Otra localización importante para la trama situada en Dagobah es la Cueva del Lado Oscuro –fig. 14. 14 RINZLER, J. W. Cómo se hizo Star Wars: El Imperio Contraataca. Barcelona: Editorial Planeta Cómic, 2016. P. 229. Esta Cueva se halla bajo un árbol, aprovechando las oquedades entre las raíces del mismo, siendo un lugar que como todo el planeta tiene una alta concentración de la LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS25 Fuerza, pero especialmente del Lado Oscuro, lo que supone una ardua prueba para cualquier Jedi que se atreva a adentrarse en su interior, ya que tendrá que hacer frente a visiones oscuras de sí mismo o de su propio futuro15. Esta Cueva puede entenderse como una referencia al funcionamiento de los oráculos en la Antigüedad, especialmente el de Delfos. El mensaje que la Cueva del Lado Oscuro emite es ambiguo, puesto que adquirirá su significado dependiendo de la percepción personal y subjetiva de cada individuo. Además, el lugar en el que se emite este “mensaje de la Fuerza” contiene ya en sí mismo cierto aire mistérico y místico, ambiente que se buscaba recrear en el oráculo de Delfos mediante su disposición en un lugar cerrado -como la Cueva- y que estaba en comunicación directa con grietas que permitían la salida de gases del interior de la tierra -la Fuerza-, haciendo que los adivinos entraran en trance -Jedi- y dieran su vaticinio –visión de la Fuerza influenciada por el Lado Oscuro. Tras la exploración de los planetas, debemos pasar al estudio de hechos y personajes concretos que nos siguen revelando cómo el conocimiento histórico y arqueológico se usaba en las primeras producciones de Star Wars. Es en el Episodio V donde aparece por primera vez el personaje cazarrecompensas Boba Fett -fig. 15, a la larga muy querido por los aficionados a pesar de las pocas líneas que tiene en la Trilogía Original16-. Contratado por Darth Vader junto a muchos otros cazafortunas, es quien consigue averiguar que Han Solo y Leia Organa se dirigen a Bespin, haciendo que Darth Vader se adelante a ellos y obligue a Lando a traicionar a su viejo amigo. Por tanto, es un personaje clave para el desarrollo narrativo argumental de esta y la siguiente película, el cierre de la Trilogía Original. Al principio se pensaba que Boba Fett sería una especie de supersoldado de asalto, un stormtrooper mucho más experimentado que sus compañeros y con una serie de armas especiales, como lanzacohetes, cable con gancho y mochila propulsora. 15 BARR, Patricia, BRAY, Adam, WALLACE, Daniel, WINDHAM, Ryder. Universo Star Wars. Personajes. Criaturas. Localizaciones. Tecnología. Vehículos. Londres: Dorling Kindersley Limited, 2015. P. 202. 16 Nombre que los aficionados a Star Wars han dado al conjunto de las primeras tres películas estrenadas: Una Nueva Esperanza -1977-, El Imperio Contraataca -1980- y El Retorno del Jedi -1983. LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS26 Por tanto, iba a vestir una armadura blanca similar a la del soldado de asalto estándar, para luego modificarse y darle unos colores más verdosos, terrosos y envejecidos, que junto con algunos desperfectos en la misma da una idea de su agitada vida debido a su profesión. Este cambio tan drástico se basó en el género fílmico del Western, especialmente el Spaghetti Western de Sergio Leone protagonizado en muchas ocasiones por Clint Eastwood17. Aquí podemos observar cómo se toma un estudio y aplicación previos de un momento histórico concreto de los Estados Unidos para el desarrollo estético y argumental de un personaje concreto. El problema que aquí reside es la utilización de una visión estereotipada de la historia de Estados Unidos, lo que invariablemente va a trasladar los estereotipos a las obras sobre las que ejerza influencia, por lo que se está perpetuando una visión distorsionada de la historia por mucho que Star Wars se halle en un extremo prácticamente opuesto al de la divulgación histórica. De manera indirecta, Star Wars colaboró en la perpetuación de los estereotipos históricos, lo que supone un punto negativo a tener en cuenta para algunos de los siguientes puntos del trabajo. Otro aspecto a destacar dentro de El Imperio Contraataca es su guionista. Aunque el primer borrador fue realizado por Vivien Leigh, el guión definitivo fue realizado por Lawrence Kasdan. Aunque este dato pueda parecer menor o carente de importancia, lo cierto es que Kasdan18 trabajó posteriormente en el guión de Indiana Jones: En Busca del Arca Perdida -1981, dirigida por Steven Spielberg-, por lo que podemos observar una conexión muy estrecha entre la saga galáctica y la arqueológica, que cobra aún mayor relevancia cuando el propio George Lucas también participó de la creación del personaje y de sus sucesivas películas -junto a Steven Spielberg, en vez de sus colaboradores habituales en Star Wars-. Podemos ver cierta inclinación por parte de Lucas al campo arqueológico que, al no poder explotarlo completamente en su franquicia más famosa, pudo ser el desencadenante -junto con el aspecto económico- para toda una nueva serie de películas donde un arqueólogo de principios del siglo XX, el Dr. Henry “Indiana” Jones, llevaba a cabo una serie de expediciones arqueológicas que podríamos calificar mínimo de agresivas –la relación entre Star Wars e Indiana Jones llegará a ser aún más cercana, como se verá más adelante. 17 MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco Javier. Star Wars, La Creación de la Trilogía Original. Mallorca: Editorial Asociación Cultural del Cómic, 2015. 105. 18 RINZLER, J. W. Cómo se hizo Star Wars: El Imperio Contraataca. Barcelona: Editorial Planeta Cómic, 2016. P. 54 George Lucas realizó una investigación más profunda que en la película anterior, motivada por la presión y la necesidad de superar Una Nueva Esperanza y consolidar a Star Wars como una saga de referencia para poder estrenar la tercera parte de la Trilogía Original y ampliar el mercado ya no solo con novelas y cómics, sino con todo tipo de merchandising que incluye nuevas aventuras adaptadas a medios como la televisión o los videojuegos. La investigación citada se centró sobre todo en diversas religiones y folklore LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS27 aprovechando Lucas su formación como antropólogo19 -de ahí su interés por la obra de Joseph Campbell-. Es curiosa también la similitud con los autores griegos clásicos, como Sófocles o Esquilo -s. V a.C.-, al mostrar la historia a través de una trilogía que solo cobra sentido una vez que se cuenta con las tres partes de la misma. El Episodio V fue objeto de diversos estudios y análisis en el momento de su estreno por prensa especializada en cine, filosofía e incluso teología, señalando la gran influencia del budismo y el zoroastrismo en el concepto de la Fuerza para los Jedi, las religiones orientales en general como base para el desarrollo del Lado Luminoso. El propio guionista Lawrence Kasdan confirma la influencia samurái en la concepción estética y argumental de los Jedi, capaces de desarrollar al máximo sus habilidades físicas en conexión con la Fuerza, para lo que se necesita una habilidad intelectual y espiritual a la altura, equilibrio20. Podemos finalizar aquí el análisis de esta película, que debemos situar dentro tanto de Canon como de Leyendas. Star Wars Episodio VI: El Retorno del Jedi -1983- Siendo la última parte de la Trilogía Original, y gustando George Lucas de los simbolismos, no debe extrañarnos que Star Wars Episodio VI: El Retorno del Jedi nos lleve de vuelta a Tatooine -pasando antes por la segunda Estrella de la Muerte, en construcción-, el desértico planeta natal de Luke Skywalker. Sin embargo, en esta ocasión no se visitará la granja de los Lars, el refugio de Ben Kenobi o el puerto espacial de Mos Eisley. En cambio, se nos traslada al palacio de Jabba el Hutt -fig. 16, nombrado en el Episodio IV-, el señor del hampa del Borde Exterior21 de la galaxia. La arquitectura del palacio no revela mucho, es principalmente metálica y se combina con espacios excavados en la roca en horizontal. Ahora se tendría un espacio más similar a la famosa arquitectura de la citada ciudad de Petra, pero mucho más desarrollada en toda una serie de pasillos, habitaciones, mazmorras y almacenes transitados por los huéspedes y guardias de Jabba. Algunos de los integrantes de este cuerpo, de la especie alienígena gamorreana, poseen hachas para su defensa -fig. 17- y la de su contratante, así como para disuadir a los visitantes de cualquier tipo de acto sospechoso. Los que aparecen en esta película son hachas simples, ya que existen otras que cuentan con vibromotores 22 que les confiere una película de energía a las hojas que permite el contacto directo con el sable de luz sin que este destruya el hacha. 