “El atajo agente, que tenga su origen en la inercia de la hoja paciente, se centrará en que la dinámica de la obra de este último le impida generar una geometría válida para interactuar con eficiencia ante la obra agente.” El atajo inercial será producido cuando la hoja paciente esté inmersa en una trazada, que por la energía implícita en ella, no pueda ser reparada eficientemente para generar una obra coherente con la llevada a cabo por el agente. Por tanto, la hoja paciente estará siendo controlada por el agente, si este lo pretende. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 698 - Existen distintos métodos para dar lugar a un atajo inercial: Atajar inercialmente divirtiendo la fuerza generada por el paciente sobre la hoja agente: Divertir hace referencia a ceder en la hoja agente ante la presión que la hoja paciente pueda imponer. Que el agente divierta el movimiento de la hoja paciente, dará lugar a que el agente tenga la posibilidad de obrar mientras el paciente está pretendiendo reubicar el vector de inercia agente. Esto generará que el paciente quede imponiendo fuerza a su hoja en el vector de inercia inicialmente generado, mientras que el agente que divierte está obrando a tiempo, dando ya por válido el atajo y generando la posible obra ejecutiva subsiguiente. “Divertir la presión generada por el opositor, creará oportunidades que este no preverá.” Atajar inercialmente librando el intento paciente de disposición de la hoja agente: Cuando un paciente impone fuerza al arma agente, al librar este último, el paciente queda expuesto por que su arma sigue por una fracción de tiempo moviéndose en el sentido al que estaba intentando mover la hoja de su opositor. El agente tendrá controlado al paciente durante ese momento en que este aún no ha recuperado el control de su hoja, tras el libramiento agente. Esto generará un medio en que el agente tendrá la hoja del paciente dispuesta en la dirección en la que esta se movía, pues este paciente, tendrá que reparar la trazada de su propia arma tras el libramiento del agente, para poder hacer frente a la obra consciente del agente atajador, lo que hará al paciente obrar a tras tiempo de la obra agente. El atajo de origen intencional: El atajo con origen intencional será aquel que se genere con la previsión consciente o inconsciente de lo que ocurrirá, así como con la suposición de la futura ubicación de la hoja opositora. Este atajo está sujeto a la lectura del contrario, así como a la presunción de su intención basada en la posición presente y futura de su arma. Existen distintos métodos para el atajo con origen intencional, algunos de ellos basados en disponer el arma paciente, siendo dicho paciente el que genere el movimiento y/o mantenga la posición del arma. Atajar intencionalmente en privación del arma paciente por la lectura de su iniciativa: El atajo en privación basado en la lectura de la intención e iniciativa del paciente se centra en entender que el paciente tiene una intención determinada, que ubica su hoja en un punto del espacio creyéndolo necesario para la consecución de su intención o propósito. Esto puede tener lugar: - Proactivamente, con un caso inductivo, por medio de hacer creer al paciente que su hoja resulta útil en un lugar del espacio donde no es funcional antagonizando la obra agente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 699 -DE LA C AUSA P RÁCTICA - Reactivamente, observando que la intención del paciente le va a llevar por cuenta propia a ubicar su hoja en un lugar concreto, quedando privado pues ha de mantenerse ahí por ser desde donde pretende obrar, siendo entonces que el agente aprovechará para obrar en contra y antagonizando, dado que habrá previsto dicha preparación. Atajar intencionalmente en disposición del arma paciente en el futuro: Este atajo de origen intencional está basado en disponer la parte vulnerable agente, que sea el objetivo ejecutivo del paciente, en una posición en la que se pretenda tener dispuesta la hoja de dicho paciente. De esta manera, se está controlando la posición en la que estará la hoja paciente, permitiendo con ello la preparación de la obra agente. El atajo radial futuro aprovechará este rasgo intencional del atajo. Atajar intencionalmente en disposición del arma paciente por la psicología: Esta naturaleza del atajo está centrada en controlar la hoja paciente por medio de la psicología del paciente y la previsión de sus acciones. Con ello será posible vislumbrar cuando un paciente va a librar su hoja, cuando la va a evitar y cuando tenderá a agregar, así como inducirlo a ello. Por tanto, la posición de la hoja paciente quedará parcialmente prevista por el agente, facilitando su control y disposición, sin necesidad de agregación o interacción física entre hojas. Uso y metodología del atajo en caso inductivo para la inmersión en el medio proporcionado: “Un atajo en caso inductivo es aquel control del arma que se lleva a cabo para producir una reacción paciente concreta, siendo posible la previsión de esta y el aprovechamiento por parte del agente.” El atajo, por facilitar el control de la hoja paciente, ofrece la posibilidad de ser usado para situar al opositor en desventaja, mientras el agente atajador pretende la obra ejecutiva, induciendo al paciente atajado a generar una acción de su arma. Esto será una imposición si se pretende la inmersión segura, pues se ha de recordar que existe una exposición superlativa en cualquier obra ejecutiva sin el previo y constante control de la hoja paciente. La acción de arma que será habitual y más eficiente inducir será el libramiento de la hoja paciente ante el atajo agente. La metodología en el uso del atajo inductivo, para obtener el medio proporcionado, se basa en la necesidad del paciente de liberar su hoja del control del atajo agente, pues este control le podría llevar a exponerse. Por consiguiente, como dicho paciente quedará impedido para ocluir radialmente durante la obra del libramiento, formación, secado o extraño, este quedará a merced del agente y de su encordado o línea en cruz, justo en el momento de librar. Para auxiliar la inmersión del agente en el medio proporcional paciente, se hará uso de cada una de las fases del atajo en caso inductivo. Atajo inductivo en privación: El atajo inductivo en privación es la inducción al libramiento del paciente, con un atajo en primera fase del agente, para facilitarse la inmersión en el medio proporcionado gracias al aprovechamiento de la privación. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 700 - Al paciente que esté en una rectitud con la hoja obtusa, dentro o potencialmente dentro del medio proporcional agente. El agente privará la hoja paciente, y justo a tiempo del momento en que el paciente pretenda librar su hoja de la privación, el agente hará un tránsito transversal y encordará u obrará una línea en cruz sobre el paciente. Esto generará la más elemental ventaja geométrica posible, pues dejará el foco paciente desfasado en su aspecto anatómico frente a un agente que tiene su foco sobre el diámetro común, con una obra ejecutiva preparada, sumando a ello que la hoja paciente no puede quedar sobre el diámetro común de la sencillez por estar librando y con la inercia propia de ello. El tránsito y la privación podrán ser a cualquiera de los lados, debiendo quedar siempre la hoja del paciente privada de entrar al lado al que transite el agente. Atajo inductivo en disposición: El atajo inductivo en disposición es la inducción al libramiento del paciente, con un atajo en segunda fase del agente, para facilitarse la inmersión en el medio proporcionado gracias al aprovechamiento de la disposición. Al paciente que está agregado, con el agente que está en una rectitud adelante o aledaña a ello. El agente atajará y dispondrá la hoja paciente a uno de los flancos, primera o tercera, y una vez el paciente libre la disposición pretendiendo el control del centro del medio, el agente, a tiempo, encordará u obrará la línea en cruz. Ideal y complementariamente, el atajo inductivo en disposición se obrará sobre medio compás de Pitágoras o de avance recto, que facilite el ceñido necesario del medio. El éxito de esta obra será posible por que el paciente, mientras libra, pierde la potencia de ocluir el encordado o la línea en cruz. Este método, con la disposición de la hoja, se centrará en hacer que la hoja paciente no pueda estar sobre el diámetro común de la sencillez, no obstante, el foco paciente no se verá necesariamente desfasado del diámetro común de manera notable. La inmersión agente en el medio proporcional con la asistencia de un atajo inductivo, en cualquier de sus fases, interrumpirá, entorpecerá o dificultará la preparación de una oclusión dinámica radial del paciente, cuando este haga uso de la guardia base de primera o tercera. La tercera fase del atajo, o sea la sujeción, habrá de ser llevada a cabo por medio de una garatusa. Esto hará en la metodología del atajo inductivo, el atajo en sujeción tenga particularidades, pues poseerá un menor potencial de inducir una reacción paciente concreta, dada la complejidad de la geometría y dinámica propia de dicha obra. Atajo inductivo en sujeción: El atajo inductivo en sujeción es la inducción al libramiento extraño del paciente, con un atajo en tercera fase, para facilitarse la inmersión en el medio proporcionado valiéndose de la ampliación del diámetro común de la sencillez que genera la acción extraña del arma del paciente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 701 -DE LA C AUSA P RÁCTICA La inmersión en un medio proporcionado auxiliada por la sujeción de la hoja paciente, estará sujeta a la obra de la garatusa, pues no existirá otra manera viable de confinar a la hoja de un opositor a un lugar de espacio, sin exponer de manera superlativa la integridad agente. Por tanto, solo existirá posibilidad de inducir el libramiento extraño por medio de un atajo en sujeción con una garatusa. Esto ayudará a la inmersión si el agente aprovecha la ampliación del diámetro común de la sencillez inducido, que tiene lugar con el libramiento extraño, ciñendo el medio y preparándose para ocluir dinámica y radialmente sobre la mano del paciente cuando este pretenda volver a extender la rectitud. Es importante entender que el atajo en sujeción en caso inductivo únicamente tendrá efecto de entender el paciente las particularidades de la garatusa. Así pues, se puede comprender que la inducción del libramiento extraño únicamente tendrá lugar sobre un paciente experimentado, conocedor profundo de la técnica esgrimística laserina. Control del arma paciente por la psicología del atajo y sus casos: El atajo, por ser una expresión y obra en la que están implicados ambos tiradores, está sostenido en la interacción plena entre estos. Dicha interacción no solo tendrá una faceta física, sino que tendrá también efectos sobre la psicología. “Los efectos psicológicos del atajo podrán ser usados como parte de la capacidad dispositiva de la obra, aumentando las posibilidades y funciones de esta.” Haciendo uso de esta psicología se podrán generar obras de atajo, voluntarias o involuntarias, que darán lugar a unos efectos adicionales que aumentarán el marco de aplicación de esta obra, y con ello, expandir su semántica posible. Esto dará como resultado un mayor control del agente sobre la hoja paciente, hasta el punto de poder disponerla, deliberada e intencionalmente en el espacio, únicamente por medio de un atajo virtual y sin necesidad de agregación o aplicación de fuerza. Atajo inductivo, inducir a librar con el atajo: “Un atajo agente en caso inductivo podrá dar lugar al libramiento de la hoja paciente, y con ello la predicción y control de dicha hoja, así como la organización del medio.” Al estar una hoja paciente atajada por un atajo real en privación, o en disposición, el paciente tenderá a cambiar la agregación y reubicar el fundamento. Esto estará basado en la necesidad de sentir seguridad por medio de ser él quien elige la agregación. La inducción a librar podrá ser maximizada por medio de acariciar la hoja, que generará una incomodidad adicional al paciente y propiciará el cambio de la agregación. Atajo vocativo, repeler la hoja sin agregación: “Un atajo agente, en caso vocativo, podrá dar lugar a repeler la hoja paciente por medio de la amenaza de remesarla con fuerza, y con ello, se posibilitará la extensión de la dimensión del medio donde esto ocurra, facilitando la predicción y control de dicha hoja.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 702 - Con la aplicación agente de una trazada con mucha fuerza implícita y explícita, en dirección a la hoja de un paciente y sin llegar necesariamente a su contacto, dicho paciente tenderá a generar una diversión o un movimiento para evitar el contacto. Esto generará la disposición de la hoja paciente, en dirección opuesta a de donde proceda y donde esté la hoja agente, sin necesidad de generar agregación, haciendo uso del atajo virtual. A esto, cuando está obrado desde un medio de proporción, se la llamará abanico o abanicar, y tendrá la función de abrir las líneas pacientes, permitiendo en causa libre la inmersión agente en el medio proporcional del paciente y la inclusión del paciente en el medio proporcional agente. Este método tendrá una ventaja notable, pues una vez que el agente genera la disposición de la hoja paciente sin su contacto, la hoja del opositor paciente comenzará a actuar mientras que la hoja del agente tenderá a quedar estática, aledaña al la línea del diámetro común. Con ello, el agente tendrá cierto control y/o previsión de la hoja paciente, en atajo inercial, pues podrá entender que mientras la hoja agente queda estática y con potencia de herir, la hoja paciente está en movimiento, normalmente remiso, y sin potencia de obrar u herir. Así pues, dependiendo del medio en que esto esté llevado a cabo, podrán emerger oportunidades de índole ejecutiva para el agente sobre el paciente. Atajo vocativo, atraer la hoja sin agregación: “Un atajo agente en caso vocativo podrá dar lugar a atraer la hoja paciente hacia la agente, por el interés de mantener la agregación, y con ello pudiendo generar el ceñido o extensión de la dimensión del medio donde esto ocurra, facilitando la predicción y control agente