Esto pretende, al igual que la ceñida, contraer el diámetro común con el compás agente, cambiando su planta a una de acometida y dejando la mano fuera del medio al no generarse ningún desplazamiento en ella, manteniendo el mismo diámetro común de la sencillez. Se podría decir que el agente está obrando una ceñida sobre un compás transversal. En esencia, cualquier línea en cruz se podrá preparar y soportar sobre cualquier compás transversal, quedando idealmente la sencillez del agente al lado contrario del que se transite. O sea: - Que cuando el compás transversal sea al lado hábil, al no moverse la sencillez, quedará a tercera y la agregación por dentro. - Que cuando el compás transversal sea al lado no hábil, al no moverse la sencillez, quedará a primera y la agregación por fuera. Por tanto, se puede entender que el compás más eficiente para obrar y preparar una línea en cruz será el avance transversal al no hábil. La línea en cruz con ceñida, cuando se obre a tiempo que el paciente obra un encordado, dará lugar al éxito ejecutivo sobre el antebrazo del paciente, pues la hoja del paciente quedará expelida y remesada por el atajo en disposición de la línea en cruz agente. Además, se sumarán las ganancias de recta agente y paciente, resultado de ambos tránsitos, dando como resultado un medio de proporcional en el horizonte de sucesos, para ambos, del que el agente será dueño gracias a la superioridad geométrica y dinámica de la línea en cruz frente al encordado simple. ———— - 723 - La garatusa TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 725 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Garatusa: La garatusa resulta ser la obra dispositiva con potencial ejecutivo, del torneo completo por todo el perímetro de la hoja paciente para facilitar su control, que con el uso de una reubicación sostenida de la disposición y la constante oclusión, puede generar la sujeción eventual del arma paciente. “La garatusa dará lugar al atajo en la fase sujeción por un tiempo limitado y siempre dependiente de la dinámica y movimiento constante de las hojas.” Esta obra tendrá lugar por medio de la aplicación conjunta de los conceptos de la oclusión y del atajo, dando lugar a un control y reubicación de la hoja paciente mientras se mantendrá seguro el agente por la oclusión generada. La garatusa precisará del atajo funcional, idealmente con el tercio medio del agente sobre el débil del paciente, en privación o disposición y desarrollado. Será esta agregación la que permitirá al agente el torneo de la hoja paciente y la guía de esta para su disposición, en concreto por estar en ventaja de fuerza. Es importante que el paciente se muestre tendente a divertir la energía impuesta a su hoja, pues de lo contrario la garatusa no tendrá lugar, pese a seguir cumpliéndose su función de mantener sujeta a la hoja que resiste. “La garatusa deberá ser preparada en causa sujeta, con un atajo real funcional y sobre una hoja paciente que tienda a divertir a la hoja agente.” Para la descripción de la realización de la garatusa, se usará una hoja paciente dispuesta aledaña al plano primario del agente. Esto facilitará el entendimiento y conjugación de la obra a otras configuraciones geométricas, que de haber entendimiento por parte del usuario, podrán tener éxito. “La garatusa tendrá la máxima eficiencia cuando la hoja paciente este cercana al plano primario del agente.” Así pues, dependiendo de la ubicación del fundamento, y si la agregación es por dentro o fuera, la garatusa tendrá una ejecución distinta, e igualmente un resultado distinto en la disposición final del arma paciente. Garatusa dextrórsum, afuera u horaria: Agregación: La garatusa afuera comienza con la agregación del agente por fuera sobre el paciente, con la hoja agente ligeramente obtusa, con un atajo funcional con el tercio medio del agente sobre el débil del paciente, en privación o disposición y desarrollado. Esto puede estar complementado por una cierta inercia de la hoja agente en sentido accidental. Fase primera a dextrórsum: El agente, imponiendo una leve fuerza a la hoja paciente para remisarla afuera, lleva su rectitud ligeramente a cuarta, mutando las uñas afuera, generando la oclusión radial propia de esa rectitud, dejando la hoja paciente humillada. El rumbo de la hoja agente quedará ligeramente paralelo a la transversal no hábil de este y recto o agudo. Fase segunda a dextrórsum: El agente, sin pausa, dispone humillando la hoja del paciente, agudando su rumbo, lleva su sencillez a la posición de cuarta para primera, generando una oclusión sobre la sencillez paciente mientras mantiene las uñas afuera. La hoja agente quedará debajo de la paciente, aprovechando el ángulo agudo en que se encuentra, quedando ahora agregada debajo de la hoja paciente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 726 - Fase tercera a dextrórsum: El agente, lleva su sencillez a primera mutando las uñas afuera con participio de abajo. El rumbo de la hoja quedará ligeramente paralelo a la línea transversal no armada del agente y obtuso, quedando agregado por debajo con participio de afuera. Fase cuarta a dextrórsum: El agente muta la sencillez radial a segunda o adelante, generándose la disposición y potencial reubicación remisa de la hoja paciente al lado armado agente. Según la inercia en el arma paciente esta podrá ser expelida afuera del paciente o en sentido al plano inferior, quedando humillada. “En síntesis, la garatusa afuera es una envoltura desde el obtuso, de segunda a cuarta, agregado por fuera, que hace intervalos de cuarto con los pasos de tercera - adelante- cuarta, seguida de otra envoltura de cuarta a segunda, generando durante el proceso la constante oclusión y tras ello, el atajo y la disposición remisa o humillada del arma paciente.” La garatusa afuera, cuando ambos tiradores tengan la misma mano hábil, será la oposición más eficiente, pues el desarrollo dinámico de la geometría será menos exigente con las condiciones del medio para alcanzar el éxito. Garatusa sinistrórsum, adentro o antihoraria: Agregación: La garatusa adentro comienza con la agregación por dentro del agente sobre el paciente, con la hoja agente ligeramente obtusa, con un atajo funcional con el tercio medio del agente sobre el débil del paciente, en privación o disposición y desarrollado. Fase primera a sinistrórsum: El agente, tras aplicar una leve fuerza a su lado no armado para remisar en ese sentido a la hoja paciente, lleva levemente su sencillez a la posición radial de primera, humillando ligeramente la hoja paciente, haciéndola ganar angulación aguda y aumentando la perpendicularidad entre las hojas. Esto creará una oclusión de primera a cualquier intento ejecutivo paciente. Fase segunda a sinistrórsum: El agente, lleva la sencillez a cuarta, quedando aguda su hoja y agregada por fuera, generando ahora una leve reubicación en remisión de la hoja paciente al lado hábil agente. Esto dará igualmente lugar a una oclusión de cuarta. Fase tercera a sinistrórsum: El agente, en cuarta, mutará las uñas de afuera a uñas arriba en tercera para cuarta, pasando la punta de la hoja agente por debajo de la hoja paciente, mientras desplaza su sencillez a tercera de uñas arriba, aprovechando el ahuecado del medio generado por la anterior remisión de la hoja paciente. El agente quedará ahora agregado debajo de la hoja paciente, permitiéndose el corneado de esta, sin ser necesario por la oclusión a tercera que se ha generado. Fase cuarta a sinistrórsum: El agente muta la sencillez radial a segunda o adelante, generándose la disposición y potencial reubicación remisa de la hoja paciente al lado no armado agente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 727 -DE LA C AUSA P RÁCTICA “En síntesis, la garatusa adentro es una envoltura desde el obtuso, de adelante o segunda hasta cuarta, agregado por dentro, que en la vuelta de cuarta a segunda o adelante, vuelve a cambiar la agregación a adentro, pasando por la posición radial de tercera.” La punta del arma agente, que