19 RINZLER, J. W. Cómo se hizo Star Wars: El Imperio Contraataca. Barcelona: Editorial Planeta Cómic, 2016. P. 300. 20 Ibídem. P. 344. 21 La galaxia en la que se desarrolla la historia de Star Wars está dividida en cuatro zonas principales: el Núcleo de la galaxia en el centro, el Borde Medio como un primer anillo alrededor del Núcleo, y el Borde Exterior como último anillo alrededor del Borde Medio. La cuarta zona son las llamadas Regiones Desconocidas, que ocupan parte del Borde Exterior y de las que, como su propio nombre indica, no existen registros ni mapas de navegación que indiquen su contenido. LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS28 Es precisamente el diseño del hacha lo que debemos recalcar, puesto que no es un arma demasiado recargada o eminentemente futurista. Podemos establecer un paralelo con una de las armas más conocidas de la historia: el hacha vikinga o danesa. En este caso, se trata de una variante en la que se recorta el mango de madera y se alarga un poco la hoja, que adquiere un segundo punto de anclaje al mango. En la película no se observan vibrohachas, solo hachas convencionales, lo que podría explicarse debido a la práctica extinción de los Jedi y por ende del uso del sable láser. En cualquier caso, es cuanto menos curioso observar como en una galaxia tan desarrollada tecnológicamente, aún existen armas obsoletas en comparación con las pistolas bláster que usan los stormtroopers, o el mismo Han Solo. Siguiendo con la trama y manteniéndonos aún dentro del castillo de Jabba, debemos destacar al personaje del hutt -fig. 18-. George Lucas se basó en la imagen de un sultán para desarrollar su aspecto físico23, siempre reposando en un trono y rodeado de toda una corte cuya posición depende de sus servicios y buen hacer respecto a Jabba, como si de una corte medieval se tratara. También es interesante la imitación de los espectáculos ofrecidos en el Anfiteatro Flavio o cualquier otro coliseo construido en los dominios del Imperio Romano: Luke es arrojado al foso del rancor24 -fig. 19- sin su arma como método de ejecución, comparable a la ejecución de los perseguidos cristianos devorados por las fieras ante los vítores del público, que también podemos escuchar en los bandidos presentes en la guarida de Jabba. Tras rescatar a Han Solo y marcharse de Tatooine, Luke se dirige a Dagobah mientras Leia, Lando y Han se reagrupan con la flota rebelde en un punto indeterminado de la galaxia. 22 BARR, Patricia, BRAY, Adam, WALLACE, Daniel, WINDHAM, Ryder. Universo Star Wars. Personajes. Criaturas. Localizaciones. Tecnología. Vehículos. Londres: Dorling Kindersley Limited, 2015. P. 247. La Alianza Rebelde decide atacar la luna de Endor, pues guarda el generador de escudo de la segunda Estrella de la Muerte, y si este no es destruido no pueden atacar la nueva superarma del Imperio. Es en su llegada a Endor cuando los protagonistas se encuentran con los ewoks -fig. 20-, una especie alienígena muy atrasada tecnológicamente respecto a lo mostrado hasta ahora en los films anteriores, y que dan la impresión de ser una variación de la especie wookie, a la cual pertenece Chewbacca. George Lucas tenía la idea, aplicada ya en el analizado Episodio V, de enfrentar a los protagonistas contra el enemigo imperial, equipando a cada bando con armas contrapuestas en tamaño, a lo que ahora se le une la contraposición en el aspecto de avance tecnológico. La influencia de la, en aquel momento, reciente Guerra de Vietnam -desarrollada entre 1955 y 1975- sería crucial para que esta idea se instalara en el imaginario de Lucas, que llegó a comparar esta práctica de la contraposición con en el enfrentamiento por la independencia de Estados Unidos -entre 1775 y 1783- o, remontándose más en el tiempo, el conflicto entre Atila el Huno y el Imperio Romano25 –mediados del siglo V d.C. LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS29 23 MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco Javier. Star Wars, La Creación de la Trilogía Original. Mallorca: Editorial Asociación Cultural del Cómic, 2015. P. 163. 24 El Rancor es un animal salvaje de grandes dimensiones originario del planeta Felucia, rico en recursos naturales y con una fauna y flora muy evolucionadas pero donde nunca se desarrolló una sociedad o civilización propiamente dicha. 25 MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco Javier. Star Wars, La Creación de la Trilogía Original. Mallorca: Editorial Asociación Cultural del Cómic, 2015. ISBN 978-84- 16436-99-6. P. 156. Endor, al igual que Dagobah, no había recibido influencias exteriores y era un planeta prácticamente virgen, ligeramente modificado por la primitiva sociedad que lo habitaba. Solo con la llegada del Imperio y la instalación de los generadores de escudo se cambió drásticamente parte del ecosistema26 . No solo eso, sino que el Imperio invadió y arrasó los poblados de los ewoks, matando a muchos de ellos y utilizando a otros tantos como mano de obra esclava. Estos hechos nos suenan muy parecidos a la denominada leyenda negra española -que podríamos identificar con el Imperio, la civilización “superior” con un mayor desarrollo tecnológico en general y militar en particular- respecto a su comportamiento con la población originaria del “descubierto” territorio americano -que en este film se asimilaría a los ewoks- durante buena parte del siglo XVI. Los citados poblados estaban compuestos de cabañas construidas aprovechando los troncos de los árboles, conectadas entre sí por puentes y escaleras y con terrazas para la reunión de la tribu, a salvo de los depredadores. Debemos incluir que demuestran comportamientos de sociedades de cazadores-recolectores-pescadores, presentando cierto seminomadismo en verano ya que se trasladan de los poblados a pabellones de caza o campamentos de pesca. También conocen la domesticación animal, como demuestra el uso de bordoks para el transporte de víveres y el de ponis para el transporte personal en largas distancias27. La aldea ewok que se nos presenta en El Retorno del Jedi recibe el nombre de Árbol Brillante -fig. 21-. Está suspendida entre los árboles a unos quince metros del suelo y acoge a cerca de doscientos habitantes repartidos entre sus cabañas-nido. La azotea de reunión se halla en el centro, indicando su importancia para la comunidad, que se acrecienta con la ubicación en esta zona de las casas de los más ancianos, que eran los que dirigían la tribu. Esta dirección se concretaba más en el trabajo de consejo y consulta que la dirección en sí, siendo una sociedad donde no había una estratigrafía definida. Más bien, todos se hallaban en el mismo estamento, pero a los ancianos se les guardaba más respeto por su experiencia. En la parte más externa del poblado se encuentran las cabañas más grandes, para clanes familiares enteros. Aunque no hay división en estamentos, sí que hay división del trabajo al encontrarse las chozas de los jóvenes independientes y los solteros en el suelo, con el fin de defender de los depredadores y alertar a los demás de su presencia 28 -esta actividad se realiza sin distinción alguna entre la población ewok. LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS30 26 BARR, Patricia, BRAY, Adam, WALLACE, Daniel, WINDHAM, Ryder. Universo Star Wars. Personajes. Criaturas. Localizaciones. Tecnología. Vehículos. Londres: Dorling Kindersley Limited, 2015. P. 222. 