de dicha hoja paciente.” Mantener sin agregación la hoja agente, dentro del medio proporcional del paciente, hará que eventualmente este pretenda instintivamente la agregación. Esto facilitará la disposición del arma paciente en sentido a la hoja del agente, atrayéndola por la respuesta e impulso instintivo de buscar la agregación para asegurar el control de la hoja opositora, y con ello, generando por parte del agente disposición con un atajo virtual. Este atajo sin agregación podrá remisar o reducir la hoja del paciente, dependiendo esto del lado del medio en que se encuentre la hoja agente que la atrae. Es importante entender que este fenómeno tiene su génesis en la intención subconsciente de un paciente en mantener la agregación, una vez que está acostumbrado a ello en el asalto, sintiéndose desprotegido cuando su hoja queda en causa libre. Siendo así, este recurso únicamente tendrá efecto sobre pacientes con una experiencia concreta, pues el tirador escasamente experimentado no entenderá la importancia de la agregación como módulo protectivo y organizativo. Así como el tirador paciente muy experimentado podrá prever la intención agente de disponer su hoja sin aplicar fuerza física sobre ella. ———— - 703 - Coherencia entre oclusión y atajo TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 705 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Generalidades de las concordancias de la oclusión y el atajo: Las concordancias entre la oclusión y el atajo se producen como resultado del estudio geométrico de estas obras. Esto arroja una serie de elementos que hacen a las obras corresponderse y posibilitar la interacción de una sobre la otra, así como su potencial e ideal complemento. Se ha de entender el papel que juegan la oclusión y el atajo agentes, en la geometría y dinámica de asalto: - La oclusión pretende el control del paciente. - El atajo pretende el control de la hoja del paciente. Sumando el potencial de ambos recursos técnicos y conjugando su obra, se dará lugar al control del paciente en su totalidad, tanto de su anatomía vulnerable como de su hoja. “Con la oclusión y el atajo, se controlará al paciente en su anatomía y arma.” Así pues: “La oclusión y el atajo son obras producto de acciones concatenadas de manera ordenada y sintácticamente coherente, que podrán interaccionar entre ellas y dar lugar a frases de armas basadas en el control constante o eventual del paciente y su arma.” Es importante entender que la oclusión y el atajo podrán generar la organización geométrica y dinámica de lo acontecido en el asalto. No obstante, el propósito del paciente únicamente podrá ser controlado y organizado por la expresión de la intención y faz del agente, dado que pertenecerá al plano psicológico donde no necesariamente tiene que influir el plano físico del asalto. “Con la oclusión y el atajo se podrá controlar la expresión física del paciente, quedando su psicología dependiente de la capacidad agente para entenderla e influir sobre ella.” La oclusión y el atajo tendrán rasgos comunes que deberán ser diferenciados, pues tendrán implicaciones distintas en cada una de estas obras: La agregación o disposición de las hojas: La oclusión dinámica precisa de la agregación o disposición de la hoja propia al lado del paciente correspondiente al que se pretenda llevar la sencillez al ocluir. El atajo precisa de la agregación o disposición de la hoja propia al lado contrario del paciente al que se pretenda mantener o disponer su hoja. El control y propiedad: La oclusión pretende el control del paciente, amenazando al paciente que pretenda la intención ejecutiva con la correcta disposición de la hoja agente. Así, la oclusión radial amenazará idealmente la sencillez paciente, mientras que la oclusión paralela amenazará tanto la sencillez como cualquier otra parte vulnerable del paciente, cuando sea obrada desde un desfase angular sobre el plano inferior. El atajo, por su lado, pretende el control de la hoja paciente, privando, disponiendo o sujetando su hoja en el tiempo y en el espacio. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 706 - El evento en que el agente tenga el control y propiedad del medio, por la conjugación de la oclusión y el atajo, hará que la desventaja del paciente sea máxima, al no poseer este mando alguno sobre su arma y estar amenazado en su sencillez, rectitud o cuerpo. “Cuando el paciente esté ocluido y atajado, se culminará el medio proporcionado, sin necesidad de generar la herida.” No obstante, sostener y poder mantener indefinidamente una oclusión y atajo sobre un paciente es virtualmente imposible, dada la naturaleza geométrica y lesiva de las armas láser. La radialidad: Tanto oclusión como atajo tienen implícita la necesidad de reubicar la sencillez de la rectitud. De esta forma, son complementarios los conceptos de radialidad, pues en todas sus variantes, podrán ser complementarias. La masa del paciente: Al paciente más masivo que el agente, será normalmente más útil atajarlo que ocluirlo como intervención dispositiva, pues su desplazamiento más lento no aportará una obra ejecutiva, decidida e irreparable, sobre la que sostener la eficiencia de la oclusión dinámica radial. Al paciente menos masivo que el agente, será normalmente más sencillo y eficiente ocluirle que atajarle como intervención dispositiva. Esto se deberá a que potencialmente su capacidad de reubicación sobre el plano inferior hará perder la ventaja geométrica del atajo agente con cierta velocidad, lo que condicionará dramáticamente la obra ejecutiva subsiguiente al atajo. - Al masivo, se le ataja. - Al liviano, se le ocluye. La herida: La oclusión geométricamente eficiente, dará lugar a una potencia de herir de estocada, debido a la disposición exacta de la punta de la hoja sobre el tránsito de la sencillez paciente. El atajo, por su potencial encordado sobre el que basar la acción ejecutiva, dará lugar a una potencia de herir de tajo, pues la trazada seguida por la hoja agente estará acorde a la dirección disto-proximal de la hoja paciente. Se concluye que: “Con la eficiente y coherente obra complementaria de la oclusión y del atajo se posibilitará el control, tanto del paciente como de su hoja, haciendo posible la obra estrictamente dispositiva y otorgándole potencia ejecutiva a esta.