obra la garatusa, podrá permanecer aledaña al segmento del arma paciente agregada con el tercio débil, si se pretende poder reaccionar ante un posible fracaso, maximizando con ello la oclusión y dando lugar a una mayor maniobrabilidad del arma agente, para concordar su vector de movimiento con el seguido por el arma paciente. No obstante, esto no es la configuración ideal para la obra de la garatusa, sino para la aplicación a un entorno práctico en que el éxito de la misma no está asegurado. El hecho de estar agregada con un fundamento tan distal genera cierta propensión a la pérdida de la agregación. Esto último puede resultar un recurso funcional, pues se facilitará el libramiento en caso de ser necesario ante una obra paciente en que se comprometa la sencillez agente. “La garatusa más eficiente tendrá lugar con la agregación del tercio medio agente sobre el débil paciente, siendo posible la agregación de débil con débil para posibilitar la solvencia ante al fracaso de la garatusa.” En la aplicación práctica al contexto funcional de un asalto de la garatusa afuera o adentro, habrá de ser asistida coherentemente también por planta y afirmación del torso del usuario. Esto dará lugar a una optimización geométrica de las oclusiones generadas, así como de la maximización de la velocidad con la que es llevada a cabo la obra, dificultando la reacción y respuesta del paciente. Concretamente, se necesitará auxiliar la obra de la garatusa en mayor medida cuanto más distal sea el fundamento, pues se precisará de mayor disposición para conseguir que la punta de la hoja agente no abandone los aledaños del diámetro común, lo que expondría al agente a la reacción paciente. “La garatusa se auxiliará con la acción de planta y torso, aumentando la velocidad y ventaja geométrica en la obra.” Dicha asistencia, se basará parcialmente en la preparación de la obra según la planta y afirmación del torso: Afuera: La planta y afirmación deberán acompañar y configurar un extremo remoto. Esto facilitará la ganancia de medio durante y tras la garatusa, así como aumentará su potencial ejecutivo a tras tiempo. Adentro: La planta, para facilitar la garatusa adentro, habrá de ser acorde a la mano armada. Esto hará maximizar la oclusión y sencillez de tercera, así como facilitará la remisión de la hoja paciente. Por otro lado, la afirmación tenderá a ser ligeramente perfilada con el mismo propósito. En la obra de la garatusa, la sencillez del paciente habrá de quedar ocluida en todo momento y sea la fase que sea. Esto será la garantía de que, de fallar la agregación o disposición, se evitará un encordado al paciente, o que este pueda responder dicho intento ejecutivo. Por tanto, se ha de entender que para obrar la garatusa, a en un contexto práctico, será necesaria la acción de la afirmación pretendiendo con ello generar el mayor movimiento posible de la rectitud, ahuecando el medio y manteniendo un ángulo de la oclusión acorde al medio en que se esté obrando. Por ende: “Para la obra eficiente de la garatusa, se magnificará la radialidad de la rectitud y se asistirá esta con la acción de la afirmación, pretendiendo mantener la óptima oclusión, la más firme disposición del atajo y la mayor potencia de continuar la obra, de manera dispositiva o ejecutiva.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 728 - Igualmente, durante la obra de la garatusa, en cualquier de sus fases, se puede hacer más o menos presión sobre la hoja paciente para ubicarla en un lugar concreto y definir parcialmente su rumbo, teniendo en cuenta la ventaja o desventaja de fuerza generada en el atajo funcional. Esto generará que la garatusa sea una herramienta fundamental para la reubicación y restricción del arma en el espacio, además de tener el potencial de forzar al paciente a reubicarse sobre el plano inferior para evitar la posible conclusión ejecutiva agente. La obra de la garatusa implica la acción de una serie de movimientos del arma agente, que han de ser perfectamente actuados y coordinados con el arma paciente para que pueda tener éxito la obra completa, en todas sus fases. Esto implica una dificultad adicional por la complejidad biomecánica de la obra, pese a ser un concepto elegante en la teoría. Será por ello, que la garatusa no deberá ser considerada como segura hasta alcanzar un desarrollo que permita la total oclusión del paciente, independientemente de la fase en la que esto ocurra, e incluso de si se pueden llevar a término todas las fases. “La garatusa, por su complejidad biomecánica, será una obra compleja, en la que siempre habrá de quedar preparada la obra que la suceda ante su fracaso.” Se puede entender, que la garatusa ha de estar obrada entendiendo la posibilidad del agente de errar o no tener éxito. Por tanto, cuando se produzca la pérdida de agregación o control de la hoja paciente, se deberá poder continuar la obra, en parte gracias a la configuración anatómica del agente, y al mismo tiempo, no generar una exposición clara de ninguna parte vulnerable. Una vez la garatusa sea culminada, se podrá usar esta para sustentar y generar una acción ejecutiva de encordado, así como para dar base para una línea en cruz. Esto hará que la garatusa sea considerada como obra ejecutiva, en caso de que el encordado o la línea en cruz sean parte de la intención original con la que se lleva a cabo la garatusa. “Si una garatusa da lugar a un encordado o línea en cruz, de manera premeditada, será considerada como una obra ejecutiva.” Un agente que se vea dispuesto y controlado por la garatusa de un paciente sobre su arma, podrá tener la posibilidad de librar el control de la garatusa por medio de un movimiento extraño de su arma, independientemente del rumbo seguido por esta. Esto hará a quién obra la garatusa perder la agregación, y por tanto, generar la obligación de continuar su obra sin control pleno o propiedad del medio. En síntesis: “Que la garatusa es esencialmente una obra de índole dispositiva, con potencial ejecutivo en su culminación, que facilitará el control de la hoja paciente para ofrecer su reubicación y la posibilidad para el agente de desplazarse sin estar amenazado geométricamente por el paciente, gracias a la implementación de la inercia y el control de la hoja paciente.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 729 -DE LA C AUSA P RÁCTICA La garatusa como recurso para el seguro tránsito sobre el plano inferior: La garatusa, al proporcionar un control seguro de la hoja paciente. dejando la mano del paciente ocluida en su posible trayectoria en sentido accidental, dotará al agente de la posibilidad de transitar por el plano inferior sobre sus líneas transversales sin que ello genere una exposición notable. Esto lo podrá hacer cruzando por delante de la extensión distal del rumbo de la hoja paciente, pues esta no tendrá posibilidad de actuar ejecutivamente en sentido accidental, y por tanto, no representará, a priori, una amenazada a la sencillez o torso agente. No obstante, tanto los blossen 3 y 4 del agente, como su blossen capital pueden verse comprometidos, pues la acción accidental del arma paciente con intención ejecutiva tendrá vía sobre estos puntos en determinadas fases o momentos de la garatusa agente. Esto será dependiente de la disposición del cuerpo agente, de las dimensiones del medio que genere y sea obrada la garatusa, así como de la adaptación de las fuerzas implícitas en las armas agente y paciente. Cabe señalar que si el paciente decide obrar sobre las líneas abiertas durante la garatusa eficientemente obra del agente, se producirá la común herida, en una mayoría estadística de los casos, siendo posible que el agente genere la supresión con una mínima anterioridad a que el contacto de la hoja paciente tenga lugar. Para la perfecta optimización del desplazamiento transversal asistido por la garatusa, esta habrá de tener una agregación concreta a su inicio, así como ser obrada en un sentido concreto dependiendo de la transversal sobre la que se pretenda dicho tránsito. - Para el tránsito