27 Ídem. Los ewok también conocen el trabajo de la arcilla para la consecución de cerámica, así como el tejido -se demuestra a través de las capuchas que portan-, el curtido de pieles -las usan también en sus capuchas y en las capas que usan cuando el clima es adverso- y tienen ciertos conocimientos naturales, al haber hecho sus cabañas en unos árboles determinados, por la capacidad de los mismos para repeler insectos y su capacidad ignífuga -supuestamente, coníferas de hoja perenne, sin una especificación más profunda-. También conocen el fuego -hecho evidente si dominan la cocción de cerámica- y no hacen toda su vida en sus refugios arbóreos, sino que bajan a cazar, recolectar y pescar29. Debe destacarse que tratándose de una sociedad en la que la mayor parte de sus características corresponden con el sedentarismo, no poseen una agricultura desarrollada ni son completamente sedentarios -como se ha explicado anteriormente-. En cuanto al aspecto armamentístico, han desarrollado lanzas y flechas líticas, así como hondas, catapultas y trampas con troncos de madera30. Originalmente, George Lucas pensaba que el papel de los ewoks fuera realizado por los wookies, pero Chewbacca demostraba que esta especie tenía un conocimiento tecnológico más avanzado del que Lucas planeaba aplicarle. Es por ello que se ideó una nueva especie reduciendo el tamaño de Chewbacca y haciendo más simpática su apariencia31. Tal y como sucede con el contrabandista Greedo, Jabba el Hutt, los jawas o Chewbacca, los ewoks necesitaban poseer su propio lenguaje diferenciado para dar un mayor toque de realismo -no sería comprensible que dentro de una galaxia todo el mundo hablara el mismo idioma, por mucho que esto pueda sobreentenderse en pos de una mejor comprensión narrativa por parte del espectador-. En el caso de los ewoks, se recurrió al kalmuck, un minoritario lenguaje asiático. El productor de sonido Ben Burtt grabó a una anciana estadounidense procedente de China que hablaba ese dialecto, usando esa grabación como base del idioma ewok y de las diferentes actuaciones de voz de cada uno de estos seres32. Por tanto, nos hallamos de nuevo ante una actividad etnoarqueológica indirecta o involuntaria, que en este caso aporta un matiz positivo al difundir un lenguaje en proceso de extinción, pero con el contrapunto de no haberse esclarecido hasta mucho después del estreno de la película este origen del idioma de los ewoks. 28 BARR, Patricia, BRAY, Adam, WALLACE, Daniel, WINDHAM, Ryder. Universo Star Wars. Personajes. Criaturas. Localizaciones. Tecnología. Vehículos. Londres: Dorling Kindersley Limited, 2015. P. 224. 29 Ídem. LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS31 30 Ibídem. P. 223. 31 MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco Javier. Star Wars, La Creación de la Trilogía Original. Mallorca: Editorial Asociación Cultural del Cómic, 2015. P. 164. Tras el análisis de la especie ewok y habiendo visto sus características, queda claro que presentan algunos rasgos contradictorios que dificultan su posible identificación y ubicación dentro del conocimiento histórico y arqueológico. Habiendo citado su dominio del fuego, del curtido de pieles, del tejido, de la cocción de la cerámica o de la domesticación de animales, y el uso de armas líticas, los sitúa más allá de una sociedad del Paleolítico Superior, lo que se confirma con su sedentarismo parcial. Los conocimientos naturales, que suponen un mínimo de observación y estudio del entorno, nos lleva hasta el Neolítico como mínimo, pero de aquí no podemos pasar debido a las citadas armas líticas. Desde aquí, el resto de características no paran de evitar una posible ubicación estable de los ewoks dentro de nuestros conocimientos. El hecho de ser semisedentarios y no completamente sedentarios y de no dominar la agricultura y seguir dependiendo de la recolección, retrasa un poco su ubicación cronológica, posiblemente hasta inicios del Neolítico. Sin embargo, la razón de ese sedentarismo parcial -el mejor aprovechamiento de los recursos y la búsqueda de una mejor habitabilidad en ciertas épocas del año-, así como la fabricación de catapultas y todo tipo de trampas con madera -aparte de la complicada construcción de sus refugios en los árboles-, vuelven a adelantarlos a su tiempo. Viendo que se les puede ubicar en un contexto histórico más exacto, diremos que deberían pertenecer al menos al Calcolítico, pero que no podemos adelantarlos más del Neolítico Final debido a su uso de herramientas y armas líticas. En cuanto a su organización social y religión, no nos transmite la información suficiente para una clasificación razonada. El citado respeto a los ancianos se extrae durante el visionado de la película, cuando un ewok de avanzada edad ordena silencio a su tribu y esta obedece sin dudar, mientras que de su religión sabemos poco más que su adoración por un ser brillante o dorado, que confunden con el droide C-3PO. Por tanto, no debemos descartar que esta supuesta religión no actúe más que como una excusa argumental para introducir alivio cómico. A pesar de los rasgos contrapuestos, el equipo creativo tras el diseño final de la sociedad ewok hizo un buen trabajo para que fuera una construcción realista, auténticamente aislada del resto de la galaxia, con una evolución lo más natural posible y que es testigo de algunas de las situaciones extremas que se pueden dar al entrar en contacto con otra sociedad o cultura considerada como “superior”. Como ha ocurrido con los Episodios IV y V, El Retorno del Jedi puede ubicarse dentro tanto de Leyendas como de Canon. 32 MARTÍNEZ GARCÍA, Francisco Javier. Star Wars, La Creación de la Trilogía Original. Mallorca: Editorial Asociación Cultural del Cómic, 2015. P.202. LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS32 Le Dieu Mort -1991- Le Dieu Mort -1991, Jean Balczesak- es un minijuego de rol ambientado en el universo de Star Wars. No se establece un año exacto para situar los hechos que se narran, pero sí que se aclara que esto ocurre durante la Era de la Rebelión -también conocida como Era del Alzamiento del Imperio-, es decir, entre los Episodios III y IV. (Hay que explicar que cada periodo histórico de Star Wars puede cambiar de nombre dependiendo de la ideología de quien se refiera a él. Por ejemplo, Luke Skywalker se referirá al periodo entre los Episodios III y IV como Era de la Rebelión, mientras que Darth Vader se referirá al mismo como Era del Alzamiento del Imperio. Depende del punto de vista que nos presente el autor.) En este juego de rol aparece el Museo Arqueológico del planeta Kinzor como uno de los escenarios donde se desarrolla la historia, pero no existen imágenes que nos permitan conocer su interior, sistema de organización de almacenes o sistema de exposición de los objetos. Hubiera sido una buena oportunidad para conocer un poco mejor la concepción de la arqueología y el tipo de cuidado expositivo, de conservación o restauración que se sigue en la galaxia. Se habría podido comprobar si existe una norma generalizada para la galaxia en cuanto a estos aspectos arqueológicos, o si por el contrario cada planeta e incluso región tiene sus propias recomendaciones. Este juego de rol se encontraría dentro de Leyendas, pero aún así no termina de ser completamente oficial dentro de esta línea temporal. Mission from Mount Yoda -1993- Mission from Mount Yoda -1993, Paul Davids, Hollace Davids- es una novela que presenta a los primeros arqueólogos profesionales del universo de Star Wars. Estos son originarios del planeta Duro, tratándose de Dustangle y Dustini Spa Ronii. Se presenta una “expedición arqueológica” muy parecida a la de Splinter of the Mind’s Eye, donde solo importa recuperar un artefacto determinado y no importan las consecuencias que pueda sufrir el contexto en el proceso. Podría considerarse una mínima evolución respecto a Splinter of the Mind’s Eye, ya que ahora la expedición sí es guiada por arqueólogos profesionales. Sin embargo, el argumento no deja opción a un estudio concienzudo debido a la lucha entre la Alianza Rebelde y el