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 707 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Atajo real contra oclusión: Se entenderá que es preciso atajar la hoja para evitar la oclusión, comprendiendo que no se deberá dejar libre la hoja del paciente, al menos siendo crucial la agregación y privación antes de la acción ejecutiva, y teniendo en cuenta la disposición de la triangulación respondida que supone una oclusión, la cual contiene un potencial ejecutivo ante una acción ejecutiva directa. “El atajo podrá hacer que la oclusión dinámica radial pierda su potencial ejecutivo, convirtiéndola en una obra inocua para un agente que mida con precisión sus acciones.” El atajo real contra la oclusión resulta ser el método con el que se hace uso de una disposición de la hoja paciente antes de ejecutar sobre él. Y se podrá actuar independientemente del lado sobre el que se ataje, incluido atajando de hoja tumbada. Cuando el agente ataja imprime energía a la hoja de quién pretende la oclusión, y en consecuencia, una inercia. Esto hace que cuando se pretenda y actúe a tiempo la oclusión, apelando a una triangulación respondida, el punto donde se encuentra el tercio débil de la hoja paciente quede alejado del circuncentro y, por tanto, la hoja de quién ocluye no se mantendrá consistente en rumbo ni posición de su punta, lo que la desplazará de la trazada en la que podría generar la oclusión exitosa. Así pues, si a una oclusión se le imprime energía desde un atajo, la hoja del oclusor se desplazará y no permanecerá en el lugar por donde la guarnición y mano agente deberá transitar para el éxito ejecutivo. “La obra de la línea en cruz estará basada en el potencial del atajo para inhabilitar la oclusión dinámica radial del paciente.” En esencia, esto resulta ser un concepto que da sentido dinámico y geométrico a la obra de la línea en cruz, que será ejecutiva, resultado de la conjunción de atajo en disposición y el posterior encordado. En el momento del atajo, se habrá de tener en cuenta: - Al comienzo de la obra del atajo, las rectitudes paciente y agente no habrán de estar plenamente adelante, pues el agente podría verse sobrevenido en el comienzo del atajo por la oclusión dinámica paciente. - La sencillez de la rectitud desde la que el agente actuará el atajo habrá de ser de primera o tercera, con movimiento remiso, pues la potencial oclusión paciente posicionará el rumbo de su hoja en dirección a la sencillez agente, lo que hará que se habrán sus líneas y su hoja quede fuera de vía. - El rumbo de la hoja agente habrá de asegurar una parcial perpendicularidad con el rumbo de la hoja paciente, para asegurar su correcta disposición. En caso de que el paciente resista el atajo, el agente quedará desplegado o encrucijado, habiendo energía potencial las armas, lo que marcará un pulso de alto compromiso técnico para ambos. - El movimiento de agente y/o extensión de su rectitud no habrá de acercar la sencillez al paciente, pues el encordado instintivo de reducción del paciente podrá ser determinante para que su oclusión tenga éxito. Estas premisas son variables y necesariamente adaptadas, pues pertenecen a la ejecución perfecta y de una obra que rara vez resultará tan esquemática. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 708 - Desviar la oclusión en el principio: “La desviación la oclusión en el principio, apela al atajo funcional en débil contra débil y en disposición, generado sobre una hoja que pretende ocluir, justo cuando dicha oclusión es actuada, antes de que culmine esta.” La oclusión, eficientemente obrada, ha de generar un ángulo de ataque sobre el circuncentro del que parte la radialidad de esta o sobre la posición de la punta del arma que ocluye. Así pues, a un agente que pueda ser ocluido, este ángulo le otorga la oportunidad de atajar, inicialmente de manera funcional, dando lugar a desviar la hoja del que ocluye. Esta hoja que inicialmente pretendía ocluir, por el efecto de la desviación, quedará en un punto en que no genere oclusión alguna y pierda su potencial ejecutivo a causa de su inercia, que hará muy complejo que el paciente que pretendía ocluir reduzca su hoja al punto en que puede resultar funcional. “Desviar la oclusión, dejará a la hoja del paciente que pretendía ocluir fuera de vía durante su movimiento.” Esto se hará con un atajo funcional, en disposición, que reubicará la hoja oclusora, y tras esto el atajo quedará en privación, evitando que el sujeto oclusor pueda disponerla en el rumbo que posibilitaría la oclusión pretendida, obligándole a librar el atajo del agente que desvía. Desviar la oclusión dará como resultado que una oclusión radial quede dispuesta como paralela, retirando la punta de la hoja oclusora de la agregación, y de igual forma, del tránsito de la sencillez de aquel que ha desviado. Por tanto: “La obra de una desviación en el principio hará que la oclusión no tenga efecto geométrico al quedar la hoja, del que pretendía ocluir, fuera de vía respecto a la sencillez del que ataja y desvía.” Reubicar la oclusión en el final: “Reubicar la oclusión en el final, hace referencia al atajo en disposición, obrado sobre una hoja paciente oclusora por la hoja agente ocluida, tras la culminación y configuración final de la geometría de la oclusión, quedando la hoja inicialmente oclusora fuera de vía y sin potencia de oclusión o ejecutiva.” Para obtener el ocluido un atajo funcional, con la debida posibilidad de disponer el arma oclusor opositor, dicho ocluido habrá de embeber la extensión de la rectitud, ganando grados de fuerza, dejando su tercio medio sobre el débil de la hoja opositora, y tras esto, reubicar la rectitud al lado en que se encuentre la hoja paciente, en intervalo de cuarto, con la mayor velocidad posible, preparando una envoltura y una extensión del rumbo para ejecutar encordando o perdiendo la agregación y tajando sobre la sencillez del oclusor. “Para reubicar la oclusión en el final, será necesaria una ganancia de fuerza en la agregación para el agente que reubica, que posibilite el control de una hoja paciente que está estática y con posibilidad de resistir el atajo en disposición del agente.” El atajo agente propiciará que el paciente atajado, inicialmente oclusor, quede en una de sus rectitudes radiales, por tanto, impidiéndole la oclusión de nuevo a la misma radialidad, y con ello, facilitando la conclusión ejecutiva del agente atajador. En un contexto geométrico ideal, el ocluido que reubica habrá de obrar un desplazamiento sobre el plano inferior, para desplegar o encrucijar al paciente. Dicho compás será de una índole dependiente de la distancia del medio desde el que se lleva a cabo la reubicación en el final de la oclusión. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 709 -DE LA C AUSA P RÁCTICA “La reubicación en el final de la oclusión será idealmente auxiliada por la obra de un tránsito sobre el plano inferior al lado al que se reubica.” Normalmente, y en el susodicho contexto idílico, el agente inicialmente ocluido que pretende la reubicación, podrá obrar un compás trepidante con participio, a uno u otro lado, que aportará una oportunidad para generar un desfase en el foco del paciente, desplegando o encrucijando a este. Cuando se pretende la reubicación al lado armado agente, pues el paciente diestro ha ocluido con la radialidad a ese mismo lado del agente: Se usará en el momento del embebido el medio compás trepidante al lado contrario al que se pretende disponer. Tras esto, se dispondrá el arma paciente y se dará como participio otro medio compás que permita la marcha y que esté adaptado a las necesidades de la distancia del medio, normalmente transversal al lado no armado, idealmente quedando en una planta de acometida. El paciente quedará encrucijado y de foco desfasado. Así quedará preparada la obra de un encordado o una línea en cruz, dependiente esto de la distancia del medio emergente de la reubicación. Cuando se pretende la reubicación al lado no