sobre la transversal hábil, la garatusa habrá de ser obrada idealmente en sentido horario, o sea afuera, estando agregada la hoja agente por fuera. - Para el tránsito sobre la transversal no hábil la garatusa podrá ser obrada idealmente en sentido antihorario, o sea adentro, estando agregada la hoja agente por dentro, pese a ser posible que sea obrada afuera según las necesidades agentes y anatomía del paciente. En el caso del tránsito no hábil, la diferencia en la eficiencia de la garatusa afuera o dentro no claramente notable, pese a ser existente en una mayoría estadística de los casos. Se puede sintetizar que: “La garatusa que pretenda asistir el tránsito transversal habrá comenzar con la hoja del paciente agregada al mismo lado que se pretenda la marcha.” De manera adicional, si la garatusa es usada para sujetar la hoja paciente durante el tránsito transversal agente, no influirá notablemente la orientación de la susodicha obra, pues la ganancia de recta será negativa y el único objetivo ejecutivo viable para el paciente sería la sencillez del agente. “Si el tránsito es trepidante, la garatusa será igualmente funcional en cualquiera de sus orientaciones.” Cualquier garatusa agente obrada de fortuna, sin cumplir el sentido y concordancia con la transversal, facilitará en cierta medida la sujeción de la hoja paciente durante el tránsito, sin llegar esta a poder ser óptima. Esto dará lugar a que la garatusa sea un recurso útil a obrar para sostener el medio, pese a no poder ser obrada en su máxima eficiencia geométrica. Para obrar de la manera más eficiente posible, habrá de tenerse en cuenta que si, al comienzo de la garatusa, la afirmación agente está balanceada al lado en que se va a producir el desplazamiento, podría quedar expuesta su sencillez. Esto habrá de evitarse preparando la obra con un balanceo al lado TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 730 - contrario al que se producirá el tránsito, que habrá de ser coherente y directamente proporcional con la amplitud del compás del desplazamiento. De esta manera, la sencillez quedará, a priori, protegida geométricamente por la oclusión agente al inicio de la garatusa. El tránsito sobre la transversal, tendrá que ser coherente y proporcional con la extensión de la rectitud radial de cada una de las fases de la garatusa. Quedará, por tanto, el segmento de la rectitud más extendido cuanto menor sea el diámetro común sobre el que se obra la garatusa. “En la obra de la garatusa, a menor diámetro común, mayor necesidad de radialidad en la sencillez.” Esto también dará lugar a entender que la rectitud radial, en cada una de las fases de la garatusa, habrá de ser igualmente coherente y proporcionada con el diámetro común del medio que se pretenda, producto de la obra de la garatusa. Así pues: - Si la transversal es pura, las rectitudes radiales quedarán condicionadas únicamente por el diámetro común existente al comienzo de la garatusa. - Si la transversal es de conservación, las rectitudes radiales podrán tener una extensión y radialidad contenida, haciendo inicialmente más sencilla la obra de la garatusa, mientras mantienen la seguridad del agente. - Si la transversal es de acometida, las rectitudes radiales habrán de ser maximizadas en extensión del segmento de la sencillez y su radialidad. Además, para optimizar la obra, la afirmación del agente habrá de asistir no solo a la obra de la garatusa, sino también a al ahuecado del medio, permitiendo un tránsito seguro hacia un medio de un considerablemente menor diámetro común. Por tanto: “La garatusa resulta un recurso dispositivo eficaz para asistir el tránsito del agente sobre el plano inferior, habiendo esta de adaptarse a las condiciones del medio en que es obrada y en el que se pretenda continuar la obra.” Garatusa ejecutiva: “La garatusa ejecutiva es una obra ejecutiva, resultado de incluir una línea en cruz justo antes de concluir la obra de una garatusa.” El componente ejecutivo de la garatusa, le viene dado tanto por la potencia ejecutiva implícita en la oclusión como por la posible acción de una extensión del rumbo de la hoja agente, mientras se produce la última fase de la garatusa. Esto dará lugar a un encordado, por fuera o por dentro, mientras se mantiene atajada y en disposición la hoja paciente. La extensión del rumbo de la hoja, justo al final de la garatusa tenderá a dar lugar a una línea en cruz, que podrá ser identificada si se entiende la última fase de la garatusa como el atajo en disposición necesario para conformar dicha línea en cruz, por tanto, la primera fase de esta. O sea: que una garatusa al final de su obra, genera el atajo en disposición propio de la línea en cruz, y que puede ser usado para dar lugar a esta. Por ende, la garatusa ejecutiva resulta ser una garatusa seguida de una línea en cruz, que es apoyada por la inercia implícita en las hojas y resultante de la garatusa. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 731 -DE LA C AUSA P RÁCTICA En síntesis: “La garatusa ejecutiva es aquella garatusa, obrada con intención ejecutiva, que en su última fase se conjuga con una línea en cruz.” La garatusa ejecutiva, para obtener el mayor potencial ejecutivo, habrá de ser obrada sobre un desplazamiento transversal, justo durante el tránsito. Dicho desplazamiento habrá de culminar en una planta agente en línea, con el segmento de planta de este sobre el diámetro común. Con el compás se facilitará la sujeción de la hoja paciente, así como se aumentará la amplitud de movimiento de cabeceo del cuerpo, que permitirá asistir la obra de la línea en cruz. De esta manera, la garatusa ejecutiva podrá ser conformada por la unión de cualquier garatusa, adentro o afuera, junto a cualquier compás transversal, culminando con una línea en cruz de cualquier índole, debiendo ser todo ello adaptado al contexto presente y emergente. En un contexto estadístico, la garatusa ejecutiva más eficiente será aquella obrada afuera, desde una planta transversal hábil de medio recto, sobre un compás transversal de avance al lado no armado agente, en oposición a un paciente con la misma mano armada que el agente, con la hoja dispuesta en el medio. La garatusa ejecutiva con transferencia de momento: La garatusa ejecutiva con transferencia de momento, o garatusa plagal, es una obra ejecutiva, basada en el desplazamiento accidental de la hoja agente, durante el curso de una garatusa, para desplazar el fundamento de la agregación en dirección al paciente, haciendo que el ángulo de las hojas se amplíe, remisando la paciente. “La garatusa ejecutiva con transferencia de momento resultará ser la conjugación entre una garatusa y una línea en cruz obrada desde la segunda fase de dicha garatusa.” Esta variación de la garatusa es una obra que se centra en mover a la hoja agente en dirección y sentido al paciente, haciendo que el momento de fuerza que mantiene en movimiento a la hoja agente se transfiera a la hoja paciente, llevando a esta a aumentar irremediablemente su ángulo, alejándolo del recto, quedando totalmente indispuesta e inhabilitada para poner su punta sobre el diámetro común o el diámetro común de la sencillez. Geométricamente, la garatusa ejecutiva con transferencia de momento tiene lugar gracias a que conforme se acerca el fundamento al tercio fuerte de la hoja paciente, el movimiento de la hoja agente comienza a generar la disposición de la primera, dando lugar a que esta hoja paciente comience a recibir el momento de fuerza que el agente aplicó a su arma y a su rectitud. Durante la obra, la amplitud radial de la rectitud agente deberá de ir decreciendo, llevando paulatinamente la sencillez a adelante, invadiendo con la hoja agente el diámetro común, ejecutando sobre la sencillez paciente, que no estará cubierta por su hoja y quedará sin posibilidad de ocluir. Dinámicamente, lo que hará que la hoja paciente se mueva y quede dinámicamente dispuesta será la transferencia de energía a la hoja paciente, gracias a la conservación del momento. La energía transferida será aquella usada inicialmente por el paciente para mantener su sencillez ocluyendo y la ligera disposición del atajo. La realización de esta variante de la garatusa se basa en la modificación del vector de inercia del arma agente, justo en la segunda fase de la garatusa, donde dicha hoja comienza la extensión del rumbo, haciendo que el fundamento de la agregación transite en dirección a la sencillez paciente. Esto hará que el atajo en disposición, propio de la garatusa, comience a reproducir un movimiento amplificado, por tanto, la hoja paciente quedará moviéndose alrededor de la sencillez agente, sin posibilidad de estar en el diámetro común de la sencillez, mientras el arma que obra avanza cada vez más recta a la sencillez paciente. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 732 - “La garatusa ejecutiva con transferencia de momento comenzará en la segunda fase de una garatusa, transferirá la energía empleada por el agente a la hoja paciente y terminará con una ejecutiva sobre la sencillez paciente.” La garatusa ejecutiva con transferencia de momento es una obra en sí misma, generada por el cambio y reparo del vector inercial generado por el arma y sencillez agente. El potencial ejecutivo de dicha obra, generada eficientemente, reside en la acción única de un vector de inercia, no siendo necesario ningún otro vector adicional. Cabe señalar que esta obra expondrá técnicamente al agente, pudiendo no ser segura en contexto en los que la obra de la garatusa no sea plenamente viable. No obstante, no existirá exposición agente por el hecho de que el paciente que está bajo la garatusa extrañe su arma, pues esta estará sujeta y no tendrá potencia de estar en el diámetro común de la sencillez. La obra de la garatusa con transferencia de medio será compleja, siendo especialmente crucial la sintaxis con las obras del paciente, habiendo de interaccionar de manera precisa la dinámica impuesta a cada una de las armas, así como la intención y propósito de los tiradores. El nombre de esta obra viene dado por la interacción entre las fuerzas de ambas hojas implicadas, en las que se transfiere el momento de fuerza, no obstante, por economía del lenguaje, se puede apelar a ella como garatusa plagal. Obras opuestas a la garatusa: Para entender la oposición y respuesta viable a la garatusa, se habrá de tener en cuenta la configuración geométrica cambiante de la garatusa, así como la imposición de inercia a la hoja del paciente. La garatusa, tanto geométrica como cinéticamente, comienza a cumplir su cometido de mantener el control sobre el arma paciente, a partir de haber impuesto la inercia en la primera fase, independientemente de el sentido de la garatusa o de que se pierda la agregación. Esto hace que se genere una oclusión constante al paciente, pues su hoja queda considerablemente privada. Para evitar esto existen dos opciones viables y funcionales en que no se expone la sencillez de aquel paciente que está recibiendo la garatusa. Libramiento del arma con la acción extraña del arma controlada por la garatusa: “El libramiento extraño será el único método viable con el que librar la hoja sobre la que se esté realizando una garatusa, evitando el atajo y la oclusión de dicha obra.” Este método permite que la hoja del paciente pueda librar el atajo con disposición por parte del agente. Para ello, en cualquiera de las tres primeras fases de la garatusa, se deberá actuar en extraño con el arma, preferiblemente de rumbo recto, impidiendo al agente que sostenga la agregación y evitando el potencial desenlace ejecutivo de la última fase de la garatusa. La acción extraña será la única opción geométrica y acción del arma viable para evitar la culminación de una garatusa, pues una vez la hoja del paciente haya sido, o esté siendo dispuesta, ya tendrá una inercia que hará extremadamente completo y antrópico el control de la oclusión o de cualquier intento de mutación del rumbo. Con la acción se posibilitará la ubicación del arma paciente con rumbo al circuncentro de la garatusa, que será la sencillez del agente, dado que la acción extraña reducirá la hoja del que libra acercando la punta de este al eje sobre el que se genera el movimiento. Una vez la garatusa esté en su última fase, o la haya culminado, quedará el paciente que haya actuado y librado en extraño, en potencia de estocar sobre la sencillez agente, posibilitando la respuesta paciente con potencial ejecutivo. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 733 -DE LA C AUSA P RÁCTICA El hecho de librar con la acción extraña aquel arma que está siendo sujetada por la dinámica centrífuga de la garatusa, dará lugar a que sea previsible la posición de dicho arma. Por tanto, desde la perspectiva estrictamente psicológica, el paciente bajo el control de la garatusa, ha sido inhabilitado en su operatividad, pues al embeber la rectitud, está siendo controlado por el agente de manera indirecta. Es en este fenómeno en el que se sustenta el uso inductivo de la garatusa. La resistencia a la garatusa: “Resistir la garatusa evitará la disposición de la hoja sobre la que se obra, mas quedará estática en el espacio dándose lugar igualmente a su sujeción.” La resistencia a la disposición y esfuerzo consciente de mantener el rumbo, hará que la garatusa se pierda en alguna de las fases la agregación, mientras que además, la hoja paciente no se verá en gran medida afectada por la imposición de inercias de la garatusa. Esto posibilitará que el paciente tenga pleno control de su hoja una vez la agregación se haya perdido, y por consiguiente no esté ocluido. Esta respuesta de resistir, geométricamente, no tendrá efecto si el agente está italado en trío con el paciente, pues tanto la sencillez de este paciente como la sencillez y plano superior agente serán coincidentes. Por tanto, la garatusa tendrá el efecto de oclusión y envoltura sin necesidad de que el agente disponga la hoja del paciente, pues ya será esta el circuncentro de la radialidades del agente. Añadido a esto, hay que aclarar que es considerablemente complejo resistir la imposición de fuerzas de un agente opositor que pretende la disposición cuando está agregado en ventaja de fuerza. Por ello, se precisará de atención constante y una implicación notable de fuerza en el arma paciente de la garatusa. Esto dará lugar a que dicho paciente haya de estar concentrado únicamente en la resistencia quedando el agente en potencia de abortar la garatusa y/u obrar un redondo o un encordado tras los primeros atisbos de envoltura. Por ende, la resistencia, de entenderse útil su obra, habrá de realizarse únicamente durante las fases iniciales de la garatusa, pues en la última fase de esta, el agente quedará en potencia de herir si el paciente mantiene el mismo rumbo de la hoja. Cuando un paciente resiste la garatusa, ha de dejar deja su hoja estática en el espacio, sin divertir la fuerza impuesta sobre ella, siendo esto lo que pretende la obra de la garatusa. Por tanto, el agente que obra la garatusa estará igualmente controlando y restringiendo el movimiento de la hoja paciente a un lugar concreto del espacio, cumpliéndose así igualmente la tercera fase del atajo del agente sobre el paciente. “Resistir la garatusa opositora evitará la disposición de la hoja propia, mas no su sujeción.” ———— - 735 - El redondo TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 737 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Redondo: El redondo es una obra ejecutiva basada en la envoltura, oclusión y encordado de la hoja paciente durante su tránsito accidental recto o encordado. En esencia, el redondo resulta ser la conjugación de una oclusión con un encordado. Concretamente, será una oclusión radial de intervalo de medio, de segunda a cuarta, cuarta a segunda, primera a tercera o tercera a primera, con la implementación de una extensión del rumbo, para añadir un componente ejecutivo y pretender el encordado y la supresión, sin necesidad de depender de la continuación de la obra paciente. Idealmente, debiendo de ser esto