Imperio Galáctico, por lo que, aunque no es culpa de los arqueólogos que se nos presentan, la imagen del trabajo arqueológico se ve reducida a un mero expolio. Esta historia pertenece a una serie de novelas para jóvenes llamada Jedi Prince, siendo la cuarta entrega de la misma. LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS33 The Last Command -1993, Trilogía de Thrawn- Continuamos en el medio escrito de la mano de la novela The Last Command. Escrita por Timothy Zahn y publicada en 1993, es el último volumen de una trilogía iniciada por Heir to the Empire -1991, Timothy Zahn- y continuada por Dark Force Rising -1992, Timothy Zahn-, que introduce al personaje del Almirante Thrawn, uno de los mejores militares al servicio del fallecido Emperador Galáctico y fiel a él aún sabiendo de su muerte. En esta obra se cita por primera vez el nombre de una arqueóloga con formación especializada en esta actividad: Milanda Vorgan. Se halla en una expedición al servicio de la Nueva República -pues los acontecimientos narrados suceden después de Star Wars Episodio VI: El Retorno del Jedi-, prospectando en el Monte Tantiss -planeta Wayland-. Esta investigación tiene lugar tras la derrota del Almirante Thrawn, por lo que Milanda debería poder llevar a cabo su trabajo sin peligro o interrupciones. Sin embargo, se encuentra con los noghri, un grupo que busca eliminar todo rastro posible de la existencia del fallecido Emperador -están llevando a cabo una damnatio memoriae por iniciativa propia, ya que la Nueva República no había impulsado oficialmente este tipo de actos-. Milanda Vorgan ve seriamente dificultado su trabajo debido a este encuentro. No se dan muchos detalles acerca de qué actividad concreta estaba realizando Milanda cuando se encuentra con el grupo neghri, la información que se proporciona al lector es la causa de su presencia en el planeta Wayland y para quién trabaja. Igualmente, se nos informa de que Milanda se encuentra allí con su profesor Garv Debble. Esto supone la existencia confirmada de cursos especializados y reglados sobre arqueología, por lo que en principio se descarta una formación autodidacta que afectaría en gran manera a la calidad del método de trabajo y los conocimientos obtenidos. Esta novela transcurre nueve años d.B.Y. Tales of the Jedi: The Freedon Nadd Uprising Nº1 -1994- The Freedon Nadd Uprising Nº1 -1994, guión de Tom Veitch y lápices de Tony Akins- fue el primer arco argumental -en cuanto a publicación se trata, no cronológicamente dentro de la historia de Star Wars- de la serie de cómics Tales of the Jedi, que trataba sucesos acaecidos durante la Era de la Antigua República -en este caso, 3998 a.B.Y.-. Esta es la primera vez que se va a tratar el medio del cómic, y aún quedan numerosos ejemplos después del análisis de este ejemplar. En esta serie de cómics se van a recoger sobre todo influencias de restos arqueológicos reales y civilizaciones de la Antigüedad, que actúan como fuente de inspiración del dibujante Tony Akins para todo tipo de elementos: ropajes, arquitectura, diseño de naves espaciales… Seguramente, esto sea una estrategia para trasladar mejor al lector la idea de encontrarse en la “Edad Antigua” de Star Wars. La saga galáctica era conocida sobre todo por la Trilogía Original de películas y algunas obras -de las LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS34 que ya hemos visto algunos ejemplos- que rondaban el periodo de tiempo donde esta se desarrolla, que se tomó como la “Edad Contemporánea”, el presente. Se podría decir que, a pesar del famoso texto inicial - Hace mucho tiempo, en una Galaxia muy, muy lejana…-, que ya nos está situando los hechos en un pasado distante, el aficionado asumió que los hechos narrados en los Episodios IV, V y VI eran el “presente” de esa galaxia, al no conocerse más hechos sobre ella. Para simplificar la comprensión de la cronología por el espectador, lector, etc. se consideró que estas películas eran la “Edad Contemporánea”, que el año 0 se establecería en el Episodio IV usando como evento diferenciador la Batalla de Yavin, y que a partir de ahí se mediría el tiempo como antes de la Batalla de Yavin y después de la Batalla de Yavin -terminología que ya se ha usado anteriormente y explicada en mayor profundidad en el punto anterior de este trabajo-. Es así que se llega al razonamiento de que los hechos ocurridos 4000 años a.B.Y. corresponderían con la “Edad Antigua” galáctica, y que para que el espectador se familiarice más rápido con este periodo, se hace necesario usar elementos de las civilizaciones y sociedades representativas de esa etapa de nuestra historia. De ahí que en este y en los siguientes números de Tales of the Jedi vayan a ser sucesivas las referencias a Egipto, Grecia o Roma entre otros ejemplos. Tras esta pequeña aclaración, podemos comenzar el análisis de este cómic. Se nombrarán los elementos a destacar por orden de aparición. Así, empezaremos con la ciudad de Iziz -fig. 22-, que aparte de tener un nombre claramente inspirado en la diosa Isis -originaria del Antiguo Egipto y luego extendida por otros territorios-, tiene una arquitectura que resulta de la combinación de elementos griegos, romanos y egipcios. Otra referencia a Egipto es el Jedi Tott Doneeta -fig. 23-, cuyo nombre de pila se inspira en el dios egipcio Thot -sabiduría y escritura-. Esto no es casualidad, ya que este Jedi es más poderoso por su profundo conocimiento de la Fuerza que por sus habilidades de combate, por lo que el nombre se ajusta bien a él. Por otra parte, tenemos al villano Warb Null, partidario de los Sith -ya que nunca llega a confirmarse que sea uno- que aparte de tener una armadura inspirada en la samurái, tiene una empuñadura para su sable láser claramente inspirada en las empuñaduras de las katanas japonesas -fig. 24-. Para finalizar tenemos el planeta Ossus -fig. 25-, centro de la Orden Jedi en este momento, que contiene obeliscos, pirámides truncadas, una recreación del Mausoleo de Halicarnaso y templos que responden a las características del estilo griego clásico. LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS35 Tales of the Jedi: The Freedon Nadd Uprising Nº2 -1994- En este segundo número de The Freedon Nadd Uprising -1994, guión de Tom Veitch y lápices de Tony Akins- se debe destacar el monumento funerario de Freedon Nadd, la Reina Amanda y el Rey Ommin en Dxun -fig. 26-, una luna del planeta Onderon. Está formado por dos mastabas con una pirámide truncada sobre cada una de ellas, lo que conforma una pirámide escalonada de partes desproporcionadas. Estamos ante una utilización de elementos de la arquitectura funeraria del Antiguo Egipto, que como luego veremos va a quedar fuertemente ligada a los Sith. Este cómic no ha avanzado en el tiempo respecto al 3998 a.B.Y. del número anterior. Tales of the Jedi: Dark Lords of the Sith Nº1 -1994- Nos adentramos ahora en el segundo arco argumental de Tales of the Jedi con Dark Lords of the Sith Nº1 -1994, guión de Tom Veitch y Kevin J. Anderson, lápices de Chris Gossett-. En este número no hay mucho que destacar, salvo el refuerzo de la conexión entre el Antiguo Egipto y los Sith de la Antigua República mediante la momificación de los cuerpos de los Lores Sith, ya que esta Orden contraria al pensamiento de la Orden Jedi pensaba que el cuerpo seguía guardando poder después de la muerte -de la misma manera que los egipcios momificaban sus cuerpos para conservar el ka-. Esta continuación de la historia anterior comienza en el 3996 a.B.Y. Tales of the Jedi: Dark Lords of the Sith Nº2 -1994- En Dark Lords of the Sith Nº2 -1994, guión de Tom Veitch y Kevin J. Anderson, lápices de Chris Gossett- continuamos en el 3996 a.B.Y. En este número del segundo arco argumental, el personaje de Exar Kun -un Jedi especialmente interesado en los conocimientos del Lado Oscuro- es referenciado por otro de los protagonistas, Cay Qel- Droma, como Jedi arqueólogo -fig. 27-. Tenemos así la primera referencia a este tipo de especialización dentro de la Orden Jedi, pero no sabemos a qué se refieren exactamente con “arqueología”, no