armado agente, pues el paciente diestro ha ocluido con la radialidad a ese mismo lado del agente: Se obrará, justo al embeber, un medio compás trepidante de alcance al lado contrario al que se pretende disponer. Tras esto comenzará la disposición del arma paciente y se obrará un medio compás de avance recto o transversal al mismo lado y participio del anterior, permitiendo el encordado, línea en cruz o tajada sobre la mano del paciente. El paciente quedará ligeramente desplegado y de foco desfasado, mientras el agente queda en el horizonte de eventos del medio proporcional, sobre el diámetro raíz del lado no armado del paciente. Por tanto: “La obra agente de una reubicación en el final de la oclusión hará que una oclusión culminada paciente sea objeto de un atajo en disposición, quedando la hoja oclusora paciente expuesta a ser sacada de vía, y tras ello, el medio preparado para la ejecutiva agente sobre la sencillez paciente.” Contra la reubicación de la oclusión: La obra de una oclusión genera una angulación en la hoja del oclusor respecto a la de su paciente, que este, al ser ocluido sin ser ejecutado, puede aprovechar para magnificar una potencia de atajo, y pese a geométricamente no será funcional, puede contener potencial suficiente para privar y disponer la hoja del oclusor. “Cuando se ocluye, se quedará a merced del atajo opositor.” Una oclusión eficientemente obrada, preverá la desventaja de quien la obra, preparando y obrando la extensión del rumbo de la hoja agente, con intención ejecutiva, en caso de atisbarse o sostenerse la intención de atajo por el paciente. Esto será posible por la respuesta del paciente ocluido, que necesitará reubicar la sencillez para poder obrar el atajo, cosa con la que el agente obtendrá vía sobre la sencillez del paciente, pues será esta el circuncentro sobre el que habrá de actuarse la ejecución. “Cuando la oclusión agente es atajada por el paciente, el agente tiene la potencia de encordar.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 710 - El agente, inicialmente oclusor, deberá actuar a tiempo pretendiendo llevar la hoja al diámetro común de la sencillez, con la mayor brevedad posible. Esto hará que el paciente quede con el rumbo de su arma fuera de vía cuando el agente haya encordado sobre la mano o guarnición. Ocluir atajando: “La obra de una oclusión dinámica precedida de un fugaz atajo en disposición, maximizará el potencial de la oclusión, aumentando el ángulo de ataque y el paso de dicha oclusión, y posibilitando la obra de una extensión del rumbo con intención ejecutiva. Esto tendrá especial aplicación ante un intento ejecutivo de encordado.” Se podrá generar un sutil atajo en disposición, llamado remesillo, al lado donde está agregada la hoja paciente, justo antes de obrar una oclusión dinámica. Esto aumentará el ángulo de ataque de la oclusión y retardará la acción del arma paciente. De esta manera, ambas hojas ganarán perpendicularidad en el momento de culminarse la oclusión. Para dar lugar a una obra eficiente de la oclusión con atajo, será la rectitud adelante la más eficiente para obrar, no obstante, cualquier otra posibilitará dicha obra, mas no maximizará el éxito. Por tanto, habrá de evitarse la obra de la oclusión con atajo desde la rectitud radial de segunda. Para ocluir atajando previamente, una vez la hoja quede dispuesta en el medio, habrá que agregar a la hoja paciente, por dentro o fuera, en atajo funcional de débil contra débil de privación. En ese momento, se habrá de centrar la atención en el tacto de la hoja, que facilitará la previsión y reacción, permitiendo actuar a tiempo del intento ejecutivo por parte del paciente. Justo a tiempo de notarse el movimiento de la hoja paciente en sentido accidental, habrá de generarse una leve y presión sobre el tercio débil de dicha hoja paciente, por medio de un atajo natural, que tendrá el fundamento sobre el tercio medio, pues le habrá dado tiempo a generar cierto encordado en sentido a la sencillez agente. Es importante generar la disposición justo cuando la inercia accidental del arma paciente comience, pues de otra manera, se perderá la aplicación de energía a la hoja paciente, no influyendo en su trazada. El agente, una vez disponga el arma paciente, quedará naturalmente en ventaja de fuerza, lo que posibilitará una imposición de fuerzas más definida en sentido remiso. Este atajo en disposición, podría entenderse de manera coloquial como un remesillo, pues será una aplicación de fuerza a la hoja opositora muy leve y breve, en un atajo muy poco desarrollado. Tras esto, se obrará la oclusión con normalidad, teniendo en cuenta la disposición de cada una de las hojas y actuando la mutación de la sencillez coherentemente a ello. Normalmente, la oclusión dinámica radial tendrá lugar en sentido contrario de aquel en que se haya obrado el sutil atajo en disposición. No obstante, será posible generar una oclusión dinámica adaptando la obra de esta a la reacción del paciente ante el atajo, que podrá dar lugar a que sea precisa una oclusión en una radialidad distinta o incluso debiendo ser paralela. Como resultado final, la trazada de la hoja paciente que inicialmente pretendía el encordado, quedará trazando un vector de inercia en una dirección que no posibilitará la ejecución. Pese a ello, la rectitud y sencillez del paciente, si quedará ubicada en el mismo lugar del espacio, transitando en la misma dirección inicialmente pretendida. Por tanto, el agente al obrar la oclusión dinámica, tendrá éxito, aumentando el ángulo de ataque de esta, posibilitando una extensión del rumbo con intención ejecutiva y, en definitiva, aumentando el potencial de la oclusión al implementar el atajo en disposición. No obstante, la intención de la obra de la oclusión con atajo deberá ser dispositiva para conservar su pleno potencial. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 711 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Así pues: “Se puede decir que ocluir atajando es el resultado de generar un atajo con leve disposición sobre la hoja de aquel que se pretenda ocluir, desviando su trazada y aumentando el ángulo de ataque de la oclusión obrada.” ———— - 713 - La línea en cruz TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 715 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Concepción de la línea en cruz: “La línea en cruz resulta ser una obra ejecutiva, destinada a sacar de vía la hoja paciente a la vez que se encuerda.” La línea en cruz se llevará a cabo por medio de la privación agente a la hoja paciente, con una geometría coherente a la intención, junto a un atajo en disposición generado a la vez de una extensión accidental de la rectitud, extensión del rumbo y reducción al recto de la hoja agente, posibilitando así el encordado, y con ello, un diámetro particular del medio proporcionado, acorde a la ejecución sobre el extremo y/o sencillez paciente o la supresión. “La línea en cruz es el resultado de conjugar la obra de un atajo en disposición con un encordado, que impedirá al paciente responder con solvencia a la ejecutiva agente.” Es requisito indispensable ganar grados de perfil obrando por