siempre dependiente del propósito agente, la oclusión de medio deberá llevar a la sencillez agente a la rectitud radial opuesta, intentando pasar por cualquier otra rectitud radial. Esto hará que el agente no tenga que exponer su sencillez al pasar por la rectitud de adelante. Realización Que el paciente se afirma recto, con su ítalo aledaño al ítalo agente. O que pretende una supresión o ejecución en trayectoria accidental o encordando, en causa libre o sujeta, con una trazada accidental con participio de natural o violento, sobre la mano armada, torso o cabeza de un agente que se encuentra en una rectitud adelante, arriba o abajo. El agente, antes de tiempo, habrá dispuesto la hoja agregada o paralela al rumbo de la paciente, creando siempre cierta perpendicularidad entre los segmentos de las armas, sin necesaria intención de atajo más que en su privación. A tiempo, agrega la hoja, realiza una envoltura sobre la hoja paciente, con una oclusión en intervalo de medio, dejando la extensión de la rectitud más extendida de lo que inicialmente estuviese, y extiende el rumbo angulando en dirección a la mano paciente, haciendo que sea la propia proyección accidental de este, o la obra agente de compases, la que ejecute o suprima. Esto dejará la hoja paciente en la hipotenusa del triángulo pretendido por él, que ha sido respondido cambiando radialmente la posición de la rectitud agente, dejando un hueco donde antes estaba el objetivo ejecutivo. Siendo así como se obtiene la ejecución en el cateto real agente. Es importante apuntar que la dinámica de la obra del redondo tendrá dos componentes: - Componente dinámico agente: que siempre habrá de actuar la envoltura. A esto se le podrá sumar la dinámica procedente de los compases, ayudando a la acción accidental de tirador y arma, necesaria para la culminación ejecutiva. - Componente dinámico paciente: que podrá sustituir a la dinámica accidental agente, generada por los compases, mas nunca podrá sustituir a la dinámica agente de la envoltura, siendo esta siempre necesario. Previamente a la obra del redondo, se podrá dar lugar a la preparación de esta obra gracias a la ceñida a primera o tercera, configurando la geometría y la dimensión del medio para que el agente pueda obrar con compases rectos, de manera segura. Redondo de cuarto: Será posible obrar un redondo con un intervalo de cuarto, que si su pretensión es ejecutiva, seguirá siendo llamado redondo. No obstante, en los casos en los que la obra del redondo de cuarto sea posible, será más eficiente recurrir a la mera oclusión, pues como obra dispositiva, ofrece más garantías para el agente, que pese a no ejecutar, quedará en ventaja sin exposición. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 738 - Se deberá conjugar la realización de la acción a cada una de las posibilidades potenciales, pues la biomecánica implícita en cada una de ellas, variará considerablemente. La adaptación necesaria hará que la obra del redondo haya de adaptarse a: - Lado de la agregación o disposición de hojas agente y paciente. - Ítalo agente. - Ítalo paciente. - Envoltura precisa relativa a la rectitud agente inicialmente dispuesta. - Angulación de la hoja necesaria para el encordado agente y ejecución. Si la posición radial a cuarta está implícita en el redondo, ya sea como ubicación inicial o final de la sencillez agente o paciente, se tendrá que tener en cuenta que la acción del arma ganará potencia ejecutiva al pasar por adelante, mientras se reduce la velocidad con la que se realiza la envoltura. “La obra del redondo agente se retrasará cuando esté implicada la posición radial de cuarta de cualquier manera.” El redondo es una obra ejecutiva que puede ser obrada de manera proactiva. Por ello, en el medio proporcional de sombra, habrá de estar sujeta a la obra de unos compases que auxilien el desplazamiento del agente sobre el plano inferior. Con ello se creará la imposibilidad para el paciente de ocluir u obrar sobre el agente, dentro de los límites del medio resultante, pues la posición radial de la sencillez agente cambiará a la vez que muta la rectitud, siendo mecánicamente complejo la previsión y reacción ante esto. - Para el redondo de primera a tercera, compás transversal al lado no hábil. - Para el redondo de tercera a primera, compás transversal al lado hábil. El compás que auxiliará al redondo deberá estrechar el diámetro común en la misma medida que la distancia existente en el segmento del arma paciente entre la sencillez y el fundamento de la agregación, al comienzo del redondo. De esta manera, los compases que se lleven a cabo deberán hacer transitar al agente por la transversal de acometida, o de otra manera, por cualquier otra transversal aumentando la amplitud del compás para proporcional la ganancia de recta necesaria para el éxito del redondo. “El redondo se auxiliará de un compás con ganancia de recta igual a la distancia entre la sencillez paciente y el fundamento de la agregación.” Para el sostenimiento de la agregación, adicionalmente, habrá de generar un ligero y breve atajo en disposición en el sentido en el que la hoja del paciente quede agregada a la agente. De esa manera, se forzará el sostenimiento de la agregación y se facilitará el encordado posterior, dejando la energía potencial impuesta al arma agente que se libere en dirección a la sencillez del paciente. Si se pretende el auxilio del redondo con un compás, el atajo en disposición deberá ser en sentido al compás obrado. Si dicho compás es recto, el atajo corneará o humillará la hoja, según la agregación inicial. Cuando la obra del redondo sea producto de una respuesta, es importante entender que la consecución y éxito se basa en la inercia del paciente y en su imposibilidad para detener la trazada accidental de su hoja. Por ello, es clave actuar a tiempo de su intento ejecutivo, pues actuar antes de tiempo haría abortar su obra, y a tras tiempo sería demasiado tarde para impedir la herida. Se deberá tener en cuenta que cuanto mayor sea la amplitud del redondo obrado, menor será la exposición del agente. Por tanto, el redondo quedará obrado dentro de las limitaciones de la angulación de la oclusión con la que se obra. De esta manera: “Cuanto mayor sea la amplitud de la oclusión radial de un redondo, mayor será el ángulo de ataque y la extensión necesaria del rumbo de la hoja agente.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 739 -DE LA C AUSA P RÁCTICA El redondo ha de proveer al agente la posibilidad de mantener la agregación y/o atajo funcional tras su acción, pues de ser advertida la intención ejecutiva agente por el paciente, la ganancia de medio hacia este, se detendrá. Para recuperar la iniciativa, el paciente, de forma instintiva, pretenderá la reubicación del rumbo de su hoja para pretender otra ejecución de encordado, a lo que el agente deberá responder con otra envoltura, el embebido de su rectitud, y quedará dispuesto en potencia de obrar y herir a discreción. Realización respondida alternativa: El paciente, pretende una estocada a la mano o la disposición de su arma en agregación con la agente. El agente, agregado y desde una rectitud que mantenga el rumbo de su hoja relativamente más obtuso que el del la hoja paciente, a tiempo, cambia su rectitud a aguda y arriba, dejando el rumbo de la hoja abajo y agudo, habiendo retirado la/ las manos del medio, ahuecándolo, y ejecutando de sobre los antebrazos o guarnición paciente por medio de una extensión del tumbo. Esta obra también puede ser ejecutada con un cambio al asimento de una mano, teniendo en cuenta que el desemparejamiento de la mano no hábil ha de ser rápido y llevar esta al estado de largada o contrapuesta. ———— - 741 - El reparo TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 743 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Reparo: El reparo, al margen de la simple corrección de una trazada, es aquella acción u obra conscientemente defensiva e inerte, que pretende únicamente interrumpir, parcial o totalmente, la trazada de una