sabemos si su funcionamiento será metódico y científico. Sea como fuere, Exar Kun muestra un especial interés como arqueólogo por los restos materiales, especialmente los amuletos Sith, lo que supone la continuación del estereotipo del arqueólogo en busca de objetos que ignora el contexto, actividad que en lugar de arqueología debería ser llamada más bien expolio. En cualquier caso, Exar Kun se presenta como integrante de la Academia de Arqueología Jedi -fig. 28-, lo que confirma que debe haber un mínimo reglamento y directrices a la hora de ejercer la arqueología como miembro de la Orden Jedi, pero no sabemos cuáles pueden ser ni cuánto se pueden diferenciar de las de otras academias particulares. Más adelante, el maestro Arca Jeth demuestra que Exar Kun no es un Jedi arqueólogo ni pertenece a la Academia de Arqueología Jedi, por lo que LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS36 podríamos dudar de que esta institución y trabajo existan dentro de la Orden Jedi. Pero como el maestro Arca no ha dicho en ningún momento que no existan, si no que Exar Kun no pertenece a esa rama de la Orden, debemos entender que sí que existen. Más adelante, Exar Kun descubre unos antiguos manuscritos -fig. 29- en la tumba de Freedon Nadd anteriormente mencionada. Estos son unos rollos de texto escritos en una lengua antigua. Aquí se puede observar mínimamente el trabajo de investigación arqueológica: aunque el material sobre el que Exar Kun va a trabajar puede ser el mismo con el que se encuentre en un determinado momento un arqueólogo real, los instrumentos a su alcance para el análisis y estudio son totalmente distintos. Esto es lógico debido a la avanzada tecnología con la que se cuenta en este universo, y la posibilidad de su aplicación en todos los campos del conocimiento. En este caso, estamos hablando de un traductor automático -fig. 30-: un escáner analiza el texto, que sale traducido en una pantalla, así como también es pronunciado por el mismo aparato para que el usuario lo escuche en caso de un funcionamiento erróneo del monitor. Tales of the Jedi: Dark Lords of the Sith Nº 3 -1994- En Dark Lords of the Sith Nº3 -1994, guión de Tom Veitch y Kevin J. Anderson, lápices de Chris Gossett- el protagonismo recae en el personaje de Exar Kun. Este aún Jedi viaja al planeta Korriban a partir de los descubrimientos que realiza en los manuscritos de Freedon Nadd, dándose cuenta de que ese era el planeta que habitaron los Sith por milenios -debiendo entender aquí la palabra Sith tanto en referencia a la Orden Sith, como a la especie alienígena del mismo nombre, originaria de ese planeta-. El mismo narrador se refiere a la incursión de Exar Kun como una “investigación arqueológica” -fig. 31-, aunque no se observa que el Jedi lleve consigo herramientas de trabajo, ya sea para realizar una prospección del terreno o tomar notas sobre aspectos interesantes del lugar. De nuevo, el supuesto arqueólogo va en busca de unos objetos concretos y no le importa en lo más mínimo el contexto de los mismos. La excusa argumental para este hecho es que Exar Kun los busca por sus enormes poderes y que, al no pertenecer en realidad a la Academia de Arqueología Jedi, no está obligado a hacer un estudio pormenorizado del entorno. Lo que sí podemos sacar en claro es que, esta identificación entre arqueología y expolio, es un error repetitivo y bastante grave de cara a la idea que el lector puede hacerse del trabajo arqueológico, o de los conocimientos sobre ello que los propios autores poseen. Esta es la primera “investigación arqueológica” que podemos ver en Star Wars -Splinter of the Mind’s Eye y Mission from Mount Yoda son novelas, por lo que no tenemos una referencia visual fija-. La composición o herramientas utilizadas para la realización de la misma no son demasiado ortodoxas. Nos encontramos ante una combinación de conocimientos históricos restringidos y de libre acceso solo para los maestros Jedi, LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS37 debido a su relación con la historia de los Sith y del Lado Oscuro, los restos materiales en forma de manuscritos y el fantasma de Freedon Nadd, autor de esos manuscritos y que actúa como guía de Exar Kun por Korriban. Es decir, tenemos tanto elementos cuya creación, estudio y uso sigue una lógica y elementos sobrenaturales, como puede ser el espíritu de un antiguo Lord Sith. Se puede entender que un universo donde uno de sus motores principales es la existencia de un poder superior como la Fuerza existan estos elementos sobrenaturales dentro de la investigación, ya que es posible darle una base argumental justificada, pero lo que no se puede justificar es la citada identificación entre arqueología y expolio. Podemos observar en Korriban una sala que es presentada por el espíritu de Freedon Nadd como el Mausoleo de los Enemigos Vencidos -fig. 32-. Aunque el elemento más destacado de la sala es el cristal central, que encierra cientos de espíritus de Jedi derrotados por los Sith en el pasado, lo que debe de captar nuestra atención es la arquitectura de la sala, principalmente su cubierta cupulada y con un óculo en el centro, que recuerda inmediatamente al Panteón de Roma. Incluso la funcionalidad de la sala se corresponde con una de las funciones del Panteón como mausoleo de hombres ilustres, con la enorme diferencia de que las almas de los Jedi estaban eternamente torturadas dentro del cristal. Hay también un curioso juego con la luz de la sala, ya que cuando esta accede de manera perfectamente cenital por el óculo, impactaría directamente en el cristal y este la reflejaría en todas direcciones, lo que contradice en cierta medida la inclinación por el Lado Oscuro de los Sith. Se podría entender simplemente como un gusto estético de esta Orden o una burla a sus mayores enemigos al usar el elemento que más los define para lograr ese efecto estético. Se menciona aquí de nuevo la creencia Sith de que los cuerpos guardan su poder en La Fuerza después de la muerte, lo que ocasionó que los Lores Sith decidieran embalsamar sus cuerpos para la posteridad. Tales of the Jedi: Dark Lords of the Sith Nº4 -1995- Dark Lords of the Sith Nº 4 -1995, guión de Tom Veitch y Kevin J. Anderson, lápices de Chris Gossett- es el último número que vamos a trabajar de este arco argumental de Tales of the Jedi. En este ejemplar se puede observar la aplicación del concepto de evolución de las especies a través de los guerreros massasi presentes en Yavin IV -fig. 33-. Esta evolución de la especie habría sido forzada mediante alquimia Sith, de manera que deberían considerarse más una mutación que una evolución natural. (Aunque se explica en una historia posterior, el Lord Sith Naga Sadow debió ocultarse en Yavin IV después de ser derrotado en su intento de asalto a la República. Le acompañaban una serie de guerreros massasi, seres de la especie Sith original nacidos por y para la batalla. Naga Sadow fue quien inició la construcción de los citados Templos Massasi de Yavin IV en Star Wars Episodio IV: Una Nueva Esperanza.) LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS38 Por otra parte, Exar Kun -el personaje que visita Yavin IV una vez que abandona el planeta Korriban habiendo encontrado lo que buscaba- es capturado por estos guerreros massasi y trasladado a una arena de combate -fig. 34- dentro del llamado Templo del Fuego. Esta arena presenta una forma más o menos circular -según puede observarse en las distintas viñetas- y un graderío escalonado, recordándonos al Anfiteatro Flavio -finalizado hacia el 80 d.C., con algunas modificaciones posteriores-. Pero esta no es la única conexión con Roma y su historia en este número. Exar Kun se halla maniatado a un elemento que lo había mantenido de pie a pesar de haber estado inconsciente durante un lapso de tiempo indeterminado -fig. 35-. Este elemento tiene forma de cruz con aureola y se halla enclavada dentro de la arena, rodeada de muchas otras cuyos huéspedes hace bastante que perecieron a manos de los propios guerreros massasi, o de las bestias que liberaban en la arena. Tenemos