el lado hábil de paciente, que habrá de ceñir el medio o librar su hoja antes de tiempo para hacer frente a una ventaja geométrica y dinámica creciente. Esto podrá tener lugar por medio del tránsito transversal del agente o el desfase del foco paciente al lado armado del agente. No obstante, será posible generar la línea en cruz con la disposición a cualquier orientación, incluso desplegando al paciente, mientras se cumpla el requisito de desfasar el foco anatómico de dicho paciente. “La forma más eficiente de obrar la línea en cruz será generando la disposición de la hoja paciente al lado no armado de este, pese a poder obrarse desde cualquier lado y remisando la hoja a cualquier flanco.” El atajo en disposición habrá de ser radial al lado al que se pretenda disponer el arma paciente, dejando la punta de la hoja sobre el diámetro común, lo que hará que la disposición tenga lugar al actuar el movimiento accidental del encordado. Para el correcto empleo de la línea en cruz hay que entender el total dinamismo sobre el que hay que obrar. Imposibilitar la acción y respuesta paciente dependerá de trabajar el perfecto flujo de la frase de armas, para dar lugar al control dinámico de la hoja ajena en todas sus posibilidades dispositivas o defensivas. Es por ello que la línea en cruz es una obra en sí misma, coherente y unificada, y no una simple sucesión de atajo y encordado. Esto último haría que la línea en cruz fuese lenta en su obra y que existiesen dos vectores de inercia implícitos: aquel que ataja en disposición y aquel que encuerda. Por tanto, la línea en cruz ha de valerse del atajo y del encordado, generando una obra a partir de un único vector de inercia, en este caso, en sentido accidental con un cierto desfase al lado contrario a lado en que se pretenda disponer la hoja del paciente. “La línea en cruz es una obra única con un solo vector de inercia del arma.” En su fase final, la línea en cruz óptimamente actuada, dejará la anatomía del agente usuario en una guardia de Fabris o en una disposición cercana a ello. Al ser consciente de ello, dicho agente deberá imponer la energía al arma en sencido accidental, dando lugar a una mayor eficiencia en la obra, y además, al aprovechamiento de la guardia de Fabris para la oclusión y continuación de la obra, a trastiempo de la línea en cruz. El nombre de esta familia de frases de armas viene dado por la herencia tradicional de la Verdadera Destreza, siendo la presente línea en cruz la adaptación de este concepto a un medio proporcional totalmente diferente, emergente de instrumentos con una geometría y potencial particular. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 716 - Línea en cruz simple: La línea en cruz simple será la expresión más sencilla de línea en cruz, además de la más elegante y eficiente expresión de obra ejecutiva segura. “La línea en cruz simple será aquella línea en cruz generada por la triangulación ejecutiva, con el mínimo auxilio de la plana.” Esta línea en cruz, será la más rápida de obrar, pues no precisará necesariamente la obra de compás alguno que la auxilie. Por tanto, habrá de valerse de la acción del torso como primer recurso para estrechar el diámetro común, de la manera más rápida posible, sin necesidad de hacer previsible la obra que se llevará a cabo. Esto hará que la acción de cabeceo y la guiñada final del torso aporten la extensión del extremo necesaria para el éxito ejecutivo. Dicha obra, será generada desde una planta de acometida, concretamente en línea. El peso del tirador quedará centrado, solo avanzando en la última parte de la obra. Obra de la línea en cruz simple: Que el paciente está afirmado asiendo a una mano en la rectitud de adelante extendida con la hoja ligeramente obtusa, y su pretensión es mantener esa guardia con la hoja agregada para defender el centro del medio, prevenido para ocluir dinámica y radialmente. Será posible que esté obrando una oclusión culminada en primera, segunda o tercera o pretendiendo la envoltura desde el obtuso. El agente, habrá de estar agregado desde el centro dimensional del medio proporcional, es su estrato de sombra. Deberá angular la hoja obtusa, agregando por fuera cuando el paciente esté con su rectitud adelante, en primera o segunda, y por dentro si dicho paciente está en tercera o pretende estarlo. El atajo con el que se conservará la agregación será en privación y en funcional con débiles o débil y medio. El agente siempre estará en la rectitud que le permita dejar la punta de su hoja en el diámetro común y la sencillez aledaña a su plano sagital. O sea, que si el paciente está en primera, el agente estará parcialmente desplazado a tercera, y viceversa. El agente comenzará o preparará la obra de planta acorde, y obrará siempre desde una planta en línea. Una vez ahí, sin pausa, atajando en privación la hoja agente comienza a obrar un encordado, el cual tendrá como objetivo ejecutivo la sencillez paciente, con un vector de inercia que estará siempre más orientado al lado de la sencillez paciente que la propia sencillez. O sea, que el objetivo virtual quedará desplazado de la sencillez paciente hacia el lado en que el agente pretenda llevar el arma. Se asistirá el encordado con una acción de tumbado del cuerpo, manteniendo el centro de masas sobre la mediatriz de planta, y una vez el cabeceo llegue a su límite, de ser necesario, extenderá la envergadura con un sutil guiñado de cuerpo. Esto dará lugar a que la obra del encordado sea la que genere el atajo en disposición, llevando a la hoja del agente a uno de los flancos conforme se desarrolla el encordado, guiando a su vez el propio encordado de la hoja agente en dirección al eje de la sencillez del paciente. Por tanto, se fusionan las obras del atajo y el encordado en una obra única, como es la que nos ataña: la línea en cruz. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 717 -DE LA C AUSA P RÁCTICA La línea en cruz consta de dos fases. Estas emergen del estudio de la obra cuando esta se entiende como un conjunto coherente de acciones u obras menores. Primera fase de la línea en cruz: La primera fase de la línea en cruz queda definida en el momento existente entre que se genera la privación de la hoja paciente y se comienza, por parte del agente, el atajo en disposición. Es importante remarcar y entender que la disposición será ideal que se lleve a cabo mientras el encordado es actuado, haciendo que la hoja del agente reubique a la del paciente, de manera creciente conforme se encuerda. O sea, que el módulo organizativo de la línea en cruz queda implícito, dándose al unísono del módulo ofensivo. Segunda fase de la línea en cruz: La segunda fase de la línea en cruz queda definida como la obra del encordado, desarrollando la disposición y concluyendo en el éxito ejecutivo o en la continuación de la obra. La segunda fase de la línea en cruz es el momento en que se manifiesta el atajo en disposición como módulo organizativo implícito y el encordado como módulo ofensivo. La extensión del rumbo agente, en la primera fase de la línea en cruz, se llevará a cabo por medio de una reducción al recto del rumbo de la hoja, a tiempo