hoja, independientemente de la intención de su movimiento. “El reparo es la obra defensiva que pretende el cambio en el vector del movimiento de la hoja opositora.” Este reparo, como obra inerte, podrá dar lugar a una posterior obra ejecutiva del agente que repara, más no llevará implícita intención ejecutiva alguna en su obra. Los reparos, no serán práctica habitual en la obra absoluta de un tirador experto, pues por su naturaleza inerte, retrasan la potencia ejecutiva, lo que los hace menos eficientes y elegantes que el uso de las oclusiones. Además, la configuración geométrica resultante de la obra de un reparo, dejará expuesto al agente que repara a la respuesta directa del paciente reparado, que podrá encordar y/o reubicar su arma con potencia ejecutiva. “En la esgrima emergente de las armas láser el reparo no será una obra eficiente, pues siempre expondrá al agente ante la respuesta con potencial ejecutivo del paciente.” Al reparar, habrá de ser prevista la incidencia de la energía cinética implícita en la trazada paciente y, por ende, habrá de actuarse siempre con una extensión relajada de la rectitud, haciendo que la parcial flexión de las articulaciones implicadas y su resistencia natural a la flexión involuntaria, actúen como reductores de la inercia, permitiendo la sostenibilidad del rumbo de la rectitud. El rumbo de la rectitud habrá de estar desprovisto de potencia de herir, pues el uso de un reparo en lugar de una oclusión será motivado por la preservación de la integridad paciente, sea esta de índole literal o figurada. “El reparo está destinado a defender sin ofender.” En el plano práctico y racional, el uso del reparo, por su naturaleza y configuración geométrica inerte, estará reducido al uso como obra de fortuna reaccionada, en la que no existe otro método más eficiente para defender la integridad del agente. Por tanto, normalmente el reparo será obrado en el contexto instruccional o docente, en el desempeño artístico, y/o estará plenamente motivado por la intención tutelar de un diestro ante un profano, pese a existir posibles y excepcionales situaciones dentro de la obra absoluta y consciente. La denominación y clasificación del reparo: Un reparo, podrá ser obrado desde cualquier rectitud, lo que le otorgará un nombre a esta obra basado en la misma nomenclatura que es usada para definir la sencillez. Denominación del reparo: Esto podrá ser radial, como adelante, primera, segunda, tercera, cuarta y participios. Adicionalmente, se habrá de hacer referencia al rumbo del arma, de manera sintetizada. Será pues este relativo al paralelismo que tenga la hoja respecto a la geometría particular o también podrá ser nombrado según la dirección que siga la hoja. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 744 - Idealmente se deberá de detallar la condición del asimento y la posición de las uñas del agente, o el punto en que se genera la agregación, conceptos que influirá de manera considerable en las propiedades físicas del reparo. Ejemplo ilustrativo de descripción de un reparo: Reparo radial a primera con el arma obtusa, paralela a la transversal hábil agente, de uñas abajo con participio de dentro, asiendo en dinámico y regular, con la rectitud extendida y cuerpo balanceado al no hábil, agregando en el tercio medio del agente que repara sobre el débil paciente. El reparo puede estar catalogado según distintos aspectos, así pues, se dará lugar a la clasificación más básica del reparo: Reparo seguro: Aquella interrupción de la trazada paciente que genera una acción defensiva inerte, gracias a una trazada antagonista, y deja la hoja agente en potencia de obrar. Reparo de vector gemelo: Disposición de la hoja agente en agregación constante, valiéndose del tacto, con la pretensión de seguir y copiar la trazada paciente para permitir su interrupción en un momento concreto de su evolución. Reparo sencillo, de la trazada o atasco: Introducción sutil e intencional de la hoja agente en una trazada paciente que está siendo actuada. La función óptima de esta acción está circunscrita a la disrupción de acciones de spin y floreos. Para ofrecer un análisis profundo del reparo, habrá de tenerse en cuenta la posición de partida del reparo y además, la posición última en que quedará el arma y rectitud tras la obra. Esto dará detalles para entender cual ha sido la trazada seguida por la hoja y que aspectos cinéticos tendrá implícita la obra. La obra y acción del reparo: Un reparo, para resultar plenamente eficiente, habrá de ser obrado como un atajo funcional en su momento inicial, desde el punto de vista biomecánico y geométrico. Lo más eficiente será que el agente que repara quede en ventaja de fuerza, siendo el tercio medio de su hoja el que agregue con el tercio débil de la hoja paciente. La agregación funcional en el reparo dará lugar a que sea actuado u obrado sin detenimiento alguno y sin estar previamente dispuesto en la rectitud necesaria. Adicionalmente, un reparo con agregación funcional generará una geometría en la que el agente que repara quedará relativamente protegido, ante la posibilidad de encordado por parte del paciente. Además, dicho reparo se puede concebir como un atajo en la fase de una mera privación, inclusive, de una disposición. Esta última será necesaria si se le pretende aplicar energía a la hoja paciente reparada, posibilitando tanto el total detenimiento como su desvío. “Idealmente el reparo tendrá lugar con agregación funcional en ventaja de fuerza.” Para la correcta administración de la energía impuesta por la trazada paciente, el reparo será actuado conforme a una lógica geométrica que permitirá la segura disposición de la hoja que repara y la correcta rectitud, que posibilite mantener fuera del medio a la sencillez y extremo agente, pues la intención paciente no será fielmente prevista, debido parcialmente al contexto incontrolado donde tendrá lugar el reparo. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 745 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Ante el natural paciente: De rectitud relajada arriba con participio de hábil, uñas fuera con rumbo no hábil. Idealmente de arma tumbada. Ante el violento paciente: De rectitud relajada abajo con participio de hábil, de uñas abajo, con rumbo no hábil con el arma tumbada. Ante la reducción paciente desde el hábil agente: De rectitud relajada con participio de hábil, por debajo del ítalo paciente, de uñas adentro, con rumbo obtuso, ligeramente sobre la transversal no hábil, necesariamente perpendicular al vector de inercia seguido por el arma paciente. Esto también podrá tener lugar con la rectitud relajada arriba o adelante con participio de hábil, por encima del plano ítalo del paciente, de uñas fuera, con rumbo agudo parcialmente paralelo al diámetro común. Ante la reducción paciente desde el no hábil agente: De rectitud relajada abajo con participio de no hábil, por debajo del ítalo paciente, de uñas adentro, con rumbo obtuso, ligeramente sobre la transversal hábil, necesariamente perpendicular al vector de inercia seguido por el arma paciente. Esto podría tener lugar también desde la rectitud relajada arriba o adelante con participio de hábil, por encima del plano ítalo del paciente, de uñas fuera, con rumbo agudo parcialmente paralelo al diámetro común. Ante el accidental paciente: Se actuará una cornada con el arma agente tumbada, desde la rectitud hábil de este, sobre un compás extraño de alcance. Estas premisas están previstas para la trazada generada por una intención ejecutiva por debajo del plano superior, a lo que aportarán resistencia biomecánica y posibilidad de divertir la hoja como evento emergente de la aplicación de presión por parte del paciente, quedando el agente en potencia de obrar. Teniendo en cuenta elementos prácticos y la continuación de la obra, el reparo no deberá disponer la sencillez del agente que repara más alejada del plano sagital que el límite de su segmento superior. Explicado de una manera más práctica: cuando se obra un reparo, la mano armada deberá quedar dentro de los límites del cuerpo del agente que repara, pues de lo contrario, la geometría permitiría la exposición del torso y cabeza. Así mismo, la angulación del rumbo del arma en el reparo, deberá ser similar a la angulación de una oclusión. Esto aportará una proporción que permitirá la continuación de la obra, la protección de torso y cabeza, así como el mantenimiento de la amenaza al paciente por la disposición del rumbo de la hoja agente. Es de vital importancia, y por ello se remarca, el hecho de que el agente que repara pretenda la agregación o culminación del reparo, sobre un tercio concreto de la hoja propia o del paciente, que lo deje en ventaja de fuerza sin comprometerlo. Lo ideal es aplicar la lógica del atajo. “Aquella composición geométrica más adecuada para la viabilidad del reparo será la configuración de medio-débil del atajo funcional.