así una referencia al cristianismo temprano y su situación dentro del Imperio Romano, mediante la representación de la ejecución por crucifixión -aunque Exar Kun solo está atado a la cruz, no clavado a ella- y el sangriento espectáculo y ejecución de cristianos o bandidos de cualquier tipo, a los se arroja a la arena para que los devoren las fieras. Ambush at Corellia -1995- Regresamos a la novela con Ambush at Corellia -1995, Roger MacBride Allen-, que pertenece a la Trilogía Corelliana, siendo el primer volumen de la misma. Esta historia ocurre en el 18 d.B.Y., lo que se conoce como Era de la Nueva República. No se va a entrar en el argumento de esta novela, puesto que se tardaría demasiado en llegar a los elementos a destacar. Así pues, debemos decir que en este momento Han Solo y Leia Organa han formado una familia con tres hijos: Jacen, Jaina y Anakin Solo. Esto debe mencionarse debido a que será este último, su hijo pequeño, el protagonista en cuanto a la parte arqueológica de esta novela se trata. Estando los cinco protagonistas en Corellia, visitan una excavación arqueológica masiva. Su fin, de nuevo, es la extracción de restos materiales de importancia, obviándose de nuevo el contexto de los mismos, ya sea porque en esta historia no se estudia o porque sí se analiza pero no se hace de cara al lector, ya que ralentizaría el desarrollo narrativo y podría ser demasiado árido para el aficionado con un conocimiento promedio de historia y arqueología. Más tarde se descubrirá que la excavación arqueológica era una tapadera para llevar a cabo un expolio sistemático con la aprobación de Corellia, que no era consciente de ello. Es durante la visita a esta excavación que Anakin Solo -nieto de Anakin Skywalker, y por tanto, con un gran potencial en el control de la Fuerza- siente algo extraño y se deja llevar por la Fuerza, que guía su camino hasta una cámara secreta aún por descubrir. Una vez que accede a ella, se nos revela que su interior es piramidal -lo que podría relacionarla con los Sith, ya que hemos visto la relación cada vez LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS39 más estrecha entre los seguidores del Lado Oscuro y el Antiguo Egipto-. Anakin, acompañado de sus hermanos, deciden volver a cerrar la cámara al indicarle su conexión con la Fuerza que aquel era un lugar peligroso. En principio, la cámara vuelve a perderse, pero sería cuestión de tiempo que los expoliadores dieran con ella. Esta parte de la novela es un ejercicio más o menos correcto de denuncia de la falta de protección del patrimonio arqueológico, ya que es cuanto menos curioso que en una galaxia tan avanzada y con una burocracia, administración y supervisión supuestamente superiores y mejores a la de nuestro mundo, se den casos de expolio a la vista de todo el mundo, valga la redundancia, incluso contando con el beneplácito indirecto del gobierno Corelliano. De nuevo vemos aquí el fuerte arraigo de la identificación entre arqueología y expolio, aunque aquí se va un paso más allá y se aprovecha como llamada de atención al lector, sobre la situación que el patrimonio arqueológico e histórico pueden llegar a sufrir si la sociedad no se preocupa por ellos. Before the Storm -1996- Seguimos dentro del medio escrito de la novela, en esta ocasión con Before the Storm -1996, Michael P. Kube McDowell-. Los hechos narrados transcurren antes de los de la obra anterior -Ambush at Corellia-, sobre el 16-17 d.B.Y -Era de la Nueva República-. Es el primer volumen de la serie The Black Fleet Crisis. Como en la obra anterior, nos vamos a centrar directamente en los elementos a destacar de esta novela, que en este caso resulta ser solo uno pero de una importancia considerable. El Instituto Obroan de Arqueología tiene su sede en el planeta Obroa-skai. No es la primera institución arquelógica que ha aparecido en el universo de Star Wars -ya ha aparecido anteriormente la Academia de Arqueología Jedi-, pero sí que es la primera en ser mostrada en profundidad: objetivos, recursos y funcionamiento interno. Vamos a establecer cierto orden dentro de estos tres aspectos para seguir una lógica a la hora de su análisis. Primeramente, debemos destacar su funcionamiento u organización interna: a pesar de que en sus inicios era una institución independiente, acabó al servicio de la Nueva República debido a su buen hacer. La Nueva República dejaba algo de independencia al Instituto a la hora de organizar sus actividades, que se desarrollaban en torno a un “calendario de investigación”. Este era decidido a su vez por los arqueólogos más reputados miembros del Instituto Obroan, que elaboraban una lista de planetas candidatos a investigar, ya fuera por el nulo conocimiento de los mismos o por el interés despertado tras un reconocimiento general. Después, de entre esa lista se elegían los que finalmente acogerían una expedición arqueológica. LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS40 El Instituto Obroan de Arqueología ya disponía de grandes recursos antes de ser “absorbido” por la administración de la Nueva República, como demuestra el hecho de que poseyera arqueólogos especializados en investigación pura y especializados en trabajo de campo, sedes en varios planetas -entre ellos Coruscant, la capital de la Nueva República- e incluso una flota de naves a su disposición para la realización de expediciones. Al pasar a depender de la Nueva República, conservaron los recursos citados, pero para obtener financiación económica debían contar ahora con benefactores privados de intereses variados, o con el apoyo de la propia administración pública mediante la aprobación de la misma de proyectos arqueológicos -en una situación no muy diferente de la que se vive en la arqueología actual española. Sus objetivos, más allá de la creación de conocimiento y su puesta a disposición del público en las enormes bibliotecas de Obroa-skai, eran promover la tolerancia y curiosidad por las razas alienígenas de la Nueva República -en un movimiento totalmente contrario al del Imperio Galáctico, que discriminaba a todos aquellos que no fueran seres humanos-, el entendimiento entre las mismas como base de un futuro sin conflictos de escala planetaria o galáctica y la aceptación general de la diversidad. Objetivos nobles cuanto menos, que se conseguían a través del estudio de las civilizaciones y las especies que las componían. Es este un ejemplo bastante mejor construido de institución y trabajo arqueológicos que los vistos anteriormente, siendo un paso adelante que pudo deberse a una mejor formación del autor en arqueología e historia, o a una autocrítica de Star Wars sobre sus obras anteriores y la necesidad de dar una mayor credibilidad y realismo a la arqueología ante sus aficionados. Es igualmente sorprendente el hecho de que la búsqueda de financiación para las actividades arqueológicas sea tan parecida a la realidad, o al menos a la realidad española. Habría que hacer un ejercicio de imaginación aplicada al funcionamiento administrativo de una galaxia, para entender cuántas propuestas y cuántos proyectos arqueológicos pueden presentarse no solo ante el gobierno central de la Nueva República en busca de financiación, sino ante el gobierno de cada planeta o región planetaria. Llama la atención también la existencia de la financiación privada, aunque en Star Wars no se esclarece si el financiador obtiene algún derecho especial sobre los resultados de la excavación, o si estos pertenecen al conjunto de los habitantes de la galaxia independientemente del origen de la financiación. Este es por tanto un buen acercamiento, aunque básico, al funcionamiento administrativo de la arqueología, lo que supone un punto a favor y cierta preocupación por la imagen que se estaba dando de la arqueología en Star Wars. LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS41 Para no tener que volver a explicar el Instituto Obroan de Arqueología en otras obras que se puedan enumerar, se citarán a continuación el resto de sus apariciones: Shield of Lies -segundo volumen de The Black Fleet Crisis, 1996, Michael