de la mutación a delante de la rectitud, que hará proyectar la fuerza del torso sobre el tercio débil de la hoja paciente, a la vez que la reubicará al lado hábil del agente. La hoja agente se mantendrá idealmente obtusa, para permitir el libre tránsito de este por el medio y mantener sólido el cierre de líneas de su lado hábil. Así mismo, se facilitará la acción del arma en natural, que resultará ser el movimiento más rápido para dar lugar a un encordado ejecutivo. La línea en cruz simple, necesitará una notable extensión del extremo para proporcionar la longitud proyectada necesaria para alcanzar el objetivo ejecutivo del agente sobre el paciente. Por tanto, para optimizar esto, necesitará que la acción del torso en cabeceo y ligera guiñada genere un italado en trío, que dará lugar a la máxima eficiencia por existir la máxima extensión del segmento de la rectitud y del arma posible, que además estarán sobre el mismo plano que el objetivo ejecutivo. Para ello, será ideal que la mano no hábil quede opuesta, lo que facilitará el equilibrio y ayudará a extender el extremo en la acción de la guiñada, de ser necesaria esta. La punta de la hoja agente nunca deberá abandonar los aledaños del diámetro común. Esto dotará al tirador de una mayor posibilidad dispositiva en caso de no llegar a buen fin la frase, permitiendo la apertura de una nueva línea con la reubicación de la rectitud. Igualmente, generará la debida oclusión para sostener la propiedad del medio ante cualquier intento o tránsito del paciente por el centro de este. “En la línea en cruz, la punta de la hoja deberá trazar sobre el diámetro común o cercana a este.” Al obrarse a la vez el encordado y el atajo en disposición, habrá de evitarse de manera activa que la hoja agente quede encima de la hoja paciente cuando se produzca la disposición de esta última, pues esto dará lugar al paciente a obrar llevando su arma al diámetro común de la sencillez, en respuesta al intento de línea en cruz. Para ello, lo ideal será llevar la sencillez agente al lado armado de este, manteniendo la punta de su hoja en sobre el diámetro común. Tras esto, proceder a encordar sin que la punta agente abandone el diámetro común, haciendo que se maximice la disposición de la hoja paciente conforme el encordado tiene lugar. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 718 - Para aumentar la eficiencia de la línea en cruz, en caso de que exista movimiento en la hoja paciente, la disposición durante la segunda fase la obra, habrá de tener lugar de manera perpendicular al vector de movimiento del arma paciente. O sea, que si el arma paciente actúa en natural o violento, la línea en cruz agente la dejará remisa, a uno u otro flanco. De otro modo, si la hoja paciente actúa en remiso o reducción, la línea en cruz deberá cornear o humillar a la hoja paciente. “La disposición agente en la línea en cruz, deberá tener un vector perpendicular al seguido por la acción o inercia del arma paciente.” La obra de la línea en cruz será menos eficiente sobre un tirador que tenga una oclusión preparada con las guardias base de primera o tercera, e igualmente ocurrirá con el resto de obras que sean precedidas dispositivamente por un atajo en disposición. Por un lado, por el hecho de estar aumentando la amplitud del movimiento potencial de la sencillez, una vez se actúe la oclusión. Por otro lado, por permitir la respuesta a la línea en cruz y reubicar la sencillez de aquel que es paciente de dicha línea en cruz, no solo desligando el objetivo ejecutivo sino, dejando a quien obra la línea con su rumbo extendido y su sencillez dentro del medio contrario. No obstante, la línea en cruz agente hará que pierda potencial aquella oclusión dinámica radial del paciente, obrada ineficientemente, al lado contrario al que esté agregada su hoja respecto a la agente. “La línea en cruz se verá disminuida en eficiencia al ser obrada sobre un paciente con la oclusión dinámica radial preparada con la guardia base de primera o tercera.” Variaciones de la línea en cruz: “Las variaciones de la línea en cruz so aquellas obras de una línea en cruz que están auxiliadas por el movimiento y tránsito del agente por el plano inferior.” Es posible obrar la línea en cruz con variaciones de esta, que se basan en sostener dicha obra sobre un compás o tránsito que facilite el posicionamiento del cuerpo del agente en un lugar desde donde, sin una acción importante del torso, pueda obrar. Primera variación de la línea en cruz: con compás recto y sencillez estática: “La variación con compás recto y sencillez estática de la línea en cruz simple es aquella línea en cruz obrada, que dejando la sencillez estática durante un compás recto, mantiene el diámetro común de la sencillez con la misma extensión hasta el momento de comenzar el encordado.” Si un compás recto, de alcance o avance, tiene lugar como parte de la obra de una línea en cruz simple, acercando agente y paciente, es ideal que la rectitud agente no acompañe al movimiento del torso, y por ende, quede ligeramente embebida, manteniendo el diámetro común de la sencillez y la funcionalidad en el atajo, para luego volver a extenderse mientras tiene lugar el encordado con intención ejecutiva. Se mantendrá así la sencillez fuera del medio proporcional del paciente, pese a la ganancia de medio, pudiendo decidir el agente cuando extender la rectitud y ser vulnerable, lo que aumentará la seguridad en medios notablemente ceñidos. Segunda variación de la línea en cruz: sobre la recta: “La variación de la línea en cruz sobre la recta es aquella línea en cruz que se obra invadiendo el diámetro común desde una posición radial de la sencillez.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 719 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Que el paciente está afirmado asiendo a una mano en la rectitud de adelante extendida, con la hoja ligeramente obtusa y su pretensión es mantener esa guardia con la hoja agregada para defender el centro del medio. Será posible que esté obrando una oclusión en segunda o pretendiendo la envoltura desde el obtuso. El agente, agregado desde el centro dimensional del medio proporcional, es su zona de sombra, y por su dentro, librará y quedará agregado por su fuera, con la hoja obtusa, atajando en funcional con débil y medio o débiles, en la rectitud de adelante y de planta acorde. Una vez ahí, sin pausa, agregado por fuera y atajando en privación la hoja paciente, se extiende la rectitud sobre la transversal hábil, en primera, atajando en leve disposición, llevando la hoja paciente fuera de vía y encrucijándolo. En ese instante, el agente obrará un compás de Pitágoras o de avance, dependiendo de la ganancia de recta que se precise, balanceando ligeramente el cuerpo al lado no hábil, momento en que se encordará, invadiendo con la hoja agente el diámetro común, hasta la supresión o ejecución, con ayuda de la acción de tumbar el cuerpo. Para aumentar la ganancia de recta, o sea, el ceñido del diámetro común, el agente podrá obrar un compás recto de avance en vez del compás de Pitágoras, aumentando el balanceo del cuerpo y la amplitud de la posición de primera