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 746 - En relación a la continuación del reparo, habrá de entenderse que la sencillez, en el momento de generarse el contacto de reparo entre hojas, tendrá la misma condición que en una agregación con una oclusión. Por tanto, cuando se crea el reparo, para continuar con una obra coherente, se deberá mutar la sencillez del que repara a una de las posiciones radiales posibles y coherentes con el método de la oclusión, dando lugar a la obra de una oclusión radial y permitiendo el sostenimiento del medio. ———— - 747 - Spins TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 749 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Spin: Las acciones del arma, así como sus trazadas, en ocasiones, se generarán voluntariamente sobre vectores con cierta inercia, desde cualquier trayectoria, en ciertos casos con un llamativo componente circular generado por el momento de fuerza. Se llamarán entonces, acciones de spin. Spin: “El spin será aquella acción del arma que haga girar su cuerda alrededor de un punto llamado eje, dando como resultado una trazada circular en la que la punta quedará en el perímetro de la misma.” El concepto del spin es apropiado y sumamente eficiente si se pretende hacer rotar el arma sobre un eje para: - Extender un vector de inercia para su control. - Retirar la hoja del medio. - Imposibilitar el control de la hoja propia por parte del opositor y pese a ello, mantener parte de la operatividad de la misma, sin detener la dinámica de la acción. - Generar una obra disuasoria, con caso vocativo o interruptivo. - Raramente, para obrar ejecutivamente en causa libre. La justificación de esta acción, característica del el uso de las armas láser, donde la hoja puede trazar buscando el tajo, el revés o el mandoble, aprovechando la tridimensionalidad del contexto, está basado en la paradoja de la estocada recta, en la escasa guardia cónica, en la necesidad eventual de una acción ejecutiva de tajo o revés, en la necesidad de mantener un atajo funcional, controlar la intención del paciente, actuar una faz agente, y en que no existe necesidad alguna de generar fuerza contra un cuerpo para proferir una eficiente ejecución. “La acción de spin del arma podrá ser entendida como una manera de mantener la dinámica y aprovechar esta para generar geometrías en puntos concretos de su trazada.” El spin tendrá un punto donde las fuerzas generadas quedarán equilibradas, será este el eje del movimiento de torsión del arma. Para entender este eje, se podrá entender que será el baricentro de la órbita mutua entre el segmento del arma y el cabo de esta, que normalmente quedará cercano a la pinza del asimento. Eje del spin: “El eje del spin será el punto del espacio en que está situada la pinza del asimento del arma durante la acción de spin. Este punto podrá quedar más o menos estático, definiendo con ello la trazada del arma y su geometría.” En un arma equilibrada, el eje del spin estará posicionado en la pinza del asimento o aledaño a esta, siempre que la mano armada no esté desplazándose. Entendiendo la predicción de la hoja agente por parte del paciente como un factor fundamental a evitar, las acciones de spin, como los spins, tajos, reveses o mandobles, serán obradas o actuados con la menor trazada posible, sin llegar a exponer el cabo del arma, pues será en el momento de encontrarse el rumbo de la hoja en la parte posterior, que no existirá opción alguna de mantener la dimensión del medio sin extender el diámetro común. “Durante la acción de spin el cabo del arma quedará obligadamente expuesto, sin la hoja que genera oclusión y defensa cónica sobre él.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 750 - Al desplazar el eje de spin en el sentido al que apunta el segmento del arma, se disipará el momento angular de esta. Así se generará una trazada que, en la extensión del rumbo y rectitud, con cierta aplicación de fuerza par, tendrá un baricentro y eje de spin claro, mas no tendrá un desarrollo angular marcado, llegando naturalmente a estar condicionada por la escasa aplicación de fuerzas necesarias para la ejecución. Tierra: La tierra es el momento en que un spin hace posicionarse al arma, eventualmente, en una angulación recta, en dirección y sentido a su potencial objetivo ejecutivo. En este instante el spin adquiere su mayor eficiencia geométrica, pues el arma está en angulación recta, lo que la dispone en su máxima longitud proyectada, o sea, en su radio máximo del extremo. Así mismo, al estar la cuerda del instrumento paralela al ítalo y confluyendo con el objetivo ejecutivo ligado, se generará el medio más eficiente para el agente. Todo esto dará lugar a que dicho momento sea el punto de referencia para la circunferencia generada por la punta del arma. Cortar a tierra: Cortar a tierra es la acción del arma, normalmente en accidental o extraña, que hace al usuario controlar la inercia y momento angular de la trazada, permitiéndole redirigirlos a una dirección que le permita retomar el control lineal de las fuerzas implícitas. Este corte a tierra puede ser obrado con intención ejecutiva o estrictamente dispositiva, en cualquiera de los casos semánticos posibles. Cuando tenga intención ejecutiva y caso efectivo, la manera más eficiente de cortar a tierra será en accidental, italando en trío a la altura del objetivo ejecutivo, y adaptándose a la continuación de la obra, en la que no estará presente la inercia y momento angular de la trazada desde la que se obra. Existirá, por tanto, una aplicación del spin que lo destinará a ejercitar y posibilitar un control del arma propia más eficiente. “El spin podrá ser una acción del arma u obra destinada a ser funcional en asalto, así como una herramienta para facilitar la adaptación y acondicionamiento a un instrumento concreto.” Tipos de Spin: El spin, como acción, tendrá una catalogación basada en su geometría y dinámica. Por tanto, estas acciones quedarán catalogadas según la orientación de su momento angular, la posición del eje sobre el que se genera la trazada circular de estas y la disposición del plano de la trazada generada. Spin agudo: “El spin agudo será aquel spin generado con una trazada en la que la angulación del arma decrece, llevando la punta en sentido al plano inferior, en la parte anterior del agente usuario.” El spin agudo dará lugar al potencial ejecutivo del tajo, revés y/o mandoble en natural en la parte anterior del usuario. TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 751 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Spin obtuso: “El spin obtuso será aquel spin generado con una trazada en la que la angulación del arma crece, llevando la punta en sentido contrario al plano inferior, en la parte anterior del agente usuario.” El spin agudo dará lugar al potencial ejecutivo del tajo, revés y/o mandoble en violento en la parte anterior del usuario. Spin interior: “El spin interior es el generado en la parte interior de la mano del agente usuario. Esto hará que la trazada del arma quede, por obligación anatómica, en la parte no armada del usuario.” El reparo de un spin interior por parte de un