P. Kube-McDowell, Leyendas-. Tyrant’s Test -tercer volumen de The Black Fleet Crisis, 1996, Michael P. Kube-McDowell, Leyendas-. Agents of Chaos I: Hero’s Trial -primera parte de The New Jedi Order: Agents of Chaos Duology, 2000, James Luceno, Leyendas-. Jedi Academy: Return of the Padawan -segunda parte de la serie de novelas Jedi Academy, 2014, Jeffrey Brown, no oficial dentro de Leyendas-. Tales of the Jedi: The Golden Age of the Sith Nº0 -1996- Volvemos al medio del cómic con el cuarto arco argumental de Tales of the Jedi: The Golden Age of the Sith Nº 0 -1996, guión de Kevin J. Anderson y lápices de Chris Gossett-. El tercer arco argumental, The Sith War, no se incluirá en este trabajo al no poseer material que analizar. Retrocedemos ahora al 5000 a.B.Y., lo que supone que nos encontramos mil años antes de los hechos narrados en las tres historias anteriores de Tales of the Jedi. En este número cero, que sirve de introducción al nuevo momento histórico, se explica la llegada de los Jedi Oscuros a Korriban tras su expulsión y destierro de la Orden Jedi -fig. 36-. Esto se debió a su uso del Lado Oscuro, que acabó derivando en un enfrentamiento intelectual y más tarde bélico, siendo derrotados. La raza Sith de Korriban -de los que estos Jedi Oscuros acabarían tomando el nombre que los señala como el polo opuesto a los Jedi- los reciben como si fueran un ente superior y se rinden totalmente ante ellos, ya que su poder en la Fuerza los hacía parecer seres divinos. Esto nos puede recordar al recibimiento de Hernán Cortés por los aztecas. Estos pensaban que el conquistador español era un ser divino, la reencarnación del dios serpiente emplumada Quetzalcoatl, por lo que en vez de recibirlo de manera agresiva, se rindieron a él, tal y como hizo la raza Sith original con los Jedi Oscuros. Tales of the Jedi: The Golden Age of the Sith Nº1 -1996- En The Golden Age of the Sith Nº1 -1996, guión de Kevin J. Anderson y lápices de Darío Carrasco Jr.-, tenemos el curioso aprovechamiento o transformación de LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS42 una tipología de barco en nave espacial. Nos referimos al drakar vikingo, que es convertido en una nave teledirigida que comprueba la efectividad de las nuevas rutas hiperespaciales -fig. 37, esto es, la unión de dos puntos mediante el viaje a la velocidad de la luz-, con velas y remos incluidos. Pero hay más elementos a destacar aparte de esta curiosa anécdota. Podemos observar una mezcla de civilizaciones de la Edad Antigua en el diseño de las ropas de los personajes -fig. 38-: hay influencia griega, romana y egipcia. De Grecia y Roma toman la toga, las sandalias y algunos ornamentos. De Egipto se toman los diseños de las armaduras basados en elementos decorativos egipcios, la vestimenta de gala y también algunos ornamentos. Se puede observar arquitectura en Cinnagar que a veces responde a características medievales y otras veces a la del Antiguo Egipto -fig. 39-, con presencia de arquitrabes y jeroglíficos en huecorrelieve de libre invención por el dibujante Darío Carrasco Jr. En este cómic no hay referencia al trabajo arqueológico, pero sí que hay una recurrencia continua a elementos concretos de civilizaciones concretas de la Antigüedad. Esto, como ya se ha explicado anteriormente, responde a la necesidad de la identificación por parte del lector de la “Edad Antigua” de Star Wars con la Edad Antigua real, de manera que entienda mejor el momento histórico que se le está presentando, el 5000 a.B.Y. Tales of the Jedi: The Golden Age of the Sith Nº2 -1996- Es en The Golden Age of the Sith Nº2 -1996, guión de Kevin J. Anderson y lápices de Darío Carrasco Jr.- cuando más brilla la relación entre el Antiguo Egipto y los Sith, especialmente la raza Sith original. En primer lugar, se nos presenta el Valle de los Sith -fig. 40-, lugar de enterramiento de los Lores Sith en Korriban. Es inevitable la comparación con el famoso Valle de los Reyes de Egipto, ya que ambos se aprovechan la morfología de un cañón y excavan las tumbas de sus Lores o Faraones en la misma roca, a distintos niveles. Ambas civilizaciones -la ficticia Sith y la real egipcia- entierran a sus dirigentes en hipogeos en una época concreta de su historia -en el caso de Egipto, a partir del Imperio Nuevo-. Incluso comparten la presencia de asaltadores de tumbas y cazadores de tesoros. Pero aún hay más. El sistema de entierro y funeral sith -fig. 41- es muy similar a la versión estereotipada del mismo que hemos creado para el Antiguo Egipto. Hallamos al Lord Sith Marka Ragnos momificado y en un ataúd portado por acólitos, acompañado de sus tesoros y en una procesión que lideraba Ludo Kressh, su inmediato sucesor. Este coloca al difunto Lord Sith un “yelmo de la victoria” -fig. 42- que se podría comparar en simbolismo con la máscara fúnebre egipcia, ya que sirven para reconocer al portador del mismo en el Averno del Lado Oscuro. También podríamos hacer una comparación con los cascos con máscara encontrados en los enterramientos de Sutton Hoo -siglo VII, aproximadamente-. De hecho, como se ha explicado en el espacio dedicado a Star Wars Episodio IV: Una Nueva Esperanza, uno de los cascos LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS43 con máscara encontrados allí pudo servir de influencia para la famosa máscara y casco de Darh Vader, aparte de la armadura de combate samurái. Podemos continuar con aún más ejemplos. En el Valle de los Sith encontramos esculturas de deidades o Lores Sith inmemoriales -fig. 43- que son claramente de inspiración egipcia: llevan la barba real, collares, amuletos pectorales… Naga Sadow - fig. 44- supone un breve punto de ruptura en toda esta serie de referencias al Antiguo Egipto, ya que sus ropajes constan de una armadura que respondería a unas características medievales, mientras que Ludo Kressh -fig. 44- se halla más cercano al ambiente creado por el trabajo conjunto de guionista y dibujante, ya que aunque su ropa se puede asemejar a la usada por el alto clero en la Edad Media, esta presenta algunos toques egipcios -en cualquier caso, ambos diseños de vestimenta tienen una fuerte carga fantástica-. Poco después de la escena exterior del funeral de Marka Ragnos, y del encuentro poco amistoso entre Naga Sadow y Ludo Kressh, se nos muestra el interior de la tumba del Lord Sith -fig. 45-. Esta presenta una curiosa mezcla entre la escultura renacentista de sepulcros papales y la arquitectura egipcia, ya que encontramos esculturas sedentes y reflexivas de los fallecidos Lores Sith sobre pirámides truncadas. Korriban está basado en general en el Antiguo Egipto, pero siempre aportando matices que no lo conviertan en una copia fiel y le confieran su propia personalidad. Por ejemplo, a las afueras de la tumba de Marka Ragnos encontramos una esfinge combinada con un pilono que parece amarrarla al suelo por el centro de su cuerpo -fig. 46-. Alejándonos ya de Egipto, encontramos también el sacrificio de esclavos que son enterrados vivos junto con Marka Ragnos, para que le sirvan en el más allá -fig. 47-. Esto responde con algunos enterramientos de la cultura Moche -Perú- de los siglos II al VII d.C., e incluso con los vikingos. Continuando con la historia del cómic, el espíritu de Marka Ragnos se aparece a los enfrentados Naga Sadow y Ludo Kressh y les cuenta la Historia de la Orden Sith, la cual es bastante parecida al relato bíblico del Génesis: los Jedis Oscuros son expulsados de la Orden Jedi y deben exiliarse hacia lo desconocido, sin recursos, pudiendo compararse con la expulsión de Adán y Eva del Paraíso. En ambos casos, se siguió a la oscuridad en vez de a la luz, lo que trae aparejado el castigo de la luz mediante la expulsión. El Lado Luminoso expulsó al Lado Oscuro del Edén que era la Orden Jedi primigenia, debido a que contradecía los principios de la misma y se servía de conocimientos prohibidos. No debería de extrañarnos toda esta simbología escondida cuando ya hemos visto el interés del propio George Lucas por cualquier clase de mitología y religión, interés que bien podría trasladar a los distintos