de la rectitud. En caso de usar una formación para dar lugar la agregación y atajo por fuera del agente, se ganará en presión vertical del atajo en disposición propio de la línea en cruz, lo que dejará la vía del arma paciente con cierto componente de orientación al agudo. Tercera variación de la línea en cruz: sobre la transversal no hábil: “La variación de la línea en cruz sobre la transversal no hábil es aquella obra de una línea en cruz, que invade el diámetro común sobre un compás transversal no hábil.” Que el paciente está afirmado asiendo a una mano en la rectitud de adelante extendida, con la hoja ligeramente obtusa y su pretensión es mantener esa guardia con la hoja agregada para defender el centro del medio. El agente, agregado desde el centro o límite distal dimensional del medio proporcional en su zona de sombra, agregará por dentro, con la hoja obtusa en potencia de oclusión de primera o primera para segunda, atajando en real y funcional con los tercios débiles, en la rectitud de adelante, relajada, de planta acorde transversal de medio recto. A tiempo, se obrará la línea en cruz sobre un compás transversal de avance al no hábil, pretendiendo remisar la hoja al lado armado del paciente. La línea en cruz culminará el encordado justo al proyectar el último pie del compás, para aprovechar la energía del movimiento y tránsito del torso y poder ayudar a la disposición de la hoja paciente. Idealmente, será de avance el compás que auxilie a la línea en cruz sobre la transversal no hábil, para hacer que el centro de masas comience a reubicarse justo al comienzo del encordado. Así mismo, el compás se obrará desde una planta transversal hábil, de medio recto, y habrá de dar lugar a una planta de acometida, pues será con esta con la que mayor asistencia prestará al tránsito de la línea en cruz quedando el agente preparado para continuar la obra ejecutivamente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 720 - Adicionalmente, desde una planta en línea o transversal hábil, se podrá usar un compás de cruce transversal al lado no hábil para auxiliar la línea en cruz sobre la transversal no hábil, haciendo que el centro de masas comience a moverse con la máxima antelación, justo al generar el primer medio compás, antes de terminar el compás completo. Esto se llevará a cabo así cuando se pretenda la línea en cruz justo en el momento del primer medio compás, siendo esto más rápido y menos reactivo que con el compás de avance. Cuarta variación de la línea en cruz: sobre la transversal hábil: “La variación de la línea en cruz sobre la transversal hábil es aquella que obra una línea en cruz, que desde una posición radial invade el diámetro común sobre un compás transversal hábil.” Que el paciente está afirmado asiendo a una mano en la rectitud de adelante extendida, con la hoja ligeramente obtusa y su pretensión es mantener esa guardia con la hoja agregada para defender el centro del medio. El agente, agregado desde el centro dimensional del medio proporcional, en su zona de sombra, y por su dentro, librará, formará o secará y quedará agregado por fuera, con la hoja obtusa en potencia de oclusión de tercera, atajando en real y funcional con los tercios débiles, en la rectitud de adelante, relajada, de planta acorde, de acometida, preferiblemente en línea y con la línea recta orientada a la sencillez paciente. A tiempo, eleva ligeramente y extiende la rectitud sobre la transversal hábil, mutando la sencillez a primera, llevando las uñas de dentro a abajo, y a la vez, dejando la punta de la hoja propia sobre el diámetro común. Se encordará sobre un compás de avance, por la transversal hábil, de acometida o pura, hasta la supresión, atajando en disposición el arma paciente, lo que dará nombre a esta variación. Dicho compás asegurará que la sencillez del paciente no puede extender lo suficiente el diámetro común de la sencillez como para quedar fuera del extremo agente. Por tanto, el compás posibilitará además el posible y complementario guiñado del cuerpo agente. El encordado se generará pretendiendo que la hoja agente, en su acción accidental sea la que magnifique y culmine la disposición al lado hábil agente de la hoja paciente, durante su trazada. Para ello, el punto al que el agente deberá pretender dirigir la punta de su hoja, no será la sencillez del opositor, sino ligeramente más al flanco al que pretenda disponer el arma paciente. Será de esta manera que mientras se encuerde, se aumentará la disposición de la hoja paciente, plegando su rumbo, imponiéndole una energía que la someterá a una inercia que impedirá la obra eficiente de la oclusión e incluso expondrá al paciente a la autoejecutiva. La cuarta variación de la línea en cruz tendrá un potencial y eficiencia superior en oposición a pacientes de mano hábil distinta a la agente, o sea, zurdos. Opcionalmente, la cuarta variación de la línea en cruz se podrá obrar desde una planta opuesta extendida, obrando sobre un compás al hábil de avance transversal con participio de recto. Hay que destacar que la línea en cruz y sus variaciones podrán ser obradas desde cualquiera de las rectitudes, pues si esta obra se entiende como un encordado que fuerza y dispone a la hoja paciente, esto podrá tener lugar en cualquier orientación. Así pues, si la disposición pretende generar un movimiento remiso de la hoja paciente, se podrá obrar más eficientemente desde primera, sin descartar la posibilidad de hacerlo desde tercera. Igualmente, si TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 721 -DE LA C AUSA P RÁCTICA se pretende cornear o humillar la hoja paciente se hará idealmente desde primera, pues esta posición radial de la rectitud aportará una mayor posibilidad de obra, mayor extremo y una más rápida respuesta de oclusión dinámica radial, en caso de ser necesario. La línea en cruz preparada con ceñida: Es importante entender que la línea en cruz es una obra que podrá ser preparada, y por tanto, deberá serlo, pues se aumentará el potencial éxito de esta. “La línea en cruz con ceñida es una obra ejecutiva, producto de la conjugación entre una ceñida y una línea en cruz, que facilita la preparación del lance al ofrecer un estrechamiento del diámetro común desde el que el agente podrá obrar con seguridad la línea en cruz, manteniendo su sencillez fuera del medio proporcional del paciente hasta el momento del lance.” Así pues, la línea en cruz se podrá obrar tras dar lugar a una composición anatómica similar a la ceñida, salvo que tendrá lugar sobre un compás transversal, a un lado u otro, pretendiendo estrechar el diámetro común y no estrechar ni extender el diámetro común de la sencillez. Esto será hacer coincidir la obra de la línea en cruz con la ceñida, y dará como resultado la más eficiente preparación de dicha línea en cruz. Preparación de la línea en cruz con ceñida: La línea en cruz podrá ser obrada sobre un compás transversal, idealmente al lado no hábil, que dé lugar a una planta en línea de medio recto, atajando en privación y dejando la mano armada en su posición inicial previa al compás, quedando privada la hoja opositora y generando el ceñido del medio.