paciente, dará lugar a que el agente usuario quede encrucijado. Spin exterior o mandoble exterior: “El spin exterior es el generado en la parte exterior de la mano del agente usuario. Esto hará que la trazada del arma quede, por obligación anatómica, en la parte armada del usuario.” El reparo de un spin exterior por parte de un paciente, dará lugar a que el agente usuario quede desplegado. Spin anterior: “Será anterior aquel spin generado con su eje en la parte anterior del usuario.” Esta disposición anterior será en la que habitual y naturalmente se actuará el spin, residiendo en ella la mayoría de la utilidad geométrica de su uso, debido a la necesidad de conjugar la acción con la anatomía bilateral humana. Spin posterior: “Será posterior aquel spin generado con su eje en la parte posterior del usuario.” Se ha de señalar la ineficiencia geométrica de la acción de spin posterior. No obstante, su utilidad reside en la potencial extensión de vectores de inercia. Pese a ello, el peligro de autoejecución estará considerablemente presente, por las implicaciones geométricas, la dificultad de la coordinación invertida y la necesaria precisión del control anatómico. Spin vertical: “El spin vertical será aquel que deje el plano de la trazada considerablemente perpendicular al plano inferior. Igualmente será la expresión más usual de esta acción.” Spin horizontal: “El spin horizontal será aquel que deje el plano de la trazada considerablemente paralelo al plano inferior.” TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSERDE LA CAUSA PRÁCTICA- 752 - Este spin podrá ser usado para el sostenimiento de la integridad del usuario y extensión del medio proporcional, permitiendo la amenaza a opositores procedentes de distintos diámetros comunes. La acción del spin horizontal habrá de tener un ítalo por encima del plano coronal, desde el que generar un eje que permita una trazada segura para el usuario. Acciones de spin: “Las acciones de spin tienen una geometría y dinámica propia, que al sumarle una semántica y aplicándole un caso que pretenda la interacción con el opositor, podrán dar lugar obras completas, funcionales en función de la sintaxis en la interacción con el opositor.” Las distintas acciones de spin se podrán combinar, entre sí y con otros elementos, para dar lugar a obras que permitirán la adaptación al contexto, medio, faz y necesidades del tirador usuario. Existirá la posibilidad lógica de concatenar distintas trazadas generadas por acciones de spin. Esto, llamado hilado, creará obras más complejas que puedan facilitar el éxito de distintas intenciones, normalmente en causa libre. “Las acciones de spin no serán recursos eficientes, pues no se podrá asegurar la integridad del usuario, al quedar el arma propia dentro del medio particular del usuario, al no generarse agregación y al no usarse la hoja propia para la interacción y control físico del arma paciente.” Cabe remarcar el valor de faz que adquieren las acciones y obras de spin. Resultarán, pues, recursos disuasorios, gracias a la naturaleza del arma, que al ser claramente visible, condicionará la capacidad de orientación del opositor en entornos de escasa luminosidad, dificultando su ciclo OODA. De manera superlativa, los spins otorgarán al agente usuario una faz de imprevisibilidad ante el criterio sesgado de un profano o un tirador escasamente experimentado. “Las acciones de spin poseerán potencial notable para su uso en caso vocativo e interruptivo, dando lugar a la eficiente disuasión y repulsión del opositor.” Los spins serán un recurso recurrente y necesario para la obra conscientemente adaptada a la oposición entre más de dos tiradores. Esto será así por la facilidad que aportan para reubicar el arma en el espacio, de manera potencialmente ejecutiva, permitiendo mantener el medio proporcional marcado, impidiendo con ello la inmersión segura de opositores en él. No obstante, este recurso alcanzará su máxima eficiencia aplicado a armas con una cuerda mayor a la del daito, que ofrecerán una ventaja de medio y/o real al usuario y posibilitarán su seguridad. “El spin, cuando es aplicado a las condiciones geométricas propias del daito, es una acción u obra funcional, con potencial ejecutivo en causa libre, sin llegar a ser un recurso eficiente en una mayoría estadística de los escenarios.” ———— - 753 - Obras compuestas TRATADO GENERAL DE LA ESGRIMA LÁSER- 755 -DE LA C AUSA P RÁCTICA Empomada: La empomada es una obra ejecutiva, que consta de una primera acción basada en empomar el arma, seguida de un movimiento accidental de sencillez y arma, normalmente con un leve participio de natural, que buscará la máxima extensión de la rectitud y afirmación del agente para proporcionarse un extremo extendido, con intención de ejecutar sobre un objetivo alejado, posicionado sobre el diámetro común o aledaño a este, idealmente por medio de un encordado. Cabe hacer la distinción entre empomar como acción y la empomada como obra. La primera será la acción llevar la sencillez o la pinza del asimento al pomo, la segunda es una obra que se llevará a cabo con el arma ya empomada. “En la síntesis geométrica, la empomada consistirá en amentar el segmento del arma, extendiendo el radio del extremo y obrando desde ello.” En la empomada, independientemente de su naturaleza, podrá existir el movimiento complementario de tumbado del torso. Este estará justificado por la necesidad de ajustar el ítalo y facilitar su ceñido a la altura del objetivo ejecutivo, con lo que se ganará el máximo extremo en la distancia operativa, que será usado para aumentar el gradiente del medio proporcional. No obstante, este movimiento, pese a ser crucial para la obtención de una geometría eficiente, puede ser adaptado o, incluso, excluido para conseguir una plena coherencia con los medios emergentes. “La empomada podrá ser auxiliada por el tumbado del torso, que aumentará el extremo y facilitará el italado.” La obra de la empomada podrá ser asistido por un compás, dependiendo la naturaleza de este de la mano que quede armada y la forma en la que se disponga el segmento del arma. De pretenderse obrar un compás de avance transversal o recto que socorra a la obra de la empomada, el agente habrá de mantener el control del medio en el momento de extender la proyección de la planta, pues quedará expuesta con su pié no hábil de estar la hoja paciente en potencia de obra en el lado hábil de este. Se comprenderá que en una mayoría estadística de las situaciones geométricas y dinámicas posibles, el momento idóneo para la empomada se configurará en torno al aprovechamiento de la obra ejecutiva paciente, o la inercia de este en su desplazamiento sobre el plano inferior. Esto se deberá a la dificultad implícita para el paciente de ocluir, reubicar o reparar la empomada agente, puesto que se encuentra inmerso en una tesitura compleja, dada la dinámica y mecánica de la obra ejecutiva o el tránsito. “El momento más eficiente para la obra de la empomada será el tránsito paciente o su obra ejecutiva desde un medio extendido.” La maximización de la distancia del extremo generada por la empomada, posibilitará la obra de esta, con potencial de éxito, desde un diámetro común mayor al propio del medio proporcional paciente, en su estrato aparente de sombra. Pese a que este no será el medio agente óptimo para la empomada por existir una posibilidad considerable de maniobra y reacción paciente, ya sea rompiendo el medio u obrando una oclusión que creará una desventaja para el agente que empoma. “La empomada se puede obrar desde un medio de proporción, convirtiéndolo en un proporcional gracias a la ventaja de medio propia de empomar, siempre que se tenga en cuenta la considerable predicción y reacción que posee un paciente ante la obra agente.” La empomada dará lugar a la extensión del emisor lucido, quedando este dentro del medio proporcional paciente durante la obra agente. Por tanto, la obra de la empomada basará su utilidad en la dinámica, dando lugar a una geometría similar a una obra sin empomar.