creadores que trabajaban en diversos materiales de Star Wars debido a, como ya se ha explicado, la fácil identificación y asimilación de una historia por el aficionado cuando este conoce su esquema pero no lo reconoce inmediatamente, sino a través del subconsciente. LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS44 La mitología bíblica anterior se entremezcla con la citada explicación de la llegada de los Jedi Oscuros a Korriban, ya explicada. Ahora debemos añadir la identificación total de los habitantes originarios de ese planeta con los aztecas o, más bien, con habitantes prehispánicos de América en general, ya que por su vestimenta y forma de los refugios -piramidales, pero hechos con lo que parecen madera y pieles o tejidos diversos, como los tipis, por lo que nos estaríamos situando geográficamente en Norteamérica-. También se menciona el mestizaje entre la raza Sith original y los Jedi Oscuros llegados a Korriban, igual que ocurrió entre los españoles y los integrantes de las civilizaciones prehispánicas. Hay toda una mezcla de religión, mitología e historia de distintas épocas y orígenes geográficos, pero de conocimiento público, buscando de nuevo la comprensión y el gusto del lector. Dejando ya de lado toda esta hipótesis, podemos volver a los elementos concretos y “tangibles” a través de los ropajes de influencia egipcia de la Emperatriz Teta -fig. 48, soberana del citado planeta Koros Major, cuya capital es Cinnagar, y todo su sistema-, o los de Odan-Urr y Memit Nadill -ambos Jedi-, que responden a los del Japón medieval -entre los siglos XII y XVI-. Seguramente estén basados en el atuendo del samurái debido a su pertenencia a la Orden jedi y la similitud de la misma en algunos aspectos con el samurái y su código, como se ha explicado en el espacio dedicado al Episodio IV. Aún podemos citar otros tres elementos a destacar. Primero: el interior del palacio de la Emperatriz Teta -fig. 49- combina la arquitectura egipcia con las formas curvas. Segundo: el viaje de los hermanos Gav y Jori Daragon para establecer rutas comerciales a semejanza de las establecidas por fenicios y griegos en su momento, sin saber con seguridad a dónde se dirigían en sus primeros viajes, ni que fueran a encontrarse con otros pueblos o cómo iban a reaccionar estos ante ellos -al igual que les sucede a Gav y Jori, cuando encuentran por accidente a los Sith y les revelan la existencia de toda una República Galáctica-. Tercero: el castillo de Naga Sadow en la luna de Korriban llamada Khar Shian -fig. 50- vuelve a presentar la influencia egipcia en sus formas, ya que está compuesto de mastabas rematadas por pirámides truncadas. Tales of the Jedi: The Golden Age of the Sith Nº3 -1996- En The Golden Age of the Sith Nº3 -1996, guión de Kevin J. Anderson y lápices de Darío Carrasco Jr.-, continuamos en la Era de la Antigua República, en el 5000 a.B.Y. Se nos muestra por primera vez la capital galáctica, el planeta Coruscant -aún lejos de ser la ciudad planeta que conoceríamos en Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma-. En él, pueden observarse pirámides en plena construcción junto a otros edificios que por sus formas pueden recordar a catedrales góticas y castillos alemanes neogóticos -fig. 51-. Las pirámides mencionadas son eminentemente egipcias -de cuatro lados y totalmente lisas, ya que se combina la forma egipcia con materiales LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS45 más “futuristas”, metálicos y cristalinos, dando como resultado estructuras similares a la pirámide de cristal situada frente al Museo del Louvre-, y llama la atención el recurso a tipologías religiosas del medievo como la catedral, más concretamente de estilo Gótico -s. XII a XVI- y el estilo Neogótico, de pleno siglo XIX y comienzos del XX. Aparte de estas construcciones, tenemos el antiguo Senado de Coruscant -fig. 52-, que no poseía cubierta. Parece ser una mezcla entre un ágora griego -función-, un anfiteatro romano -forma más o menos circular y graderío escalonado- y la arquitectura mítica de la Torre de Babel como lugar preeminente y central desde el que realizar los discursos, pudiendo ser un simbolismo de las distintas lenguas y especies alienígenas que pueblan la República Galáctica. Tales of the Jedi: The Fall of the Sith Empire Nº1 -1997- Procedemos ahora a analizar el quinto arco argumental de la serie de cómics Tales of the Jedi con The Fall of the Sith Empire Nº1 -1997, guión de Kevin J. Anderson y lápices de Darío Carrasco Jr.-. Al ocurrir inmediatamente después de The Golden Age of the Sith, nos seguimos encontrando en el 5000 a.B.Y. Las portadas de esta serie siempre siguen un mismo patrón -fig. 53-: uno de los personajes protagonistas aparece en el centro con gran detalle, mientras que a las espaldas del mismo aparece un mural cuyas características responden con la pintura mural y el relieve del Antiguo Egipto: ley de la frontalidad o uso de la perspectiva jerárquica. Además, uno de los personajes del mural porta la barbilla osiríaca y junto a él aparecen guerreros massasi que llevan un tocado claramente inspirado en el nemes del Antiguo Egipto. Solo hay un rostro dentro de esta composición que se presente de manera frontal, correspondiendo a Naga Sadow, el personaje protagonista dibujado en detalle que aparece en el centro de la portada. Se puede observar un arquitrabe sobre este mural sustentado por dos cariátides que vuelven a mezclar elementos egipcios -nemes en combinación con corona de la diosa Hathor, ambos elementos ligeramente modificados y sirviendo esta última como unión entre el arquitrabe y la cariátide-. El arquitrabe presenta decoración geométrica pero también de inspiración egipcia. Otros elementos a destacar son los controladores aéreos de Koros Major -fig. 54-, que visten armaduras que se podrían asemejar a las de los soldados de las legiones romanas y la pista de aterrizaje de la ciudad de Cinnagar - fig. 55-, de nuevo con elementos arquitectónicos de la cultura egipcia como pilonos y pirámides truncadas. LA ARQUEOLOGÍA EN STAR WARS46 Tales of the Jedi: The Fall of the Sith Empire Nº3 -1997- En este tercer número de The Fall of the Sith Empire -1997, guión de Kevin J. Anderson y lápices de Darío Carrasco Jr.-, solo hay un elemento a destacar: el uso de animales de guerra por parte de los Sith -fig. 56-. Esto traza un paralelismo con el vehículo armado explicado en el apartado dedicado a Star Wars Episodio V: El Imperio Contraataca, el AT-AT. Se puede observar que esta maquinaria es la evolución tecnológica y armamentística del citado uso de animales, marcando a la vez un nexo de unión entre el Antiguo Imperio Sith de Naga Sadow y el Imperio Galáctico de Darth Sidious, cuyo auge y caída vemos entre los Episodios III y VI. Por tanto, es muy probable que esta característica del ejército Sith no sea casual. Seguimos encontrándonos en el 5000 a.B.Y. Tales of the Jedi: The Fall of the Sith Empire Nº 4 -1997- El cuarto volumen de The Fall of the Sith Empire -1997, guión de Kevin J. Anderson y lápices de Darío Carrasco Jr.- recoge de nuevo solo un elemento a destacar. En este caso, se trata de la vestimenta de los guardias de Coruscant -fig. 57-, inspirada en la de los soldados del Antiguo Egipto. Esta parte del quinto arco argumental de Tales of the Jedi continúa su desarrollo en el 5000 a.B.Y. Tales of the Jedi: The Fall of the Sith Empire Nº5 -1997- Nos hallamos ya en el último número de The Fall of the Sith Empire -1997, guión de Kevin J. Anderson y lápices de Darío Carrasco Jr.-, que sigue transcurriendo en el 5000 a.B.Y. Aquí hay dos elementos importantes a destacar. Por una parte, tras la derrota de Naga Sadow y poco después de los festejos por la victoria de la República, el Jedi Odan-Urr explica su idea de fundar un gran centro del conocimiento en el planeta Ossus, que acabaría dando lugar a la antigua Biblioteca Jedi -fig. 58-, ya que en ese planeta se hallaba la sede principal de la Orden Jedi, pero esta no había ordenado aún de manera adecuada sus archivos.
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